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Full text of "Compendio de la historia de los Estados Unidos: Ó, República de América"

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# 



COMPENDIO DE LA HISTORIA 



m LOS 



ESTADOS UNIDOS, 



o 



REPÚBLICA DE AMERICA. 



POR- EMMA WILLAED. 



TRADUCIDO AL CASTELLANO 

POR 

MIGUEL T. TOLÓN. 



NUEVA YORK: 
PUBLICADO POR A. S. BARNES Y COMP^ 

51 JOHN-STREET. 

CINCINNATI:— II. W. DERBY & CO. 

SAN FRANCISCO:— T. J. NEVIN8. 

1853. 









RejíBtrado, conforme al Acta del Condeso, en 1851, 

Por A. S. BARNES y Corapañia, 

En el oficio del Escribano de la Corte de Distrito para el Distrito del sur de 

Nueva York. 



OTKMOTTPKD BT 

RICHARD C. VALENTINB. 
Nzw York. 

Printer, 
Comer of John and Dutch street*. 



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PREFACIO BE LA AUTOEA. 



El principal objeto de la autora de esta obra ha sido pre- 
sentar los hechos de la historia con claridad y esactitud, ilus- 
trados con observaciones de tiempo y lugar, que, manifiestas á 
la vista, aseguren su retención en la memoria ; y al mismo 
tiempo, dispuestos en orden tal que faciliten al entendimiento 
el recordar lo que retiene cuando quiera que lo haya menester. 
Esto lo consideramos importante, no solo con respecto á este 
estudio particular, sino como que también traza el plan funda- 
mental del entendimiento en cuanto concierne á toda la esfera 
de la historia. 

Más, al paso que hemos querido cultivar la memoria, la 
mente y el gusto, mas particular cuidado hemos puesto en 
sembrar la semilla de virtud, presentando lo bueno bajo tan 
atractivas apariencias, que los corazones juveniles ardan en 
deseos de imitarlo. Y hemos asi mismo procurado dar una 
clara idea de los hechos que conviene imitar, á la par que con 
respecto á las malas acciones, hemos demostrado, en cuanto 
posible ha sido, mas bien el resultado que los detalles. 

Jentes hay que hablan inconsideradamente como si deses- 
perasen de los buenos destinos de nuestra República, por- 
que, — ^tal dicen ellos, — las virtudes cívicas se han debilitado. 
Si es así, tanta mayor necesidad hay de infundir patriotismo en 
los corazones de la jeneracion venidera. Y ¿ qué mas á propó- 
sito que dar á nuestros hijos por diaria lectura y estudio, re- 
cuerdos tales como el de las virtudes de Washington y sus 
compatricios, que dejen en sus mentes la saludable impresión 



6 PREFACIO DE LA AUTORA. 

debida ? Y ¿ qué sino la relación de sus afanes y peligros, y 
la abnegación con que supieron sacrificar vidas y caudales, hará 
conocer á nuestra posteridad los que nos ha costado tener 
Patria y Libertad ? Y ¿ qué sino la historia del complicado y 
peculiar edificio de nuestro Gobierno, por la cual, digámoslo 
así, se observa pieza por pieza su estructura, podría propor- 
cionar á nuestros conciudadanos el conocimiento de los derechos 
que confiere y de los deberes que impone, para convertirlos en 
ilustrados y juiciosos defensores suyos ? 

TroyOj Nueva- York. 



AL LECTOR ESPAÑOL. 

Al ecsaminar la fiel versión que de mi obra ha hecho el 
Sor. Tolón, me he congratulado tanto por la habilidad del 
traductor, cuanto por la majestad y belleza de la lengua á que 
ha sido hecha. Muchos de los que la hablan han venido, por 
juicios de la Providencia, á ser compatriotas de nosotros los 
Americanos, cuyo idioma nativo es el inglés. Todos deberia- 
mos saber la historia del pais á que en común pertenecemos • 
y unos y otros hallariamos lo útil mezclado con lo deleitoso en 
la adquisición de esta ó aquella de entrambas lenguas. Motivo 
de satisfacción seria para la autora que su Hbro sirviese al mis- 
mo tiempo de provechoso medio para la consecución de tal 
objeto. Las últimas pajinas de esta historia han sido traduci- 
das de un manuscrito preparado por la autora en adición á la 
obra orijinal. 

Compatriotas mios, los que habláis la lengua castellana, — 
permitidme que os felizite por vuestro ingreso en la Union, 
j Plegué al cielo que, hermanadas las virtudes de Isabel la 
Católica con las de Washington, sean los primeros en mérito 
los Estados que hoy son los últimos por orden de tiempo ! 

EMMA WILLARD. 
Troya, 185L 



PEEFACIO DEL TEiDÜCTOB. 



L* grande y pn^reava influencia que asi en política como 
en comercio ejerce la Union Americana sobre el Nuero 
Mundo, hace que la lüstoria de esta Nación sea de alta 
importancia para todos los pueblos de América. Y esta 
importancia es mayor aun con respecto Á las Repúblicas his- 
pano-araericanas, que han labrado las bases fundamentales de 
BU edificio social á vista del de la Gran Confederación del 
Norte, cuya revolución imitaron y euyo ejemplo deben segmr 
en Eus actos é instituciones. ' 

Por esta razón creo que un epitome claro y completo de la 
" Historia de los Estados- Unidos" es uno de loa mas mteresantcs 
y saludables libros que pueden ponerse en manos de los jó- 
venes en las escuelas de América. 

El presente Curapi'iiiliü, escrito por la Sha. Willaed, 
cumple perfectamente á este propósito. La unidad, eeacti- 
tud y claridad de la narración, á par que lo breve, senóllo y 
bien ordenado de su plan, le hacen ventajosamente adaptable 
como testo de una clase de lectura, ó de un curso de historia 
particular. 

Kn cuanto 6. mi traducción, he procurado que corresponda 
al casto estilo y modesta dicción del orijinal, medido al al- 
canzo de todas las intelijenciaa. Temo no haber acertado; 
pero he hecho cuanto he podido, y esto me hará merecer la 
induljencia del lector. 

MIGUEL T, TOLÓN. 

Nuaxi-Yoríc, 1861. 



ÍNDICE. 



Período I. 
1492. 



Peeíodo n. 
ISIS. 



Pkbíodo ni. 
1620. 



INTRODUCCIÓN. 

Capítulo Pffuia 

I. Definiciones, &a 17 

II. Aboríjenes 20 

PARTE I. 

I. Primer Descubrimiento. — Colon, &a 24 

II. Descubrimientos Ingleses. — Franceses 27 

III. Descubrimientos Españoles. — ^Aventuras y cruel- 

dades.-^an Agustin 80 

I. Desgraciada tentativa de Gilbert, Raleigh y otros . . 85 

n. Primer establecimiento de Virjinia 89 

III. Continuación del mismo asunto 44 

IV. Virjinia. — Rio del Hudson. — Canadá 46 

I. Salida de los Peregrinos de Inglaterra y su per- 
manencia en Holanda 51 

n. Salida de los Peregrinos de Holanda para Ingla- 
terra 54 

ni. Los Salvíyes. — Alianza de Masasoit. — Visita de 

Winslow á los Pokanokets 58 

IV. Gran Consejo de Plymouth. — Nuova-Hampshire. 

— ^Babia do Masachusets 60 

V. Colonia de la Bahía de Masachusets 62 

1* 



10 



4. 



Pebíodo i. 
1643. 



#■ 



Pkríodo II. 
1692. 



INDIOS. 

C«pitalo P&jina 

VI. Bhode-Island y su fundador 64 

VII. Conecticut y sus fundadores 66 

VIII. La Guerra de los Pequodes 70 

IX. Intolerancia de la época. — Ana Hutchinson. — 

Ehode-Island 73 

X. Mariland.—Virjinia do 1631 á 1641 76 

XI. MasachusetpS se ve amenazado. — Los Puritanos en 

Inglaterra. — ^Vane. — ^Principio de la Ünion 79 

PARTE II. 

I. Virjinia. — Segunda matanza de Indios. — Eebelion 

de Bacon 88 

n. Establecinúento de Nuevar-York por los Holan- 
deses. — La toman los Ingleses 88 

III. Pensilvania y su fundador 91 

rV. Nueva- Jersey. — Su establecimiento y varias re- 
clamaciones 94 

V. Miantonomo. — Rhode-Island y Conecticut obtienen 

patentes. — Elliot, apóstol de los Indios 96 

VI. Guerra de Eey Felipe. — ^Destrucción de los Narrar 

gansets y Pokanokets 99 

Vn. Los Rejicidas. — Nueva-Hampshire y Maine. — 

Patente de Masachusets anulada 108 

VIH. Nueva-York. — Sus Gobernadores. — Leisler. — Cuá- 
queros en Masachusets 106 

IX. Jesuítas misioneros de Francia. — Sus descubri- 
mientos 109 

X. Carolina del Sur y del Norte. — ^La Gran Patente. 

— Constitución de Mr. Locko 118 

XI. Guerra con los Franceses y los Indios 115 

I. Sir Guillermo Phipps. — Cotton Mather. — ^Hechi- 

zerias en Salem. — Colejio de Yale 121 

II. Política Europea. — ^Paz de Biswick que pone fin á 
la guerra del Rey Guillermo.— Empieza la guerra 

de la Reina Ana 124 

ni. Fletcher. — ^Piratería. — ^Úñense las Jersey, y se in- 
corporan á Nueva-York 127 

rV. Pensilvania. — Segunda visita de Penn. — ^Maríland. 129 



IKDIOE. 



11 



Capftolo Pí^iam 

V. Los Hugonotes. — Guerra con los Españoles. — Los 

Tuscaroras y los Yamaaies 180 

VI. Estension del Imperio Francés. — Nueva-Francia. . 188 
VII. Controversia en Masachusets con motivo de un 

salario fijo al Gobernador 184 



Pbeíodo m. 
1733. 



I. Jeorjia y Carolina empeñadas en guerra con los 

Españoles de Florida. — Tráfico de esclavos. — 

Guerra de los Franceses con los Chickafiaws, , . , 189 

II. Antigua guerra francesa. — Toma de Luisburg. — 

Reclamaciones de los Ingleses y Franceses sobre 

la bahía de Misisipi 142 

m. Jorje Washington : — Su nacimiento, linaje y edu- 
cación. — Su conducta en puestos de confianza, 

públicos y privados 146 

IV, Congreso en Albany. — Convención do los Goberna- 
dores en Virjinia. — ^Braddock 149 

V. Eesto de la campaña de 1765. — Campaña do 1756. . 152 

VI. Campañas de 1757 y 1758 164 

VII. Campaña de 1759.— Wolfe 166 

VIII. Guerras con los Indios 160 



PARTE III. 



Período I. 
1T63. 



I. Causas de la Guerra Revolucionaria 166 

n. Congreso en Nueva-York. — Revocación de la Ley 

de Papel Sellado ...^ 168 

m. Segunda tentativa para imponer contribucionefl á 

América. — Oposición 171 

IV. Captura del té. — Ley del puerto de Boston. — Lle- 
gada de tropas británicas 176 

V. Congreso en Filadelfia 177 

VI. Aprocsímase la guerra. — Masachusets. — Parlamen- . 

to Británico 179 

VIL Empieza la guerra por la batalla de Lexington .... 181 
VIII. Batalla de Bunker Hill. — Washington comandante 

en jefe 184 

IX, Invasión del Canadá. — Muerte de Montgomery . . . 187 
X. Washington entra en Boston. — Desastres en Ca- 
nadá 191 



» 



12 índice. 

C«pftuIo Ffjina 

Pebíodo II. I. Lord Howe intenta la paziflcacion. — ^Derrota de los 

1 T T6« Americanos en Long Island 197 

II. Desastres consiguientes k la derrota de Long Is- 
land 200 

III. Triunfos de los Americanos en Trenton y en 

Princeton 203 

rV. Dificultades y esfuerzos del Congreso. — Campaña 

de 1777 206 

V. Invasión de Burgoyne — 1777 208 

VI. Batalla do Brandywine. — Los Británicos en Fila- 

dolfla.— Germantown— 1777 212 

VIL Batalla de Monmouth. — Se traslada al Sur el sitio 

de la guerra— 1778 216 

Vni. Campañas de 1779 y 1780.— Los Británicos con- 
quistan el Sur 219 

IX. Traición de Arnold 224 

X. Roberto Morris. — Motin del ejército de Filadelfia. 

— Comwallis en el Sur 227 

XI. Campaña de 1781. — ^Batalla de Eutaw Springs. — 

Captura de Cornwallis en Yorktown 230 

XII. Vermont. — Medidas de paz. — Apazíguanso feliz- 
mente los temores y descontentos del ejército . . 234 
XIII. Malas consecuencias de la guerra. — Eebelion de 

Shays. — So forma la Constitución 237 

PARTE IV. 

Pebíodo I. I. Organización del nuevo Gobierno. — El sistema de 
1789* fondos. — Marcada línea de división de los par- 
tidos 243 

11. Los Moravos. — Los Indios del Noroeste 246 

III. América se resiente de la indigna conducta de 
Francia. — Administración de Adams. — La de 
Jefferson 252 

Período II. I. Guerra con Trípoli. — ^Disensiones con Inglaterra y 

1803» Francia 259 

II. Guerra do 1812. — Situación del país. — ^Bendición de 

Hull 264 

III. Triunfos navales 267 



Período III. 



índice. 13 

Capitulo Pijinr 

IV. Campaña de 1818. — Asesinato en Frenchtown .... 270 
V. Ejcrcitx) del Norte. — ^Pérdida de la Chcsapeake. — 

Guerra con los Crecks 274 

VI. Frontera del Niágara. — Batallas de Chipewa y 

Bridgewater 276 

VII. Toma de Washington po'i* los Británicos. — Balti- 

more amenazado 280 

VIII. Invasión do Nueva-Orleans por los Británicos y su 

derrota 284 

IX. Paz con Inglaterra. — Combates navales. — Guerra 

con Arjel 286 

X. Mejoras interiores. — Guerra con los Seminóles. . . . 289 

I. La cuestión de Misouri. — El Arancel. — Visita del 

Jcneral La Fayette 293 

II. Guerra de Black Ilawk. — El Cólera. — Anulación. . 297 

III. Las tribus aboríjenes del Misisipí van al remoto 

Oeste. — La guerra de Florida 800 

IV. La cuestión de bancos. — La revulsión. — Adminis- 

tración de Van Burén. — Elección y muerte de 

Hárrison 805 

V. Administración de Tyler. — Motines. — Disturbi(Mi 
en Ehode Island. — ^Anti-rentismo. — Mormonis- 

mo, &a 808 

VT. Tejas. — Méjico. — Causas de la Anexión y de la 

guerra de Méjico 813 

VII. Guerra Mejicana. — Ejército de ocupación 822 

VIII. Ejército del Centro. — Marcha del Jeneral Wool. — 

Batalla de Buena Vista 830 

IX. Ejército del Oeste. — Conquista de Nuevo-Méjico y 

California 886 

X. Espedicion de Doniphan á Chihuahua. — Eebelion 

en Nuevo-Méjico 841 

XI. Invasión de Scott. — ^Vera Cruz. — Cerro Gordo .... 844 
XII. Estado del Ejército. — Su marcha. — Contreras. — 

Churubusco 847 

Xm. Armisticio. — Molinos del Rey. — Chapultepec. — 

Méjico 852 

XIV. Puebla.— Huamantla. — Atlixco.— Tratado de paz. . 867 






le. 



14 



índice. 



PxsioDo IV. 
1848. 



Ckpltalo P^iiia 

I. Introdaocion. — California Americana 865 

II. Inauguración do Taylor. — Mal aspecto de las cosas 
á la conclusión del Congreso Z(P. — Causas de los 
peligros y disturbios en relación con la cuestión 

de esclavitud 871 

m. California. — ^Estraordinaria riqueza y progreso. — 
Establécese el Gobierno civil. — Ejemplar con- 
ducta politica 876 

IV. Elocuencia de la primera sesión del Congreso tri- 

jésimo primo 880 

V. Benéficos efectos do la colisión de opiniones en el 
Congreso. — Comité de los trece. — ^Ley jeneral 
(Ómnibus Bill). — Se decretan aparte las medi- 
das de compromiso 888 



; ■ 



^1^ 



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INTRODUCCIÓN. 



CAPITULO I. 



DEFINICIONES, B 



El objeto de esta obra es tratar de los Estados- _ 
Unidos de América ; 6, según de otra manera se les '' 
llama, la República b Nación de América. 

¿ Qué es lo que constituye una nación ? Priraeía- 
menle, el pais con laa naturales díviaones de tierra j t 
t^ua 1 en segundo lugar, los hombres, tas mujeres y *'' 
los niños que habitan el pais, y en tercero, la unión de 
estos habitantes, viviendo bajo un gobierno común 
que estiende su protección á todos, y que todos están 
obligados ¿ obedecer. 

Cada nación tiene su historia, porque cuando qiúera h 
que los habitantes de una gran porción de la tierra 
ae hallan unidoa bajo un mismo gobierno, deben haber 
ocurrido importantes siteesos públicos. El recuerdo de 
estos sucesos constituye la historia de ese pais. 

Los sucesos de la historia deben recordarse siem- si 
pre con las circunstancias de tiempo y lu^ar. Decir ° 
cuándo ocurrieron los hechos, es hacer su cronolojía ; =■ 
decir dóiuU sucedieron es dar su jeograña. Por con- 



18 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

^^^' ^' siguiente, la historia de una nación está en inseparable 
conecsion con su jeografia y su cronolojia. La crono- 
lojía . debe verdaderamente llamarse el esqueleto de la 
historia ; pero la jeografia es la base sobre que des- 
cansa. 

Dónde está Primeramente, averigüemos donde se halla el pais 
nuMtro cuya historia queremos conocer. En el vasto uni- 
^ * verso hay un sistema de planetas que rodean el sol, 
por lo cual se llama el sistema solar. El tercer planeta 
mas cerca del sol se llama la Tierra. Sobre la super- 
ficie de la tierra están los Estados-Unidos de Améri- 
ca que ocupan una parte setentrional del mas pequeño 
de dos continentes. Por su estension componen una 
de las mas grandes na<5Íones del mundo. 

Su latitud En lonjitud, la República de América ocupa sesenta 

yionjitnd. g^ados, desdc el Océano Atlántico hasta el Pazi- 
fico. En latitud abraza desde el Cabo de Florida, 
á los veinticinco grados de latitud norte, hasta la 
América Rusa y Británica, á los cuarenta y nueve 
grados. Estendiéndose de esta manera por la mayor 
parte de la zona templada del norte, incluye toda es- 

Su clima, pecie de climas, desde las calientes é insalubres ciénagas 
de Florida, hasta las frias y montañosas rej iones del 
norte de Nueva- Inglaterra y los territorios del Noroeste. 
Suelo. El suelo y las producciones de nuestro pais son 
de tan varia naturaleza como su clima. Comparado 
con otros países, contiene una gran porción de tierra 
de labor ; y, lo que es muy importante para la como- 

naturaÍM. ^^^^^ ^^^ hombrc, está abundanteynmte regado por 
manantiales fértiles. En lo jeneral, puede decirse que 
es una de las mas fértiles, saludables y convenientes 
rej iones de la tierra. 

Buen pais Al obscTvar el pais de los Estados-Unidos se en- 

parauna cucntran muchas razones para convencerse de que 
la Omnipotente y Suprema Providencia determino 
desde el principio colocar aquí un pueblo grande y 
unido. Aunque este pais, formando una sola nación, 
puede, por medio de sus caudalosos rios, llevar sus pro- 
ductos interiores á las playas del océano, y de ahí á los 
mercados estranjeros : no sucederia lo mismo si estuviese 
dividido en diferentes naciones como la Europa meri- 
dional. Porque este pais no es como la Europa meridio- 
ual, llena de profundas bahías, golfos, mares y canales. 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



19 



de manera que muchas naciones pequeñas pueden dis- ^^•'* 
frutar de ima parte del litoral. Si nuestros grandes „ , . . 

r & Mal inevi- 

nos luesen poseídos en parte por un gobierno, y eaa. tabie de la 
parte por otro, el comercio de las naciones mediter- *^*^'«*on. 
raneas se vería continuamente embarazado por los que 
poseyesen las costas y las bocas de los ríos, pues 
insistirían en que se les pagase por el uso de sus puer- 
tos, y esto necesariamente acarrearía disensiones y der- 
ramamiento de sangre. Esta es una de las muchas 
razones que hay para probar que el pueblo Amerícano 
debe continuar siendo una sola nación ; y, según 
las mismas palabras de Washington, " mirar con indig- 
nación cualquiera tentativa que se haga para destruir 
la Union." 

El gobierno de esta vasta nación, que ahora con- ei Gobier- 
tiene mas de veintires millones de habitantes, es "caíi^M*" 
República Federal. "Es federal porque en ella hay para todos 
varíos estados separados, independientes y confede- '^ ***' 
rados ó unidos bajo ima sola cabeza ó gobierno jeneral. 
Es república porque los gobernantes son elejidos por 
el pueblo. La manera en que han de eleiirse y en Todos de- 

i/ -LT j /j'-A 1 ^ • 1 bemos estu- 

que están obligados a administrar el gobierno, se de- diar la 

marca en la Constitución de los Estados-Unidos.* Constítu- 
Por lo tanto, todo Amerícano debe estudiarla desde 
muy temprano y comprenderla perfectamente. 

El gobierno de los Estados-Unidos está recono- Eseqait». 
cido por los hombres sabios y buenos de otras na- ^^^** y ^'^ 
ciones como el mas libre, imparcial y justo de todos 
los del mundo ; pero todos convienen en que para sos- 
tenerse por muchos años este gobierno, se necesita 
practicar los príncipios de justicia que enseña la Santa 
Escritura. Los nvajistrados deben gobernar con temor 
de Dios, y el pueblo debe obedecer las leyes. 



* La Constitución de los Estados-Unidos se hallará en el 
Apéndice de esta obra. 



20 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



CAP. II. 



CAPÍTULO II. 

LOS ABORÍJEKES. 

Antes que el territorio de que trata nuestra his- 
toria fuese habitado por los antecesores de sus actuales 
habitantes, se hallaba ocupado por otra raza diferente.* 
Loshom- Cuando vinieron los colonizadores Europeos encontrá- 
bres rojos, ron aqui los hombres rojos; y ya como amigos, ya 
como enemigos, vivieron en contigüidad, y la historia 
de los unos se halla mezclada con la de los otros. 
Primitivos Los aborijenes, ó naturales del pais, eran llama- 
habitantes. ¿^g injJQg pQ^ j[os Europcos. Debe hacerse tres divi- 
siones jenerales de ellos, según el estado en que los 
encontraron los colonizadores. Primera, los Dela- 
WARES, ó Algonqüines ; segunda, los Iroqüeses, y 
tercera, los MoBiLEÑos.f 

Los Delawares ó Algonqüines, se llamaban primi- 
tivamente los Leni LenapeSy y los Iroqüeses Men- 
gües. Tienen una tradición de que en los primeros 
■^ .^ tiempos cada cual vino en diferentes direcciones 
^oMi. de unos paises muy remotos hacia el oeste. Encon- 
trándose casualmente al llegar al Misisipi, se unieron 
Stoi iSí ^ hicieron guerra contra los AUgewi, pueblo mas 
wares é civilizado, que habitaba en el gran valle de Misisipi y 
Iroqüeses. coraba en ciudades. Derrotados los AUgewi^ huyó- 
ron rio abajo. Quizás las tribus Mobileñas eran des- 
cendientes suyos. Quizás algunas porciones de ellos 
continuaron mas hacia el sur y edificaron esas ciu- 
dades cuyas ruinas se han descubierto recientemente 
en la América Central. 

Los Lenapes y los Mengües se desimiéron muy 

pronto, según dice la tradición. Los primeros atrave- 

Asiento sáron las montañas Alegamas, y esploráron y tomaron 

^°i5ei»- posesión de las costas, fundando el sitio principal de 

^"*** sus consejos, ó asiento del gobierno, junto al rio Déla- 

ware. Este rio recibió de un noble europeo, su 

nombre, que luego se transmitió á la confederación 

* El territorio á que Bx\px se hace referencia es principalmente 
la parte oriental de Misisipi. 

T Los aborijenes mencionados en este capítulo son principal- 
mente los que en un tiempo se establecieron al este del Misisipi. 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 21 

indiana. Aumentándose el número de población de ^^' "• 
esta confederación, muchas tribus se separaron del 
tronco primitivo ; pero continuaron siempre respetando 
á los Delawares, y mucho tiempo después aun les 
daban el título reverencial de " padres.'* 

De estas ramas de los Delawares ó Algonquines, 
primera raza que figura en nuestra historia primitiva, ^Jítw'de 
descendían los P o wh atañes, confederación de treinta Powha- 
tribus, así llamada por su gran saquem, ó Jefe supe- **"*■• 
rior, Powhatan. Su residencia principal era cerca 
del rio James no lejos de donde hoy está la ciudad de 
Richmond. Su autoridad se estendia por toda la tierra- 
baja y hasta las caídas de los rios. 

Mas al oeste, y estendiéndose hacia las montañas, 
existían dos confederaciones con quienes estaban en qJJlJI^'JS^"^ 
guerra los Powhatanes ; eran éstas la de los Mana- tribus. 
joaques, compuesta de ocho tribus, hacia el norte, y 
la de los Monacanes, de cinco, que se estendia hacia* Monacanes 
el sur hasta Carolina. Posteriormente estos últimos ^inco 
cambiaron su nombre por el de TuscaroraSt se muda- 
ron hacia el norte y se unieron á los Iroquéses. Los 
Yamasies se hallaban en la Carolina del Sur. 

Los AlgoTiquines de Nv£va- Inglaterra son los se- primera 
gundos que figuran en nuestra historia. Los prime- tribu de n. 
ros conocidos fueron los PoJcanokets ó WampanoagueSy '^Timiti^ 
de quienes nacieron los dos jefes salvajes mas notables 8^«"- 
de Nueva- Inglaterra, á saber : el buen Masasoit, y su 
valiente hijo. Rey Felipe. Su lugar de residencia era 
en Montaup ó Mount-Hope, cerca de Brístol en Rhode- 
Island. El gobierno del saquém (gran jefe) se estendia 
por la parte meridional de Masachusets y la oriental 
de Rhode-Island. Gran número de tribus de diferentes 
nombres eran subditos suyos, entre otros los Nausets Jí . ! 
de Cabo Cod. En 1614, el Capitán Hunt, navegante los^^esea 
inorlés que acompañó al Capitán Smith en la esplora- ^^^ *<* 
Clon de la costa, apresó micuamente y llevó consigo 
veintisiete de estos inofensivos indíjenas que fueron 
luego vendidos como esclavos en Europa. Uno de 
ellos, llamado Tisquantum, se hizo camino para Ingla- 
terra donde aprendió el inglés, fué bien tratado y se 
le envió otra vez á su país. Después prestó grandes 
servicios á los primeros pobladores ingleses, sirvién- 
doles de intérprete. 



22 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

— w 

cAP^i. LQg Pawtückets establecieron su principal resi- 
dencia en las márjenes del Merrimack, cerca de su 

Merrimack. desembocadura, y se estendiéron hacia el sur hasta 
encontrar el territorio de los Masachusets. Los Ma- 
SACHUSETS se hallaban diseminados por las orillas de 
la bahía que lleva su nombre. Sus territorios se es- 
tendian por el norte hasta el de los Pawtückets, y por 

De la bahía el sur hasta el de los Pokanokets. La autoridad de 

*chusete*' ®^ saquém era reconocida por muchas tribus menores, 
algunas de las cuales se estendian aim hasta Deerlield, 
al oeste. La persona principal de esta confederación, 
al descubrirla los ingleses, era la mujer saquém, ó 
" Reina de Masachusets.'* Su residencia estaba situada 
sobre una bella colina, en Milton, á ocho millas al sur 
de Boston. 

_ .. - , Los Naragansets tenian su asiento principal y la 

Indios de la . , . . , i t f i ^ "^ • 

bahia de residencia de su gran saquém en la Isla de Canom- 
^^mI**^' ^^^' ^^ ^^ bahía que aun lleva su nombre. Por el 
oeste se estendian hasta cerca de cuatro ó cinco millas 
del rio Paucatuc donde sus territorios confinaban con 
los de los Pequodes, Hacia el este lindaban con los 
Pokanokets. Cuando llegaron allí los Ingleses, su 
gran jefe, Canonicus, era anciano, y se habia asociado 
en el gobierno á su sobrino Miantonomo. Parece que las 
comodidades y delicia del lugar de su residencia habian 
suavizado la natural ferozidad del carácter salvaje. 

Los Pequodes, que eran mas bárbaros, ocupa- 
Dei oriente ban la parte oriental de Conecticut, lindando sus tier- 
ticutr" i^s con las de los Naragansets. La residencia de su 
gran saquém, Sasacus, se hallaban en las alturas de 
Groton, cerca del rio entonces llamado Pequod, y 
después Támesis. Los Mohicanos, bajo la autoridad 
de lincas, cuyo sitio de residencia era donde hoy 
se halla Norwich, estaban sujetos al altivo jefe de los 
Pequodes ; pero sufrian este yugo con impaciencia, y 
cuando aquel declaró la guerra á los blancos, Uncas 
tomó partido contra él. Los indios del norte de 
Nueva-Inglaterra llevaban la denominación jeneral de 
Tarantins ó Ahenáquis. 

Poco tiempo antes de la colonización inglesa las 
tribus de Nueva- Inglaterra habian sufrido una epi- 
demia de inaudita mortandad. Probablemente era la 
fiebre amarilla (ó vómito negro) ; porque se refiere 



' HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 23 

1 •■ 

que las víctimas de aquella plaga, antes y después de *^^^;_"'__ 
la muerte se tornaban "de color de un paño ama- . 

rillo." Parece que en algunas partes del pais pereció- entre loL* 
ron mas de los nueve décimos de sus habitantes. Asi a^"jene«- 
preparaba la Divina Providencia el camino para una 
raza nueva y mas civilizada. Los Irogueses, Mengües 
ó Mingos, fueron descubiertos por los primeros coló- Las cinco 
nizadores del Canadá, y habitaban las márjenes del San "^^tTde* 
Lorenzo. A primera vista parecen haber sido menos ^^^^ 
belicosos que los Hurones, ó Wiandotes, por quienes 
fueron atacados. Los Iroqueses se vieron arrollados y 
espulsados de las riberas del San Lorenzo ; y dividién- 
dose en cinco tribus, los Sénecas, Cayugas, Onondagas, 
Oneidas y Mohawks, se esparcieron gradualmente, al 
oeste del Lago Erie y al sur del Ontario, á lo largo 
de las románticas márjenes al norte de Nueva- York, 
á las cuales han dejado sus sonoros y armoniosos nom- 
bres. El asiento de su gran Consejo jeneral, ó Con- 
greso de jefes, se hallaba en Onondaga. 

Aquí se fijaron y llegaron á ser los mas intré- Se hacen 
pidos, astutos y poderosos de los salvajes. Conquis- " "iJ^*" 
táron á los Hurones, batieron á los Delawares, y 
pusieron terror á todas las tribus circunvecinas. 
Finalmente, en la guerra entre Francia é Inglaterra, 
ambas potencias belij erantes los solicitaban como 
aliados, al paso que ambas los temian como enemigos. 
De las CINCO naciones, los Mohawks eran los menos 
belicosos. Su residencia capital estaba en Johnstown, 
en las riberas del hermoso rio que aun lleva su nombre. 

En cuanto á los Mobileños, sus confederaciones Poderosa* 
mas estensas y poderosas eran los Creeks, sitúa- ®,5°n'^®¿^ 
dos la mayor parte en Jeorjia; los Cherokís en sur. 
las montañosas rej iones del norte y oeste ; y los 
Choctaws y Chicksaws mas vecinos al Misisipí. 

Los Natchez han escitado mucho interés con motivo 
de la diferencia que se nota entre su lenguaje y el do 
las tribus circunvecinas. Se hallaban establecidos 
en Natchez, sobre el Misisipí. Los Shawaneses, 
que era la tribu orijinaria de Tecumseh, residia en un 
tiempo en las orillas del rio Suwaney, en Florida. De 
allí emigraron hacia el norte, primero á Pensilvania y 
mas tarde á Ohio. 



PARTE PEIMERA. 

DE 1492 A 1643. 


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^A«^k«>.au.. 


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Rcgtao de CoIdd 

PERIODO I. 

DB 

CAPÍTULO I. 

FAirri. Millares de aBos hiibian pasado desde la crea- 
í». 1. don del mundo, y los habitantes del hemisferio oriental 
Wrai^ii ignoraban todavía que sobre la faz del planeta en que 
^!.i«- dlo3 vivían, ecsiatiese otro continente de ca^ igual 
¿phDOH estension al suyo. Ni debieron tampoco su conocimien- 
üempoi. to á alguna feliz casualidad, sino á la penetración y 
perseverantes esfuerzos de un hombre tan estraordj- 

Este hombre fué Cristóbal Colon, natural de 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-ÜKIDOS. 25 



Genova, nacido en 1447. Estaba dotado de todos ^^^' '- 
esos enérjicos impulsos del alma que conducen á gran- i44T. 
des hechos ; y á esto imia el mas profundo y sólido » • . . 
JUICIO, Ja prudencia mas mofensiva, la mas perseverante y grandes 
paciencia, muy devota relijiosidad, y, lo que sobretodo ^coiwíf* 
contribuyó á su triunfo, la mas infatigable constancia 
que jamas mostró hombre alguno. 

Colon habia casado con la hija de uno de los des- 
cubridores portugueses, ya muerto; y la viuda de 
éste, viendo el ahinco con que su yerno procuraba 
semejantes fuentes de instrucción, le dio todos los ma- 
pas y cartas que hablan pertenecido á su esposo. El 
veneciano Marco Polo habia viajado hacia el este y 
retomado con maravillosas relaciones de las riquezas 
de Catay y de la isla de Chipango, jeneralmente llama- 
das Indias Orientales, y hoy conocidas como China y 
Japón. La mayor parte de la jente de aquellos tiempos 
ridiculizaba la idea de que la tierra fuese redonda : Cirennstan- 

n -I ^ • /* j. 1 • 1 • 3 Cías favora- 

pero Colon lo creía firmemente por la evidencia de su bies á sa 
figura presentada en los eclipses de luna. De aquí J®*"®- 
deducía que aquellos ricos paises descritos por Marco 
Polo podian encontrarse haciendo rumbo al oeste ; y 
concibió el designio de buscar la ruta á través de mares 
desconocidos. 

Colon creia que la nación que patrocinase su em- ofrece sus 
presa sacaria de ello grandes beneficios : y movido de férvidos á 
im respeto fihal, ofreció pnmeramente sus servicios a nos reinan- 
8u pais natal, pero tuvo el disgusto de verlos desecha- **■• 
dos. Dirijióse entonces á Juan II de Portugal ; á 
Enrique VII de Inglaterra, y á Femando é Isabel, 
rey y reina de España. Pero estos monarcas, no pu- 
diendo comprender sus planes, se negaron á protej cr- 
ios. En la Corte de España habia empleado dos años 
de continuas y mortificantes repulsas ; y cuando por ^ ^pt» 
ultimo, completamente desalentado, se preparaba á 
marchar á Inglaterra, hubo de retomar á la Corte por 
mandato de la reina Isabel. No sabiendo como pro- 
porcionar la suma que se necesitaba para cubrir los 
costos de la espedicion, determinó aquella escelente 
reina sacrificar sus joyas ; mas no llegó el caso de 
efectuarlo, gracias á los estraordinarios esfuerzos de 
sus ministros. 

Colon hizo su primer viaje, el mas interesante que 



26 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



cAP-^^ pueden presentar los anales de la navegación, en 1492. 
1492* El dia once de Octubre avistó la primera tierra des- 
colón des- cubierta del Nuevo Mundo. Era una isla llamada por 
cubre el ¡qs indíjcnüs Guauahaní ; pero él, por un sentimiento 
Mundo, relijioso, le dio el nombre de San Salvador, 

En su tercer viaje descubrió el Continente en las 
8e le envia costas de la América del Sur, catorce meses después 
wn cSÍ que los Cabot desembarcaron en sus playas al noroeste. 
*»"• Intrigas y calumnias de indignos émulos fueron entonces 
causa de que, á manera de criminal condenado, se 
le enviase á España cargado de cadenas. Habiendo 
hecho Américo Vespucio, Florentino, un viaje al Nuevo 
de dar"u* ^undo, rccibió del público un honor que pertenecia 
nombre al á Colon, — el de dar su nombre al Continente. En 
^^' 1502 hizo el gran descubridor su cuarto y último viaje ; 
y después de tomar á España, muerta ya su protec- 
tora, la Reina Isabel, desatendidos sus justos reclamos 
y abandonado él mismo, sucumbió á sus sufrimientos 
Vaiíadoiid y murió á los 59 años de su edad. Cuando los buenos 
en España, gufren bajo las calamidades de este mundo, es gran 
1506. consuelo pensar que hay una vida futura donde serán 

felizes. 
Historia de Muchas tentativas se hiciéroa entonces para pro- 
bar que la América habia sido descubierta mucho 
antes. Los de Gales sacaron á luz el cuento de Madoc, 
hijo de Owen Gwyneth, que en el siglo XII habia 
navegado hacia el oeste, descubierto un pais, y con- 
ducido después allí una colonia de que no se volvió á 
tener noticia. Si esta historia es cierta, no ecsiste 
prueba ninguna de que el pais entonces descubierto 
fuese la América. Los Noruegos descubrieron á Islan- 
sSi^S^de ^^^ y Groenlandia, durante el siglo IX y establecieron 
08 Norue- colonias allí. Biom, ó Biron, natural de Islandia, en un 
^^' viaje á Groenlandia, en el siglo XI, fué arrojado hacia 
el oeste por una tempestad, y se encontró en una rejion 
que por la gran abundancia de viñas llamó Vineland 
(tierra de viñas ;) pero aquí también falta la prueba 
de que el pais descubierto estuviese en las costas de 
América. 



Vineland . 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 2l 



CAPÍTULO II. 

DESCUBRIMIENTOS POR LOS INGLESES Y LOS FRANCESES. 

Las principales naciones Europeas que primero han cap. n. 
descubierto y colonizado nuestro pais, son, — América 

I. Los InffleseS. en relación 

TT T T-1 <5on caatro 

11. Los liranceses. naciones de 

III. Los Españoles. e°~p*- 

IV. Los Holandeses. 

Juan Cabot, natural de Venecia, se habia esta- 1496. 
blecido con su familia en Inglaterra. El, y su cele- Juan y Se- 
bre hijo Sebastian, eran hombres de grande instrucción, c^£5° 
habilidad y espíritu emprendedor. Una comisión de 
Enrique VJI, fecha á cinco de Marzo de 1496 (el mas 
antiguo doc\imento oficial de Inglaterra con respecto 
á América) los autorizó para descubrir y colonizar 
cualesquiera países de infieles, no conocidos antes de 
aquella fecha por los Cristianos. 

Salieron de Inglaterra en Mayo de 149*7, y en 1497. 
Junio descubrieron la isla de Terranova, que llamaron pg^gQ^^ ^j 
Prima Vista. Navegando hacia el norte hicieron el ConUnente. 
primer descubrimiento del Continente, sobre la costa 
de Labrador, en latitud de cerca de 55°. A su vuelta 
siguieron rumbo al sur por cierta distancia no veri- 
ficada. 

Sebastian Cabot se hizo segunda vez á la vela ; 1498. 
llegó á Labrador en latitud de 58° ; de allí viró de Sebastian 
rumbo al sur y descubrió las costas de los Estados- ^^^ ^®^ 
Unidos, á lo largo de las cuales prosiguió su nave- tra costa, 
gacion hasta llegar á la latitud meridional de Mary- 
land. 

El monarca francés Francisco I, despachó en 1524 LosFran- 
á Juan Verrazani, natural de Florencia, el cual "tienl^iSÍ" 
llegó al Continente en latitud de Wilmington, en la piean un 
Carolina del Norte. Su tripulación contemplaba mará- uaUano.**' 
villada el salvaje atavio de los indíjenas, hecho de 
pieles de animales, collares de coral y guirnaldas de 
plumas. Navegando hacia el norte, á lo largo de las 



28 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



CAP. IX. 



1524. 

Verrazani 
en N. In- 
glaterra. 



1534. 

Jaime Car- 
tier hace 
grandes 
descubri- 
mientos. 



1535. 

Segundo 
viaje de 
Cartier. 



Nueva 
Francia. 



Boberval. 



costas, vieron que el pais era delicioso pues estaba 
cubierto de árboles y muchos de ellos adornados de 
fragantes flores. 

Verrazani se detuvo durante quince dias en una 
hermosa bahía, que se supone ser la de Newport en 
Rhode Island, y allí encontró *' el pueblo mas bondoso 
que habia visto en su vida." Siguió de allí costeando 
la costa del nordeste de la Nueva Inglaterra, cuyos 
habitantes halló que eran soberbios y hostiles. De 
Nueva-Escocia dio la vuelta á Francia, y escribió una 
relación de su viaje que aun se conserva. 

Jaime Cartier fué el descubridor á quien los 
Franceses debieron el grande imperio que poseían en 
la América del Norte. Cartier, después de un prós- 
pero viaje de veinte dias, descubrió el Cabo Buena- 
vista, que es el cstremo mas oriental de Terranova. 
Navegando al rededor de la estremidad nordeste de 
la isla, encontró borrascoso tiempo y mar de hielo. 
Haciendo entonces rumbo al sudoeste, descubrió, ei 
día de San Lorenzo, el magnífico golfo que lleva el 
nombre de dicho santo. 

En 1535 emprendió un segundo viaje, entró en 
el golfo de San Lorenzo, siguió rio arriba, dándole el 
mismo nombre, y ancló en una isla, á la cual por su 
abundancia de uvas llamó Isla de Baco, que hoy se 
conoce bajo el nombre de Isla de Orleans. Prosi- 
guió su viaje á la Isla de Hochelega que denominó de 
Mont Real. Después de un rigoroso invierno, re- 
tomó en la primarea con malísimos informes del pais. 
Llamólo, sinembargo, Nueva- Franda, y la tierra 
recibió también el nombre de Canadá, pero se ignora 
cuándo, y qué significa la palabra. 

Francia, pues, entró en posesión de un pais sobre 
el cual corre un rio mas majestuoso que cuantos hay 
en Europa. Francisco de La Roque, Señor de Rober- 
val, en Picardía, obtuvo del rey plena autoridad para 
gobernar como virey el vasto territorio que circunda 
la bahía y rio de San Lorenzo. Cartier, que le era 
muy necesario, recibió el título de primer piloto y 
capitán jeneral de la espedicion. Abriéronse las cár- 
celes y Cartier se hizo á la vela con sus huéspedes. 

Construyó un fuerte cerca de donde hoy está 
Quebec, y allí pasó un invierno, durante el cual se 



ii 



iJ 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 29 



PARTK I. 



vio en cierta ocasión obligado á hacer ahorcar á uno 
de su desmoralizada comitiva y poner á otros muchos per. i. 
en cadenas. En la primera se los llevó á Francia, ^^^' "" 
precisamente al tiempo en que llegaba Roberval con 154:l« 
provisiones frescas y nuevos inmigrantes. Este, sin Cartierfun- 
embargo, nada hizo que fuese permanente ; y al cabo * bec.°^ 
de un año hizo abandono de su vireinato. 

CoLiGNi, el distinguido Grande Almirante de Fran- 1562. 
cia, era amigo de los Hugonotes, nombre que se ei Aimi- 
daba á los protestantes franceses. Eran éstos objeto i¡'*nTdM^- 
de tanto odio y temor para los monarcas franceses, cha & 
que siempre tramaban su destrucción, y cuando el ^^'**^'' 
Almirante formó el proyecto de establecer una colonia 
de ellos en América, fué acojido con grandes muestras 
de favor. Eh consecuencia de esto, envió al mando de 
Juan Rhibault, — que se habia distinguido como deno- 
dado y celoso protestante, — dos naves cargadas de ^ 
concienzudos Hugonotes, muchos de los cuales per- 
tenecían á las principales familias de Francia. 

Tocaron tierra en el delicioso clima de San Agus- Edifica el 
tin ; y el 1** de Mayo descubrieron el San Juan, roUna en la 
que llamaron rio de May (mayo). Navegando á lo 9^8*"* 
largo de la costa del nordeste, se fijaron en la entrada -* - 
de Port Royal. Allí construyeron un fuerte, y 
pusiéronle por nombre Carolina, que se conserva en 
dos de nuestros Estados. Eibault dejó allí una 
colonia y tomó á Francia. 

El comandante del fuerte provocó un motin y l*co1o- 
fué asesinado. Los colonos clamaban por el pais "^^inín.*^ 
natal : hiciéronse á la mar sin las convenientes pro- 
visiones, y habiéndolos encontrado en estado de hambre 
y miserias un buque inglés, los llevó á Inglaterra. 

El perseverante Coligni equipó inmediatamente tsee. 
otra colonia bajo el mando del digno Laüdonniere, g^ con»- 
Al llegar á las riberas del May, entonando los cánticos truye ei 
de gracias al Señor, fijaron allí el lugar de su residen- roíSSl er 
cia, y erijiéron otro fuerte que también llamaron Fronda- 
Carolina. Al siguiente año llegó Ribault con naves 
cargadas de provisiones y nuevos colonos, y tomando 
á su cargo el gobierno, la colonia quedó al parecer 
establecida bajo felizes augurios. 



en 



30 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



CAPÍTULO III. 

DESCUBRIMIENTOS DE LOS ESPAÑOLES. SAN AGUSTÍN. 

PARTKi. Juan Ponce de León, soldado español, que en 

pbhTiT" ^^ tiempo habia viajado con Colon, se poseyó de la 

CAP. II. idea, muy común en aquellos tiempos, de que en el 

Nuevo mundo ecsistia una fuente cuyas aguas tenian 

LeonTusca ^^ virtud de curar las enfermedades y dar una juven- 

^d ^°^d^ ^^^ perpetua ; con que resolvió ir á buscarla. Un 

dia de Pascua Florida descubrió, algo hacia el norte 

de la latitud de San Agustiñ, una que él juzgó ser 

1512. ^^""^ ^^ flores, por las que en los árboles de las selvas 

^ ^ abundaban. No estaba por allí la fuente de vida : 

la Florida, pcro Ponce tomó posesión de la tierra en nombre del 

'monarca español, y la llamó Florida. 

Poco tiempo después un Español, llamado Váz- 
quez de Ayllony visitó la parte de la Carolina del sur 
vecina al rio Combahee. El pais se llamó Chicora, y 
1520. el rio, Gordan. Ayllon invitó á los indíjenas á que 
Maldad de visitascu SUS naves, y cuando los tuvo amontonados en 
Vázquez sus cubicrtas, largó velas y cargó con ellos ; y asi ar- 
^ * raneados de] seno de sus familias, se vieron, como si 
fueran esclavos, condenados á perpetuo trabajo. 
Ayllon intentó en seguida conquistar el pais, pero no 
pudo arrostrar la hostilidad de los indíjenas, y un gran 
número de españoles perecieron en la infructuosa 
demanda. 
1528. Otra desgraciada tentativa del aventurero Nar- 
infructaosa vacz, que trató de conquistar la Florida y el pais 
tentativa de adyacente, destruyó completamente im ejército de 
trescientos Españoles, pues solo volvieron de ella unos 
cuatro ó cinco. 

Insistian, no obstante, en que la Florida era el mas 

Fernando ^^^ P^^ ^^^ muudo ; y Fernando DE SoTO, famoso 
de Soto, ya como compañero de Pizarro, el cruel conquistador 
del Perú, obtuvo permiso de Carlos V. para con- 
quistar aquella tierra. Hízose á la vela, con ima 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



31 



fuerza considerable para Cuba, de que se le habia 
nombrado gobernador ; y aumentando allí su ejército, 
desembarcó en 1539 en Espíritu Santo, en Florida, 
con seiscientos soldados ; ejército mayor y mejor pro- 
visto que aquel con que Hernán Cortez conquistó á 
Mójica Esperaba encontrar allí minas y utensilios de 
oro ; pero engañado aquí y allí por los indíjenas, per- 
seguía sombras que huian siempre al acercárseles él. 
Siguió hacia el norte, cruzó las Montañas Alegamas, 
se dirijió luego al sur hacia Mobila y empeñó una 
sangrienta batalla con el pueblo de una ciudad amu- 
rallada. En Panzacola encontró barcos de Cuba con 
provisiones para su ejército ya ecsausto ; y demasia- 
do orgulloso para ser prudente, prosiguió tras una 
vana sombra en lugar de volver atrás de sus falsos 
pasos. Todavía le fascinaba la esperanza de los precio- 
sos metales, y dirijiendo su curso al noroeste, descu- 
brió el Misisipi en latitud de 34°. Continuó hacia el 
oeste hasta llegar á Wachita, donde, desmayando su 
espíritu, dio la vuelta, y bajó por aquel rio hasta su 
confluencia con el Rojo. Siguió la corriente de éste, 
y murió en el lugar en que aquel rio mezcla sus 
aguas con las del Misisipi. Su cuerpo fué encerrado 
en una encina hueca y sepultado en el ancho rio. El 
oficial que le sucedió en el mando condujo los pobres 
vestijios del ejército por el Misisipi abajo. 

Cuando llegaron á España las nuevas de que la 
Florida habia sido colonizada por los Hugonotes fran- 
ceses, el rey Felipe II. dio á Pedro Melendez de Aviles 
comisión para tomar posesión de aquel pais y destruir 
los herejes. Acompañaban á Melendez quinientas per- 
sonas, que eran padres de familia, soldados, artesanos 
y sacerdotes. Al llegar á la costa del sur de la colonia 
francesa, descubrió la bahía de San Agustín el día de 
aquel santo y fundó allí la ciudad de San Agustín que 
es cuarenta años mas antigua que cualquiera otra de 
nuestra república. 

Los Franceses habían recibido de Melendez la ter- 
rible noticia de que venia á acabar con todos los que 
no fuesen católicos. Ribault, suponiendo que los Espa- 
ñoles atacarian por mar, se embarcó para salirles al 
encuentro; pero una terrible tempestad destruyó su 
flota. Los Españoles, entretanto, cruzaron el bosque 



PARTK I. 

PER. I. 
CAP. III. 

1539. 

Desembar- 
ca en Flo- 
rida. 



Sa objeto 
de bascar 



oro. 



Abril '¿5, 
154:1. 

Dedcubre 

el Misisipi. 



Mayo 21, 
1542. 

Muere. 



Melendez 
viene de 
España. 



Sete. 8. 

Funda t 

Sn. Agu»- 

tin. 



Sete. 31. 
Destruye el 
fuerte Caro- 
lina y mata 

900 Hugo- 
notes. 



32 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

^^'^T» '• y los atacaron por tierra. El fuerte, sin preparativos 
PKR. I. y tomado por sorpresa, prontamente se rindió, y todos, 
CAP. III. g-jj distinción de edad ni secso, fueron pasados á cu- 
chillo. Los náufragos marineros fueron hallados poco 
después sobre la playa, débiles y ecsaustos. Melen- 
dez los invitó á venir con él y fiarse de su compasión. 
Hiciéronlo ellos así, y todos fueron muertos. 

Cuando el monarca francés, Carlos IX, oyó la no- 
Agosto 22. tícia de .este asesinato de novecientos subditos suyos, 
^"^Sí" ^^ ^^^ ^^^ alguno, porque su fanatismo llegaba hasta 
pañoles, el estrcmo de desear la completa destrucción de los 
Hugonotes. Carlos IX fué el monarca que poco des- 
pués presidió al horrible asesinato del San Bartolomé. 
Sinembargo, tan profundo fué el sentimiento del pue- 
blo francés, que tres años después, varios individuos 
Primera acaudillados por el bizarro caballero Gouges, hicieron 
colonia en una cscursiou contra la colonia de Florida y dieron 
Um B.-Ü. jj^ugj.^ 4 doscientos Españoles. Mucho sufrió por esto 
la colonia española, pero no quedó destruida, dando 
pruebas de ser el único establecimiento permanente 
fundado por los Europeos en nuestras playas. 




PauntadclHbeláSirlIoniphnii Gilbnt. 

PERÍODO II. 



!- lieao.í 



CAPITULO I. 

IHFRUCTÜOSAB TENTATIVAH DE OILBEBT, EAIÍIGH T 



La Beina Isabel, soberana remante de Inglaterra, , 
dio á 8iR HcMPUREY GiLBERT por medio de carta - 
patente fecha en 1578 "todos los piüsea remotos, 
paganos y bárbaros" que descubriese en el Norte de 
América y de los cuales tomase posesión, con tal que 
dichas tierras no hubiesen sido antes ocupadas por j 
alguna de las potencias Cristianas. Confirióle á él y p 
á sus herederos el derecho de propiedad, garantizando 
que todos los que alli se estableciesen gozarían los 
privilejios de ciudadanos hbres y nativos de Inglaterra, 
Sir Gilbert habia de reconocer la autoridad del sobe- 



36 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTK I. 

PER. II. 
CAP. I. 

1579 

¿ 
1583. 

Viajes de 
Giíbert. 



Bos desas- 
tres y 
muerte. 

1583. 

Set. 22. 



Sir Walter 
Raleigh en- 
vía & Ami- 
das y & 
Barlow. 



Bello ejem- 
plo de hos- 
pitalidad. 



rano de Inglaterra y pagar un quinto de todo el oro y 
la plata que pudiese obtener. 

Gilbert se hizo á la mar en su primera tentativa 
para plantar la colonia, pero se vio obligado á retomar. 
En la segunda, llegó á Terranova de cuyo pais tomó 
posesión en nombre de su soberano, erijiendo im pilar 
en que estaban esculpidas las armas Británicas. De 
allí navegó hacia el sudoeste hasta llegar á la latitud 
de la boca del Kenebec. Allí naufragó la mayor de 
sus tres naves, pereciendo toda la tripulación. 

Viendo Gilbert que le era imposible proseguir, 
volvió la proa hacia Inglaterra, yendo él abordo del 
menor de los dos buques que le quedaban, que era una 
barca, de solo diez toneladas, porque su jeneroso 
corazón se negaba á esponer á otros á un peligro de 
que él no quisiese participar. El pasaje fué tempes- 
tuoso, pero su ánimo relijioso se confortaba con la idea 
que á vezes, sentado en la popa de su barca, comuni- 
caba á sus compañeros del barco mayor, diciéndoles : 
" Estamos tan cerca del cielo en el mar como en la 
tierra." Una noche, desaparecieron de repente las 
luzes de su pequeña embarcación y no se supo mas 
de él. 

SiR Walter Raleigh, cuñado de Gilbert, obtuvo 
de la Reina Isabel que se le traspasase la patente de 
éste. Raleigh tenia informes de los emigrantes fran- 
ceses con respecto al templado y fértil clima del sur, 
y despachó allá dos buques á las órdenes de Felipe 
Amydas y Arturo Barlow. Estos tocaron tierra en la 
Sonda de Pamlico, y al desembarcar en Ocracok ó 
Isla de Roanoke, hallaron abundancia de uvas, y tan 
cerca de la costa que á vezes las bañaba el mar. 

Los nativos eran tan bondosos como su clima y 
suelo. El hijo del rey, Granganimo, vino hacia los 
Europeos con cincuenta de su jente, y los trató con 
muy corteses maneras. Los convidó á su residencia á 
veinte millas de la costa ; pero cuando fueron, acon- 
teció casualmente que no estaba allí. Su mujer salió 
á recibirlos, y dio orden á algunos de su jente que 
sacaran el bote á tierra para conservarlo mejor, dis- 
poniendo al mismo tiempo, que otros cargasen sobre 
sus espaldas á los Ingleses hasta la playa. Condüjolos 
entonces á su casa, y mandó hacer buena lumbre para 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 3*7 



PARTK I. 



que secasen sus vestidos que estaban empapados por la 

lluvia. En otro aposento les presentó una abundante per. h. 



CAP. I. 



comida, compuesta de pescado, venado, raizes, melones 
j otras frutas. Estando en esto, entraron en la casa 
varios Indios armados con arcos y flechas ; pero ella, 
reprendiéndolos, ordenó que saliesen inmediatamente, 
no fuera que diesen motivo de alarma á sus hués- 
pedes. 

Cuando nuestros navegantes volvieron á Ingla- La Reina 
térra y dieron sus informes á Isabel, ésta dispuso que i8ab«i pon» 

T*' . ,, ^T *^ • ^ 1 nombre á 

aquel país se llamase Virginia, como en memona de Virjinia. 
que habia sido descubierto bajo la soberanía de una 
reina vírjen. Este nombre se hizo después jeneral á 
toda la costa. 

Raleigh encontró muchos aventureros prontos á 1585* 
embarcarse en su empresa ; y en 1585 equipó una ^2\^1m 
flota de siete buques, bajo el mando de Sir Ricardo ordene» de 
Grenville, que siguió la ruta de Amidas y Barlow, y ^'*"''^^®- 
tocó en las mismas islas. En ima de éstas tuvo la 
crueldad de quemar un pueblo porque sospechó que 
un Indio le habia robado una copa de plata. En la 
isla de Roanoke dejó una colonia al mando del Capitán Roanoke 
Lañe. Los Colonos, reducidos á la mayor miseria, por ^**J lmÍ* 
falta de provisiones, fueron llevados en el prócsimo 
año á Inglaterra por Sir Francis Drake que retomaba 
de una feliz espedicion contra los Españoles de las In- 
dias Occidentales. 

Inmediatamente después de su partida, vino á 
buscarlos un buque enviado por Raleigh con provi- 
siones, y poco después llegó también Sir Ricardo Gren- 
ville. No encontrándolos, cometió la grande impru- „ ,., , 

j.jj. . j .•!• Pérdida de 

dencia de dejar quince de su tnpulacion para conservar 15 hombres, 
la posesión de la Isla, y se volvió á Inglaterra. Nada 
volvió á saberse luego de esta pequeña partida. Proba- 
blemente fueron destruidos por los agraviados y venga- 
tivos salvajes. 

En 1587 envió Raleigh otra colonia de ciento y 1587. 
cincuenta aventureros á la misma Isla, bajo el mando segunda 
del Capitán White. Este regresó en breve á Ingla- colonia de 
térra á buscar provisiones para la colonia. Antes de ^®*^®^®' 
partir, su hija, la Sra. Dares, dio á luz una niña, primer 
mfante nacido de padres ingleses en América. La niña 
fué bautizada con el nombre de Virjinia. 



38 * HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

''^T» '• Las dilij encías hechas por Raleigh para propor- 

PER. II. Clonar alivio á esta colonia fueron incesantes, pero 

CAP. I. infructuosas; y mas de tres años discurrieron antes 

Pérdida de ^^^ pudiese proporcionarse recursos con que enviar en 

la colonia SU ausiUo al Capitán White. Era ya demasiado tarde. 

de Raleigh. j^- ^^^^ g^j^ quedaba de los colonos, ni nada se encontró 

que indicase el destino que les habia cabido. Desalen- 
tado, y en peligro de perecer él mismo, regresó White 
sin dejar ni \m solo colono en las playas de América. 
160IS. En 1602, Bartolomé Gosnold, acompañado de 
Gosnoid vi- treinta y dos hombres, salió de Falmouth, y haciendo 
sitaá N. rumbo derecho al oeste, fué el primer comandante 
n» » erra, jj^gj^g ^^g Hegó á uuestro pais por esta ruta mas recta 
y mas corta. Arribó á la costa cerca de Nahant ; 
navegando luego hacia el sur, descubrió y puso 
nomJbre al Cabo Cod, que fué la primera tierra pisada 
por los Ingleses en Nueva Inglaterra. 

De Cabo Cod hizo vela hacia Nantucket, y des- 
cubrió la Viña de Marta (Martha*s Vineyard). En- 
tró después en la Bahía de Buzzard, y encontrando 
una isla muy fértil, llamóla Isabel, en honor de la 
Reina (Elizabeth). Cerca de su orilla occidental, en 
un islote en medio de un lago, construyó un fuerte y 
Hostilidad almacén, y se preparaba á dejar allí establecida una 
**® Sm?"*" pequeña colonia. Pero los nativos se declararon 
hostiles, y los presimtos colonos se negaron á quedarse 
allí. Habiendo cargado su buque con raíz de sasa- 
frás, que entonces era muy estimado en medicina, izó 
velas y llegó á Inglaterra con toda su jente, después 
de una travesía de cinco semanas, que fué el viaje 
mas corto que hasta entonces se habia hecho. 
1603. En 1603, Enrique IV de Francia concedió al Señor 
Enrique IV DE MoNTs el pais llamado Acadia, que se estien- 
TSdfa^* de desde los 40° hasta los 46° de latitud norte. 
De-Monts salió de Francia el año siguiente, llevando 
consigo como piloto á Samuel Champlain. Entró en 
De Monta ^"3, estensa bahía que llamó Bahía Francesa (hoy 
'■°"¿a ^ Bahía de Fundy) y en su orilla oriental fundó á Port 
' Royal. Descubrió y puso nombre á los rios San 
Juan y Santa- CruZy y siguió navegando á lo largo de 
la costa hasta Cabo Cod. 

Alarmados los Ingleses por esta intrusión en un 
territorio que reclamaban como suyo, Jaime I, sucesor 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 39 

de Isabel, dividiendo el pais en dos porciones casi ^^^" '• 
iguales, concedió la parte meridional, ó primera coló- pbr. h. 
nis de Virjinia, comprendida entre los 34** y 41°, á ^^'' ^* 
una compañía de mercaderes llamada Compañía de I60e. 
Londres ; y la parte setentrional, ó segunda colonia de*L6ndi¿ 
de Virjinia, á otra llamada Compañía de Plimouth. 
El rey confirió á estas compañías el derecho sobre Compafíia 
las tierras á lo largo de la costa, cincuenta millas á piimouth. 
cada viento, y estendiéndose hacia el interior hasta la 
distancia de cien millas del lugar del establecimiento. 

La Compañía de Plimouth envió en 1607 al Al- 
mirante Raleigh Gilbert, con cien plantadores, bajo 
las órdenes del Capitán Jorje Popham, presidente de leOT. 
la Compañía. Desembarcaron en la boca del rio EstaWeci- 
Kenehec. donde edificaron y fortificaron un almacén, miento en 
Los padecimientos de la colonia durante el invierno 
fueron grandes. Perdieron su almacén en un incen- 
dio, y al presidente por su muerte ; por lo cual tor- 
naron á Inglaterra al año siguiente, informando que 
" el pais era un desierto frió, estéril y montañoso,*' y 
declarando en el afectado y crespo estilo de aquella 
época que " nada habían escontrado allí sino mise- 
rables miserias." 

Así, pues, después de un período de ciento diez 
años, desde la época en que Cabot descubrió la Amé- 
rica del Norte, y veinticuatro después de^aber fun- 
dado Raleigh la primera colonia, no había en 1607, 
un solo Inglés establecido en América. 



CAPÍTULO Ii. 



PRIMER ESTABLECIMIENTO DE VIRJINIA. 

En 1607 la Compañía de Londres envió al ca- 
pitán Cristóbal Newport, con tres buques y ciento 
cinco hombres, entre los cuales se contaba el nave- 
gante Gosnold, y el Capitán Juan Smith, el Padre 
de Virjinia. 

La flota salió para las Indias Occidentales, y 



40 * HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



p^* TB I. arrojada hacia el Norte de Roanoke en una borrasca, 
se descubrió por esta casualidad la entrada de la bahía 



PKR. II. 



CAP. II. ^g Chesapeake, cuyos estremos se llamaron Cabo 
1607. Carlos y Cabo Enrique, en honor de los hijos del rey. 
mbnto de Navegárou los aventureros al seno de la bahía y 
^^Sw entraron luego en el rio Powhatan, al cual llamaron 
rio Jaime. En sus riberas y á cincuenta millas de la 
James- desembocadura, fijaron su residencia y construyeron 
M^aycTia. algimas chozas. Llamóse el lugar Jamestown, nom- 
bre que aim conserva, aimque solo quedan de él algunas 
desmoronadas ruinas, 
aaécosa El rey de Inglaterra, Jaime I, había dado una 
" ^'^^ ** carta á los colonos ; esto es, un escrito, á manera de 
testimonio, que él mismo firmó, y al cual se puso el 
gran sello de Inglaterra. Estos instrumentos escritos 
que se daban á los colonizadores, hechos de una 
manera sabia y justa, les conferian privilejios de 
grande importancia ; pero en el presente caso, la carta 
dejaba en manos del rey todo el poder para gobernar 
el país. 
No se con- Níngima seguridad se daba á los colonos, sino una 
l^kw á"» ^^^ promesa de que contmuarian siendo Ingleses, 
colonos. La refijion quedaba establecida por la ley, con arreglo 
á las formas y doctrinas de la iglesia de Inglaterra. 
No se designaba, por lo presente, división de propie- 
dades ; y^íjor el término de cinco años, el producto 
de todo tifibajo quedaba á beneficio del fondo comim. 
Primer pre- El ffobíemo había de administrarse por un con- 

sidente •■«j i ii't «t 

Wingfieid ; sejo, uombraoo por el rey, pero que había de residir 
20 smith. en la colonia. Tan pronto como desembarcaron los 
emigrantes, se organizó el consejo, y se elijió por pre- 
sidente á Eduardo Wingtíeld. Hallábanse animados 
de envidia contra el Capitán Smith ; y sinembargo, 
éste era el hombre apropósito para ponerse á la cabeza 
de ellos, porque tenia mas talento y mas celo en favor 
de la colonia que cualquiera otro de ella. Pero pronto 
se suscitaron desavenencias y se alegraron mucho de 
tener por caudillo á Smith. 
Desastres. Xjqs índios vecínos comenzáron muy en breve á 
mortificar á los colonos con sus hostilidades encubiertas. 
Faltáronles á éstos las provisiones ; y la mezquina ra- 
ción á que estaban sujetos, así como la inñuencia de 
un clima á que no estaban acostumbrados, dio oríjen 



■■•«•■^•rfw^isr^^ww^f^^!^ 



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^^mmmmmm'^ 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



41 



á enfermedades ; de modo que el número de los colo- 
nos disminuía rápidamente. A vezes morían cuatro 
6 cinco en un dia, y no habla bastantes de ellos sanos 
para enterrar decentemente á los muertos. Cincuenta 
de ellos perecieron antes del invierno, contándose entre 
éstos al escelente Gosnold. 

La enerjía y serena actividad de Smith eran la 
única luz que iluminaba aquel sombrío cuadro. Ma- 
nejóse de manera que infundió terror á los indíjenas, 
logrando al mismo tiempo concillarse con ellos y que 
le proveyesen de alimento ; al paso que daba conhorte 
á los aflijidos y ponia á raya á los revoltosos de su 
colonia. Vino por fin el invierno, y esto proporcionó 
el alivio de las enfermedades del clima y abimdante 
provisión de caza de toda especie. 

La Compañía de Londres, ignorando la jeografía 
hasta un punto que aun entonces era chocante, dis- 
puso que se siguiese el curso de algunos ríos que cor- 
rían del noroeste, con objeto de encontrar paso al mar 
del sur. Smith era superíor en intelij encía á la com- 
pañía, pero conocía los deberes de un subalterno ; y 
por lo tanto se preparó para esplorar las cabezadas del 
rio Chicahoming que correspondía tanto como cual- 
quiera otro á las indicaciones. 

PowHATAN, jefe de la confederación, salvaje en 
las aguas del James y sus tributaríos, haUB: sido visi- 
tado por los colonos, poco tiempo después de su lle- 
gada. Su residencia imperíal, que por su deliciosa 
situación se llamaba Nonesuch, se componía de doce 
tiendas {wigwams) cerca del punto en que hoy está 
Kichmond. Seguíale en autorídad su hermano, Ope- 
chaganú, que era jefe de los Pamunquis en las már- 
jenes del Chíkahominy. Smith, después de haber 
subido por aquel rio en una barca hasta donde pudo, 
y dejando allí su embarcación con orden de que nadie 
desembarcase hasta su vuelta, siguió en busca de su 
objeto veinte millas mas arriba del rio. 

Los Indios que habían observado sus movimien- 
tos, cayeron sobre su jente, hiciéronlos prisioneros y 
los obligaron á descubrir la ruta de su capitán. Este, 
que se hallaba cazando, se vio de súbito perseguido 
por enjambres de flecheros salvajes. En semejante 
apuro pú.ose delante del pecho, á manera de escudo. 



PARTS I. 

PKR. II. 
CAP. II. 

1607. 

Agosto 22. 

M aerte de 

Grosnold. 



Escelente 
conducta 
de Smith. 



Smith sa- 
bia obede- 
cer tan bien 
como man- 
dar.] 



1607. 

Fow batan 

y sn ber* 

mano. 



Los Indios 
hacen pri- 
sionero á 
Smith. 




42 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

^^^^' '• á iin joven indio que se hallaba con él ; y asi mató 
PER. II. tres indios, hirió á otros y puso á todos á raya. Al 
CAP. II. intentar retirarse á su canoa, sin quitar los ojos de 
sobre sus enemigos, cayó de repente hasta la mitad del 
cuerpo en una caleta cenagosa. Los salvajes no osa- 
ron, sinembargo, tocarlo, hasta que el, muñéndose de 
frió, estendió las manos y se rindió á ellos. 

Suaatucia. Los Indios le llevaron hacia una hoguera cerca 
de la cual hablan muerto algunos de los compañeros 
de Smith. Este llamó entonces al Jefe por medio del 
indio que le servia de guia y de intérprete. Presen- 
tóse Opechaganú y Smith le mostró cortesmente su 
brújula de bolsillo. Los Indios quedaron atónitos á 
la vista de los movimientos de la aguja, la cual á 
causa del misterioso vidrio, podian ver, pero no tocar. 
Refirióles él maravillosas historias acerca de sus vir- 
tudes, y continuó, según él mismo refiere, " ense- 
ñándoles por medio de la figura esférica de aquella 
joya, que la tierra era redonda y que el sol perseguía 
continuamente á la sombra al rededor del mundo," lo 
cual llenó de asombro á los oyentes. 

trataron \o« ®"^ áuimos parcciau dominados por la grandeza 
salvajes, de la idea de que tenian en su poder á un ente tan 
superior : vacilaban en su opinión sobre si era ó no 
mejor darle muerte, y á cada paso variaban de pare- 
ceres. Lleváronlo primero ante Powhatan ; luego lo 
condujeron de una á otra de las maravilladas tribus, 
hasta que, por último, llegando á la residencia de 
Opechacanú, aquellos supersticiosos habitantes de las 
selvas, pusieron en ejercicio sus powows ó hechizeros 
para inquirir del mundo invisible si su prisionero les 
deseaba bien ó mal. 

Pocahmí? Hízose sabcr á Powhatan la decisión de su des- 
taa. tino. Aquel majestuoso salvaje le recibió con toda 
ceremonia en su corte, pero le condenó á morir. 
Trajéronse dos piedras que se colocaron en tierra de- 
lante del jefe, y dos salvajes se pusieron de pié al 
lado de ellas con sus mazas de guerra levantadas en 
alto. Arrastraron á Smith hacia aquel sitio y colo- 
caron su cabeza sobre las piedras. Entonces Poca- 
hontas, joven doncella india, se adelantó hacia el lugar, 
y con gritos y lágrimas suplicó á Powhatan, su padre, 
que le perdonase. Negóse á ello el jefe ; y ella, cor- 



i^ft^mt^Kmmr^^ffmmm^mr^^'^^^^i'^^^^^'^^'^v^mmmmmmfmmmmm 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 43 

riendo entonces hacia la víctima, se arrodilló á su lado ''^^'^' '• 
y puso SU cabeza sobre la suya. Enternecióse con per. h. 
esto el ánimo del salvaje, y Smith se salvó. ^^^' "' 

Smith, muy instruido ya acerca de los Indios, 1608. 
su pais, su modo de hacer la ffuerra, sus propen- Un bien na 
siones y su idioma, y uniendo a esto su grande nabili- mal. 
dad y digno comportamiento, se ganó su afecto y su 
confianza, y de esta manera su cautiverio fué, bajo la 
ayuda de la Divina Providencia, el medio de conso- 
lidar su colonia. 

Sinembargo, durante su ausencia hablan ocur- Estado de 
rido algunos escesos y desórdenes ; y á su retorno á ^*^<^^®°^- 
Jamestown encontró que solo quedaban allí treinta 
y ocho personas. El espíritu del pueblo habia decaído, 
y llenos todos de desaliento, clamaban por abandonar 
un pais tan poco hospitalario. No obstante, consiguió 
de ellos, parte por fuerza y parte por persuasión, que 
permaneciesen allí hasta el subsecuente año, en el 
cual llegó Newport de Inglaterra con algunas provi- 
siones y ciento veinte emigrantes, con que renació la 
esperanza entre los colonos. 

En el transcurso del año 1608 el Capitán Smith 1608* 
esploró la bahía de Chesapeake hasta su estremo, 
descubrió sus hermosos ríos y adquirió nuevos in- 
formes concernientes á las producciones y habitantes 
indíjenas del pais. En una escursion que hizo por el 
rio Rapahanoc, tuvo una escaramuza con los Mana- smithes- 
joaques, tribu descendiente de los Delawares, y hizo ^^JSa^ 
prisionero á un hermano de uno de sus jefes. De él peake. 
recibió la primera noticia acerca de los Iroqueses, 
quienes, según le dijo el Indio, " habitaban cerca de 
grandes aguas hacia el norte, tenían muchas canoas, y 
tanta jente que podían hacer la guerra contra todo el 
mundo entero." 

A su regreso fué Smith nombrado presidente del Su decisión 
Consejo. Encontró que los recien-emigrados eran y*®*®'^®- 
" caballeros." Pero pronto les dio á escojer entre 
trabajar seis horas al dia ó no tener nada que comer. 
Solicitó del Consejo de Inglaterra que le enviasen 
trabajadores ; que debía abandonarse la busca del oro, 
y manifestó que " nada habia que esperar sino por 
medio del trabajo." 



r 



44 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



CAPITULO III. 



PARTE I. 

PER. II. 
CAP. III. 

El Gobiei^ 
no se em- 
peora. 



Envían á 
Newport 
con 500 
hombres. 



Naufraga 

en las Ber- 

madas. 



1609. 

Smith con- 
tínüa go- 
bernando. 



Bondad do 

los indije- 

nas. 



CONTINÚA LA MATERIA SOBRE EL PRIMER ESTABLECI- 
MIENTO DE VIRJINIA. 

La Compañía de Londres se había aumentado gra- 
dualmente con la incorporación de hombres de in- 
fluencia, algunos de los cuales pertenecían á la no- 
bleza. Sin consultar absolutamente los deseos, y con- 
tra los intereses de la colonia, obtuvieron del rey una 
nueva carta por la cual se le concedían aquellas tierras 
á feudo, confiriéndose á la compañía todos los po- 
deres del gobierno reservados antes á la corona. Al 
Consejo de Inglaterra, elejido por los accionistas, 
tocaba nombrar un gobernador que había de rejir á 
los colonos con facultades absolutas. 

La Compañía reunió quinientos aventureros, mu- 
chos de los cuales eran hombres desesperados y de 
mala reputación ; y se nombró como gobernador vi- 
talicio al escelente Lord Delaware, fletándose con los 
emigrantes nueve buques al mando del Capitán New- 
port. No estando pronto Lord Delaware para embar- 
carse en la flota, se autorizó al Almirante, Sir Tomas 
Gates y Sir Jorje Somers, para que gobernasen la 
colonia hasta su llegada. Newport tomó abordo de 
su buque á Gates y á Somers. Al arribar á las Ber- 
mudas, una terrible tempestad dispersó la flota. El 
buque del Almirante encalló en las peñascosas orillas 
de Bermuda ; pereció un pequeño queche y solo siete 
de los buques llegaron á Jamestown. 

Smith se encontró entonces despojado de toda 
autoridad, y las tres personas que solo la poseían 
yacían quizas en lo profundo del océano. Sostúvole 
su jenio, sínembargo ; y compelió á sujeccion á los 
desautorizados que acababan de llegar. 

Pocahontas salvó repetidas vezes la vida de Smith, 
y libró de la destrucción á aquel primitivo esta- 
blecimiento de los Ingleses. En las varias vicísitu- 



casez j mi- 
seria. 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 45 

des de la colonia, fué siempre su invariable amiga, ^^^^' '• 
viniendo- á menudo con su comitiva á traerles cestas pbr. n. 
de provisiones en tiempos de escasez, y dándoles á ^^' ^^' 
vezes oportuno aviso de movimientos hostiles. 

Por último, una casual esplosion de cierta can- Smithsaie 
tidad de pólvora causó tal daño á Smith, que los * "^*"** 
conocimientos médicos de los habitantes de aquel pais 
no podian proporcionarle cura ; y asi fué que, dele- 
gando su autoridad en Jorje Percy, se volvió á Ingla- 
terra. Después de su partida desapareció todo espíri- 
tu de subordinación é industria en la colonia. 

Los Indios, perdido ya el miedo, los molestaban Grande 
y retenian las acostumbradas provisiones. Pronto se ^^^ílría 
agotaron los almacenes de los colonos. Devoraron 
sus animales domésticos, y por dos vezes se presentó 
el caso de alimentarse de carne humana. Smith ha- 
bla dejado allí cuatrocientas noventa personas : en seis 
meses la anarquía y el vicio las redujeron á sesenta, y 
éstos tan débiles y tan abatidos que en diez dias mas 
hubieran perecido todos. 

Entretanto, Sir Tomas Gates y sus compañeros, 
que habían naufragado en las costas de las Bermudas, 
encontraron allí medios de construir un buque, y 
aprocsimándose á Jamestown se lisonjeaban con la 
idea de un feliz encuentro con sus amigos. Pero en 
lugar de esto, pocos quedaban, y reducidos á esquele- 
tos. Gates se vio obligado á ceder al clamor univer- 
sal, abandonar el establecimiento y reembarcarse con 
toda la colonia. Salieron por la mañana y bajando ¿"Ji^J^f 
el rio á favor de la marea, descubrieron por la tarde 
tres buques en la desembocadura. Era el Lord Dela- 
ware, su paternal gobernador, que había llegado con i^lO* 
provisiones ; y sus corazones se alegraron con la con- ^^ regww, 
soladora idea de que Dios los había salvado. Y así 
el resto de aquel pueblo volvió á su residencia, ya re- 
formado y mejorado. 

Volvió á florecer entonces la colonia ; pero en Marzo 161 1. 
de 1611 decayó la salud del gobernador, y se vio Liegas» 
obligado á salir del pais. Después de la partida de 
Lord Delaware, volvió Percy á ponerse á la cabeza 
de los asuntos, hasta la llegada de Sir Tomas Dale, en 
Mayo. Aunque reinaban entonces el buen orden y 
la industria, sinembargo, no era floreciente el estado 



Tomas 
Dale. 



■'«- 




46 



HISTORIA DK LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PA.RTE I. 



PER. II. 
CAP. IV, 



Bautismo 
y matrimo- 
nio de Po 

cahontas. 



de la colonia, y Dale escribió inmediatamente á Ingla- 
terra solicitando ayuda. En menos de cuatro meses 
llegó Sir Tomas Gates con seis naves y trescientos 
emigrados. 

1613. Después de la partida del Capitán Smith recibió 
Pocabontas el bautismo Cristiano bajo el nombre 
de Rebeca, y se casó con Juan Rolfe, joven inglés de 
la colonia. Fué con su marido á Inglaterra, donde 
por sujestion de Smith, fuó muy atendida del rey y 
de la reina. Se le habia dicho que Smith habia 
muerto, y cuando él vino á verla, ella retrocedió, y 
por algunos momentos no pudo, ó no quiso, hablar. 
El la acarició bondadosamente, y al fin Pocahontas le 
habló como á padre y le recordó las escenas de los 

Sa muerte, primeros dias de su amistad. Habiendo dado á luz 
un hijo, estaba ya para volver á su pais, cuando en- 
fermó y murió á la edad de veintidós años. Su hijo 
la sobrevivió y fué padre de una posteridad que está 
perpetuada en algunas de las mejores familias de 
Virjinia. 



CAPITULO IV. 

VIRJINIA. RIO HÜDSON. CANADÁ. 



1617. 

Mala con- 

dacta de 

Argall. 



1619. 

Primera 
asamblea 
jeneral. 



En 1617, se nombró al Capitán Argall gober- 
nador de Virjinia. El Lord Delaware, habiendo in- 
tentado ir á aquel establecimiento, murió en el pasaje. 
Argall gobernó con tanto rigor que escitó el descon- 
tento universal. No solamente hizo el papel de tirano 
con todos los colonos, sino que engañó á la Compañía. 
Las noticias de su tiranía quitaron la popularidad á 
la inmigración ; pero á merced de la influencia del 
buen Sir Edwin Sandys se envió al benévolo Yeardly 
para que remplazase 4 Argall. 

El Gobernador Yeardly convocó la primera 
asamblea que se tuvo en Virjinia, compuesta de repre- 
sentantes elejidos de entre el pueblo, que habían de 
obrar conjuntamente con el gobernador y el consejo 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 47 

nombrado por la compañía, en todos los asuntos de _^^*''* '^ 
importancia. Los colonos, que hasta allí no habian per. h. 
sido mas que esclavos de la compañía, se vieron así ^^' '^' 
elevados á los derechos y distinciones de hombres 
libres. En esta asamblea, que se reunió en Jamestown, 
cada uno de los once pueblos ó barriadas, era repre- K^eünense 
sentado por dos vecinos. Los colonos dieron á la town. 
compañía " las mayores gracias," y en seguida " co- 
menzaron á edificar casas y sembrar trigo.** 

Para mas apegar los colonos á sus nuevos esta- Se envían 
blecimientos, se enviaron por este tiempo, por consejo "«aespií^ 
de Sandys, un considerable número de muchachas de ««• 
nacimiento humilde, pero de intachable carácter, para 
que fuesen esposas de los plantadores. El precio del 
pasaje de cada una fué primeramente de ciento, y 
después de ciento y cincuenta hbras de tabaco. La 
falta de pago de deudas contraidas de esta manera se 
consideraba sumamente deshonroso. 

Por este tiempo se introdujeron también en la 16!20. 
colonia, por orden del rey Jaime, muchas personas Envían 
ociosas y disolutas que se hallaban en la cárcel por *\a°SoSaf 
sus culpas. Las diseminaron por toda la colonia y 
fueron empleadas como trabajadores. 

Habiendo llegado á Jamestown un buque ho- Empieza 
landés procedente de África, la colonia compró una ^d^'^ 
parte de su cargamento de negros. Tal fué el prin- 
cipio de la esclavitíid negra en los Estados- Unidos. 

En 1609, tuvo lugar el descubrimiento del rio 1609. 
Hudson que ha resultado el mejor de todas las repú- Sedescnbr© 
blicas de América para la navegación. Enrique Hud- ®^ "2)^^**" 
SON, su descubridor, era inglés de nacimiento, pero 
estaba al servicio de la Compañía holandesa de la 
India oriental. Al año siguiente, los Holandeses 
enviaron buques á este rio para abrir tráfico con los 
naturales, pero la corte de Inglaterra negó sus dere- 
chos sobre aquel país. Los Holandeses, sinembargo, 
siguieron su buena fortuna, y pronto construyeron los 
fuertes Orange y Manhatan cerca de los lugares en 
que hoy se hallan Albany y Nueva- York. 

En 1608, Champlain, á las órdenes de De-Monts, 1608. 
condujo á América una colonia y la estableció en ^Jj^d^f^" 
Quebec cuyo pueblo fundó. . Deseando asegurar la aoebeo. 
amistad de los indíjenas vecinos, consintió, el año 



I 




48 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTK I. 

PKR. IL 
CAP. IV. 

1609. 

Descubre 

el Laffo 

ChamplaÍD. 



1614. 

Smith en 

N. Inglar 

térra. 



Se asocia- 
con el Capi- 
tán Hant. 



Argall snb- 
yaga á los 
Franceses 
y Holan- 
deses. 



siguiente, en acompañarlos en una espedicion contra 
los Iroqueses, con quienes aquellos estaban en guerra. 
Entraron en el lago que hoy, en honor de su descu- 
bridor, lleva el nombre de Champlain, y lo atrave- 
saron hasta llegar á su unión con el Lago Sacramento, 
que hoy se llama Lago Jorje. Allí, no lejos de 
Ticonderoga, tuvo lugar un sangriento combate en 
que Champlain y sus aliados quedaron victoriosos. 

El Capitán Smith, después de su regreso de Vir- 
jinia, esploró la costa del nordeste de los Estados- 
Unidos con dos buques mercantes. El se embarcó 
en el mayor, y el otro iba al mando del Capitán Hunt, 
ya mencionado como raptor de veintisiete de los sub- 
ditos de Masasoit. Smith ecsaminó cuidadosamente 
la costa, con sus bahías y ríos, desde la desemboca- 
dura del Penobscot hasta el Cabo Cod, y habiendo 
trazado un mapa, lo presentó á su vuelta al Principe 
Carlos, indicándole que tan bello y escelente pais 
merecia un nombre honroso. El Príncipe dio oidos á 
su sujestion y dispuso que en lo adelante se llamase 
Nueva Inglaterra. 

Habiéndose establecido los Franceses dentro de 
los límites de la colonia setentrional de Virjinia, se 
envió de Jamestown al Capitán Argall para que los 
desposeyese. Éste destruyó á Port Royal y todos 
los establecimientos franceses en Acadia. A su vuel- 
ta, visitó á los Holandeses en Manhatan, y reclamó 
posesión del pais en nombre del soberano Británico. 
Los mercaderes holandeseses no tuvieron escrúpulo 
en reconocer la soberanía del rey Jaime, ni la de su 
delegado el gobernador de Virjinia. 




Li Cámin dsl 



PERIODO ni. 



•EaEVBAIUlDE ! 1630 Y 
il«43. i 



CAPITULO I. 



PARTIDA DE LOS 



En 1592 se creó lina ley en Inglaterra ordenando 
que todos profesasen la relijion establecida por el 
gobierno, so pena de destierro, y de muerte si regresa- 
ban al paia. Entre los que no podian cumplir en 
conciencia con esta ley, se contaban Jüan Robinson y 
su congregación, que vivían en el Eurte de Inglaterra. 
Pertenecían & aquella secta de Púntanos, ó disidentes 
de la iglesia anglicaoa, llamados cismáticos. 

El ^tor y toda su grey determinaron desterrarse 
por b[ mismos á Holanda á fin de gozar el libre ejer- 
cicio de su relíjíon; pero era empresa muy ardua 



leoT. 

Sí 



52 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTS I. 

PER.nX. 
CAP. I. 



1608. 

Segunda 
tentatíva. 



Desamparo 

de las 
mujeres. 



Tempestad 
en el mar. 



aquella. Embarcáronse una vez con sus familias y 
bienes en Boston, en Lincolnshire ; pero el traidor 
capitán habia urdido una trama con varios empleados 
ingleses que fueron á bordo del buque, se apoderaron 
de sus efectos, rejistráron á todos los individuos de la 
congregación con objeto de quitarles el dinero que 
llevaban, j á presencia de ima gran multitud que con- 
templaba el hecho, los llevaron á tierra y los pusieron 
en una cárcel. Sinembargo, pronto se les soltó, escepto 
á siete de los principales que fueron detenidos y someti- 
dos á juicio ; pero al fin se les puso en libertad. 

De nuevo entraron en pacto con un capitán de 
buque holandés, en Hull, que habia de tomarlos á su 
bordo en un lugar inmediato. En el dia convenido, 
las mujeres y los niños se hicieron á la vela para el 
punto de reunión en una pequeña barca, al paso que los 
hombres se dirijiéron hacia él por tieira. La barca se 
habia barado, pero el capitán mandó su bote y tomó 
á los hombres de la playa. Sinembargo, las autori- 
dades de Hull habian tenido noticias de aquella espe- 
dicibn ; y el capitán holandés viendo llegar una nume- 
rosa compañía de jente armada, soplando á la sazón 
viento propicio, levó anclas y echando votos y jura- 
mentos, se hizo á la mar, por mas que los peregrinos 
se deshacian en súplicas y aun en lágrimas por sus 
esposas é hijos que de tal suerte se veian forzados á 
abandonar. 

Contémplese el cuadro de aquellas aflijidas mu- 
jeres, madres de una nación futura, viendo á sus maridos 
forzadamente llevados al mar, mientras que por la parte 
de tierra se acercaba una multitud armada ! Las pren- 
den y las arrastran de majistrado en majistrado, al 
paso que sus hijos, atormentados por el hambre y el 
frió, y llenos de miedo, lloran y estienden los brazos 
al rededor de ellas. Pero al cabo, su lastimosa situa- 
ción y su cristiana conducta, ablandaron los corazones 
de sus perseguidores y aun ganaron amigos á su 
causa. 

Los hombres entretanto sufrieron en la mar una 
de las mas terribles tempestades que jamas se han visto 
y que continuó por catorce dias, durante siete de los 
cuales no vieron sol, luna ni estrellas. Al fin llegaron 
todos á Holanda y se establecieron primeramente en 



PÜ^I*»B^(WB^T*"^l|^^PP^fl^^"i»''*¥'^^^*P^*^^l^P^in'"^""'. ■!•!■■ ■^■^^«TP 



HISTORIA DE LOSl ESTADOS-UNIDOS. 53 

Amsterdam ; pero ño encontrando motivos de satis- ^^^"^^ '• 

facción en aquel punto se pasaron á Ley den. Allí, per. m. 

gracias á su asiduo trabajo y frugal honradez, vivian ^^'' ^ 

muy respetados ; pero al cabo de algunos años esperi- Leyden 
mentaron males que les hicieron pensar en mudarse 
nuevamente. 

No solo tenian que trabajar dura y constante- i^a^on^ 

*■ , y J pare madw 

mente, sino que se veian obligados á emplear tam- deredden- 
bien á sus hijos lo cual privaba á estos de recibir "*• 
educación. Por otra parte, la salud de los jóvenes 
se sacrificaba con frecuencia á lo escesivo del tiempo 
y forzadas posiciones en que trabajaban. Algu- 
nos morían y otros adquirían defectos de deformidad 
física. Su parte moral padecia también por las ha- 
bituales profanaciones relijiosas que observaban al re- 
dedor suyo. 

Los peregrinos habian oido hablar de América ; ^¿"¿lial** 
y en sus desiertos pensaron que podrían servir á Dios térra, 
tranquilamente y fundar una iglesia donde no solamente 
los oprímidos en Inglaterra, sino aun jeneraciones por 
nacer, podrían gozar de un culto puro y pazifico. Los 
Holandeses querían que estableciesen ellos la colonia 
bajo su gobierno. Pero los peregrinos amaban todavía 
su pais, y enviaron aj entes á Inglaterra para conseguir, 
por medio de la influencia de Sir Edwin Sandys, una 
patente bajo la Compañía de Virjinia. 

Para procurar protección á esta Compañía, desa- e. sandya. 
lentada por los fracasos de la bahía de Chesapeake, 
Robinson y Brewster, el gobernador decano de su 
iglesia, escríbió á Sir Edwin, mostrándole en cinco par- 
ticulares las diferencias que habia entre sus motivos, 
circunstancias y carácter, y los de otros aventureros. 
Primero, " Creemos verdaderamente en que con noso- 
tros está el Señor, á cuyo servicio nos hemos consa- 
grado, y que él bondadosamente favorecerá nuestros 
esfuerzos, según la sana conciencia de nuestros cora- 
zones. Segundo, Estamos todos completamente des- 
tetados de la delicada leche de nuestra madre patria y 
acostumbrados á una tierra estranjera y recia, donde 
hemos aprendido á tener paciencia. 

jTcrc^o, Nuestro pueblo es tan industríoso y tan LosPeregn- 
frugal como cualquiera otro del mundo. Cuarto, Esta- "¿JleWo ea- 
mos todos ligados al Señor por un lazo sagrado, y» de <«pc»onai» 



64 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PJLKTK I. 



esto hacemos un importante punto de conciencia, obli- 

PER. III. gándonos cada uno á procurar el bien de los otros. 
^^^' '• Quinto, No sucede con nosotros lo que con otros hom- 
bres á quienes pueden desalentar pequeños disgustos 
é inspirarles el deseo de volver á la patria. Nada 
tenemos que esperar de Inglaterra ni de Holanda, y 
nuestras vidas se van aprocsimando á su término." 
cotÍosc©- ^^^ ^^ ayuda de Sandys obtuvieron su patente 
merciantea los solicitantcs. Pero faltábales el dinero. Para proveer 
á esta necesidad, sus ajentes formaron una compañía 
de fondos juntamente con algunos hombres de nego- 
cios en Londres, de la cual era principal el Sor. Tomas 
Weston : ellos habian de proporcionar el capital, los 
emigrantes se comprometian á trabajar por el término 
de siete años á razón de diez libras por hombre ; y las 
ganancias de la empresa — y todas las casas, tierras, 
jardines y campos, se dividirían al fin de aquel tiempo 
entre los accionistas con arreglo á la parte de cada uno. 
1620. Equiparon entonces dos pequeños buques, el 
Prir^tíl Mayflower (Flor de Mayo) y el SpeedweU (Buen 
vos. viaje) ; pero estos apenas podian contener una parte 
de la compañía, y se determinó que fuesen en ellos los 
mas jóvenes y activos, quedándose los ancianos, entre 
los cuales se contaba el capellán, ó pastor. Si tenían 
buen écsito enviarían por los que se quedaban, y sino, 
volverían, aunque pobres, á reunirse con ellos, 
lí'm H*** -A^ntes de separarse, aquella memorable congre- 
ven. " gacion se reunió en un dia señalado para tríbutar culto 
por la última vez; hicieron penitencia de ayuno y 
" pidieron al Señor les alumbrase el buen camino para 
sí y para sus hijos." Llegado el tiempo de partir, sus 
hermanos los acompañaron desde Leyden hasta la 
playa de Delft Haven. Allí el venerable pastor se 
postró de rodillas con su grey ; y los emigrantes, con 
lágrimas en sus mejillas, oyeron por última vez su voz 
querida que los ecsortaba y oraba por ellos. " Pero 
ellos sabían que eran peregrinos, y levantaron los 
ojos al cielo, su patria mejor, y se confortaron sus 
almas. 



HISTOBIA DE LOS ESTADOS-üNIDOS. 65 



CAPÍTULO II. 

VIAJE DE LOS PEREGRINOS DE HOLANDA A AMÉRICA. 

De Delft Haven se hicieron á la vela los Pere- «"^htbi. 



grinos con dirección á Southampton, en Inglaterra, pbr. in. 



CAP. 11. 



Entre los caudillos de la espedicion se hallaba el pastor 
Brewster, que ya por entonces contaba cincuenta y Caudillo*, 
seis años de edad, pero aun estaba sano y fuerte de 
cuerpo y alma. Juan Carver se le aprocsimaba 
mucho en ediad, y todos, por su bondad y sabiduría le 
amaban y confiaban en él. Guillermo Bradford era 
fuerte, intrépido y sufrido ; pero con todo, cristiano 
apazible y prudente. Seguia á estos, igual en respeto, 
y superior en dotes naturales, Eduardo Winslow. 
Tenia en aquella sazón veintiséis años, y Bradford 
treinta y dos. Miles Standish habia pertenecido al 
ejército inglés, y era un oficial valiente y resuelto. 
Después de permanecer en Southampton unos quince get. e. 
dias volvieron á hacerse á la mar los emigrantes ; pero Pj^da fi- 
con motivo de algunas desgracias ocurridas, volvieron 
de arribada, dejaron el Speedwell, y últimamente salie- 
ron de Pljrmouth, en número de ciento, en la solitaria 
Flor de Mayo. El dia 6 de Setiembre dieron la últi- 
ma y triste mirada á las costas de la tierra natal ; jg^^ g . 
y después de una travesía borrascosa y llena de Llegan á 
peligros tomaron tierra en Cabo Cod, el nueve de 
Noviembre. 

Habían designado la boca del Hudson como el 
punto de su establecimiento, y en consecuencia hicieron 
rumbo hacia el sur ; pero encontrándose muy pronto 
con peligrosas rompientes, y estando todos deseosos, 
particularmente las mujeres, de salir del buque, deter- 
minaron retroceder y establecerse en el Cabo ó en sus 
mmediaciones. Al dia siguiente doblaron la punta de 
aquel singular promontorio, y entraron en la bahía que 
hoy se Ikma Provincetown. Postráronse allí de ro- ^^^ ¿ 
dillas para rendir gracias al benéfico Poder que los nado en la 
habla salvado en medio de tantos peligros, y después, **""*• 



56 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTE I. 

PKR. III. 
CAP. 11. 



ciento de 
los Pere- 
grinos. 



Nov. 11. 
Vana 
tierm. 



Dic. 6. 

Una parti- 
da se hace 
& la vela en 
una chalu- 
pa. 



Dic. 8. 
Son ataca- 
dos por los 
Nausets. 



según dice Cotton Mather, " como la luz de la natu- 
raleza los guiaba, inmediatamente en la misma bahía 
firmaron un documento como acta de fundación de un 
gobierno futuro y necesario," uniéndose solemnemente 
en un cuerpo político, para dictar todas las reglas y 
trazar todas las instituciones y empleos que en el trans- 
curso del tiempo se juzgasen oportunos y convenientes 
al bien de la comunidad ; todo lo cual se comprome- 
tieron á cumplir. 

Abordo de la Flor de Mayo ecsistia el mismo nú- 
mero de pasajeros que habían salido de Inglaterra; 
solo uno, un criado, había muerto ; y durante el pasaje 
había nacido un niño, que se llamó Peregrin White. 
Inmediatamente se elijíó para gobernador á Carver, y 
á Standish para capitán. No esperaba á los Pere- 
grinos un cómodo hogar ni alegres amigos. Los que 
fueron á tierra llegaron á un yermo, después dé atra- 
vesar una playa helada. Pero era necesario encontrar 
un sitio en que establecerse, y no había que perder 
tiempo. Desgraciadamente la chalupa necesitaba re- 
paros, y entretanto, se envió una partida á esplorar la 
tierra. Encontraron éstos " poco trigo y muchas se- 
pulturas ;" y en una nueva escursion tuvieron que sufrir 
las heladas ráfagas de una nevasca de Noviembre, que 
en algunos dejó el jérmen de una mortal dolencia. El 
país era montuoso y bastante poblado de caza. 

Carenada la chalupa, Carver, Bradford y Wins- 
low tripularon aquella débil barca y se hicieron á la 
mar. Costeando la orilla occidental del Cabo Cod, 
recorrieron en tres días el circuito interior de la bahía. 
" Hacia," dice uno de ellos, " mucho frió, porque el 
agua se helaba sobre nuestros vestidos y á vezes pare- 
cían casacas de hierro los que teníamos puestos." En 
ima ocasión desembarcaron casualmente para esplorar ; 
y por la noche, sin mas abrigo que una hjera barricada 
de ramas de árboles, se tendieron á descansar sobre la 
dura tierra. La segunda mañana de su permanencia 
allí, al concluir sus devociones, recibieron una lluvia 
de flechas de los Indios ; pero haciendo ellos una salida, 
dispararon sus escopetas y pusieron en fuga á los sal- 
vajes. Volviéronse á hacer oraciones en acción de 
gracias ; y prosiguiendo luego su curso, la chalupa 
estuvo á punto de naufragar en un temporal que re- 



I 



zsz 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 67 

ventó con terrible violencia. Después de indecibles ''^^'^' '• 
peligros, se abrigaron á sotavento de una pequeña isla per. m. 
donde desembarcaron en medio de la lluvia y la os- ^^' "* 
curidad, y á costa de grandes penas pudieron hacer 
lumbre. Por la mañana se encontraron en la entrada 
de una bahía. El dia siguiente era Domingo, y se 
quedaron allí y lo guardaron santamente, aunque de 
su prontitud dependían los objetos mas caros para 
ellos. 

Al siguiente dia desembarcaron los Peregrinos en j^oq^ 
la roca de Plymouth. Encontrando buena la bahía, díc. 12. 
abundancia de manantiales y tien-a que parecía buena p^^^^^Si 
para la labranza, determinaron establecerse allí, y 
pusieron al lugar el mismo nombre del que acababan 
de dejar en Inglaterra. A vueltas de pocos días tra- 
jeron la Flor de Mayo á la bahía, y el 25 de Diciembre 
empezaron á fabricar, habiendo primeramente dividido 
la compañía en diez y nueve familias y asignádoles 
solares contiguos, de tamaño proporcionado al de la 
familia, á razón de cerca de ocho pies de frente y 
cincuenta de fondo para cada persona. Todo hombre 
tenia que construir su propia casa. Ademas de esto, 
la Compañía tenia que hacer un edificio de veinte pies 
cuadrado que sirviese de depósito común. Este quedó 
concluido muy en breve ; pero desgraciadamente lo 
destruyó un incendio. 

La construcción de sus chozas iba muy despacio, 
porque aunque sus corazones ei-an fuertes, sus manos, 
sinembargo, se habían debilitado por el trabajo, la 
fatiga y la escasez de sus raciones. A muchos con- 
sumía la tisis ; diariamente caían enfermos algunos ; 
diariamente bajaban otros al sepulcro. Antes que 
llegase la primavera, ya la mitad de los colonos, — en- 
tre ellos el gobernador y su esposa, — yacían sepultados 
en la playa. Sinembargo ; jamas desmayaron ni se Soften. 
arrepintieron del paso que habían dado ; y cuando el a^mayan. 
dia cinco de Abril se separó de ellos la Flor de Mayo, 
ni uno solo hubo que hablase de tomar á Inglaterra. 
Antes bien, confesaban las continuas mercedes de una Abril 5. 
** Providencia milagrosa" que los había sacado de tan- i62l« 
tos peligros y las hacia honrados instrumentos de tan 
grande obra. 

3* 



58 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



CAPITULO III. 



partí i. 

PER. III. 
CAP. III. 

Marzo 16. 
Primera vi- 
ai ta. 



Recepción, 



Alianza 

coa Masa- 

soit. 



1621. 

Julio. 

Embajada. 



LOS SALVAJES. ALIANZA DE MASASOIT. ^VISITA DE 

WINSLOW Á LOS POKANOKETS. 

Los Peregrinos no habian visto todavía sino un 
corto número de los indijenas, cuando Samoset, indio 
que habia aprendido algo de la lengua inglesa con Pe- 
nobscot, entró atrevidamente en su pueblo, esclamando, 
" ¡ Bienvenidos, Ingleses !" Pronto retomó con otros 
cuatro, entre los cuales estaba Tisquantum, que habia 
propalado favorables informes de los Ingleses entre 
sus compatriotas y que después prestó grandes servi- 
cios como intérprete. Noticiaron estos que Masasoit, 
el saquém de los Pokanokets, estaba cerca. Poco des- 
pués presentóse él mismo sobre una colina, con una 
gran comitiva, armados todos y pintados con brillantes 
colores ; y solicitó que se enviase alguno de la colonia 
para conferenciar con él. Nombróse para este efecto 
á Eduardo Winslow, tan famoso por la dulzura de su 
índole y carácter cuanto por su talento, valor y habili- 
dad ; y al mismo tiempo el Capitán Smith procuró el 
modo de hacer un marcial alarde, con tambores y 
trompetas, lo cual produjo maravilla y placer en los 
salvajes. 

Al entrar en el pueblo el saquém quedó tan paga- 
do de las atenciones con que se le recibía, que re- 
conoció la autoridad del rey de Inglaterra, y entró 
en una alianza ofensiva y defensiva con los colonos ; 
alianza que duró inviolable por mas de cincuenta anos. 
En Julio, Eduardo Winslow y Estovan Hopkins fueron 
enviados como embajadores á Masasoit, en Montaup. 
El saquém quedó muy satisfecho con el presente de 
una casaca colorada de parte del gobernador Bradford, 
que habia sucedido á Carver. Los enviados obtuvie- 
ron de él un compromiso de que todas las pieles 
que beneficiasen los Pokanokets serian vendidas á los 
colonos. 

Masasoit temía á los Narragansets, y por lo tanto 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 69 

no dudaba en cultivar la amistad de los Ingleses. ^^^"^^ '• 
Canonicus, antiguo jefe hereditario de aquella con- per.ui. 
federación, ofendido acaso por esta intimidad, ó mi- *'^'-"'' 
rando á los blancos como intrusos, dispuso hacer la 1622. 
guerra contra ellos. Declarólo asi abiertamente en- °®"*' 
viando al gobernador Bradford un haz de flechas atado ¿^^"¿^ 
con la piel de una víbora. Bradford llenó la piel de ragansets. 
pólvora y balas y se la devolvió ; con lo cual nada 
mas volvió á hablarse de guerra por entonces. En el winsiow 
siguiente año llegó á Plymouth la noticia de que Ma- jefe"nfer- 
sasoit estaba enfermo. Winslow, proveyéndose de los mo. 
efectos necesarios, marchó á Montaup. Allí encontró 
á los Indios lamentándose profundamente y practican- 
dos sus ruidosos powows, ó hechizerías, al rededor del 
jefe privado de la vista. Masasoit alargó su mano 
afectuosamente y esclamó : ¿ " Eres tú, Winsnow ?" 
(No podia articular la I líquida.) " ¿ Eres tú, Wins- 
now ? Pero j ay, Winsnow ! ya no te veré mas !" 
Winslow le administró algunos cordiales y Masasoit 
sanó. Entonces reveló una conspiración tramada por 
los Indios y en la cual habían solicitado que tomase 
parte. " Pero ahora," — dijo él, — " conozco que los 
Ingleses me aman." 

Consecuente al consejo de Masasoit de que se Encuentro 
había de dar un gran golpe, y aprender á los ca- ^^idow^" 
bezillas del complot, el intrépido Standish con una 
partida de solo ocho hombres atacó una casa donde se 
habían reunido los principales conspiradores y los pasó 
á todos á cuchillo. Haciendo justicia á los Indios, 
debe decirse que á esta conspiración fueron inducidos 
por " la jente de Weston." Eran estos una colonia de 
sesenta hombres enviados en Junio de 1622 por Tomas lm colonos 
Weston. Aunque se les recibió hospitalariamente en mandados 
Plymouth, robaban el trigo tierno en las espigas, ^ton.**" 
ocasionando asi escasez y miseria á los plantadores en 
el invierno y primavera siguientes. Después fundaron 
un establecimiento poco duradero y bastante perni- 
cioso en Weymouth. Weston era un mercader de 
Londres, que en un tiempo fué amigo de los Pere- 
grinos. 

Sincmbargo de todos los trabajos, toda la sabidu- 1624 
ría y constancia de los colonos, los accionistas de la ^ ^ 
empresa de Londres se quejaban de lo escaso de los 




60 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PER. III. 
CAP. IV. 

Nejfocía- 
cioii (le 



Gobierno. 



PARTE^ productos, y aun tuvieron la mezquindad de enviar un 
buque para competir con ellos en su tráfico con los 
Indios. Winslow fué á Inglaterra y negoció una 
compra para sí y siete de sus asociados en la colonia, 

Winslow. por medio de cuyo trato se les conferia la propiedad ; 
y éstos vendieron á la colonia á plazos sin límites, 
tomando en cuenta el monopolio del tráfico con los 
Indios durante seis años. Entonces empezó á florecer 
Nueva-Plymouth, porque estando dividida la tierra 
cada hombre trabajaba para si y sja familia. El Gobier- 
no era una democracia pura, semejante á la que ahora 
se observa en una asamblea popular. Cada habitante 
tenia un voto, y dos el Gobernador. 

Un gran número de sus hermanos de relijion en 
Leyden vinieron á reunirse con ellos en los primeros 
años. El pueblo de Plymouth contribuyó con la suma 
de mil libras para ayudarlos á emigrar ; pero al buen 
Robinson no le fué dado entrar en la tierra de sus 
esperanzas y afecciones, pues murió en Leyden en 
1625, para gran pesadumbre de los Peregrinos. 



aejo. 



CAPITULO IV. 

GRAN CONSEJO DE PLYMOUTH. NÜEVA-HAMPSHIRE. 

BAHÍA DE MASACHÜSETS. 

1620. En Noviembre de 1620, en el mismo mes en que 
Gran Con- los Percgrínos llegaron á las costas de América, Jaime 
I. espidió una carta, ó patente, en favor del Duque de 
Lenox, los Marqueses de Buckingham y Hamilton, los 
condes de Arundel y Warwick, Sir Fernando Gorges y 
otros treinta y cuatro asociados, dándoles el titulo de 
" Gran Consejo de Plymouth para colonizar y gobernar 
á Nueva Inglaterra, en América." Dicha patente les 
concedía el territorio comprendido entre *' los 40° y 
48° de latitud norte y estendiéndose por todo el Con- 
tinente, de mar á mar." 

Este territorio que anteriormente se llamó Virjinia 



Patente in 
justa. 



Lr 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 61 

del Norte, recibió entonces el nombre de Nueva ^^^"^^ '• 
Inglaterra, por real disposición. De esta patente se pkr. m. 
derivaron todas las subsecuentes concesiones bajo las ^^^' ^^' 
cuales se fundaron las colonias de Nueva Inglaterra, viriniade 
Pero las personas que manejaban los asuntos de la Norte reci- 
Compañía eran ignorantes en ieografia, y muy avaros brelí^" 
ademas ; por consiguiente hicieron concesiones de un Inglaterra. 
modo torpe, y de mala fó, de lo cual resultaron no 
pocos embarazos. 

Sir Femando Gorges habia sido oficial en la ar- Gorge«y 
mada de Isabel y compañero de Sir Walter Raleigh. ****"* 
Era ambicioso y acaso pensaba en ser Duque ó Prín- 
cipe de algún vasto territorio. El fué el primer motor 
de la institución del Gran Consejo de Plymouth y se 
le nombró Presidente de él. Los mismos motivos 
influían sobre el Capitán Masón y fué nombrado 
Secretario. 

Masón obtuvo del Gran Consejo la absurda con- 162i« 
cesión de "toda la tierra desde el rio Naumkeag Mareo 9. 
(Salem) dando vuelta al Cabo Ann, hasta la boca del MwdMa**** 
Merrimack y todo el pais comprendido entre los dos 
nos y todas las islas dentro de tres millas distantes de 
la costa." El distrito habia de llamarse Mariana. 

El año siguiente, Gorges y Masón conjuntamente 1622. 
obtuvieron del Consejo otra patente de " todas las jl^^^^ ^^^ 
tierras entre el Merrimack y el Kenebec estendiéndose n. h. 
hacia atrás hasta los grandes lagos y el rio del Cana- 
dá." Este territorio se llamó Lacaonia. A conse- J®?^**» 

, . . /• j / 1 - Estableci- 

cuencia de esta cesión se tundaron algunos pequeños mientog. 
establecimientos en la boca del Piscatacua y rio arriba 
hasta donde hoy está Dover. 

La persecución de los Puritanos continuaba en Mr. white, 
Inglaterra, y Mr. White, sacerdote de Dorchester, MMacha-* 
proyectó otra colonia para América. Ya en 1624 se ^^• 
habian establecido algunas personas en el sitio en que 
hoy está Salem. 

Muchos señores de Dorchester compraron al Gran 1628. 
Consejo en 1628 una patente de " aquella parte de patente 
Nueva Inglaterra que se halla dentro de tres millas ^"huseto'* 
al norte del rio Merrimack, y tres millas al sur del rio 
Carlos, estendiéndose desde el mar del norte hasta el 
del sur." Este territorio estaba ep parte comprendido 
en la patente de Masón. 



t 




62 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PARTE^ Juan Endicot, puritano de Índole austera, comen- 
PKR. 111. zó en Salem la " obra selvática para la colonia de 
CAP. V. j^asachusets." Trajo allí su familia y otros emigrantes 
El planta- ^^^^ ^^ nümcro de ciento. Rogerio Conant y otros 
dorde dos individuos de Nueva Plymouth, habian elejido 
Salem, j^qucl punto, cntónccs llamado Naumkeag, para esta- 
blecerse ; y ya se hallaba alli Conant para dar á Endicot 
y su jente una bienvenida tan buena como podia pro- 
porcionarla aquel desierto lugar. 
1629. En el siguiente año, los propietarios que estaban 
Carta á la ^^ Inglaterra, obtuvieron del rey Carlos una carta que 
f°Bah'^* confirmaba la patente del Consejo de Plymouth y les 
conferia los poderes del gobierno ; y se incorporaron 
bajo el título de " Gobernador y Compañía de la bahía 
de Masachusets, en Nueva Inglaterra." La primera 
junta jeneral de la Compañía se celebró en Inglaterra 
y en ella fijaron una forma de gobierno para la colonia 
y nombraron de gobernador á Endicot. 
dB^ch*^**" Cerca de trescientas personas salieron para Améri- 
ton. ca en aquel año. Una parte de ellos se imió á Mr. 
Endicot en Salem, y los otros, esplorando la costa 
para hallar un punto mejor, fimdáron á Charlestown. 



CAPITULO V. 

LA COLONIA DE LA BAHÍA DE MASACHUSETS. 

Los "me- Pensóse luego en una colonización mas estensa 
viadOT " ^^^ ^^ ^^^ hasta entonces se había proyectado ; pero 
se suscitó un inconveniente, y fué que la colonia había 
de gobernarse por un Consejo en Inglaterra. Para 
obviar esta dificultad, acordó la colonia formar un 
Consejo de los que hubiesen de emigrar, y que des- 
pués pudiesen tener sus sesiones en el nuevo esta- 
blecimiento. De la elección resultó nombrado goberna- 
dor Juan Winthrop. En su elojio se hizo una alabanza 
mayor que la de cualquiera otra persona de la colonia. 
"Era," dicen, "para nosotros ama madre, que con 






HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. ^ 63 

amor de tal repartía sus bienes y sobrellevaba nuestras ^^^'^' ^- 
flaquezas bondadosamente ; y sinembargo, mantuvo pbr. m. 
siempre el prestijio y carácter de su puesto con el ^^^' ^' 
espíritu de un completo caballero." La Compañía jg3Q 
había determinado colonizar solo con el mayor prove- * 

cho. Ochocientos acompañaron á Wínthrop ; y gradoü^" 
durante la estación se emplearon diez y siete buques, 
trayendo entre todos mil quinientas personas. 

Wínthrop y sus amigos no encontraron en el de- Llegan & 
sierto opíparos banquetes ; al contrarío, daban liberal- juTo.^^ 
mente sus propias provisiones á los destituidos y ham- 
brientos desgraciados que encontraban. Juzgando á 
Salem suficientemente poblada, los recien llegados se 
establecieron sin demora fuera de sus límites. Su 
primer cuidado, donde quiera que iban, era proveer á 
las necesidades de la relijíon. Pronto se empezaron 
varios establecimientos, y se fundaron iglesias en 
Charlestown, Dorchester, Boston, Roxbury, Ljim y 
Watertown. No acostumbrados la mayor parte de los 1632* 
colonizadores sino á la abundancia y á la comodidad. Trabajos 
las penalidades que se les presentaban, aunque sufridas »»fr>d«»- 
con ánimo dispuesto, eran demasiado para el cuerpo, 
especialmente con respecto á las mujeres. Muchos 
murieron, aunque con el consuelo de la creencia. Con- 
tábase en este número la adorada Arabela Johnson, de 
la noble estirpe de Lincoln. Su marido Isaac Johnson, 
el principal entre los emigrantes por su riqueza, sintió 
tan profundamente su pérdida, que pronto la siguió á 
la tumba. Dejó un liberal legado á la colonia, y murió 
" en dulce paz." 

Consecuente á la carta que la Compañía de la Bahía 163 1. 
de Masachusets había recibido del Rey, los votantes Asunto» de 
acordaron establecer reglamentos importantes en una Gobierno, 
asamblea de todos los hombres libres. Al efecto, 
convocóse una junta en Boston, en el mes de Octubre ; 
y en ella se reelijió á Winthrop de gobernador ; y á 
Tomas Dudley, que había sido fiel mayordomo del 
conde de Lincoln, se le nombró gobernador Diputado. 
Al principio todos los hombres libres iban á Boston á ^*"^^* ^ 
votar, cada uno por sí. El Gobierno era entonces una 
simple democracia. Pero pronto se estendiéron tanto 
los establecimientos, que algunos votantes tenían que 
andar muchas millas ; por lo cual determinaron elejir 




f 



64 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTE I. 

P - ■ 

PER. III. 
CAP. VI. 



163^. 

3000 emi- 
grados á N. 
Jersey. 



1636. 

Vane Go- 
bernador. 



cierto número de entre ellos, como se hace ahora en 
nuestras juntas electorales, para que fue fuesen al sitio 
donde residía el Gobierno y allí entendiesen por ellos 
en los asuntos públicos. Esto fué cambiar el Gobierno 
en democracia representativa ; cambio que también se 
efectuó en la mayor parte de las otras colonias. 

Carlos I, hijo y sucesor de Jaime I, no fuó me- 
nos violento en su despotismo político y relijioso ; y 
gran número de emigrados continuaron pasando en 
bandadas á Nueva Inglaterra. En el año de 1635, 
llegaron no menos de tres mil, entre los cuales se con- 
taba Enrique Vane el joven, muy conocido después en 
la historia de Inglaterra. El distinguido porte de 
Vane, sus profundos sentimientos relijiosos y su grande 
instrucción, de tal manera operaron en su favor, que, 
sin atender á su temprana edad, el pueblo retiró brus- 
camente sus sufrajios de Winthrop y le elíjió goberna- 
dor al siguiente año de su llegada. 



CAPITULO VI. 



Feb. 5. 

1631. 

Doctrinas 
de toleran- 
cia. 



163^. 

Williams 

te establece 

en Salem. 



RHODE ISLAND Y SU PRIMER FUNDADOR. 

RoGERio Williams, sacerdote puritano, había sido 
lanzado de Inglaterra por la persecución. Al lle- 
gar á Masachusets proclamó que la única incumbencia 
del lejislador humano, con respecto á las acciones 
del hombre, es en cuanto ellas afectan á su prójimo ; 
pero que tocante á las opiniones y sentimientos, y los 
actos ú omisiones de su vida, con relación al culto re- 
lijioso, no hay mas lejislador que Dios ; y que el único 
tribunal humano es la propia conciencia del hombre. 
No poco desconcertó los ánimos de los padres Puri- 
tanos la propaganda de ideas tan nuevas y estrañas ; 
ideas que, á juicio de ellos, acabarian con lo que tanto 
afán les había costado establecer, si no se las ponía á 
raya. Sínembargo, Williams, el joven elocuente sacer- 
dote, franco y afectuoso, se habia ganado los corazones 
del pueblo de Salem, y éstos lo invitaron á qua se 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 65 

estableciese con ellos como pastor suyo. La corte ^-^^t» »« 
jeneral lo prohibió, y entonces Williams se retiró á pbr. in. 
Pljmoutb donde permaneció dos años ejerciendo su ^^^-^^ 
ministerio. Después volvió á Salem donde el pueblo 
le volvió á recibir con júbilo. 

El tribunal castigó al pueblo por esta falta, re- Sepnvade 
teniendo cierta porción de tierra á que ellos tenían 7ejio«á' 
derecho. Williams escribió á las feligresías esforzán- Saiem. 
dose por manifestar la injusticia de semejante procedi- 
miento ; en consecuencia de lo cual, ordenó la corte 
que el pueblo de Salem quedase privado de sus fran- 
quicias hasta que diese amplia satisfacción por la carta. 
Todos entonces, hasta su misma esposa, cedieron al 
clamor contra él ; pero Williams declaró ante el Tri- Destierro de 
bunal en que habia sido acusado que estaba pronto á * *™*' 
empeñar su vida, y aim si necesario fuese, atestar con 
ella su devoción á sus principios. La corte, sinem- 
bargo, pronunció contra él la sentencia de destierro. 
Aprocsimábase ya el invierno y obtuvo permiso para 1636« 
permanecer hasta la primavera. Revivieron los afectos 
de su pueblo y é. menudo se congregaban grandes mul- 
titudes para oir aquella voz que pronto habia de callar 
para ellos. Se alarmaron con esto las autoridades y 
se envió una pinaza para llevarle á Inglaterra; pero 
ya Williams habia desaparecido. 

Errante en el desierto, acontecíale muchas vezes, Yj^¿,|j,^¿g 
después de una noche tempestuosa, no tener " ni ali- ios Nana- 
mento, ni fuego, ni compañía," ni otro albergue mejor 5"^'** 
que el hueco de un árbol. Por último, habiéndosele 
reunido algunos adeptos suyos, se estableció en 
Seekonk, que desde entonces se llamó Rehoboth, en 
la jurisdicción de la colonia de Plymouth. Era en- 
tonces Winslow el gobernador de ella, y se vio obli- 
gado á comunicar á Wilhams que su permanencia allí 
podía enjendrar disturbios entre ambas colonias, y 
añadió su consejo al que privadamente se le daba á 
Williams por una carta de Winthrop, — " que siguiese 
su curso hasta la bahía de Narraganset." Williams 
entonces se entregó á la merced de Canonicus, y en 
breve logró tal ascendiente sobre él, que el jefe le 
brindó hospitalidad á él y á su comitiva. No queria, Recibe un 
así se espresaba, vender su tierra, pero cedia Ubre- senté. 
ineíite á Williams, cuya vecmdad deseaba y que era 

5 




66 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

p^RTíx^ protejido por su sobrino Miantonomoh, todo el terreno 
PER. in. comprendido entre los ríos Pantucket y Moshasuck 
CAP. vil. tt pa^j^ q^g aquel pueblo se estableciese allí en paz y 
lo gozase para siempre." Allí fueron, y rindiendo 
devota acción de gracias, llamaron al lugar Provi- 
dencia. 
LoBNaitiir Por medio de esta amistad con los Narragansets 
vorecená" ^^P^ Williams quc se habia formado una conspiración 
losingieseB. contra los Ingleses, siendo caudillo Sasacus, el poderoso 
jefe de los Pequodes. Monoto, jefe asociado de Sasa- 
cus, habia invitado con su elocuencia á los Narragansets 
para que tomasen parte en el complot : vacilaban ellos ; 
pero Williams, haciendo una peligrosa escursion á su 
pais, los persuadió á que antes bien se imiesen á los 
Ingleses contra sus antiguos enemigos. Ansioso de 
hacer bien á sus hermanos, á pesar de que ellos le 
hablan perseguido, escribió en seguida al Grobemador 
Winthrop ; el cual, alarmándose con tales nuevas, in- 
vitó á Miantonomoh á que le visitase en Boston. Fue 
allá el caudillo y arreglóse im tratado de paz y alianza 
con los Ingleses, empeñándose la ayuda de los Narra- 
gansets contra los Pequodes, á favor de los colonos. 
Williams fundó en Providencia la primera Iglesia Ana- 
batista en América. 



CAPÍTULO VII. 



CONNECTICUT Y SUS FUNDADORES. 



Los Holán- INGLESES y Holaudeses reclamaban á la vez el 
^breneirio" dcrecho de descubridores del río Cormecticut; pero de 
Conecticut. los primeros era sin duda la justicia. Los indíjenas en 
todo aquel valle se hallaban atemorizados por los Pe- 
quodes que eran mas belicosos que ellos y habitaban 
hacia el este, al mismo tiempo que por el oeste los 
amenazaban los terribles Mohawks ; por cuya razón 
inviucion. ^^^seaban la presencia de los Ingleses como defensores 
163 !• suyos. En 1631, Waquimacüt, imo de sus jefes, osti- 



7ARTX I. 



gado por las hostilidades de los Pequodes, fué á Boston 
y después á Plymouth, solicitando con urjencia que se per. m. 
enviase una colonia inglesa á aquel delicioso lugar. El ^^' ^^' 
Gobernador Winthrop se negó á la demanda ; mas 
Eduardo Winslow, que gobernaba á la sazón en Ply- 
mouth, favoreció el proyecto y visitó y ecsaminó el 
valle. 

Poco tiempo antes, el pueblo de Plymouth habia Loa Hoian- 
recibido de los Holandeses el consejo de establecerse estScen 
en el rio Connecticut, y entonces se decidieron á la ^\^^' 
empresa. Fijáronse en el sitio que hoy ocupa Wind- 
sor como lugar apropósito para establecer una casa de 
comercio ; mas cambiaron de parecer, y se propusieron 
apoderarse del pais para si mismos. Con este objeto 
erijióron una pequeña casa de tráfico fortificada, llama- 
da Casa de Buena-Esperanza, en una pimta de tierra 
en Sukeag, que después se llamó Hartford, en la con- 
fluencia del rio Little y el Connecticut. Habiéndose Oct. 
puesto á bordo de un buque los materiales necesarios f^**?* 
para la casa de comercio de Plymouth, el Capitán nos^dT 
Holmes, que mandaba el barco, se presentó en breve "^^^^^ J 
navegando rio arriba. Al llegar frente al fuerte holán- sor. 
des se le mandó detener, ó sino se le haria fuego ; pero 
el Capitán continuó resueltamente su ruta, y antes que 
entrase el invierno ya se habia erijido y fortificado la 
casa de Windsor, que fué la primera en Connecticut. 

El Gran Consejo habia concedido primero la pa- Patente de 
tente de Connecticut al Conde de Warwick. Este Conecticat. 
la traspasó á Lord Say y Seal, y Lord Brooke, junto 
con otros. Juan Winthrop, hijo del digno Gobernador ei joven 
de Masachusets, habiendo sido enviado á Inglaterra á "^ ^^' 
negocios de aquella colonia, tomó la ajencia de los dos 
lores que obtenian la patente y recibió instrucciones 
para construir un fuerte en la boca del rio Connecticut. 
La patente concedia toda la parte de Inglaterra " que i63i« 
se estiende desde el rio Narragansét, ciento y veinte Estensiou 
millas en linea recta, cerca de la ribera., hacia el sudoes- ^ff^J^í^ 
te, según sigue la costa hacia Virjinia ; y en aquella 
anchura, desde el Océano Atlántico hasta el Mar del 
Sur."* Esta demarcación de limites manifiesta cuan 

* Después de la Revolución, Conecticut reclamó la parte seten- 
trional de Pensil vania y una porción considerable do los territo- 
iloB del noroeste. El Gobierno Jenoral arregló este asunto. 



patente. 



68 HISTORIA DE LOS ESTADOS-ÜNIDOB. 

_!l*"_!l pobres eran los conocimientos del Gran Consejo sobre 
PER. m. la jeografía del pais. 

CAP. VII. Antes que se supiese la comisión de Mr. Winthrop, 
1633 Tomas Hooker y su congregación habian determi- 
163^. ^^^^ s^lir ^^ ÍTewtown, llamada desde entonces 
Hooker en Cambridge, y establecerse en las márjenes del rio Con- 
Newtown. necticut, CU consccucncia de la invitación que se les 
habia hecho por el saquém ; j para ello obtuvieron un 
permiso que con repugnancia les concedió la Corte 
jeneral de Masachusets. También se pusieron en 
We°theií-^ movimiento otras partidas al rededor de la Bahia. En 
fieid. Agosto, unos cuantos plantadores, procedentes de Dor- 
chester, elijiéron un lugar en Windsor cerca de la casa 
de tráfico de Plymouth ; y otros que venian de Water- 
town se fijaron en Piquag, hoy Wethersfield. 
Trabajos Una partida que intentaba adelantarse á Hooker, 
BufridoB. habiendo hecho todos los preparativos posibles, salió 
en Octubre con sus familias, ascendiendo todos á unas 
sesenta personas entre hombres, mujeres y niños. 
Marchar rápidamente á través de un desierto descono- 
cido, por ciénagas y por montañas, era cosa imposible, 
y al terminarse la prolija jornada, ya entraba el invier- 
Regreso á uo, quc fuó en aquella sazón mas temprano que lo re- 
ía bahía, guij^j. j sobre manera rigoroso. Después de sufrir 
fatigas y penalidades cuya contemplación hace estre- 
mecer la naturaleza humana, la mayor parte de los 
viajeros determinaron irse á bordo de un buque para 
salvar sus vidas y al fin llegaron á Masachusets. Los 
pocos que quedaron se alimentaban de bellotas y ce- 
bada remojada. No desmayaron, sinembargo, estos 
resueltos Puritanos ; al contrario, muchos de los que 
salieron del establecimiento en el invierno, volvieron en 
la primavera con Hooker y su comitiva. 
Fuerte en Entretanto, Winthrop comenzó á construir el proyec- 
*^" ^^ ' tado fuerte. Pocos dias después se presentó á la 
entrada de la bahía un buque enviado de los Paises- 
Bajos, para tomar posesión de ella. Los Ingleses, 
habiendo montado ya dos piezas de artillería, impi- 
dieron su desembarco. Luego siguieron adelante y 
espul^on. concluyeron la obra del fuerte que llamaron Say- 
Brook, según los nombres de los dos lores dueños de 
la patente. Los Peregrinos, practicando sus acos- 
tumbradas virtudes, vendieron al pueblo de Dorchester 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 69 

SUS derechos sobre tierras en Windsor, y los posee- ^^*"Ji^ 
dores de las patentes vieron con gusto el adelanto del pbr. m. 
establecimiento de Masachusets. ^^^' ^"' 

Tomas Hooker es considerado como el principal JJ^"^"®" 
fundador de Conecticut. Su natural "grandeza de " 
alma" se hallaba en él cultivada por la educación y 1633. 
perfeccionada por la relijion y las adversidades. Eusereaneá 
su puesto ministerial era imponente y lleno de di^ni- «« iglesia 

j j 1 «j • j • 1' • en Boston, 

dad ; pero en la vida pnvada, jeneroso, tierno y compasi- 
vo. Tan atractiva era su elocuencia en el pulpito que 
en Inglaterra acudian á oirle, desde grandes distancias, 
muchedumbres de nobles y plebeyos. La congrega- 
ción á que alli pertenecia estimaba en tan alto grado 
su ministerio, que cuando la persecución le lanzó de su 
pais natal, quisieron seguir en su compañía aunque 
fuese á estos remotos " confines de la tierra." Una 
parte de su pueblo le habia precedido, y se hablan 
establecido ya en Newtown que desde entonces se 
llamó Cambridge. Al efectuar su desembarque, le 
recibieron en la playa ; y él, con lágrimas de ternura 
esclamó: "Ahora vivo, si permanecéis fieles al Señor!" hombre" 

Asociado con Hooker, asi en consejo como en 
Acción, estaba Juan Haynes, caballero de altas pren- 
das, apazible sin afectación y propietario de grandes 
haciendas. Tanto deseaba conservarlo en su seno el 
pueblo de Masachusets, que le Hicieron Gobernador ; 
mas él no quiso separarse de su amigo y pastor. J^^^ 
Advertido por las calamidades del otoño anterior, no viajan por 
se detuvo Hooker, aunque su esposa se hallaba tan en- ei desierto. 
ferma que fué necesario conducirla en una Htera. La 
partida salió de Newtown en los primeros dias de Junio 
conduciendo sus rebaños y manadas. Muchos de 
ellos eran j entes acostumbradas á las comodidades ; 
pero en aquella ocasión, todos, — hombres, mujeres y 
niños, — ^viajaban á pié, al través de bosques, rios y 
montañas, pernoctando en desabrigadas asperezas y 
durmiendo sobre el suelo. Mas ponian en Dios su 
animadora confianza, y no dudamos que la antigua 
selva repitiese dia y noche las alabanzas del Eterno. 

Llegaron por fin al lugar designado para su esta- ^^g^^ 
blecimiento, y pusiéronle por nombre Hartford. Eli- ^J.°<í^,;^ 
jióse majistrado al escelente Haynes, y se compró el 
terreno á los nativos. En el siguiente verano se ha- 



con- 
feliz éosito. 



70 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTK I. 



PER. III. 

CAP. vm. 



bian de emprender muy esforzados trabajos. Cons- 
truir casas, talar bosques, proveer víveres para el 
venidero invierno, hacer caminos, preparar medios de 
defensa contra los terribles y astutos salvajes ; y sobre 
todo, organizar la iglesia y el estado. Todo habia de 
hacerse, y todo se hizo, á merced de la sabiduría, la 
unión y el trabajo. 



CAPITULO VIII. 



1636. 

Hostilida- 
des de los 
Feqnodes. 



Jalio. 
Bnfri míen- 
tos de los 
colonos. 



/163T. 

Maro. 

El Tribu 
nal declara 
la gneira. 



LA GUERRA DE LOS PEQUODES. 

Los Pequodes hacían grandes esfuerzos para reunir 
á todas las tribus Indias en un complot cuyo objeto 
era el estenninio de los Ingleses, particularmente los 
de la colonia, que, tomando el nombre de su rio, se 
llamaba Conecticut. Habían solicitado, según ya 
hemos visto, la alianza de sus antiguos enemigos, los 
Narragansets ; pero, gracias á la influencia de Rojerio 
Williams, — el Jefe de guerra de esta nación, Míantono- 
mo, permaneció leal á los blancos. Uncas, sagamore, 
ó jefe, de los Mohicanos, que en un tiempo fué vasallo, 
y pertenecía á la familia de Sasacus, se convirtió en su 
mas acérrimo enemigo. 

Los Pequodes asesinaron al Capitán Juan Oldham 
cerca de la Isla de Block. También cometieron algu- 
nas otras hostilidades, llevándose varios prisioneros. 
Interceptaban á los que se separaban de Saybrook ; y 
á tal punto habia ya llegado su osadía, que se atre- 
vieron á atacar el fuerte, y usaban del mas insolente y 
amenazador lenguaje. Hallábanse en todas partes, y 
siempre tramando, ó tal parecía, proyectos de asesi- 
nato. La colonia toda, de tal manera constantemente 
escítada, se hallaba en un estado febril de grandes y 
continuos temores. El pueblo no comía, no dormía, 
no trabajaba, ni aun iba á adorar á Dios en su san- 
tuario, sin portar consigo armas y municiones. 

El día último de Mayo se convocó en Hartford 
un tribunal jeneral. Treinta individuos habían sido 
ya asesinados, y era incuestionable la evidencia de que 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 7l 



los Indios intentaban hacer una carnicería de todos. J^" i^ 
El Tribunal, á consecuencia de esto, hizo una legal de- per. iu. 
claracion de guerra. ^^' ^^' 

El continjente de tropas de los tres pueblos fun- ^^!j*^®i" 
dados, muestra el rápido progreso de la colonia. M^n. 
Tocaba á Hartford proveer noventa hombres, á Wind- 
sor cuarenta y dos, y diez y ocho á Wethei-sfield, su- 
mando todo ciento y cincuenta. Elijióse por Capitán 
á Juan Masón ; embarcáronse las tropas en Hartford 
y se hicieron á la vela rio abajo y á lo largo de la 
costa de la Bahía de Narraganset. Miantonomo les 
proporcionó una ayuda de doscientos guerreros, y 
Uncas otra de sesenta. De los Ingleses solo se habían 
incorporado setenta y siete, de los cuales, veinte, man- 
dados por el Capitán Underhill, eran de Masachusets. 
Guiados por un desertor Pequode, llegaron á Mystic, 
uno de los dos fuertes de Sasacus, al alborecer el día. 
Sus aliados Indios dieron muestras de temor, y Masón 
colocándoles en orden á cierta distancia alrededor del 
fuerte, avanzó con su pequeño ejército. Si sucumbían, 
no quedaba otra fuerza de reserva para protejer sus 
haciendas, sus esposas y sus desamparados hijos. Al 
aprocsimarse, ladra un perro, y im centinela Indio 
grita : " Owanox ! Owanox !" los Ingleses ! los In- Mayo 26. 
gleses ! Precipítanse dentro del fuerte ; los Indios do^dd 
pelean desesperadamente, y la victoria es dudosa. 'i^'J^^® 
Masón entonces echa mano de un tizón en llamas y lo 
arroja esclamando — " es necesario quemarlos." En 
un momento se incendiaron los frájiles materiales de 
sus tiendas. Cercados como se hallaban los Indios, 
érales imposible la salvación ; y los seiscientos de todos 
secsos y edades que dentro del fuerte se hallaban, pere- 
cieron en el espacio de una hora. 

Los subditos de Sasacus le echaron en cara ser ^^^'^* 

,^ 1 . t 1 • 'x n Derrota de 

él el autor de sus desgracias, y para evitar un nn ios peqno- 
funesto huyó hacía la tribu de los Mohawks con sus *^®"J",f **^ 
principales capitanes ; pero poco después muñó asesi- 
nado por la vengadora mano de un su vasallo. Tres- 
cientos de sus guerreros, después de haber incendiado 
el fuerte que quedaba, huyeron á lo largo de la costa. 
Masón, reforzado con nuevas tropas de Masachusets, 
persiguió á los fujitivos salvajes ; siguióles la pista 
hasta un pantano en Fairfíeld, y presentándoles batalla. 



72 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PXRTB I. 

PER. III. 
CÁJf. VIII. 

Bstincion 

de los 
Fequodes. 



Primera 

acción de 

gracias. 



1639. 

Gobierno 
civil. 



Sn arralo. 



163T. 

Fanda- 

dores de N. 

Haven. 



Llegada & 
Boston. 



los derrotó completamente. Cerca de mil Pequodes 
fueron esterminados ; muchos huyeron, y doscientos, 
aparte de las mujeres y los niños, quedaron prisioneros. 
Bien á nuestro pesar hemos de decir que algimos de 
éstos fueron enviados á las Antillas y vendidos como 
esclavos. El resto se distribuyó entre los Narragan- 
sets y los Mohicanos. Los dos Saquéms, Uncas y 
Miantonomo, entre quienes reinaba mutua malque- 
rencia, se comprometieron entonces á vivir en paz. 
Las tierras de los Pequodes se consideraron como terri- 
torios conquistados, y se declaró estinguido el nombre 
de la tribu. Las proezas de los Ingleses impusieron 
temor á los nativos y siguióse una larga paz. Todas 
las iglesias de Nueva Inglaterra tributaron cultos en 
conmemoración de este favorable acontecimiento, cele- 
brando jeneral y devota acción de gracias. 

La guerra habia sido sumamente vejaminosa para 
la colonia. Sus tareas agrícolas y sus rentas se halla- 
ban en gran desorden ; pero pronto recuperaron el 
arreglo y la industria. En 1639 se unieron en formal 
consorcio, para constituirse en un Estado ó Comuni- 
dad, y adoptaron una constitución. Esta disponía la 
instalación de dos tribunales jenerales en cada año, en 
imo de los cuales, que habia de reunirse en Mayo, 
todos los ciudadanos libres habian de elejir un Gober- 
nador, un Teniente de Gobernador, seis majistrados y 
otros empleados necesarios. 

Teófilo Eaton y Juan Davenport, Puritanos de 
alta distinción en Inglaterra, eran considerados como 
fundadores de la colonia de Nueva-Haven. Estos dos 
amigos reunieron sus asociados, y llegaron á Boston 
el 26 de Julio de 1637. Masachusets deseaba ase- 
gurar colonos como aquellos ; pero ellos prefirieron un 
establecimiento aparte ; y buscando un buen punto 
mercantil, esploráron la costa, se establecieron en el 
Quinipiac, y en 1638 ya sus buques anclaban en la 
bahía. La compañía habia hecho algunos pequeños 
preparativos para el establecimiento, en el verano an- 
terior ; pero sinembargo, se sufrieron muchos pade- 
cimientos. La primavera se retardó mas de lo regu- 
lar ; las sementeras de trigo perecían unas tras otras 
en los campos, y llegaron á temer la completa pérdida 
de la cosecha ; pero al fin vino á reanimarlos la estación 



HISTORIA DB LOB EBTADOB-DNIDOe. 

de verano y quedaron sorprendidos al observar los ' 
rápidos progresos de la vejetacion. El primer domingo : 
después de su llegada se reunieron y tributaron cultos ' 
relijioso Ijajo un corpulento árbol, predicando Mr. 
Davenport acerca de las tentaciones del desierto. Poco 
tiempo después, los colonos libres acordaron lo que se 
llamó pacto-colonial, & diferencia de la unión rejijiosa. j 
Bajo este pacto continuaron hasta el siguiente año, en 

2ue reuniéndrae en un espacioso granero perteneciente 
Mr. Ncwman, se constituyeron en un cuerpo poli- ] 
tico, y estableciéroniina forma de Gobierno. ElGober- « 
nador v los majistrados babian de formar anualmente 
un tribunal jeneral para arreglar los asuntos de la 
colonia. Elijióse por Gobernador á Eaton. Compra- j 
ron sus tierras k los nativos y dieron al lugai el nom- ^ 
bre de Ndbva Haven. 



CAPITULO IX. 



INTOLERAKCIA D 



Ana HuTCHiuaoN, vecina de Boston, propaló tan ^ 
adelantadas opiniones relijiosas y tan contrarias á 
las de los plantadores Puritanos, que se suscitó " un 
giun disturbio" en la colonia de la Bahía. El Gober- 
nador Vane ¡vcsgo que, fuesen verdaderas ó falsas 
sus opiniones, tenia el derecho de concebirlas y comu- 
nicarías á los otros. Mr, Cotton, el ministro de Boston, 
el mas celebrado del clero de Masachusets, se inclinó 

Erimcramente á defender á la Sra. Hutchinson ; pero 
is sacerdotes en jeneral consideraban sus doctrinas no 
solo como falsas sino como hasta taJ punto peligrosas 
(^ue. si se las dejaba circular libremente, darían en 
tierra con la iglesia y el estado á la par. En esta 
critica situación se reunió en Boston un sínodo de sa- 
cerdotes. Mr. Davenport había llegado oportuna- 
mente de Londres, y Mr. Hooker deseoso de encaminar 






74 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

1 • 

PARTK i^ ¡Qg ¿ifiimos á una unión* tanto política como relijiosa, 
PER. III. cruzó de nuevo el desierto, viniendo de Hartford, Las 
CAP. IX. opiniones de la Sra. Hutchinson fueron unánimemente 
'^la Sra ^^ ccudenadas, y ella y sus mas decididos prosélitos reci- 
Hutchi'n- biéron la pena del destierro. La desgraciada mujer, 
^®"* escomulgada de la iglesia, se vio reducida á la condi- 
ción de espulsada de la sociedad misma que hasta allí 
la habia seguido y halagado. Dirijióse primeramente 
1638 á, Rhode Island para incorporarse á la colonia que sus 
á neófitos hablan establecido allí. De aquel punto se 
Mt^rte de trasladó con su familia al Estado de Nueva York, 
la Sra. doudc eucoutró la muerte en su mas terrible aspecto, 
son."^" — el de ima carnicería cometida á media noche por los 
Indios. 
163 O. Una de las primeras dilij encías de los Padres Purí- 
^n coS t^^os fué la de proveer medios de instrucción para sus 
en Masa- hijos. En cl Tribunal jeneral reunido en Setiembre de 
1638. 1^^^ se votó la suma de cuatrocientas libras para co- 
Legado de mcuzar la fábrica de un colejio en Newtown, que hoy 
^l'^ se llama Cambridge. En 1638, Mr. John Harvard, 
venerable sacerdote de Inglaterra, á su muerte en 
Charlestown, dejó á favor del colejio un legado de 
cerca de ochocientas libras, y la gratitud perpetuó tsu 
nombre en el de la Institución. Todas las colonias 
favorecieron con liberales contribuciones el naciente 
seminario, considerándolo como un plantel de meritorios 
jefes para la iglesia y el estado. 
1638. RiioDE IsLAND. Los mas respetables de los des- 
utOT'dria" terrados prosélitos de la Sra. Hutchinson, se dirijiéron 
Sra. hacia el sur, acaudillados por Guillermo Coddingtoh 
wn obtií y Juan Clarke. Este último habia sido perseguido 
nena como auabatísta. A merced de la influencia de 
Island. Rojerio Williams recibieron de Miantonomo el precioso 
don de la isla de Aquetneck, llamada Rhode Island, 
con motivo de su belleza y fertilidad. Allí estable- 
cieron un gobierno bajo los principios de igualdad y 
tolerancia relijiosas. Coddington fué electo primer 
majistrado. 

ÑüEVA Hampshire. Otra porción de los discípulos 



* Esto, que se refiere en la " Ma^iolia" de Matheis, confiere & 
Tomas Hooker el honoí de haber sido el primero en concebir el 
proyecto de la Union Americana. 



de \n 8ra. Hutchinson, conducidos por su cuñado Mr. 
Wheclright, se encaminaron hacia el norte, y fundaron 
á Exeter en el valle de Píscataqus. Hallábase en una 
porción de terreno entre aquel rio y el Merrimac que 
Wheelríglit reclamaba por virtud de compra hecha á los 
Indios. Este reclamo chocaba con los derechos que 
la patente concedía & Masón y á Gotees, y por consi- 
guiente fué disputado. Entretanto, algunos emigrados 
de Maaachusets y otras colonias fundaban pequeños 
establecimientos independientes jimto á los ríos ; pero 
no prosperaron, porque los plantadores abandonaron 
imprudentemente 1 ul d us tierras, — proveyen- 
do escasamente á us n dad s con la pesca y la 
caza. En 1641 mp nd ndo los plantadores su 
estado de debilidad íi tá n d Mosachusets que los 
admitiera en su jun d n El Tribunal jeneral 
aeocdió á esta d manda y se les incorporó en la 
colonia. 

Dblawarb. Gustavo Abolpo, el héroe de su 
tiempo, proyectó en 162Y una colonia de subditos 
suyos de Suecia y Finlandia. Cerca de diez años des- 
pués vinieron acaudillados por Pedro Minuets, y se 
establecieron en la ensenada de Cristina (Christina 
Creek) en la márjen occidental del Delaware, llamando 
¿ aquel rio " Swedenland stream," y al pais Nueva 
Suecia. Aunque éste fué realmente el primer esta- 
blecimiento, los Holandeses habian comprado á los 
nativos, en 1629, una porción de tierra que se eatendia 
desde el Cabo Henlopen hasta la boca del rio Dela- 
ware. Una colonia do pocos individuos y conducida 
por De Vries, vino de Holanda y se estableció cerca 
de Lewistown. Perecieron i manos de los salvajes ; 
pero los Holandeses persistieron en sus reclamos sobre 
el p!Ús y se suscitaron disensiones entre eUos y los 
emigrados suecos. 



IflXT. 

V )l» Fín- 






76 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



CAPITULO X. 



MARYLAND. VIRJINIA. 



PARTK I. 



PBR. III. 
CAP. X. 

1631. 



Patente de 

Lord Balti- 

more. 



Abril 15. 
1632. 



Salida de 
Calvert. 

Nov. 

1633. 

Llega. 

Feb. 

1634. 



Maryland. En 1631, Guillermo Clayborae ob- 
tuvo de Carlos I. licencia para traficar en aquellas partes 
de América en que aun no se habia concedido patente. 
Claybome fundó una pequeña colonia en la isla de Kent, 
en la bahía de Chesapeake. 

JoRjE Calvert, que después fué Lord Baltimore, 
era católico romano. Para profesar sin estorbos su 
relijion, quiso emigrar á algún punto de América que 
aun no estuviese ocupado. Esploró el pais, y tomó 
luego á Inglaterra. La Reina, Enriqueta María,* hija 
de Enrique IV de Francia, dio al territorio que aquel 
elijió el nombre de Maryland, y Lord Baltimore lo 
obtuvo por real patente. Murió en Londres en 1632 
antes de que se legalizase su patente ; pero su hijo, 
Cecilio Calvert, segundo Lord Baltimore, obtuvo por 
influencia de Sir Roberto Cecil la concesión hecha á su 
padre. Por esta patente entraba en posesión del pais 
desde el Potomac hasta los 40° de latitud norte ; y de 
esta suerte, por im mero acto de la Corona, se des- 
pojaba á Virjinia de lo que antes se le habia concedido ; 
así como lo que á Calvert se daba ahora se donó des- 
pués á Penn hasta la estension de un grado. Esto 
suscitó graves disputas. 

Lord Baltimore nombró de gobernador á su her- 
mano, Leonardo Calvert, que con doscientos emi- 
grantes salió á fines de 1663 y llegó al Potomac en los 
primeros dias de 1634. Allí compraron á los naturales 
el territorio de Yamaco, uno de sus establecimientos, 
al cual dieron el nombre de Santa María. Con esta 
pazífica conducta aseguró Calvert cómodas habita- 



* Maino se llamó así por tomar su nombre de un estado que 
esta reina poseía en Maine, Francia. 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 77 

ciones, algunas tierras cultivadas y la amistad de los ^^*''" *^ 
indíjenas. El pais era agradable ; ecsistia la mas lata pbr. ín. 
libertad relijiosa, y se le habia concedido una carta ^^' *• 
liberal. Ésta autorizaba al poseedor para que, ayudado 
por los pobladores libres, impusiese leyes, sin reser- 
varse la Corona el derecho de derogarlas. En conse- 
cuencia de esto, pronto se dirijiéron á la colonia muche- 
dumbres de emigrados, tanto de los otros establecimien- 
tos cuanto de Inglaterra. 

Asi se hablan establecido los primeros pobladores jenerosi- 
de aquella hermosa porción de nuestro pais, sin los pa- ^"J^J/™" 
decimientos sufridos por los plantadores de estableci- 
mientos mas antiguos. El gobierno de los propietarios, 
jeneralmente tan perjudicial, fué en esta colonia un 
gobierno protector y paternal. Lord Baltimore empleó 
en corto número de años cuarenta mil hbras á favor 
de los colonos ; y éstos, " impulsados por el deseo 
de dar algún testimonio de su gratitud," votaron 
en su asamblea " un subsidio de tanta cantidad cuan- 
to el estado de pobreza y penuria de la colonia 
permitiese." 

Lord Baltimore invitó á los Puritanos de Masachu- 164 2. 
sets á que emigrasen á Maryland, ofreciéndoles plena Lord Baiti- 
libertad relijiosa. Pero ellos rechazaron esta proposi- "»"* ^"^íf 
cion como hablan hecho con otra de Cromwell para unos. 
que se trasladasen á las Islas Antillas. 

El incansable ó intrigante Clay borne, llamado el 163S 
espíritu malo de Maryland, habia estado continuamente ^Jí^ 
á la mira de establecer, por medio de aj entes en Ingla- 
terra, im reclamo sobre el pais, y subvertir de esta 
manera el gobierno del buen propietario. En su tráfico 
con los naturales habia aprendido sus incUnaciones é 
inspirádoles sentimientos de rezelo. En Inglaterra, la 
autoridad del Parlamento supeditaba la del Rey ; y de 
esto se aprovecharon Claybome y otros desautorizados 
subditos de Lord Baltimore. Asi se nubló bien pronto 
la hermosa aurora de esta naciente colonia. 

ViRJiNiA. En 1621, SiR Francisco Wyatt llegó 1621. 
en calidad de Gobernador, trayendo consigo ima cons- g.r 
titucion mas conveniente para la colonia, y que habia Francisco 
sido dictada por la Compañía de Inglaterra. Contenia ^ 
algimas concesiones especiales en favor del pueblo, las 
cuales no solamente lisonjeaban á los colonos sino que 



78 



HISTORIA DE LOS KSTADOS-ÜNIDOS. 



PARTE I. 

PER. in. 

CAP. X. 

Primer 

plantío de 

algodón. 



Conspira- 
ción. 



1622. 

Los Indios 
asesinan 
300 colo- 
nos. 



Los blan- 
cos se ven- 
gan. 



Disuélvese 
la Compa- 
ñía de Lon- 
dres y se 
declara ii 
Virjinia 
provincia • 
real. 



alentaban la emigración, y en consecuencia de ello un 
gran número de personas acompañó al Gobernador 
Wyatt en su viaje á aquel pais. 

En este año se plantó por primera vez el algodón 
en Virjinia, y " el abundante nacimiento de las semillas" 
fué contemplado por los colonos con curiosidad ó in- 
terés. 

Opechanganü, hermano y sucesor de Powhatan, se 
habia propuesto exterminar á los blancos y recuperar 
el pais. Guiado por este designio, tramó una conspi- 
ración para asesinar á todos los Ingleses, y durante 
cuatro años se ocupó de concertar su plan secreta- 
mente. Asignóse su puesto á cada tribu y se les dio 
instrucciones sobre la parte que habian de tomar en 
la acción. El dia 22 de Marzo de 1622, á la hora de 
medio dia, se lanzaron sobre los Ingleses en todos sus 
establecimientos, y asesinaron hombres, mujeres y 
niños sin compasión ni remordimiento. Casi una cuarta 
parte de la población de toda la colonia perecieron en 
el espacio de una hora. La carnicería hubiera sido 
jeneral, si la compasión, ó im sentimiento de deber, no 
hubiese movido á im Indio convertido, á quien se ha- 
bia comunicado el secreto, á revelarlo á su amo en la 
noche anterior á la matanza. Este aviso fué dado en 
tiempo de salvar á Jamestown y los establecimientos 
adyacentes. Siguióse entonces .una guerra sangrienta. 
Los Ingleses, gracias á su disciplina y armas, sobre- 
pujaban á los Indios ; y de tal manera vengaron sus 
injurias, que por largo tiempo se vio la colonia libre 
de las hostilidades de los salvajes. Lograron también 
im grande aumento de territorio, apropiándose el de 
los indíjenas vencidos. 

En 1624 la Compañía de Londres que habia coloni- 
zado á Viijinia fué disuelta por el rey Jaime, y la 
corona asumió sus derechos y privilejios. Los Gober- 
nadores enviados por Carlos I, sucesor de Jaime, se 
condujeron muy despóticamente, y los Virjinianos se 
resistieron á su autoridad. En 1641 se envió á Sir 
Guillermo Berkeley. Bajo su mando se restituyó á 
los colonos el goze del derecho electoral. Prevaleció 
grande armonía, á pesar de que la asamblea asumió 
un alto tono con respecto á sus derechos políticos, 
declarando osadamente "que esperaban no se les 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. Y9 

impusiese otras contribuciones ni cargas que aquellas ''^^'^» '• 

que libremente votasen ellos mismos para sus necesi- per. m. 

dades propias." ^^- "* 



CAPÍTULO XI. 

MASAOHUSETS SE VE AMENAZADA. LOS PURITANOS EN 

INGLATERRA. VANE. UNION. 

La Corte de Inglaterra empezó á mostrarse rezelosa Disgusto de 
de que sus colonias, especialmente la de la Bahía, no c^i Mal- 
quisiesen ser gobernadas por la madre patria. Tenia chusets. 
fidedignos informes, por algunos que tomaban descon- 
tentos de Masachusets, de que no solo tenian su reli- 
jion propia establecida por la ley, sino que estaba 
prohibida la liturjia inglesa. Hacíanse otros varios 
cargos á aquella provincia, — ^tendiendo todos á mani- 
festar que se dirijian aquellos colonos á emanciparse 
de la dominación Inglesa y asumir poderes soberanos. 
Harto disgustado con esto, ordenó el Rey que se re- i634:« 
dujesen á sumisión las colonias, tanto con respecto á se nombran 
la iglesia como al estado ; y nombró al arzobispo Laúd, Comisiona- 
famoso por su espíritu de persecución, jefe de un con- 
sejo que se formó con plenos poderes para gobernar 
la colonia en todas circunstancias. 

El Gran Consejo de Plymouth, tal cual fué su prin- Se cita á 
cipio y curso de acción, tuvo su nn en poco menos que Masachu- 
picardías. Hemos visto que sus propios miembros, ^^' 
Gorges y Masón, á par que otros, habían obtenido 
patentes. Estos individuos, deseando hacer buenos 
sus reclamos sobre territorio en Masachusets, devolvie- 
ron su patente á la Corona, pidiendo justicia contra aque- 
lla colonia, que aseveraban haber perdido sus derechos 
de patente supuesto que habían escedido sus faculta- 
des y límites territoriales. Deseosos de humillar sus Diciembre 
*' ánimos desenfrenados," el Tribunal Supremo de Jus- 1634:. 
ticia espidió un auto contra los individuos de la corpo- ge annia 
ración de la Bahía de Masachusets, acusándolos de ^^í^'^^^^ ^® 
ciertos actos por los cuales su patente quedaba nula, y ^¡eL ^' 



80 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTE I. 

PER. III. 
CAP. XI. 



Llegan 

3000 inmi- 

erados á N. 

Inglaterra. 



1640. 

C&rlos 

empeñado 

en una 

guerra 

civil. 



El Parla- 
mento. 

164». 



Seguridad 

V paz én la 

linion. 



ordenándoles prestar garantía de sus procedimientos 
ulteriores. Poco tiempo después, el Tribunal pronun- 
ció sentencia contra ellos, y declaró que hablan perdido 
los derechos de su patente. 

La considerable emigración á las colonias habia lla- 
mado la atención del Consejo, que dictó leyes prohi- 
biendo que persona alguna de rango superior al de 
criado, saliese del reino sin espreso permiso ; y fueron 
detenidos todos los buques ya fletados con emigrantes. 
Pero estas prohibiciones fueron infructuosas, porque 
la persecución llevada adelante por la inecsorable mano 
de Laúd, era mas y mas cruel cada dia, y en el termino 
de un año salieron de Inglaterra para América no me- 
nos de tres mil personas. 

La opresión, y acaso también la afortunada fuga y 
resistencia de sus hermanos en América, hablan de tal 
manera operado sobre los ánimos en Inglaterra, que 
los asuntos hablan llegado á ponerse en abierta pugna 
con el Gobierno. Carlos habia intentado imponer en 
Escocia la práctica de la hturjia inglesa. Habíanse 
suscitado motines y héchose la Solemne Liga y Pacto 
en que el pueblo Escocés se obligaba á oponerse á 
semejantes tentativas. La opinión popular se hizo 
irresistible. El partido de Laúd quedó por tierra, y 
él en una prisión, en tanto que el monarca se hallaba 
empeñado en una lucha civü contra sus vasallos re- 
belados. 

Reinaba por entonces el Puritanismo en Inglaterra, 
y nada inducía á sus sectarios á emigrar. Demás de 
esto, retomaron algunos, y entre ellos el Gobernador 
Vane. El Parlamento había empezado á rejir ; y sus 
caudillos deseaban mas bien honrar que humillar á 
Nueva Inglaterra. Cotton, Hooker y Davenport fue- 
ron invitados para ir á Londres y asistir al célebre 
concilio de sacerdotes en Westminster. No vieron, 
sinembargo, causa suficiente para abandonar á sus feli- 
greses en el desierto. Inglaterra no era ya su patria ; 
pues aquella por la cual habían sufrido, era, aunque 
nueva, tan cara para aquellos nobles patriotas como lo 
es el hijo para la madre. 

Concibióse entonces im plan de Union. Por medio 
de ella habia de asegurarse tanto la paz interior cuanto 
la seguridad contra los de fuera. Una parte muy 



HISTORIA DK LOS ESTADOS-UNIDOS. 



81 



PARTK I. 



PKR. lU. 
CAP. XI. 



esencial de este pacto era la solemne promesa que 
habia de hacerse 4 sus autores de prestar obediencia á 
los poderes asi creados. Habiéndose nombrado dos 
comisionados por cada una de las cuatro colonias, 
Plymoutb, Masachusets, Conecticut y Nueva Haven, 
se reimiéron en Boston en Mayo de 1643 y allí re- 
dactaron y signaron los Artículos de la Confederación, 
A Rhode Island no se permitió formar parte de 
ella, á menos que se incorporase á Plymoutb, lo cual 
muy razonablemente rehusó aquella colonia. El título 
adoptado fué el de " Colonias Unidas de Nueva Ingla- 
terra." Su pequeño Congreso, el primero instituido 
en el Nuevo Mundo, se habia de componer de ochenta 
miembros, dos de cada colonia, y habian de reunirse d>p"^«^ 
anualmente por tumo en las diferentes colonias, gozan- 
do en esto Masachusets un doble privilejio. 

Aunque esta confederación se interrumpió nominal- 
mente por espacio de cuarenta años, prevaleció, sinem- 
bargo, virtualmente. Las colonias habian aprendido á 
obrar de consuno, y cuando comunes ultrajes y comunes 
riesgos nuevamente requirieron la acción unida, tuvie- 
ron á mano el modo y los antecedentes. Asi, pues, 
consideramos la Confederación de las cuatro provin- 
cias de Nueva Inglaterra como el jérmen de la Union r 
Federal. 



Rennicm 
annal de 



PARTE SEGUNDA. 

DE 1643 k 1763. 




OOMnCDEBAOlON DI LAB t- 1643 -j 

strcTA <UBU 1 1693. j ne 



CAPITULO I. 



En 1644 el anciano Opechagamí trató nuevamente ^ 
de esferminar la población blanca. Tan pronto como 
se les hizo resistencia, los Indios se llenaron de terror 
pánico, y se dieron á la fuga. Persiguiéronlos vigo- 
rosamente los virjinianos y mataron trescientos. El t 
jefe fué hecho prisionero, inhumanamente atado, y ^ 
puesto á la pública espectacion hasta que la muerte 
terminó sus sufrimientos. 



84 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

^ARTKii^ Degollado Carlos I, tomó Cromwell las riendas de 

pBR. I, Inglaterra, y estableció un completo sistema de opre- 

^^' '* sion sobre el comercio por medio de las célebres " Leyes 

tüs.A de Navegación." En consecuencia de eUas las colo- 

^ mas no podían buscarse un mercado por si mismas m 

Decapita- i ^ i , i • i • i 

cion de Vender sus productos al mejor postor, smo que se las 
Cario» I. obligaba á enviarlos directamente 4 la madre patria. 
Los comerciantes Ingleses los compraban al precio que 
ellos mismos imponian, y de esta suerte, ellos, y no los 
colonos, se aprovechaban de los frutos de su industria. 
16o !• ^Y mismo tiempo prohibian estas leyes que ningún 
navMraMsfon ^^4^® ^^^ ^^^ Ingleses transportasen mercancías á las 
* colonias ; obligándolas así á proveerse de los comer- 
ciantes Ingleses, y por consiguiente á precios tales 
como se les antojaba poner á sus jéneros. Aun el 
tráfico libre entre unas y otras colonias fué también 
prohibido. 
1660* Carlos II fué restituido al trono de su padre en 
Carlos II. 1660. Berkeley, después de varios cambios, ocupaba 
en Virjinia el puesto de Gobernador. Pero el porve- 
nir se presentaba oscuro. A pesar de la lealtad de 
Virjinia, á ninguna otra de las colonias habia hecho 
mas bien la supresión de la monarquía Inglesa, y en 
ninguna operó mas desastrosamente la restauración. 
Los Virjinianos se hallaban divididos en dos clases : la 
primera comprendía las pocas personas de alta educa- 
ción y que poseían vastas haciendas ; la segunda y mas 
numerosa se componía de los trabajadores y criados, 
entre los cuales se contaban algunos que por sus crí- 
menes habían sido enviados á América. Mostróse 
entonces una ciega admiración hacia los usos ingleses 
en los arreglos hechos por Berkeley y sus aristocráticos 
consejeros. Los derechos del pueblo quedaron en 
todo restrinjidos. Los asuntos de la iglesia puestos 
en manos de juntas parroquiales, — corporaciones que 
obtenían, abusando á menudo, el derecho de echar 
Arfatócrar contríbucíones sobre toda la comunidad. La asam- 
^XJ'w^ blea, compuesta de aristócratas, se hizo por si misma 
permanente, asignándose crecidos salarios. No se res- 
Ei pnebio trinjíó el dcrccho de sufrajio ; pero privados los de la 
^"üTderí ^^^^^ medía del poder electoral, las juntas de los ciu- 
ohos. dadanos libres no servían de nada, pues solo les que- 
daba el derecho de petición. 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 85 

Dióse luego otro golpe que despertó aun á la aris- Jp^*tk h. 
tocracia misma. Carlos, con su acostumbrado aban- pkr. i. 
dono, cedió á Virjinia por término de treinta años. *'^^'*' 
Inmediatamente después de su ecsaltacion al trono, ^^^^^ ^^¿^ 
habia concedido á Sir Guillermo Berkeley, Lord Cul- & virjínia 
pepper y otros, aquella parte de la colonia que yace p<»' Pianos, 
entre el Rapahanoc y el Potomac ; y ahora concedia ^^"^^^ 
la provincia entera al avariento Lord Culpepper y á 
Lord Arlington, otro necesitado favorito. 

Los Indios Susquehanas del norte, lanzados de las 16T5. 
cabezadas del Chesapeake por los Sénecas, habian Joan 
bajado, y con motivo de ciertas provocaciones, hacian w^hing- 
daño en las márjenes del Potomac. Juan Washing- 
ton, el bisabuelo del héroe de la Revolución, con un 
hermano suyo, Lorenzo Washington, habian emigrado 
de Inglaterra, y vivian en el condado de Westmore- 
land. Seis de los jefes Indios se acercaron á Wash- 
ington, que era coronel, para tratar la paz, y fueron 
injustamente condenados á muerte. " Venian de paz," ji^jerte ¿^ 
dice Berkeley, " y en paz los habría yo enviado, aim- seiajefes 
que hubiesen matado á mi padre y á mi madre." In- '°*^*°®- 
flamó la venganza los ánimos de los salvajes, y á 
menudo el grito de guerra á la media noche anun- 
ciaba inmediata muerte á las indefensas familias de la 
frontera. 

Deseaba el pueblo organizarse para su propia de- l6Te« 
fensa, y en términos perentorios pidió por caudillo á ei pueblo 
Nataniel Bacon, joven abogado que gozaba de popu- dmosoyoá 
laridad. ^ Negóse á ello Berkeley. Ocurrieron nuevos Bacon. 
asesinatos ; tomó Bacon el mando y partió con su jente 
para hacer la guerra á los Indios. Poco después Berke- 
ley lo declaró rebelde junto con sus soldados. Bacon 
tomó victorioso de su espedicion, y fué electo miembro 
por el condado de Henrico, Prevaleció la libertad 
popular y se dictaron medidas que altamente desagra- 
daron á Berkeley. Bacon, temiendo una celada, se la'S^rtS 
retiró al campo. El pueblo se congregó en tomo de popular. 
él, y volvió sobre Jamestown á la cabeza de quinientos 
hombres armados. Salióles Berkeley al encuentro, y 
descubriéndose el pecho, esclamó : " Buen blanco ! ^BacoS ^ 
haced fuego !" Bacon declaró que solo venia en soli- 
citud de una comisión, hallándose sus vidas en peligro 
de los salvajes. Proveyósele de la autorización pedida 



86 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTS n. 

PER. I. 
CAP. I. 



La jcnte de 
Bacon que- 
ma á 

James- 

towii. 



Oct. 1. 

Maere 

Bacon. 



Lord Cul- 
pepper. 



1683. 

Lord 
Howard. 



Par con las 

Cinco 
Naciones. 



y volvió Bacon á la guefrra de los Indios. Berkeley, 
entretanto, se retiró á la costa, y allí allegó cierto nú- 
mero de marineros y realistas. Subió el rio con una 
flota, desembarcó su ejército en Jamestown y nue- 
vamente declaró rebeldes y traidores á Bacon y su 
jente. 

Bacon, habiendo subyugado á los Indios, conservaba 
solo una pequeña porción de su tropa armada. Con 
estos dióse prisa á llegar á Jamestown, y á su aproc- 
simacion huyó Berkeley. Los habitantes entregaron 
el pueblo á las llamas para que sus pocas casas no 
sirviesen otra vez de abrigo á sus opresores. Aban- 
donando entonces aquel caro pero ya desolado sitio, 
persiguieron á los realistas hacia Rapahanoc, donde los 
Virjinianos, hasta allí fieles á Berkeley, desertaron de 
sus filas y se pasaron á las banderas de Bacon. Sus 
enemigos quedaron á merced de él ; pero la inclemen- 
cia del aire de la noche produjo á Bacon una dolencia 
de que en breve murió. 

Ya sin caudillo la tropa, se desbandó en pequeñas 
partidas. Según que los partidarios de Bacon, caza- 
dos y hechos prisioneros, eran conducidos á presencia 
de Berkeley, éste, insultándolos con oprobiosos térmi- 
nos, los condenaba á instantánea muerte. Así perecieron 
veinte de los mejores ciudadanos de Virjinia. " El 
viejo loco," decia Carlos II que le despachó órdenes 
para que desistiese de aquella conducta, " ha derra- 
mado mas sangre que yo por el asesinato de mi 
padre." 

La " rebelión de Bacon" fué sobremanera perjudi- 
cial á los asuntos de la colonia en Inglaterra. La 
nueva carta que se mandó no era en nada favorable á 
los Viijinianos. Lord Culpepper fué nombrado Go- 
bernador vitalicio. Importábale poco lo que hacia 
sufrir al pueblo, con tal que pudiese allegar riquezas 
para sí. De la misma calaña resultó ser Lord Howard 
que le sucedió en el mando. 

En esta época fué cuando se hicieron poderosas las 
Cinco Naciones. Habían vencido á todos los Indios 
circunvecinos y amenazado á los blancos. Esto dio 
motivo á que se reuniese en Albany un gran Consejo, 
en el cual Lord Howard y el Coronel Dongan, Gober- 
nador de Nueva- York, junto con los delegados de las 



HISTORIA DE LOS ESTAD03-ÜNIIK>S. 87 

Srovincias del norte, recibieron á los jefes de las Cinco ^^^tk n. 
[aciones. Las negociaciones fueron amigables ; y, per. i 
hablando en el lenguaje figurado de los Indios, " se ^^^' '* 
plantó un gran árbol de paz." 

Maryland. En 1645 regresó Claybome á Mary- 1645. 
land, provocó una insurrección y obligó al Gobernador insurreo- 
Calvert á huir á Virjinia. Sinembargo, la rebelión se Maíyiand. 
apaziguó. Al siguiente año regresó Calvert y se res- 
tituyó la tranquilidad. 

El reinado del Puritanismo en Inglaterra fué desas- 1652* 
troso para Maryland. Calvert, Gobernador nombrado los Cat6- 
por el propietario, se vio compelido á entregar el li»-'»»»?»» 
mando ; y los católicos, después de haber colonizado en su pro- 
el pais, fueron vergonzosamente perseguidos en él por ^J^cST 
las autoridades Inglesas. De esto se aprovechó Clay- 
bome, y uniéndose á un tal Josías Feudal, suscitó un 
famoso " disturbio" de que poco se sabe sino es que 
causó grandes gastos á la provincia. 

Lord Baltimore fué restituido en sus derechos, por IC*» 
Carlos II, pero murió poco después. Su hijo y sucesor Maerte de 
se vio pronto envuelto en dificultades, pues los Ingleses Baitímore. 
no querian conceder á los católicos de Maryland el 
goze de ningún derecho político. Al mismo tiempo, 
el pueblo de la provincia deseaba tener en el Gobierno 
mayor participio que el que estaba dispuesto á conce- 
derle el propietario. 

Jaime II, que sucedió 4 Carlos, era católico pero 
tirano. Declaró que no habría gobiernos por cartas, 
sino que él rejiria conforme á su propia voluntad so- 1688* 
berana. Sus actos de opresión fueron tales que su Guillermo 
pueblo de Inglaterra, y aun su misma famiha, se coliga- ^ ^"**- 
ron contra él, y colocaron en el trono á su hija María 
con su esposo Guillermo de Orange, uno de los mas 
hábiles estadistas de Europa. 




CAPITULO II. 

FUNDACIÓN DE NUEVA YORK POR LOS HOLANDESES. ^ES 

TOMADA POR LOS INGLESES. 



PARTK n. 



PBR. I. 
CAP. U. 

1614. 

Los emi- 

gradM 

Holandeses 

fundan á 

N. York. 



Fuerte de 

Orange. 

Fundación 

de Albany. 



1619 

á 
16I21. 



Tratado 

con los 

Peregrinos. 



1629. 

La Soci»* 
dad de los 
Diez y nue- 
ve dispone 
délas 
tierras. 



Entramos ahora en los primeros tiempos de la colo- 
nización de un estado que ocupa el primer rango en la 
Union Americana con respecto á riquezas y población. 
En 1614, una compañía de comerciantes de Holanda 
equipó una flota de muchos buques y los envió á tra- 
ficar en el pais descubierto por Hudson. Construye- 
ron toscamente un fuerte en la isla de Manhatan. Uno 
de los capitanes, Adrián Blok, navegó por el rio del 
Este y verificó la posición de Long Island (Isla 
larga.) Probablemente fué él quien descubrió á Co- 
necticut. 

Al ano siguiente navegaron los aventureros el rio de 
Hudson hacia arriba, y en una pequeña isla, precisa- 
mente mas abajo del punto que actualmente ocupa 
Albany, construyeron un fortín que llamaron de Orange. 
Después mudaron de sitio y se establecieron donde hoy 
está Albany. 

Holanda se hallaba envuelta en intestinos disturbios, 
y se enviaron al Nuevo Mundo varias familias que en 
él deseaban establecerse. Construyéronse muchas ca- 
banas al rededor del fuerte Manhatan, que entonces se 
llamó Nueva Amsterdam, y la tierra Nuevos Paisas 
Bajos. Su primer Gobernador fué Pedro Minuets. 
En 1627 se despachó un enviado de los Nuevos Países 
Bajos á Nueva Plymouth ; cambiáronse amistosas es- 
presiones y se hizo con los Peregrinos un tratado de 
paz y comercio. 

Formóse en Holanda por aquellos días una nueva 
compañía que denominaron " Sociedad de los diezi- 
nueve." Dispusieron que cualquiera que condujese 
cincuenta familias á los Nuevos Países Bajos,— como 
se llamaba entonces toda aquella porción de tierra que 
yace entre Cabo Cod y Cabo May, — seria el patrono 
ó señor del establecimiento, con absoluta propiedad 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 89 

sobre las tierras que colonizase, en la estension de ocho part e u. 
millas á cada lado del rio en que fundase la colonia, pkr. i. 
Devries sacó de Holanda una que estableció en Lewis- *''^^' "' 
town, cerca del Delaware, habiéndose construido pre- j^^^}* 
viamente por los Holandeses un pequeño fuerte que se deses en ei 

llamó Nassau. Delawwe. 

Con motivo de ciertos desacuerdos suscitados entre la 
compañía de Holanda, regresó Pedro Minuets que fué 
reemplazado por Gualterio Van Twiller. Minuets se 
hizo caudillo de una colonia de Suecos. 

El Gobernador Keift, sucesor de Van Twiller, tuvo 1643. 
una pequeña contienda con los Indios de Manhatan. Barbarie de 
Sinembargo, cuando los Mohawks bajaron contra ellos, Keift cen- 
se reunieron los de Manhatan en grupos, y le suplica- tivos. 
ron que les prestase amparo y ayuda. El bárbaro 
Keift envió sus tropas, y por la noche asesinó á todos, 
hombres, mujeres y aun inocentes niños de pecho, hasta 
en número de ciento. Despertóse con esto la venganza 
de los Indios. Ninguna familia Inglesa al alcanze de 
los Alffonquines, estaba á salvo. Las poblaciones ,, 

TTii i 1/in 11 Venffanza 

Holandesas eran entregadas a las llamas en todos los de ios 
alrededores, y el pueblo huia á Holanda. Todo era '"'^***** 
alarma y peligros en Nueva Inglaterra. Las tropas 
Holandesas se defendían á si mismas, habiendo puesto 
á su cabeza al Capitán Underhill, que habia sido es- 
pulsado de Masachusets. Supónese que por este 
tiempo fué cuando tuvo lugar una sangrienta batalla 
en la llanura de Strickland, en Greenwich, estado 
de Conecticut. Los Mohawks eran amigos de los jg^*- 
Holandeses ; y al cabo, gracias á su intervención, se * 

trató la paz. 

Keift, ecsecrado por todas las colonias, fué llamado ie48« 
á Holanda, y á su regreso murió en un naufrajio en Muerte de 
las costas de Gales. Stuyvesant, que le sucedió en el 
puesto, fué á Hartford, y entabló allí negociaciones i 65 O* 
por medio de las cuales desistieron de sus pretensiones stuyvesant. 
los Holandeses. 

Habian éstos edificado el fuerte Casimiro en el sitio 1646. 
en que hoy se halla ^ew Castle (Castillo-nuevo) en Los sueco» 
Delaware ; y considerándolo los Suecos como una in- "P^J^ 
trusión en su territorio, el Gobernador Rising se apo- Boian- 
deró de él por medio de una mdigna estratajema. En *^' 
1655, Stuyvesant, procedien4o con arreglo á órdenes 



90 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTE 11^ ¿g Holanda, se embarcó en Nueva Amsterdam con 
PKR. 1. seiscientos hombres, y navegando por el Delaware 
CAP. 11. aj.pj][ja^ subyugó á los Suecos. No se volvió entonces 
á oir hablar de Nueva Suecia ; pero se aseguró á los 
plantadores sus derechos de propiedad privada, j sus 
descendientes se cuentan en el número de nuestros 
mejores ciudadanos. 
1654* Vinieron por entonces á los Nuevos Paises Bajos 
El pueblo muchos emigrantes que pertenecian al número de los 
reclama de- oprimidos, dcscontcntos y emprendedores de otras 
civiiM. colonias, y de naciones Europeas. Al cabo, los habi- 
tantes procuraron participio en el poder político. 
Reuniéronse, y por medio de delegados, pidieron que 
no se creasen leyes sin el consentimiento del pueblo. 
Stuyvesant recibió agriamente la demanda y disohdó 
la asamblea. Pero aunque reprimida allí la libertad 
popular, prevaleció en las provincias adyacentes ; y por 
consiguiente prosperaron mas rápidamente y obtuvie- 
ron preponderancia sobre los Holandeses. Los Indios 
hacían la guerra contra algunos de sus pueblos, es- 
pecialmente contra Esopus, hoy Kingston, y los Nuevos 
Paises Bajos no podían obtener socorro de Holanda. 
en k)8 Nae- Los Estados Jcneralcs habían puesto el asunto en 
^Ba^o'^^* manos de los " Diezinueve" y no querían hacer ade- 
lantos necesarios. 
Nueva Cárlos II había concedido á su hermano Jaime, 
Anistep- entonces Duque de York y Albany, el territorio com- 

uain se nn- , ^ , •' '> 

de á los prendido desde las márjenes del Conecticut hasta las 
Ingleses. Jjg| Delawarc, y se despachó á Sir Roberto Nichols con 
Sete. 3. una flota para que tomase posesión de él. Hízose á 
1661* la vela para Nueva Amsterdam, y de imprevisto de- 
mando al atónito Stuyvesant la entrega del lugar. 
Hubiera éste defendido el puesto sí hubiera podido, 
pero la masa del pueblo prefirió el gobierno Inglés 
al de Holanda, pues se le habían ofrecido los derechos 
de subditos Ingleses. Nichols, pues, tomó posesión de 
la tierra en nombre de su amo, y le puso por nombre 
Nueva York. 
Se rinden Una parte de la flota Inglesa, baio el mando de Sir 

los tuertes . . o ' .i 

Holán- Jorje Cartcrct, se dirijió por el Hudson arriba hacia 

**®**- el fuerte Orange que se rindió y fué llamado Albany. 

También cayó en poder de los Ingleses el fuerte 

Holandés á orillas del Delaware. Respetáronse los 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



91 



derechos de propiedad, y se hizo un tratado con las p^R^e n. 
Cinco Naciones. De esta manera quedó en posesión de pkr. i. 
los Ingleses toda la costa desde Acadia hasta la Florida, ^^' "*' 



CAPITULO III. 

PENSILVANIA Y Sü FUNDADOR. 

Guillermo Penn, el hombre grande y bueno, á 
quien debe su oríjen Pensil vania, em hijo del Vice- 
Almirante Sir Guillermo Penn, y nació en Londres, en 
1644. Buscar un asilo para sus perseguidos herma- 
nos, denominados Amigos, ó Cuáqueros, era el princi- 
pal objeto de su mente, cuando concibió el plan de 
una nueva emigración á América. 

Su padre habia dejado reclamos pendientes hasta la 
suma de dieziseis mil libras, contra la Corona ; y 
encontrando Penn que aun habia una porción de tierra 
no mercedada, al norte de la concedida por patente á 
Lord Baltimore, solicitó y obtuvo de Carlos II una 
carta de merced del pais. Confinaba al este con el 
Delaware, estendiéndose hacia el oeste cinco grados 
de lonjitud, y doce millas hacia el norte de New Cas- 
tle hasta los 43° de latitud. Al sur estaba limitado 
por un círculo de doce millas trazado en derredor 
de New Castle, al principio de los cuarenta grados de 
latitud norte. El Rey dió á esta tierra el nombre de 
Pensilvania. 

Poco tiempo después de la fecha de esta concesión, 
se hicieron á Penn otras dos mercedes por el Duque 
de York : la ima que comprendia el presente Estíido 
de Delaware, y se llamaba " los Territorios ;" y otra 
fué ima dejación, de parte del Duque, de todo reclamo 
sobre Pensilvania. Preparó una constitución liberal 
de gobierno civil para los que se hiciesen colonos 
suyos ; y habiendo enviado tres buques, cargados con 
emigrantes, y puestos al cuidado de su sobrino el 
Coronel Markham, salió de Chester abordo del Wel- 



1644. 

Guillermo 

Penn, so 

nacimiento 



1681. 

Marzo 4. 

Patente de 
Pensilva- 
nia. 



Obtiene á 
Delaware. 



Seto. 9. 

1682. 

Sale Penn 
de Ingla- 
terra. 



-I I 
II 



92 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTK II. 

PER. I. 
CAP. III. 

Llega h N. 
Castle. 

Octe. 28. 



Pone nom- 
bre á Che»- 
ter. 

1682. 

Dice. 4. 

Primera 

asamblea 

en Chester. 



Dictan 59. 

leyes en 3 

(lias. 



Penn visita 

á Lord 
Baltimore. 



Entrevista 

de Penn 
con los Je- 
fes Indios. 



come, y se hizo á la vela con cien plantadores para 
aquella provincia, llevando su benévolo corazón lleno 
de esperanzas y valor. 

Desembarcó en New Castle, y fué gozosamente re- 
cibido por los Suecos y Holandeses, cuyo número 
ascendia entonces á dos ó tres mil. Al siguiente dia, 
en la Casa de Corte, recibió del ájente del Duque de 
York la entrega de " los Territorios." Entonces, con 
una dignidad mezclada de afecto, aseguró á la alboro- 
zada multitud que sus derechos serian respetados, y 
que so tendría cuidado de proporcionar su felizidad. 
Scííuidamente visitó á Nueva York en honor de su 
amigo el Duque ; pero regresando sin demora, fué á 
Upland, y le puso por nombre Chester. Aquí hablan 
dado principio á un establecimiento varios de los plan- 
tadores que siguieron á Markham, y en él convocó 
Penn la primera asamblea. Componíase ésta de un 
número igual de la provincia y *' los Territorios ;" y 
por su primer acto fueron naturalizados todos los habi- 
tantes de cualquiera ecstraccion. 

Penn fué el primer lejislador cuyo código criminal 
admitió el humano principio de que el objeto del cas- 
tigo no es meramente evitar el crimen, sino reformar al 
delincuente. Lá asamblea estuvo tres dias en sesión y 
dictó cincuenta y nueve leyes ; prueba de que el 
tiempo que al público pertenecía no se malgastaba allí 
en pomposas declamaciones ni en personales ofensas. 
Penn hizo después una visita de amistad y negocios á 
Lord Baltimore en West River. Aunque difirieron en 
la cuestión de límites, acordaron sinembargo amigable- 
mente en lo demás de la entrevista. 

Penn habia dado al Coronel Markham, que le pre- 
cedió, instrucciones para que los naturales del país 
fuesen tratados con bondad y buena f é ; y en conse- 
cuencia de esto no se habia entrado en tierra alguna 
sin su consentimiento. Habíaseles también notificado 
que Penn, á quien ellos daban el nombre de Onas, 
habia de unirse á ellos y hacer un tratado de perpetua 
paz. En la mañana del dia señalado, bajo un corpu- 
lento olmo en Shackamaxon, que es hoy un suburbio 
de Filadelfia, se reunieron los jefes indios de todas las 
comarcas, para ver á Penn y oir sus palabras, que ellos 
consideraban como las de un ánjel. Penn les informó 



,íL 



apelando solemnemente al Todo-poderoso, de que el 
mas ardiente deseo de su corazón era hacerles bien. 
" No los llamaría hermanos ó hijos, pero serian para 
él y los suyos como mitad del mismo cuerpo." Los 
jefes entonces empeñaron su palabra por sí y sus tri- 
bus, de " vivir en amor con él y sus hijos, tanto cuanto 
durasen el sol y la luna." Realizóse luego el tratado 
poniendo en él cada jefe los emblemas de su tribu ; se 
confirmaron las compras hechas por Markham y se 
hicieron otras al mismo tiempo. 

Después de esto fué Penn á una quinta que su so- 
brino habia construido para residencia suya, frente al 
sitio que hoy ocupa Burlington, y á la cual habia 
puesto por nombre Pensbury. Allí dio instrucciones 
para fundar ciudades y condados ; y en unión con el 
agrimensor Holme, trazó el plan de la capital, que, 
inspirado por el sentimiento de " amor fraternal" llamó 
Filadelfia, Pronto llegaron otras espediciones de 
nuevos colonos, ascendiendo el número de buques á 
veinte, y el de los emigrados á dos mil. Algunos 
llegaron cuando estaba ya tan avanzado el Otoño que 
no se les pudo aposentar en las toscas habitaciones de 
la nueva ciudad, y fué necesario cavar sótanos en las 
orillas de los rios, para alojarlos. La Providencia les 
proveyó de alimento en las bandadas de pájaros y en 
los cardúmenes de los rios; y los Indios, mirándolos 
como hijos de Onas, cazaban para proveerlos también. 
La estación era mas templada que de ordinario. 

Penn habia dejado su cara familia allende el Océano. 
Las cartas de Inglaterra hablaban de los sufrimientos 
de sus hermanos Cuáqueros, y creyó que él podria 
ejercer allá alguna influencia para evitar aquellas per- 
secuciones. Embarcóse el dia 4 de Agosto, y abordo 
del buque escribió una afectuosa despedida á la pro- 
vincia, enviándola á tierra antes de izar ancla. Decia 
en ella : — " j Y tú, Filadelfia, vírjen de la provincia ! 
mi alma ruega por tí, para que fiel al Dios de tus 
mercedes, puedas conservarte hasta el fin, por el canaino 
del bien !" 



PARTK II. 



PER. I. 
CAP. III. 



1682. 

Hace un 

tralado de 

paz. 



Fnnda y 
pone nom- 
bre á Fila- 
delfia. 



Gran nú- 
mero de in- 
migrados. 



Agosto 4. 

1684. 

Penn se 
embarca 
para Ingla- 
terra. 



é 



04 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



CAPITULO IV. 

NUEVA JERSEY. — SU FUNDACIÓN, Y RECLAMOS DE VARIOS 

INDIVIDUOS. 



PARTK II. 

PER I. 
CAP. IV. 

1664. 



Anterior 
fondacion 
de Kliza- 
betktown. 



1669. 

Lord 
Berkelejr 
vende so 

parte. 



Penn divi- 
de á N. 
Jersey. 



Anteriormente á la rendición de los Holandeses, el 
Duque de York hizo una concesión de la parte de su 
merced entre el Hudson y el Delaware, á Lord Berke- 
LEY y á SiR Jorje Carteret. Esta porción de tierra 
se llamó NueVa Jersey en obsequio de Sir Jorje que 
habia sido Gobernador de la Isla de Jersey. En 1664 
antes que se tuviese conocimiento de la concesión á 
Berkeley y Carteret, tres individuos de Long Island 
habian comprado á los naturales una porción de ter- 
reno que se llamó Elizabethtown, en la cual dieron 
principio á un establecimiento. Poco después de esto, 
varios inmigrados de las colonias y de Europa fundaron 
otros poblaciones. De este modo se orijináron preten- 
siones varias, que dieron márjen á grandes desacuerdos 
entre los habitantes y los propietarios. En 1665 
Barkeley y Carteret formaron \ina constitución para 
la colonia y nombraron de Gobernador á Felipe Car- 
teret. Este designó á Elizabethtown como centro del 
Gobierno. 

Berkeley y Carteret poseyeron al principio la colo- 
nia como propiedad en consorcio ; pero el primero, 
cansado de estar al cuidado de la colonia que ni honra 
ni provecho le proporcionaba, vendió su parte á 
Eduardo Billinge. Este caballero, empeñado en una 
deuda, creyó necesario traspasar su propiedad en favor 
de sus acreedores, y Penn fué uno de los comprendidos 
en el traspaso. 

Era entonces Nueva Jersey poseída por Sir Jorje 
Carteret en parte con Penn, como ájente de los cesio- 
narios de Billinge ; pero advirtiendo Penn los incon- 
venientes de una propiedad en consorcio, convínose 
mutuamente en dividir el pais en Jersey oriental y 
Jersey occidental, tocando á Carteret la propiedad 
total de la primera, y á Penn y á sus asociados la de 
la segunda. 




HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 95 

Penn dividió la Jersey occidental en cien lotes de ^^*^* ^^^ 
que dispuso separadamente, y después, con aquel es- per. i. 
píritu de legalidad que le granjeaba la confianza de ^^^' ^^' 
todos, redactó los artículos llamados "concesiones.'* ^^ ,,^^ 
Por ellos concedian los propietarios á los plantadores cesiones." 
los privilejios de un libre gobierno civil, declarando es- 
presamente que "delegaban el poder en el pueblo." 
Sé dio libertad de reí ij ion y se prohibió el arresto por 
deudas. En el espacio de dos años llegaron ochocien- 
tos plantadores mas, la mayor parte Cuáqueros, perso- 
nas de escelente carácter y buena índole. 

Puesta en venta en 1G82 la Jersey oriental, propie- 1683* 
dad de Carteret, la compró Penn para doce Cuáqueros. ve¡nt¡cua- 
En 1683 estos propietarios doblaron su número y troCuáqne- 
obtuviéron ima nueva patente del Duque de York, pran la Jei- 
La Jersey oriental quedó, pues, hbre de la intoleran- «^y oriental, 
cía relijiosa. 

Esta fué la época de aquellas guerras civiles de la 
Gran Bretaña en que los oficiales realistas Ingleses ca- 
zaban á los Escoceses Camerones como fieras. Cen- 
tenares de los perseguidos vinieron entonces á la Jersey 
oriental, y trayendo consigo hábitos frugales ó indus- 
triosos, lograron los beneficios de la seguridad, la abun- 
dancia y el contento. 

Sir Edmimdo Andros, en tiempos en que era Go- 1678* 
bernador de Nueva York, so pretesto de los reclamos Andros en 
del Duque de York, usurpó el Gobierno de ambas ^"•^ ^^^ 
Jersey é impuso un derecho sobre todos los j eneros 
importados y sobre las propiedades de todos los que 
venian á establecerse en la colonia. Penn recibió que- ie80* 
jas de estos abusos, y con tal fuerza de razones se p^^^ ^ ^^ 
opuso á las pretensiones del Duque, que los Comi- Ua también 
sionados á quienes se sometió el caso, juzgaron que *^*** 
los derechos eran ilegales y opresivos ; en consecuen- 
cia de lo cual se levantaron en 1680 y se restituyó á 
los propietarios en el Gobierno. 

Nombraron los propietarios á Eduardo Billinge de lesi. 
Gobernador, y al año siguiente, 1681, convocó la pri- primera 
mera asamblea jeneral que se celebró en la Jersey occi- ^^¡¡¡f" 
dental. En 1682, el pueblo, por consejo de Penn, 
hizo varias enmiendas en su forma de Gobierno ; y al 
año prócsimo procedieron, contra la voluntad de los 
propietarios, 4 elejir ellos mismos su Gobernador. 




( 



1 1 

■ 

I ■ 

I. 

I ' 

■ I 

II 



96 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-ÜKIDOS. 



PASTK n. 

PKS. I. 
CAP. V. 

Miantono- 
mo procnn 

qaitar la 
trida & 

Uneaa. 



PiodeélU 
soya. 



Rojerio 

WillianM, 

el primero 

en libertad 

reliji< 



CAPITULO V. 

MIAKTONOMO. — RHODE ISLAND Y CONECTICüT OBTTEKXV 
CARTAS. ELUOT, EL APÓSTOL DE LOS INDIOS. 

Durante el reinado del Puritanismo en la Metrópoli, 
las colonias de Nueva Inglaterra gozaron una feliz 
época de paz y libertad ; mas veíase en ciertas ocasio- 
nes interrumpida por temor de los salvajes, que á las 
vezes manifestaban sus belicosas propensiones, y aun 
casos acontecian de mutuamente atacarse y destruirse. 
Codiciaba Miantonomo la vida de Uncas porque estaba 
cierto de que no lograría asociarle á una conspiración 
que tramaba contra los blancos. Un Pequod, á quien 
tomó á sueldo, hirió al jefe Mohicano, y en seguida se 
acojió á su protección. Negóse á entregar el asesino 
demandado por el Tribunal de Hartford ; y él con sus 
propias manos le dio muerte. Miantonomo sacó abier- 
tamente sus guerreros á campaña contra Uncas, con 
violación de im tratado en que entraban á la parte las 
autoridades de Conecticut. Salióle Uncas al encuen- 
tro, y venciéndole por medio de una estratajema, hízole 
prisionero ; mas le puso en manos del Tribunal. De- 
liberó éste, y entregó el cautivo al noble salvaje. Uncas 
le quitó la vida, — sin tormentos, pero con circunstan- 
cias de una barbarie propia de caníbales. 

Erase por aquella sazón Rojerio Williams Padre de 
Rhode Island, como antes habia sido su Fundador. 
Dos vezes cruzó el océano, y al cabo logró obtener 
una carta, comprendiendo las Islas, y confirmando los 
límites del Estado, de la manera en que hoy se en- 
cuentran. Rhode Island, si no grande en territorio, es 
por otra parte rica, mereciendo la fama de haber sido 
la primera en dar el ejemplo, luego imitado por la 
nación entera, de la completa " Ubertad de conciencia** 
en materias relijiosas. 

Restaurado en el trono Carlos II, reconocióse su 
poder en Nueva Inglaterra ; pero las colonias tenían 
malos agüeros. Sinembargo, las autoridades de Conec- 



é 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 97 

ticut, dirijidas por el eminente Winthrop, aun en tan tartií n. 
difíciles circunstancias, se dirijióron con buen écsito á pkr. i. 
la Corte de Inglaterra en solicitud de una carta. Ale- ^^* ^* 
gáron que habían obtenido sus tierras por medio de vvinthrop 
compra á los naturales, y conquista de los Pequodes y la sortija, 
que habían hecho contra ellos una guerra de ester- 
minio, y que habían regado aquel suelo con el sudor 
de su trabajo. Presentóse Winthrop ante el monarca 
con tal apazible y caballeroso talante, y tan medidos 
términos para la ocasión, que se ganó el real ánimo. 
Dícese que trajo á la memoria de Carlos algunos in- 
teresantes recuerdos, haciéndole presente de una sortija 
que el antecesor del Principe había dado en prendas á 
su abuelo. El rey concedió una carta en términos * 

liberales, y con inclusión de Nueva-Haven. Mas como obtiene una 
para ello no se hubiese de antemano consultado á «arta, 
aquella provincia, justamente se sintió agraviada, puesto 
que por ello se requería la dejación de su ecsístencía *®®*» 
aparte. Pero á la postre, demostrada claramente la jj^^g^^J^i. 
conveniencia de la medida, se verificó completamente da con 
la unión de Nueva-Haven con Conectícut. Winthrop ConecUcut. 
fué elejído Gobernador, y obtuvo después diezisíete 
elecciones anuales. 

El Coronel Nichols, que se había enviado para Nichois, 
tomar el mando de la espedicion contra los Nuevos- caírvCart- 
Países-Bajos, era uno de los cuatro comisionados nom- wnght. 
brados por el Rey no solo para subyugar los Holan- 
deses sino para humillar las colonias. Sintióse el pue- 
dIo grandemente agraviado con esto. Masachusets se 
resistió á todo ejercicio del poder de dichos delegados, 
y dos de ellos, Carr y Cartwríght, salieron del país 
sobremanera disgustados. 

Esta fué la época de los servicios de Juan Elliot, Jn»» 
llamado el Apóstol de los Indios. Contemplando con 
lástima la ignorancia y tiníebla espiritual de los salva- 
jes, determinó consagrarse á su conversión. Primera- 
mente ocupó algunos años en el estudio de su lengua. 
El Tribunal Jeneral de la provincia circuló orden 164e, 
ecsortando al clero á que informase sobre los mejores Primera 
medios de difundir entre los naturales las doctrinas ¿uk)tcon 
evanjélícas ; y Elliot aprovechó la ocasión para tener i<»indw"' 
\ma entrevista con los Indios de Nonantum, á pocas 
millas al oeste de Boston. Sus reuniones para tríbu- 

7 



98 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



FARTK II. 

PER. I. 
CAP.V. 



Indios con- 
vertidos. 



1657. 

EUiot aca- 
ba sn trar 

d acción de 
la Biblia. 



Número de 
indios con- 
vertidos. 

1657. 



tar cultos y tratar de asuntos relijiosos se celebraban 
cada vez que para ello se ofrecían, ó se provocaban fa- 
vorables ocasiones. Eran al mismo tiempo incansables 
j prolijos sus esfuerzos para enseñar á los nativos las 
artes y usos de la vida civilizada ; porque " la civiliza- 
ción," decia él, "debe ir de mano con el Cristianismo.*' 
Este empeño á la par que su fruto, presentan á los 
hijos de la selva bajo un punto de vistH interesantísimo, 
y muestran el poder rejenerador del Evanjelio. Así 
su índole como su j enero de vida sufrieron un cambio 
positivo. Algunos de ellos se hicieron maestros, y 
ayudaron á la conversión de los otros. 

En 1665 dio fin EUiot á la traducción del Nuevo 
Testamento en lengua Indiana, y á vuelta de dos años 
mas añadióse la del Viejo. De esta manera se dio 
cima al prolijo trabajo de aprender la difícil lengua de 
los Indios, convertir en lenguaje escrito sus elementos 
orales y hacer la traducción de la Bibha entera. Tanto 
pueden un santo celo y un trabajo perseverante ! Esta 
fué la primera Bibha impresa en América ; mas el 
Indio y su lengua se han estinguido ya, y la Biblia 
de EUiot no es hoy sino una mera curiosidad Uteraria. 

En 1674 se contaban catorce pueblos de "indios 
que rezaban'* y seis iglesias congregadas. Los neófitos 
indios tenían grandes obstáculos que vencer : sus jefes 
superiores aborrecían el Cristianismo. Bien que en- 
señase á sus subditos á obrar bien, enseñábalos al 
mismo tiempo á pensar, por donde llegaban á descu- 
brir que así como había un deber que cumplir habia un 
derecho que pozar. Esto tendía á derrocar el dominio 
absoluto y arbitrario que el saquém poseía aunque no 
le usase activamente, y del cual era natural que no 
quisiese despojarse. Felipe de Pokanoket era entre 
estos jefes el mas particular enemigo de la Rehjion 
Cristiana. 



I 



1!= 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 99 



CAPÍTULO VI. 

GUERRA DE REY FELIPE. ESTERMINIO DE LOS NARRA- 

GANSETS Y POKANOKETS. 

Felipe era el mas joven de los hijos de Masasoit. p-^^rtk n. 
Habíase enconado contra los Ingleses por la muerte per. i. 
de su hermano, la cual él les atribuía ; y aunque por ^^^'^^ 
esto habia quedado como jefe único de los Pokanokets, Regenti- 
apesadumbrábale profundamente su pérdida y amarga- miento de 
mente sentia la ofensa. El aumento de los Ingleses ^®"p®- 
habia alarmado mucho á las naciones salvajes. La 
nueva raza que sus padres habian recibido cuando era receiM03°y 
ima banda pobre y débil, se esparcía ahora gradual- hostiles. 
mente por el país con pretensiones de soberanía. Pero 
los naturales eran aun numerosos, y por medio de la 
unión podían estirpar los blancos y reconquistar el país. 
De ésta suerte, en sus ocultos planes, pensaba Felipe 
llevar á cabo sus designios. 

Los Narragansets, tan antiguos amigos, hallábanse Revelación 
á esta sazón bajo el mando de Conanciiet, hijo de síJsaml^r 
Míantonomo ; y éste, á no dudarlo, recordaba los 
beneficios que su padre habia dispensado á los blan- 
cos, y la negativa de ellos á dar oídos á sus últimas 
súplicas pidiendo misericordia. Sausaman, uno de los 
naturales, á qmen Elliot había instruido en la rehgíon 
del Cristianismo, dio aviso á los Ingleses de los de* 
signíos de Felipe. Poco tiempo después de su denun- 
cia fué asesinado, y al hacerse la averiguación del caso, 
se descubrió que la muerte habia sido perpetrada por 
tres de los mas íntimos allegados de Felipe, con que 
se les condenó á último suplicio. 

El día 20 de Junio los irritados guerreros de Felipe 16T5. 
atacaron á Swansey, en IsTueva-Plymouth. Presenta- Jnnio 24. 
ronse los colonos en defensa del lugar, y los Indios se Ataque de 
dieron á la fuga. Las fuerzas Inglesas marcharon 
contra los pueblos Indianos que, á su aprocsimacion, 
fueron abandonados ; pero las ruinas de casas incen- 
diadas, y las cabezas y manos de los Ingleses clavadas 



:x:.rJ 




FAKTK II. 



PER. I. 
CAP. VI. 



Jalio 5. 

El Congreso 

levanta an 

ejército. 



Obligan & 

los ^arra- 

gani«ts á 

hacer la 

paz. 



Felipe es 

atacado en 

Focaset. 



Batalla de 
Brookfíeld. 



Sete. 18. 

Batalla de 
Bloody- 
Brook. 



Octnbre. 
Incendio de 
Springfield. 



en escarpias al lado del camino, marcaban la ruta de 
los salvajes. Las tropas, viendo lo imposible de darles 
alcanze, retomaron á Swansey. 

Reimidos en Boston los Comisionados de las colo- 
nias, unánimemente decidieron que debia llevarse ade- 
lante la guerra con vigor, y que cada colonia, á medida 
de su capazidad, proveyese los medios necesarios. De 
los mil hombres que determinaron despachar al campo 
inmediatamente, quinientos veintisiete tocaban á Masa- 
chusets, trescientos quince á Conecticut, y á Plimouth 
ciento cincuenta y ocho. Los comisionados acordaron 
posteriormente que se doblase el número. 

Salió de Swansey la jente de guerra hacia el pais 
de los Narragansets, y negociando, espada en mano, 
con aquella confederación, concluyóse con ellos \m tra- 
tado de paz el 25 de Julio. Estipulábase entre otras 
cláusulas del pacto, dar cuarenta casacas á cualquiera 
de los Narragansets que trajese vivo á Felipe ; veinte 
se ofrecian por su cabeza, y dos por cualquiera de sus 
subditos hechos prisioneros. 

El Principe Indio se retiró con sus jentes de armas 
á una ciénaga de Pocaset, no lejos de Montaup. Allí 
le atacaron el dia 18 los soldados de las colonias, .mas 
no con decidida ventaja. Fehpe luego se encaminó á 
lá vecindad del Conecticut ; mas los habitantes, rodea- 
dos en todas partes de peligros y temores, creian 
tenerle siempre presente. El Capitán Hutchinson, á 
quien se atrajo á una emboscada en un sitio vecino á 
Brookfield, fué mortalmente herido, quedando tendidos 
en el campo dieziseis de los suyos. Los Indios, en 
seguida, entregaron el pueblo á las llamas. 

A fin de hacer provisiones y establecer una guarni- 
ción en Hadley, se ordenó la salida del Capitán La- 
throp con un cuerpo escojido de los mas apuestos 
jóvenes de las cercanías de Boston, con objeto de que 
transportarse cierta cantidad de trigo á aquella pobla- 
ción. Viéronse de súbito acometidos por los Indios, y 
aunque pelearon con denuedo sumo, fueron casi todos 
pasados á cuchillo. Enrojecióse con la sangre el arroyo 
que junto al sitio del combate corria, y por esto desde 
entonces se le llamó " Arroyo-Sangriento." 

En el mes de Octubre, los Indios de Springfield, 
hasta allí amigos, entraron en concierto con las tribus 






• * 




HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



101 



enemigas y dieron fuego á aquella villa. En tanto 
que se elevaban las llamas del incendio, embistieron á 
Hadley. 

Violó entonces Conanchet la estipulada paz, y no 
solo recibió á los guerreros de Felipe, sino que prestó 
ayuda á sus operaciones contra los Ingleses. El 18 
de Diciembre se reunieron mil hombres de tropa de las 
diferentes colonias, acaudillados por Josías Winslow, 
de Plimouth. Tras una tempestuosa noche, pasada á 
la intemperie, caminaron sobre la nieve por un trecho 
de dieziseis aaillas, y á cosa de la una, en la tarde 
del 19, se hallaron en los aproches del fuerte enemigo. 
Hallábase éste sobre un altozano en medio de un 
cenagal, y tan defendido estaba por estacadas y pali- 
zadas, que solamente podia llegarse á él cruzando por 
sobre un madero que atravesaba un abra. Los oficiales 
condujeron á los soldados directamente al paso del 
estrecho y peligroso puente. Fueron muertos los pri- 
meros, mas otros se lanzaron tras ellos, y entraron en 
el fuerte. Conanchet y sus guerreros obligaron á los 
Ingleses á retirarse ; mas ellos, continuando la pelea, 
derrotaron á los salvajes, otra vez entraron en la forta- 
leza y pusieron fuego á las habitaciones de los Indios. 
Mil guerreros recibieron la muerte ; trescientos hom- 
bres, é igual número de mujeres y niños, cayeron 
cautivos ; cerca de seiscientas wigwams (chozas) se 
consumieron en el incendio, y muchas inválidas vícti- 
mas perecieron en las llamas. Los desgraciados restos 
de la tribu buscaron amparo en lo mas intrincado de un 
cenagal de cedros, cubriéndose con ramajes de árboles, 
ó cavando hoyos en la tierra, mientras de la nieve sa- 
caban sin mas instrumento que las manos, las bellotas 
y nuezes que les servian de alimento. Muchos que de 
esta suerte. escaparon del primer pehgro, murieron des- 
pués lentamente. Conanchet cayó prisionero en Abril, 
y se le ofreció la libertad á condición de que entrase 
en un tratado de paz. Kegóse á ello con indignación 
el jefe Indiano, y se le condenó á muerte. 

En la primavera de 1676 las tropas coloniales se 
hallaban victoriosas en todas partes. Suscitáronse 
rivalidades entre las diferentes tribus de salvajes, y al 
paso que morian muchos, otros en gran número aban- 
donaban la causa común. Habla intentado Felipe 



PARTK II. 

FKR. I. 
CAP. VI. 

Conanchet 
viola el 
tratado. 



Dic. 19. 

Destruc- 
ción del 
foerte de 
los Narra- 
gansets. 



Hambre y 
frío. 



Muerte de 
Conanchet. 



16*16. 

Tentativaa 
de Felipe 
para ganar- 
se á los 
Mohawks. 



1 



102 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

jPARTE n^ levantar á los Mohawks contra los Ingleses, y con tal 
PKR. I. propósito había matado cierto número de la tribu y 

CAP. VI. atribuidoles el hecho á los blancos. Descubrióse su 
perfidia, y huyó á Montaup, donde también fué perse- 
guido. En medio de adversidades tantas, no se 
apaziguó por ellas el rencor de Fehpe. Sus hombres 
principales, y aun su mujer y su familia, fueron muer- 
tos ó hechos prisioneros ; pero al paso que amarga- 
mente lloraba estas domésticas desdichas, dio muerte 
á uno de sus guerreros que le habló de sumisión. Des- 
pues de habérsele arrollado de cenagíd en cenagal, 
Felipe, matóle por líltimo, cerca de Montaup, un Indio á 
cuyo hermano habia Felipe dado muerte de aquella 
manera. 



N. ingia- De los dispersos que quedaron, muchos fueron he- 

tcrra pierde - - ^ ^ ^ 

COO hom- 
bres en la fueron los que mas adelante sirvieron de guias á aque- 

guerrade n i ,.i * a-j j t t t« i •' 



£om-* chos prisioneros ; otros buscaron refujio en el norte, y 



'Felipe. Has hostiles partidas de Indios y Franceses que bajaron 
á desolar las provincias. En esta terrible contienda 
perdió la Nueva- Inglaterra seiscientos habitantes y 
gran suma de propiedades. Catorce pueblos queda- 
ron destruidos, y se contrajo una deuda harto grave. 
Las colonias, sinembargo, no recibian socorro de In- 
glaterra, ni lo pidieron tampoco. Los humanos Islan- 
deses fueron los que algún ausiho enviaron á los 
desgraciados. 

Desü-uc- gi desastrosa fué para los blancos la guerra de Felipe 

Clon de las , . i, / ^ , •■, i • 

naciones in- no mouos rumosa resulto para las tnbus salvajes. 
diaa. Desde aquella época desaparecen de la historia los 
Pokanokets y los Nan'agansets. Los Indios converti- 
dos pertenecian en la mayor parte á la confederación 
de Masachusets ; y aunque sufrían mucho á causa de 
que los sospechasen los hombres rojos por ser ellos 
Cristianos, y los blancos por ser Indios, aun ecsistian 
algunos. Elliot velaba sobre su rebaño disperso, y por 
ellos se esponia á graves riesgos. De las catorce villas 
que los convertidos contaban antes de la guerra, que- 
daban las ruinas de cuatro. 






HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 103 



CAPÍTULO -Vil. 

LOS REJICIDAS. NUEVA HAMPSHIRE Y MAINE. SE 

ANULA LA CARTA DE MASACHUSETS. 

Los REJICIDAS, — tal es el nombre con que en la his- partk n. 
tona Inglesa y Americana se distingue á los que p^R. i. 
firmaron la sentencia de muerte de Carlos I, — fueron ^^^' ^"• 
proscritos después de la restauración de su hijo. Tres Los tros re- 
de ellos, Goffe, Whalcy y Dixwell, vinieron á Amó- J'"^^- 
rica. Hallábanse en Boston y en Cambridge ; y por 
intervención de circunstancias estraordinarias se vieron 
protejidos contra sus perseguidores en Nueva- Haven. 
Por último, Whalcy y GoíFe hallaron refujio en la casa 
de Mr. Russell, sacerdote de Hadley, donde vivian en 
rigoroso secreto. Goffe habia sido comandante militar. 
Un Domingo, hallándose en la ventana de su escondite, 
mientras el pueblo se reunia para los actos relijiosos, 
vio un cuerpo de Indios emboscados, que los acecha- Oct. i. 
ban. De repente salió de su encierro y se presentó 16T5. 
ante el pueblo, con la blanca barba y cabellos, y sus Goffe y 
sueltos vestidos, flotando á merced del viento. Les da * ^^* 
la alarma y la voz de mando ; y en un punto, armados 
ya los hombres, formados en son de guerra, marchan 
á embestir al enemigo. Vencido que hubieron, busca- 
ron á su salvador. Este habia desparecido durante la 
pelea, y de firme creyeron que habia sido xm ánjel en- 
viado del cielo para salvarlos. 

A ninguno se vendió de los tres iuezes que se echa- No se hace 

iy TÍA» -vT* ¿ 1 • traición á 

ron en brazos de los Americanos. JNi a los mas in- losrejíci- 
feriores del pueblo pudo inducirse á que los entregaran *^^- 
por el precio puesto á sus cabezas ; y hoy yacen en 
nuestro suelo dentro de tranquilas tumbas. 

Maine. En 1677 se decidió en Inglaterra una con- lOTT. 
tienda que hacia ya algún tiempo ecsistia entre el Masachn- 
Gobiemo de Masachusets y los herederos de Sir Fer- **m^S" 
nando Gorges, con respecto al territorio de Maine que 
se adjudicó al primero. A consecuencia de esto, Masa- 



104 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PARTKu^ chusets compró el título, y Maine quedó convertida en 
PER. I. provincia de aquella colonia. 

CAP. VII. Nueva-Hampshire. En 16*79 se instituyó por man- 
16T9* dato de Carlos II una Comisión con objeto de separar 
N. líamp- á Nueva-Hampshire de la jurisdicción de Masachusets 
'viníía red. 7 ^rijirla en provincia del Reino. La Asamblea habia 
de elejirse por el pueblo, y la Corona nombraría el 
Manifiesta presidente y el Consejo. En tal ocasión manifestó 
^^ übro!'*' ®sta colonia una firmeza de carácter que, no menos que 
sus sublimes moles de montañas, le han valido el nom- 
bre de *• Estado de Granito." Primeramente dio el 
pueblo gracias á Masachusets por los desvelos con que 
habia cuidado de su infancia ; y resolvió después " que 
ninguna ley sería válida á menos que fuese hecha por 
la Asamblea y aprobada por el pueblo." Eduardo 
Cranfield, favoríto especulador, fué escojido por Masón 
vfa"deGob. 7 ©uviado desde Inglaterra para ocupar el puesto de 
á Cranfield. Gobcmador de Nueva- Hampshire ; pero ni con tretas 
pudo vencer, ni con amenazas poner á raya á los de- 
nodados patriotas ; ni logró tampoco, con todas las 
ventajas de la ley, lanzarlos de sus tierras, por mas que 
durante largos dias los molestase grandemente. 
1679. Carlos II hizo leyes de navegación adicionales, por 
Randoiph. ^^ cuales, á haberse observado, hubiera destruido 
completamente el comercio de las colonias. Mas fue- 
ron eludidas, y se les opuso resistencia, particular- 
mente en Masachusets. El Rey mandó á Eduardo 
Randolph para celar el cumplimiento de estas opresi- 
vas leyes. 
Jaime II Jaime II, que declaró que en sus dominios no habría 
CáriM^ii. go^i^mos libres, espidió decretos contra las cartas de 
1685 Conecticut y Rhode Island. Estas colonias hicieron 
esposiciones y solicitudes redactadas con las espresiones 
del mas humilde deber. Interpretólas el Rey como 
renuncia de sus cartas, y procedió á establecer un 
Gobierno temporal en Nueva-Inglaterra, nombrándose 
de Gobernador jeneral á Sir Edmundo Andros. 
1686. Comenzó Sir Edmundo su carrera con las mas lison- 
sir E. An- jeras muestras de sus deseos en favor de la seguridad 
ínS te!»! 7 ^^^^ estar públicos ; mas observóse, con harto fun- 
damento, que " Nerón habia ocultado su tiranía por 
mas años que por meses Sir Edmundo." A poco de 
su llegada al pais, envió comisión á Conecticut deman- 




dando la entrega de la carta. Negada la demanda, j^^te n^ 
sucedía esto en 168 7, se dirijió á Hartford con una per. i. 
guardia, durante la sesión de la Asamblea jeneral, y en ^^' ^^* 
persona requirió la entrega. Después de debatirse la 
cuestión hasta entrada la noche, se presentó la carta, i68T« 
y se puso sobre la mesa de la estancia en que se LaCarta 
hallaba reimida la Asamblea. Apagáronse de súbito de ConecU- 
las luzes, y uno de los miembros llevándose de oculto condwa^en 
el documento, le escondió en el hueco de una corpu- ¿^ .f cana 
lenta encina. Encendiéronse de nuevo las bujías, pero enW^iiiy's* 
la carta había desaparecido ; y nada pudo descubrirse ^"^' 
por entonces acerca de ella, ni de la persona que la 
habia sustraído. Sinembargo, el Gobierno de la colo- 
nia se puso en manos de Andros. 

Masachusets, lugar en que Sir Edmundo residía, fué 168T 
el teatro principal del despotismo y los sufrimientos. ^ 289, 
En 1687 se incorporaron á su jurisdicción Nueva- York 
y Nueva Jersey ; y por espacio de mas de dos años 
hubo ima supresión jeneral de Gobiernos por Cartas 
en todas las colonias, á par que continuas series de 
tiránicas ecsacciones. 

Mas tan odioso se habia hecho el Rev en la Metro- 16S8» 
poli como en la Colonia el Gobernador. La nación La ;♦ Revo- 
Británica obligó á Jaime á abdicar, y dieron cima á lo ¿i^\aterra. 
que se llama " Revolución" Inglesa, colocando en el 
trono á Guillermo y á María. 

Grande fué el júbilo de Nueva Inglaterra con mo- Andros y 
tívo semejante. . Apenas se oyeron los primeros ru- ^^^^S^. 
mores de la Revolución Británica cuando las autori- 
dades de Boston pusieron en prisión á Andros y 
á Randolph. Organizaron, por vía de Gobierno 
temporal, un comité de seguridad, cuya presiden- 
cia aceptó el anciano Bradstreet, gobernador, aunque 
sabia que, si era falsa la noticia, íbale la vida en el 
empeño. 

El cambio de gobierno producido por la sustitución ^' ^• 
de Andros, dejó á Nueva Hampshire en una condición I68fií. 
incierta. Masón había muerto en 1685 dejando á sus Muere Ma- 
dos hijos como herederos de sus derechos. El pueblo Alien c'om- 
sohcitó con grande instancia reincorporarse á Masa- p«8ntit»»- 
chusets ; pero sus deseos fueron frustrados por Samuel 
Allens que habia comprado á los herederos de Masón 
su título sobre Nueva Hampshire. Alien recibió co- 

5* 



i 



~1 



106 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTEH^ misión como Gobernador de la colonia y asumió el 
PER. I. mando en 1692. 

CAP. VIII. Confirmadas las nuevas de la ecsaltacion de Guiller- 
Conccticut jno y María al trono de la Gran Bretaña, reasumieron 
sus cartas Rhode Island y Conecticut ; mas el Rey se 
negó resueltamente á restituir á Masachusets su pri- 
mitiva forma de gobierno. Andros, Randolph y otros 
fueron mandados conducir á Inglaterra para que se 
les juzgase. 



reasumen 
bos cartas. 



CAPITULO VIII. 



Lovelace. 
1667* 



16T3. 

Los Holan- 
deses to- 
man á N. 
York. 



16T4. 

Se recu- 
pera á N. 
York. 



NUEVA YORK. SüS GOBERNADORES. LEISLER. CUÁ- 
QUEROS EN MASACHUSETS. 

Subyugados ya los Holandeses, entró á administrar 
el Gobierno de Nueva York el Coronel Nichols, que en 
él se manejó con gran prudencia, integridad y modera- 
ción. El pueblo, sinembargo, continuó privado de 
todos los derechos civiles, pues la autoridad toda es- 
taba depositada en manos del Gobernador real y el 
Consejo. Nicliols tomó á Inglaterra, y le sucedió el 
Lord Lovelace. 

En 1673, nuevamente empeñadas en guerra la In- 
glaterra y la Holanda, envió ésta una flota para recon- 
quistar sus posesiones Americanas. Llegó esta fuerza 
á Nueva York é intimó la rendición, con que sin resis- 
tencia alguna se efectuó. Los Holandeses tomaron 

o 

inmediatamente posesión de la ciudad, y de toda la 
provincia á poco después. 

Al año siguiente, que fué el de 1674, dióse fin á la 
guerra, y Nueva York volvió á poder de los Ingleses. 
El Duque de York, para precaver disputas con res- 
pecto á su título sobre el territorio, tomó una nueva 
patente, y en aquel mismo año nombró Gobernador á 
Sir Edmundo Andros. Este reclamó jurisdicción sobre 
aquella parte de Conecticut que yace al oeste del rio, 
por hallarse comprendida en la cesión hecha al Duque 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 10 V 

de York. Para apoderarse de ella se presentó ante ^-^-rte n. 
el castillo de Saybrook con fuerza armada. Noticiosos pkr. i. 
de su intento el Gobernador y el Consejo, mandaron ^^^' ^"^' 
alguna tropa á las órdenes del Capitán Bull, quien se l^*''^^» 
portó con denuedo tal, que Andros, declarando en tono cha^zlido et 
burlesco que " debian engastársele en oro las puntas Saybrook. 
de las astas,'** no hizo otra tentativa. 

En 1682 se destituyó á Andros del Gobierno de i682« 
Nueva York. El año subsecuente fué una era feliz en Dongan. 
la historia de esta colonia. Llegó en calidad de Gober- 1683* 
nador el escelente Coronel Dongan, y quedaron Primera 
satisfechos los deseos del pueblo hacia un gobierno jenerai!* 
popular. Convocóse la primera Asamblea Jeneral, 
compuesta de un consejo y dieziocho representantes. 
El Gobernador Dongan escedió á todo sus predecesores 
en su atención á los asuntos de los Indios, de quienes 
era altamente estimado. 

Las nuevas que de Europa llegaron anunciando que 1 688« 
los habitantes de Inglaterra habian resuelto destronar Leisier. 
á Jaime y ofrecer la corona á Guillermo, y á María, 
hizo renacer las esperanzas de los desafectos. Erase 
de este numero Jacobo Leisler, activo capitán de la 
milicia y favorito del pueblo. No era, sinembargo, 
hombre de talento ; pero en los impulsos de su con- 
ducta se dejaba guiar por la superior enerjif^ de su 
yerno, Jacobo Milborne. 

Por consejo suyo se piíso Leisler á la cabeza de Leisierao- 
unos pocos, declaróse por Guillermo y María, y tomó ájente del 
posesión del fuerte de Nueva York. Engrosóse su ^®y- 
partida hasta el número de quinientos ; el Gobernador 
abandonó la provincia y Leisler tomó á su cargo la 
administración del Gobierno. Milborne fué á Albany 
y se enseñoreó del lugar. Las autoridades constitui- 
das se pronunciaron en contra de aquellos ilegales 
procedimientos. 

Comisionó entonces el rey Guillermo á Enrique 1691. 
Sloughter como Gobernador de Nueva York. Jamas sionghter 
hubo Gobernador tan mimado ni mas destituido de ^n. York. 
toda capazidad para semejíinte oficio. Negóse al trato 
con Leisler ; y por lo contrario, le puso en una prisión 

* J3uUy nombre del Capitán á que se alude, BÍgnifica toro, en 
ingles, y de aquí el chiste de Andros.— iVoto del íraductor. 



108 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

^^^^^_ "^ junto con muchos de sus adeptos. Por último, aquel 
PER. I. hombre desgraciado pereció en la horca con su hijo 
CAP. VIII. pQij^^j^jQ g^ ejecución fué desaprobada por el pue- 
de LSaíeíI blo ; y sus propiedades, que habian sido confiscadas, 

se restituyeron después á sus descendientes. 
Sentimien- Las causas que proceden de pura relijion son las 
jioao"' mejores y mas eficazes de cuantas influyen en las 
acciones humanas ; pero cuando se pervierten los sen- 
timientos relijiosos de los hombres, la historia de todos 
tiempos demuestra que entonces producen los peores 
efectos. Bajo la influencia de tales sentimientos, hijos 
de la razón y la justicia, resistieron nuestros antepasa- 
dos Puritanos la opresión de Inglaterra, sufrieron los 
trabajos y desafiaron la muerte para gozar libremente 
de su relijion. 
Puede per- Mas no estaban ecsentos del común error de su 
vertirae. ¿pQ^^ ; 4 saber, quo en una misma comunidad todos 
deben pensar lo mismo sobre materias relijiosas. Los 
Puritanos creian que su camino era recto, y de ningún 
modo querian que ninguno hubiese entre ellos que en- 
señase lo contrario. Esto producía falta de caridad 
hacia los otros y los malos efectos de la perversión del 
sentimiento relijioso.. 
Los Ami- La denominación de Amigos ó Cuáqueros habia 
**quen» ' tenido SU oríjcn en Inglaterra. Habian éstos oido 
dech" que los Puritanos ejercían un espíritu de perse- 
cución, como en los casos de la Sra. Hutchinson y 
Rojerio WiUiams. Creian también que la relijion 
Puritana se atenia demasiado á la forma esterior y 
cuidaba poco de la pureza interna. Los Cuáqueros 
pensaban que una voz de un Mentor que ecsistia den- 
tro de si mismos les ordenaba ir á Nueva Inglaterra, 
particularmente á Boston, y hacer conocer allí al pue- 
blo sus errores. Los Puritanos, á la llegada de los 
Cuáqueros los pusieron en prisión y los enviaron fuera. 
Tornaron á venir los Cuáqueros y denunciaron atrevi- 
damente lo que los Puritanos querian mas que su propia 
1660. vida. Dictáronse leyes para desterrarlos, prohibién- 
^Irí en*^ doles volver so pena de muerte ; pero los obstinados 
Mas. Cuáqueros otra vez entraron en el pais, y cuatro de 
Libelad de g^Qg fuéron ahorcados. Mas luego se persuadieron de 
su error los Puritanos, abrieron las puertas de las cárce- 
les y pusieron en hbertad á vemtiocho personas. 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



109 



CAPITULO IX. 



MISIONEROS JESUÍTAS DE FRANCIA. SUS DESCUBRI- 
MIENTOS. 



De la relijion de los Puritanos y los Cuáqueros tor- 
namos la vista á la de los misioneros Jesuitas de Fran- 
cia ; y en todo descubrimos " la acción de aquella ley 
comim de la naturaleza que inclina el corazón del hom- 
bre hacia el Autor de su ecsistencia." Los misioneros 
Jesuitas deseaban estender á los paganos los beneficios 
de la Redención Cristiana; pero desgraciadamente 
mezclaron la política del mundo con el entusiasmo 
relijioso, y procuraron, no solo ganar almas á Jesu- 
cristo, sino vasallos al rey de Francia y al dominio del 
Papa. 

Los Católicos, establecidos ya en Canadá, secunda- 
ron sus esfuerzos, y en 1640 se fundó Montreal para 
proporcionar á los misioneros \m punto de partida, mas 
cerca del teatro de sus operaciones. En el espacio de 
trece años las asperezas en que se aposentaban los 
Hurones fueron visitadas por sesenta misioneros, jesui- 
tas la mayor parte. Haciendo de los establecimientos 
Hurones de San Luis y San Ignacio su estación cen- 
tral, difundieron el evanjelio á las tribus circunveci- 
nas ; y de esta suerte visitaron y se hicieron los prime- 
ros esploradores europeos de la parte meridional del 
Bajo-Canadá, de que tomaron posesión á nombre del 
monarca Francés. 

Uno de los misionarios, Isaac Jouges, sin que le 
pusiera espanto el nombre de los Mohawks, internóse 
con aquellos salvajes y fué hecho prisionero. Escapó, 
pero hizo después otra tentativa de fundar una misión 
permanente. Al llegar al fuerte de los Mohawks, fué 
acusado de quemar el trigo de los Indios por medio 
de hechizerias. Condenado á último suplicio, recibió 
el golpe de muerte con serenidad. Su cabeza fué col- 
gada de las palizadas del fuerte, y su cuerpo arrojado 
al rio. 



PARTE n. 

PBR. I. 
CAP. XI. 

La devo- 
ción reli- 
jiosa es un 
principio 
natural. 



1634 

á 
1649. 

60 misiona^ 

ñ06. 



1646. 

El Padre 
Jonges. 



Los Mo- 
hawks. 



PARTE II. Cambiaron luego las circunstancias. Los misione- 

PKR. I. ros fueron recibidos por todas las tribus de las Cinco 

CAP. IX. js^aciones, y se construyeron toscas capillas en que los 

LosFrance- naturales cantaban los oficios de la iglesia romana. 

S6S intcnt&n • 

colonizará Pcro cuaudo los misioucros trataron de someter el 
N. York, método dc vida de aquellos habitantes á la influencia 
de los principios del Cristianismo, en cuanto á la guerra 
y al trato de los prisioneros, prevaleció la ferozidad de 
su carácter. Volvieron á sus antiguas costumbres, 
abandonaron su relijion y espulsáron á los misioneros. 
Asi dieron fin los esfuerzos de los Franceses para colo- 
nizar á Nueva York. 
1665* El Padre Allouez, empeñado en un viaje de descu- 

Aiiouez en brimicuto CU los primcros dias de Setiembre pasó por 

inpmoT. Mackinaw al Lago Superior. Navegando á lo largo 

de las altas riberas y pintorescas rocas de su márjen 

meridional, se detuvo, mas allá de la bahía de Keweena, 

en la de Chegoimegon. Hallábase en aquel sitio la 

Consejo de gran poblaciou de los Chipewas. Se celebraba en 
Indios, aquellos momentos un gran consejo de diez ó doce 
tribus, convocado con objeto de impedir que los valien- 
tes jóvenes de los Chipewas y Sioux empuñasen el 
tomahawk (hacha de guerra) unos contra otros. En 
esta asamblea se presentó el misionero, y mandó que 
en nombre de su Señor de los cielos, y de su amo en 

Se fonda á ^^ tierra, hubiese paz. Los Indios oyeron con reve- 

sta. Espi- rencia ; jamás hasta entonces habian visto un hombre 
blanco. Pronto edificaron una capilla ; cantaban de- 
votamente sus vísperas ó himnos matutinos, y en breve 
se fundó la misión del Espíritu Santo. Los dispersos 
Hurones y Ottawas se congregaron allí en derredor 
del misionario, que predicó á los Potawotamies, los 
Sacos y Focses, los Ilinoises y los Siouxes. De cada 
una de estas tribus obtuvo descripciones de sus respec- 
tivos países, sus lagos y sus rios, de todo lo cual dio 
informe á su Gobierno. Detúvose particularmente 

^f, oye ha- sobre lo que había oído decir acerca del eran rio 

blar del ,, t.^. . . , \. ,. ... .*-' 

gran rio. Misisipi ; y pedia con instancia que se enviasen pe- 
queñas colonias de emigrantes franceses para fundar 
establecimientos permanentes en el oeste. Una pe- 
quena partida, acaudillada por dos misioneros, Claudio 
• Dablon-y Jaime Marquette, fundaron el primer es- 
sta. María, tablecimiento francés dentro de los límites de los Esta- 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



11] 



dos-Unidos. Está en Santa María, en las cascadas que 
se hallan entre los lagos Superior y Hui*on. Allouez 
fundó una misión en Green Bay (Bahía Amarilla). 
Marquette elijió por compañero suyo á un joven Ili- 
nois y de él aprendió la lengua de esta nación. Oye- 
ron los Hurones con asombro que había formado el 
proyecto atrevido de esplorar el gran rio del oeste, 
apesar de sus aserciones acerca de que sus monstruos 
devoraban los hombres y las canoas, que sus guerreros 
jamás perdonaban al estranjero y que su clima era 
mortal. Marquette salió de Green Bay, siguió el rio 
Fox, cruzó el Portage desde sus cabezadas hasta las 
del Wisconsin ; y entonces, sin mas compañero que el 
misionario Joliet, se embarcó en dicho rio y continuó 
su curso sin saber adonde iría á parar. Asi solitarios 
llevábanlos las aguas, hasta que al cabo de siete días 
entraron, con inesplicable gozo, en el ancho Misisipí. 
Continuaron dejándose llevar por su corriente hasta 
que al llegar cerca de la boca del Moingona descubrie- 
ron señales de población. 

Desembarcando entonces, topáronse á catorce millas 
del rio, con una población de indíjenas. Los ancianos 
los recibieron con el calumet, les dijeron que se les 
esperaba, y los invitaron á entrar en paz en sus habi- 
taciones. Los misioneros manifestaron junto al fuego 
del Consejo, los derechos de la rehjion Cristiana y del 
rey de Francia sobre aquel territorio. Los Indios los 
festejaron, y los despidieron haciéndoles presente de 
una pipa de paz, adornada con las gayadas cabezas y 
cuellos de brillantes y bellísimos pájaros. 

Navegando otra vez por su solitaria ruta, oyeron á 
lo lejos nuestros peregrinos un estruendo de aguas 
hacia la parte del oeste, y pronto se presentó ante sus 
ojos el vasto Misuri con su impetuosa corriente que 
apresura el tardo curso del Misisipí. Vieron y pasa- 
ron la boca del Ohio, sin detenerse hasta llegar mas 
allá de la del Arkansas. Allí encontraron salvajes 
que hablaban una lengua desconocida. Estaban arma- 
dos con escopetas, prueba de que traficaban con los 
Españoles, ó con los Ingleses, de Virjinia. Mostraron 
aquellas j entes disposiciones hostiles ; pero respetaron 
la pipa de paz, bandera blanca del desierto. 

Marquette retrocedió entonces en su ruta hacia Ili- 



fARTE n. 

PER. I. 
CAP. IX. 

1669. 

Green Bay. 

Atrevi- 
miento de 
Marquette. 



16T3. 

Signe el 

Wisconsin 

hasta el 

Misuri. 



Cortesía de 
los Indios. 



Descübrese 
el Misuri. 



112 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PA.RTE II. nois ; entró en aquel rio y le subió, observando la bella 
~ pÍr! i ~ fertilidad de sus praderas de verano, abundantes en caza. 
CAP. IX. Yigitó 4 Chicago, y en Setiembre estaba ya de vuelta 
16T4. ejj Green Bay. Al año siguiente hallándose Marquette 
(J^rBay. 6^ l^s orillas del pequeño rio hoy conocido bajo su 
nombre, se desvió de sus compañeros de viaje para ir 
16T5* á orar junto á un tosco altar de piedras que se hallaba 
Marqnette bajo el síIcucíoso sombrío de unos árboles. Media 
"dST^r ^ora después se encontró allí su cuerpo muerto. En- 
Michigan. terróscle á orillas del lago, y los Indios creen que su es- 
píritu domina todavía las tempestades de aquellas aguas. 
16T9* Cuando Joliet, el compañero de Marquette, volvía 
La Salle, del oeste para llevar las noticias de su descubrimiento, 
encontró en Frontenac,— hoy Kingston, — al Gober- 
nador del lugar, que lo era La Salle, hombre enérjico 
y de altas prendas. Inflamóse su jenio al oír la nar- 
^?"rimCT ^^^^^ d^l misionero : fué á Francia, y se le comisionó 
buque de para completar el reconocimiento del gran rio. Tomó 
7Í.*¿?e!^ á Frontenac ; hizo una chalupa de diez toneladas, y 
llevando cierto número de su partida á la boca de la 
Ensenada de Tonewanta, construyó allí el primer bu- 
que de vela que navegó en el Lago Erie. En su ruta 
Funda á á traves de los lagos, marcó á Detroit como lugar á 
Mackinaw. proposíto para una colonia ; puso nombre al lago San 
Clair, plantó una casa de tráfico en Mackinaw, y últi- 
mamente ancló en Green Bay. 
16T9. Recojió allí un valioso cargamento de pieles, y despa- 
Hennepin chó SU bergantín para que las llevase á Niágai-a. De 
^sdie.* Green Bay, en canoas de corteza de árboles, salió con 
su comitiva para el sur hacia la cabezada del Lago 
Michigan, donde construyó el fuerte de los Miamis. 
Desgraciadamente se perdió su bergantín; pero acom- 
pañado de unos pocos, hizo rumbo resueltamente 
hacia el oeste, llevando consigo al Jesuíta Hennepin. 
A vueltas de mucho contratiempo, á causa de desas- 
tres, traiciones y rigores del cuma, llegaron al grande 
Ilinois. Siguiendo sus aguas, al cabo de cuatro días 
de viaje ambáron un poco mas abajo del Lago Peoría, 
1680* ¿Qnde La, Salle edificó un fuerte que, en medio de la 
f¿cSdl amargura de que entonces tenia llena el alma, llamó 
Sn. Auto- Creve-coeur.* De allí mandó una partida á las órdenes 



nio. 



* Greve-coBv/r^ frase francesa, significa " Kompe-corazon."— iK 
dd Trad, 



\] 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 113 

de Hennepin, para esplorar los manantiales del Misisi- p^rte n. 
pí, y él se puso en marcha á pió para regresar á Fron- per. i, 
tenac. Hennepin siguió el Ilinois hasta su confluen- ^^' *• 
cia con el rio que sirve de madre á sus aguas y le 
navegó hacia arriba hasta las cascadas que llamó de 
San Antonio. Después informó, aunque falsamente, 
que habia descubierto el oríjen del Misisipi. 

La Salle volvió á su residencia, orillas del Ilinois, cons- 
truyó un pequeño fuerte, y al año siguiente navegó 
por el Misisipi abajo, hasta llegar á su boca, dando al 
pais el nombre de Luisiana en honor de su soberano 
Luis XIV. 

A su retomo á Francia el Gobienio le envió á coló- leST. 
nizar el pais que habia visitado : pero su flota tomó La Saiie es 
una dirección equivocada, y fué conducido con su 
partida á Tejas, donde formó el establecimiento de San 
Luis. Intentando ir á Luisiana á pié, im soldado des- 
contento, de los de su partida, le mató de un tiro. 
Tejas se consideró como accesoria á Luisiana 



CAPÍTULO X. 

CAROLINA DEL SUR Y DEL NORTE. LA GRAN PATENTE. 

CONSTITUCIÓN DE MR. LOCKE. 

Después de la restauración de Carlos II, las jentes ^¿^^^ ^^ 
que le rodeaban se aprovecharon de la candidez de su 1QQ3. 
buena índole y de su falta de escrúpulos de concien- 
cia. De esta suerte se apropiaron grandes porciones 
de tierra en América ; y ni el que daba ni los que re- 
cibían consideraban si era ó no suyo lo que se merce- 
daba. En 1663 el Rey cedió la Carolina, que mas 
justamente pertenecía á España, á Lord Clarendon el 
historiador. Lord Ashley Cooper Conde de Shaftsbury, 
Jeneral Monk después Duque de Albemarle, Lord Cra- 
ven, los dos Berkeley, Sir Juan CoUeton y Sir Jorje 
Carteret. 

Estos nobles aspiraron después á la gloria de fundar 

8 



114 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTB n. 

PER. I. 
CAP. X. 

Se estíende 
mas la 
cesión. 



Estableci- 
mento en 
Albemarle 
nücleo de 
N. Caroli- 
na. 



Fonna una 

demoora- 

cia. 



Los pobla- 
dores de 
Cabo Fear 
se unen á 

loide 
Charleston 
y empieza 

la Car, 

deis. 



Sir J. Yea- 
mans cau- 
dillo de la 
partida de 
Barbada. 



una soberanía, que no solamente les proporcionase 
dinero sino la gloria de lejisladores ; y en 166V Carlos 
les concedió todo el territorio comprendido desde la 
boca del rio San Juan á los 36° 33' de latitud norte, 
y desde el océano Atlántico hasta el Pazifico. Para 
trazar los fundamentos de gobierno de un imperio 
futuro, se procuraron los servicios del bien conocido 
filósofo Juan Locke. Entre tanto, el joven Berkeley 
que era Gobernador de Virjinia, habia de estender su 
jurisdicción sobre todo el territorio. 

Pero se necesitaban plantadores, y para propor- 
cionarlos, se echó mano de ciertos alicientes por la 
compañía. Ya en el recinto se habían fundado dos 
establecimientos : imo de éstos, cerca de la Sonda de 
Albemarle, se habia empezado hacia muchos años, por 
emprendedores colonos de Virjinia ; y gozando de en- 
tera libertad, se habia aumentado con los que de 
aquella y otras provincias emigraban por causa de la 
opresión relijiosa ó política. Tanto habia progresado 
aquel establecimiento, que formó por conveniencia un 
gobierno democrático puro. 

La otra colonia estaba al Sur de ésta, en Cabo Fear, 
ó Rio Clarendon ; y su orí jen primitivo habia sido una 
pequeña partida de aventureros de Nueva Inglaterra. 
Estos, así como la antigua colonia, habían comprado 
sus tierras á los nativos ; ocupábanlas, y reclamaban, 
como un derecho natural, el de tener im gobierno 
propio. 

Entretanto, cierto número de plantadores de las 
Barbadas compraron tierras á los saquéms y se esta- 
blecieron en Cabo Fear, cerca del territorio de los de 
Nueva Inglaterra, y uniéronse ambas colonias. En 
1667 se vieron en peligro de un hambre, y Masachu- 
sets les envió socorros. Solicitaron de los propietarios 
una confirmación de la compra que á los Indios habían 
hecho, y así mismo del poder que habían asumido de 
gobernarse á sí propios. En razón de que un estado 
debe tener habitantes, solo se accedió en parte á su 
soHcitud ; y uno de ellos, Sir Juan Yeamans, fué nom- 
brado Gobernador. En 1666 el establecimiento con- 
taba ochocientas personas. 

De esta suerte habían empezado á vejetar vigorosa- 
mente los jérmenes de la libertad en ambas Caroü- 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 115 

ñas ; y cuando se envió la gran constitución aristocrática, p^r te n. 
que establecia tres órdenes de nobleza, ya el terreno pkr. i. 
estaba de antemano ocupado. Los que diseminados ^^^' ^^' 
en aquellos bosques habitaban en rústicas chozas de 1693. 
mal labrados leños, no podian ser nobles, ni querían (Se deroga 
ser siervos. En aquella sazón el interés de los pro- tucion de 
pietarios prevaleció sobre su orgullo. Los habitantes ^o^ke.) 
llevaron adelante sus ideas con respecto á gobierno 
propio, y en 1693 quedó del todo derogada la Consti- 
tución de Locke. 

Guillermo Sayler, primer propietario gobernador de 16 TO* 
Carolina, llevó allí una colonia con que fundó la anti- El Gober- 
gua Charlestown. A su muerte en 1671, quedó su gayíJ. 
colonia anecsada á la del Gobernador Yeamans. En 
1680 se trasladó la ciudad á la punta de tierra que 1680. 
hay entre los dos rios, que se llamaron Ashley y Fundase á 
Cooper. Se echaron los cimientos de la capital del "^^^"• 
Sur, y se perpetuó en Charleston el nombre del Rey. 

Durante el año de 1690, envió el rey Guillermo im 1690. 
gran número de protestantes franceses que hablan Protestan- 
sido obhgados á abandonar su pais por los arbitrarios ^^^ 
mandatos de Luis XIV. A cierta porción de éstos 
se concedieron tierras en Virjinia, orillas del rio 
James. Estableciéronse otros en Carolina, á las mar- it29« 
jenes del Santee, y en Charleston. Introdujeron el División de 
cultivo de las viñas, y fueron los * plantadores mas ^d^i'*{?í^!^ 
útiles de la colonia. La del Cabo Fear, acaudillada del s. 
por el Gobernador Yeamans, emigró al sur, y de esta 
manera el estéril pais que primitivamente ocuparon 
volvió á la posesión de los nativos. 



CAPÍTULO XI. 

GUERRA CON LOS FRANCESES Y CON LOS INDIOS. 

En consecuencia de la revolución Inglesa siguióse Guerra del 
una guerra entre la Gran Bretaña y Francia, la cual ^^ mol"®'" 
afectó las colonias americanas de entrambas potencias, 



116 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTE n^ y en nuestros anales se llama " la guerra del rey 
PKR. I. Guillermo.** 

CAP. XI. Considerábanse como de primera importancia las 
pesqueras de las costas del Atlántico, y por esto 
teníase en gran precio á la Acadia. Para pro tejerlas, 
los dos jesuítas Franceses, Vincent y Bigot, reunieron 
'la jente de un pueblo de los salvajes Abenakies, de 
tíne. orillas del Penobscot ; y el Barón de San Castine, 
noble francés muy devoto, estableció allí una casa- 
fuerte para el tráfico. En 1696 tomó este barón el 
fuerte construido en Pemaquid ; y por esto los Fran- 
ceses reclamaban como perteneciente á Acadia todo el 
distrito de Maine, al este del Kenebec, obteniendo por 
medio de artificios, grande inñuencia sobre los indi- 
jenas. 
1689. La tribu de Penicook, en Nueva Hampshire, habia 
Los Peni- perdido muchos de sus individuos, por traición de los 
can I dÍ blancos, que los hablan apresado y vendido como es- 
ver. clavos. El Venerable Mayor Waldron, majistrado y 
traficante con los Indios, residente en Dover, pueblo 
de aquel Estado, amparó hospitalariamente en su ho- 
gar y dio lecho á dos squaws. Éstas á la caida de la 
tarde introdujeron en la habitación una partida de 
guerreros. Colocaron al Mayor Waldron sobre una 
larga mesa, y comenzaron á hacer befa de él llamán- 
dole en son de burla "á juzgar á los Indios.** Los 
que por valor de j eneros le eran deudores, hacíanle 
largas cuchilladas en el pecho, diciendo " aquí le echo 
rayas á.mi cuenta." Veintitrés de los habitantes de 
Dover fueron muertos en aquella ocasión,, veintinueve 
quedaron prisioneros, y el pueblo fué incendiado. 
Feb. 18. El Gobernador de Quebec, Frontenac, trató de en- 
Destruc- viar trcs partidas, á través de la nieve. La primera 
Schenecta- ^^^^^ ^ Schenectady, en la noche del 18 de febrero, y 
dy. dividiéndose en pequeños destacamentos, atacaron á 
un tiempo todas las casas. Las j entes no se desper- 
taron hasta que fueron derribadas sus puertas y 
arrastrados fuera de sus lechos. Sus habitaciones 
fueron entregadas á las llamas, y pasados á cuchillo 
sesenta de los habitantes. Veintisiete se llevaron cau- 
tivos, y la mayor parte de los pocos que escaparon 
perdieron los miembros de su cuerpo intentando huir 
á Albany á través de una profunda nieve. 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 11 7 

La segunda partida de Indios y Franceses coliga- ^^te u. 
dos para la matanza, se dirijióron contra el bello pkr. i. 
establecimiento de Salmón Falls junto al Piscata- ^^' ^*' 
ffua. Al amanecer de un dia, — que para mas de Destruc- 

^ -*■ 'L Clon 06 

cincuenta no tuvo un mañana, — los pazificos habi- Saimon 
tantes fueron despertados de su sueño para pre- ^*"^„ 
senciar los horrores de una guerra de Indios, ayu- "^** 
dados y dirijidos por francesa astucia. De la misma 
suerte, la partida despachada de Quebec, destruyó 
el establecimiento de Casco Bay (Bahía de Casco) en 
Maine. 

Cundió por todas partes el espanto y el miedo. Mayoi. 
Los varios gobernadores de las provincias tuvieron 1691. 
un consejo en Nueva York, y se envió contra los ^;g^^"^ 
Franceses al Jeneral Winthrop con un cuerpo de tro- 
pas, y á Sir Guillermo Phipps con una numerosa flota. 
Parte de ésta naufragó á su retorno, y ambas espe- 
diciones se frustraron. 

Gastos considerables se ocasionaron con este mo- Sistema de 
tivo á Masachusets, y el tribunal jeneral autorizó, por "^ "*** 
vez primera, la emisión de papel moneda, ó notas de 
crédito, constituyéndolas en valor legal para toda clase 
de pagos. 

La revolución de Inglaterra produjo un cambio 1692* 
desagradable en los asuntos de Masachusets. Ne- Nueva car- 
gándose el rey Guillermo á restaurar el antiguo **chu8e¿!*' 
gobierno de aquella colonia, concedió una nueva 
carta que, si bien estendia sus confines, menoscababa 
sus privilejios. En virtud de la susodicha patente, 
comprendía Masachusets, demás de su primitivo terri- 
torio y^ las islas adyacentes, á Plymouth, Maine y 
Nueva Escocia ; estendiéndose en rumbo del norte union de 
hasta el rio San Lorenzo, y hacia el oeste hasta el corazón, 
mar del Sur, con escepcion de Nueva Hampshire 
y Nueva York. Casi el único privilejio que por 
la nueva carta se concedia al pueblo, era el de 
elejir sus representantes, reservándose el rey para sí 
mismo el derecho de nombrar al gobernador, teniente 
de gobernador y secretario, y derogar toda especie 
de ley dentro del término de tres años después de su 
creación. Sometidas, pues, á un gobierno monár- 
quico las colonias de Plymouth, (la mas antigua de 



118 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTB n. 



PER. I. 
CAP. ZI. 



todas,) y Masachusets, miembro principal de la con- 
federación de la Nueva Inglaterra, quedó por de 
contado nominalmente disuelta la Union ; pero á 
sazón aconteció esto, en que ya estaba firmemente 
cimentada en los corazones y en los hábitos del 
pueblo. 



1 PA N 

ti P Ti NIEU !• RANCIA 





' 1T33. 



CAPÍTULO I. 



8IB ODIIJJ;itM0 P 



Eh 14 de Mayo de 1692 se recibió en Boston la '_ 
nueva carta, de manos de Sir Guillermo Phipps que 
también trajo su despacho como Gobernador con nom- 
bramiento real. Habiasele nombrado á influencia de j 
BU pastor, Cotton Mather, que le recibió con júbilo ] 
grande. Era Phipps natural de Pemaquid, en Maine ; n 
primeramente se le había dedicado al aprendizaje de '■ 
traficante ; pero siendo de naturaleza activo y empren- 
dedor, se dirijió á Inglaterra, donde al cabo adquirió 
riquezas á par que un título, por haber recobrado con 
una campana de buzear, los tesoros de una nave es- 
pañola que habia naufragado. 



II 



122 HISTORIA DE LOS ESTADOS-üNIDOS. 



5^^^"."l Tocaba por estos tiempos á su colmo el engaño 
PER. II. con respecto á hcchizerías, que consigo habian traído 
^^^•^* de la madre patria los primeros plantadores. En 
Error con Inglaterra ecsistian leyes que condenaban como de- 
respecto á lito capital las artes de brujería, y desde los pri- 
Tía&^ meros tiempos habíanse también creado en Masachu- 
sets. En 1G45, fueron acusados y juzgados varios 
individuos ; pero se les absolvió del delito. En Bos- 
ton, en Charlestown, en Dorchester y en Cambridge 
fueron juzgadas y aun ejecutadas algunas personas 
por esa misma culpa ; pero en Salem fué donde mas 
Convic- fatales resultados produjo este error funesto. A los 
dones iin principios sospechábase solamente á las viejas de tener 

Bólido I un' -L j. 1 ^ ^ j 

damento. pacto con el diablo para inflijir á las j entes los varios 
tormentos que aseguraban sufrir. Antes de la llegada 
de Phipps, los majistrados electos por el pueblo á par 
de Brad Street, entonces gobernador, habian hecho poco 
caso de semejantes persecuciones ; pero las nuevas au- 
toridades, bajo la influencia de Cotton Mather, adopta- 
Testigos in- ron un sistema que puso á los acusados " en el caso de 
*''^"1£'^"' ^^^' ^^^jos para no ser convictos de brujería." Los 
infelizes reos eran careados con sus acusadores, y se 
les preguntaba, — *'¿ Porqué atormentáis á estos niños ?" 
Si negaban el hecho, ordenábaseles mirar de hito en 
EjecQcion híto á los niños, que de súbito eran atacados por acci- 
deso. dentes, y declaraban después que aquellos males les 
eran causados por los presuntos delincuentes. Con no 
mejores pruebas y evidencias que éstas, fueron ejecu- 
tadas mas de veinte personas. 
Octubre. Al rcunirsc el tribunal jeneral, se declaró contra 
El Tribu- procedimientos tales, y abolió el tribunal especial 
contra el quc había condenado aquellas personas. Este tri- 
especiai. j^m^al había sido organizado por Phipps, y lo presi- 
dia Stoughton, el teniente de gobernador. El libre 
pensador Caleb, de Boston, dirijió al pueblo varios 
discursos por medio de la prensa, sobre este asunto, y 
al fin se abrieron los ojos de las j entes. Los que se 
hallaban en las cárceles fueron puestos en libertad, y 
la memoria de aquellos hechos pronto quedó convertida 
en padrón de pesadumbre y vergüenza nacional, que 
aun se conserva. 

Ninguna de las colonias gozaba tan reposada paz 
como Conecticut; y ninguna, pues, tenia bajo este 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 123 

punto de vista tantas ventajas para mostrar las ten- p^rte h. 
dencias del espíritu Puritano, en cuanto al adelanto de per. h. 
la raza humana por medio de una acertada educación ^^^' ^' 
de la juventud. Ya desde 1646 el tribunal jencral 
habia tomado entre manos este asunto. " Con ob- 
jeto," — asi dijo, — " de que los conocimientos no se en- tribunal 
tierren en his tumbas de nuestros antepasados, con la jenerai de 
ayuda de Dios ordénase que todos los pueblos en que 50 faSnías! 
se cuenten cincuenta vecinos con casa establecida, tengan 
una escuela, y paguen para su sostenimiento lo que 
juzguen necesario. Y ordénase ademas, que si algún 
pueblo hubiere que cuente cien vecinos con casas es- famUias. 
tablecidas, tendrá y costeará una escuela de gramática 
donde se preparen los jóvenes para entrar en una uni- 
versidad." También Nueva Ilaven habia provisto por 
ley las escuelas gratuitas, y en 1654 Mr. Davenport i6S4:. 
propuso la institución de un colejio, para el cual cedió coiejio de 
terrenos el pueblo. Habiendo muerto en Londres el ^*^^* 
Gobernador Hopkins, de Conecticut, que por muchos 
años habia sido principal majistrado de aquella colonia 
en alternativa con Haynes, legó cuatrocientas ó qui- 
nientas libras á favor de aquel instituto. El colejio se *'^®l« 
estableció en Saybrook. Reconociendo el clero de pegones. 
Conecticut la necesidad de ima escuela mas cerca que 
en Cambridge, para proveer de hombres instruidos á 
la profesión del sacerdocio, diez de sus miembros ob- 
tuvieron de la asamblea jeneral una carta de incorpo- 
ración, juntamente con una asignación anual de ciento 
y veinte libras. Así, pues, constituidos en junta direc- 
tiva, se reunieron en Saybrook, elijiéron los profesores 
y empleados, y dictaron las leyes de la naciente uni- 
versidad. No era el local conveniente, y proporcionán- 
dose por suscricion mas dinero para establecer el colejio 
en Nueva Haven que en otros de los pueblos que á 
esto aspiraban, trasladóse á aquel, recibiendo al mismo * ^ * ^ • 
tiempo donativos para su hbrería que ya se habia em- e\V^¡tol 
pezado á formar, y también para sus fondos. El mas n. iiaven 
liberal de los donantes fué Elijio Yale, natural de 
Nueva Haven, que habia hecho fortuna en la India. 
Su nombre, en grato recuerdo, ha quedado perpetuado 
en el del instituto. 

Al Coronel Fletcher, Gobernador de Nueva York, 
se dieron poderes pai*a tomar el mando de la milicia de 



í 



124 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTE n. 

PER. II. 
CAP. II. 

Tentativa 
del Gober- 
nador 
Fletcher. 

1693. 

Oct. 26. 

Búrlase de 
él el Capi- 
tán Wads- 
worth. 



Conecticut. Alarmada por esto la colonia, despachóse 
inmediatamente á Inglaterra al Jeneral Winthrop, en 
calidad de ájente, para que representase ante el Rey j 
el Consejo. No obstante, el Coronal Fletcher fué á 
Hartford en 1693, y en nombre de Su Majestad de- 
mandó la sumisión de* la milicia á su mando. El Capi- 
tán Guillermo Wadsworth, el mismo que antes habla 
escondido la Carta, formó su compañía ; pero al tiempo 
que un ayudante de Fletcher venia á leer su comisión, 
el capitán mandó " batir el tambor," y cuando Fletcher 
dio la voz de " silencio !" Wadsworth, gritando mas 
alto que él, dio segunda orden diciendo — " batir tam- 
bor he mandado !" Fletcher al fin renunció desespe- 
rado á su pretensión, temiendo acaso que si persistía, 
Wadsworth cumpliría de todas veras su amenaza y 
" haría brillar el sol á pesar de él." 



CAPITULO II. 



POLÍTICA EUROPEA. PAZ DE RYSWICK QUE PUSO TÉR- 
MINO X LA GUERRA DEL REY GUILLERMO. EMPIEZA 

POCO DESPUÉS LA GUERRA DE LA REINA ANA. 

1697. La guerra del rey Guillermo se habia llevado ade- 
Paz de lante con poca fuerza. Sinembargo, algunos estable- 
^*^'° * cimientos en el rio Oystcr habían sido destruidos por 
los Indios y los Franceses, y se habia tomado el fuerte 
de Pemaquid que Sir Guillermo Phipps habia reedi- 
ficado por espreso mandato de los soberanos. En 
169 Y se ajustó la paz de Ryswick, en Alemania, por 
la cual se estipulaba que se devolverían todas las plazas 
y lugares conquistados durante la guerra. Asi la bár- 
bara llamada á las armas no habia tenido otro objeto 
que el de multiplicar las humanas desgracias. Pero 
los interesados se aprovecharon poco de esta lección ; y 
1702. en Mayo de 1702 comenzó la que en los anales de 
América se llama " Guerra de la reina Ana." 

A esta sazón los Indios del oriente devastaban el 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 125 



pais de Maine desde Casco hasta Wells. Una partida ^^^"^^ "• 
de Indios y Franceses, acaudillados por Heurtel de per. u. 
Rouville, sorprendió á media noche de un dia de Febrero *^^^* " 
de 1704, el pueblo de Deerfield en Masachusets. ^^qm 
Hallándose dormido el centinela del fuerte, y siendo gorpresa de 
tan profunda la nieve que á los enemigos permitía el Deerfield 
paso por sobre las estacadas, entraron éstos silenciosa- ^^^^li' 
mente, y dieron muerte, desollaron el cráneo, é hicié- Franceaea. 
ron prisioneros á los infelizes habitantes. Solo unos 
pocos debieron su salvación á la fuga. Cuarenta y 
siete fueron pasados á cuchillo, y ciento veinte lleva- 
dos cautivos á Canadá. En los primeros momentos ^¿e wi^* 
del asalto fué atacada la casa del Reverendo Juan Hama. 
Williams, cura del lugar, por unos veinte indios que 
después de asesinar dos niños suyos, le hicieron pri- 
sionero á él, su mujer y los hijos restantes. Al se- 
gundo dia de marcha faltaron las fuerzas á la Sra. 
Williams, y según la costumbre indiana, se le dio 
cruelmente la muerte. 

Escitado por semejantes inhumanidades el veterano i^o*. 
guerrero Benjamín Churcii, montó á caballo y anduvo Destruc- 
setenta millas para ofrecer sus servicios á Düdley, — c¡ondee«- 
que entonces era gobernador de Masachusets, — en mientosín- 
favor de sus deso^raciados conciudadanos. Enviósele ^^°^' 
con quinientos soldados á la costa oriental de Nueva 
Inglaterra, para atacar al enemigo en sus propios es- 
tablecimientos ; y subiendo por los ríos Penobscot y 
Santa Cruz, destruyó muchos de sus pueblos, haciendo 
gran número de prisioneros. 

En 1705, Vaudreuil, que en aquella sazón gobernaba 1705. 
el Canadá, propuso al Gobernador Dudley un tratado Canje de 
de neutralidad. En consecuencia de esto, se hicieron p"®'<*°*'"*- 
arreglos para un canje de prisioneros, y de esta manera 
fueron puestos en libertad gran número de los cauti- , -- . ^ 
vados en Deerfield, contándose entre ellos á Mr. Wil- ^oa ingil- 
liams y algunos de sus hijos. Quedó una hija joven, sea toman á 
que casándose fué madre de una familia en la tribu ^* ^^^^' 
que la adoptó. En lYlO se tomó á los Franceses la 
ciudad de Puerto-real (Port-Royal) y en honor de la 
Reina se cambió 'su nombre en el de Anápolis. 1113. 

Por el tratado de Utrecht se dio fin á la guerra de utreíhtt'í^ 
la Reina Ana, y se cedió la Acadia á los Ingleses, mina la 
Esta guerra habia espuesto las fronteras á los con- ^Rrina. 



vmcia. 



126 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PARTE II. tínuos ataques de un enemigo salvaje, durante mas de 
PER. II. diez años. Habíase, por consiguiente, abandonado la 
CAP. II. agricultura y empeñádose la colonia en una gran 
deuda, todo lo cual trajo consigo un estado de atraso 
jeneral. 
1710. Reducidos algunos Palatinos de Alemania á gran 
Se estable- miscria, á cousccucncia de las guerras de aquel pais, 
platinos fueron á Inglaterra á solicitar la caridad de la reina 
en .la pro- Ana. Habicudo esta princesa obtenido concesiones de 
terrenos en América á favor de ellos, llegaron á este 
pais seis ó siete mil de dichas j entes, durante el año 
1T14:. de 1710, y se establecieron en las provincias de Nueva 
Jorjei. York, Pensilvania, Virjinia y Carolina. Muerta en 
1714 la reina Ana, subió Jorje I. al trono de In- 
glaterra. 
Masachu- Despucs del tratado de Utrecht por el cual la Fran- 
prendeTtó- cía ccdia á Inglaterra toda la Acadia, el tribunal j ene- 
do Maine. pal de Masachusets estendió su jurisdicción hasta los 
últimos confines de la provincia de Maine ; y varios 
pescadores y traficantes de jenio emprendedor, no so- 
lamente hicieron renacer los asolados pueblos, sino 
que construyeron nuevos fuertes en la márjen oriental 
del Kenebec y plantaron nuevos establecimientos en 
derredor de ellos. 
Guerra del El P ADRE R ASLEs, j csuita luisionario de Francia, habia 
iTi^'T P^^f^sado su ministerio durante muchos años en una 
^ rústica capilla en Norridgewock, á orillas del Kenebec, 
1724. y ^^^^^ sus salvajes convertidos de la tribu de los 
Abenáquis. Los Indios que estaban bajo su guarda 
rompieron hostilidades contra los Ingleses, quemando 
el pueblo de Brunswick. Las autoridades de Masa- 
chusets, habiéndose apodemdo de los papeles del 
padre Rasles, hablan averiguado que tanto él como el 
Gobernador de Canadá tenian mano en el consejo de 
los salvajes y eran los instigadores de sus pillajes. 
P^SÍJ^^y Una partida destacada de Nueva InglateiTa en 1724 
Bujente. dcstruyó á Norridgewock, y dio muerte al anciano 
jesuíta. Este fué el último de aquella orden que con 
tanto zelo habia trabajado en las desiertos de la Amé- 
1726. rica para ganar al mismo tiempo un reino espiritual 
Ago. 6. para un señor de los cielos, y un reino temporal para 
Paz coa los uu sobcrano en la tierra. Conocieron entonces los In- 
orientaies. dios quc los Fraucescs los instigaban, mas ningún 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



127 



apoyo les ofrecían, y sus saquéms ajustaron en San ^^^'^^ " 
Juan un tratado de paz con los colonos, la cual fué 
duradera, gracias á la estincion de las misiones fran- 
cesas. Las casas de tráfico inglesas prosperaron, y 
quedaron establecidos sin disputa los limites orientales 



PER. II. 
CAP. III. 



de Nueva Inglaterra. 



CAPITULO III. 

FLETCHER. ^PIRATERÍA. tÍNENSÉ AMBAS JERSEY8, Y SE 

ANECSAN A NUEVA YORK. 

Por muerte de Sloughter, Gobernador de Nueva 
York, acaecida en 1691, ocupó este puesto el Coronel 
Fletciier. Era éste un buen soldado, y habiéndose 
por fortuna ganado la amistad del Mayor Schuyler, 
pusiéronle sus consejos en capazidad de manejar los 
asuntos de la colonia con los Indios, á satisfacción del 
pueblo. Estableciéronse en varias parroquias sacer- 
dotes episcopales, é introdújose de esta manera una 
orden relijiosa que tan respetable parte compone de la 
población del estado en el dia de hoy. 

En 1698 sucedió á Fletcher el Conde de Bella- 
MONT, en el gobierno. Durante las últimas guerras, 
los mares se hallaban infestados de piratas ingleses. 
Bellamont habia recibido instrucciones particulares 
" para impedir el crecimiento de la piratería." Como 
el gobierno no habia hecho asignación alguna de dinero, 
se acordó emprender una aventura particular contra 
los piratas, y un tal Guillermo Kid acometió la em- 
presa y salió de Nueva York al intento. Mas, pronto 
convirtióse en pirata el presunto perseguidor de ellos ; 
bien que luego quemó su bajel y tornó á las colonias. 
Aun ecsiste una vaga tradición de que trajo grandes 
sumas de dinero que hizo esconder bajo tierra. Ar- 
restáronle en Boston, y enviado á Inglaterra para 
que se le juzgase, condenáronle y fué ejecutado allá. 



1692. 

Coronel 
Fletcher. 



1693. 

Introduce 

la secta 

Episcopal. 



1698. 

Bellamont. 



Kid Be hace 
pirata. 



1699. 



128 HISTORIA DE L08 ESTADOS-UNIDOS. 

PARTE II. Disturbios tales se orijináron por entonces en la 

PER. I. Jersey occidental, que los propietarios renunciaron en 

CAP. 111. fayQj. ¿Q la corona el derecho de gobierno. La reina 

1T02. Ana unió esta provincia con la del este; y Nueva 

Ym Jm^ys Jersey, como ambas juntas se llamaban, habia de 

yseanecsan rcjirsc á par dc Nucva York, por un gobernador con 

real nombramiento, teniendo un consejo y asamblea de 

^^^®* representantes aparte. Para el cargo de gobernador 

bury. de ambas provincias nombró la Reina al indigno Lord 

1T08. ^ornbury, á quien en 1Y08 destituyó, comisionando en 

i.oveíace. SU lugar á Lord Lovelace. 

1710. ^^ ^^^^ ^^ corto tiempo de administración, suce- 
Hunter. diólc Sir Roberto Hunter, y éste en 1719 fué rempla- 
1 T 1 9. zado por Pedro Schuyler que tantas vezes obró como 
Schuyier. medianero entre Indios y blancos. Por este tiempo se 
nombraron comisionados para trazar la línea de divi- 
sión entre las provincias de Nueva York, Nueva Jersey 
y Conecticut. 
1T20. Mr. Bm-net sucedió á Schuyler en 1720. Dictó 
Bnrnet. mcdidas para impedir el tráfico entre Nueva York y 
Oáwego. el Canadá, y con esto disgustó los ánimos de los 
1T22. comerciantes. En 1727 se convirtió en fortaleza una 
í 1^27 m' ^^^^ ^^ tráfico que se habia edificado en Oswego. 
Montgome- Bumct fuó Tcmplazado en el gobierno por el Coronel 

^^' Montgomery. 
Van Dam. Por muerte de éste recayó el mando en Rip Van 
1T2T. Dam, comerciante eminente. Durante su administra- 
jorje ir. cion, los Franceses construyeron un fuerte en Crown 
Point (Punta de la Corona) que dominaba el lago 
Champlain, y que se hallaba dentro de los límites re- 
conocidos de Nueva York. Jorje I. murió en 1797 y 
le sucedió su hiio Jorje IT 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 129 



CAPÍTULO IV. 

PENSILVANIA. ^SEGUNDA VISITA DE PENN. ^MART- 

LAND. 

Guillermo Penn, después de su llegada Ingaterra, partk n. 
fué una de las mas influyentes personas del Reino, pkr. h. 
El ascendiente que gozaba para con el rey Jaime ja- ^^^' ^^• 
mas lo convirtió á propósitos egoístas, sino principal- J^g®^*^**„ 
mente al intento de obtener mercedes para los des- la corte. 
graciados Cuáqueros, y leyes á favor de la tolerancia 
jeneral. 

Cuando Jaime se hallaba desterrado en Francia, su 1692. 
sucesor concibió contra Penn sospechas de que man- Prívasele 

,. ¿1 j'x'j ji j. j. del Gobier- 

tema con él ima correspondencia traidora, y a pretesto no de 
de cargos tan vagos como éste, se le puso varias vezes Penaiiva- 
en prisión. En 1692 se le quitó el gobierno de Pen- 
silvania, y le sucedió Fletcher el de Nueva York, por 
nombramiento real. 

Después de un ríjido escrutinio, verificóse que la 
conducta de Penn era irreprensible ; y en 1694 fué 
restituido al favor del Rey, y reinstalado en su go- 
bierno ; pero no retomando inmediatamente á Pen- 
silvania, nombró como teniente suyo al digno Tomas 
Lloyd. 

En 1699 visitó Penn su colonia. Encontrando gran leoo. 
descontento y desafección con respecto al Gobierno, Sa segunda 
concedió en 1 701 una nueva carta en términos liberales. 
Confirió á la asamblea el derecho de producir decre- i^oi* 
tos ; y al Gobernador el de rechazar leyes dictadas concede. 
por la asamblea, nombrar su consejo propio y ejercer ^^^vos pri- 
todo el poder ejecutivo. Esta carta fué aceptada por ^ *''*°** 
la asamblea, aunque no satisfizo á los descontentos del 
pueblo. 

Los Territorios, llamados después Delaware, re- ^'^^^* 
chazaron del todo la carta, y en 1703 se les concedió ¿ím'ÍX 
formar una asamblea aparte, nombrando Penn al mis- c)a«n pn>- 
mo Gobernador para ambas provincias. Habiendo ^^°°\* ^p"' 

9 



i 



130 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PARTK II. establecido un gobierno que le ha granjeado la gloria 

PER. II. de ser uno de los mas grandes lejisladores, volvió 

CAP. V. pgjjjj 4 Inglaterra, ya para no visitar otra vez á 

su querida colonia ; y la autoridad ejecutiva quedó 

á cargo de gobernadores diputados que él mismo 

nombraba. 

1716. En el año de I7l6 se restituyó al propietario de él. 

Restitución LoRD Baltimore, el gobicmo de Maryland, que desde 

BaJüínore. ^^ ecsaltacion de Guillermo y María habia estado en 

manos de la Corona ; y continuó en poder del Lord 

y sus sucesores hasta la época de la Revolución 

Americana. 



CAPITULO V. 

LOS HUGONOTES. GUERRA CON LOS ESPAÑOLES. 

TÜSCARORAS Y YAMASÍES. 

Maltrato Los pobladorcs ingleses de Carolina trataban con 
fr^^Bw! dureza ó intolerancia á los Hugonotes franceses. Es- 
tos por su parte sobrellevaban con mansedumbre y 
paciencia el mal trato ; por donde resultó que á vuel- 
tas de pocos años se les admitiera al goze de los dere- 
chos de ciudadanía. Juan Archdale, uno de los 
propietarios, fué enviado en 1695 en calidad de Go- 
bernador de Carolina del Norte y del Sur, con poderes 
para deshacer los alegados agravios. Restablecido el 
orden, salió del pais al siguiente año. 
1695« Tocando por este tiempo en Carolina un buque pro- 
^V"Af'^°" ^^d^'^*^ ^^ Madagascar, el capitán regaló al Gobema- 
ei arroz, dor Archdale un saco de semilla de arroz, dándole al 
mismo tiempo instrucciones sobre el modo de culti- 
varlo. La semilla se repartió entre varios plantadores, 
y esta casuahdad dio órijen al cultivo de esa preciosa 
Demasiada P^^nta de la Carolina. 

libertad en El Gobcmador propietario, investido con poderes 
del N. arbitrarios, residía en la provmcia mendional, y go- 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 131 

bemaba la setentrional por medio de un diputa- partk n. 
do ; pero éste, aunque sus facultades eran amplias, pkr. n. 
no podia jamas ejercerlas mas allá de la voluntad del ^^' ^' 
pueblo. 

Al romper la guerra de la reina Ana, el Gobernador 1T02. 
de la Carolina del Sur, Mr. Moore, hizo una tentativa ^««er p». 

. ■, .. —ijciA j.' T P®1 moneda 

contra la provmcia española de fean Agustm. La es- en u Caro- 
pedicion no tuvo buen écsito, y tan grandes fueron los ^"** ^®^ ®* 
gastos que orijinó, que para pagar la deuda contraída, 
tuvo la asamblea que ocurrir, por la primera vez, al 
espediente de papel-moneda. 

Los Españoles, ayudados por los Franceses, y acau- 1706. 
dillados por Le Feboure, invadieron luego á Charles- La Espedi- 
ton, con una flota de cinco naves. Respondieron con pasoires 
tal denuedo al ataque los invadidos, que los enemigos .^chazada, 
hubieron de retirarse con pérdida. 

En 1*712 los Tuscaroras y otros Indios de la Carolina itijí, 
del Norte, fraguaron un horrible complot para ester- Guerra con 
minar á toda la población blanca. Invadieron por ^**,^*^*" 
sorpresa las casas de los pobres Palatinos de Alemania 
que recientemente se hablan establecido en Roanoke, y 
asesinaron á muchas familias. Los habitantes que 
quedaron, reuniéndose en un campo, se mantuvieron 
en guardia noche y dia, hasta que pudo recibirse algún 
ausilio de Carolina del Sur. Envió ésta en su ayuda g^^^ ^^^ 
seiscientos hombres de la milicia al mando del Capitán gnidM y 
Bamwell, el cual penetró en el desierto, atacó á los ^^Bamí* 
Indios, mató trescientos, é hizo cien prisioneros. Los weii. 
que sobrevivieron, huyeron á la ciudad piincipal de los 
Tuscaroras ; pero allí los rodearon las tropas de Bam- 
well. Después de sufrir grandes pérdidas, suplicaron 
por la paz. Inmediatamente después los Tuscaroras 
abandonaron su pais y se unieron á los Iroqueses en 
Nueva York, formando la sesta nación de aquella con- 
federación. 

En 1*715 los Yamasíes tramaron una conspiración 1715. 
contra la Carolina del Sur, con todos los Indios desde Guerra con 
la Florida hasta el Cabo Fear. Los guerreros de los '**giJ*n*" 
Creeks, Apaláquias, Cheroqueses y otras tribus com- Carolina 
prometidas, pasaban de seis mil. Los Indios del sur ^•^®* 
cayeron de improviso sobre los traficantes establecidos 
en medio de ellos, y en pocas horas murieron asesina- 
das unas noventa personas. Algunos de los habitantes 



é 



132 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



FA.RTK II. 

PER. II. 
CAP. V. 



Batalla de 

Saltcat- 

chers. 

Los Yama- 
sies Re es- 
tablecen en 
Florida. 



Males del 
Gobierno 

de los 
propieta- 
rios. 



1710. 

Rebélanse 
los Caro- 
linianos y 
elijen un 
gobernador. 



La Corona 
nombra á 
Nicholson. 



Sn baena 
administra- 
ción. 



huyeron precipitadamente á Charleston, y dieron la 
alarma. Penetraban al mismo tiempo por la frontera 
del norte formidables partidas que avanzaban hacia 
Charleston. Rechazólas la milicia ; pero sus huellas 
quedaron marcadas por la devastación. El Goberna- 
dor Graven, á la cabeza de mil y doscientos hombres, 
marchó hacia la frontera del sur, y sorprendió el grueso 
del enemigo en un sitio llamado Saltcatchers, donde se 
empeñó ima reñida y sangrienta pelea. Los Indios 
sufrieron completa rota, y fueron lanzados de su terri- 
torio. Acojiéronlos los Españoles, y se establecieron 
en Florida. Cosa de cuatrocientos Carolinianos fueron 
muertos en esta guerra. 

La Lejislatura, en vista del aflijido estado de la co- 
lonia, se dirijió á la Compañía en solicitud de ayuda y 
protección, que les fueron negadas. A fin de proveer 
un remedio de momento, hizo la Asamblea grandes 
emisiones de papel moneda ; mas los propietarios die- 
ron órdenes al Gobernador para reducir la cantidad en 
circulación. La Asamblea entonces resolvió asignar 
los terrenos de que hablan sido espulsados los Indios ; 
mas los propietarios se negaron á sancionar esta deter- 
minación tan necesaria, al mismo tiempo que daban 
mano á los empleados en sus medidas opresivas. El 
pueblo estaba ya determinado á no siírir por mas 
tiempo tal tiranía. Al Gobernador Johnson se le 
intimó que si queria gobernar á nombre del Rey, con- 
tinuaria en su oficio ; pero no de otra manera. Re- 
husólo Johnson, y esforzóse por suprimir el espíritu 
de sedición ; pero éste se habia ya desarrollado mas 
allá de adonde su poder alcanzaba, y por último 
el pueblo elijió á Moore para gobernador de la pro- 
vincia. 

Los colonos hicieron manifiesta su situación por 
medio de aj entes en Inglaterra, y quedó entonces 
resuelto que habia caducado la Carta de los propieta- 
rios, y que ambas Carolinas debían tomarse bajo el 
real patronato. Nombróse de gobernador á Nichol- 
son, y en los primeros días del siguiente ano llegó á 
Charleston donde se le recibió con muestras de júbilo 
grande. 

Ajustóse por entonces la paz entre Inglaterra y- Es- 
paña. Concertáronse tratados con los Cheroqueses y 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 133 

los Creeks y se arregló la demarcación de límites ter- ^-^rte n^ 
ritoriales. El Gobernador Nicholson protejia las ins- pkr. n. 
tituciones literarias. ^^' ^^' 

Un concierto habidp entre la Corona y siete de los 1129, 
propietarios completó esta revolución, cediendo estos Sepáranse 
últimos, por un gran valor, sus derechos é interés no dd N^y u 
solo con respecto al gobierno sino también al territorio ^«1 »• 
de aquellas provincias. Al mismo tiempo quedaron 
constituidas en Gobiernos separados la Carolina del 
Norte y la del Sur. 



CAPÍTULO VI. 

KSTENSION DEL IMPERIO FRANCÉS. NUEVA FRANCIA. 

Pans ACOLA fué fundada por trescientos Españoles 1699. 
de Veracruz. Habíanse apenas establecido allí cuando Fündaae á 
se presentó en sus costas Le Moine d'Iberville, *°'**^*' 
Francés Canadense que se habia distinguido como 
descubridor y guerrero, con una flota y muchos cen- 
tenares de personas, de Canadá las mas. 

Primeramente construyeron sus barracas en Ship ^®^-3. 
Island, cerca de la entrada del Lago Borgne. Al cabo entra en el 
de tres semanas D'Iberville siguió adelante con cuarenta Misisipi. 
hombres, entró por la boca del Misisipí y navegó por 
su corriente arriba, probablemente hacia Red River 
(Rio Colorado.) A su vuelta pasó por la bahía que 
lleva su nombre, y por los lagos llamados Maurepas y 
Pontchartrain, hasta la bahía de San Luis. En la de 
Biloxi construyó un fuerte, al rededor del cual se esta- 
blecieron sus pocos emigrantes. 

Dejándolos al mando de su hermano Bienville, 1702* 
dio la vuelta á Francia. El clima se mostró fatal á la Fúndase 4 
muchedumbre de emigrados, y en 1702 la fortaleza ^^^^^ 
principal se trasladó á la orilla occidental del Mobila, 
en donde se fundó el primer establecimiento europeo 
de Alabama. 

En 1716, subió Bienville por el Misisipi, y construyó 



134 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTX II. 

PIR. II. 
CAP. VII. 

1T16. 

Fúndase á 
Natchez. 

1T18. 

Fundase á 
N. Orleans. 



1T13. 

N. Francia. 



el fuerte Rosalía, en el sitio que hoy ocupa Natchez, — 
establecimiento el mas antiguo del gran valle, al sur 
del Ilinois. Con la mira de especular en tierras se ha- 
bian esparcido en Francia falsas noticias acerca de las 
riquezas de Luisiana ; y en 1718 llegaron tres naves 
conduciendo ochocientos emigrantes que fundaron una 
ciudad, á la cual, en honor del Rejente de Francia, 
llamaron Nueva Orleans. Francia fundó sus reclamos 
sobre Luisiana con motivo de esta ocupación, al mismo 
tiempo que por su descubrimiento. 

Los Franceses construyeron un fuerte en Niágara. 
Ya en 1701, De la Motte Cadillac habia llevado á 
Detroit una colonia de cien individuos, y otra en 
1712 por Antonio Crozat que bajo el reinado de 
Luis XIV habia obtenido una patente para el tráfico 
esclusivo de Luisiana. Desde los descubrimientos he- 
chos por los Jesuitas, los Franceses habian estado 
en posesión de las varias vias occidentales desde el 
San Lorenzo hasta el Misisipí. Chicago, Vincenes y 
Ka^hashia eran establecimientos florecientes al ter- 
minar este período. 



CAPITULO VIL 

controversia en masachusets con motivo de la 
asignación de ün salario fijo al gobernador 
por el rey. 

1T02. Nuevamente se alarmó el Gobierno Inglés á causa 
Embarazo- ^® ^^ instituciones Hbres de las colonias. Masachu- 
sa contro- sets fué siempre la menos sumisa á la voluntad real. 
Maíachu- Dióse principio por entonces á una disputa entre 
***•• aquella colonia y la madre patria ; — disputa que dio 
orí jen á la guerra de la Revolución. Era el objeto 
principal la asignación de un sueldo al Gobernador por 
el Rey, que dio á aquel empleado instrucciones para 
ecsijirlo ; pero la colonia se negó absolutamente á pa- 
garlo, por muchos años. 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 135 

Para cubrir los gastos de la guerra había emitido farte h. 
Masachusets tanto valor en papel moneda, que el oro per. h. 
y la plata desaparecieron de aquella provincia. Cayó ^^^' ^"' 
el papel en desprecio, y siguiéronse los consecuentes i^ficuita- 
males al comercio. Llamada la atención de la colonia 
al remedio de estas calamidades, se instituyó un banco Banco 
público, en el cual se empeñó la fe del Gobierno por público. 
el valor de las notas de cambio. Las utilidades del 
banco deberían aplicarse á su sostenimiento. Se emi- 
tió la suma de cincuenta mil libras en billetes de cré- 
dito. El banco, sinembargo, no produjo el deseado ^'^^^* 
efecto. El Gobernador Shute remplazó á Dudley, y nSo^shSe 
por recomendación suya se hizo otra emisión de notas empeóralas 
por valor de cien mil libras. La consecuencia de esto ^^^' 
fué agravar mas bien que aliviar las dificultades ecsis- 
tentes, puesto que se vio que cuanto mayor era la can- 
tidad de este falso substituto de la moneda, menor era 
su valor. 

En 1728, Mr. Bumet que habia sido removido de 1T28. 
la majistratura de Nueva York, fue nombrado para la Nombrase 
de Masachusets y Nueva Hampshire. Tenia orden G^Srnador 
de su soberano para insistir en la asignación de un de Masa- 
salario fijo : el Tribunal se negó á ella, y pospuso una de Nueva 
respuesta decisiva. Votaron á favor del Gobernador hampshire. 
Bumet la estraordinaria suma de mil setecientas libras ; 
trescientas para sus gastos de viaje y mil cuatrocientas 
de sueldo. Aceptó Bumet la asignación para sus 
gastos, pero no la del salario. El pueblo de Boston 
tomó vivo interés en la cuestión, y el Gobernador, Traslada ei 
creyendo que de esta manera estaba sujeto el Tribunal Tribunal á 
á indebidas influencias, lo trasladó á Salem. Con- 
tinuando firme en su propósito, mantuvo en sesión al 
tribunal muchos meses mas del término acostumbrado, 
y se negó á firmar un decreto dirijido al tesorero para 
el pago de los miembros. 

En Abril de 1*729, después de un interregno de tres Muere 
meses, volvió á constituirse el Tribunal en Salem ; pero b*»™®*- 
manifestándose contrario al asunto del salario, lo disol- 
vió el Gobemador, y en Agosto se reunieron en Cam- 
bridge. En la imposibilidad de proceder como quisiera, 
tanto sintió Bumet las dificultades de su situación, que 
cayó enfermo atacado de una fiebre, y murió el 1 7 de 
Setiembre. 



136 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTB II. 



PER. II. 
CAP. VII. 

1T30. 



1T19. 

Fúndase á 

LondoD- 

áeny. 



Aurora 
Boreal. 



1723. 

Primer es- 
tableci- 
miento en 
Vermont. 



Plan de 

una nueva 

colonia. 



Ogletborpe. 



Su sucesor, Mr. Belcher, que llegó á Boston en 
Agosto de 1730, renovó la controversia; pero el Tri- 
bunal, después de dos ó tres sesiones, logró conciliarse 
con él (y con consentimiento de la Corona) de un 
modo que en vano habian ensayado con Bumet ; — e\ 
de pagarle una larga suma por lo presente, sin com- 
prometerse para lo futuro. 

En 1719 emigraron mas de cien familias del norte 
de Irlanda, y se establecieron en el pueblo de London- 
derry, en Kueva Hampshire, introduciendo allí el tomo 
de hilar movido por el pié, la manufactura del lino y 
el cultivo de las papas. 

Un fenómeno, maravilloso en aquel tiempo, y aun 
HO bien esplicado en nuestros dias, alarmó al pueblo 
de Nueva Inglaterra en 1719. Este fué la Aurora 
Boreal, primera de que se tenia noticia en el pais, y 
que se presentó en la noche del 1 7 de Diciembre. Su 
apariencia, según los escritores de aquella época, era 
para escitar mayor espanto que otras de la misma 
naturaleza en tiempos posteriores. 

En 1723 se construyó un fuerte á orillas del rio 
Conecticut, en donde hoy está el pueblo de Brattle- 
borough, bajo la dirección del Teniente- Gobernador 
Drummer, de Masachusets, por lo cual llámesele Fuerte 
de Drummer. Al rededor suyo se fundó el primer 
establecimiento de Vermont, 

Proyectóse por esta época una nueva colonia en 
Inglaterra, con objeto de establecerla en las márjenes 
de los ríos Savana y Altamaha. Hallábase esta 
comarca comprendida en los límites de la cesión de 
Carolina, pero no la ocupaba ningún plantador europeo. 
Los patriotas consideraron como cosa importante que 
se poblase esta rejion por una colonia británica, pues 
de otro modo, podrian apodemrse de ella los Españoles 
de la Florida, ó los Franceses del Misisipí. Robuste- 
cíase al mismo tiempo en Inglaterra el filantrópico 
espíritu de patentizar las desventuras de los pobres, 
especialmente de los que en las cárceles se hallaban 
encerrados, y proveer á su remedio. 

Movidos por tan jenerosos sentimientos cierto nú- 
mero de caballeros de Inglaterra, entre quienes mas 
que todos por su zelo se distinguía Jaime Oglethorpe, 
formaron im proyecto para colonizar esta comarca con 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 137 

aquellos pobres pacientes que quisiesen buscar los me- ^^rte^i. 

dios de subsistencia en el nuevo mundo. per. n. 

A esta compañía se concedió el territorio com- ^^-^^-v"- 

prendido entre el Savana y el Altamaha, que desde i^^n 

entonces se llamó Jeorjia en honor del Rey ; y con ^^^j^^^ J^ 

su fundación se completó el número de las trece vete- Jeorjia. 
ranas colonias que hicieron la guerra de la Revolución, 
y cuyas fajas y estrellas decoran todavía la Bandera 
de la Independencia Americana. 





Egi 




'Am^^^^.^^~ySr „ 




CoDKJo de Oglnhorpa ion loi ¡tk, IndxH 

PERÍODO III. 

CAPÍTULO I. 

jeonjia t carolina emfbfladas en una guerra con los es- 
paSoles be la florida, — ^tríÍfico db esclavos. — guerra 

BB los franceses con L08 CHICAHAWa. 

OoLETHOBFE se preparó para fundar el establecimien- "" • "■ 
lo de Jeorjia con aj'iida de una corporación compuesta rnt. m. 
de veintiuna personas, que tomaron el titulo de " Junta "'■ '■ 
Directiva para establecer j poblar la Colonia de Jeor- ^' "^"^ 
jia ;" j se embarcó en Noviembre de 1732 con ciento j^is'oí 
dieziseis emigrantes para América. Habíanse contri- '"i''"- 
buido por suscricion grandes sumas de dinero, las cuales ^.^^^ ^ 
Be destinaron a la compra de ropas, víveres, armas, rm.v«ii.4 
utensilios de agricultura y gastos de transporte de ¿^' 
aquellos demasiado pobres que querían atravesar ei 
Atlántico y fundar un nuevo establecimiento. 



140 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTK II. 



PKR. ni. 
CAP. I, 

Feb. 1. 

iT33. 

Lloga Ogle- 
thorpe. 



Cortiiejo de 
Jetes. 



DünseSO 

acres ácada 

colono. 



Escoceses y 
Alemanes. 



iT36. 

Gobierno 
civil. 



Ogletliorpe 

construye 3 

fuertes. 



La partida llegó á Yamacraw BluíF, que después se 
llamó Savana, el dia primero de Febrero de 1733. 
Allí edificó Oglethorpe un fuerte. Su objeto imne- 
diato fué el de ponerse en buenos términos con sus veci- 
nos los poderos jefes de los Creeks, Cheroqueses, 
Choctaws y Chicasaws, invitándolos á un consejo ó 
junta jeneral en Savana. Hízoles por medio de un 
intérprete las mas amistosas proposiciones, que ellos 
reciprocaron, reduciéndose después á la forma de un 
solemne tratado. 

En breve recibió Jeorjia un aumento de quinientos 
ó seiscientos emigrantes ; mas eran la mayor parte jente 
holgazana, y viciosos muchos de ellos. A fin de pro- 
porcionarse especie mejor de pobladores, se trazaron 
once demarcaciones de ciudad (townships) de 20,000 
acres* cada una, á orillas de los ríos Savana, Altamaha 
y Santee, dividiéndolas en solares de cincuenta acres, 
y dándose uno de dichos lotes á cada cual de los ac- 
tuales pobladores. Tal aliciente presentó este arreglo, 
que á vueltas de poco tiempo llegó un crecido número 
de emigrantes ; — Montañeses de Escocia, que edificaron 
la ciudad de Invemes, llamada posteriormente Darien, 
á las márjenes del Altamaha ; y Alemanes que á ori- 
llas del Savana fundaron un pueblo á que dieron por 
nombre Ebenezer. 

La Carta concedida á la Junta Directiva de Jeorjia 
les conferia poderes de lejislar por término de vein- 
tiún años ; con que procedieron á dictar reglamentos 
para el gobierno de la provincia, mas atendiéndose en 
ellos á los intereses de la humanidad que á los de la 
mercancía. 

En 1736 construyó Oglethorpe tres fuertes ; uno 
sobre el Savana, en Augusta ; otro llamado Frederica, 
en la vecindad del establecimiento escocés de la Isla 
de San Simón ; y el tercero, que se denominó Fuerte 
Guillermo, en la Isla de Cumberland. Reclamaron 
los Españoles, ó insistieron en que se evacuase el pais 
hasta la linea de los treinta y tres grados de latitud 
norte. 



* Acre es una medida de tierra que comprende cerca de 4900 
varas cuadradas ; treinta y tres acres, poco mas ó menos, com- 
ponen una caballería de tierra. — Mta del TradiLctor, 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 141 

Por este tiempo tomó Oglethorpe á Inglaterra ; jajitk il, 
nómbresele allá Comandante en jefe de las fuerzas per.iii. 
británicas en Carolina y Jeorjia, y de nuevo se le ^^^'^ 
envió á América con un rejimiento de seiscientos 
hombres. 

Habiendo declarado guerra la Gran Bretaña, Ogle- ITéO. 
thorpe invadió dos vezes la Florida. Su segunda es- ^^^q^J^® 
pedición fué completamente infortunada, y produjo los thorpe. 
desgraciados efectos de un recargo de la deuda pública ; 
y desconfianza, por lo pronto, entre el pueblo y su 
jeneral. En el mismo año, Charleston de la Carolina incendio de 
del Sur fué destruida por un incendio. El Parla- Charleston. 
mentó británico votó jenerosamente la suma de 20,000 
libras para ayuda de los perjudicados. 

En Mayo de 1742 se despachó de la Habana una iTé». 
flota que desembarcó un ejército Español en San •'""'®- 
Simón. Oglethorpe habia allegado tropas y aposta- p¿SiM ^i. 
dose en Frederica ; pero no teniendo fuerzas bastantes vaden á 
para atacar á los Españoles, fué embestido por éstos. ^^'^^'^ 
Sus tropas, particularmente los Escoceses á las órdenes 
del Capitán Mclntosh, pelearon bravamente, rechaza- 
ron á los Españoles y les mataron doscientos hombres 
en "Bloody Marsh" (Pantano sangriento.) Intentó 
después Oglethorpe sorprender á los invasores, mar- 
chando á atacar su campo por la noche ; pero descon- 
certó su plan un traidor que disparó su fusil y corrió ^¡tar^ina" 
á las filas españolas. Mas á éstos hizo Oglethorpe estrata- 
creer, valiéndose de cierto ardid, que él enviaba aquel ^^"*' 
soldado para inducirlos á que se quedasen allí. Avis- 
tándose á este tiempo algunos buques de la Carolina 
del Sur, creyeron los Españoles que iban á caer en 
alguna celada, y tal prisa se dieron á embarcarse, que 
toda su artillería, provisiones y bagaje de guerra cayó 
en manos de los Jeorjianos. 

Desde los primeros dias de su establecimiento se Carácter de 
distinguió Jeorjia por los particulares principios de ^*^ ^^^' 
humanidad que habían servido de base á su fimdacion. 
Oglethorpe "no procuraba para sí, sino para los otros ;" 
y durante tres años prestó sus desinteresados servicios 
sin pedir siquiera una choza ni una pequeña granja. 
El elocuente Wiiitfield, con los dos Wesleys, (funda- 
dores los tres de la secta de los Metodistas) simpatiza- whitfieid y 
ban con Oglethorpe por su benevolencia, y cada uno vvLieys. 



142 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTK II. 



PER. III. 
CAP. II. 

Janta D¡- 

lectiva de 

Jeorjia. 



iT32. 

Destín ccion 

de los Natr 

chez. 

Los Chica- 
saws des- 
truyen un 
ejército 
francés. 



de ellos pasó algún tiempo en América, ayudándole 
en SU empresa. Whitfield fundó, cerca de Savana, un 
asilo para huérfanos. En 1752 los miembros de la 
Junta Directiva, cansados de un cargo molesto y no 
provechoso, le renunciaron ; con que Jeorjia quedó con- 
vertida en provincia de la Corona. 

LuisiANA, después de haber permanecido catorce 
años bajo el poder de una compañía de codiciosos es- 
peculadores formada en París, volvió al dominio del 
monarca francés, y se nombró de gobernador á Bien- 
ville. Éste encontró á los Chicasaws muy molestos 
vecinos, puesto que mas favorecían á los Ingleses que 
á los Franceses. Por influencia de ellos hablan come- 
tido los Natchez varios asesinatos, de donde se orijinó 
su completa destrucción por los blancos. Bienville 
subió por el rio Tombecbee para atacar á los Chica- 
saws, ayudado por un ejército francés del Ilinois, que 
llegó prímero y fué destruido por aquellos. Bienville 
á su llegada halló que los Indios le eran superiores en 
número, y se retiró inmediatamente por el rio abajo. 



CAPITULO II. 



ANTIGUA GUERRA FRANCESA. ^TOMA DE LÜISBURG. 

RECLAMACIONES DE INGLESES Y FRANCESES CON RES- 
PECTO A LA BAHÍA DEL MISISIPÍ. 



Revelación 
de un se- 
creto. 



En 1744 proclamóse nuevamente la guerra entre 
Inglaterra y Francia. A Luisburg, capital deila Isla 
de Cabo Bretón, se habia fortificado con grjflfxuidado 
y considerables gastos, y por su fortaleza se la llamaba 
el Dunquerque de la América ; al paso que por su 
posición dominaba la navegación del San Lorenzo y 
las pesqueras de los mares adyacentes. El Goberna- 
dor de Síasachusets, Shirley, proyectó un ataque con- 
tra aquella fortaleza, y declaró sus planes al Tribunal 
Jeneral de la colonia bajo juramento de sijilo. Juz- 
gándose demasiado grande el designio, demasiado 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 143 



aventurado y dispendioso ademas, se le abandonó en J^^^ '^ 
apariencias ; pero un honrado miembro, en ocasión de per. m. 
hacer las oraciones relijiosas en el seno de su familia, ^^^' "' 
descubrió inadvertidamente el secreto, rogando á Dios 
que concediese á la empresa su divina bendición. 
Aprobando el pueblo aquel proyecto, de que por tal 
casualidad se informaron, clamóse por que se llevara 
á cabo. Revivióse en el Tribunal, y después de una 1145. 
prolija deliberación, un solo voto decidió á favor de él. Fuerzas 
Inmediatamente se levantaron tropas en Conecticut, ^^^^^^^^ 
Rhode Island y Nueva Hampshire, para ayudar á los PeppereU.' 
de Masachusets. El mando de estas fuerzas se dio al 
Coronel Guillermo PeppereU, comerciante de Maine, 
que se hizo á la vela el 25 de Marzo, y llegó á Casco 
el 4 de Abril. Habiéndose solicitado una fuerza naval d^ ^q de 
británica, se incorporó ésta bajo las órdenes del Almi- ^^J^^^® 
rante Warren, y el completo de la espedicion llegó el (jrlndrhe- 
dia 30 de Abril á la bahía de Chapean Rouge. Tras cho. 
una serie de los mas afortunados sucesos, y á merced 
de casi increibles esfuerzos, tomóse al fin la fortaleza, 
y con ella toda la Isla de Cabo Bretón. 

Proclamóse la paz en 1748, y se firmó en Aix la it48. 
Chapelle por los Comisionados de Inglaterra, Francia Paz de Aix 
y España, un tratado, cuya base era la mutua restitu- ^^uef" 
cion de todas las plazas tomadas durante la guerra ; 
por donde, con gran sentimiento y mortificación de las 
colonias, fuó devuelta Luisburg á los Franceses. Su 
toma, sinembargo, habia dado crédito á las proezas 
militares de los colonos, pues habia sido el mas brillante 
hecho de armas de toda la guerra. 

Otra vez se habían así derramado la sangre y los No term¡- 
caudales del pueblo sin resultado algimo, y la guerra uiferendas. 
se terminó sin haberse arreglado debidamente las dife- 
rendas. Tal sucedió particularmente con respecto de 
las reclamaciones Americanas entre los poderes con- Estension 
trayentes. Demandaban los Franceses todas las tierras ^4 sc^run' 
ocupadas por las aofuas que corren liácia el San Lo- jcópraios 

iT «ij^ 1 1 nií' ' ' ' franceses. 

renzo y los J jagos, juntamente con las que el Misisipi 
y sus afluyentes riegan ; al paso que así en el oeste 
como en el norte construían fortalezas, con intento de 
unirlo y dominarlo todo en aquel vasto territorio. Los Reclamos 
Ingleses, por otra parte, hacían valer im derecho sobre de ios in- 
todo el país, apoyados en las patentes piimitívas, que " °"'° 






gleses. 



144 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

F ARTK II. estendian desde el Atlántico hasta el Pazífico. Claro 
PER. III. se veia que estas encontradas pretensiones acabarían en 

CAP II 

t^Af. 11. ^^^ nueva guerra. 

iT50. Cierto número de individuos, de Virjinia la mayor 
^ >* parte, entre quienes se contaba Lorenzo Washington 
del ohio. consiguieron en 1750 un acta del rarlamento Bntamco 
que los constituia en " Compañía del Ohio" y les con- 
cedía seiscientos mil acres de tierra, cerca ó á las már- 
jenes del rio de este nombre. Hicieron medir el terri- 
torio y abrieron comercio con los Indios vecinos. Fué 
Medidas esto sabido por los Franceses, y el Gobernador de 
losFran-* Canadá se quejó á las autoridades de Pensil vania y 
ceses. Nueva York, amenazando que se apoderaría de las 
personas de los tmficantes si no saüan del territorio. 
Hízose así con varios de ellos, y fueron conducidos al 
Alarma del fucrtc fraucés CU Prcsquc Isle. Alarmado Dinwiddie, 
dwiMn- Crobemador de Vh'jinía, con estos movimientos de los 
widdie. Franceses, había enviado á un traficante para intro- 
ducirse entre ellos como espía, el cual á su regreso 
aumentó los temores del Gobernador con vagas noti- 
cias de los puestos franceses cerca del Lago Erie, sin 
satisfacer su curiosidad en cuanto al número ú objeto 
lis 2. ^^ ^^^ fuerzas. Determinó, pues, bien que estaba ya 
Eiije á* avanzada la estación, enviar inmediatamente á una per- 
Washing- soua dc coiifianza, para requerir al Comandante francés 
encabo*" 4^^ desalojasc el territorio ; y para que al mismo tiem- 
dificoitoso. po trajese informes tales de su fuerza y posición que, en 
caso de que se negase á retirarse pazíficamente, sir- 
viesen para adoptar algún practicable medio de lanzarle 
á la fuerza. Elijióse para esta comisión á un joven 
oficial de milicias de veintidós años de edad. Su figura 
era imponente ; su semblante inspiraba respeto y con- 
fianza ; — su nombre era Jorje Washington. 



HISTORIA DE LOS SSTADOS-ÜNIDOS. 1 45 



CAPÍTULO III. 

JORJE WASHINGTON. ^Sü NACIMIENTO, FAMILIA Y EDU- 
CACIÓN. Sü CONDUCTA EN COMISIONES DE CONFIAN- 
ZA, EN PÚBLICO Y EN PRIVADO. 

Lorenzo Washington, abuelo de Jorje, y Agustín parte n. 
Washington, su padre, habían continuado residiendo p^r. m. 
con su familia en el condado de Westmoreland, estado *^^^- "*• 
de Virjinia, donde su ya mencionado bisabuelo Juan Jnan, Lo- 
babia fijado sus lares ; y allí, el día 22 de Febrero de AguStíy 
1732, nació el que hoy se considera como Padre de su yj^^^^^ 
Patria. En 1734 se trasladó su padre al condado de ton. 
StaíFord, frente á Fredericksburg, orillas del Rapa- 1T32* 
hanoc ; pensando apenas que aquel juguetoncillo, que 
por entonces escasamente contaba dos abriles, estu- 
viese señalado por la Providencia para carrera tan 
eminente y gloriosa. 

Murió en 1743 Agustín Washington, y dejó á cada it43. 
uno de sus hijos heredades de gran precio. A Lorenzo, Muere su 
su primojénito, legó los hermosos terrenos á orillas del p*^"** 
Potomac, y á Jorje las tierras y mansión en que murió. 
Era éste fruto de segundas nupcias ; y su escelente 
madre, María Washington, quedó, por testamento 
del padre, única tutora suya. Bajo su maternal direc- 
ción y en una escuela gratuita fué como se desarrolla- 
ron en Washington aquellas facultades físicas é intelec- 
tuales y aquellos elementos de moral que constituían la 
grandeza de su carácter. 

En la escuela era muy laborioso y esacto en la tarea s» carácter 

j ... ,•'. ,• 1 1 i«i« moral 

de sus ejercicios ; y al mismo tiempo tanto se distm- cuando j6- 
guia por la verazidad de sus dichos, la rectitud de sus 
actos y el acierto de sus juicios que sus condiscípulos 
esponian siempre ante él sus desavenencias para 
que decidiese como juez. Aventajado igualmente en 
salud y vigor corporal, sobresalía en los juegos atlé- 
ticos y en las empresas atrevidas. Gustábale la pro- 
fesión de la milicia, y cuenta la tradición que las 

10 



ven. 



146 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

— — I ■ ■ I ■! I» ■ » I» I - I. — II - !■■ ■ ^M^— ■ ■ ■■■■ I ■^ I !■ I. ■ ■■ . II ^^^m^m ■■ ■■ ii^^— ^— — ^^«^ 

P ARTK II. primeras batallas en que tuvo mando fueron los simu- 
PKR. III. lacros de guerra que enseñaba á sus condiscípulos. 
CAP. III. aprendió á leer y escribir bien, y se amaestró com- 
Sn activi- pletamente en aritmética. Era esto todo el caudal de 
instrucción que la escuela podia proporcionarle. Prac- 
So estudio tico por sí mismo el arte de la elocución, y consiguió 
dificaita^ ^o^marse un estilo correspondiente al elevado tono de 
des. sus sentimientos morales, y la rectitud y enerjía de su 
carácter. Siendo su objeto prepararse para la pro- 
fesión de agrimensor, estudió con placer y provecho 
mental las matemáticas superiores. Apuntaba cuida- 
dosamente en sus libros sus diagramas, observaciones 
I sobre las costumbres y reglas de conducta. Nada era 
demasiado trabajoso ni demasiado prolijo para su áni- 
mo resuelto. 
1T48. Empezó la carrera de su vida activa por medir las 
Agrimen- grandes haciendas del Lord Fairfax, residente por en- 
m'^QUñas f*^^^^s ^^ Virjinia. Aunque era un mancebo de no 
mas que dieziseis años de edad, se le confió una tarea 
que para un hombre hábil y competente era arduo y 
difícil empeño. A menudo veíase solo nuestro joven 
aigrimensor en las enmarañadas y agrestes selvas de los 
Alegamos ; pero en las cumbres de los montes se go- 
zaba al contemplar las bellezas de cielo y tierra, y en 
los valles ecsaminaba cuidadosamente todos los objetos 
raros y curiosos que á la vista se le ofrecían. Acon- 
tecíale con frecuencia no tener cama en que dormir, 
ni techo que le abrigase. Aderezaba con sus propias 
manos la caza que con su escopeta se procuraba, y á 
las vezes participaba del wigwam y del desagradable 
alimento del Indio. Pero estas penalidades eran un 
ensayo importante para los servicios que había de 
Gana diñe- prestar lucgo. Su emplco era también lucrativo ; y 
ro y honra. ^^ ^^j manera desempeñó sus deberes, que en el ánimo 
de los hombres ganó crédito de joven que prometía 
estraordinariamente. No contaba mas de diezinueve 
anos cuando se le nombró Ayudante ieneral de la mi- 
* ^ ** ^' lícía de Virjinia, con el grado de Mayor. 
AyaTante Por estc tíempo acompañó en un viaje á las Antillas 
^^ ra?^ áe^ ^ ^^ hermano Lorenzo que se moría de una dolencia 
Aiayúr. pulmouar. Fuéle provechosa esta escursion, á merced 
Hacienda de SU laboHosídad y su espíritu observador ; mas la 
mont enfermedad de su hermano se empeoró de manera tal 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 147 

que murió en el siguiente año. En el testamento nom- ^^^"^^ ^ 
bró á Jorje albacea suyo y le legó el titulo sobre la pkr. m. 
hacienda de Vermont. ^^' "^• 

Dióse después al Mayor Washington el mando de Oct. 3i. 
una de las cuatro divisiones en que Dinwiddie habia 1T53. 
compartido la milicia de ** el Dominio," que asi se ?*^'« p*"*, 
llamaba entonces á Virjinia. Por esta sazón fué cuando desierto. 
el Gobernador le elijió para enviado al Francés. El 
sitio del gobierno de Virjinia se hallaba en Williams- 
burg : alli se dirijió Washington, y se le proveyó de 
una carta de Dinwidie para Saint-Pierre, el Coman- 
dante francés, requiriéndole con amenazas para que 
desocupase el tenitorio perteneciente al monarca 
inglés. 

Partió Washington el dia 31 de Octubre para atra- Nov. u. 
vesar mas de quinientas millas, por tierra, sin camino ^J^J*** 
en la mayor parte y espuesto á las inclemencias del in- 
vierno en un desierto. Su ruta era por Fredericks- 
burg, Alejandría y Winchester hasta la Ensenada de 
Will, partiendo de Cumberland. Allí, despidiéndose 
de todo vestijio de civilización, y habiendo asociado á 
Mr. Gist, ájente de la Compañía del Ohio, en cahdad 
de intérprete y guia, se lanzó con su comitiva, com- 
puesta de ocho individuos, en las entrañas del agreste 
desierto. En medio de nevascas y tempestades, pasa- 
ron sobre empinados montes unas vezes, y otras al 
través de espesos bosques cruzaron valles anegados. De Cum- 
Llegando al Yuguiogeny, siguieron su curso hasta el ^^^ ^ 
Monongahela, y por éste bajaron hasta su confluencia 
con el Aleganio. El "Fork," como entonces se llamaba 
el lugar que ocupa Pittsburg, era entonces un desierto ; 
pero Washington observó, y dio después informe sobre 
ello, que el lugar era adecuado para establecer en él 
un fuerte. De " Fork" navegó veinte millas rio abajo 
hasta Logstown, donde tenia que dar amistosas saluta- 
ciones de parte de Dinwidie al gran jefe de los Hurones 
del sur, Tanacharison, ó Medio-Rey, cuya amistad Nov.24. 
solicitaban Ingleses y Franceses á la par. Aseguró el ^g^^^Lo"^"^* 
Jefe que la tierra en disputa no pertenecía ni á aquellos town á Mo- 
ni á éstos ; sino que el Grande Espíritu la habia dado ^^^ ^^* 
á los Indios y permitídoles fijar en ella su residencia. 
Después de una amigable plática, Tanacharison y 
tres de sus piincipales allegados acompañaron á Wash- 



148 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



FARTK II. 



PER. III. 
CAF. III. 

Cómo le 
recibieron 
en el cam- 
po francés. 



Peligros del 
retorno 

de Wash- 
ington. 



Regresa. 
Enero 16. 

Ausencia 
de 11 sema- 
nas. 



1T54. 

Envíasele 
con tuerza 
de tropas. 



Construyen 
los Fran- 
ceses el 

Fuerte Da 
duesne. 



ington, por espacio de cien millas, hasta el campa- 
mento francés en Ensenada Francesa. 

Saint-Pierre, que hacia corto tiempo se hallaba 
encargado de la comandancia del puesto, le recibió con 
toda la cortesía y hospitalarias atenciones de un caba- 
llero francés ; pero á la demanda de Dinwidie de que 
desocupase el territorio que pertenecía á la corona 
británica, respondió que no le atañía discutir tratados ; 
que pretensiones tales debieran dirijírse al Gobernador 
jeneral del Canadá, Marqués Du Quesne ; que él obraba 
conforme á sus órdenes y que éstas debía cumplir es- 
trictamente. 

El retomo de Washington en los mas rigorosos días 
del invierno fué acompañado de grandes azares y peli- 
gros. Una vez aconteció que un guia traidor le apuntó 
con su escopeta, pero erró fuego ; y en otra, habiendo 
construido él y su práctico, en el espacio de un día y ' 
con una mala hachuela, una miserable balsa, aventurá- 
ronse, á puestas del sol, á pasar en ella el hinchado 
rio, entre grandes masas de flotante hielo. Llegaron 
éstas á tropezar con ellos, y arrojáronles de la balsa al 
agua que allí tenia sobre diez píes de profundidad ; mas 
lograron salvarse á buena dicha, nadando hacia la playa 
de una isla. 

El 16 de Enero llegó á Williamsburg el Mayor Wash- 
ington después de una ausencia de dos meses y tres 
semanas. La enerjía y la prudencia con que habia 
arrostrado y vencido los peligros, y la habilidad que 
en el desempeño de su misión había mostrado, se im- 
primieron profundamente en el ánimo de sus conciuda- 
danos ; y con grande aplauso se leyeron sus relaciones 
no solo en las colonias todas, sino en Inglaterra 
también. 

Levantáronse tropas en Vírjinia por aquel tiempo, y 
se nombró á Washington Teniente-coronel, encargán- 
dosele del mando. En Abril de 1754 marchó hacia el 
disputado territorio y sentó sus reales en Great Mea- 
do ws (Prados Grandes.) Supo allí que el Francés 
había despojado á los Virjinianos de un fuerte que por 
recomendación suya estaban construyendo en el Fork, 
y el cual concluyeron los Franceses, poniéndole por 
nombre Fuerte Du Quesne. Infórmesele también de 
que se habia enviado contra él xm destacamento de 



b « 



HISTORIA DK LOS ESTADOS-UNIDOS. 



149 



tropas y que estaban acampadas éstas á pocas millas 
al oeste de Prados Grandes. Washington marchó 
contra ellos, cercó su campamento y púsolos en com- 
pleta derrota, muriendo en el empeño el comandante 
De Jumonville y diez de los suyos. A su regreso á 
Prados Grandes construyó un pequeño reducto que 
llamó Fuerte Necesidades. 

Con menos de cuatrocientos hombres marchó Wash- 
ington á desalojar del Fuerte Du Quesne al enemigo ; 
mas, después de haber avanzado trece millas, supo que 
habia recibido refuerzo del Canadá, con que se retiró 
en seguida. Imposibilitado de continuar su retirada 
por carencia de municiones que esperaba, atrincheró su 
pequeño ejército en el Fuerte Necesidades. Desta- 
cóse inmediatamente una partida de mil y quinientos 
Franceses, y éstos dieron un asalto al fortin, que, des- 
pués de una valerosa resistencia, se vio Washington 
obligado á rendir, recibiendo la guarnición los honores 
de la guerra. 



PARTE II. 

PER. III. 
CAP. IV. 

Washing- 
ton derrota 
ana partida. 
10 muertos. 

22 prisione- 
ros. 

Mayo 28. 

Los Fran- 
ceses ruoi- 
ben refuer- 
zo. 



1754. 

Julio 3. 



CAPITULO IV. 



CONGRESO EN ALBANY. CONVENCIÓN DE GOBERNA- 
DORES EN VIRJINIA. BRADDOCK. 

Previendo el Gobierno Británico una guerra, pro- Tentativa 
puso á sus colonias de América formar una unión. En ® ^^°^' 
consecuencia de ello, se congregaron en Albany los 
delegados de las provincias de Nueva Inglaterra, de 
Nueva York, Pensilvania y Maryland. Después de 
haber deliberado, aceptaron un plan de confederación 
que fué trazado por Benjamín Franklin el dia cuatro 
de Julio de 1754, veintidós años precisamente antes 
del tiempo en que aquel grande estadista contribuyó á 
redactar la Declaración de Independencia. Pero no no agrada 
aerado el plan en Inglaterra porque conferia demasiado .®^ p'*" * 

j 111 • j?i k , • ninguna de 

poder al pueblo ; m agrado tampoco en Amenca por- las panes. 
que conferia demasiado poder al rey. Mostróse de 



lTff4. 



150 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

^RTK n^ esta suerte cuan abiertamente encontradas eran ya 
PER. 111. desde esta época las miras de Británicos y Americanos. 
CAP. IV. £g^g^ diversidad de opiniones fué la que por iin condujo 

á la Revolución de las Colonias. 
Convoca De Inglaterra se despachó al Jeneral Braddock 

Braadock a -t • • . ^ -t i iz n j¿ 

los Gober- cou mil y quiDicntos hombres, el cual a su llegada a 
nadores. América convocó una convención de los Gobernadores 
coloniales que habia de verificarse en Virjinia á intento 
de concertar con él un plan de operaciones militares. 
Dispusiéronse en ella cuatro espediciones ; la primera 
contra Nueva Escocia ; la segunda contra el Fuerte Du 
Quesne ; la tercera contra Crown Point, y contra Niá- 
gara la cuarta. 

La que á Nueva Escocia se dirijia fué confiada al 
mando de los Jenerales Monckton y Winslow, y la 
flota que conducia las tropas se hizo á la vela del 
puerto de Boston. El ejército se distinguió en valor 
y buena conducta, y á trueque de solo una pérdida de 
trescientos hombres, puso á los Ingleses en posesión de 
Nueva Escocia. 
1755. El Jeneral Braddock mandaba la espedicion contra 
Joño 10. el Fuerte Du Quesne. A su llegada asoció como ayu- 
Empiezasn daute suyo á Washington que era ya entonces coronel. 
ejéreUo^de ^^^ couscjo suyo determinó Braddock, en su marcha 
Braddock. por el dcsicrto, dejar atrás el bagaje pesado bajo la 
custodia del Coronel Dunbar, con una escolta de seis- 
cientos hombres ; y á la cabeza de mil y doscientos de 
tropa escojida, prosiguió á marchas forzadas hacia el 
Fuerte Du Quesne. No carecia Braddock de valor ni 
de pericia militar ; pero ignoraba completamente el 
modo de hacer la guerra en los bosques de América, y 
tenia á menos el dictamen de los oficiales del pais. 
Washington, sinembargo, se habia aventurado á sujerirle 
Desprecia ^^ Conveniencia de emplear á los Indios, que, bajo las 
Braddock órdenes de Medio-Rey, habian ofrecido sus servicios 
e consejo. ^^^^ escuclias y partidas de avanzada. Braddock no 
solamente desdeñó el consejo, sino que ofendió á los 
Indios "con la aspereza de su trato. Así, pues, avalan- 
zóse á ciegas, sin conocer los peligros que de cerca le 
amenazaban. 
Bella apa- Erase la hora de mediodía del nueve de Julio, cuando 
riencia del desde las alturas á la diestra del Monongahela contem- 
Sraddock! piaba Washington la subida del ejército, que, á diez 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 151 

. • 

millas del Fuerte Du Quesne, habia por segunda vez r^RT» n. 
vadeado la corriente. Todo parecia lo mas brillante y pkr. m. 
mas bello que hasta entonces habia visto. Las com- ^^' ^^' 
pañías con su uniforme purpikeo, sus reluzientes armas 
y ondeantes pabellones, marchaban al son de una mú- 
sica entusiasmadora al entrar en la selva. De im- 
proviso cayó sobre ellos la guerrera turba de los Indios, una emboa- 
y de diversos puntos y ocultos enemigos comenzó á °*'^Jj^^"' 
llover un mortífero fuego. Muchos cayeron. Sobrecoji- 
dos de espanto, rompiéronse las filas, y habríanse dado 
á la fuga, sino los hubiese , nuevamente formado Brad- 
dock, que, devoto á las reglas de la táctica europea, 
procuraba siempre conservar un orden regular de 
batalla. De esta suerte mantuvo á sus j entes como 
ovejas en redil, sirviendo de escelente punto en blanco 
á sus enemigos que se hallaban fueran de su alcanze, 
y en el único punto en que los Indios, muy inferiores 
en número, podian haberlos derrotado, hallándose apos- 
tados á uno y otro lado del camino y ocultos en dos 
abras del monte. Los Indios, apuntando individual- 
mente á los oficiales, derribaron á todos los de á ca- 
ballo, esceptuándose solanvente Washington, que que< 
dando único ayudante del Jeneral, corría por todas MaraviUosa 
partes sobre el campo de batalla llevando las órdenes *^cí!)Tde' 
de aquel. Después aseguraron los Indios que hablan Wasbing- 
observado con particular atención su talante y notable 
fisonomía, y que le habían hecho fuego repetidas 
vezes ; pero al fin se convencieron de que se hallaba 
protejido por un Poder Invisible y que ninguna bala 
podía hacerle daño. Concluida la batalla, se encon- 
traron cuatro de ellas depositadas en su casaca. Ha- 
bíanle matado dos vezes el caballo, pero el destinado 
libertador de su patria escapó del peligro sin una sola 
herida. 

Braddock, que no habia desmayado en medio de la \^¡^^ * 
continua lluvia de balas, recibió por último una herida y64ofi-' 
mortal. Al verle caer, huyeron en desorden las tropas °*¿^¿^ 
veteranas. Washington formó y cubrió su retirada con 
los provinciales á quienes Braddock, por desprecio, 
habia mantenido á retaguardia. La rota fué completa, 
y de ochenta y cinco oficiales murieron sesenta y cua- 
tro, perdiéndose casi la mitad de los soldados, entre 
muertos y heridos. El ejército no hizo alto en ningún 



152 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

t . 

PARTKii^ punto hasta que encontró la división que mandaba el 

PER. m. Coronel Dunbar, cuarenta millas á retaguardia. Allí 

CAP. V. jjjyj.i¿ Braddock. El ejército todo continuó su re- 

Dunbar tirada hasta el Fuerte Cumberland, á ciento y veinte 

mando, millas del lugar del combate. El Coronel Dunbar 

llevó los veteranos á Filadelfia, dejando toda la frontera 

abierta á las hostilidades de Indios y Franceses. 



CAPITULO V. 

KESTO DE LA CAMPAÑA DE 1755. CAMPAÑA DE 1*756. 

Jonio. A CUATRO mil ascendia el número de tropas des- 

175^. tinadas á la espedicion de Crown Point. Llegaron á 

^hjma¡iJ Albany el último dia de Junio, acaudilladas por el 

Jeneral Guillermo Johnson y el Jeneral Lyman, y 

reunióseles allí un cuerpo de Mohawks, á las órdenes 

de su saquém Hendrick. Lyman avanzó con el grueso 

Constrü- del ejército y construyó el Fuerte Eduardo, para ase- 

¥n^Tta S^^^ ^^ él los bateles, provisiones y artillería, que de 

Eduardo. Albauy habia enviado Johnson. Hacia fines de Agosto 

puso éste su fuerza en movimiento y acampó en la 

márjen meridional del Lago Jorje, donde se preparó de 

lo necesario para cruzar los lagos. 

El B. Die». Entretanto, el Barón Dieskau conducia contra esta 

Ir Q TI A^flf^A 

y derrota fuerza uu ejórcito sacado de Montreal. Tuvo con los 

""inento°'^ Americauos un encuentro cerca del campamento de 

éstos y fué dichoso por entonces ; mas, al siguiente 

Efl derrota- dia mostrósclc advcTsa la fortuna. Su ejército huyó 

**«TiMo^ derrotado ; y á él, pálido y desangrándose por mor- 

dei ejército, tales heridas, se le encontró reclinado al pié de un 

árbol en los bosques. 

Los honores Johnsou, al informar de estos hechos al Gobierno 

empaña^'* inglés, nó hizo mcnciou del Jeneral Lyman, y obtuvo 

BU reputa- para sí un galardón de 5000 libras y una Baronía. La 

opinión de las jentes era que la recompensa, por lo 

menos, pertenecía á Lyman de por mitad. 

Los pobres y desalentados restos del ejército de 



Clon. 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 153 

Dieskau hicieron alto en Monte-francés, donde fué- '^'"'■^^ 
ron puestos en cabal derrota al siguiente dia por pkr. m. 
una salida del Fuerte Eduardo, y sus cadáveres *'^-^- 
arrojados á un pequeño la^o que desde entón- Desü-ac- 

V XX O X Clon 06 los 

ees ss llamó " Laguna de Sangre** (Bloody Pond.) restos del 
I Ojalá y en breve llegue el tiempo en que las puras fj^^g^ 
aguas de nuestra tierra natal no se tiñan con la sangre 
de sus hijos, bárbaramente derramada por las manos 
de unos y otros ! 

El triunfo en el Lago Jorje revivió los ánimos de s»«-G.John- 
las colonias ; pero Sir Guillermo Johnson no quiso se- vecha la 
ffuir su buena fortuna marchando á reducir á su obe- °*™P*fi*- 
diencia á Crown Point, sino que en el lugar que sirvió 
de escena á su victoria, en la ribera meridional del Lago 
Jorje, edificó un fuerte que llamó Guillermo Enrique. 
Dejando seiscientos hombres para guarnecer los puntos 
fortificados, volvió el resto de las tropas á sus respec- 
tivas colonias. 

El Gobernador Shirley dirijió en persona la em- 1T5«. 
presa contra Niágara. No llegó á OsWego hasta el ^^^^°^^' 
21 de Agosto, y se estuvo aguardando allí por pro- p¡erde*ía 
visiones hasta que la estación avanzó demasiado para campaña. 
cruzar el Lago Ontario. Dejando setecientos hombres 
á las órdenes del Coronel Siercer para guarnecer el 
fuerte, retomó á Albany, con que se dio fin á la cuarta 
espedicion. 

Con la destrucción del ejército de Braddock queda- iT^e. 
ron á merced de los salvajes las fronteras de Pensil- ¿^'¿n u 
yania y Virjinia. Washington, á la cabeza de su Florida y la 
Tejimiento, hizo cuanto pudo para defenderlas ; y ^®2i|[^*" 
manifestó enérjicamente al Gobierno que debian adop- 
tarse nuevamente medidas ofensivas, y en particular 
contra el Fuerte Du Quesne que servia de abrigo" á 
los Indios y era el punto de partida de sus hostiles 
espediciones. 

1* 



154 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



CAPÍTULO VI. 



CAMPAÑAS DE H 5l Y l758. 



PARTE II. Poco se habia hecho, pues, en la campaña de 1*756. 

PKR.inr La de 1*757 es solo memorable en nuestros anales por 

CAP. VI.. la horrible matanza cometida en el Fuerte Guillermo 

Enrique. Montcalm, que sucedió á Dieskau, habia 

de antemano concentrado sus fuerzas, que ascendian á 

Stia á" nueve mil veteranos, Canadenses ó Indios, en las orillas 

Fuerte G. ¿^1 Champlaiu, en Ticonderoga. Cruzando el lago 
^^^^' Jorje, puso sitio al Fuerte Guillermo Enrique, que era 
mandado por el Coronel Monroc, oficial británico. Al 
mismo tiempo se hallaba el Jeneral Webb en el Fuerte 
Eduardo, con el grueso del ejército británico, com- 
puesto de cuatro ó cinco mil hombres. Viéndose Mon- 
roe fuertemente estrechado, pidió ayuda á Webb con 
grande instancia, al paso que se defendía con valor ; 
jifero en vano la pidió ; y por necesidad se vio obligado 
á rendirse el dos de Agosto. Por los artículos de la 

Agosto 2. capitulación se comprometia Montcalm á que á los In- 

Monroe* gleses se permitirla salir del fuerte con los honores de 

la guerra, y que, á fin de protejerlos de los Indios se 

les proporcionarla una escolta para conducirlos al 

sto 3 ^^^^^^ Eduardo. Pero los Indios que no servían sino 

La matan- po^ ^1 cebo del botiu, atacárou á los Británicos en el 
^\ campo ; y el comandante francés, ó no pudo, ó no 
quiso ampararlos. Los perseguidos arrojaron á los 
Indios su dinero y ropas ; pero no satisfechos los sal- 
vajes, siguieron tras los desnudos prófugos con hacha 
y cuchillo en mano. Pocos llegaron al campamento 
de Webb, y á muchos se encontró desangrando en los 
bosques, pero la mayor parte de éstos hablan perdido 
la razón en medio de sus agonías. 
G. Pitt. La manera en que se habia dirijido la guerra dis- 
gustó tanto al pueblo de América como al de la Gran 
Bretaña, y ocasionó la subida al primer ministerio, del 
mas grande Estadista de los anales Británicos, — 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 155 

Guillermo Pitt, después Conde de Chatham. Tan ^^»''" "• 
poderosa era su elocuencia y tan austero su patriotismo per. m. 
que al fin dominó los impulsos del Gobierno y los áni- ^^^' ^^* 
mos del pueblo. 

En una circular que dirijió á los Gobernadores de 1T58. 
las provincias les prometía enviarse pronto una fuerza ^".^ j^P^i» 
competente contra los Franceses y las ecsortaba á que colonias, 
hiciesen todas las dilijencias posibles para alistar hom- 
bres en sus respectivas colonias. Animados con este 
llamamiento, renovaron los colonos sus esfuerzos y 
aumentaron su ejército hasta el número de veinte mil. 
Envióse también de Inglaterra un gran refuerzo ; por 
manera que llegaron á tener en pié un ejército mayoi 
que cualquiera de los que hasta entonces habian ecsis- 
tido en América. Estas tropas, que en su total aseen- Ejército de 
dian á cincuenta mil hombres, se hallaban prontas para , ^o.ooo 

111 . j'ji • hombres en 

operar desde los primeros días de la primavera ; y se Amónca. 
determinó emprender tres espediciones, contra Luis- 
burg, Crown Point y Fuerte Du Quesne. 

Después de un sitió formal, el mejor dirijido de Ríndese la 
cuantos en América se habian puesto, se hizo que la for- "^•*'*'^* 
taleza de Luisburg cayese otra vez en manos de los 
Ingleses, el dia 6 de Julio. La bizarra conducta que ge envían 4 
durante el cerco observó Jaime Wolfe, le abrió las Europa 
puertas de su gloriosa carrera militar. A par que ¿oMro"" 
Luisburg, cayeron en poder de los Británicos las islas 
Cabo Bretón y San Juí^n. 

El Jeneral Abercrombie, á la cabeza de dieziseis mil Julio 6. 
hombres, marchó contra Ticonderoga y Crown Point. ¿j'J'^''"**!]!" 
Cruzó el Lago Jorje, y desembarcando en su estremi- contra tí- 
dad setentrional, intentó con ayuda de hábiles guias, ^onderoga, 
atravesar las tres millas de enmarañados bosques que 
se encontraban entre su ejército y Ticonderoga. Al 
aprocsimarse al fuerte, dio sobre él un destacamento 
de los Franceses, y trabóse una pelea en que los asal- 
tadores perdieron trescientos hombres, y entre ellos al 
amable Lord Howe. 

Sabedor Abercrombie de que de un dia á otro de- pierden ios 
bian llegar refuerzos á los Franceses, sin esperar por ^g'ooo^*** 
su artillería dio un valiente pero indiscreto ataque al 
fuerte, del cual fué rechazado con una pérdida de 
cerca de dos mil de los suyos, entre muertos y heri- 
dos, con que se retiró á sus antiguos cuarteles, á la 



il 



156 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTE 



*^ orilla meridional del lago Jorje. Allí consintió con la 
PKR. III. solicitud del Coronel Bradstreet y le despachó con tres 
ckF. vil. jjjji i^QjY^bres contra el Fuerte Frontenac. Con estas 
tropas, que eran en la mayor parte provinciales, mar- 
chó á Oswego, se embarcó en el lago Ontario, desem- 
«- barco el 25 de Agosto á distancia de una milla del 
El Coronel ^^ertc, y CU dos dias obligó á rendirse la fortaleza de 
Bradstreet Frontcuac. Como cstc fucrte, que después se llamó 
Frome^nac. Kingston, contenia los equipos militares que se destina- 
ban á los Indios y para proveer á las tropas del 
suroeste, su destrucción contribuyó al buen écsito de 
la espedicion contra el Fuerte Du Quesne. 
Nuevo ca- Al Jcncral Forbes con ocho mil hombres se en- 
"inerd* cargó la toma del Fuerte Du Quesne ; y cometió un 
Forbes. grave error. Contra las sujestiones y ruegos de Wash- 
ington, tomó un camino nuevo por Raystown, en lugar 
del que anteriormente se habia hecho por Cumberland. 
La consecuencia de esto fué que era tan tarde cuando 
llegó el ejército cerca de Du Quesne que la jente sufrió 
increibles penalidades. Llegaron, sinembargo, al fuerte 
Púnese al y le eucontrárou desierto. El Jeneral Forbes murió 
Qulíne^e'i ^^ ^^ camluo, á SU retomo, á consecuencia de la fatiga, 
nombre de y las intemperies sufridas. Reparóse el fuerte y se le 
^^"' llamó Fuerte Pitt. Los Indios vecinos entraron en- 
tonces de muy buena voluntad en un ajuste de paz. 



CAPITULO VII 



CAMPAÑA DE 1759. 



1759* ^03 triunfos de la anterior campaña animaron á 
pjtt se pro- Mr. Pitt á formar para la presente el gran designio de 
pone tres desalojar á los Franceses de su territorio Americano. 
^ * La campaña de 1759 tenia por objeto nada menos que 
la completa reducción del Canadá. Dividióse en tres 
partes el ejército. La primera división, á las órdenes 
de Wolfe, habia de emprender un ataque directo con- 
tra Quebec. La segunda, mandada por Amherst, se 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 15*7 

dispuso que tomase á Ticonderoga y Crown Point, ^-^r te n. 
siguiendo luego hacia el norte ; y la tercera, que acau- per. m. 
diliaba Prideaux, compuesta de provinciales ó Indios, ^^^' ^"' 
habia de reducir á Niágara, bajar el San Lorenzo, y en 
unión de la segunda división, tomar á Montreal ; 
reunirse luego, y prestar ayuda á Wolfe sobre Quebec. 

Prideaux puso cerco á Niágara el 6 de Julio. Matóle •'°''** ^* 
una bomba, y recayó el mando en Sir Guillermo John- pndeauxen 
son, que tomó el fuerte, haciendo seiscientos prisione- ei.s'tiode 

Tx X' Jx -^xj • • Niágara. 

ros. Interceptóse de esta suerte toda comunicación 
entre el norte y el sur de las posesiones francesas, y 
se aseguró la tranquila conducta de los Indios para lo 
adelante. 

Pitt habia conocido las estraordinarias cualidades de Pjtt so»- 
Wolfe mientras todavía se hallaba en la oscuridad, y wo?f¿ 
le confió el mando contra Quebec. Túvose particular 
cuidado en la elección de sus oficiales subalternos, y se Le propon 
puso á su disposición im escojido ejército de ocho mil eieidon del 
hombres, y un gran tren de artillería. En los últimos ejército. 
dias de Junio desembarcaron estas tropas en la Isla de 
Orleans. Allí reconoció la posición de su enemigo, y bar^rínia 
vio las dificultades que le rodeaban. Quebec se le IsladeO^ 

leans 

presentaba hacia el norte del San Lorenzo. La parte 
alta y las respetables fortificaciones de la ciudad esta- 
ban situadas sobre un peñón cuya empinada y pen- 
diente falda se estendia hacia el oeste en línea paralela 
con el rio, y presentaba una muralla que parecía im- 
posible escalar. El rio San Carlos bajaba del noroeste, 
uniéndose al San Lorenzo precisamente bajo la ciu- 
dad. Sus márjenes eran elevadas y desiguales, cor- Dificuita- 
tadas por abras aquí y allí. Veíanse sobre sus aguas *^JJj|ci^^ 
buques armados en guerra, y su entrada se hallaba 
obstruida por baterías flotantes. Pocas millas mas 
abajo, despeñaba el Montmorenci su catarata sobre el 
San Lorenzo. Fuertemente apostado á lo largo de la 
escarpada ribera, desplegaba sus formidables líneas el 
ejército francés, comandado por Montcalm. Wolfe jaü^g. 
tomó posesión de Point Levi, construyó y guarneció 
pesadas baterías que barrieron la ciudad baja ; pero 
las fortificaciones de Quebec no sufrieron daño alguno. 

El Jeneral inglés desembarcó después su ejército MontTaim 
mas abajo del Montmorenci ; pero Montcalm no aban- ¿®^tJ¿ 
donó su atrincheramiento. Wolfe cruzó entonces el renci. 



168 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PARTE II. j.jQ^ y \q atacó en sus reales ; pero sc vio obligado á 
PER. III. retirarse con pérdida de cuatrocientos de los suyos. 
CAP. vil. Entonces vadeó otra vez el Montmorenci. Informósele 
allí que sus esperados refuerzos probablemente fallarían.. 
Amhei-st habia encontrado desocupados á Ticonderoga 
y Crown Point^ y se preparaba para atacar las fuerzas 
ceSTj^m- fr'incesas en Isle aux Noix (Isla de las Nuezes.) Muerto 
BDuienre- Prideaux, llevó adelante sus planes Sir Guillermo 
^^ "rw!^^^ Johnson. Pero el enemigo se hallaba en plena fuerza 
en Montreal, y de ninguna de las divisiones británicas 
podia esperar ayuda el comandante de la espedicion 
contra Quebec. 
Vaebre & Hallábase Wolfe sujeto á pruebas harto duras. Su 
Orieans. ^lúnio permanecía impasible, pero la salud del cuerpo 
le faltó por algún tiempo. Apesar de esto, tan pronto 
como pudo volver á las filas, los ojos de todos se fija- 
ron en él con cariño y llenos de esperanza ; y formó 
un nuevo y mas atrevido plan. En consecuencia, le- 
vantó su campo en Montmorenci y tomó á Orieans. 
Embarcándose allí con su ejército, navegó rio arriba, 
muchas millas de su destinado sitio de desembarco. 
Engañó con este movimiento al enemigo, y se aprove- 
chó de la corriente y la marea para llevar sus botes 
silenciosamente hasta el pié del peñón que intentaba 
escalar. Wolfe fué el primero que saltó en tierra. La 
rapidez de la corriente se llevaba los botes, y algunos 
Llega á las habiau pasado ya del estrecho desembarcadero. La 
"an^de ribera era tan pendiente que casi no se podia subir, y 
Set. 13. estaba cubierta de centinelas franceses. Eludiendo 
estos peligros á flor de agua, procedieron á escalar el 
peñón. La primera partida que llegó á las alturas, se 
apoderó de una pequeña batería que las coronaba ; 
Batalla de de csta suerte subió con seguridad el resto del ej or- 
las Alturas (jj^q y jj]^ sobre la encumbrada llanura que domina 

de Abra- J i ^c r x 

ham. una de las mas magnincas perspectivas que presenta 
la naturaleza, descubrieron los Franceses por la ma- 
ñana el ejército británico colocado en una posición 
altamente ventajosa. 
Pierden los Cou sorprcsa v profuudo sentimiento supo Montcalm 
la ventaja conseguida por su contrario ; y abandonando 
ceb¿ 1,000. su fuerte posición, cruzó el San Carlos, y se lanzó 
Prisioneros intrépidamente al ataque. Encontrándose á la izquier- 
1,000. ¿a de los Franceses opúsosele Wolfe, que estaba á la 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 159 

derecha de los Británicos. En el calor de la pelea ^^^"^^ "^ 

fueron mortalmente heridos ambos caudillos. El golpe per. m. 

que derribó á Wolfe fué el tercero recibido en la ba- ^^^' ^'* 

talla. Sacósele del campo, pero clavaba en él sus ojos 

con intensa ansiedad mientras que desmayado por la Muerte de 

pérdida de la sangre, reclinaba su lánguida cabeza Woife. 

sobre el brazo de un oficial que lo sostenia. Oyóse 

un grito de " ¡ Huyen ! huyen !" " ¿ Quiénes huyen ?" 

esclamó Wolfe. " Los enemigos," — se le respondió. 

" Entonces," — añadió, — " muero contento," y lanzó 

el último suspiro. No menos heroica fué la muerte de Muerte de 

Montcalm. Regocijóse cuando se le dijo que su herida Montcaim 

era mortal. " No viviré," — dijo, — " para ser testigo 

de la rendición de Quebec." 

Después de la batalla, el Jeneral Townshend con- 1759. 
dujo con grande acierto la espedicion, de tal suerte que Set. is. 
los Franceses parecieron ceder completamente á su Q^ebel;! 
terror pánico. La capitulación de Quebec se firmó 
el 18 de Setiembre de 1*759, cinco dias después del 
combate. 

Retomando á Inglaterra el Jeneral Townsend, quedó * 'í'^O. 
el Jeneral Murray encargado del mando con una guar- i^*|"r^n^ 
nicion de 5,000 hombres. El ejército francés se retiró ceses recon- 
á Montreal ; y Mr. de Levi que habia sucedido á Mont- ííiebec. 
calm, recibiendo durante el invierno refuerzos de In- 
dios y Canadenses, volvió en la primavera siguiente 
sobre Quebec con una fuerza de 6,000 hombres. El 
Jeneral Murray safio de la fortaleza, y las Alturas de 
Abraham fueron el teatro de una nueva y mas san- 
grienta batalla, si bien no tan importante en sus con- 
secuencias como la primera. Sufrieron los ejércitos 
de ambas partes una pérdida de 1,000 individuos : la ge-unja 
batalla no fué decisiva, pero quedó la ventaja de parte batallado 
de los Franceses, que mantuvieron su campo, al paso ¿e Abía? 
que los Ingleses se replegaron á su fortaleza. AUi *iam. 
recibieron continuas acometidas hasta que les llegaron 
refuerzos ; en vista de lo cual, abandonando Mr. Le\i 
toda idea de apoderarse de Quebec, dio la vuelta á 
Montreal, donde el Gobernador Yaudreuil reunió todas 
las fuerzas del Canadá. 

Entretanto el Jeneral Amherst habia hecho pre- set. 8 
parativos para reconcentrar . sobre aquel punto todas Fe rinde 
las tropas británicas de los lagos Ontario y Champlain, 



160 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



CAP. VIII. 



PARTE II. y ¿Q Quebec. Llegaron afortunadamente con diferen- 
PKR. iii.^ cía de dos dias, y acometieron inmediatamente la 
plaza. Yaudreuil vio que el enemigo era demasiado 
fuerte para oponerle resistencia, y el dia 8 de Setiem- 
bre entregó á Montreal, Detroit, Mackinaw y todas las 
posesiones francesas del Canadá. 



CAPÍTULO VIII. 



GUERRAS CON LOS INDIOS. 



Se arman Los Franceses habian inducido á los Cheroqueses á 

^qoesra!**" haccr la guerra. El Coronel Montgomery, á la ca- 

Derrotade ^^^^ ^^ ^^ cjército sc dirijió á SU pais para castigarlos. 

Montgome- Acompañóle la victoria en los primeros pasos ; mas los 

^^' Indios le atacaron después en una espesura cerca de 

Grant Etchoc, v causáronle estragfo tal que se vio forzado á 

quema sns i- •' » i • • . ^*^ ^ ^ ^ 

pueblos, retirarse. Al sigmente ano, un cuerpo mandado por 

el Coronel Grant, batió y subyugó en el mismo sitio á 

los Cheroqueses. Persiguiólos hasta Etchoc, quemó 

sus cabanas y asoló el pais. Amedrentados los Indios 

de esta suerte, cesaron sus incendios nocturnos y sus 

asesinatos, y entraron en paz. 

Los Ingle- Tcuiau lugar por entonces entre los Indios del 

^p'íiaÍM íioroeste varios sucesos interesantes, en estrecha rela- 

que los cion cou la cesión del territorio francés. Los misio- 

Franceses ¡ni i n • ii* t • t 

entre los in- ncros y traficantes de aquella nación habían sabido 
<**<*• ganarse los corazones de los Indios. Uno de sus ora- 
dores decia : — " Cuando los Franceses llegaron aquí, 
vinieron y nos besaron : llamáronnos hijos suyos, y en 
ellos encontramos padres." Cuando los Ingleses, me- 
nos altivos y solícitos, se preparaban á tomar posesión 
de los puertos occidentales, Pontiac, el eminente jefe 
de los Otawas, que á la manera de Felipe procuraba 
recuperar la primitiva independencia de su raza, utilizó 
el afecto de los hombres rojos hacia los Franceses á 
fin de unirlos en una conspiración jeneral contra sus 
conquistadores. 



J 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 161 



Pensó Pontiac que como los Ingleses habían es- p^rtbii. 
pelido á los Franceses, si podían los Indios ester- pkr. m. 
minarlos antes que se estableciesen completamente, ^^' ^"* 
serian otra vez señores de la selva. No era el plan de 1162. 
Pontiac inferior en osadía al que concibió Pitt para la J^D^^V-^* 
total conquista del Canadá. Jtíira nada menos que un 
ataque simultáneo contra todos los puestos británicos 
cerca de los Lagos. Pontiac, á merced de su jenio i<763. 
inventivo, su elocuencia y su enerjia, había adquirido juUo7. 
tal prepotencia sobre las tribus del noroeste, que el Tómanse 
concierto se llevó á cabo sin descubrirse. El día 7 de "J^^bnt*^ 
Julio de 1763, fuóron sorprendidos y tomados nueve •»»">»• 
de los fuertes británicos. 

Contábanse entre estos á Maumee y Mackinaw, que Falla la 
de esta suerte fuóron conquistados, y sus guarniciones ^ponJ^^^*^® 
pasadas á cuchillo. Intentóse lo mismo contra De- 
troit, pero una compasiva mujer india, hizo traición á 
la estratajema de Pontiac. Sinembargo, mantuvo el 
cerco sobre aquella plaza por algún tiempo ; pero 
cansados de la guerra sus aliados, hubo de ajustarse la 
paz. 

Durante este período, habiendo sido espulsados de 1T4:6« 
Alemania muchos piadosos Moravos, vinieron á Amé- Los Mora- 
rica con propósito de dedicarse á la conversión de los ^^' 
Indios. Hicieron su asiento principal en Pensilvania, 
y sus pueblos mas importantes eran Betlehem y Níiza- 
ret. Sus misioneros de ambos secsos se dirijiéron á 
la parte occidental de Conecticut, á la central de Nueva 
York, y por Pensilvania hasta Ohio. Vivían en medio 
de los salvajes, á quienes llamaban hermanos. Ganá- 
ronse así su confianza, y muchos centenares de ellos 
dieron muestras del espíritu rejenerador del Evan- 
jelio, en el cambio de sus bárbaras propensiones y 
hábitos, convirtiéndose en hombres piadosos, mansos y 
apazibles. 

Jorje III subió al trono de Inglaterra poco después oct. 
de la toma de Quebec, y habiendo hecho su demisión itei. 
Mr. Pitt en Octubre del prócsimo año, 1761, subió al Renuncia 
Ministerio el Conde de Bute. El primer objeto de la ^^"* 
nueva administración fuó restablecer la paz. Habíase L<»d Bute. 
logrado apenas, cuando renunció su puesto el Conde 
Bute y le remplazó Mr. Jorje Grenville. 

Signóse el tratado definitivo en París, en Febrero de 



162 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTK II. 



PER. III. 

CAP. Yin. 

1763. 

Faz de 
Paría. 



1*763, por el cual Inglaterra obtuvo de Francia todas 
sus posesiones en América al este de Misisipí, á escep- 
cion de la Isla de Orleans, quedando abierta á ambas 
naciones la navegación de aquel rio. De España ob- 
tuvo la Florida, en cambio por la Habana, cuya plaza 
habia tomado durante la guerra. Al mismo tiempo, 
la Francia dio á España el territorio de la Luisiana. 



En atención á lo espuestos que se hallan los jóvenes 
á confundirse en la historia de las guerras con respecto 
al partido á que pertenecen los oficiales mencionados 
en ella, daremos listas separadas de los mas distin- 
guidos de ambas partes belij erantes en las guerras 
principales, tales como la Francesa, la de la Revolu- 
ción, la de 1812, &c. 



GUERRA FRANCESA DE 1*754 A lY63.* 
Oficiales Americanos, ^dem Británicos, ídem Ihmceses, 



JoRjE Washing- 
ton. 

Winslow. 

Sir Guillermo 
Johnson, f 

Lyman. 

Shirley. 

Mercer. 

Bradstreet. 

Forbes. 



Braddock. 

Monckton. 

Dunbar. 

Monroe. 

WOLFE. 

Abercrombie. 

Lord Howe. 

Amherst. 

Prideaux. 

Townsend. 

Murray. 



Marqes Du 

Quesne. 
Saint Fierre. 
De Jumonville 
Dieskau. 
Monto ALM, 
De Levi. 
Yaudreuil. 



* Lo3 Británicos y los Americanos estaban unidos en esta 
guerra contra los Franceses. 

t Sir Guillermo Jolmson era nacido en Irlanda, pero vino muy 
joven á América 



PARTE TERCERA. 

DE llGS A 1789. 




1T63 1 DE PAKIS. 

I T T 6. } DE INDEFENDENOU. 



CAPITULO I 

E.VT11AM03 á esponer los causas <jue ¿ Inglaterra ' 
ocasionaron la pérdida de siis colonias, y á América 
la conquista de su independencia. Debemos tener , 
siempi'e presente que hay una Gran Causa Prima, — ¿ 
nuestra Dios, nuestro Criador y Supremo Arbitro. 
Debemos observar llenos de reconocimiento por qué 
caminos condujo á nuestros antepasados, y cómo tes 
trazó una via á través del profundo y les concedió un 



166 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PARTK^n^ lugar en que fundasen un gran pueblo. Estaba muy 
PER. I. prócsimo por su Divina Providencia el dia en que ha- 
^^' ^ bian de quebrantarse las cadenas que unian este pais á 
la madre-patria. 

Cansas se- Pcro la Causa Prima usa como aj entes suyos el dic- 

cundarias. támen y voluntad de los hombres, que sirven de guia á 
su conducta. Los hombres de la Gran Bretaña que 
en aquella sazón empuñaban las riendas del Gobierno 
estaban poseidos de soberbias y equivocadas ideas con 
respecto al poder que Inglaterra tenia derecho de ejer- 
cer sobre sus remotas colonias. Olvidaban que el 
pueblo americano era hijo de los mismos padres que 

Orgullo y ellos v heredcros de los mismos derechos políticos. 

necedad a» rT\ • • e ^ k • • . 

una parte, ieman en menosprecio a los Americanos como jente 
cuyo trabajo y dinero debia dárseles si ellos lo reque- 
rían, bien fuese de buen grado, bien fuese contra la 
voluntad del colono. 

Varonil de- Si los gobemautes de Inglaterra hubiesen tratado 

ck)n*de*ía ¿c Oprimir allá al pueblo de la misma manera, el pue- 
otra. blo se habria rebelado ; — con tanta mas razón los Ame- 
ricanos. Éstos, según hemos visto, habian crecido en 
su nueva patria con una profunda convicción de los 
derechos del pueblo. Los trabajos y los peligros los 
habian hecho fuertes y valientes. Al ver que los go- 
bernantes de la Gran Bretaña se habian propuesto 
someterlos á su injusta voluntad, se pusieron en alar- 
ma ; y resolvieron que por medio de peticiones se tra- 
tase de traerlos á mejor camino ; mas que, si hecho 
esto, persistían en su sistema de opresión, se negarian 
á someterse á él ; y repeler la fuerza con la fuerza, en 
caso de que contra ellos se emplease, confiando en que 
un Dios de suprema justicia ampararia su causa. 

Lord Gren- Durante la guerra francesa, habian los Británicos 
^*^^°' necesitado la ayuda de los Americanos ; y demás de 
esto, los que en el poder estaban eran hombres opues- 
tos al partido del alto gobierno ; mas no bien se hubo 
dado fin á la contienda cuando aquel partido logró 
ponerse á la cabeza, acaudillado por Lord Grenville. 

1764. Intimó éste, en 1764, á los ajentes Americanos en 

k75^?pi- •^^^^^®^» ^^^ ^^^ ^^ intención sacar una renta de las 
peí sellado, coloiüas, y que en la prócsima sesión del Parlamenta 
propondria un derecho sobre el papel sellado. Infor- 
maron los ajentes á sus respectivas colonias del proyeo- 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



167 



tado sistema de contribución ; y la de Masachusets dio 
instrucciones á los suyos para negar el derecho del 
Parlamento en cuanto á imponer contribuciones sobre 
los que no tenían representación en la Cámara de los 
Comunes : la Cámara popular de Virjinia nombró un 
Comité para redactar una representación al Rey y al 
Parlamento ; y la Asamblea de New York envió tam- 
bién esposiciones que, en un estilo mas atrevido y re- 
suelto, aseveraba sus propios derechos y marcaba los 
límites del poder británico. Formáronse asociaciones 
en todas las colonias para protejer las manufacturas 
domésticas, y prohibir, en cuanto fuese posible, el uso 
de j eneros británicos. La tendencia de esta juiciosa 
medida era hacer menos dependientes á los colonos, y 
operando en perjuicio de los comerciantes británicos, 
hacerlos al partido contra el Ministerio. 

Apesar de la oposición, que, verdaderamente, no fué 
inesperada, Lord Grenville presentó en el Parlamento 
su plan de contribuciones sobre América, que habia 
de comenzar con los derechos de papel sellado. El 
proyecto, aunque hábilmente defendido, encontró una 
ardiente y animada oposición en la Cámara de los 
Comunes. — ; " Hijos establecidos bajo vuestro am- 
paro !" — esclamó el Coronel Barre, en respuesta á uno 
que argüia contra los Americanos. ¡ " No ! Vuestra 
opresión es la que los hizo establecer en América ! 
Huyeron de vuestra tirania á una tierra inculta, donde 
se vieron espuestos á todas las penalidades de que es 
susceptible la humana naturaleza. Alimentados por 
vuestra induljencia ! No ! Crecieron á merced de 
vuestro abandono ! Cuando empezasteis á cuidar de 
ellos fué enviando á gobernarlos personas cuyo carác- 
ter y conducta ha estancado en las venas la sangre de 
estos hijos de la libertad. Protejidos por vuestro bra- 
zo ! Ellos han tomado noblemente las armas en de- 
fensa vuesti-a ! El pueblo de América es leal, perc 
es un pueblo celoso de sus libertades, y las vindi- 
cará." 

Ni la elocuencia del Coronel Barre y los otros, ni 
las representaciones de los colonos, pudieron impedir 
que se dictase la ley del papel sellado. De los tres- 
cientos votantes de la Cámara de los Comunes, solo 
cincuenta estuvieron por la negativa; en la de los 



PARTE ni. 

PKR. I. 
CAP. I. 



Masachn- 
flets, Vir- 
jinia y N. 
York to- 
man atre- 
vidas deter- 
minaciones. 



Asocia- 
ciones con- 
tra el trá- 
fico Bri- 
tánico. 



1675. 

Opasicion á 

la Ley del 

Papel 

Sellada. 



Defensa de 
loá Ameri- 
canos por el 
Cor. Barre. 



Espone sns 
servicios y 
sufrimien- 
tos. 



lies» 

Marzo 3. 

Se dicta la 
ley del pa- 
pel sellado. 



U= 



168 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTE III. Lores ni un solo voto disensiente hubo, y en breve se 
PKR. I. logró la sanción real. Por esta acta no se consideraba 
Tí!d T ^^S^^ ningún documento escrito que no lo fuese en 
documen- papel scUado, y éste habia de comprarse de los ajentes 
■cTeí^'apeí ^^^ Gobicnio Brítánico, á un precio ecsorbitante. Al 
sellado, mismo ticmpo se dictaron medidas para inflijir penas 
Tribonaiea por las contravcnciones á esta y otras leyes relativas 
do los Al- al comercio y las rentas, en todos los Almirantazofos ó 
gos. Tribunales reales de Marina en las colonias. Estos tri- 
se anspen- bunales procedian á juzgar sin intervención de jurado, 
de el jai- 'Etstsi acta Que abolia el juicio por iurados y declaraba 

cío DOf ^ .. 

jurados, á los colonos sujetos á ser llamados á juicio, por delitos 
verdaderos ó supuestos, en juiisdicciones distantes, 
descontentó grandemente á los Americanos. 

Ley para Previendo oposición á estas medidas, el Parlamentó 

las tropas, dictó leyes para enviar tropas á América y obligar á 
los habitantes de las colonias á donde se mandasen, á 
proporcionarles alojamiento y todas las provisiones 
necesarias. 

Resoiu- Grande fué el disgusto y la indignación que la no- 
** Heiiry. ' ^ícia de la ley del papel sellado causó en América. La 
lejislatura de Virjinia, llamada Cámara de los ciuda- 
danos (burgesses) se constituyó en sesión. El elocuente 
Patricio Henry introdujo las cinco célebres resolu- 
ciones que constituyeron la primera oposición pública 
contra aquella odiosa acta. La última de ellas de- 
claraba en términos espresos que no estaban obligados 
á obedecer ninguna ley de contribución, á menos que 
fuese hecha por sus representantes. 



CAPÍTULO II. 

CONGRESO EN NUEVA YORK. RECUSACIÓN DEL ACTA DK 

PAPEL SELLADO. 

df nu^? Antes que se supiesen en Masachusets los proce- 

coionias. dimientos de Virjinia, se habia reunido el tribunal 

jeneral de aquella colonia y adoptado medidas para 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 169 

hacer una oposición combinada contra los opresivos ^art e m. 
decretos del Parlamento. Dirijiéronse circulares á las per. i. 
asambleas de las demás colonias, proponiendo que para ^^' "• 
tratar de los intereses comunes se formase \m congreso 
compuesto de diputados de cada una ; y en su con- 
secuencia elijiéron los suyos Masacliusets, Rhode Is- 
land, Conecticut, Nueva York, Nueva Jersey, Pensil- 
vania, Delaware, Maryland y Carolina del Sur. 

El primer Martes de Octubre se reunieron los dele- 1T65. 
gados en Nueva York, y redactaron una declaración Oct. 7. 
en que manifestaban que los colonos eran acreedores á g^^co^" 
los mismos derechos y preeminencias de los subditos tinentai. 
nativos de la Gran Bretaña ; especialmente al derecho 
de imponerse ellos mismos las contribuciones y al pri- 
vilejio del juicio por jurados ; y que los últimos actos 
del Parlamento demostraban ima manifiesta tendencia petición ai 
á subvertir estos derechos y preeminencias. Después Rey y ai 
se redactaron peticiones al Rey y á ambas Cámaras del "¿™®'*' 
Parlamento. 

Acercándose el dia en que habia de llevarse á efecto odiosas 
la ley del papel sellado, creció de punto contra ella el ^d^laTe^ 
sentimiento popular. De tal manera estaba concebida del Papeí 
la ley que el mal del castigo impuesto á la desobe- ^ **' 
diencia de ella, era nada menos que el entorpecimiento 
de toda la máquina del orden social y la creación de 
xm estado de anarquía. Ni el comercio ni la navega 
cion podian seguir adelante ; no podia hacerse legal- 
mente ningún contrato, ni establecerse proceso con- 
tra alguno, ni hacerse la escritura de un aprendiz, ni 
recibir los estudiantes su diploma, ni arreglarse los 
juicios testamentarios ni las herencias, mientras no se 
pagase el derecho de papel sellado. 

Las medidas que se tomaron para establecer á los Agosto, 
colectores del derecho los colocaba en una situación djf^er^ 
tan desagradable que á duras penas se encontraba su empleo 
quien quisiese aceptar semejante empleo. En Boston, de*do^dei 
el populacho rompió his ventanas y destruyó los mué- papel «eiia- 
bles de la casa de Andrés Oliver, presunto espendedor 
de papel sellado, que desde luego se comprometió 
formalmente á no tomar parte alguna en la ejecución 
de la aborrecible ley. En Nueva-Haven obligaron á 
hacer igual promesa á Mr. IngersoU. Iguales escenas 
ocurrieron en otros puntos ; y Hutchinson, el Gober- 






PKR. I. 
CAP. II. 



170 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PARTE ni^ nador de Boston, sufrió grandes pérdidas causadas por 
la violencia de la turba popular. 

El primero de Noviembre, dia destinado para es- 
Modo de t^bl^c^^^ 1^ obseiTancia del acta, fué anunciado con 
impedir sa doblcs dc Campana como si fuera para una ceremonia 
**'**• funeral, y en todas las colonias aparecieron emblemas 
de luto y pesadumbre. Se suspendieron los proce- 
dimientos de los tribunales de justicia, á fin de no usar 
papel sellado ; y los que entre sí tenian pleitos fueron 
ecsortados con eficazia y buen écsito á ponerles término 
por medio de arbitros amigos. 
1766. Entretanto, hallábanse perplejas las autoridades de 
Enero. Inglaterra sobre el modo de proceder en circunstancias 
Son*d™f tales, viendo que debian tomarse medidas, ya fuese 
Pariamen- para rcpclcr la odiosa ley, ya para someter los Ameri- 
canos á su cumplimiento por la fuerza de las armas. 
En Enero de 1766 se presentaron ante la Cámara de 
los Comunes las peticiones del congreso. Después de 
ecsaminadas, propuso una resolución el Jeneral Con- 
way, que entonces estaba en el ministerio, declarando 
que el Parlamento " tenia pleno poder para obligar á 
las Colonias y al pueblo de América en todos y cuales- 
quiera casos ;" la cual resolución fué adoptada después 
de un vivo debate. 
Febo. 10. Al siguiente dia, el nuevo ministerio, inclinado á de- 
^*^I?^"'^ rogar el acta del papel sellado, ecsaminó al Doctor 
Frankiin. Franklin en presencia de la Cámara de los Comunes, 
y aquel manifestó como opinión suya, que los actos 
del Parlamento para imponer contribuciones sobre 
América, habian enajenado de la madre-patria las 
afecciones del pueblo, y que éste jamas se someteria al 
derecho del papel sellado, á menos que á ello se le 
compehera. 
Mr. Pitt A la resolución de revocar el acta se opusieron Lord 
farfvoSa- Grrcnville y sus adictos, á quienes contestó Mr. Pitt. 
cion de la Sostuvo aqucl gi*an estadista que el imponer contri- 
buciones no era parte del poder gubernativo ni lejis- 
lativo que el Parlamento tenia derecho de ejercer sobre 
las colonias ; y concluyó haciendo la moción de que 
" se revocase del todo, absoluta é inmediatamente, la 
ley del papel sellado." 

Aprobóse por fin en la Cámara de los Comunes el 
acuerdo para su revocación, y pasó á la de los Lores, 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. lYl 



donde encontró grande oposición. Pero el Lord Cam- «"^Rte m. 
den abogó hábilmente por la causa de las Colonias, per. i. 
" Contribución y representación," — dijo : — " son inse- ^^' "^' 
parables ; es una ley eterna de la naturaleza ; porque ^j/p^¿*' 
todo lo que á un hombre pertenece es absolutamente cámara do 
suyo, y ningún hombre tiene derecho de tomarlo sin '^umí. 
su consentimiento. Quien intenta hacerlo, intenta un ^^^ 

delito ; quien lo hace, comete un robo." Al cabo se den. 
aprobó también en la Cámara de los Lores el acuerdo j^^rzo 18. 
de revocación, pero á par de éste hubo otro en que se Es aproba- 
repetia la declaración de que " el Parlamento tenia cáma"a^do 
derecho para obligar á las Colonias en todos y cuales- ios liores. 
quiera casos." 



CAPÍTULO ÍII. 

SEGUNDA TENTATIVA PARA IMPONER CONTRIBUCIONES 
SOBRE AMÉRICA. OPOSICIÓN. 

Aunque la revocación de la Ley de Papel Sellado 1766. 
causó gran contento á lo^ colonos, sinembargo, como LasCoio- 

mismo tiempo se sostenía un pnncipio bajo el cual, losasy víjí- 
otro futuro ministerio podría, mediante la sanción de la i^^o^^s. 
autoridad parlamentaria, oprimirlos como se habia in- 
tentado, continuaron vijilando celosamente la conducta 
del Gobierno Británico. 

El Jeneral Conway recomendó á las Colonias que Marzo 3i. 
diesen alguna compensación á los que habian sufrido Masachu-^ 
pérdidas al tratar de dar cumplimiento á la Ley del niza ios 
Papel Sellado, refiriéndose particularmente al asunto ^eJi^'^,!^' 
de Boston. La asamblea de Masachusets reusó al vaeka, i>ero 
principio conceder compensación á los perjudicados ; gJs auIorM. 
pero al fin consintió en ello, bien que de un modo alta- 
mente desagradable para el Gobierno Británico, por- 
que la misma acta que les asignaba las indemnizaciones 
del perjuicio, concedia perdón á los que le habian 
causado. 

Verificóse en Julio otro cambio del ininisterio britá- 



{ 



172 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTE 111. nico, y se formó un nuevo gabinete bajo la dirección 

PLR. 1. de Mr. Pitt, que ya por entonces era Conde de Chat- 

CAP. III. j^.jjj^ -gj proceder de los Americanos habia grande- 

pm en el ^^^^^ ofcndido á los Británicos, y muchos de los que 

poder, antes hablan abogado por su causa, los condenaban al 

presente. 
1T67. En Mayo de 1767, Carlos Townshend, Fiscal de 
El Parla- Rciil Hacienda, cediendo á mfluencias de Lord Gren- 
poTJniS-' '^'ill^» presentó al Parlamento un segundo plan para 
vas contri- echar contribuciones sobre América, imponiendo dere- 
chos sobre toda clase de té, cristalería, papel, y colores 
para pintura, que se importasen en las colonias. Este 
decreto fué aprobado en ambas cámaras sin mucha 
oposición. Al mismo tiempo se sancionó otro nom- 
brando los oficiales de la armada como empleados de 
aduana, para dar cumplimiento á las leyes de comercio 
y navegación. 
1T68. Estas actas revivieron los sentimientos que habia 
provocado la del papel sellado. La asamblea de Masa- 
chusets hizo una petición al Rey ; y al mismo tiempo 
dirijióron circulares á las demás asambleas de las colonias 
pidiendo su cooperación para obtener la reparación de 
sus injusticias. 
Bemard El ministerio británico consideró esta medida como 
Mambiea* uua tentativa para convocar otro congreso ; y siempre 
habia temido los efectos de una unión colonial volun- 
taria, independiente de la Corona. El Gobernador 
Bernard ecsijió que se rescindiese la votación que ha- 
bia determinado enviar circulares á las otras colonias : 
negóse á ello la asamblea, y el gobernador la disolvió ; 
pero, en lugar de intimidarlos, esta medida no produjo 
otro efecto que el de ecsasperar al pueblo. En Junio 
se apoderaron los empleados de Aduana de una ba- 
Ca°pTara de l^i^íl^^, perteneciente á Juan Hancock, distinguido 
la balandra comerciante, y patriota sumamente querido del pueblo 
cock.°' de Boston. Reunióse éste en numerosos grupos, in- 
sultó y batió á los empleados y los obligó á salir de la 
ciudad. 
El Gober- Ea asamblea de Boston no se habia reunido después 
naíior se ¿g g^. disoluciou Dor el Gobcmador Bemard. Corrió- 

uiegaácon- j i. i.* j i i. j. 

vocar ana rou Himores QC que se habían mandado marchar tropas 

asamblea, contra Bostou. Sc citó á uua jimta popular, y se rogó 

encarecidamente al gobernador que convocase la asam- 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 1^3 



blea. Su respuesta fué " que no podia convocar la ^'^rte m. 
asamblea en aquel año, á menos que recibiese nuevas per.i. 
órdenes del Rey." Propúsose entonces, y se llevó á ^^^' "^* 
efecto, una convención del pueblo, celebrada en 22 de g^^ .^ 
Setiembre. Sus miembros .pidieron al gobernador que conven- 
reuniese la asamblea ; pero él se negó á ello, tratan- c»®*^- 
dolos de rebeldes. Los del pueblo dirijiéron al Rey un 
informe de sus procedimientos, y se disolvieron des- 
pués de una sesión de cinco dias. 

El Jeneral Gage, comandante en jefe de las tropas Sete. 28. 
británicas en las colonias, recibió órdenes para esta- s® mandan 
cionar una fuerza en Boston con objeto de intimidar á dos reji- 
los ciudadanos y protejer á los empleados de Aduana °J|^i"2^f® 
en el cumplimiento de sus deberes.. En consecuencia 
se despacharon de Halifax dos rejimientos, los cuales 
convoyados por siete buques armados en guerra, llega- 
ron á Boston el 28 de Setiembre. La flota ancló en 
un punto que dominaba la ciudad, y las tropas marcha- 
ron á Boston. Negándose ^ darles alojamiento los 
vecinos señalados, dispuso el gobernador que fuesen 
aposentadas en la Casa de Estado. Aunque esta me- 
dida impidió abiertas demostraciones de violencia, se 
aumentaron sinembargo las hostiles disposiciones del 
pueblo. 

El Parlamento británico declaró que los procedi- 1 TOO, 
mientos de Masachusets eran "ilegales, inconstitu- Actitud 
clónales y contrarios á los derechos de la Corona y del doía'lfe ía 
Parlamento." Ambas cámaras, en una esposicion que Gran Bre- 
de consuno dirijiéron al Rey, recomendaban medidas 
vigorosas, y le pedian que diese órdenes al gobernador 
de la Bahía de Masachusets para que hiciese estrictas 
averiguaciones con respecto á las traiciones cometidas 
en aquella provincia desde el año de 1767 á fin de 
que las personas que en ellas hubiesen tomado parte 
mas activa, fuesen enviadas á Inglateira para ser allí 
juzgadas. 

Pocos dias después de haberse recibido esta orden Encnentra 
en las colonias se reunió la Cámara de Ciudadanos de J¡!oSdon 
Virjinia ; y acordaron resoluciones en que osadamente ^^ Virjínia. 
negaban el derecho del Rey para sacar de las colonias 
á un delincuente y juzgarle en otra parte. Tan pronto 
como llegó á oidos del gobernador la noticia de estos 
procedimientos, disolvió la asamblea. Los miembros 



174 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTE III. 



PER. I. 
CAP. III. 

Los ciuda- 
danos se de- 
claran inde- 
pendientes 
por la no- 
im^)orta- 
Clon. 



ITTO. 

Mayo. 

Asamblea 
de M asa- 
chnsets 
trasladada 
á Cam- 
bridge. 



Marzo 5. 

Escaramu- 
za con las 
tropas Bri- 
tánicas. 



Enero. 

El Lord 
North con- 
temporiza. 

Junio. 

Destrucción 

de la goleta 

Gaspee. 



entonces se reunieron en \ma casa privada ; elijiéron 
por presidente de la Cámara á Peyton Randolph, hom- 
bre moderador, j procedieron á adoptar algunas me- 
didas contra la importación de j eneros británicos. 
Estas fueron suj cridas por el Coronel Washington que 
era miembro de la Cámara desde que habia hecho re- 
nuncia de su empleo. El ejemplo fué imitado en una 
escala muy estensa. 

Se reunió la asamblea de Masachusets ; pero se negó 
á llevar adelante los asuntos mientras la Casa de Estado 
se hallase rodeada por una fuerza armada. El gober- 
nador no consintió en retirar la tropa ; pero suspendió 
la sesión para continuarla en Cambridge. Conside- 
rando como una invasión contra sus derechos naturales 
la ecsistencia de un ejército permanente en tiempo de 
paz, se negaron á hacer las asignaciones de dinero que 
propuso el gobernador, y éste prorogó nuevamente la 
asamblea. En Agosto fué Bemard llamado á Ingla- 
terra, y el gobierno quedó en manos del teniente-go- 
bernador Hutchinson. 

Algunos habitantes de Boston insultaron á la tropa 
hallándose ésta sobre las armas, con que tuvo lugar 
una escaramuza, en que murieron cuatro personas. Al 
momento se echaron á vuelo las campanas ; el pueblo 
acorrió de los campos en ayuda de los ciudadanos, y 
los soldados se vieron obhgados á retirarse á Castle 
William (Castillo Guillermo) para escapar de la furia 
de la encolerizada midtitud. Se juzgó á los soldados 
y fueron absueltos. 

Nombróse entonces en Inglaterra á Lord North 
para primer ministro. Éste propuso al Parlamento un 
decreto, sancionado el dia 1 2 de Abril, suprimiendo los 
derechos impuestos en 1767, escepto los del té ; pero 
reclamando sinembargo el derecho de imponer contri- 
buciones sobre las colonias. En Rhode Island se le- 
vantó el pueblo y destruyó la goleta británica Gaspee, 
armada en guerra, que se hallaba estacionada en aquella 
colonia con objeto de hacer cumplir las leyes de co- 
mercio, 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



175 



CAPITULO IV. 



SE ARROJA EL TÉ AL AGUA. ^DECRETO SOBRE EL PUERTO 

DE BOSTON. LLEGADA DE TROPAS BRITÍnICAS. 

Los acuerdos de no-importacion que se habían he- 
cho y observado ríjidamente con respecto al té, em- 
pezaron á afectar los intereses comerciales de la Gran 
Bretaña. El Parlamento dictó una ley concediendo á 
la Compañía Oriental el derecho de esportar para Amé- 
rica su té, libre de todo derecho en Inglaterra, facili- 
tándoles de esta manera reducir su precio en las 
colonias. En consecuencia de esto, se embarcaron en 
Inglaterra grandes cantidades de dicho fruto ; pero al 
mismo tiempo, se adoptaron en América estensas me- 
didas para que no se admitiese en tierra, sino que se 
devolviera á Inglaterra. Varios hombres de Boston, 
disfrazados de Indios, fueron á bordo de los buques 
durante la noche, y arrojaron al agua sus cargamen- 
tos ; habiéndose abierto y echado al mar trescientas 
cuarenta y dos cajas de té. 

Con objeto de castigar á los habitantes de Boston, 
y obligarlos á resarcir el valor del té, dictó el Parla- 
mento, en Marzo de 1774, una ley "prohibiendo 
toda comunicación comercial con el puerto de Bos- 
ton, así como el embarque y desembarque de mercan- 
cías en aquel puerto," hasta que se consiguiese aquel 
objeto. 

Nombróse al Jeneral Gage gobernador de Masa- 
chusets en lugar de Hutchinson. A éste se le desti- 
tuía de su puesto á causa de haberse presentado cartas 
escritas por él á los hombres principales de la Gran 
Bretaña durante los años de 1767 y 1768, las cuales 
tendían considerablemente á aumentar la predisposición 
del Parlamento contra las colonias. 

Al recibirse el decreto sobre el puerto de Boston, se 
celebró una junta de los ciudadanos, la cual declaró " que 
la impolítica, la inhumanidad y la injusticia del acta es- 



PARTE III. 

PER. I. 
CAP. IV. 

Mayo. 

Ley In- 
glesa sobre 
el té. 



Los Bos- 
tonianos ar- 
rojan al 
agua 342 
cajas de té. 



El Parla- 
mento cier- 
ra el puerto 
de Boston. 



Descubri- 
miento de 
las cartas 
de Hut- 
chinson. 



1*76 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. * 

PARTE iiu cedían al poder de la espresion." La asamblea se re- 
PER. I. unió en aquella ciudad ; pero por orden del gobernador 
^^^' VJj* se trasladó á Salóm. Resolvióse allí elejir un consejo 
Escitacioñ compucsto de delegados de todas las colonias, para que 
causada por tomasen los asuutos en la mas seria consideración, 
el puerto de Nombrárou por representantes suyos en dicho congreso 
Boston. ^ cinco eminentes varones, y encargaron al presidente 
^enfmT* ^^^ comunicase su resolución á las otras colonias. El 
, . gobernador envió á un oficial para disolver la asam- 
bieadeso- blca Gii uombre del Rey, y no permitiéndole los 
autoridad '^í^^l^J'OS entrar en la sala, leyó en alta voz la ór- 
reai. den desde la escalera ; pero no se obedeció á ella 
hasta que hubieron terminado los asimtos mas hn- 
portantes. 
Noble con- El Gobernador Gage habia creído que las ventajas 
^ueS 'de ^^^ reportaba Salém en su comercio cerrándose el puer- 
Saiém. to de Bostou, haría á sus habitantes mas adictos al go- 
bierno del Rey ; pero el puebíó de aquella ciudad declaró 
" que la naturaleza, al formar su bahía, había impe- 
dido que fuesen rivales en el comercio ; y que, aun 
cuando de otra suerte fuese, se creerían destituidos de 
toda idea de justicia y de todo sentimiento de humani- 
dad, si abrigaban un solo pensamiento de hacer su 
LosBos- fortuna sobre las ruinas de sus compatriotas." La 
^°ídatUw ^^^^^ ^^1 pueblo de Boston fué favorecida por todas 
por todo el las dcmas colonias, y por medio de contribuciones se 
P**^* proveyó á sus necesidades. La población de Marble- 
head ofreció jenerosamente el uso de su bahía, sus 
muelles y almacenes. 
LosVirji- Cuando en Mayo de 1114 recibió la Cámara de 
nianos dis- Cíudadanos de Vírjuiia la noticia de la ley sobre el 
ayuno jene- pucrto dc Bostou, dírijíó al pucblo uua proclama dis- 
™^' poniendo un ayuno jeneral. Lord Dunmore, entonces 
gobernador, suspendió inmediatamente las sesiones de 
la Cámara ; mas, á pesar de ello, sus miembros forma- 
ron una asociación, y acordaron se propusiese á las 
demás colonias la instalación de un congreso jeneral. 
El primero de Junio, día señalado para llevar á efecto 
la ley sobre el puerto de Boston, se observó en Vir- 
jinia como día de ayuno, rogativa y penitencia jeneral, 
para implorar de la misericordia de Dios que apartase 
de sus cabezas los males que los amenazaban, y que 
les diese " un corazón y un ánimo para oponerse fir- 



HISTORIA DB LOS ESTADOS-UNIDOS. 1*1 1 

memente, por todos los medios justos y lícitos, á ^^rte m» 
cualquiera medida perjudicial á los derechos de los per. i. 
Americanos." ^^- ^* 



CAPITULO V. 

CONGRESO EN FILADELFIA. 

El dia 4 de Setiembre de 1774 se reunió en Fila- i-y-y*. 

delfía el congreso que se habia convocado. Todas las setiem- * 

colonias, á escepcion de la de Jeorjia, se hallaban re- '*'®^- 

. j 1 ^ i Primer con- 

presentadas en aquel cuerpo, — el mas augusto y mas greao con- 

miportante de cuantos hasta "entonces se habian cons- tinentai. 
tituido en tierra Americana; y todos los que en él 

,. . 1 . 1 ni*' 11 • Doce coio- 

teman parte, al contemplar aquella lejion de esclarecí- nías repre- 
dos injenios y acrisolados patriotas, presajiaban los sent^^ías. 
residtados de sus tareas con profundo interés y an- 
siedad grande. 

Fué su primera medida elejir, por unanimidad de Randoiph 
yotos, á Peyton Randolph, de Virjinia, para el cargo p***»**®^'®. 
de presidente. Determinaron que cada colonia tuviese 
un voto ; nombróse un comité de dos individuos de 
cada .provincia para redactar una Declaración de Dere- Apmébase 
chos ; se aprobó la conducta de Masachusets y ecsor- ^^de^ííasa-* 
tose á todos á perseverar en la causa de la libertad, chusets. 
Dirijiéron un oficio al Gobernador Gage rogándole que 
desistiese de toda operación militar, no fuese que con 
motivo de ellas se suscitase entre las colonias y la 
madre-patrift una desavenencia absolutamente irrecon- 
ciliable. Acordaron, por medio de un convenio de 
no-importacion, asociarse por sí y á nombre de sus 
constituyentes, "bajo los sagrados lazos de la virtud, '^'^'^^* 
del honor y del amor á la libertad," no introducir en nanTw^^^ 
el pais, ni usar, ningún j enero ó efecto británico, des- ^^^^<>- 
pues del 1° de Diciembre de 1774. Asimismo acor- *"aon.* 
dáron prestar ayuda y fomentar la agricultura, las Resuelven 
artes y las manufacturas de América : y para cada continpar 

1 •' , . . . 1 "^ 1 •••! 1 la unión 

lugar se nombraron comisiones encargadas de vijilar la colonial. 

12 



1*78 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

P ARTK ni. observancia de estos acuerdos. Por último, resolvié- 
PER. I. ron llevar adelante la unión congresional hasta tanto 
que el Parlamento derogase las opresivas contribu- 
ciones impuestas, las leyes que restrinjian sus derechos 
al juicio por jurados, y todos los demás actos perjudi- 
ciales al pueblo de Masachusets. 



C-A.P. V. 



Distinguido Eu las varias esposiciones que redactaron los comi- 

íarácterdt' 
congreso. 



carácter del ^^g^ ^ g^ aceptárou, llcnó Cumplidamente el congreso 



las grandes esperanzas que se habian fundado en aquella 
corporación, con respecto á la cual declaró Lord Chat- 
ham " que, aunque con admiración liabia estudiado los 
estados libres de la antigüedad, maestros del humano 
entendimiento, — sinembargo, por lo que toca á solidez 
de raziocinio, poder de sagazidad y acierto en conclu- 
siones, ninguna reunión de hombres podia aventajar á 
este congreso." , 
Dirijen al La p^iciou dirijida al Rey le rogaba, en el mas co- 
habííisíía Hicdido y afoctuoso lenguaje, que restituyese los viola- 
peticion. dos dcrcchos. Sus sufrimientos, decian, eran tanto 
mas intolerables, cuanto que al nacer habian heredado 
la libertad y gozádola bajo los auspicios de sus rejios 
antecesores. " El temor," — anadian los postulantes ; 
— " el temor de vernos degradados á la condición de 
servidumbre desde el rango de Ingleses libres, al mis- 
mo tiempo que en nuestros corazones se conserva el 
mas vehemente amor á la hbertad, y á la par que pre- 
vemos los grandes males que para nosotros y nuestros 
hijos se aparejan, escita en nuestras almas emociones 
La petición que uo podcmos esplicar." Manifestaban también la 
es redacta- esDcranza dc que la indignación del real ánimo del 

da por Mr. ^ .^ ° n i i • •!• 

Dickenson. mouarca caena sobre aquellos nombres insidiosos y 
temibles, que, por medio de falsos informes acerca de 
sus subditos Americanos, los habian al cabo compelido, 
en consecuencia de repetidos perjuicios (jue por su 
magnitud se hacian insufribles, á turbar el reposo de 
Su Majestad ; conducta á que se habian visto forzados 
" aquellos mismos" que con gusto derramarían su san- 
Razionai grc por servirle. No menos conmovedora fué la alo- 
aiocucion. cuciou á SUS compañeros de vasallaje en Inglaterra. 
" ¿ Puede darse alguna razón," — preguntaban, — "para 
que los subditos ingleses que viven á tres mil millas 
del palacio real, gozen menos hbertad que los que viven 
á trescientas solamente ?" 



• 



HISTORIA DB LOS ESTADOS-UNIDOS. 1^9 



En el memorial á sus constituyentes, presentaron ^^^te m. 
\msL relación de las medidas opresivas del Parlamento pkr. i. 
desde 1763. Aplaudian el espíritu que habian mos- *'^'^'' 
trado en defensa de sus derechos, y los animaban á íuTio^tí* 
perseverar en él y á prepararse para todas las con- tnyentes. 
tinjencias, insinuándoles que tales podrían suceder, que 
pusiesen rigorosamente á prueba su constancia. 

El Congreso suspendió sus sesiones el 6 de Octu- it14« 
bre. Aunque sus poderes eran meramente cónsul- Snapéndeae 
tivos, sus resoluciones obtuvieron sinembargo la apro- ^¿,2»? 
bacion de las asambleas coloniales, y llevaban consisfo . ^, 

. j , j. j 1 ' «^ o Apraéban- 

tooa la fuerza de leyes. w tu» pro- 

cedimien- 
tos. 



CAPÍTULO YI. 

SE APROCSIMA LA GUERRA. MASACHUSETS. ^PARLA- 
MENTO BRITÁNICO. 

Sinembargo, habia algunas personas, aunque pocas, Whiga y 
que defendian la causa de la Gran Bretaña. Llama- ^^™' 
banse tóris y se les consideraba como traidores por la 
gran masa del pueblo, que, en oposición á aquellos, se 
denominaban wkigs ; cuyos nombres de partido traian 
su oríjen de Inglaterra. 

Por orden del Jeneral Gago se tomó posesión de los Se apode- 
almacenes de pólvora y otros pertrechos de guerra en 'írechos'dr 
Charlestown y Cambridge. En Masachusets se con- «««»»• 
vocó una asamblea : pero el Gobernador impidió sus ^**"^"'* 

-n X ' 1 XX • ' Asamblea 

sesiones. Jíintonces los representantes se reumeron en de M«f. 
Salem, y constituyéndose en un " Congreso provincial** 
se citaron para Concord, nombrando de presidente del 
cuerpo á Juan Hancock. Determinaron alli que para 
proveer á la defensa de la provincia, se alistase cierto 
número de habitantes, que estuviesen prontos á mar- 
char al primer aviso. En Noviembre enviaron encar- Y^túád» li- 
gados á Nueva Hampshire, Rhode Island y Conecticut jeras, 
para solicitar su cooperación con objeto de levantar un 



% 



180 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PART K m. ejército de 20,000 hombres que se pusiera en acción en 
PKR. I. cualquier caso de necesidad. 

CAP. VI. gg reunió el Parlamento Británico. El Rey, en su 
Nov 20 discurso informó á los miembros que en Masachusets 
EiReyyei prevalecia todavía la mas atrevida resistencia á las 
Pwiamento leyes, la cual se apoyaba en ilegales combinaciones 
' con las otras colonias ; y finalmente espresó su firme 
determinación de contrastar cualquiera tentativa diri- 
jida á debilitar ó menoscabar la autoridad real ; á lo 
cual ambas cámaras contestaron manifestando un de- 
cidido asentimiento. 
Lord ch Cuaudo el ministerio británico presentó al Parla- 
ham en mcuto los papeles americanos, tomó la palabra el Lord 
América. Chatham. " Debe," — dijo, — " proporcionarse inme- 
diatamente el modo de conciliación. Pronto será ya 
demasiado tarde. Dicen que no tenéis derecho para 
imponerles contribuciones sin su consentimiento, y (ficen 
verdad. Representación y pago de contribuciones de- 
ben ir á la par, — son inseparables. Ese pueblo bien 
aconsejado habla alto ; no usa el lenguaje de los escla- 
vos. No piden como un favor que revoquéis vuestras 
leyes ; lo ecsijen como de derecho. Os dicen que no 
se someterán á ellas ; y yo os digo que esas actas de- 
ben derogarse, y debéis hacerlo ; debéis declarar que 
no tenéis derecho para imponer contribuciones, y en- 
tonces los Americanos confiarán en vosotros." 
Deséchanse Pero oste plan de medidas conciliatorias fué rechaza- 
Mo"aeÍtM ^^ P^^ ^^ negativa de una gran mayoría. Varias 
por Chat- pcticiones de comerciantes de Londres y otras plazas 
^*"' comerciales, se pasaron, no á la Comisión regular, sino 
á una que los amigos de las colonias llamaban la 
Nié anse ¿ " comisiou de olvido." Al Doctor Franklin y á los 
oír á las demas aj entes coloniales se les negó el ser oidos ante 
Colomas, ^j Parlamento, so pretesto de que habían sido nom- 
brados por una asamblea ilegal ; y de esta suerte se 
impuso silencio á la voz de un pueblo de tres millones 
de habitantes aun en la humilde actitud suplicatoria. 
Ceguedad Ambas Cámaras del Parlamento acordaron, por una 
blmanSú S^^^ mayoría, dirijir ima esposicion al Rey en que de- 
claraban " que los Americanos deseaban desde largo 
tiempo atrás hacerse independientes, y que solo aguar- 
daban la posibiUdad y una favorable ocasión para llevar 
á cabo sus designios. Impedh: esto," — decían, — " y 



# 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 181 

abogar el monstruo en su cuna, era el deber de todo ^^te m. 
Inglés ; y que tal debia hacerse á cualquiera precio y pkr. i. 
á todo tranze." ^^'•- ^"• 

El diez de Febrero se creó una ley por la cual se 17 ts» 
imponian restricciones á las colonias de Masachusets, ei Paria- 
Conecticut, Nueva- Hampshire y Rhode Island en su T"'** ?*^ 

x//» ii-^ rt • ^ ^^ sembrar 

tranco con la Gran Bretaña y sus posesiones en las la división 
Indias Occidentales, prohibiéndoseles al mismo tiempo colonia" 
la pesca en los bancos de Terranova. Pronto se hicie- 
ron estensivas estas mismas restricciones á todas las 
colonias, escepto Nueva York y la Carolina del Norte. 
Se esperaba que estas prohibiciones producirían par- 
ticularmente á los habitantes de Nueva Inglaterra los 
mayores perjuicios, pues prévalecia la idea de que 
sin la pesca les era imposible proporcionarse la sub- 
sistencia, y que si eran privados de ellas, se verian obli- 
gados á morir de hambre por entrar en la obediencia. 



itts. 

Feb. 26. 



CAPÍTULO VII. 

DASE PRINCIPIO Jl LA GUERRA CON LA BATALLA DE 

LEXINGTON. 

Reunido en Masachusets un segundo congreso pro- 
vincial, ordenó que se aprontasen pertrechos militares, 
y ecsortó á los milicianos y partidas lijeras* á que se T'átaaTde 
adiestrasen en el manejo de las armas. destruir ios 

Habiendo sabido el Jeneral Gage que se habian desSeíS 
reunido en Salem algunas piezas de artillería de cam- 
paña, despachó un destacamento de soldados para 
apoderarse de ellas á nombre del Rey. Reunióse en 
gran número el pueblo de Salem, y alzando un puente 
levadizo, impidieron su entrada en la ciudad, con que 
hicieron irrealizable el objeto de la tropa. 



* Esta me parece la mejor traducción de la palabra inglesa 
" minute-men." — Nota del TrcLd/uctor, 



H' 



331 



182 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PARTE III. En Concord, cerca de treinta millas distante de Bos- 
PKR. I. ton, se depositó también una gran cantidad de mimi- 
CAP. vil, ^jjQjjgg y pertrechos. Resolvió el Jeneral Gage apo- 

Envianae dcrarse dc ellas ó destruirlas, j con tal intento envió 
^resT ^^ cuerpo de 800 hombres al mando del Coronel 
Concord. Smith j del Mayor Pitcaim. Al llegar las tropas bri- 
tánicas á Lexington, cinco millas de Concord, se puso 
sobre las armas la milicia del lugar. La avanzada de 
los veteranos se adelantó hasta tiro de fusil, y entonces 
Abril 18. el Mayor Pitcaim saliendo al frente, montado en su 
Batalla de caballo, esclamó, " j Dispersaos, rebeldes ! arrojad las 
Lexington. g^pj^j^s y dispersaos." Y como no se le obedeciera, 
disparó su pistola, y mandó á su tropa hacer fuego. 
Descargaron, y fueron muertos ocho hombres. Dis- 
persóse la milicia, pero continuó el fuego. El destaca- 
mento prosiguió entonces hacia Concord, y destruyó ó 
tomó posesión de una parte de los pertrechos. 
Retirada de Entónccs diéron principio á la retirada. Los colo- 
^ *• nos los estrechaban por todas partes. Marcharon luego 
hacia Lexington donde encontraron al Lord Percy con 
un refuerzo de 900 hombres. Sinembargo, continua- 
ron su retirada ; pero desde cada escondite, cerca de 
piedra, matorral ó granero, descargaban sobre ellos un 
fuego esterminador los emboscados provinciales. A 
^.^^73^ de" puestas del sol, los veteranos casi rendidos por el can- 
I08A.88. sancio, pasaron la Garganta de Charleston y hallaron 
en Bunkeres Hill un sitio de descanso por aquella no- 
che ; y de allí partiendo al amanecer del siguiente dia, 
bajo la protección de un navio de guerra, entraron en 
Boston. 
Grande e»- Habia ya corrido la sangre, y no hay palabras con 
citación, que pintar los sentimientos que este hecho produjo. 
Despacháronse correos en todas direcciones ; los cuales, 
corriendo á todo escape, comunicaban las noticias para 
para^^ar- 4^^ del mismo modo se transmitiesen á otros ptmtos, 
cir las y (Je esta manera se estendian en un círculo cada vez 
mayor, como un fluido eléctrico, por todo el pais. Si 
acontecía que el mensajero llegase en el dia del Do- 
mingo, entraba desde luego en la iglesia y proclamaba 
ante la atónita multitud — " ¡ La guerra ha empezado !" 
Repetíase por donde quiera el grito de " ¡ Ha empeza- 
do la guerra ! — ^y la respuesta universal era — " | A las 
armas, pues ! | Libertad ó muerte !" 



m 



PER. I. 
CAP. VII. 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 183 

Las legislaturas de las varias colonias se reunieron, p^rtk m. 
nombraron oficiales y se dieron órdenes pai-a levantar 
tropas. Vióronse en todas partes padres de familia 
abandonar sus hogares, y madres también se vieron Ejército 

*=>,..*; 1 1 X n reunido en 

enviar sus propios hijos al campo de batalla ; con que Boston, 
en breve se forrnó un ejército de 20,000 hombres en 
la vecindad de Boston. 

Tan estrecho cerco sufría á esta . sazón en aquella Los b. íí- 
ciudad el Jeneral Gage, que á pesar de tener los bri- B^oaton." 
tánicos el dominio de la mar, escaseábanle al fin las 
provisiones. 

Con objeto de tomar posesión de Ticonderoga y Planea para 
Crown Point, varios individuos de Conecticut tomaron Tícoudkro- 
en préstamo de la lejislatura de aquella colonia la suma gay Crown 
de 1800 pesos; después de lo cual se dirijiéron á 
Benington para asegurar la cooperación de los " Mozos 
de la Montaña- verde," (the Green Mountain Boys,) Mozos de la 
Esto fué convocar á los denodados hombres libres que Montaña 
por autoridad de Nueva Hampshire se hablan esta- 
blecido en aquella comarca, y que habian manifestado 
su resolución en defensa de sus terrenos contra los 
Fieles — ejecutores (sheriffs) de Nueva York, en oca- 
sión de reclamar aquel Estado una jurisdicción que ellos 
no querían reconocer. A Ja cabeza de este denodado 
bando se hallaban los Coroneles Ethan Allen y Set ww^ae^ 
Warner, que de la mejor gana se empeñaron en la 
empresa. Pronto se reclutáron tropas, y á Allen se 
encargó del mando de ellas. 

Entretanto, Benito Arnold, guiado por la intrépida Benito Ar- 
osadia de su carácter, habia trazado en Boston y ma- 
durado el mismo designio, estando ya á punto de darle 
cima, cuando con sorpresa supo que otros se le habian 
adelantado. Viniendo, pues, de esta manera á ser 
segundo de Allen en el mando, marcharon juntos á la 
cabeza de trescientos hombres de Castleton, y llegaron xS^J^eií- 
á Ticonderoga el 10 de Mayo.* Sorprendieron ygayCrown 
tomaron aquella fortaleza y pazificamente se hicieron '' 

dueños de Crown Point. 



* Cuando Alien intimó al asombrado comandante del fuerte 
BU rendición, preguntó éste — " ¿ A nombre de quién ?" — " A 
nombre," — repuso Allen, — " del Gran Jehová, 7 del Congreso 
Conrinental." 



11 



184 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PARTK iii^ Habiendo Aniold tripulado y armado una pequeña 
PBR. I. goleta encontrada en South Bay (Bahía del Sur) apresó 
CAP. VIH. ^jjg^ corbeta de guerra que se hallaba al ancla en San 
Arnoid Juan. Apoderóse por este mismo tiempo del paso de 
corbeta de Skeenborough, que hoy se llama Whitehall, un desta- 
gaerra. gamento de voluntarios de Conecticut. En esta afor- 
tunada espedicion cayeron en poder de los Ameri- 
canos cien piezas de artillería y otras municiones de 
guerra. 
Mayo 10. Reunióse nuevamente en Filadelfia el congreso con- 
Eicong. tinental, el dia 10 de Mayo, y se elijió de Presidente á 
*moa^íu Mr. Hancock. Para atender á los gastos de la guerra 
se emitieron tres millones de pesos en billetes de cré- 
dito ; y para su cancelación se empeñó la fé de " Las 
Doce Colonias Unidas." 
Donmore y Lord Dunmore, gobernador de Virjinia, mostró su 
bernadorea ^esconfiauza al pucblo cou el acto de apresar y poner 
se retiran, abordo de un buque armado en el rio Jaime, cierta 
cantidad de pólvora perteneciente á la colonia. Ha- 
biendo intentado rescatarla Patricio Henry, el Lord 
Dunmore le devolvió su valor en dinero, declarando 
después rebeldes á Henry y sus partidarios. Inter- 
ceptáronse varias cartas dirijidas por Dunmore á In- 
glaterra, y tan sobrealzado llegó á estar el pueblo, que, 
desconfiando el Lord de su seguridad personal, refu- 
jióse abordo de un buque de guerra llamado Fowey 
que se hallaba anclado en Yorktown. También los 
gobernadores de la Carolina del Norte y la del Sur, 
abandonaron sus provincias. 



CAPÍTULO VIII. 

BATALLA DE BUNKER HILL. ^WASHINGTON- 

17 7 S» En el mes de Mayo recibió el ejército británico de 
Mayo 25. Bostou uu Considerable refuerzo de Inglaterra á las 
cunton y órdcucs de los jenerales Howe, Clinton y Burgoyne. 
Buigoyne. El Jeueral Gage proclamó entonces la ley marcial ; 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 185 

pero, sinembargo, ofreció perdón á todos los rebeldes '^^'^^ "^* 
que volviesen á la sumisión, escepto Samuel Adams y pkr. i. 
Juan Hancock. Convino en permitir la salida al ^^''.'^!"' 
pueblo de Boston ; pero después de haberla verificado Procramá 
ima parte de él, cambió de política y retuvo al resto «^e Gage. 
de los habitantes. ^mt". 

Sabiendo que los Británicos amenazaban penetrar 
en el pais, el Congreso recomendó á la junta de guerra Noche del 
tomar medidas á propósito para ponerse á la defensiva, L^s^Amer 
y á este fin se despachó un destacamento de 1,000 fortifican' 
hombres á los órdenes del Coronel Prescott, en la * Hyjf ' 
noche del 16 de Junio, para construir un parapeto en 
Bunker's Hill, cerca de Charlestown. A causa de 
cierto mal entender, las tropas se atrincheraron en 
Beed's Hill, mas inmediato aun á la ciudad. Trabaja- 
ron con tal silencio y actividad tal, que al rayar el dia 
habian ya terminado la construcción de un fuerte re- 
ducto, sin que se les hubiese descubierto. 

Pero á la hora del alba, como descubriesen los Bri- Jnnio n. 
tánicos la avanzada obra de los Americanos, comenzá- ^^¿^ 
ron un vivísimo cañoneo desde los buques que en el Boston, 
rio se hallaban ; mas no logrando con esto interrumpir 
sus trabajos, el Jeneral Gage destacó un cuerpo de tres 
mil hombres, al mando de los Jenerales Howe y Pigot. 
Estos salieron de Boston en botes, y desembarcaron, 
bajo la protección de la flota de Charlestown, en la 
estremidad de la península, avanzando después contra 
los Americanos. Pusieron fuego á Charlestown, y en aaeman & 
medio de las llamas que se reflejaban en sus reluzien- ^¿"'^ 
tes armas, marcharon al ataque. Esperan en silencio 
los insurj entes su llegada, hasta tenerlos á distancia de 
unas veintiocho toesas, — ^y entonces, apuntándoles des- 
pacio y de seguro, con la ventaja del terreno en favor 
suyo, descargan sobre los Británicos un fuego mortí- 
fero. Vénse envueltos éstos en la mayor confusión, y 
caen gran número de sus oficiales. Dos vezes son re- 
chazados. Llega á esta sazón Clinton ; reünense nue- j^ . ^ 
vamente sus tropas ; avanzan hacia las fortificaciones perf. deiós 
y por tres partes á la vez se da el ataque al reducto, b. i,om, 
Agotáronse luego las municiones de los Americanos, *'453. 
con lo cual hízose inútil el valor, y el Coronel Pres- 
cott, que mandaba las fuerzas, ordenó la retirada. Los 
Americanos se vieron obligados á pasar la garganta de 



186 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTE III. 

PER. I. 
GAP. VIH. 



Junio 15. 

Washing- 
ton elejido 
Comandan- 
te en jefe. 



Modestia 
de Wash- 
ington. 



Sa desin- 
terós. 



Reünese al 
ejército en 
Cambridge. 



Sus gran- 
des esfuer- 
zos. 



Charlestown, espuestos á un fuego mortífero de los 
buques de la bahLa ; y en esta jornada cayó el Jene- 
RAL José Warren, cuya muerte fué un terrible golpe 
para su enlutada patria. 

El dia quince de Junio, el Congreso elijió por voto 
unánime á Jorje Washington, — que se hallaba pre- 
sente y que desde su primera reunión en Filadelfia 
habia sido delegado de Virjinia, — para el alto puesto 
de jeneral y comandante en jefe del ejercito de las 
Colonias Unidas. Cuando el presidente del congreso 
le notificó su nombramiento, se mostró profundamente 
penetrado del alto honor que habia recibido y de la 
responsabilidad del eminente cargo á que se le elevaba. 
Rehusó toda especie de pecuniaria compensación por 
sus servicios, puesto que como no era el dinero lo que 
de su hogar podia arrancarle, y que servia á su pais 
por un sentimiento de justicia y por el amor que hacia 
su causa alimentaba, no quena que se tomasen á mala 
parte las causas que á aquella empresa le movían. 
Manifestó que llevaría cuenta esacta de sus gastos, los 
cuales esperaba que el congreso no dudaría retribuir. 
A poco después de su elección salió Washington para 
la campaña de Cambrídge. 

Encontróse allí con el ejército británico fuertemente 
posesionado en las alturas de Bunker y Breed, y en la 
garganta de Charlestown. Los Amerícanos, cuya 
fuerza se componía de 14,000 hombres estaban atrin- 
cherados en las colinas que circundan á Boston, for- 
mando una línea que se estendia desde Roxbury á la 
derecha, hasta el rio Mystic hacia la izquierda, á dis- 
tancia de doce millas. 

Comprendió Washington que si bien ardía el pueblo 
á favor de la causa de la Hbertad, y estaba pronto á 
empeñarse en las mas desesperadas empresas, había, 
no obstante, completa carencia de disciplina y subor- 
dinación militar en las tropas. Hallábase el ejército 
escasamente provisto de armas y municiones, y sus 
operaciones se entorpecían por falta de injenieros peri- 
tos ; visto lo cual, se dedicó con admirable enerjía y 
singular discreción, al arduo empeño de convertir en 
orden y espedito arreglo aquella confusión y aquellos 
embarazos. 

También se estableció durante esta sesión del 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-üNIDOS. 187 

Congreso la primera línea de postas para la comuni- ^^teju. 
cacion de noticias en todos los Estados- Unidos ; j por per. i. 
unánime votación se nombró á Benjamin Franklin ad- ^^^' "' 
ministrador jeneral de correos, con facultad de nombrar ^¡^"'^^ÍJ*^. 
tantos diputados cuantos creyese necesarios y con- ministrador 
venientes para la conducción del correo de Falmouth, *Poftíirde* 
en Maine, á Savana, en Jeorjia. Faimouth 

á Savana. 



CAPÍTULO IX. 

INVASIÓN DE GANADA. ^MUERTE DE MONTGOMERY. 

Mientras el ejército británico se hallaba encerrado Lo? a. en- 
estrechamente en Boston, el congreso concibió el p^fíidS 
designio de enviar una fuerza á Canadá, en razón de ®¿"*'^¿* 
que los movimientos de Sir Guy Carleton, goberna- 
dor de aquella provincia, parecían amenazar una inva- 
sión por la frontera del norte. En consecuencia de 
esto se organizaron y despacharon dos espediciones, 
una por via de Champlain, al mando de los Jenerales 
ScHüYLER y Monto OMERY, y otra por el rio Kennebec, 
á las órdenes de Amold. 

Aunque el Jeneral Schuyler prestó fielmente sus Nov. 3. 
servicios, no fué á Canadá, á causa de su quebrantada ^®"a* ^f ^' 
salud. Montgomery dio muestras de ser un hábil 
oficial. El dia 3 de Noviembre tomó á San Juan, y 
prosiguiendo hacia Montreal, abandonóle aquella plaza 
Sir Guy Carleton. Por estos mismos dias, el Coronel 
Ethan Alien, oficial del ejército, fué hecho prisionero 
en una atrevida escaramuza, y se le envió á Inglaterra 
cargado de cadenas. 

Entretanto Amold, á la cabeza de 1000 hombres, y Nov. o. 
con una perseverancia estraordinaria, habia penetrado 'gjg^®'* 
los desiertos de Maine. Llegó á Point Levi el 9 de 
Noviembre. El dia 13 cruzó y ocupó las alturas de 
Abraham ; pero su ejército se hallaba reducido á 700 
hombres, y Carleton estaba en Quebec con 1500 ; poi 




PARTE III 



• lo cual se retiró á Point aux Tiembles, á esperar la otra 



PKR. 1. división del ejército. 

CAP. IX. j^^ llegada de Montgomery se verificó el dia 1° de 
Mala posi- I^íciembrc, y se encontró en una situación mas crítica 

cion de aun y mas embarazosa que la de Wolfe, dieziseis años 

ontgome- ^j^^^g g^ ejórcito cstaba cercenado, por manera que 
imido el todo de la fuerza no llegaba á mil hombres, j 
éstos se hallaban debilitados por la fatiga en medio de 
los rigores de un invierno canadense, que habia ya 
3ntrado con desusada inclemencia. Intentó demoler 
los muros de Quebec, y al intento hizo pilas de hielo 
para montar sus cañones ; pero los fuertes baluartes 
permanecieron ilesos. Entonces por consejo de todos 
sus oficiales, tomó la desesperada resolución de dar 
asalto á la plaza. Al rayar el dia y durante una ne- 
Msjerada vasca, hizo la tentativa el ejército, repartido en cuatro 
divisiones. Dos de éstas habian de hacer falsos ata- 
ques para dividir la atención de las tropas de la ciudad ; 
mientras que Montgomery y Amold, á la cabeza de 
Denota V las otras dos, acometian de veras por puntos opuestos 
muerte de ^q^ intenciou de reuuirse. Amold se habia abierto 

iilon tff ome* 

ry. paso ; y Montgomery alentaba á sus j entes, cuando 
recibió su golpe de muerte. Amold fué herido y se 
retiró del campo. Asi quedó sin efecto las empresa, 
con la pérdida de 400 hombres entre muertos y he- 
ridos. 
Amold bio- El trato que dio Carleton á los prisioneros hizo honor 
¿uebec. ^ SU humanidad. Amold, herido como estaba, se 
retiró con el resto de su ejército á distancia de tres 
millas mas abajo de Quebec, y aunque inferior en nú- 
mero á la guamicion, mantuvo á la plaza en estado de 
sitio, y en el discurso del inviemo la redujo á estrema 
necesidad por falta de víveres. 
Oct. 18. Los comandantes de los buques británicos recibié- 
incendjo de rou órdcu dc asolar y destruir todos los pueblos marí- 
aimouth. ^j^^g ^^^ habían tomado partido contra la Gran Bre- 
taña ; y en consecuencia, por mandato del Capitán 
Mowat de la marina inglesa, fué incendiada la ciudad 
Esf e de ^^ Falmouth, hoy Fortland. De tal manera ecsasperó 
un pueblo al pucblo cste hecho, que apuró entonces nuevos es- 
eoeaspera- fuerzos. Proveyórouse de pertrechos militares ; com- 
praron pólvora en todos los puertos estranjeros en 
donde esto era practicable, y en muchas colonias em- 



HISTORIA DB LOS ESTADOS-UNIDOS. 189 

pezáron á manufacturarla ; dedicándose al mismo '^''* ™- 
tiempo con mas seria atención al armamento de buques per. i. 
de guerra. El congreso determinó equipar trece naves ^^^* "* 
y levantar dos batallones de marina. Se redactaron ^j^ jg 
ordenanzas militares para el gobierno de la pequeña ei Con^. 
armada, j se establecieron tribunales formales de Al- ®g"»P* ^^ 
mirantazgo para la adjudicación de las presas. Los 
corsarios Americanos sallan como enjambres á la mar. 
Alerta siempre y atrevidos, visitaban todos los mares y 
perjudicaban el comercio británico aun en las mismas 
aguas de su propia isla. 

Lord Dunmore, que aun se mantenía á bordo de la Tentativa 
nave real, publicó una proclama promulgando la ley mow? 
marcial, y ofreciendo libertad á los esclavos que aban- 
donasen á sus amos y tomasen partido con él. Mu- 
chos centenares de negros y realistas obedecieron á su 
llamamiento, y el Lord abandonando entonces su asilo 
en el buque, ocupó una fuerte posición cerca de Nor- 
folk. La asamblea envió 800 milicianos para con< 
trarrestar sus movimientos. El dia 7 de Diciembre gn denota, 
fueron atacados por los realistas y los negros ; pero la 
milicia rechazó á los acometedores y ganó una victoria 
decisiva, después de la cual tomó posesión del pueblo 
de Norfolk. Volvió entonces Lord Dunmore con el 
resto de sus fuerzas á los buques, donde, á consecuen- ifff), 
cia del gran número de reaUstas que se le hablan En. i. 
\inido, se vio reducido á gran necesidad por falta de incendia ¿ 
provisiones. En tal situación, envió un parlamento á abandona 
Norfolk, suplicando se le abasteciese. Negándose á ^**'^f^""' 
la demanda el comandante de los provinciales, puso 
Dunmore fuego á la ciudad, y la destruyó. Mas poco 
le aprovechó semejante medida. A la vez acometido 
por tempestad, hambre y enfermedades, buscó refujio 
con sus partidarios en las Indias Occidentales. 

La última esperanza de reconciliación para las coló- 1TT5. 
nias se fundaba en la petición hecha al Rey por el 1^®?."^^ J^* 
congreso, y que enfáticamente se llamaba " La rama de ouva." 
de oliva." Dicho documento fué enviado á Mr. Penn, 
descendiente del propietario dePensilvania y que habia 
sido gobernador de aquella colonia. El Rey, en lugai 
de responder á su afectuoso lenguaje, acusó de rebel- 
des á los Americanos, en su discurso, y declaró que 
éstos tomaban las armas para formar un imperio inde- 



nios. 



PARTE iii^ pendiente. Recomendaba que se tomasen vigorosas 
PER. I. medidas para subyugarlos, al mismo tiempo que aque- 
CAP. IX. ^^^ ^^g ^g considerasen convenientes para debilitarlos 
por medio de la división entre ellos. Una gran mayoría 
cteí^Re'^yei ^^ ámbas Cámaras contestó al discurso de la Corona 
Pariamen- con igualcs acusaciones contra las Colonias y la misma 
'®* determinación de reducirlos á la obediencia, empleando 
medidas de coerción y medios aflictivos. De tal suerte, 
con una indiscreción que hoy deploran los patriotas in- 
gleses, se rechazó despreciativamente la " Rama de 
oliva," y se dio en tierra con la última esperanza de 
una paz honorífica. 
Diciembre. Inmediatamente se dictó un decreto prohibiendo todo 
^ie^M^" tráfico y comercio con las Colonias, y autorizando la 
captura y condena de todo buque americano con su 
cargamento, y de todos los que se encontrasen trafi- 
cando en cualquiera puerto ó lugar de las colonias, 
como si fuesen buques y efectos de enemigos de- 
clarados, adjudicándose dichas naves y propiedades á 
sus apresadores, con la bárbara añadidura de que " /gw 
tripulaciones no serian tratadas como prisioneros, sino 
como esclavos. ^^ 
Inglaterra Por este mismo tiempo hizo Inglaterra tratados con 
mercena- ^1 laudgravc de Hesse Cassel y otros príncipes ale- 
™»* manes, alquilándoles 17,000 hombres para emplearlos 
contra los Americanos ; y ademas de éstos, se deter- 
minó enviar 25,000 de tropa inglesa. Con la creación 
de esta ley, la toma en alquiler de mercenarios es- 
tranjeros y la repulsa de la última solicitud, colmó 
^ustícfaa'^" líigl^t^rra la medida de sus injusticias contra Amé- 
rica, y puso el sello á la final segregación de sus 
colonias. 



CAPÍTULO X. 



Mientras que tan formidable fuerza aprontaba ta futí m. 
Gran Bretaña, no solo se hallaba rt'dnudo el nÚDieio „»_ ,,~ 
del ejército americano, sino que á fin del ano de 1775 **'■ *■ 
Be veía casi enteramente destituido de los mas neceaa- F«in«iio 
nos bastimentos. El plazo de engancbc de las tropas 'J'™"- 
habia cumplido en Diciembre ; y aunque se babian to- 
mado medidas para remplazar el ejército, el postrero 
día de aquel mes solo se hablan alistado 9,650 hombrea 
pora la prócsiraa campaña. 

Viendo el Jenera! Washington cuan á espacio iba la ^"•^■ 
recluta del ejército, propuso al congreso probar el 
alicient* del premio'; pero su propuesta no fué acep- 
tada hasta los ültimos dias de Enero, y mas de la mitad ^ Jjk!".. 
de los de Febrero habían transcurrido antes que en las 
filas del ejército veterano se contasen 14,000 soldados. 
Demás de ésto, como el Comandante en jefe se hallase 
revestido de facultades par;i con\'ocftr la milicia, re- 
quirió á las autoridades de Masachusets para que le 
aprontasen tí, 00 O hombres. 

Washington habia continuado el bloqueo de Boston ITTO. 
durante el invierno de l775 á 1770, y al cabo resolvió ^e^^^í^^^» 
empeñar en acción al enemigo, ó echarlo de la ciudad. iw. 
En la noche del 4 de Mario despachó un destacamento 
que llegó silenciosamente á las Alturas de Dorchester. 
y construyó allí, en solo una noche, un reducto que 
amenazaba con la destrucción á la flota británica. En ^^ ,^ 
la mañana del 11, toda la fuerza Inglesa junto con los íIm«>vb- 

leales que quisieron seguir su suerte, se hizo á la °°'5),*. 
vela para Halifai ; y al mismo tiempo que se embar- 
caba la retaguardia de las tropas británicas, Washing- 
ton entraba triunfante en Irt ciudad. 

Los pknes del gabinete ¡nales para la prócsima ¿'"J'^íi 
campaña de ITIS, comprendían la reconquista de o». 



192 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

pARTK^i. Canadá, la sumisión de las colonias meridionales y la 
PKR. I. posesión de Nueva York. Encargóse de este último 
CAP. X. servicio al Almirante Howe, y á su hermano el Jene- 
RAL Howe, que sucedió al Jeneral Gage en el mando 
de las tropas británicas. 
Amolden Amold habla llevado adelante el sitio de Quebec, 
aaebec. j^olcstando grandemente á su guarnición ; pero su 
ejército habia esperimentado estraordinarios siijfrimien- 
tos á consecuencia de los rigores de la estación, junto 
. con una epidemia de viruelas. Apesar de que se ha- 
cion. ' bia enviado para reforzarle la guarnición de Montreal, 
escasamente contaba 1,000 hombres en sus fflas. A 
esta sazón llegó el Jeneral Thomas que remplazó á 
ITTG. Amold, ó hizo varias tentativas para tomar á Quebec; 
Deaaatroía pero la repentina aparición de la flota británica le 
^ " *■ obligó á huir con tal precipitación, que abandonó su 
bagaje y pertrechos militares. Muchos de los enfer- 
mos cayéroii en poder de Carleton, quien los trató con 
loable humanidad. Uno tras otro, todos los puestos 
, tomados por los Americanos, cayeron en poder de los 
canos Británicos, y al finar el mes de Junio ya habian éstos 
*canídV' recuperado todo el Canadá. Cérea de 1,000 hombres 
perdieron en esta desastrosa retirada los Americanos, 
de cuyo número la mayor parte habian sido hechos 
prisioneros. 
Sale Parker La flota británica destinada á la simiision de las 
Charieston. colonías del sur, se dio á la vela, bajo las órdenes de 
SiR Pedro Parker para atacar á Charleston, donde 
llegaron en los primeros dias de Junio. La tropa de 
marina estaba al mando del Jeneral Clinton. Una 
comunicación oficial que se interceptó, dio la alarma á 
Se fortifica los Caroliniauos. En la Isla de SuUivan, á la entrada 
SDiüvan! ^^ ^^ bahía de Charleston, habian construido un fuerte 
con madera de palmito, que en algo se semeja al cor- 
cho ; y se le puso una guarnición de cerca de 400 
hombres comandados por el Coronel Moültrie. En 
Junio 28. ^^ mañana del 28 de Junio los buques británicos co- 
Son recha- mcuzárou á disparar contra él sus carroñadas, pero 
íí^í^sIS! ^^s ^^^^ daban en los maderos de palmito, y allí se 
enterraban como si fuese en arena. Moültrie defendió 
f la fortaleza con denuedo tal, que desde entonces se la 

1TT6. ha distinguido con su nombre. Aconteció una vez, 
durante aquel dia, y después de ima atronadora des- 



HISTORIA DB LOS ESTADOS-UNIDOS. 193 

carga de los cañones británicos, que no se vio tremolar ^^''^J"^ 
la bandera del fuerte ; y los Americanos que desde la pkr. i. 
opuesta orilla contemplaban el combate, de un mo- *''^'*- 
mentó á otro esperaban ver á las tropas inglesas subir 
en triunfo por los parapetos. Mas no apareció nin- 
guno ; y á pocos momentos volvió á desplegarse ante Jwper re- 
sus ojos la listada bandera de América. Una bala se bandera, 
habia llevado el hasta, y la bandera habia caido hacia 
la parte afuera del fuerte ; pero un sarjento, llamado 
Jasper, saltó por el muro, y en medio de una lluvia de Salen ios 
balas, la recuperó y la repuso en su lugar. Al caer ^Sf'^f^ 
la noche, los Británicos, del todo rendidos, retiraron 
sus naves, con pérdida de doscientos hombres. 

Washington habia tenido oportuna noticia de que el Acnarté- 
enemigo se esforzaria por tomar posesión de Nueva ^^^*^ 
York ; y por lo tanto, despachó de Cambridge al n.YoA. 
Jeneral Lee para poner á Long Island y á Nueva York 
en actitud de defensa. A poco después del desalojo de 
Boston, siguió tras él el comandante en jefe, y con la 
mayor parte de su ejército, plantó sus reales en la 
ciudad de Nueva York. 

El dia 7 de Junio, Ricardo Enrique Lee, de Yir- Propónese 

• • • 1 • • 1 la Inde- 

jmia, hizo una moción en el congreso, para que se pendencia 
declarase á las Colonias Libres é Independientes. ®'* ®^ ^**"" 
Mientras estuvo pendiente esta solicitud, los individuos, 
la prensa pública y las varias lejislaturas enviaron á 
Filadelfia, de todas partes del pais, sus votos en apro- 
bación de dicha medida. El dia 14 de Junio la lejis- conectícat 
latura de Conecticut adoptó resoluciones encargando á espresa el 

j 1 j I * , P sentimiento 

sus delegados en el congreso proponer a aquel cuerpo jeneral. 
que declarase á las Colonias Americanas estados li- 
bres é independientes, absucltos de toda sujeccion al 
rey de la Gran Bretaña. Las razones en que para 
ello se apoyaban, eran la usurpación de sus justos de- 
rechos ; la negativa con desprecio á oir sus " humildes, 
decorosas y legales peticiones ; y los esfuerzos hechos 
para reducirlos á una abyecta smnision, por medio de 
la guerra y derramamiento de sangre, sujetando á 
servidumbre sus personas y alquilando mercenarios 
estranjeros para es terminarlos ; de manera que no 
quedaba otra alternativa que la de someterse á un es- " 

tado de cosas que habia de arrastrarlos á la mayor 
desgracia, ó declarar su completa separación, apelando 

13 



194 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTE ni. 



PER. I. 
CAP. X. 

Julio 4. 

Indepen- 
dencia. 



al tribunal de Dios." Los sentimientos que asi abrigaba 
Conecticut prevalecieron en todo el pais ; y en con- 
secuencia de ello el congreso en 4 de Julio de 1776 
declaró ante el mundo entero "que estas Colonias 
Unidas son, y de derecho deben ser, Estados Libres 
É Independientes." 



GUERRA DE LA REVOLUCIÓN. 



Oficiaos Americanos. 



■!; 



JSstranJeros al ser- 
vicio de Amérir- Oficiales británicos, 
ca. 



WASHINGTON, 


Franceses. 


Gage, 


Allen, 


La Fayette, 


Pitcaim, 


Warner, 
Arnold, 


D'Estaing, 

ROCHAMBEAÜ, 


.Smith, 
Lord Percy, 


Preso OTT, 


De Grasse, 


Lord Dimmore, 


Warren, 


Viomesnil. 


Jen. Howe 


Pütnam, 

Schüyler, 




(Guillermo), 
Jen. Clinton 


MONTGOMERY, 

Thomas, 


Ingleses, 
Lee. 


(Enrique), 
Burgo YNE, 


Moultrie, 
Hale, 




Pigot, 
Carleton 


Süllivan, 




(Sir Guy), 


Stirling, 




Lord Howe 


Miffling, 
Wooster, 


Polacos. 
KOSCIUSKO, 


(Almirante),f 
De Heister 


Herkimer, 


PüLASKI. 


(alemán); 


St. Clair, 
Gates, 




Tryon, 
Frazer, 


Morgan, 


Prusianos. 


St. Leger, 


Stark, 


Steüben. 


Baum, 


Lincoln, 




CORNWALLIS, 


Green, 

Jayme Clinton,* 

Boyd, 

Pickens, 


Alemanes, 

De Kalb. 


Donop, 
Campbell, 
Prevost, 
Tarleton, 



* Solo una vez mencionado en esto libro. 

t El Almirante Lord Howe y el Jeneral Sir Guillermo Howe 
eran hermanos, y también lo eran del que murió en la guerra 
francesa. 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



195 



üstranjeros al ser- 
OJioiaUa Americanos» vicio de Améri- OjuMes hritáivicos, 

ca. 



Ashe, 

Buford, 

Huger, 

Sumpter, 

Marión, 

Wayne, 

Lee, 

Hajnie, 

Ledyard, 

Hamilton. 



Irlandés, 
Conway. 



escocés, 
Pablo Jones. 



Amold, 

Lord Eawdon, 

André, 

Leslie, 

Balfour, 

Stuart, 

Arbutlinot, 

Philips. 



PARTS n. 

PER. Z. 
CAP. Z. 



Á 











Ai 






^H 






WKhiiigtoQmibi 

PERÍOI 

BBOLARAtaOH Eí í 111 

tiUNCnno DSL [ ITS 
CAPÍTl 

RD eOWK INTBÍJTA LA PAZIP 
AMERICANOS EN 

Si se conaidera como un paso 
sociedad humana, ninguno pu 
mayor importancia que la s 
. escrito en que se esponian 
mérica y se declaraba su indep 
1 aquei documento las unive 
rimJdos; pregonaba una ses 
resor, y declaraba los comune 


)0 II. 

ILO I. 

C ACIÓN. DESGRACIA DE LO 

LO ti a IBLANS. 

en la eran marcha de ""■ 




de 
di 
A 
di 
»F 


de considerarse como ro». ii. 
olemne promulgación *"*'■ 
03 sufrimientos de ta J"!'»»- 
endencia. Compren- i""- 
reales quejas de los "i^"" 
era amonestación al ^^^¿'¿^ 
derechos del jénero mgodo. 



198 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTK III. 



El firmar esta declaración era para los miembros 
PBR. II. del congreso, corifeos de la nación, im acto de natura- 



CAP. I. 



leza tal que, en caso de que venciese la Metrópoli, 
final de baria merecedores de la pena capital á cada uno de 
América. q\\q^ • j esponiéndose asi aquellos patriotas por la 

causa de su país, todos consideraron aquella resolución 

como irrevocable. 
Jniio 2 á Las tropas inglesas destacadas de Halifax, bajo el 
Gnm^fuer- ^^^^^^ ^^1 Jeueral Howe, tomaron posesión de Staten 
zadeíoB Island el dia 2 de Julio, y las de Inglaterra, manda- 
e"state? ^^^ P^^ ^^ Almirante Howe, se les reunieron en aque- 
Uand. lia isla el 12 del propio mes. Éstas, juntamente con 

otros Tejimientos ingleses y mercenarios de Hesse, ba- 

cian la suma de irnos 35,000 bombres de lo mejor de 

Europa. 
Howe pro- Lord Howe, que era bombre de índole bondadosa, 

cora la paz i ia • 'x'^j'^a 

ya muy esperaba que los Americanos se mtmudanan tanto con 
tarde, gsta gran fuerza que se someterian, sin necesidad de 
usarla contra ellos. Tomó medidas varias para apelar 
al pueblo contra la decisión del congreso, pero no obtu- 
vo buen écsito. Conociendo la grande influencia de 
Washington, le escribió una carta, poniéndole en la cu- 
bierta " A Mr. Washington." Devolviósela el Jene- 
ral sin abrirla, manifestándole que no era dirijida con- 
forme á su carácter público, y que como individuo 
no queria tener comunicación con los enemigos de su 
pais. 

Determinaron entonces el Jeneral y el Almirante 
Gran plan Howe atacar á Nueva York. Esperaban que desde 
.*^!Jf" 6ste punto podian seguir adelante con su gran plan, 
que era separar del sur á Nueva Inglaterra. Carleton, 
con 12,000 hombres habia de dirijirse hacia Canadá 
por via del Lago Champlain y unirse con Howe, que 
debia ir por el Hudson arriba. 
Ejército de Dispúsose quo salieseu trece mil hombres de la mili- 
ton."^' cia á incorporarse con las tropas de Washington, que 
con este aumento subieron al número de 27,000 sol- 
dados ; mas, ima cuarta parte de ellos eran inválidos, 
y otra cuarta escasamente provistos de armas. Por 
éstas y otras causas vino á resultar que la fuerza es- 
pedita para el servicio no escedia de 10,000, y de éstos 
Sninfenori- la mayoT poTcion carecia de orden y disciplina. Pro- 
Británicos, venían casi todos estos inconvenientes de la falta de 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 199 

dinero, lo cual impedia al congreso pagar tropas vete- ^^rt» m. 
ranas y proveer á su equipo ; j procedían también de pir.ii. 
los hábitos de parsimonia contraidos durante la paz, ^^''^ 
que los retraian de contribuir con prontitud para los 
gastos necesarios en un estado de guerra ; al paso que 
su preocupación con respecto á ejércitos permanentes 
les inspiraba la esperanza de que cada año podian or- 
ganizar, según la ocasión lo requiriese, un ejército capaz 
de resistir al enemigo. 

El dia 22 de Agosto desembarcaron los Ingleses sin agosto 22. 
oposición en Long Island, entre los pueblos de Nueva nkoa^e-' 
Ütrecht y Gravesend. Se estendiéron allí hasta Fiat- sombarcan 
lands, á distancia de cuatro millas del campamento *Liand.^ 
americano, del cual los separaba una cordillera de co- 
linas cubiertas de bosques, llamadas Alturas de 
Gawanus, que corrian del nordeste hacia el sudoeste. 

Washington habia dispuesto del mejor modo posible Jí^Jjf^ 
las fuerzas bajo su mando para guardar la ciudad de opuestos 
Nueva York. El grueso del ejército estaba en la isla 
de este nombre, con destacamentos en los puntos de 
mayor peligro. De éstos el mas numeroso se hallaba 
en Long Island, estendiéndose desde Wallabout Bay 
hacia el oeste, y bajo las órdenes de los Jenerales 
Putnam, Sullivan y Stirling, que tenian que contrastai 
la fuerza, infinitamente superior, de los Británicos, 
acaudilladas por los espertos Jenerales Clinton, Percy, 
Comwallis y Grant, y por De Heister, comandante 
hessiano. En las Alturas de Gawanus habia solamente ^^^^^ c^ 
tres caminos ; y ¿ con tal fuerza delante, debian los Denota en 
Jenerales americanos abandonar la guarda de esos BrooUyn. 
pasos y la estrecha vijilancia de ellos ? Y sinembargo, 
el de mas hacia la parte de oriente, que partía del 
campamento americano por Bedford y dando una vuelta pérdida de 
llevaba al camino de Jamaica, se hallaba tan mal guar- ^^ Ameri- 
dado que mientras que unos pocos llamaban la aten- 2,000! 
cion de los Americanos con gran ruido y demostraciones De ios Bn- 
de ataque en la estremidad de la izquierda y al frente ^jjg*"» 
de la posición de los Británicos, el grueso del ejército, 
marchando hacia el este, dio la vuelta á las Alturas 
por el mal guardado paso y puso de esta suerte á los 
Americanos entre dos fuegos. Un cuerpo que salió 
del campamento de éstos para repeler el ataque del 
frente, peleó con la mayor bizarría ; pero pocos escapa- 



á 



200 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

'^»TK m^ ron de ser muertos ó hechos prisioneros. Esta fué 
PER. II. la derrota mas desastrosa y sangrienta de toda la 
cxp. II. guerra. 

Conflicto En lo mas empeñado de la pelea pasó Washington 

^innon.*^' ^^ Nueva- York á Brooklyn. Con gran pesadumbre 
vio que sus mejores tropas habian sido destrozadas ó 
hechas prisioneras. Si su objeto hubiera sido su pro- 
pia gloria, habría probablemente sacado del campa- 
mento todas sus fuerzas, y llamado también á las de 

^da^ylÍT' Nueva- York para que tomasen parte en el conflicto ; 

minio de si pero declarada á favor de los Ingleses la victoria, con- 
misrao. gj¿gj.¿ gjj g^ ij^en juicio que el aliento que éstas les 

habia inspirado y la superioridad de su disciplina, des- 
truian toda esperanza de recuperar la suerte de la 
batalla ; por lo cual, con verdadero heroismo trató de 
conservarse así mismo y á sus j entes para mas feliz 
ocasión en lo futuro. 
Agosto 28. En la noche del 28 retiró Washington cautelosa- 
Remueve mente el resto de sus tropas de Brooklyn á Nueva- 
** P"' York, á cuyo lugar también se habia replegado el 
destacamento de la Isla del Gobernador. Observando, 
sinembargo, cierta disposición de parte de los Británi- 
cos á atacar la ciudad, y sabiendo que seria imposi- 
ble defenderla, trasladó sus fuerzas á las alturas de 
Harlaem. 



CAPÍTULO II. 

DESASTRES SUBSECUENTES A LA DERROTA DE LONG 

ISLAND. 

El Capitán Pqr este tiempo, el Capitán Hale, joven é intere- 
te*do como santísimo oficial de Conecticut, sabiendo que Washing- 
espía. ^Qj^ deseaba averiguar el estado del ejército británico 
en Long Island, se ofreció voluntariamente para el 
peligroso servicio de espía. Entró disfrazado en el 
campamento inglés, y obtuvo los informes que se que- 
rían ; pero habiéndosele arrestado cuando trataba de 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 201 

volverse, se le condujo á presencia de Sir Guillermo ^^*''« ^^¿ 
Howe, y por orden de este fué ejecutado en la ma- pkr. u. 
ñaña siguiente. En el lugar mismo del suplicio es- ^^^' "* 
clamó : " Solo siento no tener mas que una vida que 
sacrificar por mi patria." 

El dia 15 de Setiembre tomó el ejército británico Setiembre 
posesión de la ciudad de .Nueva- York. Nuevamente ^^* 
mtentó el Jeneral Howe entrar en negociaciones ; mas nicos entran 
érale imposible prometer á los Americanos la inde- «^ N.York, 
pendencia, y ellos no querían dar oido á otra especie de 
proposiciones. Era por otra parte muy alarmante el jwr la dei^ 
estado del pais. Hasta el momento de la derrota en "^ 
Brooklyn, se habian lisonjeado los Americanos con la 
idea de que el cielo favorecería constantemente sus ar- 
mas ; mas luego desesperaron de la divina protección. 
La milicia abandonaba á centenares sus estandartes, y ^'^'^^* 
rejimientos enteros se volvían á sus hogares : en el de la nluí 
ejército veterano se hicieron muy frecuentes las deser- "»• 
ciones ; su enganche era solo por el término de un año, 

por un corto numero de semanas ; y el ansia de tor- nación del 
nar pronto al seno de sus familias los inducía á evitar ®Jí^'*° ^^ 
los peligros. Todo, pues, amenazaba una completa 
disolución del ejército. Muy esforzadamente trabajó 
Washington para contrarrestar este espíritu de desor- 
ganización, valiéndose ya de ecsortos, ya de persua- 
siones, ya de promesas ; y si bien no logró todos sus 
deseos, consiguió mas de lo que sus esperanzas le 
anunciaban. Dirijió al Congreso una enérjica relación 
del deplorable estado de las fuerzas, y aseguraba que 
estaba en el caso de desesperar del resultado, á menos 
que se le proveyese de un ejército que se mantuviera 
firme con él hasta el fin de la lucha. Para conseguir g,^^frece 
este objeto, se ofreció un premio de veinte pesos al «n premio, 
tiempo del enganche, y lotes de tierra á los oficiales y 
soldados. 

Pero aunque Washington esperaba conseguir al cabo w^a«hing- 
el fruto de estas medidas, era necesario que pasase Ya"pSm£? 
algún tiempo ; y por lo presente no tenia otra es- Fabiana. 
peranza que la de un puñado de tropas, sin aliento y 
mal halladas, para contrarrestar á im ejército grande 
y victorioso. En semejante situación, adoptó el sis- 
tema de molestar y cansar á su enemigo, sin arriesgar 
nunca ninguna acción jeneral. Con política tal había 



i 



tira. 



202 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PARTÍ ni^ Fabio Mácsimo salvado á Italia cuando la invadió Aní- 
pER. II. bal, dos mil años antes ; y por esta razón llamóse á 
CAP. II. WTashington el " Fabio Americano." 
Octubre 28. El dia 16 de Setiembre ocurrió una escaramuza entre 
w^^pi'aiiM ^^ destacamento británico y otro de los Americanos, 
en el cual estos últimos tuvieron lo mejor de la pelea. 
Los Ingleses procuraron tomar posesión de los dos ca- 
minos que llevaban hacia la parte del este, de donde 
recibia Washington sus provisiones ; y éste, para man- 
tener abierto uno de estos caminos, trasladó sus reales 
á White Plains (Llanos Blancos). Atacáronle aquí los 
WMhing- ^i'itánicos ; mas aunque de ambas partes hubo sangre, 
ton 86 re- frustrósc cl intcnto del enemigo ; y Washington per- 
maneció en aquel punto hasta la noche del 30, en que 
se retiró á North Castle, dejando allí 7,500 hombres á 
las órdenes del Jeneral Lee ; vadeó el Hudson, y se 
apostó cerca del fuerte Lee. 
Pérdida de El dia 16 dc Noviembre ocurrió la desastrosa pérdida 
WasWn^ del Fuerte Washington, juntamente con los 2,000 hom- 
ton y Lee. brcs de tropas americanas que componían su guarni- 
ción. La del Fuerte Lee en la opuesta orilla del 
Hudson, bajo las órdenes del Jeneral Greene, evacuó 
ton en^' ^^ pucsto y sc reuuió á Washington ; el cual, con el 
Newark. grueso del ejército, se habia trasladado á Newark en 

Nueva Jersey. 
Retirada Washington se retiró atravesando aquel pais, persa- 
fio ejercito guido á cspacio por un ejército británico acaudillado 
*^inffton**" P^^ ^oxá^ Comwallis. Este entró en Newark el mismo 
dia en que Washington salió de allí ; y le persiguió en 
su paso por Nueva Brunswick, Princeton y Trenton. 
Aquí en el Delaware, esperaban los Británicos echar 
mano á su presa ; pero los Americanos, con una dili- 
jencia y una enerjía que en mucho sobrepasaba á la 
suya, acababan precisamente de vadear aquel rio, hallán- 
dose todavía en él los botes que conducían el bagaje 
cuando se presentó el enemigo en la opuesta ribera. 
Ineptitud Comwallis no tenia botes con que cruzar el rio. 
tánicos. Dispuso SU ejórcíto á lo largo de la márjen oriental, 
desde Monte ílolly hasta Trenton, y esperó á que se 
helase el Delaware. Los caudillos británicos tenían 
un ejército por lo menos seis tantos mayor que el de 
Washmgton en fuerza numérica ; y solo á la inercia de 
aquellos, y á los grandes y habilísimos esfuerzos de 




HISTORIA DB LOS ESTADOS-UNIDOS. 203 

éste, se debió el que no le destruyesen. Parece éste ^^rt» fu. 
uno de aquellos casos en que claramente podemos ver pbr. n. 
la intervención de la Divina Providencia. ^^' "'* 

Si bien se hallaba debilitado el ejército americano i-y-ye. 
cuando Washington principió su retirada, habíase luego d¡c. 
disminuido mas aun, hora tras hora. Sus tropas care- Miseria del 
cian de alimento en medio del cansancio ; descalzos, y d^Wash- 
tenian que andar á marcha forzada sobre las agudas ington. 
pimtas de un terreno helado, v sufrian el aire cortador 
del mes de Diciembre, casi sm tener vestidos ni tien- 
das. Washington, á la firmeza del caudillo unia la Sehace 
ternura de un padre ; visitaba los enfermos ; atendía, «í'padíe^'de 
en cuanto posible le era, á las necesidades del ejército ; ■»» Patria.'» 
elojiaba su constancia ; hacia presentes al Congreso 
sus sufrimientos ; y conhortaba los desmayados ánimos 
de sus j entes, pintándoles la perspectiva de un mejor 
porvenir. 

Aumentáronse las aflicciones de los Americanos ^g^P¡J^x 
con la deserción de muchos de los supuestos amigos de proeba ei 
su causa. Howe, aprovechándose de aquella situación paSiotaí' 
que él consideraba como de hombres vencidos y sin 
esperanza, ofreció perdón á todos los que se declarasen 
á favor de la autoridad del Rey. Muchos individuos 
de los rangos estremos de la sociedad, los muy ricos ó 
los muy pobres, se ampararon de la real misericordia ; 
pero pocos fueron los de la clase media que abandona- 
ron á su patria en la hora del peligro. 



CAPÍTULO III. 

TRIUNFOS DE LOS AMERICANOS EN TRENTON Y 

PRINCETON. 

En semejante apuro convocó Washington á los des- insuborfjj 
tacamentos que se hallaban lejos del ejército ; y el jenerai 
Jeneral Mifflin, de Pensilvania, se le reunió con 1,500 ^^• 
milicianos. Habia dado orden al Jeneral Lee para que 
marchase hacia el norte con cierto propósito de impor- 



PARTE III. 

PER. II. 
CAP. III. 

Es hecho 
prisionero. 



1TT6. 

Se aprover 
cha un 

momento 
critico. 



Dic. 26 y 

27. 

Washing- 
ton en 
Trenton. 



Pérdida de 
12 Ameri- 
canos. 

Dos hela- 
dos. 



ITTT. 

Los Britá- 
nicos en 
marcha. 



En. 3. 

Princeton. 
Pérdida de 

los 
Británicos 
100, de los 
America- 
nos cerca de 
70. 
300 p. 



tancia ; mas como creyese Lee que podia darse mejor 
ocupación á las tropas que á su mando estaban, deso- 
bedeció sus órdenes, demorándose entre las montañas 
de Nueva Jersey, donde le sorprendió y le hizo pri- 
sionero una partida de caballería británica. El Jeneral 
SuUivan condujo las tropas que estaban á sus órdenes 
al campamento de Washington. 

Con estos refuerzos ascendió el ejército americano á 
cerca de 7,000 hombres efectivos. Pocos dias falta- 
ban sinembargo para la fin del año, y con él espiraba 
el término de enganche de un considerable número de 
soldados. La causa de América demandaba que de 
aquel corto espacio se hiciese el uso mas provechoso ; 
y en este momento crítico, observando Washington Ja 
inacción de su enemigo, se resolvió á dar un golpe de- 
cisivo por su patria. 

Determinó cruzar nuevamente el Delaware y atacar 
las posiciones británicas en Trenton y Burlington. El 
grueso del ejército, mandado por el mismo Washing- 
ton en persona, verificó el paso, si bien fué á costa de 
grandes sufrimientos y peligros, porque era la noche 
sumamente fria y el rio estaba cubierto de hielo flo- 
tante. Las tropas marcharon en dos divisiones ; pero 
ambas llegaron á Trenton á un mismo tiempo. Los 
Hesianos fueron sorprendidos, y muerto su coman- 
dante, que lo era el Coronel Rahl. Cerca de mil pri- 
sioneros cayeron en poder de los Americanos, que in- 
mediatamente volvieron á cruzar el Delaware. Dos 
dias después de la acción le vadeó Washington con 
todo su ejército y sentó sus reales en Trenton. 

Como herido del rayo quedó Howe con tan inespe- 
rado descalabro. Cornwallis, dejando en Princeton 
una parte de sus tropas, marchó inmediatamente hacia 
Trenton con intención de presentar batalla á los Ame- 
ricanos, y llegó con su vanguardia el primer dia de 
Enero. 

Conoció Washington la inferioridad de su fuerza, y 
sabia también que la fuga era casi tan fatal para los re- 
publicanos como la derrota. A cosa de media noche, 
dejando bien encendidos sus fuegos para que no se 
advirtiese la partida del ejército, abandonó sus reales 
en silencio, y llegó, haciendo un camino tortuoso, á 
ponerse á retaguardia del enemigo. Al salir el sol 



encontróse inesperadamente la vanguardia del ejército ^^^"^^ "i- 
americano con dos rejimientos británicos que marcha- per. n. 
ban á reunirse á Corawallis. Trabóse entonces una ^^^' "^* 
batalla ; flaqueáron los Americanos, y era inminente 
el peligro. El mismo Washington se puso á la cabeza 
del grueso del ejército en este momento decisivo ; y 
derrotado el enemigo, se dio á la fuga. Persiguióle 
Washington en camino de Princeton, donde aun per- 
manecía un Tejimiento inglés : varios de ellos se 
salvaron huyendo ; pero el resto fueron hechos pri- 
sioneros. De esta suerte logró otra vez realizar su 
designio. 

Muy poderosas fueron las emociones con que la Granjü- 
dcscorazonada nación recibió las nuevas de aquellos ***^°* 
triunfos. Aun hoy en dia, al relatarse un suceso ines- 
perado y fausto, se dice, sin saberse tal vez el orí jen 
del proverbio, " ¡ Grandes noticias de las Jerseys !'* 

Al oir el cañoneo de Princeton, temeroso Comwallis En. 6. 
de la seguridad de sus pertrechos en Nueva Brunswick, ^e retira 
inmediatamente puso su ejército en marcha hacia aquel ton á Mor- 
lugar. Washington, al verle llegar, se retiró á Morris- "«^«wn. 
town. Después de haber descansado algún tanto, volvió 
al campo, y habiendo tomado posesión de Newark, 
Woodbridge, Elizabethtown, y verdaderamente de casi 
todos los puestos del enemigo en Nueva Jersey, escepto 
Nueva Brunswick y Amboy, se retiró con objeto de 
asegurar sus cuarteles de invierno en Morristown. 

Levantóse entonces á su mas alto grado la gloría Gran mé- 
militar de Washington. En verdad, ninguna pajina ^y'^^fn . 
de la historia de la guerra presenta á un caudillo bajo ton. 
ima luz mas ventajosa que la que los últimos sucesos 
de esta campaña reflejaron sobre el Comandante Jene- 
ral. Aníbal hizo la guerra por venganza ; Cesar y 
Bonaparte por ambición ; Washington por justicia, — 
por los derechos de su patria y de la humanidad. 



206 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



CAPÍTULO IV. 

DIFICULTADES Y ESFUERZOS DEL CONGRESO. CAMPAÑA 

DE 1777. 

PARTE III. Hallábase entretanto el Conorreso rodeado de em- 
PBR. II. barazos tales, que hasta el estrerao habrían desmayado 
CAP. IV. sus miembros, á ser hombres de mas débil cabeza ó 
Alto caráe- meuos denodado corazón. Carecian de todo poder 
ti^uo^(Síí- escepto el de proponer las medidas. Tenian que 
greso. reemplazar un ejército ecsausto, y esto no solamente 
Dificulta- sin dinero, sino casi sin crédito, porque los billetes de 
^^' cambio que antes habian emitido se hallaban poco me- 
nos que privados de valor. A fin de arbitrar medios 
pecuniarios autorizaron un empréstito, crearon una 
lotería y enviaron á Francia tres comisionados para 
solicitar un préstamo de aquel gobierno. Eran los de 
Frankiin, esta comision Benjamin Franklin, Silas Deane y Arturo 
^lie^ y Lee, los cuales habian de influir en cuanto posible les 
fuese sobre dicho gobierno para que reconociese la In- 
dependencia americana. 
Abril 26. El dia 25 de Abril, habiendo pasado la Sonda 2,000 
Tryon que- hombrcs al mando del gobernador Tryon, Mayor de 
Danbury. ^^^ realistas Ó tórís, desembarcaron entre Fairfield j 
Norwalk. Al siguiente dia, prosiguiendo hacia Dan- 
bury, obligaron á retirarse á la guarnición, que se 
hallaba á las órdenes del Coronel Huntington, y no 
solamente destruyeron los depósitos de pertrechos, sino 
que quemaron el pueblo. 
Rid^efieid. Entretanto, habíanse reunido para molestarlos á su 
Tot B?Í70* J'^^g^Gso 800 hombres de mihcia, quinientos de los cuales, 
de los A*, mandados por Amold, se apostaron en Ridgefield, para 
atacarlos de frente, mientras que otros 200, acaudilla- 
dos por el Jeneral Wooster, cayeron sobre su retaguar- 
dia. Ambas partidas fueron rechazadas. Wooster 
fué muerto, y Arnold se retiró á Saugatuck, cerca de 
tres millas al este de Norwalk. Habiendo pasado el 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. * 207 

enemigo la noche en Ridgefield, le puso fuego, mar- ^^rtb in. 
chando siempre en retirada, aunque continuamente in- pkr. n. 
quietado por la partida de Amold que ya entonces se ^^'^^' 
habia aumentado hasta el número de 1,000. Al llegar 
á Campo, entre Norwalk y Fairfield, se refujiáron á 
bordo de sus buques. 

Los Británicos habian almacenado en Sag Harbor, Mayo 23. 
en Long Island, grandes cantidades de grano y forraje. ^íS^ertos'* 
El Coronel Meigs salió de Guilford el dia 23 de Mayo de ios b. 6, 
con 170 hombres, destruyó los almacenes, quemó una ^¡SJooT 
docena de bergantines y balandras, y retomó sin pér- 
dida alguna. 

El Congreso habia con gran juicio elejido al Dr. eidt. 
Franklin como uno de los miembros de la misión á ^'fa^coite*** 
Francia. Un profundo conocimiento de la naturaleza «i» Francia, 
humana habia dado á este filósofo unos modales de 
tan particular aliciente, que á todos atraia aunque 
fuesen diferentes sus gustos ó profesiones ; y con tan 
buen écsito usaba de estos recursos, que en la Corte de 
Francia supo despertar interés grande á favor de la 
Causa Americana. Presentáronse entonces á ofrecer 
sus servicios muchos caballeros de alto rango y fortu- 
na. El mas distinguido de estos era el Marques de La Fayette 
La Fayette, joven de la nobleza, que, aimque todo lo ofrecen"! 
que le rodeaba tendia á unirle á su pais, tomó sinem- servicios, 
bargo la resolución de aventurar vida y hacienda por 
la causa de la Libertad Americana y de los derechos 
de la humanidad. Después de la desastrosa batalla ^SaS^^é 
de Long Island, se le habló de la aflijida situación del LaFayette. 
pais, tan pobre á la sazón, que no podia proporcionarle 
los medios de transporte. "Entonces," dijo La 
Fayette, " este es el momento en que puedo prestar el 
servicio mas importante." Equipó un buque por 
cuenta de si mismo ; su llegada causó gran júbilo ; 
Washington le recibió como á un hijo, y el Congreso 
le nombró Mayor-Jeneral. 

Washington trasladó el cuerpo principal del ejército Jnnio. 
desde Morristown á una fuerte posición en los alturas Movimíen- 
de Middlebrook. El Jeneral Howe pasó el Hudson, y ejércUos?" 
presentándose ante el campamento de Washington, en 
vano se esforzó por sacarle de él. Simulando enton- 
ces íetirarse á toda prisa, persiguióle Washington, 
y Howe volvió armas contra él; pero el Jeneral 



sns 



-I 



.1 



á 



partí iii^ americano retomó á sus reales, sin mas consecuencia 
PKR. II. que una pequeña escaramuza.* 

^^^' ^' Los Británicos habian tomado posesión de Rhode 

Julio 10. Island en el mes de Diciembre. El 10 de Julio, un 

c?Bwton! atrevido destacamento de 40 hombres de la milicia del 

pais, mandados por el Coronel Barton, sorprendió por 

la noche al comandante inglés, Jeneral Prescott, j 

sacándole de su cama, le hizo prisionero. 



CAPITULO V. 

INVASIÓN DE BURGGYNE. 

Gran plan. Era el gran plan de los Ingleses, según antes se ha 
dicho, en^nar un ejército al Canadá, el cual invadiese 
por via del Lago Champlain, en tanto que una fuerza 
destacada de Nueva- York, subiese por el Hudson para 
obrar de concierto con él. Suponíase que de esta 
suerte quedaría el este dividido del sur. 
Mayo. Envióse de Inglaterra al Jeneral Burgotne con un 
ITTT. ejército que desembarcó en Quebec en el mes de Mayo, 
Enviase é y cuya fucrza sc componía de 7,173 soldados británi- 
ni^oyne. ^^^ ^ alemanes, á mas de muchos millares de Cana- 
denses é Indios. Su plan de operaciones era que el 
Coronel Saint Leger marchase adelante con im destaca- 
mento por el rio San Lorenzo, Oswego y el Fuerte 
Junio «>o ®^^^^^^> hacia Albany. Burgoyne, siguiendo por 
Bargoyn¡ Champlain y el Hudson, habia de encontrarse con Saint 
eVuet* ^^S^^ ^^ Albany, y ambos reunirse con el Jeneral 
Clinton procedente de Nueva- York. Burgoyne se 
OrL^Myf adelantó con su ejército y plantó su primer campa- 
^errotajie mcnto CU la márjcn occidental del Lago Champlain, 
pérdida^dé junto al rio Boquct. Saint Le^er se habia unido con 

los A. 400. 

* Este incidente fué referido á la autora por el Jeneral La 
Fayette que leyó críticamente su historia de la Kevoluciou Ame- 
ricana ; señaló algunos pocos errores que se corrijiéron, y ro- 
comendó algunas adiciones que so han hecho. 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 209 

Sir Juan Johnson, y teniendo cerca de 2,000 hombres ^^t« m. 
de tropa, inclusos los salvajes, embistieron al Fuerte per. lu 
Stanwix, mandado por el Coronel Gansevoort : al ^^' ^' 
socorro de este acudió el Jeneral Herkimer que habia 
convocado la milicia ; pero cayó en una emboscada de 
Indios el 6 de Agosto, y fué derrotado y muerto. 
Saint Leger estrechó entonces el cerco del fuerte. El 
Jeneral Schuyler, que mandaba las fuerzas del norte. Agosto 22. 
envió á Amold en su ausilio. Al saber su llegada, ^„J¡^ 
los Indios, que antes de entonces estaban ya descon- Montreai. 
tentos, se amotinaron y obligaron á Saint Leger á que 
volviese á Montreai. 

Burgoyne avanzó hacia Crown Point, de donde pro- junio 30. 
siguió á acometer á Ticonderoga, que estaba guarneci- Bnrgoyne 
do por 3,000 hombres al mando del Jeneral Saint cSroni. 
Clair. Hasta esta época, parece que de un modo es- 
traño se habia desatendido una circunstancia relativa á 
este fuerte. Está dominado por una altura vecina que 
se llama Mount Defiance (Monte de la Desconfianza). 
Las tropas de Burgojoie tomaron posesión de esta 
eminencia el dia 5 de Julio, y Saint Clair, viendo que j„i¡j, 5, 
no podia conservarse por mas largo tiempo su puesto, Los b. to^ 
lo evacuó en aquella misma noche. La guarnición, ^nd«o¿! 
repartida en dos divisiones, habia de marchar por 
Hubbardton á Skeenesborough. La primera, man- 
dada por Saint Clair, salió del fuerte por la noche, dos 
horas antes que la segunda á las órdenes del Coronel 
Francis. Los pertrechos y bagajes, puestos á bordo 
de doscientos bateles, y convoyados por cinco galeotas 
armadas, habian de reunirse al ejército en Skeenesbo- 
rough. El Jeneral Frazer, con 850 de los Británicos, 
persiguió y atacó la división en Hubbardton, cuya re- 
taguardia era mandada por el Coronel Warner. Hi- 
cieron los Americanos una valerosa resistencia; mas p¿!j.¿^*. 
habiendo los Ingleses recibido un refuerzo en los mo- ios a. 
mentos en que mas empeñada estaba la pelea, viéronse ^'^ j|¿** 
los republicanos obligados á ceder, y huyendo en to- múeru». 
das direcciones, esparcieron por todo el pais el terror 
de las armas británicas. Muchos de los heridos perecie- 
ron en los bosques. 

Parte de los pertrechos y galeones que se habian joiío 12. 



enviado por el lago arriba, cayeron en manos de los s.oiair 

14 



Ingleses. Al oir Saint Clair las nuevas de estos desas- guardo.' 



210 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-ÜNIDOB. 



PARTE m. 

PKR. U. 
CAP. V. 



Sohuyier 

en el 
Mohawk. 



Gates, 

popular 
qné achnj- 

1er, le 
sncede en d 

mando. 



JnUó 30. 

Bnii^yne 

IWa al F. 

^nardo. 



El Cor. 

Banm en 
Benington. 



Agosto 16. 

Pérdida de 
los B. 600. 



Asesinato 

de la Srita. 

M'Crea. 



tres, internóse en los bosques que á la izquierda le 
quedaban. Reuniósele allí el resto de la derrotada 
división, conducida por el Coronel Warner. Después 
de una desastrosa marcha llegó al campamento del 
Jeneral Schuyler, en el Fuerte Eduardo. Warner 
quedó en Manchester con un destacamento, y Bur- 
goyne tomó posesión de Skeenesborough. Schuyler 
se retiró del Fuerte Eduardo con el ejército americano 
hacia Saratoga, y de allí á las islas de la boca del 
Mohawk, y obstruyó, á su marcha, los caminos, rom- 
piendo los puentes ; y en los desfiladeros que daban 
paso, echó de uno y otro lado del camino grandes ár- 
boles que hizo cortar para el intento. 

Nombróse al Jeneral Gates para reemplazar á Schuy- 
ler en el mando. Lincoln, Amold y Morgan fueron 
enviados al norte, lo cual animó á muchos voluntarios* 
También se hallaba en el ejército el célebre patriota 
polaco Kosciusko, en calidad de injeniero principal. 

A costa de mucho tiempo y trabajo, abnó Burgoyne 
un camino para su ejército, y llegó al Fuerte Eduardo 
el dia 30 de Julio, pero le faltaban las provisiones. 
Sabiendo que habia un gran depósito de bastimentos 
en Benington, envió allá 500 hombres á las órdenes 
del Teniente Coronel Baum, oficial alemán, para apo- 
derarse de ellos. El Jeneral Stark, con un cuerpo de 
la milicia de Nueva Hampshire y Vermont, estaba en 
marcha para unirse al Jeneral Schuyler, y encontró las 
fuerzas británicas á cuatro millas de Benington. Baum 
fué muerto y su partida derrotada. La imlicia se ha- 
bia dispersado para buscar botin, cuando llegó un re- 
fuerzo de 500 Ingleses. Apareciéronse al mismo tiem- 
po los Mozos de la Montaña Verde {Green Mbuntain 
Boys) á las órdenes del Coronel Warner, y otra vez 
fueron derrotados los Británicos, y oblicuados á retirarse. 

La Señorita M*Crea, del Fuerte Eduardo, estaba 
comprometida para casarse con el Capitán Jones, ofi- 
cial del ejército de Burgoyne. Abandonó clandes- 
tmamente la casa de su padre y bien caro pagó la pena 
de aquel mal paso. Los Indios que la acompañaban 
y que hablan sido enviados por el Capitán Jones, se 
encontraron en los bosques con una segunda partida 
que aquel indiscretamente habia mandado para auxiliar 
á los primeros. Suscitóse entre ellos una disputa so- 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-ÜKIDOS. 211 

bre cuál había de conducir la Señora al caballero que ^^rt» m. 
los empleaba ; y viendo la primera partída que la se- ?br. n. 
^unda tenia las probabilidades del triunfo, ataron la ^^' ^' 
joven á un árbol y le dieron muerte. 

Al saberse este trájico suceso, se escitáron grande- set. 8. 
mente los ánimos del pueblo contra los Ingleses que GatMie 
de aquella suerte hablan desenfrenado á los crueles ^SSatoga!* 
salvajes en todo el pais ; lo cual dio orijen á que hu- 
biese im levantamiento jeneral y corriesen las j entes en 
gran número al campamento de Gates. Asi reforzado 
el ejército, animado por la victoria de Benington, y 
con 5,000 hombres de tropa, alzó Gates sus reales de 
las islas, y avanzando hacia Stillwater, ocupó las altu- 
ras de Behmus. 

El dia 12 cruzó Burgoyne el Hudson, y el 14 se g^^^ jg 
acampó en Saratoga, á cerca de tres millas de distan- Denota de 
cia del ejército americano. El 19 tuvo lugar en Still- B«»8oyn« 
water una reñida y sangrienta batalla. Reclamaron suuwater. 
ambas partes la victoria ; pero la ventaja estuvo clara- 
mente de parte de los Americanos. Desde aquel dia 
ocurrieron con frecuencia varias y animadas escara- ,^^^ 
muzas hasta el 7 de Octubre en que se dio ima batalla "^n 
jeneral en Saratoga. Los Americanos dieron el ata- Saratoga. 
que : el combate fué fiero y desesperado, y cincuenta ^ 
minutos después hubieron de retirarse los Británicos, didaenám- 
Aquel breve espacio de tiempo decidió grandes sucesos. *»«"p*'^- 
Considerable fué la pérdida de ambas partes, entre j^^^^^ ¿^ 
muertos y heridos. Los Ingleses perdieron al Jeneral Fnzer. 
Frazer. Amold se distinguió grandemente en la ba- 
talla y fué herido de gravedad. Burg03me hizo es- 
fuerzos para retirarse ; pero se veia cercado por im 
enemigo cuyo ejército se aumentaba constantemente y 
ascendía ya á cuatro tantos de lo que él contaba en 
sus destrozadas filas ; por cuya razón se vio obligado 
á capitular el 17 de Octubre. 

Rindióse el todo de sus fuerzas que montaban á péidida 
5,762 hombres, cayendo al mismo tiempo en poder de *Í*IÍLÍ?* 
los Americanos 35 cañones de bronce y 5,000 fusiles, pkrte de' 
Se estipuló que á los Británicos se les concederia libre •"* p*?' ^^ 
pasaje para Europa, pero que no habían de servir otra 



■ercion. 



vez en la América del Norte durante la guerra. Al ^cio^dS*^ 
oir la noticia de la derrota de Burgoyne, volvióse á Tícondero- 
Canadá la guarnición inglesa de Ticonderoga, y no ff SSldéí 



i 



212 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PART B m. quedó un solo enemigo en la parte setentrional de la 
pKR. 11. Union. Sir Enrique Clinton se habia hecho á la vela 
CAP. VI. pQj. qY Hudson arriba ; pero con motivo del fracaso de 
Burgoyne regresó á Nueva- York, habiendo antes in- 
cendiado bárbaramente á Esopus, hoy Kingston. 



CAPÍTULO VI. 

BATALLA DE BRANDYWINE. LOS BRITÁnIOOB EN FILA- 

DELFIA. GERMANTOWN. 

Desembar- El Almirante y el Jeneral Howe salieron de Sandy- 
mmZn. Hook el dia 23 de Julio, con intento de tomar á Fila- 
delfia. Estuvieron mucho tiempo en el mar, y al fin 
se tuvo noticia de que navegaban por el Chesapeake 
arriba. Desembarcaron sus tropas que ascendian á 
18,000 hombres, en la estremidad de la bahía. Wash- 
Ag. 25. ington cruzó el Delaware y marchó á oponérseles : 
Washing- accrcándosc al enemigo, acampó en los altozanos que 
***'^™ro se estienden desde la ensenada de Chad, y estando de 
encuentro, por mcdio el somcro cauce del Brandywine, esperó 
allí el ataque del Comandante británico. Muy tem- 
prano en la mañana siguiente, empezó el ataque del 
ejército hostil. Habia concebido Washington y eje- 
cutado en parte, un plan que probablemente le hubiera 
proporcionado la victoria ; pero en el calor de la acción 
Set. 11. se estravió su juicio por una falsa, noticia, y perdió la 
wkiS"pérd. batalla. Distinguióse en ella el Jeneral Green, como 
de los B. también el valiente polaco Pulaski. El Jeneral La 
^' 1 JooT Fayette, mientras se esforzaba por lograr que los que 
huian volviesen al campo á hacer cara al enemigo, re- 
cibió una herida en una pierna. Cuando ya en su an- 
cianidad le trajo á su seno como honrado huésped el 
pais por el cual habia derramado su sangre, el nuevo 
buque de guerra que le condujo de vuelta á sus 
natales playas de la Francia, se llamaba Brandywine, 
en memoria de esta batalla. 

Considerándose el Congreso inseguro en Filadelfía, 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 213 

Í)as6 á Lancaster, á cuyo lugar también se trasladaron p^»tm m^ 
os archivos y almacenes públicos. Un cuerpo del pkr.h. 
ejército británico, mandado por Comwallis, entró en ^^* ^^ 
la capital americana, mientras que el grueso del ejér- r^^^J^* 
cito, á las órdenes de Howé, se apostó en Germantown. tran eií fí- 
El ejército americano sentó sus reales en la ensenada ^^^^^^ 
de Skipak. Conociendo Washington que Howe se 
hallaba debilitado á consecuencia de los destacamentos, 
levantó su campo á las 1 de la noche del 4 de Octu- 
bre, y al alborecer del siguiente dia consiguió dar á 
los Británicos una completa sorpresa. Retiráronse German- 
éstos al principio en completo desorden ; pero habién- *de°óf a?* 
dose refujiado varias compañías en una casa de piedra, i»2oo. 
molestaban desde allí á los Americanos. Sobrevino 
ima espesa niebla, y no pudiendo distinguir al amigo 
del enemigo, introdüjose la confusión en las filas de los 
patriotas, con que perdieron la batalla. 

El Congreso habia decretado pena de muerte contra Howe en 
todo ciudadano que proveyese de vituallas al enemigo ; ^i¡£bií 
y era tal el espíritu del pueblo y la vijilancia del 
Comandante, que Howe se encontró con su ejército 
en gran peligro de hambre ; y para poner remedio á 
este peligro, tenia que abrir la navegación del Dela- 
ware, que habia sido obstruida por buques echados á 
pique, y por los fuertes de Mud Island, Red Bank y 
otros puntos, Howe trasladó su ejército á Filadelfia, ^"®^ 
y para abrir la navegación envió al Coronel Donop con pérd. de ios 
un destacamento de Hesianos. Atacaron estos el ^^'*™* 
Fuerte Mercer en Red Bank, y fueron rechazados con 
gran pérdida ; pero al fin enviaron tan considerable se abre la 
fuerza los Ingleses, que los Americanos tuvieron que "*|^®f *' 
evacuarlo. La flota británica se dirijió entonces por 
el Delaware á Filadelfia ; fueron incendiadas muchas 
de las naves americanas que se hallaban en el rio, y el 
resto cayó en manos del enemigo. 

Retiróse entonces Washington á sus cuarteles de ^JJ^Jj^ 
invierno en Valley Forge. Aun no se habian acabado Vaiiey 
las barracas del campamento, cuando se vio que las ^®'*®' 

Provisiones de boca apenas alcanzaban para un dia. 
'or lo tocante á vestuario, hallábanse destituidos de 
él, hasta el estremo de casi desnudez. Descalzos, sobre 
el hielo, y con los pies lastimosamente lacerados, mar- mientos dei 
caban sus huellas con sangre. Pocos tenían una manta ejé"á««« 



1 



PER. II. 
CAP. VI. 



214 HISTORIA DE LOS ESTADOS-üNIDOS. 

PART E in. con que cubrirse ; era imposible conseguir paja, y los 
soldados que durante el dia se hallaban ateridos de frío 
y debilitados por el hambre, no tenian por la noche 
otra cama que el húmedo suelo. Atacáronlos varías 
enfermedades, y los hospitales volvían á llenarse tan 
pronto como se sacaban los muertos. Debíase este 
aflijido estado del ejército á las circunstancias pecunia- 
rias. El Congreso habia mantenido la guerra hasta 
entonces, emitiendo gran cantidad de papel moneda ; 
es decir, habia dado vales á nombre del gobierno, 
prometiendo pagar tales ó cuales sumas á los tenedores. 

Baja el pa- ®^ ^^ gobierno hubiese tenido en aquella ocasión bastante 
peí oro y plata para pagar aquellos vales cuando quiera 
"*®'^ ** que se presentasen, hubieran sido tan buena moneda 
como los billetes de buenos bancos ; pero no tenia 
ningún efectivo y el pais estaba inundado de aquel 
papel. El pueblo empezó á dudar de que se redi- 
miesen aquellos vales, y por lo tanto rehusaban acep- 
tarlos. Llegó el caso de que en su valor perdiesen un 
des^^" setenta y cinco por ciento ; es decir, que por im objeto 

caniarías. que valiese un peso debian pagarse cuatro de aquella 
moneda. Pero las personas que tenian de venta 
los artículos que el ejército necesitaba, no querian 
venderlos en cambio por aquel papel á un término par. 
Por otra parte el Congreso no quería permitir á sus 

Mal estado ajentes que diesen los vales á menos de su justo valor, 
ejéroito. J tan pobre se hallaba el pais, que no tenian otra cosa 
que ofrecer. Resultó de esto que se vieron en la im- 
posibilidad de proveer de alimento y vestuarío al ejér- 
cito : la paga de los oficiales no era suficiente para 
cubrír sus primeras necesidades : los que algún caudal 
tenian, ó lo estaban gastando, ó ya lo habían gastado ; 
los que ninguno contaban, se hallaban sufriendo con- 
siderablemente ; y muchos renunciaron sus empleos y 
se retiraron ; no solamente los indignos, sino gran parte 
de los mas valientes y mejores. 

Ver^ntosa En mcdío de la inquietud y pesadumbre que de esta 

teawSr suerte asediaban al Comandante, fraguóse \ma trama 
¡ngton. para predisponer contra él los ánimos del público, y 
consegidr de esta manera que recayese su empleo en 
el Jeneral Gates. El mas activo ájente de este com- 
plot, era el Jeneral Conway ; y aun el Congreso mismo 
cedió tanto á sus instigaciones que nombró Inspector 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-ÜNiDOS. 215 

Jeneral á este hombre. Washington, con la calma de g^f» m. 
su ámmo justo, no se apartó de sus públicos deberes pkr. n. 
para hacer caso de enemigos privados ; pero el pueblo ^^' ^'* 
se hizo á su partido con tanta mas adhesión cuanto 
mayor fué su magnanimidad ; y hasta tal punto se in- Su magna- 
dignó el ejército, que al cabo, todos los que en la "™* 
trama se hallaban comprendidos, por muchos que fue- 
ran sus anteriores servicios, temieron su resentimiento 
y se hicieron á un lado. El empleo del Jeneral Conway 
se dio al Barón Steuben, oficial prusiano. 

Dictáronse entonces leyes que mejoraron la sitúa- Remédian- 
3Íon del ejército. Concedióse á los oficiales siete años cesídades 
de media paga después de la conclusión de la guerra. ^^cüSm**^' 
Los Americanos fueron afortunados en las presas que 
sus veleros corsarios hicieron contra el comercio britá- 
nico, surcando atrevidamente todos los mares, hasta Triunfos de 
los mismos de la Gran Bretaña. De 1776 hasta aque- J**"?**^ 

^ nos amen- 

lia fecha habían apresado ya quinientos buques in- canos, 
gleses. En los primeros dias de aquella estación llegó 
á Filadelfia Sir Enrique Clinton para reemplazar á Sir 
Guillermo Howe. 

Las nuevas de la captura de Burgoyne causaron una itT8. 
profunda sensación en Europa ; y el pueblo inglés Opiniones 
quedó atónito y aflijido. Los Franceses reconocieron ^Vn».^ 
la Independencia de los Estados-Unidos. El dia 6 
de Febrero se ajustó un tratado de alianza por el cual 
se estipulaba que Francia y los Estados-Unidos harian 
causa común ; y que ninguna de ambas partes entraria Tratado de 
en paz ó tregua con Inglaterra sin el consentimiento de congos* e 
la otra, ni depondria las armas hasta que sé asegurase Unidos, 
la Independencia de los Estados-Unidos. Los co- 
misionados americanos, Franklin, Deane y Lee, fueron 
recibidos en la corte de Francia como representantes de ^^J^®* 
una nación hermana. Se nombró á Mr. Gerard en francés, 
calidad de enviado á los Estados-Unidos, y en el mes 
de Setiembre se hizo ministro plenipotenciario al Dr. 
Franklin, que a\m permanecia en Francia. 

Envió entonces la Gran Bretaña tres comisionados, Kan in 
Carlisle, Edén y Johnston, so protesto de tratar de oM^ran 
paz ; pero, en realidad, para tramar secretamente con- n«»on- 
ira el gobierno establecido en los Estados-Unidos, y 
Beparar de él á los individuos de influencia, bien fuese 
por soborno directo, ó con ofertas de riquezas y títulos 



210 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PARTE m. para el porvenir. Johnston prometió al Jeneral Reed, 
PER. II. en caso de que se convirtiese al partido realista, la 

CAP. VII. ^^^^ ¿g 10,000 libras esterlinas ($50,000) y cual- 
quiera empleo en las colonias que estuviese al alcanze 
de la gracia del Rey. " Yo," contestó el patriota, " no 
valgo la pena de que me sobornen ; pero, tal como soy, 
el rey de Inglaterra no es bastante rico para com- 
prarme." Johnston tuvo algimas vezes la indiscreción 
de escribir, y los ofendidos patriotas presentaron sus 
cartas que evidenciaban tan bajas intrigas, por lo cual 
el Congreso, justamente indignado, prohibió toda ulte- 
rior comunicación. 



CAPÍTULO VII. 

BATALLA DE MONTMOÜTH. SE TRASLADA AL SUR EL 

TEATRO DE LA GUERRA. 

Junio 28. El dia 18 de Junio evacuó á Filadelfia el ejército 
Batallado británico, y marchando á través de Nueva- Jersey, se 
monüí. dirijió hacia Nueva- York. Washington salió de Valley 
Forge, é incorporando á su ejército la milicia de Nueva- 
Jersey, picó la retaguardia del enemigo, y lo empeñó 
en un combate en Montmouth ó Freehold. Quedó la 
ventaja de parte de los Americanos. * Al comenzarse 
la batalla cometió el Jeneral Lee una falta de adver- 
tencia que puso en peligro á todo el ejército : repren- 
dióle Washington severamente, y esto dio motivo á 
que después le escribiese Lee cartas muy insultantes. 
Fué este último juzgado por un consejo de guerra, y 
se le suspendió del mando. 
D'Eítaing Por este tiempo equiparon los Franceses una flota 
ÍL^«!o«*á 4^6» ^1 mando del Conde D'Estaing, salió de Tolón el 
it-i« 18 de Abril y llegó á América en el mes de Junio. 
Washington, con la mira de sacar la mayor ventaja 
posible de la presencia de la escuadra francesa, dirijió 
una espedicion contra las fuerzas británicas de New- 
port, en Rhode Island ; despachó \ma fuerza de 10,000 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 2l7 

hombres á las órdenes del Jeneral Sullivan, y de p^^tk m. 
acuerdo con éste, llegó D'Estaing á Newport el (fia 25 per. h. 
deJidio. *^^'-^"- 

El 9 de Agosto desembarcó Sullivan en la estremi- ¡^^^^ ^g. 
dad setentrional de Rhode Island. El 10, se presentó pnaa 
á la vista la escuadra del Lord Howe, y D'Estaing se ^ *^^°S' 
separó de Sullivan para dar caza al almirante británi- 
co. Atrájolo con engaño el íistuto Howe, y pronto se 
Eerdiéron de vista ambas escuadras. Cuando retomó 
►'Estaing se hallaba tan destrozado, que á pesar de 
las instancias de Sullivan, lo dejó abandonado á su 
destino. Gracias á su acierto en el mando, milagrosa- uní" p¿J¿. 
mente escapó este último de caer con todo su ejército «á'*?^!' 
en poder de los Ingleses. Por este tiempo tuvo lugar Á.211. 
en Quaker Hill un encuentro entre ambos ejércitos 
enemigos. Mucho disgustaban estas cosas á Wash- 
ington, pues eran causa de que se irritasen los Ameri- 
canos contra los Franceses. 

En Junio ocurrió la matanza en Wyoming, conocido Matanza 
y delicioso valle á orillas del Susquehana. Los perpe- wyomíng. 
tradores de aquella maldad fueron una partida de tóris 
é indios, acaudillados por el Coronel Juan Butler, tori, 
y Brandt, indio mestizo. El enemigo, en sus ulteriores d¡c. 27. 
planes de operaciones militares, apoyaba su principal Pérd. de io« 
esperanza de buen ócsito, en conquister los estados del conarüiie- 
sur. Sir Enrique Clinton envió á Jeorjia 2,500 hom- ^^^^'^ 
bres al mando del Coronel Campbell. No estando 
Savana preparada para la defensa, derrotó á los pa- 
triotas y tomó posesión de la ciudad. Los que del tontoml 
ejército americano pudieron escaparse se retiraron á cuarteles de 
la Carolina del Sur. Washington tomó cuarteles de 
invierno en Midlebrook. 

Estando ya la capital de Jeorjia en poder de los IT'Í'O» 
Británicos, pronto subyugaron éstos todo el pais adya- j^íj^Ue^^^e 
cente. El Jeneral Prevost, comandante de las tropas Jeorjia. 
en San Agustín, obedeciendo las órdenes de Clinton, 
salió de Florida, y tomando de paso á Sunbury, único 
fuerte que se mantenía de parte del Congreso, llegó á 
Savana, donde se encargó del mando. De esta suerte 
quedó todo el pais de Jeorjia bajo la autoridad de los 
realistas. 

En el Sur habia tóiis, aunque no tantos como se ha- ^^^^^ » 
bia hecho creer á los Británicos ; y para alentarlos se levantarse. 



218 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTE in. 

PKR. II. 
CAP. VII. 



Pickens 
derrota á 
los Túrífl 
cerca de 
Augusta. 



Marzo 3. 

Derrota de 

Ashe. Pérd. 

de los A. 

1,600. 



pusieron en marcha río arríba hacia Augusta. En- 
viaron á muchas personas para persuadirlos á que to- 
masen las armas inmediatamente, prometiéndoles ven- 
garlos de sus contrarios, y grandes premios ademas. 
Levantáronse los realistas, pusiéronse á las órdenes del 
Coronel Boyd, y en su marcha hacia el ejército britá- 
nico cometieron muchos pillajes, incendios y asesina- 
tos. Salióles al encuentro una partida de Carolinianos, 
mandados por el Coronel Pickens, y después de una 
reñida pelea, los pusieron en completa derrota. 

Tomó entonces el mando de las tropas del Sur, en 
Charleston, el Jeneral Lincoln ; y con intento de reco- 
brar la parte alta de Jeorjia, destacó al Jeneral Ashe 
con 2,000 milicianos de Carolina para que tomase una 
fuerte posición en la ensenada de Briar. Allí sufrió 
una completa sorpresa de parte del Jeneral Prevost. 
La milicia huyó sin disparar un tiro ; pero muchos 
de ellos se ahogaron en el rio, ó se hundieron en las 



ciénagas. 



Prevost 
vencedor. 

Mayo 11. 



Los B. in- 
cendian 
varios pue- 
blos en 
Virjinia. 



Julio 15. 

Stony Point 

Pérd. de los 

B. 600, de 

los A. 100. 



Hechos otra vez señores de Jeorjia los Británicos, 
procedió el Jeneral Prevost á organizar un gobierno 
colonial. Pasando á la Carolina del Sur derrotó á los 
Americanos acaudillados por el Jeneral Moultrie, y los 
obligó á evacuar á Black Swamp (Pantano Negro) y 
Purysburg, en cuyos puntos habian colocado guarni- 
ciones. El dia 11 de Mayo se presentó delante de 
Charleston ; pero el gobernador Rutledge y el Jeneral 
Lincoln defendieron victoriosamente la ciudad. 

En el mes de Mayo, Sir Enrique Clinton despachó 
de Nueva- York una flota con un cuerpo de 2,000 
hombres á las órdenes del Jeneral Mattheus, para aso- 
lar y subyugar á Virjinia. Portsmouth, Norfolk, Suf- 
folk y Gosport fueron bárbaramente entregadas á las 
llamas. Habiendo fallado su gran objeto de producir 
una revolución, dispuso Clinton que volviesen sus tro- 
pas á Nueva- York. Nuevamente intentaron los Britá- 
nicos separar á los estados del Este de los demás, 
ganándose el dominio de las aguas del Hudson. El 
Jeneral Clinton consiguió tomar los importantes fuertes 
de Stony y Verplank. Sinembargo, aun no hacia seis 
semanas que estaban en posesión de ellos los Británi- 
cos, cuando fueron sorprendidos en Stony Pomt por im 
destacamento del ejército americano, hábilmente man- 



HISTORIA DE LOS B6TAD0S-ÜNID0S. 219 

dado por el Jeneral Wayne, cuyo asalto fué uno de los p^te m. 
mas brillantes triunfos de la guerra. Washington sacó per. h. 
de allí la artillería y municiones, y desmanteló y aban- ^^' ^"'* 
donó el fuerte. 

Los corsarios de Conecticut impidieron la entrada Tryon que- 
de provisiones para el ejército británico por el puerto "J^ebST 
de Nueva- York. Clinton envió un destacamento á 
Nueva-Haven bajo las órdenes de Tryon, el cual des- 
truyó todos los buques que se encontraban en aquella 
bahía, ó incendió luego los pueblos de Fairfield, Nor- 
walk y Greenwich. El Jeneral Sullivan se dirijió por saiuvan 
el Susquehana arriba, con 3,000 hombres de tropa, á ^y?^ ^<» 
fin de castigar á los indios. En Wyoming se le agre- iSdioe!" 
gó un refuerzo de 1,600 soldados á las órdenes de Jaime 
Clinton, de Nueva- York. Los indios y los realistas, 
al mando de sus ferozes caudillos Johnson, Butler y 
Brandt, habían avanzado hacia Newtown y construido 
allí un atrincheramiento. Sullivan los atacó y los puso 
en derrota, asolando luego todo su país. 



CAPÍTULO VIII. 

CAMPAÑAS DE 17*79 Y 1*780. — ^LOS BRITÍnICOS CONQUIS- 
TAN EL SUR. 

La escuadra francesa y las tropas de Lincoln habían Oct. 3. 
de cooperar, según previo acuerdo, contra las fuerzas do^bSSbíí- 
británicas al mando de Prevost, que á la sazón se halla- deo de 
ban en Savana. Los aliados principiaron un bombar- *^*"** 
deo : cincuenta y tres piezas de artillería y nueve 
morteros descargaban una incesante lluvia de balas y 
bombas, y la ciudad se incendió en varios puntos. Los p^^ ^^ ^ 
techos ardiendo caían sobre las mujeres, los niños y la 700, de Im 
desarmada multitud ; y por donde quiera se veían los ^' **• 
estropeados, los heridos y los moribundos ; pero el 
fuerte permaneció ileso. Resolvióse entonces dar el 
asalto á la ciudad ; y los dos comandantes, D'Estaing 
y Lincoln, condujeron la flor del ejército combinado, á 



220 HISTORIA DK LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTE III. un sangriento y desgraciado ataque, en que murió el 
PKa. II. Conde Pulaski. Los aliados, puestos en completa 
CAP. VIII. ¿errota, levantaron el sitio. 

Triste vio- Pablo Joncs, natural de Escocia, pero que coman- 
Jonee. daba una escuadrilla al servicio de los Estados-Unidos, 
atacó en las costas de la Gran Bretaña al Capitán 
Pearson, comandante de una flota inglesa en convoy de 
buques mercantes. Ocurrió este terrible combate du- 
rante la noche, con las horrorosas circunstancias de 
volarse los depósitos de pólvora, incendiarse y sumer- 
girse varios buques, y hacerse la mas sangrienta carni- 
cería. En algunas de las naves quedaron muertos 
mas de las tres cuartas partes de los oficiales y solda- 
dos. Al fin de la pelea quedó Jones vencedor. Al 
terminar este ano apenas podia obtenerse un peso en 
metálico por cuarenta en billetes continentales. Fluc- 
dad pübii- tuando el valor del papel, hubo cierta clase de hombres 
^^BM W5CU-" ^^® prefirieron especular con esta clase de moneda, al 
niañas. ejercicio de otra industria mas honrada ; y á menudo 
en las cambios que ocurrian, los picaros acumulaban 
de repente gran suma de riqueza, al paso que personas 
muy dignas y de medianos caudales se veian súbita- 
mente sumidas en la pobreza. No poca sorpresa cau- 
sará á un honrado individuo de la vida privada el saber 
otra de las causas por que cayó en desprecio el papel 
Inglaterra moneda americano. En aquella ocasión Inglaterra se 
monedM. couvirtió CU monedera falsa ; sus ministros enviaron, y 
los jenerales ingleses las distribuyeron, cajas enteras de 
billetes espúreos, tan perfectamente imitados que ape- 
nas podian distinguirse de los verdaderos. 
Clinton con El Jeneral Washington tomó cuarteles de invierno 
7,000 hom- en Morristown. Sir Enrique Clinton salió del puerto 

orea en ei , • _ _ -xt t *. i i i i 

Sur. de Nueva- York con 7,000 hombres en el mes de 
Diciembre, y poco después de su desembarque amena- 
zó á Charleston. Trasladóse allí el Jeneral Lincoln 
1780* con su ejército, y en unión con el gobernador Rut- 
ConcierUM ledge, apuró todos los medios de poner á la ciudad en 
*"¡edge y ' actitud de defensa. Pero grandes eran las dificultades 
Lincoln, que tuviérou que vencer, pues la milicia se habia des- 
bandado, los hombres se hallaban desalentados, y 
temian entrar en Charleston con motivo de la epidemia 
de viruelas que allí se habia desarrollado. Clinton dio 
principio al sitio el dia 1° de Abril. El 14 fué derro- 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 221 

tado en Monk un destacamento del ejército americano ^^*" "*• 
que mandaba el Jeneral Huger, quedando así cortado per. n. 
el ünico camino de retirada que tenian las tropas de ^^^' ^"'* 
Lincoln. El dia 1 de Mayo se entregó el castillo de Dwota de 
Moultrie, en consecuencia de lo cual rindió Lincoln las "^^'* 
fuerzas de su mando, que constaban de T oficiales jene- Mayo 12. 
rales, 10 rejimientos continentales y 3 batallones ; ca- Ríndese 
yendo al mismo tiempo en manos del enemigo 400 ^*"^** "' 
piezas de artillería y 4 fragatas. 

Tomado que hubo posesión de la capital, trató luego ounton se 
Clinton de enseñorearse de todo el Estado. Hallábase ^ j*'® la o.^** 
sobre las armas un cuerpo de Carolinianos acaudillados del s. 
por el Coronel Buford ; y contra él se envió, á la ca- 
beza de un cuerpo de caballería, al Coronel Tarleton 
que habia ganado nota por la rapidez de sus movi- 
mientos y lo inecsorable de su crueldad. Viniendo á 
las manos con Buford en Waxhaw, le derrotó, y asesinó 
bárbaramente á sus j entes, después de haber rendido 
las armas y sinembargo de que pedían se les diese 
cuartel. Muchos Carolinianos corrieron á alistarse 
bajo la bandera real ; y Chnton escribió á Inglaterra 
diciendo que " la Carolina del Sur era otra vez In- 
glesa." Publicó un pleno perdón para todos aquellos R^ma^ 
que inmediatamente volviesen á someterse ; pero bajo 
condición de que tomasen las armas para defender la 
causa del Rey. El Jeneral Clinton distribuyó su ejér- 
cito entre las guarniciones mas importantes, y dejando 
á Lord Comwallis encargado del mando del departa- 
mento meridional, dio la vuelta á Nueva- York. El 
invierno habia sido tan rigoroso que todas las aguas 
que rodean á Nueva- York se hallaban heladas. Spring- 
field, en Nueva-Jersey, habia sido incendiada por las 
tropas hesianas. 

El Congreso decidió que en lo futuro los billetes de ei Cong. 
cambio continentales no corriesen al valor indicado por ^^iJ^'Í^J'Jg** 
la nota, sino al que el pueblo quisiese darles. Los Bri- precio de 
tánicos trataban con gran severidad en Carolina y ""* filíete». 
Jeorjia á todos los adictos de la RepúbHca. Obligá- 
banlos contra su voluntad á batirse en sus filas ; por « . . ^^ 
cuya razón decían ellos luego " Si hemos de pelear, del sur. 
será por América y nuestros amigos, no por Inglaterra 
ni por forasteros." 

Las mujeres de la Carolina se negaron á presen- 



222 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-ÜKIDOS. 



PARTE III. 

PER. II. 
CAP. VIU. 

Heroísmo 
de las ma- 

jeres de 
la C. del S. 



Renuévase 
el espirita 
de patrio- 
tismo. 



LaesDosa 
de Wash- 
ington. 



Retomo de 

La 

Fayette. 



Jnlio 10. 

Llega nna 
escuadra 
francesa. 



Oficiales y 

soldados 

partidarios. 



Sumpter 

derrota 

á los B. en 

Hanging 

Rock. 



tarse en ningún lugar de diversión. Semejantes á las 
hijas de la cautiva Sien, no querían arrastrarse á las 
fiestas de sus tiranos ; y en cualquiera ocasión que se 
les presentaba, honraban, colmaban de atenciones y 
bendecian á los valientes defensores de su patria. La 
hermana animaba al hermano, la madre al hijo, la es- 
posa al marido ; y al decirse adiós, sus palabras eran — 
** Prefiere el calabozo á la infamia, y la muerte á la 
servidumbre." 

Ardió con nuevo pávulo en todos los ámbitos de la 
nación aquel santo fuego de patriotismo que con tanto 
fulgor brillaba en los primeros dias de la revolución. 
Presentáronse á porfía los hombres de armas y los 
hombres de dinero. I jas mujeres, con Marta Wash- 
ington á la cabeza, formaron una sociedad industriosa 
para hacer el vestuario de los soldados. Todos pare- 
cían prontos á contribuir con cuanto cada imo podía 
en provecho de la causa común. 

La Fayette, que con licencia del Congreso había ido 
á Francia, volvió á esta sazón con la fausta nueva de 
que un considerable número de tropas francesas se ha- 
bía embarcado para América. Pronto llegó la flota 
conduciendo 6,000 soldados bajo el mando del Conde 
RocHAMBEAü ; y á fin de evitar cuestiones, se dispuso 
que el Jeneral Washington fuese el Comandante en 
jefe de todas la fuerzas, asi francesas como ameri- 
canas. 

La insolencia de las tropas británicas había provo- 
cado la ira del pueblo en la Carolina del Norte y del 
Sur. Entre los oficiales que acaudillaban las intrépi- 
das partidas que se formaron, ninguno prestó tan 
distinguidos servicios como los Coroneles Sumpter y 
Marión. Sus j entes eran de aquel temple que se re- 
queria para servir bien á la patria, y que antes que- 
rían pelear por ella, vestidos, alimentados y armados á 
medias, que someterse á perder los derechos de un 
hombre libre. Al cabo, las frecuentes escaramuzas 
con los Británicos les proporcionaron fusiles y cartu- 
chos ; y el Coronel Sumpter, con ima fuerza que ya 
entonces ascendía á 600 hombres asaltó la fuerte po- 
sición de Rocky Mount, de donde fué rechazado ; pero 
después acometió y destruyó á un rejimiento británico 
en Hanging Rock. 



PER. II. 
CAP. VIII. 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 223 

De Maryland se enviaron en defensa de la Carolina ^^^"^^ "'• 
algunas tropas veteranas al mando del Barón de Kalb. 
A éste se reunió en Deep Biver (Rio Hondo) el dia 
25 de Julio, el Jeneral Gates que habia sido nombrado JJJ® ^^^^ 
comandante del ejército del Sur; y marchó hacia la c.deiN. 
Carolina Meridional con una fuerza que ya por en- 
tonces ascendía á 4,000 hombres. Numerosas multi- Reúnenseie 
tudes del pueblo corrieron á incorporarse en las filas muchoa 
de Gates, y entre ellas se contaban compañías enteras ^^^^ *"**** 

2ue hablan sido reclutadas para el servicio del Rey. 
lOrd Rawdon que mandaba las fuerzas británicas de J^^* ^^ 
la Carolina, las habia concentrado en Camden, donde loTA.^en* 
se le reunió Cornwallis. Intentando cada cual de en- p¿¿"d®i¿, 
trambos ejércitos belijerantes sorprender al otro, tuvió- a. ¿.oüo, 
ron un encuentro en medio de la oscuridad de la *^®^^* 
noche ; y en tanto que, por mutuo consentimiento, 
esperaban los claros del dia, aparejaron sus jentes para 
la batalla. Huyó la milicia americana, y los vetera- 
nos no pudieron sostener la desigual pelea. En esta 
sangrienta y desastrosa lid fué muerto el Jeneral 
Gregory, y herido mortalmente el Barón de Kalb. ^SlSu 
Toda la artillería, bagaje y pertrechos cayeron en ma- 
nos del enemigo. Después de tan completa derrota, 
se retiró el Jeneral Gates á la Carolina del Norte, de- 
jando á los Británicos triunfantes en el Sur ; y al mis- 
mo lugar se replegó el Coronel Sumpter con 300 hom- ^ ^^ 
bres luego que supo el descalabro de aquel. Sor- Tarieton 
prendióle Tarleton con la lejion á su mando, en las g^^'J^* 
orillas de Fishing Creek. Escapó Sumpter con im ""^ 
corto número de los suyos ; pero los mas fueron he- ei Jenend 
chos prisioneros por Tarleton y pasados á cuchillo. Mañon. 
Marion, que por este tiempo fué ascendido al rango de 
Brigadier Jeneral, aun se mantenía en el campo de 
batalla. 



224 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



CAPÍTULO IX. 

TRAICIÓN DE ARNOLD. 

PARTE i|r. Arnold no se restableció enteramente de las heri- 



PER. II. das que recibió en la batalla de Saratoga ; y hallán- 

cAp. IX. ¿QSQ incapaz de servir en el campo de batalla, se le 

Estrava- nombró, á petición de él mismo. Comandante de Fila- 

^Aroold.* delfia. Allí se entregó á una vida de estravagancias j 

'disipación, por donde vino á suceder que gastaba mas 

de lo que sus entradas le permitían. Al encontrarse 

en semejante caso, si hubiese tenido bastante juicio y 

valor moral para reducir sus gastos y renunciar al 

vicioso hábito del juego, se habría ahorrado muchas 

^fon daí' desgracias y muchos sufrimientos. Mas en lugar de 

trnyeía esto, coutinuó eu SUS disipadas costumbres, y se dio á 

honradez, r j* j • i j* 

buscar medios de conseguir el dinero que para com- 
placerlas necesitaba. Al presentar sus cuentas al go- 
bierno cargó partidas falsas, y cuando se les puso 
reparo, trató de hacerlas buenas con altanería y bra- 
vatas. Al cabo, se desaprobaron aquellas - cuentas ; se 
le juzgó por su irrespetuoso lenguaje y conducta con 
respecto á sus jefes ; y por sentencia de un consejo de 
guerra, fué severamente reprendido por Wasliington. 
Añadióse entonces á su ansia de dinero el deseo de 
venganza ; y dirijió ima carta al Coronel Robinson en 
Venganza Nueva-York, entablando por este medio una negocia- 
ción con Sir Enríque Clinton, en la cual se vendía á 
los Británicos para hacer todo lo que de él ecsijiesen. 
Véndese y ^ trucco de ima suma de 10,000 Hbras y un empleo 
vende á su en el cjórcíto inglés. Instigado por Clinton, solicitó y 
patria. Q|3^^yQ ¿^ Washington el mando de la fortaleza de 
West Point. Su primera medida fué dispersar el 
c nf le ^j^^ci^o P^^ 4^® fácilmente pudiera ser derrotado por 
el mando los Britáuicos. El Jcueral Clinton habia confiado á su 
*^Po^r' j^^^^ ^ interesante edecán el Mayor André, el encar- 
go de combinar con Arnold los medios de poner las 
Anié?"^ fuerzas americanas en poder de los Ingleses. Para 



HISTORIA DE LOS ESTAD0S-X7NID0S. 225 

concertar estas medidas tuvo André una entrevista p^rte m. 
con Amold, poco mas abajo de Stony Point. Pasa- pkr. n. 
ron toda la noche en conferencia, y al rayar el alba ^^' "' 
aun no habian concluido el arreglo. André se man- ^^ ^}' 
tuvo oculto todo el dia, y por la noche se preparó á a© SSí. 
regresar, para lo cual, por instigación de Amold, cam- 
bió su uniforme por un vestido común. Érale ne- 
cesario dirijirse á Nueva- York por tierra ; y tomó un 
caballo de Amold, y im pasaporte bajo el nombre de 
Juan Anderson. Habiendo pasado libremente los 
puestos de guardia americanos, y llegado á Tarrytown, ^^j^ 
cerca de las posiciones británicas, se encontró en el priaioiwro 
camino con tres milicianos, y pasó adelante. Uno de 
los soldados creyó notar alguna cosa particular en el 
talante del viajero, y lo llamó. Preguntóles Andró 
"¿De dónde vienen ustedes?" "De abajo" (para 
que se entendiese de Nueva- York) replicaron los sol- 
dados. " Y yo también," dijo Andró vendiéndose á sí 
mismo ; y los soldados le arrestaron. 

Suplicó encarecidamente André que le soltasen, y J^*J«^*^» 
ofreció largas sumas de dinero ; pero los hmnildes yÍmWcZ 
patriotas despreciaron el sobomo y se hiziéron sordos 
á sus ruegos. Sus nombres eran Juan Paulding, 
David Williams ó Isaac Van Wert. Rejistráron su 
persona, y en las botas le encontraron papeles de letra 
de Amold, que descubrían la traición. Inmediata- Liéranioai 
mente condujeron á Andró á la presencia del Coronel £'^¡SSJ 
Jameson, que mandaba la guardia avanzada, cerca de 
Peekskill. Este oficial no podia persuadirse de que 
su Jeneral fuese un traidor, y permitió á André que 
le escribiese. Amold echó mano de im bote y se 
escapó. 

Washington convocó un consejo de guerra de que Oct. 2. 
eran miembros Greene y La Fayette. André se pre- ¿¿®XJ^¿f¿* 
sentó ante el tribunal con noble franqueza, sin desfi- 
gurar los hechos, ni recurrir á subterfujios ; y sus 
juezes, según los usos de la guerra, se vieron obli- 
gados á condenarle á muerte como espía. En con- 
secuencia de esto, se le sacó de la prisión y se le llevó 
á la horca. 

Después de la batalla de Camden, se diríjió Lord 
Comwallis al interior de la Carolina del Norte, ha- 
biendo enviado por delante al Coronel Ferguson con 

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un cuerpo de tropa Habían éstas cometido tan es 
candalosos ultrajes que el pueblo altamente ecsaspe 
nido se había reunido en numerosas partidas á las 
órdenes de vanos comandantes entre quienes Camp 
bpll y Sbelby eran los pnncipiles Atacaron & Fer 
„uson en una altura cubierta de bosques, llamada 
Kin¿ 8 Mountain (Montafii del Rey) de cuyo empeño 
resultó h muerte de aquel y la completa derrota de 
su partida Temblé golpe fué este para Comwailís, 
haciendo muy precaria su situación en la Carolma de] 
Norte Siempre alerta los Coroneles Sumptcr y Marión, 
las tropas de Ferguson se halhban en continuo peligro 
de 'iST sorprendidas por estos mcansables caudillos; 
por lo culi se retiró á la Carolina del Sur, y estacionó 
su ejercito en ^mnsborough 

Envióse á Tarleton en persecución de Sumpter, el 
cual le obligó & retuurse cuando aquel le atacó en 



HISTORIA DE LOS SSTADOS-ÜNIDOS. 227 

Blakstocks. Herido peligrosamente Sumpter, sus fuer- '^"^ ™- 
zas se vieron en el caso de dispersai-se. El Jeneral pkr. n. 
Gates fué reemplazado por el Jeneral Greene, el cual ^^^' *' 
estacionó el ejército en Charlottetown. SSSIÍJIi 

Habiéndose incorporado á Comwallis, en Winns- «ate*, 
borough, el Jeneral Leslie con 1,500 hombres, recobró Amoid 
aquel sus esperanzas de subyugar á Virjinia y Caro- yj^ait 
lina del Norte. Amold, que habia sido hecho Briga- 
dier Jeneral por los Británicos, fué enviado á Chesa- 
peake : desembarcó con 1,000 hombres en Virjinia, y 
dio principio á lo que ya parecía ser su favorito intento, 
— ^la ruina de su propio pais. 



CAPÍTULO X. 

ROBERTO MORRIS. MOTÍN DEL EJÉRCITO DE PENSIL- 

VANIA. CORNWALLIS. 

Difícil es imajinar una situación que mas á prueba itso. 
pusiese los ánimos que la en que por entonces se halla- Difienitadet 
ba el Congreso americano. Luchábase, no para con- <*«iCoiig. 
quistar, sino para asegurar la propia ecsistencia ; su 
poderoso enemigo se hallaba lleno de fuerza, metido 
en el corazón del pais ; habíanse de llevar adelante 
grandes operaciones militares, pero se encontraban 
casi sin ejército, y del todo sin dinero, puesto que ya 
sus notas de crédito completamente carecían de valor 
alguno. 

Mas en luffar de entregarse al despecho, redoblaron impon» 

- ° T^« / 'A • í • X '^na contri- 

8US esfuerzos. Dieron instrucciones a sus aj entes es- bucion di- 
teriores para que, si posible fuese, tomasen dinero en ^^^ 
préstamo de Francia, España y Holanda. Recurrió- nane di- 
ron á los impuestos, y determinaron introducir una "*"** 
completa reforma y la mas estricta economía ; á cuyo 
intento nombraron de tesorero al escelente Roberto 
Morris, de Filadelfia. Por medio de un banco nació- ^^ j^^, 
nal, para el cual obtuvo la aprobación del Congreso, fonda, ei 
consigmó sacar fondos de la jente nca; y naciendo £0 nacional 



228 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PAR TK m. préstamos de este banco á nombre del gobierno, y 
PKR. n. comprometiendo sin limites su crédito privado, mas de 
CAP. X. ^jj^ ^g2 proporcionó al Congreso los necesarios recur- 
obSw^'di- sos. Franklin habia obtenido de Luis XVI una con- 
nerode ccsiou de scis müloncs de libras, y su garantía para 
HoiandJ cou los Estados Jcncralcs de Holanda, los cuales,, bajo 
esta seguridad, prestaron al Congreso la suma de diez 
millones de libras. 
1T81. Antes que estas medidas hubiesen comimicado un 
En. 1. nuevo vigor á la desmayada República, tuvo lugar un 
ejér.dePen- succso que amcuazó su ruina. El ejército de Pensil- 
aiivania. vaiiia, que ascendia á 1,500 hombres se hallaba en la 
mas estrema necesidad, y en la noche del primero de 
Enero estalló un violento tumulto. Los soldados de- 
clararon que querian ir con las armas en la mano, al 
salón del Congreso, para pedir allí justicia ; y en vano 
trataron de apaziguarlos sus oficiales. La Fayette, 
que era el jefe mas popular entre ellos, se vio obligado 
á abandonar el campo. El Jeneral Wayne se presentó 
atrevidamente en persona ante ellos, con una pistola 
en la mano ; pero amenazaron su vida y calaron bayo- 
ConBejo de ^^tas, en sou de llevar á cabo la amenaza. Informado 
ViTashing- de estas cosas Su- Enrique Clinton, envió á tres ameri- 
ndo poW canos " lealistas" para hacerles las mas tentadoras 
Cong. ofertas. Al mismo tiempo, los comisionados del Con- 
greso les ofrecieron el mas pronto pago posible de sus 
sueldos atrasados, inmediata provisión de vestuario, y 
olvido de la pasada conducta. Aceptaron los amotina- 
dos la propuesta ; y el Congreso llenó á su debido 
^ *de^*" ti^i^po las condiciones de ella. Los de Pensilvania 
cainton son entregaron entonces al gobierno los emisarios de Clin- 
ahorcado». ^^^ ^^g fuérou ahorcados inmediatamente. A poco 
después levantaron las tropas de Nueva-Jersey el es- 
Rebeii n ^^^^^^'^^ ^c la rebclion ; pero Washington marchó 
castigo de coutra cUas con tan poderosa fuerza, que las obligó á 
de" Nueva- so^^^terse ; y castigando severamente á los cabezas del 
Jersey, motin, no volvió á mostrarse entre sus filas el espíritu 
de sedición. 
Greenedi- El Jeneral Greene dividió en dos partes el ejército 
>jéroito*dei ^^^ ^^ ^^^ constaba de 2,000 hombres ; y á la ca- 
s. en dos bcza de una de las divisiones, sentó sus reales en la 
^^'^' confluencia de la ensenada de Hicks con el rio Pedee, 
mientras que el Coronel Morgan, acaudillando la otra» 



e 



¡^ 



HISTORIA DB LOS ESTADOS-UNIDOS. 229 

se trasladó por orden suya á la parte occidental del '^»tí in. 
estado. mR' n. 

Cornwallis destacó á Tarleton ; el cual, encentran- ^^^' ** 
do la división de Morgan en un lugar llamado Cow- cow"*n^'' 
pens, la atacó con su acostumbrada impetuosidad ; y Pérd. de loa 
después de uno de los mas empeñados y reñidos com- ^^^'-^ 
bates de toda la guerra, fueron enteramente derrotados 
los Británicos con gran pérdida de sus j entes. Corn- 
wallis persiguió al enemigo victorioso : cada uno de 
entrambos ejércitos se esforzó por llegar á los vados 
del Catawba, antes que el otro ; lo cual logró Morgan, Morgan 
habiendo cruzado el rio solo dos horas antes que los perseguido 
Británicos se presentasen en la ribera opuesta. Cerró ^aius? 
la noche, y cayó una copiosa lluvia ; con que Corn- 
wallis se vio obligado á esperar durante tres dias hasta 
que le diesen paso las crecidas corrientes. Allí se 
reunió Greene con Morgan, habiendo dejado el mando 
al Jeneral Huger. Dióse principio entonces á otra 
marcha á porfía desde el Catawba hasta el Jadkin ; y 
otra vez aconteció que el comandante británico llegase 
en el momento preciso de haber cruzado ya el rio los 
Americanos ; y otra vez crecieron las aguas, por lo 
cual fuéle imposible perseguirlos inmediatamente. El > 
Jeneral Greene marchó á Guilford, donde se le reunie- 
ron las fuerzas al mando del Jeneral Huger. Com- Feb. 9. 
wallis siguió hacia el Dan, con intento de llegar á sus ^JfJ"^^!* 
Tados antes que los Americanos, é impedirles su ñones, 
comunicación con Virjinia; mas frústresele también 
este designio. El ejército de Greene se habia aumen- 
tado hasta el húmero de 4,400 hombres ; y marchó 
sobre el enemigo, apostándose en la Casa de Corte de ^*?:J*J« 
Guilford, á distancia de unas ocho millas del Jeneral Péíi. délos 
británico. El dia 15 de Marzo tuvieron un encuentro "¿¿J^' 
ambos ejércitos : los veteranos americanos pelearon algo ma¿ 
durante hora y media con gran bizarría, y en algunos 
casos obhgáron á los británicos á ceder el campo. 
Sinembargo, viéronse al cabo obligados á retirarse ; 
pero no lo hicieron sino paso á paso, y sin romper sus 
filas. Cornwallis, después de unos cuantos dias de 
descanso, marchó hacia Wilmington, y de allí á Vir- 
jinia, para cooperar con Amold en el proyecto de re- 
ducir á sumisión aquel estado. Greene se dirijió hacia 
Camden en la Carolina del Sur. 



230 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



CAPÍTULO XI. 

CAMPAÑA DE 1781. — BATALLA DE EÜTAW 6PBINGS. 

CAPTURA DE CORNWALLIS. 

PARTE III. El Lord Rawdon, á quien Cornwallis había dejado 
FKR.^íT 6l mando de la Carolina, estableció sus cuarteles jene- 
CAP. XI. rales en Camden. El Jeneral Greene se adelantó 
1781. Mcia Hobkirk's Hill, á distancia de una milla de Cam- 
Bauíiade den, doude atrincheró su ejército. Allí, á falta de 
^ Hu* ' víjilancia, se dejaron los Americanos sorprender du- 
Pérdidade raute la uoche por el Lord Rawdon. Gracias á su 
3W "de ám- acíerto en el mando, estuvo Greene muy cerca de 
bas partes, derrotar á los Británicos ; pero al fin quedó de parte 
del enemigo la ventaja de la pelea. Greene se retiró, 
y plantó sus reales á cinco millas de distancia. 
Rawdon Empero, vio Rawdon que su ejército se hallaba de- 
Camden. bílítado, j quc por todas partes se levantaban contra 
Mayo 10. él los habitantes del país. El día 10 de Mayo, evacuó 
á Camden y se replegó hacia Charleston. Dos meses 
después, casi todos los fuertes de los Británicos en la 
parte alta fueron abandonados, ó tomados por los 
Americanos. Marión, Sumpter y Lee se apoderaron 
de tres de las fortalezas, haciendo 800 prisioneros. 
Lord Rawdon plantó luego su campo en Orangeburg : 
"ehoJÍ" persiguióle Greene ; pero viendo que su posición esta- 
tUidAdes. ba cubierta por las tortuosidades del rio Edisto, torció 
su marcha, el dieziseis, hacia las alturas que sirven de 
márjen al Santee. La estación se presentó estraordi- 
nariamente calorosa y enfermiza, razón por que ambos 
ejércitos belij erantes determinaron por tácito consenti- 
miento suspender sus hostilidades. Ocurrió por este 
gecucion tícmpo en Charleston una trájica escena que grande- 
mente irritó los ánimos de los Caroliníanos ; y fué que, 
sin siquiera formación de causa, se ejecutó en un patí- 
bulo al Coronel Isaac Hayne, por orden de Lord Raw- 
don y del Coronel Balfour. 

El Jeneral Greene vadeó el Congaree, y bajó 4 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 281 

lo largo de su diestra orilla, con intento de atacar al ^^^"^ **'• 
Coronel Stuart, que había sucedido al Lord Rawdon per. u. 
en el mando. Este oficial se retiró hacia Eutaw *'^''**- 
Springs, j allí lo persiguió el Jeneral Greene. Los Set. a 
ejércitos vinieron á las manos el dia 8. La batalla de ^eJJ^í/® 
Eutaw Springs es memorable por haber sido una de springa. 
las mas • sangrientas y mas valerosamente disputadas ^^^g^^.*** 
en toda la guerra ; como también por ser la última de i.ooo, de 
las mas notables que en el Sur ocurrieron. El ejér- 
cito de Greene derrotó en el primer encuentro á los 
Británicos ; pero éstos en su fuga encontraron una 
casa y otros objetos de abrigo, y allí hicieron alto y se 
formaron nuevamente ; visto lo cual, se retiró Greene, 
llevándose á su campamento 500 prisioneros. Por 
esta acción recibió las gracias del Congreso para él y conquiáSñ 
sus oficiales. Los Británicos no se atrevieron ya á man- «^ p"*- 
tenerse en campo abierto, sino que se retiraron á Charles- 
ton ; conque se recobró todo el pais de Jeorjia y Caro- 
lina del Sur, escepto sus capitales. 

Despachóse entonces, por orden de Washington y La Fayette 
hacia Virjinia, al Jeneral La Fayette á la cabeza de vi?¡^?a.* 
1,200 hombres de infantería lijera, mientras que de 
Bhode Island se envió una escuadra francesa para im- Mano 16. 
pedir la retirada de Amold por el Chesapeake. Pero Batalla nar 
Clinton envió al Almirante Arbuthnot, que batió á los 
Franceses cerca del cabo Henry, y los obligó á vol- 
verse. También envió Clinton al Jeneral Philips con 
2,000 hombres en ayuda de Amold. La Fayette llegó incendio de 
á tiempo de salvar á Richmond ; pero desde aquel lu- Manches- 
gar observó la conflagración de Manchester, en la ^* 
opuesta orilla del rio James. 

Yendo Comwallis á Petersburg, se encontró allí con Corawaiu* 
Amold ; y luego puso en marcha su ejército hacia el ^^™en.** 
interior de Virjinia, esperando invadir y subyugar 
aquel estado. Causó grandes perjuicios en toda la 
comarca con escursiones de sus tropas lijeras, espe- 
cialmente las que mandaba Tarleton ; y en cierta oca- 
sión estuvieron muy cerca de hacer prisionero á Mr. 
Jefferson, que entonces era gobemador del estado ; 
pero logró ocultarse y así se escapó. 

Una orden de Sr. Enrique Clinton dispuso inespera- cunton 
damente que se dirijiese Comwallis hacia la costa ; y comwíiL. 
temiendo que los Americanos y los Franceses intenta- 



282 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PARTE ni^ i)an un ataque contra Nueva- York, le dio orden para 
PKR. n. que se embarcase con 3,000 hombres de sü ejército 

c^'nl ^" dirección hacia aquella ciudad. Marchó Cornwallis 
den. con SUS fucrzas á Portsmouth, donde recibió contraór- 

cornwaííui ¿cnes ; pues habiendo tenido Clinton md. refuerzo, 
entra en no crevó necesaria otra ayuda, y ordenó á Cornwallis 

Vnrlrtnivn J ' J 

que permaneciese en la costa. Este Jeneral marchó 
hacia Yorktown, á cuya fortificación dio principio. 
1T81 Supo Washington que habia de llegar al Chesa- 
Gran ma- P®^^® ^^^ ^oXjsi frauccsa cou uua Dumerosa fuerza á 
niobra de las Órdenes del Conde de Grasse ; y concertó medidas 
^"0!°^ con el Conde Rochambeau, comandante francés en los 
Estados-Unidos. Las lejiones aliadas se concentraron 
en la vecindad de Nueva- York. Sir Enrique Clinton 
creyó que trataban de atacarlo allí, y quedó sorpren- 
dido al saber que Washington habia emprendido su 
marcha hacia el Sur, atravesando por Nueva-Jersey ; 
pero juzgó que era aquello un ardid para sacarlo de 
\M Mérci- sus atrincheramientos. Las fuerzas aliadas habian ido 
van ato- á batir á Cornwallis; y de tal manera ganaron la mano 
CoSwaíus. ^ Clinton, que no pudo este interponérseles. El Conde 
de Grasse, con 25 buques de línea, entró por la boca 
De Grasse del Chesapeake, solo una hora antes que llegase Wash- 
"*^¿e"*" ington á Elk, ó inmediatamente cumplió la parte que 
le estaba asignada, bloqueando las desembocaduras de 
los rios York y James, y cortando asi toda comunica- 
ción entre los Británicos de Yorktown y Nueva- York. 
Una escuadrilla francesa que venia de Rhode Island, 
pasó libremente por entre la flota británica y trajo la 
artillería necesaria para el sitio. 
Set. 6. Clinton, con la falsa esperanza de divertir al enemi- 
^S?^ go y favorecer á Cornwallis, envió al traidor Amold, 
recientemente llegado de Virjinia, para que devastase 
á Conecticut. Viéndose atacada la guarnición del 
fuerte Griswold, en Groton, cerca de Nueva-Lóndres, 
hizo una denodada defensa ; pero al cabo fué vencida. 
Al entrar en el fuerte los Británicos, preguntó un ofi- 
. cial de ellos " ¿ Quién manda este castillo ?" — " Yo 
cion^üSS-' lo mandaba,** respondió el Coronel Ledyard ; " pero 
nada, ahora lo manda usted ;" y al decir esto entregó su es- 
pada. Tomóla aquel monstruo, y se la hundió en el 
Arnpid i^ pecho. A penas quedó en el pueblecillo de Groton un 

cendíaáN. j j r «r i. -^ • j n « 

Londres. paoTO de familias que no fuese asesmado aquella noche ; 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 233 



y casi toda la población entera quedó viuda y huérfana. ^^'^'^^ "ij^ 
También fué incendiada entonces Nueva-Lóndres. pkr. n. 

Con ayuda de la escuadra francesa habia efectuado ^^'* "' 
Washington la traslación de sus tropas del Elk. El octubre 14. 
todo de la fuerza ascendía á 16,000 hombres, de los Toma de 
cuales 7,000 eran Franceses. Los aliados comenzaron ^g/jjf^^ 
sus obras de fortificación en Yorktown la noche del 6 
de Octubre. El dia 14 se tomaron dos reductos en la 
avanzada de las trincheras principales de los Ingleses ; 
uno de ellos por los Americanos á las órdenes de La 
Fayette y del Coronel Hamilton, y el otro por los Fran- 
ceses, al mando del Barón Viomesnil. 

Cornwallis habia esperado confiadamente en recibir intenta 
ayuda de Clinton ; mas como desesperase de ello, hizo escaparse, 
im esfuerzo para escaparse vadeando el rio durante la 
noche. Su ejército habia de embarcarse en tres divi- 
siones : una parte habia cruzado ya, y desembarcado 
en la Punta de Gloucester ; otra se hallaba en el rio, 
y solo el último tercio no se habia embarcado todavía. 
El aire y las aguas estaban en calma, y Cornwallis 
tenia grandes esperanzas de escapar ; pero de súbito 
se oscureció el cielo y se levantó ima tempestad. Pare- 
cía que los elementos mismos se armaban contra él, 
como si le contrarestase un Poder Invisible que velaba 
en favor de los Americanos. Al luzir los primeros 
albores del dia, rompieron los patriotas un mortífero 
fuego contra sus tropas, y se dio por satisfecho con 
poder tomar, cuando se lo permitió la bonanza, á sus 
casi desmanteladas fortificaciones. Perdida toda es- Rendición 
peranza, envió un parlamento á Washington el dia 17 : cornwaiUB. 
inmediatamente se concertaron los términos de ren- 
dición ; y por uno de ellos habia de permitirse pasar á 
Nueva- York, sin rejistro ni visita, una goleta cargada 
con las personas que designaria Cornwallis. El todo 
de la fuerza británica restante habia de rendirse á los 
aliados ; el ejército de tierra, con sus municiones, á los 
Americanos ; y la marina á los Franceses. 

Grande fué el júbilo que semejante acontecimiento Regocijos 
produjo en toda la nación ; pero en medio de los bono- ?Si^i^f 
res que se prodigaron á los comandantes Francés y 
Americano, ni el pueblo, ni sus jefes civiles, dejaron 
de conocer su supremo agradecimiento hacia el Gran 
Caudillo y Señor de ejércitos y naciones. 



234 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PARTE ui. El Jeneral La Fayette, que habia ido á prestar su 

PKR. n. ayuda á la América en el tiempo de su mayor adver- 

cAp. XII. si^jad^ abandonó sus playas tan pronto como la pros- 

^ vfelí?'* peridad iluminó su porvenir ; y se embarcó á esta sazón 

& Francia, para Francia, dejando profundamente grabado en los 

corazones de un pueblo agradecido, el recuerdo de sus 

virtudes y servicios. 



CAPÍTULO XIL 

VERMONT. ^MEDIDAS DE PAZ. APAZÍGÜANSE FELIZ- 
MENTE LOS TEMORES Y DESCONTENTO DEL EJÉRCITO. 

Situación Vermont era en esta época una nación indepen- 
Vermont. diente. Su territoHo se habia fundado primeramente 
por mercedes de Nueva- Hampshire, habiendo después 
decidido el gobierno inglés que se incorporase en el de 
Nueva- York ; y si aquel estado hubiera dado tran- 
quila posesión del terreno á aquellos individuos que 
habian comprado y cultivado haciendas cuando per- 
tenecía á Nueva-Hampshire, Vermont seria á esta 
fecha parte de su territorio. Pero habiéndose tratado 
de espulsar violentamente á aquellos plantadores, se 
resistieron con la fuerza. Los habitantes se reunieron 
ITTT. en convención en lili ; y declararon que la tierra 
Se declara merccdada por Nueva- Hampshire era un estado inde- 
^diente? pendiente, bajo el titulo de " Nueva Conecticut, alias 
Vermont," habiéndose suprimido después el primer 
nombre y el "alias" de mal gusto. Al principio 
manejaron los asuntos públicos varios de los hombres 
principales constituidos en un " Consejo de Seguridad." 
Su primera lejislatura se reimió en Windsor, en Marzo 
de 1778. 
Escasez Gyatl fortuua fué para la América el favorable re- 
deT<w°Sta- sultado de la última campaña, porque tal era la estre- 
do»-Unidos. jjjg^ pobreza del gobierno, que parece imposible que se 
hubiera podido sostener otra. Los gobiernos de los 
varios estados fallaron completamente en el pago de 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 235 

SUS respectivas contribuciones, alegando la absoluta '^rtími- 
imposibilidad en que se hallaba el pueblo para cmn- pkr. n. 
plir con los impuestos. 

El pueblo de Inglaterra sintió también el gravísimo j,, p^^i^^. 
peso de sus grandes gastos ; y al saber los descala- mentó oío- 
bros que hablan sufrido sus armas, murmuraron contra ^'^.^ 
el gobierno que llevaba adelante la guerra. La cá- 
mara de los Comunes, movida por la espresion de estos 
sentimientos, asi como por los elocuentes discursos del 
Jeneral Conway y otros, acordó " que se considerarían 
como enemigos de Su Majestad y de su patria á todos 
los que aconsejasen ó intentasen la continuación de la 
guerra ofensiva en el continente de América." 

A fin de encontrarse espedito para entrar en negó- Comidona- 
ciaciones de paz, nombró el Congreso como aj entes ííta?5 
suyos á cuatro hombres distinguidos, que ya se halla- p&z* 
ban en Europa ; y eran el Dr. Franldin, Juan Adams, 
Juan Jay y Enrique Laurens. Mr. Adams consiguió 
el reconocimiento de la Independencia Americana por J^^wo^^ 
los Estados de Holanda, el dia 19 de Abril. El 8 de inde- 
Octubre, obtuvo un tratado de amistad y comercio ; y ^^ *""*' 
á poco después im préstamo de dinero, que fué de 
grande alivio para su agotada patria. 

El dia 20 de Enero de 1783 se firmaron en Versalles 1783« 
los artículos preliminares de la paz. El tratado de- Tratado de- 
finitivo se pospuso hasta que se ajustasen los asuntos ^^^^o» 
entre Inglaterra y Francia, y no se firmó hasta el dia 
3 de Setiembre. Los términos que por este tratado se 
concedían á los Americanos, con respecto á la esten- 
sion de territorio, y derecho á las pesqueras, eran tan 
satisfactorios como ellos podían esperar, pues hacía 
á la América independiente, tanto de hecho como de 
nombre. 

Los oficiales del ejército temieron que si se desban- Desoonten- 
daban, quedarian olvidados ellos y sus servicios. Al- ^^gclSiT 
gunos eran ambiciosos ; y creían que si se fundaba una 
monarquía, podían ser Duques ó Condes. Uno de 
ellos dírijió una carta á Washington, en la cual, de una 
manera insinuante y artificiosa, se esforzaba á persua- 
dirlo de que la monarquía era la mas apetecible forma 
de gobierno, y él un hombre muy á propósito para el ^^^ 
trono. Washington replicó " que aborrecía semejantes mpaetta. 
ideas, y que debía reprenderlos con severidad." 



il 



236 HISTORIA DK LOS ESTADOS-UNIDOS, 

PARTE III. Pero continuó el descontento del ejército, y Wash- 

PBR. II. ington instó repetidas vezes al Congreso para que 

CAP. XII. atendiese á sus justas reclamaciones. Hallándose el 

, ejército en Newburff, se circuló un papel anónimo. 

Discurso de -.r. . !•• tíJ' a. * 

Newburg. bien escnto ; pero sedicioso, tteduciase en sustancia 
á manifestar que los oficiales debian dejarse de hacer 
peticiones al Congreso, y en lugar de ello marchar con 
las armas en la mano y ecsijir justicia. Washington 
Sabiimidad habia prcvisto semejante crisis y permanecido en el ejér- 
*de Wwh-' cito ; y se dio oido á sus consejos cuando ecsortó á los 
ington. oficiales á no empañar su fama tan pui-a y tan brillante, 
sino creer y confiar en que su patria se les mostraiia 
agradecida por sus servicios y constancia. Escribió 
luego al Congreso, y en el mas esforzado lenguaje, 
hizo presentes las reclamaciones y grandes méritos de 
los que dando el pecho al común peligro, hablan gana- 
do el inestimable triunfo para todos. 
Termina la El Cougrcso hizo los mayores esfuerzos para pro- 
cabo^de's ^^^^ ^ ®^^ ecsijencia. Conmutó la media paga que 
asofl. se habia empeñado, en una suma igual á cinco años 
de sueldo completo ; con lo cual quedaron satisfechos 
los oficiales y se desbandó pazificamente el ejército. 
El dia 19 de Abril, precisamente ocho años después 
de la batalla de Lexington, se publicó desde los cuar- 
teles jenerales á todo el ejército americano la fausta 
nueva de quedar asegurada la paz. El 25 de Noviem- 
bre evacuaron á Nueva- York las tropas británicas, y 
entró en dicha ciudad un destacamento de tropas de la 
nueva República. 
Renancia El 4 de Diciembre, se despidió Washington de sus 
ington" oficiales en Nueva- York. Se designó un dia en Aná- 
polis, donde se hallaba reunido el Congreso, y á pre- 
sencia de un auditorio numeroso y profundamente 
afectado, hizo demisión de sus empleos, y encomen- 
dando su patria á la protección de Dios, se retiró á 
Mount Vemon, seguido por las bendiciones de Amé- 
rica, y la admiración del mundo. 



1 



CAPÍTULO XIII. 

ESTADO DE DEPRESIÓN CONSIGUIENTE i LA GUERRA. 

REBELIÓN DE 6HAY. SE FORMA LA CONSTITUCIÓN. 



PARTE in. 



A LA conclusión de la guerra, se hallaban abruma- ~p^¿^ „^ 
dos de deudas el Gobierno Jeneral y el de los Estados, c^p- ^"i- 
Era necesario echar gravísimos impuestos sobre el it84. 
pueblo, cuya pobreza llegaba hasta el estremo de Vanas ca- 
verse á menudo destituido aun de lo mas necesario ^*™*^*^®»- 
para la vida ; cuya causa al fin produjo insurrecciones 
en el pais. 1T8T. 

En el mes de Agosto se reunieron en Northampton Rebelión 
cerca de 1,500 insurjentes con las armas en la mano ; ^® ^*'*y"- 
los cuales tomaron posesión de la casa de Corte para 
impedir las sesiones del tribunal y la espedicion de 
decretos. Al siguiente mes, ocurrió en Worcester 
otra escena semejante. El caudillo era Daniel Shays, 
que á la cabeza de 300 hombres marchó á Springfield, ^"vluí ¿*'*' 
y cerró al tribunal supremo la casa de Corte. Orde- shepard á 
nóse que el Jeneral Shepard marchase con 1,200 hom- P"°*f^®'**' 
bres á Springfield, donde negándose la multitud á 
deponer las armas, les mandoTiacer fuego, y mató 
tres hombres ; con lo cual entró la confusión entre 
los revoltosos y pronto se dispersaron. Solo 14 
fueron sentenciados á muerte, y después perdonados. 

Vióse entonces que eran inadecuados los artículos Defectos 
de la Confederación, aunque, durante lo inminente del ^^^ ^^^ 
peligro, habían servido para mantener unidas las varias 
partes de la nación. El Congreso no tenia autoridad j^ic„iog 
para hacer cumplir sus decretos ; y ima vez pasado el de con- 
público peligro, se le despreciaba y desobedecía. En *«'^®™<''®"- 
1786, se reunió en Anápolís una convención de delega- i^gg, 
dos de cinco de los estados centrales, los cuales fué- Delegada 
ron de dictamen que solo una completa reforma del de 5 
gobierno ecsístente podria proporcionar el bien del ** ^' 
pais ; y el Congreso adoptó una resolución en que re- 



238 HISTORIA DK LOS ESTAD OS-UNIDOB. 



PAET K m. comendaba celebrar en Filadelfia una convención jene- 
PKR. II. ral de delegados, 

CAP. XIII. jgj^ Mayo de 1*787 se reunió la convención, j en 
1T8T. lugar de enmendar los artículos de la confederación. 
Se traza la proccdiérou á formar una constitución nueva. Sus 
Clonen debatcs fueron largos y prolijos. Ecsistian muchas 
FUadeifia. jjonradas diferencias de opinión ; en particular, cuando 
Variaa ^® trataba de la fuerza del nuevo gobierno. Argüíase 
opiniones, por uua parte que si se constituía el gobierno de una 
manera demasiado débil, se tendría por resultado la 
anarquía y la revolución ; y alegábase por la otra, que 
si se le daba demasiado poder, perdería la Améríca 
aquellos bienes de la libertad por cuya consecución 
había derramado su sangre ; y no habría hecho mas que 
cambiar opresión estranjera por opresión doméstica. 
Los que eran de opinión que se conservase á los Es- 
tados estrechamente unidos, se Uamaba-n por aquel 
tiempo federalistas ; y sus opositores, anti-federalistas. 
Cnestíones Suscitáronse también otras disputas, mas peligrosas 
eroiavitud. ^^^» P^^^ dividían á los partidos por líneas jeográfi- 
cas ; las mas difíciles eran con respecto á las contríbu- 
ciones y representación en el Congreso de los estados 
con esclavos. Convínose por último en que, al arre* 
glarse la cuota de representantes y contríbuciones di- 
rectas, se considerase á los esclavos como tres quintos 
de igual número de habitantes blancos y hbres. El 
arreglo de estas grandes dificultades presenta á esta 
convención como un ejemplo para los tiempos futuros, 
del tiempo del acendrado patríotismo y del honrado 
celo por la causa pública, sobre los sentimientos de 
partido y las preocupaciones provinciales. 
Autoridad La suprcma autoridad en cuyo nombre se promulga 
pueblo. 1^ Constitución, es la de " el pueblo de los Estados- 
Unidos ;" el objeto de sus provisiones, y de lo que se 
objecto de comprometen á obedecer, es " formar una unión per- 
tUudon" fecta, establecer la justicia, asegurar la tranquilidad 
doméstica, promover el bienestar común, y afianzar 
para sí y para sus hijos los bienes de la libertad." 
Cámara El poder lejislativo de la Union Federal está con- 
^ ferído á un senado y cámara de representantes. Los 
tes.""** senadores se elijen por dos años por electores califica- 
dos para nombrar representantes á la lejislatura de 
estado ; y han de tener el requisito de haber sido re- 



de re- 
presentan- 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 239 

adentes en los Estados-Unidos por espacio de siete ^^^tk m. 
años, y contar á lo menos veinticinco de edad. Los pbr.ii. 
representantes se lian de nombrar en cada estado, con ^^^' *"*• 
arreglo al número de sus habitantes, aunque nunca 
debe haber mas de uno por cada 30,000 almas. A fin 
de que el Congreso no llegue á ser demasiado nume- 
roso, esta proporción se varia cada diez años ; es decir, 
después de cada censo. 

El senado se compone de dos miembros de cada es- Senado, 
tado, que han de elejirse por sus lejislaturas. El tér- 
mino de servicio es seis años ; pero el primer senado 
se elijió de tal manera, que una tercera parte de los 
miembros habia de permanecer en el empleo dos años, 
otra cuatro, y otra seis ; de suerte que solo un tercio 
del senado seria compuesto de miembros nuevos. El 
senador debe haber sido residente en el pais durante 
nueve años, j no contar menos de treinta años de edad. 

La cámara de representantes elije su presidente, que Presidentes, 
se llama " orador" (speaker). El senado es presidido 
por el Vice-Presidente de los Estados-Unidos. El sn término. 
Congreso debe reunirse una vez al año, y las sesiones 
ordinarias comienzan el primer Lunes de Diciembre. 
Todas las leyes para imponer contribuciones deben Losrepre- 
tener su oríjen en la cámara de representantes. Al ^S^^ 
paso que el poder ejecutivo empuña la espada pública, tesoro, 
la corporación en mas inmediato contacto con el pue- ei ejecntí- 

i 1 j • • . , * vo maneja 

blo, admimsti-a su tesoro. la espada. 

El Poder ejecutivo está conferido á un Presidente 
y Vice-Presidente, elejidos por el término de cuatro 
años ; habiendo de ser ciudadanos nativos y tener 
treinta y cinco años de edad. El Presidente es coman- 
dante en jefe del ejército y armada cuando se hallen 
en actual servicio. Mediante el consentimiento de las 
dos terceras partes del senado, puede hacer tratados, 
nombrar embajadores, juezes de la Corte Suprema, y 
otros muchos empleados. 

El Poder Judicial reside en una Corte Suprema, y Capitnia- 
en otros tribunales que puede instituir el Congreso. 
Los juezes conservan sus empleos mientras se compor- 
ten bien ; y tanto ellos como el Presidente y Vice- 
Presidente pueden ser capitulados por la cámara de 
representantes, y juzgados por el senado. 

Al terminar esta época, los estados de Virjinia, 



Clon. 



240 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

partí III. Carolina del Norte y Jeorjia se estendian hasta el 
PKR. II. Misisipí. La gran estension de terreno hacia el norte 

CAP. XIII. ^1^2 ^^ Ohio, se constituyó por el Congreso en Terri- 
1T8T. torio del Noroeste, Las patentes primitivas de Conec- 

^tenítorio" *^^^*» Masachuscts y Virjinia concedian á estos esta- 
ei N. o. dos derecho á grandes porciones de sus tierras ; pero 

Tre« esta- ©1 Congreso habia hecho previamente un compromiso 

dos rennn- ^qj^ q][qs, v habia estinsfuido sus reclamos, á escepcion 

Clan «08 j ^ J o , r\ ' 

derechos, de algunos que se reservaban especialmente. Uonecticut 
Eacaeíasen tenia uua grande " reserva" de éstas en la parte nor- 
ConecticDt. ¿^g^ ¿^j gy^j^ . y ^^^ medio do ella obtuvo el núcleo 

de sus fondos de escuela. 

Prohibeso En 1787 adoptó el Congreso la ley para la erección 

^*D?eneí" ^^^ Territorio del Noroeste. Cuando aun se hallaba 
N. o. pendiente, propuso Mr. Jefferson, y fué aprobada, una 
enmienda por la cual se escluia para siempre la esclavi- 
tud en aquella vasta rejion. Entonces se introdujo por 
primera vez en el sisteriía de gobierno americano la 

p^^^y forma de gobierno territorial. El gobierno j enera! 
bierno uombra los empleados ejecutivos y los juezes superiores 

tenritoriai. jg| territorio, al paso que el pueblo ejerce el poder 
lejislativo por medio de una asamblea de delegados. 



PARTE CUARTA. 

DE 1789 k 1641. 




iracion á» Wubing 



PERIODO I. 

AD(ÍFTABBirDIALlIEIIIxllTe9 |u( 
OOltPBA DS \ 1 803. I LA Ll 



CAPITULO I. 



ORaAHlZACION D 



Cuando Washinoton se retíró al fin de la guerra, "'" "■ 
hizolo con completa resolución de pasar en el retiro »■. i. 
doméstico el resto de bus días. Loa primeros requerí- ."Ifal 
mientos que recibió para abandonar su deliciosa reclu- v? . Pmi- 
sion, fueron cuando la legislatura de Virjinia le nombró ''•!"■ ^' ^ 
primer delegado para la convención que trazó el plan doST 



244 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PARTK IV. constitucional. Accedió con repugnancia á los ruegos 
PKR. i. de la amistad y á la voz del deber público, y se le hizo 
CAP. I. presidente de la convención por unanimidad de votos. 
Adoptada la Constitución, llamóle el grito universal 
^ini-** del pueblo para organizar el gobierno. Un mensajero 
nimemente. especial del presidente del Congreso le trajo la noticia 
oficial de su nombramiento, y á los dos dias salió 
para Nueva- York, donde se reunió primeramente el 
Congreso. 
1T80. L^ ceremonia de su inauguración fué celebrada con 
Abi 30. inesplicable júbilo. Dirijió un discurso al Congreso, 
Su inaiw. en el cual ofrecia " sus fervientes ruegos al Ser Todo- 
*'*^' • poderoso, cuya ayuda providencial puede remediar 
todos los defectos humanos, para que su bendición 
consagrase á las libertades y á la felizidad del pueblo 
de los Estados-Unidos, un gobierno instituido por ellos 
mismos ; y habilitase á cada empleado para desem- 
peñar con acierto las funciones de su cargo." 
Deroch. ao- Fuó el primer objeto del Congreso establecer una 
**" SnX"* renta, que bastase á sostener el gobierno, y al pago de 
la deuda contraída durante la guerra de la revolución. 
A propósito de esto, impusieron derechos sobre la im- 
portación de mercancías y tonelaje de buques. Los 
primeros que se nombraron bajo la Constitución como 
Prim. Mi- cabezas de departamento, fueron Tomas Jefiferson, 
^' . Secretario de estado ; Alejandro Hamilton, de Ha- 
cienda, y el Jeneral Ejiox, de la Guerra, poniéndose al 
cuidado de este último la armada menor. 
Enmd. de Durante este período del Congreso, se propuso en- 
mendar la Constitución. Aquel cuerpo convino en 
nueve artículos nuevos, que se sometieron á las res- 
pectivas lejislaturas de estado ; y aprobados por las 
tres cuartas partes de estas corporaciones, se incorpo- 
raron en dicho código. 
1T90* En los primeros dias de la segunda sesión, presentó 
sist. de Mr. Hamilton su célebre informe, trazado con una 
H^Ston. ^^^^ maestra. En él manifestaba la importancia del 
crédito público, y proponía crear fondos permanentes, 
no solo para la deuda pública, que ascendía á cincuenta 
y cuatro millones de pesos, sino también para las 
deudas de los estados, que se estimaban en veinticinco 
millones ; y que también se proveyese para el abono 
de los intereses, imponiendo contribuciones sobre cier- 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



246 



tos artículos de lujo, j sobre los licores fabricados en 
los Estados-Unidos. 

Los debates sobre este informe produjeron una 
ecsasperacion en los ánimos, que, á la larga, conmovió 
los fundamentos del gobierno ; y bien puede decirse 
que fué el oríjen de aquel violento espíritu de partido, 
que, bajo las denominaciones de federalistas y republi- 
canos, armaron durante treinta años á una parte de la 
comunidad americana contra la otra. Adoptóse final- 
mente el plan de Mr. Hamilton ; y al mismo tiempo 
se dictó una ley para fijar el sitio del gobierno donde 
hoy se halla. La deuda an'eglada ascendía á poco 
mas de setenta y cinco millones de pesos ; sobre una 
parte de los cuales se pagaba un ínteres de tres por 
ciento, y el doble sobre el resto. 

Rhode Island se había negado á enviar diputados á 
la Convención que había formado la Constitución ; y 
ni aquel estado, ni el de la Carolina del Norte la acepta- 
ron cuando se adoptó. La primera accedió á ello en 
Noviembre de 1789, y la segunda en Mayo de 1790. 
Pasóse una ley aceptando la cesión de los derechos de 
la Carolina del Norte sobre un distrito al oeste de aquel 
estado ; y se estableció por el Congreso un gobierno 
territorial, bajo la denominación de " Territorio de los 
Estados-Unidos, al sur del Ohío." 

Kentucky se separó de Virjinia, y se erijió también 
en un gobierno independiente, tomando el nombre de 
su rio principal. Durante esta sesión recomendó Mr. 
Hamilton, y fué aprobado en el Congreso, el estable- 
cimiento de un banco nacional, aunque encontró vio- 
lenta oposición en el partido republicano. Después de 
ima deliberada investigación, se convenció el Presidente 
de su utilidad y conformidad con la Constitución, y le 
concedió su firma ; después de lo cual se estableció el 
banco en Filadelfia, con un capital de diez millones de 
pesos. 

En este año se admitió' á Vermont como estado de 
la Union. En 1791 se tomó el primer censo de los 
Estados-Unidos. El número de los habitantes ascen- 
día á 3,929,000, de los cuales 696,000 eran esclavos. 
Las rentas montaban á 4^771,000 pesos ; las esporta- 
ciones á 19,000,000, y las importaciones á cerca de 
20,000,000. En Octubre, arregló el segundo congreso 



PARTK !▼. 



PKR. I. 
CAP. I. 

Debates y 
animosi- 
dad. 



N. C. y R. 

I. aoep. 

la C<Hut. 



Banco nar 
cional. 



Se admite á 
Verm. en 
la Union. 



Núm. d« 
Reprawat. 



i 



246 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PART E ly. la proporción del número de representantes según el 
PER. I. censo. Después de muchos desacuerdos, fijaron la 
CAP. II. prorata á razón de imo por cada 33,000 habitantes. 



CAPÍTULO II. 



LOS MORAVOS. INDIOS DEL NOROESTE. 



Grandes Despues de las traiciones de Pontiac, hallándose 

desórdenes. ¡Qg Moravos CU peligro de perecer por la desenfrenada 

furia de los blancos, fueron en cuerpo á Filadelfia, 

cuyo gobernador los abrigó en una prisión ; pero aun 

allí fueron asesinados algunos. Poco despues de esto, 

^* Zeisberger condujo una partida que permaneció por 

Miwon al ^Igun tiempo á orilla del rio Alegamo. La guerra 
Aiegani. franccsa los obligó á dejar aquel punto, y se estable- 
cieron despues á las márjenes del Ohio, cerca de 
Beaver Creek (Ensenada del Castor). Ofreciéndoseles 
por los jefes de los Delawares, im pais mas ventajoso 
aun, se trasladaron á las riberas del Muskingum ; y 
allí tenian muchos pueblos florecientes, entre los cuales 
se contaban Leichtenau y Salem. 

1TT4:. Pero los misioneros corrían peligro por el rezelo de 
Noble los jefes, que por este tiempo procedían del mismo 

P°Y^¡J¡J^**® modo que en la época de Elliot. Sinembargo, el capi- 
Eyes. tan White-Eyes (Ojos- Blancos) que era el jefe mas 
poderoso de los Delawares, y hombre de altas y esce- 
lentes prendas, estaba convencido de la importancia de 
la civilización. Conocia cuan mejores eran los Euro- 
peos, y aun los Indios cristianos, que su propio pueblo ; 
y consideraba al cristianismo como la causa principal de 
esta gran diferencia. La constancia y talentos do este 
jefe sustentaron á los misioneros contra la alarmante 
oposición, é hicieron que el pueblo los favoreciese. 
" Hagamos una buena obra antes de morir," decia un 
anciano jefe á otro ; "y dejemos un testimonio á 
nuestros hijos." Los jefes determinaron solemnemente 
en el Consejo, y para ello promulgaron una ley, que 



u 



!historia de los estados-unidos. 247 

los Delawares, como nación, recibirían la palabra de '^Rtb iv^ 
Dios. Resultó de esta medida una gran prosperídad. per. i. 
Zeisberger habia hecho un silabario de la lengua Déla- ^^^' "' 
ware, y reunia á los niños en escuelas. 

Llegó la guerra de la revolución, y los misioneros y ittg. 
sus prosélitos se vieron en la mas embarazosa situa- 
ción, á consecuencia de sus doctrinas de paz. Al fin, 
no se pudo sujetar por mas tiempo á los indios no con- 
vertidos. Querían pelear, y estaban determinados á 
que los Moravos convertidos tomasen también las ar- 
mas ; y espulsáron á los misioneros porque negaron su 
consentimiento para ello. Centenares de sus proséli- 
tos los siguieron á un lugar desierto á orillas del rio 
Sanduáky, donde, sobreviniendo el invierno, sufrieron 
mucho por el hambre y el frió. Una partida de sus ^ 
hermanas y hermanos indios, compuesta de 98 perso- en 
ñas, volvió hacia Muskingum, para recojer el trigo de Sandusky. 
sus abandonados campos. Hallábanse en Lichtenau y 
Salem, cuando una partida de merodeadores america- 
nos, supersticiosamente creídos de que los indios, á 
semejanza de los antiguos Canaanitas, debian ser todos ^'•®*« 
destruidos por la raza predilecta, que, en su opinión, retornaá" 
era la de ellos mismos, teniendo noticias de los Mora- Mnskin- 
vos en aquel punto, se les presentaron de improviso, ^^^' 
desarmándolos y haciéndolos prisioneros por medio de 
astucias y falsas pretensiones relijiosas. Después los con- 
denaron con la mayor crueldad á sufrir la pena de muerte, 
para la cual se prepararon aquellos inocentes en una 
noche de rezos y alabanzas ; y solo dos mancebos se 
escaparon de aquella carnicería. A los misioneros se 
les tomó á la fuerza, y se les condujo á Detroit ; pero 1T81. 
reunieron nuevamente sus fieles prosélitos á orillas del 
Hurón. Después de la paz, como se mostrasen hos- 
tiles las tribus salvajes, se dirijiéron hacia sus flore- 
cientes establecimientos en Pensilvania, donde bautiza- 
ron 720 indios. 

Después del tratado con la Gran Bretaña, negóse Denota de 
aquella nación á entregar á Detroit y otros puntos del ^"™"- 
pais occidental, alegando que los Americanos no hablan 
cumplido con ciertas estipulaciones de aquel pacto. 
Convirtiéronse aquellos puntos en lugares de reunión 
de las tribus salvajes combinadas, que á las órdenes de 
Michiquinicua, jefe de los Miamíes, y llamado " Little 



248 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PARTBw^ Turtle" (Tortolita) asolaban las fronteras de los Esta- 
PER. I. dos-Unidos. Intentó el Presidente entrar en pazíficos 
CAP. II. arreglos ; mas como no tuviesen efecto, se envió del 
Fuerte Washington, que se hallaba en el sitio que hoy 
ocupa Cincinati, al Jeneral Harmar con una fuerza de 
1,400 hombres ; y en un encuentro que tuvo cerca 
de Chilicothe, fué derrotado con pérdida de los 
suyos. 
1792* En Octubre del siguiente año, marchó el Jeneral* 
Derrota de Saint Clair con 1,400 hombres hacia el desierto, cerca 
8. ciair. ¿g j^g pueblos miamíes. Hallábanse dormidos él y sua 
oficiales, cuando en mitad de la noche se reunieron 
en consejo los jefes salvajes ; y al despuntar el 
alba, despertó á los aterrorizados Americanos- el ala- 
rido de guerra. La carnicería fué horrorosa. Solo 
escapó una cuarta parte de los Americanos ; y 
todo su campo y artillería cayeron en manos de los 
salvajes. 
Cnño. En 1Y92 se admitió á Kentucky en la Union ; y se 
estableció allí una casa de moneda, marcándose por un 
1T03. estatuto el valor y división de ella en todo el p^s, bajo 
Seganda el uombrc de " moneda federal." Eliiióse otra vez 
WííSiiiir para presidente al Jeneral Washington, y se le inau- 
^^' guró en Marzo de 1793. También se reelijió para 
Vice-Presidente á Juan Adams. 

El espíritu de partido, que antes habia ya conmo- 
vido toda la Union, se desarrollaba con nueva violen- 
cia. Los federalistas acusaban al partido democrático 
6 repubhcano de todos los crímenes de los revoluciona- 
rios franceses, que acababan de degollar á su Rey ; al 
paso que los democráticos actisaban á los federalistas 
de favorecer los principios monárquicos, y estar bajo 
la influencia de la Gran Bretaña. 
Abril 22. Por este tiempo se recibió la noticia de la declara- 
de^wash- ^^^^ ^® guerra hecha por la Francia contra la Gran 
ington. Bretaña y Holanda. Washington era americano, y no 
queria envolver á su pais en las contiendas de Europa. 
Conforme á esta opinión, y por unánime consejo de su 
gabinete, espidió una proclama de neutralidad ; y 
grandemente contribuyó esta medida á la prosperidad 
de América, cuya propia mácsima era, y es, " Amis- 
^^^' tad con todos, sin anudar alianzas con alguno." Por 
^Set* este tiempo llegó á Charleston Mr. Genet, nombrado 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 249 

por la República Francesa. El lisonjero recibimiento ^^* ^J* 
que se le hizo, le inspiró la presuntuosa idea de inducir pkr. i. * 
á los Americanos á que abrazasen la causa de Fran- ^^^' "* 
cia, cualquiera que fuese la determinación del gobierno ^j¡g ®^^¿ 
de los Estados-Unidos ; lo cual le enajenó los ánimos Ejército. 
de muchos. El Congreso aprobó la conducta de la peb. i de 
administración con respecto á Mr. Genet; y Francia, it94:* 
á instancia del Presidente, anuló sus facultades, y Liega 
nombró en reemplazo suyo á Mr. Fauchet. ^^^^ ®'* 

Reunióse en Pittsburg una jimta de ciudadanos, y insum en 
se acordó hacer oposición á la ley del Congreso que ^®^ji|^^*' 
imponía derechos sobre los licores. El "Mariscal" 
del distrito fué arrestado por una partida de hombres 
armados, y se le obligó á comprometerse á que se 
abstendría de cumplir con los deberes de su oficio, 
maltratándose también á otros varios empleados pú- 
blicos. El número de los insurj entes se calculaba en Octubre. 
7,000. Washington requiríó á los gobernadores de f^y^^c^J^ 
Nueva- Jersey, Pensilvania, Maryland y Virjinia, para ios infurj. 
que le proporcionasen 15,000 hombres de milicia. 
Estos, á las órdenes del gobernador Lee de Virjinia, 
marcharon hacia el distrito amotinado ; y tan salu- 
dable terror inspiraron, que no se volvió á intentar la 
oposición. 

Temióse por este tiempo una guerra entre los Esta- 1794. 
dos-Unidos y la Inglaterra. Acusábase á los Ameri- 
canos de impedir que los realistas recuperasen la 
posesión de sus haciendas, y que los subditos británi- MütoM 
eos cobrasen deudas contraidas antes de la guerra. 1b.%*a.* 
Los de América, por su parte, se quejaban de las arro- 
gantes pretensiones de la Inglaterra con respecto á la 
navegación de los mares ; asi como de que los puestos 
militares, en los desiertos del oeste, se mantenían to- 
davía en su poder, con mengua del tratado ; y que 
sus guarniciones incitaban á los indios á hacer cor- 
rerías en los establecimientos fronterizos, y los abríga- 
ban en los fuertes cuando volvían de sus incendios y 
asesinatos á media noche. El Congreso espidió 
varíos decretos, disponiendo un embargo por térmi- 
no de 30 dias, con objeto de construir fortificaciones, 
levantar un ejército provisional y organizar la milicia. . . 

Smembargo ; á fin de evitar, en cuanto posible ing. 
fuese, la calamidad de otra guerra, se envió á la Gran 

11* 



11 



250 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTK IV. 

PER. I. 
CAP. II. 

O pin. de 
Tortolita 

sob. 
Wayne. 



Vic. de 
Wayne. 

Ag.20. 



Nov. 19. 

Trat. de 

Jay con la 

G.B. 



Aprob. en 
el Sen. y 
firm. por 
Washing- 
ton. 



1795. 



Bretaña á Mr. Jay, para que negociase con aquel 
gobierno. 

El Jeneral Saint Clair fué reemplazado por el de 
igual clase Wayne, á quien los indios dieron el apodo 
de " Black-Snake" (Culebra-Negra). Muchos ha- 
bian quebrantado la alianza, y "Tortolita," creyendo 
que los indios serian derrotados, trató de persuadirlos 
á hacer la paz. " No podremos sorprenderlos,? les 
dijo, " porque ahora tienen un jefe que nunca duerme ;" 
pero el consejo desatendió su opinión. Wayne dio el 
ataque, y derrotó completamente á las tribus con- 
federadas, cerca de la boca del rio Au-Glaize. Los 
Británicos del fuerte vecino que habian incitado á los 
indios, se negaron entonces á ampararlos ; por donde 
perdieron toda su influencia sobre ellos, y los salvajes 
ajustaron la paz. 

Mr. Jay, después de negociar un tratado con la 
Gran Bretaña, volvió en la primavera de 1*795. En 
dicho pacto se estipulaba que se devolverian á los 
Americanos todos los puestos que habian retenido los 
Británicos, haciéndose compensaciones por las capturas 
ilegales ; y que el gobierno de los Estados-Unidos re- 
tendria 600,000 libras en fianza para los subditos de 
la Gran Bretaña de quienes eran deudores ciudadanos 
americanos ; pero no prohibia el derecho de rejistro de 
buques mercantes, que reclamaban los británicos. En 
ocasión en que el Senado debatia el asunto á puerta 
cerrada, uno de sus miembros llevó á un impresor una 
copia incorrecta ; la cual se circuló con rapidez, y 
produjo grande irritación. El Senado, después de 
muchos debates, aprobó la negociación. El Presidente 
recibió esposiciones de todas partes de la Union, rogán- 
dole que negase su firma ; pero Washington, creyendo 
que aquellas condiciones eran las mejores que en las 
actuales circunstancias podian obtenerse, lo firmó á 
despecho del clamor popular. Hiciéronse también 
tratados con los indios del oeste, y con Arjel y Es- 
paña. Por este último se determinaba al Misisipi 
como lindero occidental, y se aseguraba á los Estados- 
Unidos el derecho de navegación del rio, y el uso de 
Nueva- Orleans como lugar de depósito. En 1*796 se 
admitió en la Union á Tenesee. 

El gobierno francés puso en planta varios medios 



1*ER. I. 
CAP. II. 



de lisonjear á los Americanos é inducirlos á que le ^a^^tb iy. 
ayudasen en sus guerras europeas ; pero encontrando 
que se mantenía un constante sistema de neutralidad, 
empezaron á cometer depredaciones contra el comer- 
cio americano, animando á sus cruzeros á capturar los 
buques de los Estados-Unidos. 

Acercándose la época de nueva elección de Presi- Francia, 
dente de la República, el Jeneral Washington mani- 
festó públicamente su determinación de retirarse á la 
vida privada. Recibió esposiciones de todas partes 
del pais, que si bien manifestaban sentimiento por la 
pérdida de sus servicios, felizitábanle por el asombroso 
aumento de la riqueza y prosperidad nacional, durante 
el período de su administración sobre un pais que á él, 
mas que á ningún otro ser humano, le era deudor de 
su ecsistencia. Al retirarse Washington, publicó un 
Discurso de Despedida, en el cual ecsortaba á sus w^'in¿ 
compatriotas á que se mantuviesen constantemente 
adictos á la Union nacional. Recomendaba la mas im- 
plícita obediencia á los actos del gobierno establecido, 
removiendo todos los inconvenientes que se opusiesen 
á la ejecución de las leyes, y todas las combinaciones 
y asociaciones que tuviesen por objeto contrastar las 
autoridades constituidas. Todos debían observar la 
buena fé y la justicia equitativa. La honradez es el 
mejor principio de conducta, no menos en los asuntos 
públicos que en los privados. La rehjion y la morali- 
dad son las columnas de la felizidad humana. Estas 
fueron las grandes verdades que, á par de otras y 
como consejos de despedida, nos enseñó nuestro pa- 
ternal amigo, cuya fama de sabiduría se esclarece mas 
y mas, á medida que discurren los tiempos. 



ton. 



252 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



CAPITULO III. 



PARTE IV. 

PKR. X. 
CAP. III. 

1T9T. 

Marzo 4. 

Adams 
Pres. 

Adams 
Vice-PrM. 

Insalt. de 
Fran. 



Pinckney, 

Marshall y 

Gerry. 



1800. 

Boona- 

parte á la 

cabeza del 

Consolado. 



Set.30. 
Tratado. 

1799. 

Dio. 14. 

Muerte de 

Washing^ 

toa. 



RESENTIMIENTO DE LOS ESTADOS-UNIDOS POR LA CON- 
DUCTA DE FRANCIA. ADMINISTRACIÓN DE ADAMS. 

ADMINISTRACIÓN DE JEFFERSON. 

Los candidatos de partido para la presidencia, eran 
Tomas Jefferson por los republicanos, y Juan Adams 
por los federalistas ; y se elijió á este ultimo para 
Presidente, y á aquel para Vice-Presidente. Adams 
recibió noticia de un insulto declarado de parte del 
gobierno francés, que entonces se hallaba en manos 
del Directorio. Habian querido que el ministro ame- 
ricano saliese de Francia, y determinado no recibir 
otro, hasta que los Estados-Unidos cumpliesen con su 
reclamo. 

Adams, á fin de manifestar su deseo por la paz, á 
pesar de este agravio, nombró tres enviados estraor- 
dinarios á la República Francesa. Pero en lugar de 
recibírseles francamente, se les rodeó de intrigas, cuyo 
objeto era hacerles pagar dinero, para sobornar á las 
personas que estaban en el poder. Estas vergonzosas 
proposiciones se hicieron por medio de cartas firmadas 
con las letras X. Y. y Z. Parecía no quedar ya otro 
medio que la guerra. El Congreso dictó medidas 
para levantar un ejército, cuyo mando se dio á Wash- 
ington. El Capitán Truxton, Comandante de la fra- 
gata americana Constelación, combatió y apresó la 
fragata francesa Insurjente. El gobierno francés se 
convenció al fin, de que aunque los Americanos po- 
drian alguna vez pelear contra sí mismos, no sufrirían 
la intervención estranjera ; con que se declararon in- 
clinados á renovar negociaciones. Adams correspon- 
dió á ellas inmediatamente, nombrando tres enviados á 
Paris, los cuales encontraron el gobierno en manos de 
Napoleón Büonaparte, con el cual ajustaron amiga- 
blemente todas las diferencias. Washington murió 
tranquila y pazíficamente en Mount Vemon, á los 68 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 25t3 

años de su edad. Su historia es la historia de su pa- y-^^RT» iv. 
tria, durante la época de sus servicios públicos. Todo per. i. 
lo que pueda decirse de los varones mas dignos de la ^^' *"* 
revolución, puede también decirse de él en un grado 
eminente ; v en ningún caso hizo á su pais un ser- 
vicio mas importante que el de dejar á sus futuros 
hijos el grande y escelente ejemplo de su vida. 

Habiéndose construido edificios á propósito, se 1800. 
trasladó de Filadelfia á la ciudad de Washington el n*»^- 
sitio del Gobierno, conforme á la ley acordada por el ^SÍíadS* 
Congreso en 1790. Los estados de Virjinia y Mary- * Wash- 
land habian cedido al gobierno jeneral un territorio de *"*^°' 
diez millas cuadradas, para que en él se situase per- 
manentemente ; y se le llamó Distrito de Colombia. 
En este año se constituyeron en territorios, con go- 
biernos aparte, Misisipi y una parte del noroeste, Ua- 
mada Indiana. 

Llegó la época de elejir nuevo Presidente ; y halla- i800. 
banse en su mas alto grado de efervescencia las 
diferencias y animosidades de los partidos federal y 
republicano. Adams habia perdido el favor del pue- 
blo por uno de esos cambios de opinión popular que á 
menudo esperimentaii los hombres públicos. Habia 
sancionado dos actos que se consideraban como hos- 
tiles á la Constitución : uno era la " Ley de Estranje- 
ros," que autorizaba al Presidente para mandar salir 
de los Estados-Unidos, so pena de prisión, á cualquiera ,^ ¿^ 
estranjero que considerase peligroso á la paz y libertad esuanj. y 
del pais ; y el otro, la " Ley de Sedición," que im- *^°"*°- 
ponia ima enorme multa y prisión por cierto número 
de años á todos los que "escribiesen, imprimiesen, 
pronunciasen, publicasen &a. cualesquiera discursos 
falsos, escandalosos y mahciosos contra el gobierno de 
los Estados-Unidos, ó ambas cámaras del Congreso, ó 
el Presidente &a." A consecuencia de esta ley, se 
hallaban en la actualidad arrestadas varias personas. 

Conforme á la Constitución, tal como entonces ^®^J^** ^ 
ecsistia, cada elector votaba por dos hombres, sin de- 
terminar cuál habia de ser Presidente. El que resul- 
taba con mayor número de votos, lo era ; y el segundo 
en la lista, obtenía la Vice-Presidencia. Los electores 
republicanos, que tenian una mayoría considerable 
Bobre los federalistas, dieron sus votos por Tomas 



254 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PARTK^iv^ Jeflferson y Aaron Burr, con intención de que el pri- 
PER. I. mero fuese electo Presidente. De esta manera tu- 

CAP. III. yi¿j.Qn igual número de votos ; y con arreglo á la 
Constitución, la elección debia decidirse por la cámara 
de Representantes. Los federalistas creian poder 
derrotar á sus oponentes ; y creyendo probablemente 
que en el Coronel Burr hallarían un amigo agradecido, 
determinaron ecsaltarle á la Presidencia, si era posible. 
Al contarse los votos en la cámara, se encontró que 
Jeflferson y Burr tenian igual número. Treinta y cinco 
vezes se fué á votación, y casi habia llegado la hora 
en que, á no elejirse el Presidente, hubiera quedado 
destruido el gobierno ; pero al cabo, obtuvo Jeflferson 

1801. la mayoría de un estado. Después de esto, se en- 
Se les eiije mcudó la Constitucion de manera que no se volviese 
Vice-Pres. á correr el mismo peligro. La conducta observada 

por ambos partidos en el Congreso en aquella ocasión, 
muestra cuan poco se cuida del bien público el espí- 
ritu de partido. 
1800. Del segundo censo que entonces se hizo en los 
Segundo Estados-Uiiidos, resultaba una población de 5,319,762 
**"^' almas, que ofrecia un aumento de 1,400,000 en diez 
años. Al mismo tiempo, las esportaciones hablan 
subido desde diezinueve á noventa y cuatro millones ; 
y las rentas desde 4,'7'71,000 á 12,945,000 pesos. 
Este rápido adelanto en la carrera de la prosperidad, 
no tiene igual en la historia de las naciones. 

1802. En 1802 se admito á Ohio en la Union como estado 
Se admite independiente. Virjinia y Conecticut reclamaban co- 
^1^ udonT ^^ primitivamente suya gran parte de este territorio ; 

y la cedieron á los Estados-Unidos, diferentes vezes, 

después del año de 1781. De este estado se escluyó 

la esclavitud, como parte del Territorio del Noroeste. 

Luisiana En 1802 SO ccrró á los Estados-Unidos el puerto 

*^'^)aña" ^^ Nueva-Orleans. Habiendo España cedido la Lui- 

á Francia, siana á los Fraucescs, el intendente español anunció 

que ya no podia permitirse á los ciudadanos de la 

Union depositar sus mercancías y efectos en aquel 

i puerto. Previeron en esto los estados del oeste la 

ruina de su comercio ; lo cual produjo grande escita- 

cion. Restituyóse luego el derecho de depósito ; pero 

la ocasión habia demostrado cuan importante era para 

los estados occidentales el dominio de las aguas del 



e: los estado b-xjnidos. 255 

Por esta razón se pusieron en planta uego- >*«Tt ir. 

es, por medio de las cuales loa Estiidos-Unidoa ««. i. 

íompráron i Francia todo el territorio de la Luisiitm, "''■ '"■ 
por la suma de 15,000,000 de pesos. Esta ai3q"Í- ^™j¿,° 
fiicion casi dobló la ostensión de la República, aña- Occid. 
dicndo á ella la vasta sección occidental del seno del 
Misisipí, y dando & los Estados-Unidos el Océano 
Paztfico por confin. 



256 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 


GUERRA DE 1812, 1813 


Y 1814. 


O/ieicdes Americanoi meneianadoa 


Oficiales 


en esta abra. 


Brvtámcos, 


Dearbom, 


Croghan, 


Sir George Pre- 


Jeneral Hull, 


PlKE, 


vost. 


M'Arthur, 


Chandler, 


Broce, 


Cass, 


Winder, 


Tecumseh, 


Findlay, 


JACKSON, 


Sheaffe, 


MlLLER> 


Floyd, 


Proctor, 


Brush, 


RiPLEY, 


St. Vicent, 


Van Home, 


Boerstler, 


Drummond, 


Jeneral Van Rens- 


Johnson, 


RlALL, 


SELAER, 


Wilkinson, 


Ross, 


SCOTT, 


Hampton, 


Brooke, 


WOOL, 


Boyd, 


Nicholls, 


Suiyth, 


Izard, 


Packenham, 


KiNG, 


M*Clure, 


GlBBS, 


Hopkins, 


Brown, 


Kean. 


Shelby, 


HOLMES, 




Russel, 


TOWSON, 


Oficiales Nacíales, 


Campbell, 


PoRTER, 


"DaftTPs 


H ARRISO N, 


Stricker, 


Carden, 
Barclay, 
Warren, 
Cockbum, 


Winchester, 

Clay, 

Dudley, 


Smith, 
Strong. 


Ofidalea Mmlee, 


Beresford, 
Broke, 


Comandante Hull, 


Lawrence, 


Hardy, 


PORTER, 


Allen, 


Cochrane, 


Jones, 


BüRROWS, 


DOWNIE, 


Decatur, 


Barney, 


HlLLYAR, 


Bainbridge, 


DOWNES, 


Tucker. 


Chauncey, 


Blakely, 




Perry, 


Magdonough. 





Mapa N". 10°. 





PEKIODO II. 



UOHPEAUE > I803 ! 



N HE t leXO. ! FLOBIDA. 



CAPÍTULO I. 



Lab Potencias Bárbaraa eran piratas do profesión : '^«t« ir. 

apresaban y hacían esclavos á ciudadanos americanos, f». n. 

lo mismo que de otros países, apropiándose los buques **'■ '■ 

y sus cargamentos ; cuyo mal evitaban las naciones • 

que convenían en pagarles un tributo anual; y esto 1803. 

habían hecho por muchos años los Estados- Unidos, así ^í'J,""'* 

como otras naciones europeas. Pero al cabo, se de- pitAUom. 
terminó la República Americana á lesislirso 6. ello, y 



260 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PARTE re^ declaró la guerra contra Trípoli. Esta guerra fué 
PKR. n. memorable, pues trazó los fundamentos del carácter y 
^^'^' disciplina naval de los Americanos. El Comodoro 
Preble, que mandaba la flota americana enviada al 
Mediterráneo en 1803, no solamente era un hábil ofi- 
cial, sino que tenia el talento de formar á los otros. 
1S04:. El teniente Estovan Decatur recuperó la fragata 
Feb. Filadelfia de bajo los cañones de la batería tripolitana; 
Hazaña de la incendió en la bahía, y escapó luego. Esta fragata, 
Decatur. candada por el Capitán Bainbridge, era uno de los 
buques de la escuadra de Preble, y se habia aventu- 
rado demasiado adentro de la bahía de Trípoli, donde, 
por ignorancia de la sonda se habia barado. Los 
oficiales y la tripulación fueron hechos cautivos, y tra- 
tados con la mayor crueldad, á par que otros Ameri- 
canos. Sus sufrimientos encontraron eco en el corazón 
de sus conciudadanos ; y como medio de obligar al 
Bajá de Trípoli á que los pusiese en hbertad, el go- 
bierno autorizó al Capitán Guillermo Eaton para que se 
uniese con Hamet, Bajá espulsado, y le ayudase á 
recobrar su antiguo puesto. A Eaton se le hizo Jene- 
ral de las tropas de Hamet que se componían de unos 
pocos centenares de Árabes : de Ejipto marchó hacia 
1805. ^^^^^y donde la flota americana cooperó con él, asal- 
Fgb tando y tomando aquella ciudad. Los Tripolitanos 
Eaton toma cnvíárou uu ejércíto ; pero fué derrotado en dos en- 
á Déme, (j^entros. Suplícó entonces el Bajá por la paa ; y el 
Coronel Lear, cónsul Americano, ajustó con él un 
janio3. tratado por el cual se pusieron en libertad los pri- 
^Tríp?" sioneros americanos, mediante un rescate de 60,000 
pesos. Negóse todo amparo á Hamet ; pero éste re- 
cobró su esposa é hijos. 
1804:. En Julio de 1804 ocurrió la muerte del Jeneral Ale- 
Hamiiton jandro Hamílton, el cual murió en un duelo con Aaron 
"Sí^dueír ^"^^' Vice-Presidente de los Estados-Unidos. Burr 
oon Banr. habia sido el desafiante ; y Hamilton, no teniendo bas- 
tante valor para despreciar la opinión de los que qui- 
sieran llamarle cobarde, y contra sus mismas opiniones 
de rectitud, se puso al frente de su enemigo, sin deseo 
ni intención de hacerle daño. Por esta lamentable 
debilidad de ánimo perdió la América uno de sus 
. mas eminentes hijos. Jeflferson fué reelecto ; y tan 
180/I* grande era su popularidad, que de 176 votos obtuvo 



HISTORIA DK LOS ESTADOS-UNIDOS. 261 

162. Para Vice-Presidente se elijió á Jorge Clinton, ^^rte iv. 
de Nueva- York. per. h. 

El Coronel Burr era un hombre sombrío y sutil. ^^'* '• 
Ningún partido tenia ya confianza en él. Fuese al oeste, - «^ ^ 
y allí puso en planta cierto plan que llevaba adelante, 
cuando sospechándosele de traidores designios contra 
el gobierno, fué arrestado y conducido á Richmond 
para juzgársele. Suponíase que intentaba apoderarse Traidor 
del banco de Nueva- Orleans ; y que estaba levantando ^"^ÍTiot. 
un ejército para conquistar á Méjico, ó alguna otra de 
las provincias españolas ; pero no presentándose en la 
causa suficiente evidencia de su delito, fué absuelto 
por el tribunal. 

Aunque constantemente se habia mantenido una 18O6 
política neutral, la nación americana se veia perjudi- á 
cada en su comercio, á causa de las medidas que, por 1809. 
una parte, adoptaba Inglaterra para humillar á Fran- ^®*'J°í^gf 
cia, impidiendo á todos los neutrales traficar en sus comercio 
puertos ; y las represalias que por otra adoptaba el a^^ncano. 
Emperador Napoleón, para el mismo intento con res- 
pecto á los puertos de la Gran Bretaña. Los " decre- 
tos" de Francia, y las, " órdenes en consejo" dictadas 
por la Gran Bretaña, para semejante propósito, eran 
injustas y contrarias á las leyes internacionales. Los 
Estados-Unidos no estaban de derecho obligados á 
abstenerse de traficar con los puertos franceses, porque 
así lo mandase el soberano de la Gran Bretaña ; ni 
privarse tampoco de comerciar con esta nación porque Ordes. y 
así lo ordenara el emperador francés. Y cuando ám- iw'Fwinc.' 
bas naciones procedieron á capturar y condenar como ^ ^"* 
presas los buques americanos que desobedecían sus 
ilegales decretos, cometían actos de guerra contra 
nuestra nación. 

El gobierno americano, por medio de sus aj entes en i80T« 
las cortes de Gran Bretaña y Francia, reclamó sobre Embargo, 
ello en términos decididos. Como los buques del país 
estaban tan espuestos á ser apresados, el Congreso de- 
cretó un embargo. Esto también privó á las naciones 
que habían perjudicado al comercio americano, de las 
ventajas de su tráfico ; pero muchos de los ciudadanos 
de la Union desaprobaron esta medida. 

Habia también otras causas de queja contra los In- 
gleses. Ejerciendo lo que ellos Uamaban derecho de 



262 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTE IV. 

PER. II. 
CAP. I. 

Pretendido 

derecho de 

visita. 



Ultraje 

contra la 

Chesa- 

peake. 



1809. 

Mádison 
Pres. 



Se snsti- 
taye la no 
incomuni- 
cación. 



No se re- 
conoce el 
trat. con 
Mr. Er»- 
kine. 



1810. 

Se rev. los 

decret. 

franc. 



1811. 

Mayo 16. 
Atac. con- 
tra la fi;g. 
Presidente. 
Pérd. de 
los B.32. 



rejistro de subditos británicos nativos, sus oficiales de 
marina abordaban y rejistraban los buques americanos 
en alta mar ; y repetidas vezes se apoderaron, no solo 
de ciudadanos naturalizados de los Estados-Unidos, 
sino también de los nativos. El Leopardo, fragata de 
guerra británica, atacó y venció á otro buque ameri- 
cano de la misma clase, llamado Chesapeake, á muy 
pocas millas de la costa, y le sacó de abordo 4 hom- 
bres. El ultraje cometido contra el Chesapeake, que 
aconteció antes de decretarse el embargo, causó grande 
resentimiento en la nación entera ; pero el gobierno 
inglés envió á Mr. Rose, el cual dio esplicaciones tales 
que satisfaciéron al partido federal. 

En 1809, se inauguró á Mádison como Presidente ; 
y se reelijió para la Vice-Presidencia á Mr. Jorje 
Clinton, de Nueva- York. Entretanto, la ley de em- 
bargo encontró la mas violenta oposición en todo el 
pais. El gobierno la revocó y sustituyó con otra, pro- 
hibiendo toda comunicación con Francia ó la Gran 
Bretaña ; añadiendo la caución de que en caso de que 
cualquiera de dichas potencias anulase sus edictos, 
cesase con respecto á ella esta ley de no-comunica- 
cion. En el mes de Abril se concluyó un tratado con 
Mr. Erskine, ministro británico, por el cual se estipu- 
laba que se revocarían, en cuanto tocaba á los Estados- 
Unidos, las órdenes en consejo de la Gran Bretaña. 
Negó su sanción á este pacto el ministerio inglés, ale- 
gando que su Embajador (al cual depusieron), se habia 
escedido en sus facultades. Su sucesor, Mr. Jackson, 
insinuó en una correspondencia con el secretario de 
Estado, que el gobierno americano sabia que Mr. Ers- 
kine no estaba autorizado para hacer semejante ajuste. 
El secretario negó semejante acusación ; pero Mr. 
Jackson la repitió ; con lo cual negóse el Presidente á 
ulteriores comunicaciones. En 1810 revocó Francia 
sus decretos ; y el dia 2 de Noviembre publicó Mádi- 
son una proclama, declarando que todas las restric- 
ciones impuestas por la ley de no-comunicacion, 
cesarían con respecto á Francia y sus dependencias. 

La población de los Estados-Unidos, según el tercer 
censo hecho en 1810, ascendía á 7,239,903 habitantes. 
Por este tiempo ocurrió un encuentro cerca del cabo 
Charles, entre la fragata americana " Presidente" j la 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 263 

corbeta de guerra británica, " Little Belt," mandada ^^^tk iv. 
por el Capitán Bingham, que comenzó el ataque ; pero pkr. il 
pronto fué puesta fuera de combate. Esto fué seguro ^^'^ 
anuncio de la procsiraidad de la guerra. ^ 

Habíase descubierto entre los Indios de la frontera Hostil, de 
occidental la apariencia de una confederación hostil, á ^*" inf^»«- 
cuya cabeza estaban el gran jefe Tecumseh y su her- 
mano jemelo Elskwatawa. Tecumseh, que era el _ 
entendimiento dominante, tomó á su cargo lo concer- y Eb- 
niente á la guerra y la elocuencia ; mientras que Els- ^^^^w»- 
kwatawa se revistió del sagrado y misterioso carácter 
de "Profeta." Pretendiendo estar favorecido por 
comunicaciones directas del Gran Espíritu, y valiéndose Sapemi- 
de imposturas y ciertos hábitos austeros, ganóse prosé- ^^^ü^dloB.^^ 
litos ; después de lo cual dio principio á una especie 
de enseñanza, ó disciplina, cuyo objeto parece haber 
sido habituar á los Indios á la obediencia y la unión. 
Mandóles que matasen sus perros, y al momento fue- 
ron sacrificados aquellos fieles amigos. Di i oles que no 
debían dejar que se apagase el fuego ; y desde enton- 
ces la lumbre de cada choza fué vijilada como por 
vestales. Al paso que de esta suerte manifestaba el 
Profeta que la impostura clerical, bajo su peor forma 
puede encontrarse así en el desierto como en las ciu- 
dades ; Tecumseh pasaba de imas en otras confedera- 
ciones indianas, y por medio de su elocuencia enardecía 
sus ánimos contra los blancos. No como Felipe creía Miras de 
posible esterminar toda la población blanca ; pero Tecumseh. 
creía que la potencia combinada de los Indios podía 
poner límites al dominio de aquella raza. 

Dióse orden al gobernador Hárrison, del territorio Hámsonen 
de Indiana, para que marchase contra los salvajes con pÍJJXÍo» 
una fuerza militar. Encontróse en Tipecanoe con cierto a. iso, de 
número de los mensajeros del Profeta ; y se convino %q^ ' 
en suspender las hostilidades hasta el siguiente día. 
Hárrison formó su jente en orden de batalla, y así des- 
cansaron sobre sus armas. Precisamente á la hora del 
alba, cayeron sobre ellos los desautorizados salvajes ; 
pero su grito de guerra no era inesperado. Mantuvié- 
ronse firmes los Americanos ; contrarestáron el ataque 
y rechazaron á sus enemigos. Tecumseh se hallaba á 
cierta distancia, no habiendo previsto que los blancos 
podían dar el primer golpe. 



i 



264 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTE IV. 



PER. II. 
CAP. II. 

Pérd. de 
los Amer . 



Preparat. 
parala 
gaemu 



1812. 

El emis. 
Henry. 



Anulados los decretos franceses, comenzó otra vez 
el comercio con Francia : 900 buques americanos, con 
cargamentos riquísimos, habian sido capturados por los 
Británicos después de 1803. Mádison recomendó al 
Congreso que los Estados-Unidos debían ponerse en 
aptitud de defensa ; y en consecuencia de ello, se dic- 
taron las medidas necesarias para aumentar el ejército 
veterano hasta el número de 35,000 hombres, y proveer 
de mas buques á la armada. Se autorizó al Presi- 
dente para tomar en préstamo 11,000,000 de pesos, 
y se doblaron los derechos sobre los j eneros de im- 
portación. 

Mádison presentó al Congreso documentos que pro- 
baban que en 1809, el gobierno británico, por medio 
de su ájente Sr. Jaime Craig, gobernador del Canadá, 
habia enviado á Juan Henry como emisario á los Es- 
tados-Unidos, para intrigar con los corifeos del partido 
federal, ó inducirlos, si era posible, á constituir la 
parte oriental de la República en una nación ó pro- 
vincia, dependiente de la Gran Bretaña. Henry se 
dirijió á Boston, pasando por Vermont y Nueva- Hamp- 
shire ; pero hubo de volverse sin adelantar cosa alguna 
en su propósito. 



CAPITULO II. 

GUERRA DE 1812. SITUACIÓN DEL PAÍS. — ^RENDICIOIT 

DE HULL. 

Junio 18. El día 18 de Junio de 1812 se declaró formalmente 
Se declara Ja guerra cou la Gran Bretaña. En 1*775, los Ameri- 
a guerra. ^^^^^ ^^^^^ comparativamente un pueblo belicoso ; pero 
Carencia de al cabo de mas de 30 años de paa se hallaban enerva- 
dos. En 1808, el ejército veterano constaba de solo 
3,000 hombres ; pero durante aquel año, el gobierno 
lo aumentó hasta 9,000. La ley para levantar una 
fuerza adicional fué dictada tan poco tiempo antes do 
la declaración de guerra, que apenas se habia alistado 



faerza 
milit. en 
losKU. 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 265 

por aquel tiempo una cuarta parte del número; y 'artkiv. 
éstos, por consiguiente, indisciplinados. El estado de per7ii1~ 
las rentas en 1812 era en estremo desfavorable ala *'^^"* 
prosecución de una guerra dispendiosa. Proviniendo 
casi solamente de los derechos impuestos sobre mer- i^*J^^¿¿® 
canelas de importación, eran abundantes mientras 
duraba el estado de prosperidad comercial ; mas en 
tiempo de guerra y disturbios, las agresiones de las 
potencias estran jeras, al paso que producian un au- 
mento de gastos públicos, casi destruian los medios de 
proveer á ellos. La situación de la armada era mejor ^* annada 
que la del ejército, porque la condición marítima y cond."queei 
comercial de los Estados-Unidos babia sido causa de ®J^'* 
que se la mantuviese provista de marineros ; á lo cual 
se agregaba que la última contienda con Trípoli habia 
proporcionado á los oficiales y tripulaciones alguna 
esperiencia en la guerra. Pero sinembargo, la escua- 
dra era pequeña. Diez fragatas, diez corbetas y 165 comanf'en 
lanchas cañoneras eran toda la fuerza pública naval jefe. 
que los Estados-Unidos podían oponer á los millares 
de naves de la Gran Bretaña. 

Enrique Dearbom, antiguo oficial de la revolución, E^r. del 
fué nombrado Mayor Jeneral y comandante en jefe del "' ^* 
ejército americano. El plan de la campaña se trazó 
, en Washington. Tratábase de invadir al Canadá por 
Detroit y Niágara, y que á las divisiones de estos pun- 
tos se les uniese en el camino la fuerza estacionada en 
Plattsburg y siguiesen hacia Montreal. El ejército 
destinado á Detroit, se habia reclutado en Dayton, en 
Ohio, poco tiempo antes de la declaración de guerra. 
Las fuerzas consistían de tres rejimientos de volunta- 
rios, acaudillados por los Coroneles M*Arthur, Cass y 
Fíndlay, y 300 veteranos mandados por el Coronel 
Miller ; — todos á las órdenes del Jeneral HuU, que 
durante algún tiempo habia sido gobernador del terri- 
torio de Michigan. 

Marchando á espacio dicho jefe á través de una junio 30. 
rejion inculta, llegó á las cascadas del Maumee, y el HuU en las 
día primero de Julio despachó las provisiones de hos- ^^^ *"* 
pital, los enfermos y parte del bagaje, para que fuesen 
por el rio á Detroit. El buque que los conducía, y en papeie. 
cual se hallaba su cofre de papeles privados, entre los p«2Soí. 
que se contenían relaciones del ejército y planes de 



266 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PARTE IV. movimiento, cayó en manos de los Británicos. El 
PER. II. Jeneral Hull llegó á Detroit el dia 5, ó invadió & 
CAP. II. Canadá el 12. En Sandwich publicó una atrevida é 
imponente proclama, invitando á los Canadenses á que 
se le unieran. La fueraa británica, contra la cual se 
esperaba que diese el ataque su ejército, se hallaba en 
Fuerte Malden. Esperó cerca de él por la artillería 
de Detroit. Un destacamento del ejército tomó un 
puente que conducia al fuerte ; pero él no les permitió 
que lo conservasen largo tiempo. 
Tecumaeh Como los Britáuicos tcuiau el dominio de las aguas, 
^^^^ * el camino de Ohio, por donde Hull esperaba una par- 
Horne. tida á las órdenes del Capitán Brush que habia de 
traerles provisiones, estaba infestado por guerreros in- 
dios que desembarcaban los buques ingleses en la 
parte americana. Hull envió un destacamento al 
mando de Van Home, para mantener espedito el ca- 
mino. Tecumseh y sus j entes se pusieron en embos- 
cada, y le mataron 30 soldados, huyendo el resto de 
ellos hacia Detroit, 
circuns. El l7, una partida de Ingleses ó Indios tomó la im- 
que alar- portante fortalcza de Mackinaw, concediéndose á la 
Hull. guarnición los honores de la guerra. La fuerza victo- 
riosa se dirijió entonces contra Hull ; y no era esto lo 
peor, pues el Jeneral Dearbom habia sido inducido 
por los Británicos, só pretesto de tratar la paz, á en- 
trar en un armisticio, en que no se incluia el ejército 
de Hull ; lo cual puso á todo el ejército británico del 
Canadá en Hbertad de diríjirse contra él, puesto que 
nada habia que temer de ninguna otra parte. El 
Jeneral Hull tomó consejo de sus temores y tomó 
j^„ p á Detroit, enviando inmediatamente al Coronel Miller 
Batalla de cou 600 hombrcs, para escoltar al Capitán Brush. En 
^S.*Íe' ^^^ bosques de Maguaja derrotó á Tecumseh y sus lu- 
los A. 80. dios, en un reñido encuentro que con ellos tuvo ; y 
después regresó á Detroit, por haber sabido el Jeneral 
Hull que el Capitán Brush habia tomado otro camino. 
Cincuenta personas, cuya mayor parte pertenecía á la 
guamicion de Chicago, fueron asesinados por una partida 
de salvajes, al tratar de trasladarse de allí á Detroit. 
Ag. 15. El dia 13, llegó á Malden y tomó posesión del man- 
Brock K do, el Jeneral Brock, el mas hábil de todos los jefes 
Detroit, británicos. El 14, trasladó las fuerzas británicas á 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 267 

Sandwich, y al siguiente dia intimó la rendición á ^^rte iv. 
Hull, amenazándole con que, de no hacerlo, echaría á per. h. 
los Indios sobre Detroit. En la mañana del 16, cruzó ^^^' "^• 
Brock hacia Spring Wells, y marchó á Detroit. El 
Jeneral Hull dispuso su jente en orden de batalla ; y 
cuando ya estaban ansiosos de la pelea, ordenó que se 
retirasen al fuerte. Estalló la indignación de todo el 
ejército, y desapareció la subordinación. Reuniéronse 
en pelotones, y sin mandato alguno del Jeneral, de- 
positaron sus armas en montones, y aun algunos de 
ellos las arrojaban violentamente contra el suelo. Mu- 
chos de los soldados lloraban, y hasta las mismas 
mujeres se encolerizaban á vista de semejante cobar- 
día. Hull, conociendo que ya no tenia autoridad nin- 
guna y creyendo que los Indios estaban prontos á caer 
sobre los habitantes, deseaba con ansia poner aquel 
punto bajo la protección de los Británicos. Púsose g^y ^^¿^ 
bandera blanca sobre las murallas del fuerte : vinieron «n ejér. 
á él dos oficiales ingleses, y Hull ajustó con ellos una j^'Ser. 
capitulación en los términos mas festinados ó impro- 
pios. No se consultó con sus oficiales, y todo quedó 
á merced del jeneral británico. Pronto fué canjeado 
el Jeneral Hull, y se le formó causa. Se le sentenció 
á muerte por su cobardía ó indigna conducta ; pero el 
Presidente le perdonó por haber sido en su juventud 
un valiente oficial revolucionario. 



CAPÍTULO III. 



TRIUNFOS NAVALES. 



Tres dias después de la desgraciada rendición de Ag. 19. 

Detroit, tuvo lugar en el Gran Banco de Terranova la Victoria 

captura de la fragata británica Gueníere, que mandaba Pérdida de 

el Capitán Dacres, por la fragata americana Constitu- ^^J^'i^* 

cion, de la cual era comandante el Capitán Hull. El A. 14. 
Capitán Dacres habia desafiado á cualquiera buque 
americano de la clase del suyo, y manifestado de va- 



il 



pARTK iv^ j-íqs modos su desprecio hacia los " Yankees." Treinta 
PER. II. minutos después de haberse disparado la primera an- 
CAP. III. dañada de la Constitución, quedaron destrozados todos 
los mástiles y aparejos de la Guerriere, y tan maltra- 
tado su casco, que corría peligro de irse á pique. El 
Capitán Porter, comandante de la fragata de los Es- 
tados-Unidos Essex, apresó cerca del mismo lugar, 
á la corbeta de guerra británica Albert, después de 
una acción de solo ocho minutos. 
Octu. 13. El dÍ3, 13 de Octubre, el ejército estacionado en 
aneen»- Lewiston, á las órdenes del Jeneral Van Rensselaer, 
^deíóf A?' compuesto en su mayor parte de la milicia de Nueva- 
60 muertos, York hizo una desgraciada tentativa de invadir al 
700 pril'. Canadá. Cruzó una parte del ejército, y se dio una 
batalla en Queenstown ; durante la cual fué muerto el 
Jeneral Brock por una partida que acaudillaba el 
Capitán Wool ; pero presentándose el Jeneral Sheaffe 
con 1,000 hombres entre Ingleses ó Indios, mientras 
que la milicia de la parte americana se negaba á 
cruzar, las tropas republicanas que se hallaban en la 
parte del Canadá se vieron obligadas á rendirse. 

El Jeneral Smyth reemplazó al Jeneral Van Rensse- 
laer ; y en los primeros dias de la campaña hizo otra 
desgraciada tentativa para llevar un ejercitó á Cana- 
dá. El Capitán King, á la cabeza de una partida, 
habia preparado el camino, asaltando valerosamente 
una batería frente á Black Rock ; pero el ejército no 
le siguió, y fué hecho prisionero. 
Voiont. del Ohio y Kcntucky se habian levantado al llamamiento 
ohio. que hizo HuU pidiendo ayuda ; y ya se hallaba en la 
parte meridional del primero de dichos estados un 
ejército en marcha hacia Detroit, cuando recibieron la 
noticia de la rendición de aquel punto. Esto estimuló 
mas bien que reprimió el ardor de los patrióticos 
habitantes del oeste. Kentucky puso sobre las armas 
7,000 voluntarios, y Ohio casi la mitad de este número. 
El Congreso nombró al Jeneral Hárrison para que se 
encargase del mando de estas fuerzas. 
Desgracia- Los Indios del noroeste habian asesinado veintiuna 
da e8j)ed. persouas en la boca del rio White, y habian cometido 
Hopkina. otras atrozidades. El gobernador Shelby de Kentucky, 
reclutó un gran número de voluntarios montados, para 
la defensa de los territorios de Indiana ó Ilinois; 



PBR. U. 

CAP. in. 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 269 

y á las órdenes del Jencral Hopkins, intentaron una p^aTi iv^ 
espedicion contra los pueblos de Kickapoo y Peoría. 
Pero siendo voluntarios caballeros, y considerándose 
iguales á su Jeneral, al cabo de algunos dias de mar- 
cha, pusieron á votación del ejército si se seguiría 
adelante 6 no ; y como fuese de esta última opinión 
la mayoría de las tropas, dieron la vuelta y tornáronse 
á sus casas, con gran sentimiento del Jeneral. 

El Jeneral Hopkins, á la cabeza de otra partida, y Oct. 18. 
después de él los Coroneles Russely Campbell, hicié- /^¡J**®^ 
ron incursiones en los pueblos indios, amedrentando á Maceró- 
los salvajes, y protejiendo á los habitantes blancos. "'J^vL^* 
El Capitán Jones, con la corbeta de guerra amerícana 
Wasp, apresó, después de un sangríento combate, á 
un buque brítánico armado en corso, que se llamaba 
Frolic. Dos horas después del combate, un navio 
inglés de 74 cañones, tomó al Capitán Jones y su 
presa. El Comodoro Decatur, abordo de la fragata 
Estados-Unidos, venció y apreso á la de igual clase, 
de los Ingleses llamada Macedonian, mandada por el 
Capitán Carden. La afortunada fragata Constitución, 
á las Órdenes del Comodoro Bainbrídge, capturó en 
las costas del Brasil á la fragata brítánica Java. 
Ademas de estos tríunfos públicos, los corsaríos ame- 
ricanos tomaron 250 buques británicos, y 3,000 pri- 
sioneros. 

No se habia apaziguado la efervescencia de los par- sentim. de 
tidos. Los enemigos de la administración propalaban *** p"** 
que el mal écsito de la guerra era debido á su inepti- 
tud ; al paso que sus adictos atribulan los descalabros 
á las influencias del opuesto partido. Ambos tenían 
razón hasta cierto punto, puesto que el gobierno, no 
habituado á la guerra. Indudablemente habla dejado 
de tomar medidas juiciosas y oportunas ; pero todas 
sus dificultades se hablan hecho mayores á causa de 
\ma oposición poco jenerosa y cásl pérfida. 

Slnembargo, no era la oposición mas alarmante la cuest. de 
que venia de parte de meros Individuos. Los estados ^^^¿d^.*'® 
de Masachusets y Conectlcut hablan reusado aprontar 
su milicia al llamamiento del gobierno jeneral, alegando 
que los gobiernos de los estados debían determinar 
cuándo requerian los servicios de ella las ecsljenclas de 
la nación. Resolvieron también que era Inconstltu- 



270 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PAETE IV. 

PER. II. 
CAP. IV. 



Amént. la 

mayoría de 

M&dÍ8on. 



1813. 

El Gong. 

dicta leyes 
para prose- 
guir la 
guerra. 



cional de parte del Presidente el delegar su poder en 
cualquiera oficial no perteneciente á la milicia ni elejido 
por los respectivos estados. Debióse probablemente 
á la desaprobación con que la gran masa del pueblo 
recibió estas opiniones y medidas de los opositores, que 
el resultado de la elección de Presidente fuese no sola- 
mente favorable á Mr. Mádison, sino que manifestó 
una disminución del partido federal y un aumento del 
republicano. 

El Congreso acordó leyes autorizando la construc- 
ción de cuatro grandes buques de guerra para aumen- 
tar la flota de los lagos, ofrecer mayores premios á los 
reclutas y añadir nuevas tropas al ejército regular. Se 
revocó el decreto anterior que autorizaba el emplearse 
á los voluntarios, á causa de haberse éstos mostrado 
insubordinados. Para arbitrar rentas, autorizaron un 
empréstito de 16,000,000 de pesos ; y dieron poder 
al Presidente para emitir vales del tesoro hasta la 
suma de 5,000,000. Mádison fué segunda vez inau- 
gurado el dia 4 de Marzo, nombrándose al mismo 
tiempo á Elbridge Gerry para la Vice-Presidencia. 



CAPITULO IV. 



Hárríson 

divide sa 

ejército. 

1813. 

En. 22. 
Matanza en 

Frenoh- 
town. Pérd. 

de los A. 
500 maer- 

tos, 500 
prisioneros; 

de los B. 

24 muer. 

158 her. 



CAMPAÑA DE 1813. MATANZA EN FRENOHTOWN. 

Por este tiempo tenia el Jeneral Hárríson sus cuar- 
teles jenerales en Franklinton, en Ohio. Habíase 
destacado al Jeneral Winchester en avanzada del 
grueso del ejército ; y sabiendo que una partida de 
los Británicos estaban estacionados en Frencntown, los 
atacó y dispersó. Pero en la mañana del 22 fué sor- 
prendido y asaltado por la fuerza combinada de In- 
gleses é Indios, á las órdenes del Coronel Proctor. 
Hizose prisionero al Jeneral Winchester ; el cual ater- 
rorizado por la amenaza de Proctor sobre que se haría 
una matanza por los Indios, determinó, aunque se 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



2Í1 



hallaba cautivo, enviar orden á las tropas que todavía 
se hallaban peleando, para que se rindiesen, en cuyo 
caso les prometía su protección. Rindieron sus armas, 
y volviéronse á representar las escenas del Fuerte 
Guillermo Enrique. Proctor los abandonó, desarma- 
dos ó indefensos, en manos de los salvajes ; y fueron 
pasados á cuchillo unos 500 de ellos, cuya mayor 
parte eran volimtarios pertenecientes á familias res- 
petables de Kentucky. El Jeneral Hárrison trasladó 
su ejército al Fuerte Meigs, donde le sitió Proctor con 
una fuerza combinada de Ingleses é Indios. El Jene- 
ral Clay con 1,110 Kentuquianos acorrió en su ayuda, 
y se trazó un plan de atacar al enemigo con ambas 
fuerzas unidas. Una partida mandada por el Coronel 
Dudley, cayó en cierta emboscada, y se les pasó á 
cuchillo por Tecumseh y sus Indios ; pero Proctor fué 
derrotado y se le obligó á levantar el sitio. 

Según fallaba el écsito de la guerra, desertaban los 
Indios de las filas de sus aliados ; pero Tecumseh per- 
maneció fiel. Las Cinco Naciones declararon entonces 
la guerra contra ambos Cañadas. Proctor, á la ca- 
beza de 500 hombres, atacó el Fuerte Stephenson á la 
orilla del rio Sandusky ; y el Mayor Croghan, joven 
de 21 años, defendió el fuerte con 160 hombres, y re- 
chazó á Proctor con pérdida de 150. 

El dia 22 de Febrero atacaron los Británicos á Og- 
densburg, con 600 hombres. Los Americanos, in- 
feriores en número, se retiraron y abandonaron su 
artillería y pertrechos á los Ingleses. Dos goletas, dos 
lanchas cañoneras y las barracas del ejército, fueron 
entregadas á las llamas. El Comodoro Chaimcey, á 
costa de grandes esfuerzos, habia aprontado en el lago 
Ontario una flotilla, con objeto de prestar ayuda en las 
operaciones de la prócsima campaña. Sus primeros 
servicios fueron los de transportar el ejército del Jene- 
ral Dearbom, desde la bahía de Sackett hasta York, 
capital del Alto-Canadá. El Jeneral Pike, de cuya 
orden se hacia la invasión, derrotó al Jeneral SheafFe 
en un reñido encuentro que con él tuvo al desembar- 
car. Habiéndose volado im almacén de pólvora, murió 
este escelente oficial en el momento de la victoria ; y 
con él, 100 Americanos y 4 Ingleses. Tomaron los 
primeros posesión de la ciudad ; y á vueltas de tres 



PARTK Vr. 

PER. II. 
CAP. IV. 



Mayo 5. 

Fuerte 
Meigs. 

Derrota de 
Dudley. 



Ag.l. 

Fuerte Ste- 
phenson. 



Feb. 22. 

Los B. to- 
man á Og- 
densburg. 



Abl. Floti- 

Uaenellago 

Ontario. 



Abr. S57. 

York. 

Pérd. de lo« 

B. 1,090. 



272 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

P ARTE IV. (jias^ volvieron á cruzar el lago hacia la bahía de Sackett, 

PER. II. donde dejaron sus heridos. 

CAP. IV. £j ¿jg^ 27, reembarcó el Jeneral Dearbom su ejér- 

Mayo27. cjto, y se dirijió á atacar el Fuerte Jorje ; y el Coro- 
jof\T?éTd ^^^ británico Saint Vincent, que lo mandaba, clavó sus 

de los B. cañones y lo abandonó, no sin haber peleado en su 
^.62. *** defensa. Los Americanos tomaron posesión del 
Fuerte Erie, que también fué evacuado por los In- 
gleses. El Coronel Saint Vincent se habia retirado 
con su ejército á las alturas de Burlington, hacia un 
estremo del lago Ontario ; y para perseguirle, des- 
tacó Dearbom á los Jenerales Chandler y Winder. 
A la caida de la noche, salió sin ser visto de ellos el 
Coronel Saint Vincent y atacó el campamento, cayen- 
do prisioneros en medio (Je la confusión y carnicería 
los caudillos Chandler y Winder. Sinembargo, los 
Americanos mantuvieron su puesto, y obligaron al 

Dams. enemigo á retirarse. El Coronel Boerstler, que habia 
^^A*570°* sido enviado contra una fuerza británica en Beaver 
pris. Dams, encontrando que era ésta muy superior á la 
suya, rindió su tropa. 

Set. 10. La flota americana que por entonces se formó en el 

vic. de lago Erie, estaba al mando del Comodoro Perry ; j 
®"^* se componía del Niágara y Lawrence, cada uno de 
25 cañones, junto con otros, buques menores que 
montaban dos. La escuadra del enemigo, que cons- 
taba de igual fuerza, era mandada por el Comodoro 
Barclay, oficial muy veterano. Perry atacó á las doce 
del dia ; y habiendo sido desarbolada la capitana de 
su escuadra, se embarcó en im bote abierto, y en 
medio de mía lluvia de balas, llevó la insignia de man- 
do abordo de otro buque, volviendo de nuevo á la 
pelea contra el enemigo con el resto de su flota ; y á 
las 4 de la tarde, se rindió á los Americanos toda la 
escuadra británica, compuesta de 6 buques, que porta- 
ban 63 cañones por todo. 

Set. 23. Este triunfo en el lago Erie, abrió paso al territorio 
Hárrison se que HuU había entregado ; y el Jeneral Hárrison no 
Maídén \ perdió tícmpo en trasladar allí el teatro de la guerra. 

Detroit. El ¿ia 23 de Setiembre, desembarcó sus tropas cerca 
del Fuerte Malden ; pero Proctor, á despecho de las 
esforzadas razones de Tecumseh, hombre mas hábü 
que él y ya ascendido á jeneral en el ejército británi- 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 273 

co, — ^habia evacuado á Malden, quemado el fuerte y ^^^t» iv- 
sus pertrechos, y retirádose ante el enemigo. El 29, pbe. n. 
siguieron en su persecución los Americanos y volvié- ^^'* *^* 
ron á tomar posesión de Detroit. 

Proctor se habia retirado á los pueblos moravos Oct.5. 
ribereños del Támesis, á cosa de 80 millas de aquel Bauíia del 
lugar. Su ejército, constaba de 2,000 hombres, y tenia eoo^pi^B. 
mas de la^ mitad de Indios. Hárrison le dio alcanzo I"<í'<» 
el dia 5 de Octubre ; y los Británicos, aunque infe- is»."^Pérd. 
riores en número, tenian la ventaja de elección del ^^ ^¿J '^* 
terreno. Gran reputación ganó Hárrison por el 
modo en que dispuso sus j entes, tanto mas cuanto que 
alteraba juiciosamente sus medidas, según lo requerian 
las mudanzas del campo de batalla. Al Coronel John- 
son, con sus Kentuquianos montados, se encargó de 
hacer frente á Tecumseh y sus Indios ; y este jefe 
cayó lidiando valerosamente en lo mas empeñado del .. 
combate. Huyeron sus guerreros ; y desalentado Tecamseh. 
Proctor, abandonó cobardemente su ejército, huyendo 
con 200 dragones. 

La confederación indiana, en cuyas filas se contaban 
aun 3,000 guerreros, habia perdido con Tecumseh su 
vínculo de unión ; y los Ottawas, Chippewas, Miamíes 
y Pottawattamíes enviaron diputados al Jeneral Hárri- 
son, é hicieron tratados de alianza. 

A principios de este año, declaró el gobierno britá- Havre de 
nico en estado de bloqueo las bahías de Chesapeake y £í¿m 
Delaware. Para llevar á cumplimiento este decreto, conducta 
se enviaron escuadras á las órdenes de los Almirantes nos brUá^- 
Warren, Cockburn y Beresford. El segundo hizo «<*«• 
odioso su nombre por la indigna conducta que observó 
en Chesapeake. Tomó posesión de varios islotes en la 
bahía, y desde allí hizo varias escursiones contra las 
playas vecinas. Frenchtown, Havre de Gracia, Frede- 
ricktown, Hampton y Georgetown, fueron sucesivamente 
teatros de una guerra de que se hubieran avergonzado 
los salvajes ; y que hizo gran mal á la causa de los 
Británicos, porque ecsaltó mas y mas á los America- 
nos contra ellos. 

18 



f 



274 HISTORIA DB LOS ESTADOS-UNIDOS. 



CAPÍTULO V. 



EJÉRCITO DEL NORTE. PÉRDIDA DB LA FRAGATA 

CHESAPEAKE. GUERRA CON LOS CREEK8. 

i i 



PARTE IV. El Comodoro Chauncey encontró en el lago Ontario 
pkr7ii. ^^^ escuadra de 7 velas, que se dirijia hacia Kingston ij 
CAP. V. con tropas y provisiones, y capturó cinco de las naves. 
1813* Era todavía el plan jeneral del gobierno americano, la j 
Oct. 5. toma de Montreal. El Jeneral Wilkinson tomó el ! 

tán?camañ- ^''^^^^ ^^ ^^ ejórcito que se hallaba en la bahía de ' 
dada por Sackett, compuesto en su mayor parte de las tropas 
SirJ. Jeo. del Fuerte Jorje ; y se embarcó para ir por el San I" 
Lorenzo abajo, donde habia de reunírsele la división 
de Plattsburg, mandada por el Jeneral Wade Hamp- j. 
ton. I 

vviiuam». Desembarcó un cuerpo de estas tropas á las ór- 
*^de^íof A?* ^^^6S del Jeneral Boyd, y empeñó un combate con 
339, de los los Britáuicos de Williamsburff, en que fué derrotado. 
* Supo el Jeneral Wilkinson que no se le reuniria Hamp- 
ton ; y tomó cuarteles de invierno en French Mills. i 

Al intentar Hampton dirijirse hacia Montreal, habia ¡; 
encontrado alguna oposición de parte de las tropas i 
británicas ; y dio la vuelta á Plattsburg para pasar I . 
allí el invierno. A poco después, le sucedió en el 
mando el Jeneral Izard. ¡ 

Newark, íío temiendo ya Sir Jorje Prevost el ataque contra 
BkckRock Montrcal, envió á los Jenerales Saint Vincent y Drum- i, 
incendia- moud para reconquistar los fuertes á orillas del Niá- ; ; 
*** gara. Teniendo M'Clure, comandante americano del !; 
Fuerte Jorje, una fuerza demasiado pequeña para man- ¡ ¡ 
tener su puesto, retiró sus tropas ; pero al paso incen- ! , 
dio el pueblo inglés de Newark. El gobierno ameri- 
cano negó el hecho ; pero los británicos tomaron 
represalias, quemando las poblaciones de Búfalo y 
Black Rock. 
Pérd.deioi AsüNTOs NAVALES. Honróse por esto tiempo la 
?Ó8^A.5! armada de los Estados- Unidos con otra victoria naval. 



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HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 275 

que fué la sesta. El Capitán Lawrence, comandante '^rtb iv. 
del Honiet, derrotó el dia 23 de Febrero, la corbeta per. n. 
de guerra británica Peacock, después de un combate ^^' ^' 
de solo 15 minutos. Lawrence fué promovido al La Shan- 
mando de la fragata Chesapeake, la cual se hallaba al ^hir* 
ancla en la bahía de Boston mal aperada para hacerse p®»''®' 
á la mar, y con una tripulación descontenta por no ^""^ ^* 
habérseles satisfecho sus pagas. Los Británicos, mor- 
tificados por sus derrotas navales, equiparon la fragata 
Shannon, con oficiales y marineros escojidos ; y su 
comandante, el Capitán Broke, envió un cartel de 
desafío á Lawrence, el cual lo aceptó indiscretamente. 
Encontráronse ambas fragatas ; y á vueltas de pocos 
minutos, todos los oficiales y casi la mitad de la tripu- 
lación de la Chesapeake, yacian muertos ó heridos y 
fuera de combate. Lawrence, mortalmente herido y 
delirando, gritaba sin cesar, — " ¡ No entreguéis el bu- 
que !" Vinieron al abordaje los británicos, y arriaron 
la bandera de la fragata ;— -ellos, no los Americanos. 

Siguióse á ésta otra rota naval. La corbeta de Ag. ii 
guerra británica Pelícano apresó en el canal de San ^^i^® )*" 
J orje á la de igual clase de los Estados-Unidos, la \m b! s.* 
Argos, mandada por el teniente Alien, que salió mor- 
talmente herido del combate, y murió en Inglaterra. 
C upóles otra vez la fortuna á los Americanos, y ven- 
cieron en un encuentro entre el Prize, al mando del Set, 4. 
teniente Burrows, y otro bergantin británico, llamado 
Boxer ; en cuyo combate fué mortalmente herido el 
mencionado comandante. 

Guerra con los Creeks. Los Indios Creeks se ha- Tfecnmíeh 
bian civilizado hasta cierto pimto, á merced de los es- creeks.** 
fuerzos del gobierno y de algunos individuos benévo- 
los. Tecumseh se introdujo entre ellos, é inspirándoles 
por medio de su elocuencia, el sentimiento de las in- 
justicias cometidas contra su raza, los indujo á tomar ^ 
la determinación de guerra y venganza. j^ 

Sin previa declaración de guerra, cometieron tales Asesinato 
actos de violencia, que amedrentadas las familias blan- jS¡¡[¡®¿3. 
cas, huyeron en busca de amparo hacia los fuertes, maertoi. 
A hora de mediodia, fué de súbito cercada por los 
guerreros Creeks la fortaleza de Mims ; vencieron la 
guarnición ; incendiaron el fuerte ; y asesinaron á in- 
defensos infantes y mujeres, con no menos crueldad 



I 



276 HISTORIA DE LOS KSTADOS-UNIDOS. 

PARTK IV. que 4 los hombres armados. De 300 personas que en 
PER. II. el fuerte habia, solo lY escaparon con vida para contar 
CAP. VI. j^ lastimosa historia. 

Jaokson y ¿ Quó podria hacer en semejante caso el gobierno 
Fioyd der- ameHcano, sino defender á su propio pueblo, valién- 
Creeiu. dose de aquellos medios cuya efícazia se habia probado 
contra tan tqrrible enemigo ? El Jeneral Jackson, que 
puede considerarse como el mas hábil jefe que jamas 
sirvió en guerra contra los Indios, se dirijió contra ellos 
á la cabeza de 2,500 Tenesianos ; y el Jeneral Floyd, 
gobernador de Jeorjia, acaudillaba cerca de 1,000 
milicianos de aquel estado ; con cuyas fuerzas asola- 
ron los pueblos Indios, dándoles sangrientas batallas 
en Talledega, Autose y Echacanaca. Por ultimo, en 
el recodo del Tallapooza, se empeñó la última batalla, 

Topokeka ^^^^ P^^ ^^^ Crccks, quc en ella perdieron 600 de 
üiümo * sus mas valientes guerreros ; con que para salvar el 

*bataniu* r^sto de su destrozada nación, suplicaron por la paz ; 
en consecuencia de lo cual se ajustó con ellos un tra- 
tado. Pero mientras ecsista entre las naciones indias 
la costumbre de hacer la guerra sin declararla previa- 
mente, los conciertos que con ellos se hagan no tienen 
valor duradero. 



'^ 



CAPÍTULO VI. 

FRONTERA DEL NIÁGARA. BATALLAS DE CHIPPEWÁ Y 

BRIDGEWATER. 

Reünense HABIÉNDOSE hecho desde el principio de la guerra 
en Gante varias proposiciones para ajustar la paz, el gobierno 
para^^traSr americano envió á los Señores Adams, Gallatin y 
la paz. Bayard, en el mes de Agosto, á la ciudad de Gante, 
lugar previamente acordado para la junta ; donde fue- 
ron recibidos por Lord Gambier, Enrique Golboum y 
Guillermo Adams, comisionados de parte de la Gran 
Bretaña. Por la de América se agregaron después á 
esta delegación, Enrique Clay y Jonatan Bussell. 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



211 



Reunióse el Congreso en sesión estraordinaria, y 
con una firmeza propia de los dias de la revolución, y 
á despecho del clamor popular, impusieron contn- 
buciones para los gastos necesarios del gobierno, 
autorizando al mismo tiempo un empréstito. Deseoso 
de poner en pié un ejército suficiente, acordó en sesión 
ordinaria que á cada recluta se diese por ley el premio 
de 124 pesos. 

Campaña de 1814. El Jeneral Wilkinson, á virtud 
de órdenes del secretario de la guerra, destacó al 
Jeneral Brown con 2,000 hombres hacia la frontera 
del Niágara, y se retiró después á Plattsburg. Los 
Británicos se habian fortificado en La Colle Mili, cerca 
del rio Sorel. El Jeneral Wilkinson avanzó y dio el 
ataque ; pero fué rechazado por una salida del fuerte. 
Censuró el pueblo la conducta del jeneral ; y se le 
juzgó en consejo de guerra, pero fué absuelto nominal- 
mente. 

El Capitán Holmes, que habia sido destacado de 
Detroit, vino de improviso á las manos con 300 ene- 
migos ; y con solo 180 soldados, empeñó con ellos 
el combate, mantuvo su terreno y les mató 69 hom- 
bres. 

Después de la calda de Napoleón, se embarcó en 
Burdeos para Canadá un formidable ejército de 
14,000 hombres que habian peleado bajo las órdenes 
del Duque de Wellington ; y al mismo tiempo se en- 
vió contra la frontera marítima de los Estados-Unidos 
una considerable fuerza naval, con adecuado número 
de tropas, á fin de mantener un estrecho bloqueo, y 
asolar toda la costa desde Maine hasta Jeorjia. 

En el mes Junio, marchó el Jeneral Brown con su 
ejército, desde la bahía de Sackett hasta Búfalo, con 
intenciones de invadir el Canadá. B^uniósele allí la 
artillería de Towson, y un cuerpo de voluntarios, man- 
dados por el Jeneral Porter, ascendiendo el todo á 
cerca de 3,000 hombres. En los dias 2 y 3 de Julio 
cruzaron el Niágara y atacaron el Fuerte Erie, cuya 
guarnición, que contaba 100 hombres, se rindió sin 
resistencia. Un ejército británico, de los supuestos 
invencibles, y mandado por el Jeneral Riall, ocupaba 
una posición en la boca del Chippewa. 

Encontráronse allí los dos ejércitos en campo abierto 



PARTX XV. 

PER. II. 
CAP VI. 

MayoSi. 

Firmeza 

del 
Congreío. 



1814. 

Feb. SI. 

Batalla de 
La Cdle. 



Feb. SI. 

El Cap. 
Holmei. 



Envianae 

14,000 
hombres de 
Welling- 
ton. 



El Jeneral 

Brown 

toma el 

Fuerte 

Erie. 



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278 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



41 



PARTB IV. 



y franca lucha. Los soldados republicanos, acaudilla- 
PKR. n. dos por los hábiles oficiales que entonces tenian el 
CAP vx. jnando, derrotaron, con fuerzas inferiores, á los vete- 
Juiio 5. ranos que habian peleado á las órdenes de Welling- 
PéíS^Srios ton. Poco después de la batalla, se replegó el Jeneral 
D.^518, Riall al Fuerte Jorje, donde á vueltas de pocos dias se 
328. ' le reunió el Jeneral Drummond ; con que ascendió su 
ejército á 5,000 hombre^. 
Movimien- Hallándose acampado en Chippewa el Jeneral Brown, 
^ue d? dispuso que el Jeneral Scott, con una brigada y la ar- 
Scott. tilleria de Towson, hiciese un movimiento sobre el ca- 
mino de Queenstown, con objeto de distraer la aten- 
ción de los Británicos de los almacenes de la parte 
americana, que según habia oido decir, amenazaban 
aquellos. En lugar de esto el Jeneral Riall marchaba 
hacia los Americanos con el todo de su ejército. El 
Jeneral Scott pasó la gran catarata, y allí supo la pre- 
sencia del enemigo y su fuerza ; con que, transmitieüdo 
informe al Jeneral Brown, marchó inmediatamente 
adelante, y atacó sin temor al adversario. Su desta- 
ce. 878." camento mantuvo la pelea por espacio de mas de una 
hora, contra unas fuerzas siete vezes mayor que las 
suyas ; y cerraba ya la noche cuando se presentó el 
ejército americano á las órdenes del Jeneral Brown. 
Conociendo entonces el Jeneral Ripley cuan fatal era 
Ripiey y á la brigada de Scott una batería británica de 9 ca- 
^heriSí°*^ ñones, dijo al Coronel Miller, — " ¿ Quiere Vd. tomar 
aquella batería?" "Veremos," dijo Miller, y á la 
cabeza del rejimiento 21°, marchó con sangre fiia hasta 
la misma boca de los cañones que vomitaban fuego, y 
los tomó todos. 
Valentía La altura en que estaban situados, era la llave de 
de Müier. j^ posiciou británica ; y avanzando con su rejimiento 
el Jeneral Ripley, se conservó dicho puesto, á pesar 
de que el enemigo, á favor de la incierta luz de la luna 
en menguante, cargó á la bayoneta, hasta que fué cuatro 
vezes rechazado. A cosa de media noche cesó la pelea ; 
y solo se oia el bramido de la catarata, cuando se retirá- 
ron dejando su puesto y artillería en poder de los Ame- 
^*R*¿8^ ricanos. Los Jenerales Brown y Scott fueron ambos 
de los Á. heridos en la batalla, después de la cual recayó el 
mando en el Jeneral Ripley. Este no halló modo de 
remover del campo la artillería ; y sabiéndolo los In- 



HIBTORIA DE LOS BBTADOB-nHIDOS. 




gleses, inmediatamente volvieron á ocupar el terreno ; ' 
bajo cuyo pretcsto se atribuyeron la victoria al dar 
cuenti á su gobierno. 

El ejército americano, que á la sazón se hallaba re- 
ducido A 1,600 hombres, se retiró al fuerte Ene y allí 
80 atrincheró. El enemigo, en número de 5,000, lo ' 
siguió y le puso cerco, durante el cual intentaron to- * 
mar el fuerte por asalto pero fueron rechajadoa por 
los Americanos. El Coronel Drummond había triun- 
fado en parte y estaba á punto ds negar misericordia 
6, los vencidos que pediui cuartel, cuando se incendió 
un baml de pólvora que estaba debajo, y fué volado 
junio con ellos. 

Observando el Jeneral Browu que una parte del 
ejército estaba dividida del resto, dispuso una salida i 
del fuerte ; operación que fué una de las mejor diriji- ' 
das durante la guerra, y en la cual se distinguió el 
Jeneral Portcr, á par que otros muchos, Pero la 



K. 



BI8T0RTA DR LOa BBTADOS-UKIDOB. 

'¿^ pÉrdida fué grande para el ejército amencano, cuyas 
filas iban A menos ; y el piús mostró su ansiedad con 
Tcspeoto al destino de aquellos, cuyo valor había de- 
muiiCrado al enemigo que, una vez cmpeñadoa en la 

Serra, no hay mejores oficiales y soldados que loa 
la RepúblÍGa Americana. El Jeneral Izard Labia 
sido destacado desde Flattsburg con 5,000 hombres, 
y se reunió entonces á Brown. Después de esto, lo» 
Británicos se retiraron á sus trincheras, mas allá d« 
Chippewa. 



CAPÍTULO VII. 



jl^_n, AmiBNTÓaK la fuerza británica en el Chesapeakeoifc 

OKim» la llegada de! Almirante Oochrane, que había sido en- 
^*ita»** ™<^° <^°° "° g™" ejército de tierra, mandado" por ei 
Jeneral Tloss, de conformidad con la resolución tomaaa 
por el gobierno britónico, de destruir y asolar todos 
aquellos pueblos y distritos de la costa, que fuesen 
accesibles al ataque." El dia 19, desembarcó el Jene- 
ral líoss en Bencdict con £,000 hombres de infantería, 
y emprendió su marcha hacia Washington, distante 2? 
millas, á lo largo de la diestra márjen del Patnient. 
El Comodoro Bamey, comandante de una flotilla amen- 
cana estacionada en Pig Poínt, dió fuego á los botes y 

Ag.9z. ge retiró con su jeate. El enemigo se aprocsimó á 
I fÍÍhuÍ d« Washington por el camino de Bladensburg, donde le 

Buoej. saliúron al encuentro cl Jeneral Starsbury, con la mi- 
hcia de Baltimore los valientes marinos del Comodoro 

**^ Bamey ; y finalmente, el pequeño ejército á las 6r- 
bin. Pili denes del Jeneral Winder, fi qiüen se le habia encar- 
Bo'jhoÍB S""^" '"■ ¿''^'''^"sa de la capital. ' Quedaron victoriosos 

■ su. los Británicos, y el Jeneral Ross entró «n Washington 
& las ocho de la noche. Sus tropas quemaron, no 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



281 



solamente el Capitolio, que aún no se hallaba con- 
cluido, smo también su estensa librería, archivos y otras 
coleccioiies, pertenecientes no á la guerra sino á la paz 
y á la civilización. Los oficios públicos y la casa del 
Presidente fueron de tal manera sacrificados, junto con 
otros muchos edificios privados. Estos bárbaros aten- 
tados despertaron la ira de la nación americana contra 
tal insulto, y la guerra se hizo popular entre todos los 
partidos. 

Habiendo el Almirante Cochrane recibido abordo 
de su flota á los engreidos vencedores, pusiéronse en 
marcha las combinadas fuerzas de mar y tierra para el 
ataque de Baltimore ; y subiendo por el Chesapeake, 
se presentaron en la .boca del Patapsco, á 14 millas de 
aquella ciudad. El Jeneral Ross con su ejército, que 
contaba cerca de 5,000 hombres, desembarcó en North- 
Point, y emprendió su marcha hacia el pueblo. Los 
defensores de éste se hallaban acaudillados por el 
Jeneral Smith, el cual destacó 2,000 hombres á las 
órdenes del Jeneral Stricker, que marchó á encontrarse 
con el enemigo ; y trabándose ima escaramuza, murió 
en ella el Jeneral Ross. El Coronel Brooke, que tenia 
instrucciones de este ultimo, continuó avanzando : los 
Americanos cedieron, y el Jeneral Stricker se retiró á 
las alturas donde el Jeneral Smith se hallaba esta- 
cionado con el grueso del ejército. El Coronel Brooke 
no pudo sacar á éste de sus trincheras ; á la escuadra 
le habia sido imposible pasar por el Fuerte McHenry ; 
y por estas razones puso en marcha sus tropas durante 
la noche, y se reembarcó en North Point, con gran jú- 
bilo de los habitantes de Baltimore. 

La parte oriental de la costa de Maine estaba en 
tranquila posesión de los Británicos. Se habia esta- 
cionado de reserva la fragata Juan Adams en el rio 
Penopscotf cerca de Hgmpden ; y al acercarse los Bri- 
tánicos, la milicia que estaba de guardia voló el buque 
y huyó. 

Presentóse en Stonington ima flota británica al 
mando del Comodoro Hardy, cl^as fuerzas desembar- 
caron y atacaron diferentes puntos. Tan lejos estaban 
de que Conecticut se adhiriese á la causa británica, 
que en ningún punto se opuso con mayor vigor á sus 
depredaciones la miUcia del pais. Después de bom- 



PAETK IT. 

PEE. II. 
CAP. ni. 

Agost. 25. 

El Jeneral 
Ross entra 

en la 
Capital. 



Setiem. IL 

LosB. 

amenazan 

& Balü- 

more. 



SeU 13. 

Escaramn- 

za. Muerte 

de&oes. 



Noche del 
14 de Se(. 

LosB. 
rechazados. 



Julio 7 Ag. 
Maine. 



Ag.9. 

Los B. ata- 
can á 
Stonington; 

pero son 
rechazados. 



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PARTE IV. bardear la plaza durante tres dias retiró su escuadra el 
PER. n. Comodoro Hardy. !¡ 

CAP. VII. gj ejército británico en Canadá recibió el aumento 
de otro cuerpo de aquellas tropas que habian servido 
Set. 3. bajo las órdenes de Wellington ; y con estas fuerzas, 
^'vade á"*" ^^^ asccndian á 14,000 hombres, invadió Sir Joije 
Champiain. Prcvost la ribera occidental del lago Champlain, desde 
donde proclamó que sus armas solo se dirij irían contra 
el gobierno y los que le sustentasen ; al paso que nin- 
gún daño se haría á los habitantes pazíficos é inofensi- 
Sn procia- yos. De uucvo ardió en los pechos de los Americanos 
al pueblo, el fuego del verdadero patriotismo, cuando oyeron que 
un enemigo invasor se habia atrevido á invocar al pue- 
blo para separarlo de su gobierno. Los habitantes de 
Levántanse la parte sctcntrional de Nueva- York, y los denodados 
nerae^á^ hijos dc las Montañas Verdes, sin distinción de parti- 
invasores. ¿Qg^ §3 levantaron con las armas en la mano, y á toda 
príesa acudieron al lugar de la acción. Sir Jorje Pre- 
vost avanzó hacia Plattsburg ; y encontró el camino 
obstruido por árboles cortados, y por una partida que 
en una escaramuza mató é hirió 120 de los suyos; 
pero no habia por aquel tiempo en Plattsburg ninguna 
dere^ércíto ^^^^^ ^"® hubiera podido resistir tan formidable 
americano, ejército ; la partida del Jeneral Izard habia dejado al 
Jeneral Macomb, sucesor suyo, con no mas de 2,000 
veteranos. Sinembargo, á cada hora llegaban los vo- 
limtaríos. 
Fuerza na- ^^^ Joije aguardó, esperando que su escuadra podría 
va! en el obtener el dominio de las aguas del lago Champlain. 
"^^piain?™ Mandaba dicha escuadra el Comodoro Downie, y se 
componia de la Confianza, fragata de 39 cañones, con 
varíes buques menores, que todos juntos montaban 95, 
y eran trípúlados por 1,000 hombres. La escuadrílla 
americana ^ que á las órdenes del Comodoro Mac- 
donough se hallaba anclada en la bahía, no contaba 
mas de 86 cañones y 820 hombres, componiéndose del 
Saratoga de 26, tres buques menores y 10 galeras. 
El Comodoro Downie. escojió su posición y dio prín- 
cipio al ataque, empegando ambas flotas el combate á 
las 9 de la mañana.. Numerosas multitudes de espec- 
tadores contemplaban la escena desde la pl^a, con las 
mas intensas y varíadas emociones de interés. El po- 
deroso ejército de Prevost estaba formado en orden de 



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HISTORIA DE LOS ESTADOS-TTNIDOS. 283 

batalla, y pronto para dar, tan luego como se amase ^^^^^ 
el pabellón de los Estados-Unidos, un asalto que los pkr. n. 
Americanos que observaban la pelea tenían razones *'^-^"* 
para creer que seria afortunado. Pero no fué la ban- qo^j,^„ . 
dera de la Union la que se arrió ; — fué la británica, val én 
Gran júbilo causó esto en los habitantes. Sir Jorje ^pJJJf^dí'** 
Prevost se retiró con tal priesa, que dejó detras un i«» b. 994, 
gran cantidad de pertrechos j municiones. Los vplun- ^iiJ. ' 
tarios de Vermont marcharon en persecución suya bajo 
las órdenes del Jeneral Strong, y destrozaron una par- 
tida rezagada. Toda la escuadra británica quedó presa 
en poder de los Americanos. 

El Comodoro Porter, abordo de la fragata Essex, Comodoro 
habia cruzado en el Océano Pacífico, perjudicando ^p^Jg^f* 
grandemente el comercio del enemigo, á quien apresó 
12 buques balleneros armados cuya fuerza total as- 
cendía á 107 cañones y 302 hombres. Una de estas 
presas fué equipada, se le puso por nombre Essex 
Júnior (Esex la Joven) y se dio su mando al teniente 
Downes. El almirante británico envió al Comodoro Enviase 
Hillyar con la fragata Febo, acompañado del Capitán contra él ai 
Tucker con la corbeta Querubín, para encontrarse con ¿u^ar! 
la Essex. Viendo el Comodoro Porter que esta es- 
cuadrilla le era grandemente superior en fuerza, per- 
maneció en la bahía de Valparaíso ; pero al fin se 
aprocsimó la Febo en circunstancias en que una tem- Capton de 
pestad habia desarbolado en parte á la Essex. Sin- péídfdeToe 
embargo, admitió Porter el empeño, y dio el mas a. 227. 
reñido combate naval de toda la guerra, no rindiéndose 
hasta que todos sus oficiales, m6nos uno, y cerca de 
las tres cuartas partes de la tripulación estuvieron im- 
posibiUtados de batirse. 

La corbeta Frolic fué apresada por una fragata Abrusi. 
británica : y la de igual clase Peacock, de los Estados- Abril 23. , 
Unidos, apresó al bergantín Epervier. La Avispa wlSig. 
(Wasp) que al mando del Capitán Blakeley, salió de ton hace 
Portsmouth, en Nueva-Hampshire, batió al bergantín ^°* ^^^ 
Reín-deer y lo apresó después de un desesperado com- 
bate. Continuando su cruzer<%hizo lo mismo con el 
bergantín Avon. Pero presentándose á la vista tres p¿^¿|^ ¿^ 
buques británicos, dejó su presa la Avispa. Después u Avispa. 
capturó 16 buques mercantes ; pero no se volvió á 



■W 



284 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS» 



PER. II. 
CAP. VIII. 

Dic. 14. 

Conven- 
ción en 



pARTB IV. tener mas noticias de la gallarda nave, que probable- 
mente se hundió en la mar. 

Los descontentos del partido opositor provocaron 
una convención que se reunió en Hartford ; y para la 
cual nombraron delegados las lejislaturas de Masachu- 

Hartford, sets, Couecticut j Rhode Island. Esta asamblea y las 
medidas que en ella se adoptaron, fueron consideradas 
por el pueblo en j enera! como dirijidas á separar de la 
Union á Nueva- Inglaterra, á lo monos en su grado ; y 
por ello se hizo impopular la convención. El conúté 
encargado de transmitir sus acuerdos, recibió las no- 
ticias de la paz, en su camino hacia Washington. 



CAPITULO VIII. 

INVASIÓN BRITÍnIOA Y SU DERROTA EN NUEVA- 

ORLEANS. 

Panzacoia Despues del tratado con los Creeks, habla fijado el 
puerto ene- ^^^^^^^ Jackson SUS Cuarteles Jenerales en Mobila. 
migo. Supo allí que tres buques británicos hablan entrado 
en la bahía de Panzacoia, y desembarcado cosa de 300 
hombres á las órdenes del Coronel Nicholls, junta- 
mente con una gran cantidad de cañones y municiones^ 
para armar los Indios ; y que había publicado ima 
proclama en que incitaba al pueblo á levantarse contra 
el gobierno. 
La Fitte y Los Baratarlos eran un pueblo de ph*atas, asi Uama- 
^^iosT ^^^' P^^ ^^ nombre de su isla Barataría ; y el Coronel 
Nicholls trató de ganarse á La Fitte, el atrevido jefe 
de aquella banda, el cual le dio á entender que le 
ayudaría hasta que por él supiese que los Británicos 
trataban de hacer im iK)deroso ataque contra Nueva- 
Orleans ; y despues se dirijió á Clairbome, Goberna- 
dor de la Luisiana, y le puso de manifiesto todo el 
plan. Prometióse perdón á los piratas, á condición 
de que se presentasen á defender su pais, y, acep- 



1 1 



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: 



teda la cláusula de muy buena gana, prestaron serri- 
cíos encazes. 

Viendo el Jeneral Jackson que los Británicos hacian 
uso de un puerto español para cometer hostilidades 
contra los Estados-Unidos, fué á Panzacola, y á la 
fuerza tomó posesión de aquel lugar. Los Británicos 
destruyeron los fuertes de la entrada de la bahía y la 
evacuaron con sus buques. Informóse allí al Jeneral 
Jackson de que el Almirante Cochrane habia recibido 
refuerzos en Bermuda, y que se hallaban en camino 13 
navios de línea, con transportes y un ejército de 10,000 
hombres ; y creyendo que se dirijian á Nueva- Orleans, 
marchó hacia aquella ciudad, y llegó á ella en 1 o de 
Diciembre. Preparábanse ya para la invasión todos 
los habitantes, y particularmente el gobernador Clair- 
bome y Eduardo Livingston. A la llegada del Jene- 
ral Jackson, como conviniesen todos en ponerle á la 
cabeza de los asuntos^ ni ahorró esfuerzos, ni perdonó 
posible recurso para poner á los Luisianenses en capa- 
cidad de contrastar el prócsimo conflicto. Las jentes 
que á sus órdenes tenia eran de la naturaleza mas 
heterojénea ; y en plazo de breves dias habia de de- 
cidirse el destino de Nueva- Orleans. A intento de 
dominar sus ánimos, y evitar que favoreciesen al ene- 
migo, cosa á que con razón temia fuesen inducidos 
algunos, tomó sobre sí la grave responsabilidad de pro- 
clamar la ley marcial. 

El enemigo pasó al lago Borgne ; y allí se apodera- 
ron de una flotilla, que á las órdenes del Capitán Jones 
fuardaba el paso hacia el lago Pontchartrain. El 
eneral Kean, á la cabeza de 3,000 soldados británi- 
cos, desembarcó á orillas del lago Borgne, y tomó 
posiciones sobre el Misisipí, nueve millas mas abajo de 
Nueva- Orleans. Al siguiente dia por la tarde, le 
atacó el Jeneral Jackson ; pero las tropas británicas 
mantuvieron su campo. Los Americanos se retiraron 
á una fuerte posición, que se habia fortificado con gran 
cuidado y habilidad, y de ima manera nueva y muy 
conveniente. Los parapetos se hablan hecho con pacas 
de algodón ; quedando el rio hacia un lado del ejér- 
cito, y hacia el otro un espeso bosque. 

Sir Eduardo Packenham, comandante en jefe de la 
fuerza británica, acompañado del Mayor Jeneral Gibbs, 



PARTE IT. 

PKR. II. 
CAP. VUl. 

Nov. 7. 

Jackson to- 
ma á 
Fanzacola. 



El Jeneral 
Jackson 

toma la di- 
rección. 



Dio. 13. 



Dio. 23. 



Dic. 23. 

Férd. de los 

A. 100, de 

los B. mas 

de 224. 



Dic. 15. 




1^- 



I 



286 HISTORIA DB LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTÍ nr. 



llegó al campamento inglés con el grueso del ejército 
pKR. II. y un gran cuerpo de artillería. Avanzó Sir Eduardo 
CAP. IX. ^Y dia 28 con toda su jente y atacó los reales de los 
Americanos, durando el combate 1 horas, al cabo de 
las cuales se retiró. 
181/S». El dia primero de año nuevo recibieron refuerzos 
Junio 1. ambos ejércitos ; con lo cual el de los británicos as- 
B^L? d ^^^^^^ ^ 14,000 hombres, mientras que los que Jack- 
N.-OrieanB. son tenia á sus órdenes no pasaban de 6,000 y gran 
parte de ellos indisciplinados. El dia 8 de Enero dieron 
los Británicos su gran asalto al campamento americano, 
y fueron completamente derrotados. Tres vezes ata- 
caron con gran vigor, y tres vezes fueron rechazados 
por el bien dirijido fuego de los tiradores americanos. 
Murió Sir Eduardo Packenhaim, y los dos jenerales 
que le eran inmediatos en el mando, quedaron heridos. 
Asombrosa fué la diferencia de la pérdida de jente de 
Pérfida de ^Dihas partes ; pues al paso que la de los enemigos 
los Britá- ascendió á 2,600 hombres, la de los Americanos no 
"*yde ios ' fué mas que de 1 muertos y 6 heridos. Completa- 
Ameticaf mente descorazonados los Británicos, abandonaron la 
muertos 7 espcdiciou en la noche del 18, dejando detras sus 
6, herido., heridos y artillería. 



PAZ CON INGLATERRA. COMBATES NAVALES. GUERRA 

CON ARJEL. 

Feb. 17. El dia 17 de Febrero, mientras que los Americanos 
Proclámase sc entregaban al júbilo por la victoria de Nueva- Or- 
ia paz. leans, llegó de Europa im mensajero especial, trayendo 
el tratado de paz que en el mes de Diciembre hablan 
ajustado los comisionados en Gante. Este tratado, 
que sin demora se ratificó por el Presidente y el 
Senado, estipulaba la devolución de todas las plazas 
tomadas durante la guerra, y que se rectificasen los 
limites entre los dominios americanos y británicos. 




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CAPÍTULO IX. \\ 

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CAP. IX. j 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-üKIDOS. 287 

Con las guerras de Europa habían cesado los motivos ^^'^'^' '^ 
para hacer levas de marineros ; pero los Estados- per. n. 
Unidos no habian conseguido obligar á Inglaterra á 
renunciar á lo que, por una corrupción del lenguaje, ; j 

llama esta nación " derecho de visita." 

El dia 6 de Abril, se cometió una bárbara matanza Mauínzaen 
por la guarnición de la cárcel de Dartmoor en Ingla- ^^^^' \ 

térra, contra los indefensos americanos que allí se 63 Am. j 

hallaban encerrados. Sinembargo, el gobierno britá- ; i 

nico no se halló implicado en el asunto. 

Los Estados-Unidos declararon la guerra contra Arj el. Guerra con 
por haber violado el tratado de 1795 y cometido de- -^""J^^- i 

' , predaciones contra el comercio de la República. Una i 

i escuadra, á las órdenes del Comodoro Decatur, apresó . * 

;i en el Mediterráneo una fragata arjelina, juntamente ""^íg. ^ 

' con im bergantín de 22 cañones. En seguida, hlzose Vanas pre- j 

'i á la vela hacia Arj el ; y habiéndose intimidado el Dey, ""' , 

I firmó un tratado de paz que fué altamente honorífico 

, y ventajoso pai*^ los Americanos. 

,! Al terminarse la guerra, se redujo á 10,000 hom- Redúcese |i 

bres el ejército veterano de los Estados-Unidos. A ®* ejército, 
fin de asegurar la mejor protección del país en caso de | 

otra guerra, destinó el Congreso ima gran suma de ' 

dinero para fortificar las costas y fronteras interiores, y 
aumentar la armada. El Congreso acordó ima ley J^!^f. 
'i para establecer im banco nacional con un capital de ^^^^^ ^ * 

: 35,000,000 de pesos. En el mes de Diciembre, se donai. 

admitió como estado el territorio de la Indiana. j 

Desde el año de 1790, se habian emprendido en Progreso en j 

' ; Rhode Island manufacturas para hilar y tejer telas faítiüS^do ' 

bastas de algodón. Al principio se fabricaban en es- algodón. ¡ 

cala menor ; mas como encontrasen las telas buen ¡ 

mercado, se aumentó gradualmente su producción. ¡ 

Los estorbos á que habia estado sujeto el comercio 
i antes de la guerra, habian aumentado la demanda de 

j eneros americanos, y hecho reflecsionar al pueblo 
sobre cuánto les importaba el independizarse de las 
manufacturas estranjeras. ! 

Durante la guerra se emplearon grandes capitales 
en establecimientos manufactureros, de los cuales saca- | 

ron gran provecho sus propietarios ; pero al fin- de 
ella, habiendo hecho los Ingleses grandes adelantos en 
máquinas, y pudiendo vender sus j eneros á mucho 



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II 



288 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTE IV. 

PKR. II. 
CAP. IX. 



Protección 
á las mana- 

factnru 
por un nne- 
vo arancel. 



Primera 
sociedad de 
coloniza- 
ción. 



1817. 

Marzo 4. 



Los Indios 

ceden 
tierras en 
Ohio á loi 
Estados- 
Unidos. 



mas bajo precio que los manufactores americanos, el 

Sais se inundó inmediatamente con las importaciones 
e Inglaterra ; y hallándose en su infancia las manu- 
facturas americanas, no pudieron resistir el golpe, y 
cayeron muchas de ellas. Hicieron entonces los manu- 
factureros una petición al gobierno, solicitando su 
protección para poder sostener la competencia; á 
consecuencia de lo cual, la comisión de comercio y 
manufacturas recomendó en 1816 que se pusiese un 
derecho adicional sobre los j eneros de importación. Se 
formó una nueva tarifa, en la cual se recargaba el im- 
puesto sobre algunas manufacturas, tales como telas 
gruesas de algodón ; pero á consecuencia de la fuerte 
oposición que se le hizo, no produjo el resultado que 
se deseaba. 

Habiéndose formado una sociedad para colonizar 
negros libres, se compraron tierras en África, á donde 
todos los años se llevaba un número considerable de 
ellos. A la primera colonia de éstas que se formó se 
le puso por nombre Liberia. Se tienen fundadas es- 
peranzas de que pronto será el núcleo de una nación 
de Africanos civilizados; y que de esta manera se 
hará mucho bien en cuanto á impedir el tráfico de es- 
clavos, y poner al África en aptitud de adelantar en 
el camino de la civilización. Jaime Munroe fué inau- 
gurado Presidente, y se nombró á Daniel D. Tomp- 
kins para la Vice-Presidencia. 

Hizose un tratado con los Indios de las tribus Wayan- 
dot, Delaware, Shawanese, Séneca, Ottoway, Chip- 
pewa y Pottowattamie ; por el cual cada ima de ellas 
cedia en favor de los Estados-Unidos todas las tierras 
á que tenian derecho dentro de los límites de Ohio ; y 
quedaba á elección de los Indios el permanecer en las 
tierras cedidas, con sujeccion á las leyes del estado y 
del pais. En este año fué admitido en la Union el 
territorio de Misisipi. 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 289 



CAPÍTULO X. 

MEJORAS INTERIORES. — GUERRA CON LOS SEMINÓLES. 

Apazigü/banse gradualmente las enemistades poli- y-^« íc- 
ticas que desde el tiempo de la revolución habian pro- pee. n. 
ducido tanta animosidad ; y al mismo tiempo se ^^^' ^' 
esparcia por todo el pais el espíritu del progreso, Mejoras in> 
aumetándose sin cesar la facilidad de comunicación y ****ore«. 
transporte de mercancías. Sinembargo, estas mejoras 
eran hechas por los gobiernos de los estados, entre 
los cuales se contaba el de la rica Nueva- York, cuya 
dirección tomó el ilustre De Witt Clinton. Por este De Wia 
tiempo se llevaron á cabo completamente las obras ^^^^^ 
del gran canal occidental que pone en comunicación ^^^^ 
el lago Ene con las aguas del Hudson, y el canal nales de 
del Norte, que trae al mismo rio las del lago Cham- N-"^®*- 
plain. 

El Congreso dispuso, mediante el consentimiento Camino de 
de las lejislaturas de Maryland, Pensilvania y Vir- SSd. 
jinia, la construcción del gran camino de Cumberland, 
que comunica los estados del este con los del oeste, 
pasando por Washington, y que atraviesa algunas de 
las mas altas montañas de la Union. Abriéronse 
caminos militares desde Plattsburg hasta la bahía de 
Sackett, y desde Detroit hasta las cascadas del Mau- 
mee ; estableciéndose también puestos militares en el 
remoto oeste, uno de los cuales se fijó en la boca del 
rio Yellow Stone. 

Varios espulsados de la tribu de los Creeks, y al- Gner» con 
gunes negros huidos de sus amos, se habian unido semSoiefc 
con los Indios seminóles de la Florida ; y se hicieron 
tan frecuentes los asesinatos, que los habitantes se 
vieron obligados á huir de sus hogares para estar 
seguros. Aquellos perversos eran incitados por un 
profeta indio y por Arbuthnot y Ambrister, emisarios 
ingleses. 

Un cuerpo de Indios, puesto en emboscada, cerca 

19 



290 HISTORIA DE LOS SSTADOS-UNIDOS. 



PAJITB XT. 



del rio Apalachícola, rompió el fuego contra un des- 

PKR. XI. tacamento de 40 soldados, y murió el teniente Scott 
^^' ^' que los mandaba, y casi toda su jente, á escepcion de 
D««« seis. Reclamóse los agresores, pero los jefes se 
181 T« negaron á entregarlos ; y se envió al Jeneral Jackson 
^lottTS? ^^^ ^"^ cuerpo de Tenesianos á aquel punto. Pronta- 
hombrM mente se encontró con ellos, y los derrotó y puso en 
"" dispersión. Persuadido de que los Españoles abas- 
Ei Jeneral tccian. dc provisioucs á los ludios y se ocupaban acti- 
Jaciuon vamente en fomentar disturbios, invadió á Florida, 
corta tomó posesión de los Fuertes San Marcos y Panza- 
campafia. qq[q^^ ^ jjj^o prisioneros á Arbuthnot,Ambrister y el 
Arbuthnot P^^^^**' ^^ Jeneral Jackson dispuso que se formase 
y un consejo de guerra para juzgar á los dos primeros ; 
Ambrirter. y encontrándoseles reos del delito de " escitar y le- 
vantar en guerra á los Indios Creeks contra los Estados- 
Unidos," como asi mismo de procurarles los medios 
de llevar adelante dicha guerra, los sentenció á la 
pena de muerte. 
1818* Habíase ya remediado en parte la necesidad de los 
Remediase oficiales y soldados indij entes de la revolución ; pero 
^ denlos***** después se proveyó mas ampliamente á aquella ne- 
oficiaies re- ccsidad, asignándose una pensión de veinte pesos al 
oiraariof. ^^^ ^ todos los oficiales que hubiesen servido nueve 
meses durante cualquiera periodo de la guerra revo- 
lucionaria, y cuya renta anual no escediese de 100 
pesos ; y la de ocho á cada soldado pobre que hu- 
Loe biese servido por igual espacio de tiempo. En este 
^íoSen ^^^' cedieron los Chikasaws al gobierno de los Es- 
tierras á tados-Unidos todas sus tierras al oeste del rio Tene- 
^ ^•"^' see, en el estado de este nombre y en el de Kentucky. 
1819 ^^ condición de las tribus que vivian dentro del 
territorio de los Estados-Unidos, llamó luego la aten- 
ción del gobierno ; y se dictaron medidas de politica 
humanitaria, asignándose la suma de 10,000 pesos 
anuales, á fin de establecer escuelas entre ellos, y 
promover, por otros varios medios, su civilización. 
Enviáronse también misionarios sostenidos por varias 
sociedades ; y vieron coronados sus esfuerzos por el 
buen écsito, en la mayor parte. En este año se ad- 
Aiabama. ^^j^j^ ^^^ j^ Confederación el territorio de Alabama ; y 
se separó el de Arkansas del de Misuri. 

En Diciembre de 1818 De Witt Clinton, que en- 



1 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 291 

tónces era gobernador de Nueva- York, recomendó á f ^rt« iv. 
la lejislatura de aquel estado, que se consagrase al- pbr.ii. 
guna atención especial á la educación de las mujeres ; ^^' *' 
fundado en que no habia razón para que, hallándose ^®^®» 
ellas dotadas de los altos atributos de la intelijencia á cJ^ton^^ 
par del otro secso, se les negase el goze y los medios comwnda 
de utilidad que produce el cultivo intelectual. En oion deTü 
consecuencia de ello, acordó la lejislatura, en el curso mnie»* 
de aquella sesión, una ley, que es acaso la primera de 1819* 
su especie decretada por im cuerpo lejislativo, con res- Feb. 
pecto á la educación de la juventud femenina ; y por Í^J^^J 
medio de la cual se dispone que las academias des- conforme á 
tinadas á su instrucción en los ramos superiores de los *^^®' 
conocimiento humanos, tendrán derecho á una parte 
de los fondos literarios. Muchos de los estados, en 
particular los recientemente admitidos, habian proveí- 
do á la misma necesidad. Habian también favorecido 
este objeto las sectas relijiosas y los padres de hijas 
ricas ; por lo cual se han fimdado numerosas escuelas 
de niñas en todo el pais ; construyéndose hermosos Edificios, 
edificios para el intento, y proveyéndose de hábiles ^^^^ 
maestros, asi como de librerías y aparatos para el uso 
de los estudiantes. 

El dia 23 de Febrero de 1819, se negoció en Wash- com»- 
ington un tratado entre Juan Qüincy Adams, Secre- gl^^^^SS! 
tario de Estado, y Onis, Ministro español ; por el cual y Oni«. 
cedia España á los Estados-Unidos la Florida Orien- 
tal y Occidental, junto con las islas adyacentes ; y 
convenian por su parte los Estados-Unidos en pagar á 
sus propios ciudadanos lo que aquella les debia por 1B30* 
ilegales y escandalosas capturas de buques suyos hasta 
una cantidad que no escediese de cinco millones de 
pesos. En Octubre de 1820, se ratificó el tratado por ^'^J^^ 
el Gobierno Español, y al siguiente año se dio posesión ^qj^. 
de ambas Flondas á la Union Americana. 




Auqoi de Oiseoli. 

PERÍODO III. 

imoH na 1 1820 j rLOun; 



CAPÍTULO I. 

JRI. — ABAHOEL. — VIBITA DBL JEHBRAL lA 



Por esta época se diBcutíó en el Congreso una »"ti it. 
cuestión que ftjító ¿ todo el pais ; — cuesüon que hoy m. m. 
en dia amenaza mas que otra alguna la estabilidad de "'■ '■ 
la Union, y por consiguiente la ccsistencia de esta Ee- isao. 
pública ; — la cuestión de la esclavitud. Suscitóse ésta ¿(^"JíiSíi 
por una petición presentada al Congreso por el terri- 
torio de Mbuii, solicitando que ee le autorizase para 
formar un gobierno de estado y que se le admitiese en 



294 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PA RTK !▼. la Union. A consecuencia de ello se propuso una ley 
piR. iii. para aquel propósito ; pero con una enmienda que 
CAP. 1. prohibia la esclavitud en el huevo Estado. Bajo esta 
forma, fué aprobada por la cámara de representantes ; 
pero se detuvo en el senado. 
1821* Después de una larga disensión, se convino en un 
Admisión compromiso, j se pasó una . ley para la admisión de 
sin reSrio- Misuri, sin restricción alguna ; pero con inhibición de 
oionei. la esclavitud en todos los territorios de los Estados- 
Unidos al norte de los 36° 30' de latitud setentrional. 
También fué admitido en la Union el estado de Mídne. 
de^MíSM. ^r. Monroe entró en el segimdo período de la presi- 
dencia, por votación casi imánime ; y se reelijió tam- 
bién á Mr. Tompkins para la Vice-Presidencia. El 
número de habitantes de los Estados-Unidos según el 
cuarto censo, hecho en 1820, ascendia á 9,625,734, de 
los cuales 1,531,436 eran esclavos, 
jackaongo- ^^ Presidente Monroe nombró al Jeneral Jackson 
bemador gobemador de Florida en el mes de Marzo ; pero hasta 
on a. _^gQg^Q jjQ cedieron sus puestos los reacios empleados 
españoles. Envióse la goleta^ de los Estados-Unidos, 
Alligator, contra los piratas de los mares de la An- 
1822 tillas, la cual rescató cinco buques pertenecientes á 
^jj^ * Americanos. Apresó también una goleta pirata; pero 
en el encuentro fué mortalmente herido Alien, el 
valiente comandante de la Alligator. 
1823* Por recomendación del Presidente se reconoció la 
Repübiicas Independencia de las repúblicas de la América del 
A.^dei*s. "^^^ » y ^® nombraron ministros para Méjico, Buenos- 
Aires, Colombia y Chile. Ajustóse un tratado entre 
Prohibe«e los Estados-Uuidos y la Gran Bretaña, por el cual se 
^lídavoB?* autorizaba á los oficiales comisionados de ambas na- 
ciones, para apresar y condenar los buques de una ú 
otra que se hallasen empleados en el tráfico de es- 
clavos. 
I824t« ^ pesar del abatimiento que se siguió á la guerra, 
Cnestíonde l^s manufacturas de algodón habian al fin tenido buen 
aranceles, ócsito. Los algodones domésticos casi suplían á todo 
el pais, y se esportaban grandes cantidades para la 
América del Sur. En algunos lugares se habian es- 
tablecido factorías de calicut estampado, y en otros se 
habia emprendido la manufactura de encajes. Los 
fabricantes y sus adictos insistían en que el gobierno 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 295 

impusiese sobre los j eneros de algodón importados, ^"^ '^ 
tales derechos que hiciesen subir su precio en el mer- PKR.m. 
cado y proporcionasen el vender mas barato j eneros ^^' *• 
estranjeros de la misma especie. Después de mucha 
discusión, se adoptó una ley para im nuevo arancel, el 
cual concedía la protección deseada á favor de los 
j eneros de algodón; pero aun se^ajitaba la cuestión en 
favor de las manufacturas de lana, hierro <fea. 

El Jeneral La Fayette* llegó á Nueva- York á con- Ag. 15. 
secuencia de una invitación especial del Congreso para ^^^^^ ^® 
que visitase la América. Muy intensos eran los senti- Fayette. 
mientos que le ajitaban al ver de nuevo, y colmado de 
prosperidades, aquel pais á que él habia venido, y 
adoptado como suyo en la época de la adversidad. 
Estimado como lo era por sus virtudes, y consagrado 
por sus sufrimientos y su constancia, ningún hombre 
bueno de cualquiera pais podia mirarle sin cierto res- 
peto mezclado de ternura ; pero para los Americanos 
habia, ademas de esto, la gratitud por sus servicios, y 
la asociación de un recuerdo de aquellos varones bene- 
méritos con quienes habia vivido. Millares de per- g^ ^^^^^ 
sonas se reunieron en Nueva- York para recibir á La miento en 
Fayette ; las cuales al contemplarle manifestaron su ' * 
gozo con esclamaciones, vítores y lágrimas. Se dirí- 
jió á caballo, y con el sombrero en la mano, desde la 
Batería hasta el City Hall, (Casa Consistorial), reci- 
biendo y devolviendo las afectuosas salutaciones de la 
multitud. El Mayor le dio la bienvenida en el City 
Hall, por medio de un sentido discurso. Después se 
encontró con unos cuantos veteranos de la revolución, 
sus antiguos compañeros de armas, ya blancos en 
canas ; y aunque casi habia pasado medio siglo des- 
pués de haberse dicho adiós, su memoria fiel habia 
conservado el recuerdo de sus rostros y sus nombres. 
Primeramente se dirijió hacia el este, y después al sur 
y el oeste, visitando todas las ciudades principales y 
todos los estados de la Union. Su marcha por los 



* " Marques de La Fayette" era el título con que en los días 
de la revolución se conocía al noble héroe. Después renunció 
á todas las distinciones de esta especie, y no quiso recibir otro 
título que el de su rango militar ; con que desae entonces se le 
llamó Jeneral La Fayette. 



296 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PARTK IV . Estados-Unidos fué un triunfo incesante ; — el mas 
PBR. III. glorioso de los que presenta la historia. Los cautivos 
^^' *• atados á su carro triunfal eran los afectos de un pueblo 
Sa marcha agradecido ; su gloria, — la prosperidad y felizidad de 
triunfo, su patria adoptiva. Ni fueron honores meramente las 
muestras de agradecimiento que dio la República á 
su antiguo defensor. El Congreso votó en su favor 
la suma de 200,000 pesos, y el circuito de tierra de 
una ciudad en Florida. 
De Durante la administración de Mr. Monroe, gozó la 

181 T América de una paz profunda; pagáronse sesenta 
1 MJi °^^l^^^s de su deuda nacional ; se logró la pazífica 
Pn» ridad ^^^l^ísicion de las Floridas, y se fijaron los límites 
y paz. Occidentales en el Océano Pazífico. Habíase apagado 
la voz de los partidos, y aun se habla de aquel tiempo 
como de "la época de las buenas opiniones." 
Cuatro can- Habiendo espirado el segundo período de la Fresi- 
para la Pre- dencía de Mr. Monroe, presentáronse para ella cuatro 
Bidencia. candidatos entre los ciudadanos principales ; los cuales 
eran Juan Qüincy Adams, Andrés Jackson, Enrique 
Clay y Guillermo H. Crawford. No habiéndose he- 
cho nombramiento por los electores, la Cámara de re- 
presentantes habia de escojer entre los tres candidatos 
que tuviesen mayor número de votos. Estos fueron 
Adams, Jackson y Crawford ; y se elijió al primero. 
1826. El dia 4 de Julio de 1826, murieron Juan Adams y 
Julio 4. Tomas Jefferson ; como ocurriesen ambas muertes en 
1831. qY mismo dia, y precisamente en el eran dia de la na- 
^■'"» "• cion, causárop gían sentimiento públco. En otro dia 
de aniversario sucedió también la muerte de Mr. 
Monroe. 
1826. Un hombre que se llamaba Guillermo Morgan y 
Abducción que sc dispouia á publicar im libro en que habían de 
Moijan. ponerse de manifiesto los secretos de la franc-masonería, 
fué conducido, el dia 11 de Setiembre, só color de un 
proceso criminal, desde Batávia, en el condado de 
Tenesee del estado de Nueva- York, á Canandaigua, 
en el condado de Ontario, donde se le ecsaminó y fué 
absuelto ; pero en el mismo dia se le arrestó por deuda, 
y fué encerrado en la cárcel por las personas que pro- 
nunciaron la primera acusación contra él. Estas paga- 
ron la deuda por sí ; y al salir de su prisión por la 
tarde, se apoderaron de él varios individuos ; le me- 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



297 



cíon. 



tiéron á la fuerza en un carruaje que salió de la ciudad ^^^'^^ "^ 
á la carrera, y sus amigos no le volvieron á ver mas. per. m. 
La lejislatura de Nueva- York nombró im comité de ^^^' "' 
investigación, el cual informó que Guillermo Morgan q^j^^^^ ¿^ 
habia sido muerto. Los años que han transcuirido investiga 
después de su misteriosa desaparición confirman aquel 
aserte : las personas que se sospechaban ser los princi- 
pales actores de aquella trajedia, huyeron de sus casas 
y se refujiáron bajo nombres supuestos, en lugares 
distantes ; y dícese que tuvieron todos un fin violento 
ó desastroso. La abducción de Morgan escitó una 
fuerte preocupación contra la masonería, y se formó 
un partido político llamado " anti-masones.'* Ha pa- 
sado ya un cuarto de siglo ; y la honrada institución 
de la masonería se ha recobrado, en gran parte, del 
golpe que de esta manera recibió por unos pocos de 
BUS descarriados partidarios. 



Fart. anti- 
masónico. 



1828. 
Arancel. 



CAPITULO II. 

GUERRA DE BLACK HAWK. ^EL CÓLERA. ANULACIÓN. 

Enmendóse otra vez el arancel de aduanas, y se 
impusieron derechos adicionales sobre los jéneros de 
lana, el hierro, cáñamo y sus manufacturas, plomo, 
licores, telas de seda, vidrios de ventana y algodones. 
Los estados manufactureros recibieron aquella ley con 
ardiente aprobación ; pero los del sur la consideraron 
como altamente perjudicial á los intereses de los pro- 
ductores de algodón. El Jeneral Jackson fué inaugu- 
rado Presidente, y para la Vice-Presidencia se nombró 
á Juan C. Calhoun, de la Carolina del Sur. Aunque 
la ley del nuevo arancel encontró pocos amigos en los 
estados del sur, los ciudadanos de la mayor parte de 
ellos se inclinaban á probar su revocación por medios 
constitucionales. La Carolina del Sur era el cuartel 1832. 
jeneral de la oposición ; pero aun allí habia un pode- 

13* 



1829. 

Marzo 4. 

Inang. de 
JacMon. 



298 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTK IV. 

PER. III. 
CAP. II. 



Guerra 

de Black 

Hawk. 



Jonio 9. 

El cólera en 
daebec. 



Progreso 

del culera 

en los E.'U, 



Scott y sus 
tropas 
para la 

Í:aerra con 
os Indios. 



roso partido, que se llamaba de Los Amigos de la 
Union. Sinembargo, ima pequeña mayoría que pri- 
meramente se nombró partidaria de los "Derechos 
de Estado," y después " Anuladores," se preparaban 
á tomar medidas violentas, valiéndose de grandes esci- 
taciones. 

Los Winnebagoes, Sacs y Foxes, que habitaban la 
parte superior del Misisipi, cruzaron aquel rio á las 
órdenes de su caudillo Black Hawk, y estando bien 
montados y armados, esparcieron rápidamente sus par- 
tidas guerreras sobre aquel indefenso país, arrasando 
los establecimientos, asesinando familias enteras y 
entregando á las llamas sus habitaciones. La de- 
fensa de la frontera se encargó á los Jenerales Atkin- 
son y Scott. 

El dia 9 de Junio se presentó el cólera asiático en 
el Canadá entre algunos emigrados irlandeses que 
acababan de llegar. Comunicóse rápidamente por los 
valles del San Lorenzo, Champlain y Hudson, y el dia 
26 ocurrieron varios casos en Ja ciudad de Nueva- 
York. Una gran parte de los habitantes abandonaron 
la ciudad llenos de miedo ; pero sinembargo de ha- 
berse reducido el número de la población, los estragos 
de la epidemia fueron espantosos. Comunicóse con 
gran rapidez por los estados de Nueva- York y Michi- 
gan, y los valles de Ohio y Misisipi, hasta los pueblos 
del litoral del Seno Mejicano. De Nueva- York se 
dirijió hacia el Sur, por los estados hacia la costa del 
Atlántico, hasta la Carolina del Norte. Al parecer, 
seguia su marcha por las grandes vías de comunica- 
ción, tanto de mar como de tierra. 

El Jeneral Scott, dirijióndose á toda priesa hacia el 
sitio de la guerra, embarcó una fuerza considerable en 
vapores, en Búfalo. La estación era caliente, los va- 
pores estaban sobrecargados de jente, y el cólera 
estalló entre las tropas. No bastan las palabras para 
pintar las desgracias que tuvieron lugar antes y des- 
pués del desembarque. Murieron muchos ; y muchos 
desertaron por temor de la enfermedad, y perecieron 
en los bosques, unos del cólera, y otros de hambre. 
El Jeneral Atkinson se encontró con el ejército de 
Black Hawk, cerca de la boca del lowa superior, y lo 
derrotó y puso en dispersión. Black Hawk, junta- 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 299 

mente con su hijo y otros varios guerreros de fama, ^^^''^^^ 
fueron hechos prisioneros. per. m. 

El partido de los "derechos de estado" en la *''^''"* 
Carolina del Sur, tuvo una convención en Colombia, 1832. 
donde á nombre del pueblo espidieron un decreto en ^®^* ^®- 
que declaraban que el Congreso se habia escedido de anuiadon! 
sus justas facultades al imponer derechos protectores ; 
y que las varias actas á que se aludia, debian ser desde 
aquel tiempo nulas y de ningún valor ; y que la lejis- 
latura y los tribunales de justicia de la Carolina del 
Sur debian adoptar medidas para impedir su ejecución 
desde primero de Febrero de 1833. Los amigos de ^'"^-^ 
la Union en la Carolina del Sur, también tuvieron su '^'^ * 
convención en Colombia ; y publicaron una solemne UnionwtM. 
protesta contra aquel decreto. Celebráronse juntas, 
y se adoptaron resoluciones de la misma especie en 
casi todos los Estados-Unidos. Cuando se reunió la 
lejislatura de la Carolina del Sur, el gobernador 
Hamilton espresó en su mensaje la aprobación del de- 
creto referido. Recomendó que se reorganizase la 
milicia ; que se autorizase al ejecutivo para admitir los 
servicios de 12,000 voluntarios ; y que se proveyesen 
medios para proporcionarse artillería pesada y otras 
municiones de guerra. 

El dia 10 de Diciembre, publicó el Presidente Jack- Proclama 
son una proclama en que decia, " considero, pues, que jaduon, 
el poder asumido por un estado para anular una ley 
de los Estados-Unidos, es incompatible con la ecsis- 
tencia de la Union ; absolutamente contradictorio á la 
Constitución ; no autorizado por su espíritu ; contrario 
á todos los principios en que se fundaba, y que tendia 
á destruir el gran objeto para que se habia formado." 
En conclusión, el Presidente decia claramente que las 
leyes de los Estados-Unidos debian ejecutai-se ; que él 
no tenia poder discrecional sobre el asunto ; que los 
que aseguraban que podian impedir pazíficamente su 
ejecución, los engañaban ; que solo una oposición por 
la fuerza podria hacerlo, y que tal oposición debia 
rechazarse ; porque " la desunión por la fuerza arma- 
da," dijo Jackson, " es traición." Finalmente, apeló 
al patriotismo de la Carolina del Sur, para que volviese 
atrás sus pasos ; y al pais, para que se congregase en 
defensa de la Union. 



300 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTE IV. 



PKR. III. 
CAP. III. 

1833. 

Feb. 12. 

Compro- 
miso da 

Clay. 



Ley de 
araaceL 



Marzo 4. 

Jackson y 
Van Baten. 



Esta proclama del Jeneral Jackson fué muy popu- 
lar en todas las clases y partidos del país en jeneral. 
Sinembargo no fué inmediatamente seguida por la 
sumisión de la Carolina del Sur ; y se fleváron ade- 
lante los preparativos de guerra, asi de parte del go- 
bierno jeneral como del estado opositor. Mr. Clay 
presentó al senado su plan de compromiso. El de- 
creto reducia los derechos sobre ciertos articulos, y 
señalaba por término á los efectos del arancel el 30 de 
Setiembre de 1842. El Presidente firmó el proyecto 
de compromiso de Mr. Clay, y se le constituyó en ley 
el dia 3 de Marzo ; lo cual causó jeneral contento á 
los ciudadanos de los Estados-Unidos, para quienes 
nada, políticamente hablando, es tan querido como la 
Union. Y en efecto, ella es la vida de esta Repúbli- 
ca. Habiéndose reelejido al Jeneral Jackson para 
Presidente y para la Vice-Presidencia á Martin Van 
Burén, fueron inaugurados el dia 4 de Marzo. 



1830. 

Jackson 

propone la 

traslación 

de los 

Indios. 



1831 

¿ 

1833. 

Müdanse 

ios 

Ciiiclca- 

saws y 

Ciioctaws. 



CAPITULO III. 

LAS TRIBUS ABORÍJENES DEL MISISIPÍ SE RETIRAN hIcIA 
EL OESTE. GUERRA DE LA FLORIDA. 

El Jeneral Jackson propuso en su mensaje que se 
asignase y garantizase á las tribus indias que queda- 
ban, un vasto distrito al oeste del Misisipi, fuera de 
los límites de cualquiera estado ó territorio ; y que 
cada una tuviese jurisdicción propia sobre la parte que 
se le asignase, y libre de todo dominio de los Estados- 
Unidos, escepto el que fuera necesario' para conservar 
la paz en las fronteras. El Congreso aprobó el plan, 
y dictó leyes autorizando al Presidente para llevarle á 
cabo. Ajustáronse tratados con los Chickasaws y 
Choctaws y emigraron tranquilamente al pais que se 
les designó, que era el territorio al oeste de ^kan- 
sas. Los Estados-Unidos pagaron los gastos de su 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 301 

traslación y les abastecieron de provisiones el primer ^"""^ 
año. pKR. III. 

Cuando Jeorjia cedió á los Estados-Unidos en 2 de ^^' '"" 
Abril de 1802, toda aquella porción de tierra que yace I80a. 
al sur de Tenesee, y al oeste del rio Chatahoochee, el ^jíbama 
gobierno pagó á aquel estado 1,250,000 pesos en efec- por 
tivo, y convino ademas "en abonar por su propia ^^^i^^- 
cuenta, y á beneficio de Jeorjia, tan pronto como pu- 
diese obtenerse pazificamente y en términos razionales, 
los reclamos de los Indios á las tierras que se hallaban 
dentro de los límites de aquel estado." Los Cherokees J^ 2^^ 

• • •!• ' i 1 ' • • ^ kees Estado 

ejercían entretanto una especie de dominio indepen- indepen- 
diente en las tierras que les estaban reservadas ; por di«nte. 
donde se proporcionaba así un asilo á los esclavos pró- 
fugos y á los que de la justicia escapaban ; — jente 
desautorizada y siempre pronta á cometer desmanes. 
El pueblo de Jeorjia consideró como insufrible este 
mal del estado ; y la lejislatura procedió á estender 
sus leyes y jurisdicción sobre todo el territorio indiano. 
Ofendidos los Indios, ocurrieron al gobierno jeneral 
demandando justicia. La conocida política del Presi- 1831. 
dente Jackson era alejarlos ; y animados por ello los Misionero* 
Jeorjianos, procm^áron hacerles inaguantable la sitúa- ^'***"* 
cion ; y pusieron en la cárcel á dos misioneros, por 
sospechas de que predisponían á los Indios contra su 
traslación, sin que el Presidente hiciese nada para 
poner coto á estos informales procedimientos. 

Al fin, varios ajentes del gobierno jeneral lograron 1838. 
ajustar un tratado con algunos de los jefes indios por ¡^"¿hw©- 
el cual había de efectuarse la traslación de la tribu, kaes. 
Negóse la legahdad del tratado ; y los Indios se re- 
sistían á dejar su hermosa tierra y la tumba de sus 
padres ; pero al cabo se efectuó su desalojo sin derra- 
mamiento de sangre. Sabían que el poder de los 
Estados-Unidos era bastante fuerte para llevarlo á 
ejecución ; y por lo tanto creyeron que era inútil la 
resistencia. Por otra parte, los mas de los jefes in- 
dios que á ello se oponían, se convencieron de que 
aquella traslación resultaría al cabo en beneficio de la 

tribu. 1823. 

Sínembargo, la mayor dificultad que se encontró Set. 
fué con respecto á los Seminóles que habitaban la '^'^ 
Florida oriental. En el Fuerte Moultríe se hizo un Seminóles. 



302 HISTORIA DK LOS ESTADOS-UNIDOS. 



pARTK IV. tratado con sus jefes, por el cual cedían fetos una 
PER. III. gran porción de sus tierras, pero reservándose una 
CAP. III. parte para residencia de su pueblo ; ó hizose también 
Mayo 9. otro en el Desembarcadero de Payne en Florida, ce- 
1833* (Jiendo todos los terrenos reservados, j conviniendo 
condicionalmente en salir de ellos. Ulteriormente, al- 
gunos jefes hicieron absoluto este convenio ; pero los 
Seminóles, en jeneral, consideraron este pacto como 
ilícito y traicionero. 

1834. El 1834, el Jeneral Jackson envió al Jeneral Wiley 
Thom** n Thompson á Florida para que preparase la emigración ; 
á Florida, pero pronto vio que la mayor parte de los Indios se 

negaba á abandonar sus hogares. Conferenciando con 
Caceóla, ellos en cierta ocasión, sucedió que Osceola, su jefe 
favorito, y hombre de gran talento entre los Indios, 
tomó un tono que le desagradó ; por lo cual le cargó 
de cadenas y le tuvo en prisión durante un dia. Mos- 
tróse Osceola arrepentido, firmó el tratado de tras- 
lación, y se le puso en libertad ; mas todo era maña, 
y concertó con los Indios ima venganza profimda y 
cruel. 

1835. El gobierno dispuso que cierto numero de tropas 
Dic.23. de las estaciones del Sur se dirijíesen al Fuerte 

Mwcha de Brooke, en la bahía de Tampa ; y se dio el mando 
al Jeneral Clinch que estaba en Camp King. El 
Mayor Dade salió del Fuerte Brooke con 117 hom- 
bres para reunirse á él. Habrianse andado ya 80 
millas de aquella penosa jomada, cuando en la mañana 
del 28 se presentó el Mayor Dade al frente de sus 
tropas y les dio la alegre noticia de que la marcha 

Campo de tocaba ya á su término. Disparóse en aquel mo- 

de*Dade. í^^nto ima descarga de centenares de fusiles invisi- 
bles ; y el orador, y aquellos á quienes se dirijia, 
cayeron muertos. Solo 30 sobrevivieron, retirándose 
entonces los Indios. Aprovecháronse entonces de la 
tregua que se les concedía, y construyeron un para- 
petó con árboles que derribaron. Y entretanto ¿dón- 
de estaba Osceola ? Supónese que anduvo las 20 
millas que hay desde el campo de batalla de Dade 
hasta Camp King, con objeto de ejecutar allí cierto 
designio. 

tKSmü Hallábase en aquel mismo dia el Jeneral Wiley 
7 otros. Thompson, comiendo con una partida de convidados, 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 803 

en una casa á vista de la guarnición. Estando á la ^^i^tk iv^ 
mesa, disparóse por puertas y ventanas una descarga pkr. m. 
de 100 fusiles. El Jeneral Thompson cayó muerto ^^' "'* 
atravesado por 15 balas. De los demás, algunos fue- 
ron muertos á la primera descarga ; j otros, fuera de 
la casa, al intentar escaparse. Osceola entró entonces 
en la casa á la cabeza de los Indios, j con sus propias 
manos desolló el cráneo del hombre que una vez ha- 
bía puesto cadenas á los pies de un jefe seminol. 
Después de esto se retiraron los Indios sin que la 
guarnición los molestase. Por la tarde, Osceola y su 
partida montada regresaron triunfantes de la matanza 
en Camp King ; y en medio de esclamaciones y alari- 
dos, atacaron la trinchera de los 30 que habian sobre- Ultima es- 
vivido. Uno á uno, peleando valientemente, cayeron '^jJÜji* 
los oficiales y soldados. Ransom Clarke, único que 
quedó para contar la historia, fué herido, y se salvó 
de la muerte finjiéndola ; después de lo cual, y casi 
por milagro, pudo hacerse camino á través de los 
bosques ; pero al cabo murió de sus heridas ; por 
cuya razón puede decirse que todos los del ejército de 
Dade fueron muertos en aquel funesto campo de batalla. 

El Jeneral Clinch remiió una fuerza, y marchó desde díc. 31. 
el Fuerte Drane hasta el Withlacoochee. Pero siguió á ^ij^^^i*^?® 
un guia que estaba en liga con los Seminóles ; y coochee. 
cuando el ejército habia pasado en parte el Withla- 
coochee, salieron de su escondite Osceola y sus guerre- 
ros, y atacaron á los Americanos. Cargaron éstos, y 
arrollaron á los Indios ; pero sufrieron considerable pér- 
dida, y retornaron sin haber conseguido su objeto. En- 
greídos con el triunfo, se presentaron los Seminóles en el 
vecindario de casi todos los establecimientos de Florida. 
Incendiaron casas, destruyeron cosechas, lleváronse 
negros, y asesinaron familias enteras en todas partes. 193^, 
A esta sazón llegó á San Agustín el Jeneral Scott, á peb. 7. 
quien se habia conferido el mando en jefe. * Habiendo Liega 
seguido los salvajes al Jeneral Clinch, era muy crítica ^*^"* 
la situación de éste en el Fuerte Drane. El Jeneral 
Scott envió tropas en su ausilío, al mismo tiempo que 
preparaba un plan de operaciones ofensivas. El 
Jeneral Gaines desembarcó en la bahía de Tampa, 4 Gaine^^con 
días después de la llegada de Scott á San Augustin. h^miS^de 
Traía ima fuerza de Nueva- Orleans, y consideraba n.-o. 



304 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PARTK IV. que ¿g derecho le correspondía el mando en la 
pKR.iiu península. 

CAP. III. Gaines marchó con sus tropas hacia el Fuerte 
Feb 20 I^rane ; j tomando allí provisiones para cuatro dias, 
Gaines en salió para el Withlacoochee, en busca de los Semi- 
withia- noles. Habiendo Helado á aquel rio, atacáronle los 
Indios y se trabó una batalla. Los Americanos man- 
tuvieron el terreno, aunque no sin considerable pér- 
dida ; y los Indios los sitiaron entonces en su campa- 
mento. El Jeneral Clinch se aprocsimó con un ejército. 
Osceola consiguió entretener al Jeneral Gaines con un 
parlamento, hasta que pudieron trasladarse al sur los 
niños y las mujeres de la tribu. Allí en medio de los 
tremedales y desiertos* las tropas americanas buscaron 
en vano la tribu, marchando á través de ciénagas y 
pantanos, donde á menudo se hallaban espuestos al 
peligro de las serpientes y otros reptiles é insectos 
ponzoñosos, y á las mortales consecuencias del clima. 
183T. Poco después llegó el Jeneral Jesup para tomar el 
Oc. 21. mando, por haberse mandado al Jeneral Scott al pais 
^OsceSa^* de los Crecks. Osceola vino al campamento ameri- 
cano con cerca de 70 de sus guerreros, bajo la pro- 
1838. teccion de una bandera de parlamento. El Jeneral 
Enero. Jcsup lo juzgó traidor, y dispuso que se le detuviese 
Su muerte, con SU escolta, poniéndole en seguida en prisión en el 
Fuerte Moultrie de la Carolina del Sur, donde pocos 
meses después murió de una enfermedad en la gar- 
ganta. Al principio creyó Jesup que pronto podría 
183T. ponerse término á la guerra ; pero conociendo luego 
Dic. 20. su equivocación, dispuso que el Coronel Zacary 
Taylor operase en la ofensiva. Este escelente oficial 
salió con 1,000 hombres resueltos, que marcharon 
durante cuatro dias por marjales y pantanos. El día 
5, los Indios á quienes buscaban los atacaron á la en- 
trada del rio Kissimmee en el lago Okee-Chobee. Las 
Batalla de tropas los rccíbíéron con sangre fria. Al principio, lo 
okee- mas víolcuto del combate cayó sobre el sesto rejimíen- 
to ; y el Coronel Thompson que lo mandaba, herido 
mortalmente, murió animando á sus jentes. Los In- 
dios fueron derrotados y dispersados, y 100 de ellos se 
entregaron para ser conducidos al oeste. 

El Coronel, que después fué Jeneral Worth, tuvo el 
honor de poner término á esta contienda. No se re- 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 305 

■ ■ ■ 

fiere en la historia de los Estados-Unidos guerra al- ^^rt» iy. 
guna que, en lo jeneral, sea comparable con la de la pkr. m. 
Florida, por lo que respecta á peligros y dificultades ; ^^' *^* 
ni tomadas en consideración todas las circunstancias, 
hay memoria de servicios militares que requiriesen tan 
espartana abnegación. 

En los primeras dias de Mayo rompieron las hostili- 1836. 
dades los Creeks, incendiando casas y asesinando fami- Mayo 30. 
lias. Atacaron un buque de vapor que subia por el Son^venci- 
rio Chatahoochee, ocho millas mas abajo de Colum- 
bus ; mataron al piloto, hirieron á otros muchos y que- 
maron la nave. También dieron fuego á otro vapor 
en el muelle de Roanoke, y los pasajeros perecieron 
en medio de las llamas. Los bárbaros incendiái;on 
después el pueblo y lo destruyeron. El gobernador 
de Jeorjia levantó tropas, púsose en persona á la 
cabeza de ellas ; y el dia 30 de Mayo se le reunió el 
Jeneml Scott. Sus esfuerzos combinados vencieron la 
fuerza de los Creeks, y quedó restaurada la paz en los 
primeros dias del verano. 



CAPÍTULO IV. 

CUESTIÓN BANQUERA. REVULSIÓN. ADMINISTRACIÓN 

DE VAN BURÉN. ELECCIÓN DE HARRISON Y SU 

MUERTE. 

Mr. RrvES negoció en Paris con el Ministro de Luis i83i* 
Felipe, Rey de los Franceses, un tratado por el cual con- Tratado de 
venia aquella nación en pagar 25,000,000 de francos ^*^"' 
(cerca de 5 millones de pesos) para indemnizar á los Esta- 
dos-Unidos de las espoliaciones hechas contra el comer- 
cio americano mientras se hallaban vij entes los decretos 
de Napoleón. Sinembargo, los Franceses no habian 
cuidado de pagar aquella deuda ; pero el Jeneral Jack- 
son tomó tan prontas medidas y tan decidido tono, que 
en 1836 se liquidó la cuenta conforme al tratado. En 
Setiembre de 1835, se declaró territorio á Wisconsin, 

20 



*\s: 



306 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

^ t_^^^^m T 1 - - - 

PARTKiv^ j ge admitió á Arkansas como Estado. En 1837 se 
PER. ni. incorporó en la unión á Michigan, que completó la 
^«•i í ^^°^^ ^® vemtiseis estados, habiéndose asi doblado el 
Enero. * pnmitivo númcro de trece. 

Estado de A consccucncia del lujo y de la molicie que por 
ic igan. ^qygjjg^ época prevalecieron, se csperimentó la calami- 
dad nacional. Los contrarios del Jeneral Jackson 
atribuyeron la revulsión á circunstancias ligadas con la 
destrucción del Banco Nacional, á causa de su hostili- 
dad. En 1832, los directores del banco solicitaron 
que se les renovase su carta ; y después de un gran 
debate, el Congreso adoptó, por ima mayoría conside- 
rable, un decreto concediéndoles su petición. Pero el 
Jeneral Jackson dejó sin efecto dicha ley por medio 
El veto, ¿e g^ yQiQ presidencial. Los fondos del gobierno ha- 
bían sido depositados en el banco nacional ; y en 
1833 dispuso el Presidente que se retiresen de él. 
cton!'*' Por acta del Congreso, se hallaba colocado el tesoro 
1835 público en ciertos bancos de estado escojidos, que en- 
Bancoa* tónccs eran conocidos bajo el nombre de " bancos fa- 
favoritos. vorítos ;" y á los cuales se animaba á descontar libre- 

. mente, según conviniese al pueblo. 
183T. Jackson fué reemplazado por Martin Van Burén, 
^j'^h^°'*" que durante los últimos cuatro años, había estado, como 
^ "' ' Vice-Presidente que era, á la cabeza del senado, dan- 
do muestras de grande habilidad. Ricardo M. John- 
son, de Kentucky, fué electo Vice-Presidente. 
De Después de haber pasado el tesoro público á los 

1835 bancos de estado, aumentáronse las facilidades, que 
^ antes eran ya demasiado grandes, de obtener dinero 
\^*^ V empeñando su crédito ; y á par que se abandonaron 
Sm.*' los antiguos medios de una industria honrada, hacían 
su fortuna en una hora, á favor de ciertas especula- 
ciones. Este anómalo estado de cosas tuvo su crisis 
perjui- en 1837. Antes de ella, todos hacían dinero ; y des- 
rovuisToiu puGs de ella, todos perdían. Muchos habían contraído 
grandes deudas : cuando algunos empezaron á que- 
brar, otros que habían dependido de ellos, se vieron 
obligados á quebrar también ; y así fué ampliándose 
el círculo de la calamidad, hasta que hubo de sentirla 
^con^oca ° ^odo el pucblo, eu mayor ó menor grado. Los bancos 
una sesión suspendíórou SUS pagos en efectivo, aquellos en que 
^naria.^' estaban depositados los fondos públicos, participaron 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



307 



de la suerte común ; y suscitáronse dudas sobre cómo 
podría el gobierno proveer á sus gastos ordinaríos, y 
qué habría de hacerse con el tesoro ^público. A fin 
de decidir estas cuestiones, publicó Van Burén su pro- 
clama convocando el Congreso. 

El Presidente recomendó en su mensaje un medio 
de conservar los caudales públicos, llamado " plan de 
Sub-tesorería," que fué rechazado por el Congreso. 
Dispúsose emitir vales del tesoro, y se adoptaron otras 
medidas varias, para proveer á las necesidades del 
gobierno ; pero la mayoría sostuvo que, por lo que 
tocaba á las calamidades del pueblo, no se habia me- 
nester la intervención del gobierno, sino una reforma 
en la corrupción individual que habia prevalecido, y 
que se volviese á entrar por las abandonadas vias de 
la industría. 

Una de las causas de aquella calamidad pecuniaría 
fué un horroroso incendio que en 1835 sufríó la ciu- 
dad de Nueva- York. Las casas de comercio sobre 
las cuales cayó una pérdida de 17,000,000 de pesos 
por aseguros, no quebraron jeneralmente por entonces, 
porque las demás las sostuvieron con loable humani- 
dad ; pero habian desaparecido las propiedades, y aun- 
que equilibradas hasta cierto punto por aquel tiempo, 
al fin el déficit afectó á todos. El dia 13 de Agosto 
volvieron los bancos á hacer sus pagos en efectivo. 

Habíase gradualmente formado en Canadá un par- 
tido opuesto al gobierno brítánico ; y el cual clamaba 
altamente por la Independencia. Muchos America- 
nos de la frontera del norte, considerando la causa de 
los colonos ingleses como la causa de la libertad y de 
los derechos humanos, tomaron la advocación de pa- 
triotas, y formaron asociaciones secretas, con objeto de 
prestar ayuda á los insurjentes de la otra parte. Una 
partida de ellos tomó posesión de Wavy Island, en el 
río Niágara, dos millas mas arríba de la cascada, y 
dentro de la jurisdicción del Alto Canadá. El Presi- 
dente de los Estados-Unidos y el gobernador de Nueva- 
York, publicaron proclamas, recomendando estrícta 
neutralidad. Sinembargo, se alquiló un pequeño va- 
por, llamado Carolina, para hacer viajes con aquel 
objeto entre Navy Island y Schlosser. Una tarde 
safio de la parte del Canadá un destacamento de 150 



PARTE IV. 

PER. ni. 
CAP. IV. 



183T. 

LeydeSab- 
tesoreria. 



Notos del 
Tesoro. 



1835. 

Dic.16. 

dnémanae 
529 edifi- 
cios. 



1838. 

Ag.l3. 



Revuelta 

de los 
Canadeo* 

868. 



Asunto de 

Navy 

Island. 



308 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

pA RT» IV. hombres armados, en cinco botes, con remos á la sor- 

PER. III. dma ; los cuales se dirijiéron á Schlosser, echaron á 

cAp.v. iIqyy^ iQg hombres que se hallaban abordo del Caro- 

Ei Caro- ^^"^' cortáron sus amarras, y dando fuego al buque, le 

lina, dejaron flotar hacia la catarata. Fué muerto en esta 

ocasión un hombre llamado Durfee, y hubo grande 

escitacion durante aquellos dias. 

Del censo de 1840 resultó que la población de los 

Censo. Estados-Unidos ascendía á 17,068,666 habitantes. 

inaug.de Conürióse la Presidencia por una gran mayoría, á 

TyiS ^ Guillermo Enrique Hárrison, cuyas virtudes públicas y 

sociales se han patentizado en el curso de una larga 

vida, muy ütil á su pais. Juan Tyler, de Viijinia, fué 

electo Vice-Presidente. 

Desde el Capitolio se dirijió el Jencral Hárrison á 
Ab. 4, la mansión presidencial ; y millares de personas se 
Moerte de agrupaban en torno de él, felizitándole, y haciéndole 
^"^^ promesas de servicios, cuya sinceridad no dudaba él, 
porque él en sí era también sincero. La luz del pú- 
blico favor hirió asi con demasiada brillantez una cabeza 
emblanquecida con la nieve de la ancianidad ; y Hárri- 
son espiró en el dia en que precisamente se cumplió 
un mes de su inauguración. Según las provisiones 
constitucionales, recayó la Presidencia en Mr. Tyler ; 
"«denS*" y ^^^^ publicó una hábil y patriótica alocución, dis- 
poniendo que se observase un dia de público ayuno. 



CAPITULO V. 

ADMINISTRACIÓN DE MR. TYLER. TUMULTOS POPULARES. 

DISTURBIOS EN RHODE ISLAND. ANTI-RENTISMO. 

MORMONISMO, <fec. 

1841. ^^ partido Whig era opuesto al plan de Tesoro in- 

Banco Na- dependiente de Van Burén, y á favor de un banco 

cionai. nacional, como lugar de depósito para las rentas pú- 

Opiniones blícas. Dccian que esto seria mas conveniente y econó- 

de los • II* /••Ti'i • 

Whigs. niico para el gobierno ; que lacilitaria los negocios y pro- 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 809 

movería la prosperidad ; j que el tratar de volver á í^^»tb iv. 
introducir la circulación en especie sería un ensayo per. m. 
peligroso. Por otm parte, el partido democrático *'^*'-^- 
sostenia que cualquiera concesión del gobierno con los ^}*^ ^•" 
bancos, ó con los negocios de los particulares, era 
ajena de sus fines, y fecunda fuente de cohecho y 
corrupción. Creian que el gobierno debia guardar sus 
propios caudales, no haciendo operaciones con papel 
moneda, sino con dinero en metálico. 

La mayoría de los votantes adoptaron las miras de Mayo 31. 
los Whigs ; y elijiéron á Hárrison y Tyler con espe- ^®con^ ^ 
ranza de que favorecerían un banco nacional. Sabe- 
dor de esto el Jeneral Hárrison, publicó en 17 de 
Marzo una proclama, convocando una sesión estraor- 
dinaria del Congreso para el dia 31 de Mayo, con 
objeto de " tomar en consideración varias materias de 
gran peso ó importancia, que principalmente dimana- . 
ban del estado financiero del pais." Al reunirse este 
Congreso era Presidente Mr. Tyler. 

El Congreso revocó la ley de Sub-Tesorería el dia Ag, le. 
6 de Agosto. Tres dias antes, habia adoptado la ^'j''"®'.^*^ 
cámara de representantes un decreto para establecer * ^ *'* 
un banco nacional ; pero Mr. Tyler, con pesadumbre 
grande del partido que le habia elejido, frustró la me- 
dida con su veto presidencial. Trazaron otro plan de 
banco los mortificados Whigs, y consiguieron pasarle 
por el Congreso, bajo el nombre de "Corporación ^®*-®- 
Fiscal de los Estados-Unidos ;" pero segunda vez los ^to.^** 
derrotó Tyler con su veto. El hábil gabinete elejido 
por Hárrison habia permanecido en su empleo hasta Renuncia 
este tiempo ; pero entonces resignaron todos, á escep- bínete**^ 
cion de Mr. Webster, secretario de estado. Su pais J^l"?* 
tenia necesidad de él en aquel puesto ; y conserván- 
dole, halló ocasión de hacerle importantes servicios. 
Varios estados demasiado celosos de sus mejoras in- 
teriores, hablan tomado parte en la injustificable esten- 
sion del crédito ; y cuando tuvo lugar la revulsión, 
algunos de ellos encontraron la imposibilidad de cum- 
plir sus empeños, sino ocurrían al medio de contribu- 
ciones indirectas, que los gobernantes no se hablan 
atrevido á adoptar por lo pronto ; resultando de aquí 
que los tenedores de sus bonos, estranjeros los mas, 
no podian obtener el interés al tiempo en que se 



:^i 



310 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOSt 



partí TV, 



vencían. Decíase que estos estados habían repudiado 

Ter. III. sus bonos, y este repudio echó por cierto tiempo una 
CAP. V. mancha sobre la nación ; pero á vueltas de la pros- 
Repudia- peridad, reasumieron sus pagos. Hacia largo tiempo 
que entre los Estado-Unidos y la Inglaterra ecsistia 
Tratado de cícrto desacucrdo con respecto á los límites del No- 
Ajhbup. roeste. Los habitantes de Maine y Nueva-Brunswick, 
países adyacentes á la línea en cuestión, se hallaban 
sobremanera escitados ; y habíanse tomado por ambas 
partes medidas tales, que amenazaba una guerra. De 
Inglaterra se envió al Lord Ashburton, como enviado 
especial para tranzar este asunto ; y Mr. Webster, con 
grande habilidad diplomática, ajustó con él los térmi- 
nos de un tratado, por el cual quedó de una vez defi- 
nitiva y amigablemente arreglada la cuestión de los 
límites del Noroeste. 
1844. En la primavera de 1844 ocurrieron en Filadelfia 
Mayo 6. seríos tumultos ; los cuales se orijináron de celos que 
Motinen Jqs natívos protestantes americanos tenían de que 
población cstranjera Catóhca Romana intentaba la 
ganarse la dirección de las escuelas públicas, y cam- 
biar el orden de instrucción establecido, particular- 
34 edificios ^^^^^c cou rcspccto al USO dc las Escrituras. Treinta 
quemados, casas dc vccinos, uu convcuto y tres iglesias fueron 
duo«"*muer- incendiadas ; catorce personas muertas, y cuarenta 
toa y 40 heridas. El 7 de Junio se renovaron estas desgraeia- 
. * das escenas ; y el gobernador convocó una fuerza de 
Segando S»000 hombres de milicia. Han pasado años ; y 
motín: sínembarffo todavía prevalecen esas funestas emula- 

maertos y • " * 

heridos ». Clones. 

Rhode Island fué por entonces teatro de una tenta- 
tiva dirijída á deponer las autoridades ecsístentes. El 
*' partido del sufrajio" no consideraba el asunto bajo 
este punto de vista. Por medio de asambleas ilegales, 
formaron lo que ellos consideraban como una constitu- 
ción de estado ; y en seguida procedieron á elejir, 
1843. conforme á ella, un gobernador (Mr. Dorr) y los miem- 
Ab. 18. bros para una lejislatura. Sus oponentes, que se 
Tentativa llamaban " partido de la ley y el orden," actuando 
• * °"' bajo las autoridades ecsístentes, elijióron empleados de 
estado, y nombraron de gobernador á Mr. King. El 
día 18 de Mayo, se dírijió Dorr con una fuerza arma- 
da, y tomó posesión del arsenal del estado ; mas no 




hubo pérdida de vidas, por que no se obedecieron sus p^rt» iv. 
órdenes de hacer fuego contra los que á su paso se per. m. 
oponian. Entretanto, el gobernador King se puso á ^^^- ^' 
la cabeza de la milicia ; arrestáronse muchas personas 
y huyó Dorr. Después se presentó en Chepachet con Jnnio 25. 
dos ó trescientos hombres ; pero habiéndose enviado q^^^^J^^j 
una fuerza superior del gobierno, fueron dispersados. 
Volvió Dorr después de esto ; juzgósele, y convencido i84r4. 
de traición, se le condenó á la prisión de estado. Mién- Enviase t 
tras tanto, se adoptó una nueva constitución por me- ^ Edo. 
dios legales. En 1845 se puso en libertad á Dorr ; i84r5. 
pero sin reponerle en el uso de sus derechos civiles, ge le pone 
por su negativa á prestar juramento de fideUdad á la «" libertad, 
nueva constitución. 

Habíase observado una alarmante tendencia hacia la Disturbios 
anarquía en los disturbios de los " anti-rentistas" en ^renf¡stJJÍ' 
el estado de Nueva- York. Varios plantadores habían 
recibido del gobierno holandés considerables mercedes 
de tierras, de las cuales la mas estensa era la de Van 
Renselaer, que comprendía la mayor parte de los con- 
dados de Albany y Renselaer. Estas tierras estaban 
divididas en pequeñas granjas, y arrendadas á perpe- 
tuidad, á bajo precio, que había de pagarse con cierta 
cantidad de trigo, cierto número de aves <fea. Con el 
discurso del tiempo, los arrendadores se dieron á 
pensar que aquellas legales condiciones eran anti-re- 
publícanas, y como reliquias de la tiranía feudal. 

En el verano de 1844 estallaron con gran violencia LosAnti- 
los disturbios de los " anti-rentistas" en los pueblos dlJfr^Ji^o, 
orientales de Renselaer, y en el Señorío de Lívingston, de indios. 
condado de Colombia. Los " anti-rentistas" forma- 
ron diversas asociaciones para oponerse á la leyes : 
mantenían partidas armadas y montadas, que, bajo el 
disfraz de Indios, cometían grandes pillajes en el pais ; 
y al divisar á cualquier viajero, salían de algún espeso 
bosque, cubiertos con sus espantosas máscaras y abi- 
garrados vestidos de algodón, y le obUgaban, só pena 
de ofensa personal, á que dijese con ellos, " Abajo la 
renta." Estos desmandados salteadores allanaban los 
hogares y arrancaban de ellos á los hombres, emplu- 
mándolos y maltratándolos de otras varias maneras. 
En el condado de Renselaer, á la hora de mediodía, y (Smith 
á presencia de cerca de 50 " Indios," fué muerto un Grafton.) 



312 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTE IV. 



PKR. III. 
CAP. V. 

Maerte de 
Steele. 



1846. 

Medidas de 
Wright. 



184S. 

Marzo 3. 

lowa y 

Florida. 



1805. 

Dio. 23. 

Smith na- 
ció en 
Sliaron. 
Vermont. 



hombre, y llamándose á declarar á algunos de ellos, 
juraron que nada sabían del asesinato. A las vezes, 
reuníanse en un solo cuerpo hasta 1,000 de estos anar- 
quistas disfrazados. Iguales disturbios ocurrieron en 
el estado de Delaware ; y aun llegó el caso de que 
Steele, diputado del fiel ejecutor, muriese asesinado en 
el cumplimiento de sus deberes oficiales. Entretanto 
habíase elejido para gobernador del estado á Silas 
Wrioiit. Mucho le debe su pais por la sabiduría y 
firmeza de las medidas que adoptó para restaurar el 
orden publico. El dia 27 de Agosto declaró en estado 
de insurrección al condado de Delaware. Nombrá- 
ronse para el empleo de fieles- ejecutores á hombres 
resueltos, proporcionándoseles la competente ayuda de 
fuerza militar. Se aiTestáron á los corifeos de los 
anti-rentistas ; se les trajo á juicio, y se les encerró en 
ima cárcel. Los asesinos de Steele fueron condenados 
á muerte ; pero su castigo se conmutó en el de prisión 
perpetua. El gobernador Young, sucesor de Mr. 
Wright, soltó de la prisión de estado á todos los que 
en ella se hallaban por delito de anti-rentismo y cuyo 
número ascendía á 18. Siguiéronse á esta lenidad 
nuevos disturbios de igual naturaleza. El 3 de Marzo 
de 1845 pasó en el Congreso un acta admitiendo dos 
estados en la Union, á saber ; — loway que confina ha- 
cia el oeste con el rio Des Moines, y Florida, com- 
prendiendo las partes de este y oeste, según se demarca 
en el tratado de cesión. 

Una de las mas estraordinarias imposturas de este 
siglo es la llamada " mormonísmo." Su autor y cau- 
dillo, José Smith, era un hombre oscuro, sin educación 
y oriundo de Nueva-Inglaterra. Con pretensiones de 
revelación especial, produjo las planchas estereotípicas 
del " Libro de Mórmon" por el cual persuadió á mu- 
chos de que era el fundador inspirado de una nueva 
relijion que había de dar á los Mormones la misma 
preeminencia sobre todos los demás pueblos que tenían 
los judíos sobre los j entiles. Sus leyes no se entienden 
completamente ; pero no queda duda de que conceden 
ilimitada licencia á sus prosélitos ; y que en particular 
degradan y desmoralizan á las mujeres. Sinembargo, 
víóse que multitudes de ambos secsos abrazaron y 
protejiéron este engaño, poniendo sus propiedades en 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 313 

un fondo común. A su llegada al oeste, en Misuri, el p^rte iv. 
número de los Mormones ascendía á 5,000, entre los per. m. 
cuales se contaban 700 hombres armados. Acúseseles ^^' ^'' 
de varios crímenes; entre otros, una tentativa de asesi- l®*®» 
nato contra el gobernador Boggs ; y al fin se les espulsó /^'^'J^' 
del estado por una fuerza militar mandada por el monea en el 
Jeneral Atkinson. Entonces compraron una gran por- ^^^* 
cion de terreno en Ilinois, á la orilla oriental del Mísisi- 
pí ; y allí, en un heimoso sitio, edificaron el pueblo de 
Nauvoo y construyeron un pomposo templo ; pero los Nauvoo en 
asesinatos, los robos y otros crímenes secretos se hicié- ^^^^^' 
ron frecuentes en su vecindad ; con que el pueblo de 
la comarca se llenó de indignación. Los empleados 
del estado se apoderaron del profeta Mormon y su 
hermano, y los encerraron en la cárcel de Cartago ; Muerte de 
pero entraron en ella 100 hombres armados y disfra- °" 
zados, y les dieron muerte. Los Mormones vendieron 
entonces sus posesiones en Nauvoo, y en 1846 emigra- 
ron hacia el oeste. Al presente se hallan situados á 
orillas del Gran Lago Salado ; y su establecimiento, 
que contiene cerca de 10,000 habitantes, forma el 
núcleo del nuevo territorio de Utah. Sabemos que 
este pueblo progresa en todos sentidos ; que han co- 
nocido los males de la poligamia, y protejen la educa- 
ción de la juventud. 



CAPÍTULO VI. 

TEJAS. MÉJICO. CAUSAS DE LA ANECSION Y DE LA 

GUERRA MEJICANA. 

Con motivo del descubrimiento de La Salle, los 168S. 
Franceses reclamaban como parte de Luisiana el terri- La Saiie 
torio de Tejas hasta el rio Grande. Negáronse á esto ^®^¿.^ * 
los Españoles de Méjico, y enviaron allí una fuerza 
armada ; pero ya se habían dispersado los Franceses. 
JSl primer establecimiento formal en Tejas fué el de 
San Antonio de JBéjar, fundado por los Españoles en 



11 



314 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PART E !▼. 1692. Pero las autoridades mejicanas no parecian tan 
pKR.iii. deseosas de ocupar este pais, cuanto de mantenerlo 
CAP. VI. inculto y desierto, para que sirviese de impenetrable 
1692. barrera entre ellos y sus vecinos Anglo- Americanos. 
Fundación Estc dcsco dc evitar- el contacto, poniendo entre ambos 
de Bejar. ^^ páramo, era tan vehemente en los Mejicanos, aun 
en 184V, que fué parte á que se rompiesen las nego- 
ciaciones de paz cuando el Jeneral Scott se hallaba á 
las puertas de su capital con un ejército victorioso. 
Los Mejicanos habian heredado de su Metrópoli esta 
aversión contra los Anglo- Americanos ; la cual puede 
decirse que fué la causa primera y predisponente de la 
guerra mejicana,. 
1810. Cuando en 1810 cayó Fernando Vil y con él la 
Revo el tM naciou española, en poder de Napoleón, se insurrec- 
en Méjico. ^[^^^^^011 los Mejicauos. Pero el pueblo no estaba 
• unido ; y después de una sangrienta guerra de 8 años, 

1818. llamada primera revolución, prevalecieron los realistas. 
^aüsuw^**^ El jeneral mejicano Iturbide empezó en 1821 la se- 

1821 ff^^^ revolución, y bajo sus órdenes se sacudió el 

A yugo español. Pero él se hizo monarca ; lo que 

1824. deseaba el pueblo era una repiíbhca ; y depusieron á 

itorbide iturbidc, le desterraron, y á su vuelta le condenaron 

es lusilailo . I» 

enPadiiio. y diérou mucrtc. En 1824 se formó ima constitución 
1824:. federal, bajo los auspicios de un nuevo caudillo, Santa 
Constita- Anna ; por la cual se dividió Méjico, á semejanza de 

de Méj'ko.^ nuestra república, en varios estados, con su lejislatura 
cada uno, y todos rejidos por un gobierno jeneral. 

1819. En 1803, al comprar los Estados-Unidos á los Fran- 
TíSjas ce- ccscs cl tcrritorio dc la Luisiana, obtuvo junto con ésta 
' paña, el disputado territorio de Tejas ; pero en 1820* lo 

cedieron por un tratado á España como parte de Mé- 
jico ; recibiendo ellos de los Españoles la provincia de 
Florida. Dos años después, Estevan F. Aüstin con- 
1821. dujo una colonia de los Estados-Unidos á Tejas, y 
Tejas An- fundó uu establecimiento entre los rios Brazos y Colo- 
gio-Ame- rado. Las autoridades españolas de Méjico, deseosas 

ncana. ■% t i. ^ ii .•'. ,, 

de defenderse contra las destructoras mcm'siones de los 
fieros y hostiles Comanches, habian dictado leyes que 
favorecian la inmigración de los Americanos, á pesar 



* Este tratado fué hecho en 1819 ; pero no se formalizó hasta 
1820. 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 815 

del espíritu de su ordinaria política ; sinembargo, era ^^rt» ly. 
bajo la precisa condición de que los inmigrantes habían per. m. 
de adoptar la relijion católica, y enviar sus hijos á las ^^' ^*' 
escuelas españolas. 

Uniéndose á la empresa de Austin otros que como Alarma del 
él deseaban mejorar de fortuna, pronto prosperó su mejicano, 
colonia hasta el estremo de atraer la atención del clero 
mejicano. Vieron que no habían cumplido con la ley 
que ecsijia de los colonizadores el juramento de ser 
católicos y establecer escuelas españolas ; por lo cual 
se alarmaron grandemente, y procuraron que aquellos 
á quienes miraban como herejes estranjeros, se some- 
tiesen á sus leyes nacionales y abrazasen su relijion, ó 
fuesen espulsados del país. Entonces se sembraron las 
semillas de la guerra futura ; porque aquellos supuestos 
herejes eran hermanos de ciudadanos americanos ; y 
aunque espatriados, habían nacido en la República. 

Tejas, baio la constitución de 1824, se hallaba cons- ,(?? 1823 

.... I** '' i 1 • , 1 • • • j había cerca 

tituida en un estado junto con la vecma provmcia de de 10,000 
Coahuila. Los mejicanos españoles de esta provincia Amerioar 
adoptáron y observaban una política opresora contra Tejas.) 
los Téjanos ; y éstos enviaron á Austin á la ciudad de 
Méjico para pedir justicia contra estos agravios, y soli- 
citar el privilejio de constituir á Tejas en estado separa- 
do. El Congreso mejicano lo trató con desatención ; 
y él escribió una carta á los Téjanos, aconsejándoles que 
á todo tranze procediesen á formar un gobierno de es- 
tado aparte ; ^ero el partido opuesto á Austin en 
Tejas, envió su comunicación á las autoridades meji- Austin pñ- 
canas, las cuales le arrestaron cuando ya estaba en "«"f Jj ^^ 
camino para volverse á su casa, y le mandaron otra 
vez á Méjico, donde se le sepultó en un calabozo. 

Entretanto Santa Anna subvirtió la constitución de Empiézala 
1824 : en nombre de la libertad, se hizo el tirano ^l^^^^"" 
militar de los Mejicanos ; y envió á Tejas al Jeneral 
Cos, para poner á los majistrados civiles bajo la de- 
pendencia de los militares. Por este tiempo volvió 
Austin á Tejas, y se le puso á la cabeza de una comi- 
sión central de seguridad. Apelóse al pueblo tejano 
por medio de la prensa, y se tomaron medidas para 
proporcionar jente y dinero. De los estados ameri- 
canos vinieron muchos aventureros en su ajruda. El 
objeto de los téjanos en esta ocasión era unirse á una 



316 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PARTE iv^ partida mejicana que habia tomado las armas contra la 
pKR. III. usurpación militar de Santa Anna, y sostener de este 
CAP. VI. ujQ¿Q la constitución de 1824. 

Oct2. Habíanse enviado á González varias fuerzas meji- 
GoíTzMe? canas, para pedir una pieza de artillería; y los Téjanos 
Fuerza de las atacáron y arrojaron del terreno con gran pérdida. 
i%oo* Santa Anna habia hecho fortificar con mucho cuidado 
^^5í» ^* ^^^ castillos de Goliad y el Álamo, ó cindadela de Bó- 
jar, que era el cuartel jeneral de Cos. El dia 8 de 
Octubre tomaron los Téjanos el fuerte de Goliad, con 
municiones de considerable valor ; y el 28 obtuvieron 
Pérd. délos ^"^ victoria ccrca de Béjar. El 22 de Noviembre se 
M. 100, de reunieron en San Felipe los delegados téjanos, y esta- 
os . uno. |)ig(.j¿j.Qjj y^ gobienio provisional. Su ejército, á las 
órdenes del Jeneral Burleson, tomó el (fia 11 de Di- 
ciembre, después de un sangriento sitio y una reñida 
pelea, la formidable fortaleza de Álamo y la ciudad de 
Béjar. El Jeneral Cos y su ejército fueron hechos 
prisioneros, y no quedó un Mejicano sobre las armas. 
Pero Santa Anna, siempre activo y alerta, estaba 
reuniendo sus fuerzas ; y en Febrero de 1836, se aproc- 
simaba con un ejército de 8,000 hombres. 
1 836. Desgraciadamente ecsistian divisiones en los consejos 
Mar. 6. tcjauos cuaudo la pequeña é insuficiente guarnición de 
^^Aiamo^" Álamo se vio atacada por esta poderosa fuerza acau- 
dillada por un hombre que unia á la sutilidad del tigre, 
su fiereza y crueldad. Trávis, comandante del fuerte, 
solo tenia 160 hombres, los cuales pelearon durante 
toda una noche de sangre, hasta que cayó su jefe junto 
con toda la guarnición, escepto siete, que también 
fueron pasados á cuchillo, sinembargo de que pedían 
cuartel. 
Marzo 12. Entretanto, se habia reunido en Washington, á 
^?fbc"ía- ^^^^^^s ^^^ rio Brazos, una convención tejana que desde 
rail su ¡n- cl día 2 dc Marzo declaró la Independencia. Ha^ 
dependen- y^^.^ gj¿^ g^ dcsco, dcciau los dcleofados, reunirse con 

vía» ' O ' 

sus hermanos mejicanos para sostener la constitución 
de 1824. Apelando entonces al mundo por las ecsi- 
j encías de su situación, se declararon constituidos en 
REPÚBLICA independiente, y encomcndárou su causa 
al Supremo Arbitro de las naciones. 

Mandaba el fuerte de Goliad el Coronel Fanning, 
al cual, habiendo pedido refuerzo á las autoridades 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 31? 

tejanas, se le dieron órdenes para que abandonase su ^^rte iy. 
puesto, y salvase la guarnición por medio de una re- per. m. 
tirada.* Los Mejicanos le abrumaron con la superiori- ^^^' ^^' 
dad de su fuerza ; y el se rindió con la condición de 
que se les tratase como prisioneros de guerra ; pero 
Santa Anna dispuso que fuesen fusilados ; y así murió- 1836. 
ron 400 hombres desarmados é inofensivos. Uno de Marzos?, 
los soldados condenados á aquel suplicio, esclamó — í^n'lf^S" 

, 1 / " r » en Goliad. 

" V an a fusilarnos ; volvámonos para que no nos 
maten por la espalda." Un momento después se dio 
la voz de fuego y cayeron muertos los prisioneros. 
Fanning fué ejecutado al siguiente dia, y se negó 
sepultura á su cadáver. Aquellos hombres eran Ame- 
ricanos : Fanning habia sido oficial en el ejército de 
los Estados-Unidos ; y luego que se supo la horrorosa 
historia de este asesinato, se encendió en los pechos 
de los Americanos el odio contra sus autores y la sim- 
patía hacia las víctimas. A esto se siguió la anecsion, 
y la guerra de Méjico, 

El dia 21 de Abril, el ejército principal de los Teja- Abril 21. 
nos, mandado por el Jeneral Houston, tuvo un San Jacin- 
encuentro con los Mejicanos, cuyo número era doble d^*M. 838, 
del suyo, cerca del San Jacinto. Los Téjanos se lanza- ^^ ^« T. 
ron furiosamente á la batalla, al grito de " acordaos 
de Álamo !" Pelearon á menos de medio tiro de 
fusil, y en espacio de media hora derrotaron completa- 
mente á los Mejicanos, matando é hiriendo un número 
mayor que todo el ejército tejano. Entre los prisio- 
neros tomados después de la batalla se hallaba el mis< 
mo Santa Anna ; el cual, como gobernante supremo 
de Méjico, reconoció por medio de un tratado la inde- 
pendencia de Tejas, señalándole por límites occiden- 
tales el rio Grande. Después de su regreso, fué 
negado este contrato por Méjico, y por el propio Santa 
Anna, á pretesto de haber sido hecho cuando se halla- 
ba prisionero. 

Aunque los Estados-Unidos, Inglaterra y otras po- 



* La autora do esto libro ha bícIo recientemenio informada 
acerca do este hecho por el jeneral, hoy senador, Ilouston. 
Fanning habia salido del fuerte y trabado un combato con los 
Mejicanos ; en el cual se lo hizo prisionero y se lo llovó otra vez 
á lá fortaleza ; do manera que la matanza fué en Goliad. 



318 HISTORIA DK LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTE IV. tencias reconocieron la independencia de Tejas, Méjico 
PER. iiíT reclamó siempre el pais, á pesar de todos sus cambios 
CAP. VI. ¿g gobierno ; y de cuando en cuando enviaba tropas 
183T. para renovar la guerra con escursiones de pillaje. En 
Mar. 3. 1841 enviárou los Téjanos una partida de 300 hombres 
íí^^cen ^ l^s órdenes de McLeod, (de los cuales la mayor 
la indepen- parte eran Americanos) para tomar posesión de Santa 
Tejas, té, capital de Nuevo-Méjico, á la orilla oriental de Rio 
Grande. Estos fueron hechos prisioneros por los Meji- 
canos y tratados con la mayor crueldad. 
1842* El Jeneral WoU enviado por Santa Anna para in- 
Set. 11. vadir á Tejas, tomó á Béjar. Un ejército tejano, que 
'^idier ^* ^^ arrolló y rechazó, deseaba con ansia llevar la guen*a 
al interior de Méjico. Una partida de 300 hombres 
cruzó el rio Grande ; dirijióse hacia Mier y atacó 
aquel pueblo ; y aunque se les opuso una fuerza cuatro 
vezes mayor que la suya, se abrieron camino hasta el 
mismo centro de la plaza, mataron é hirieron doble 
número del que ellos contaban ; y después, aunque 
solo habian perdido 35 hombres, capitularon.* Estos 
prisioneros fueron tratados con gran rigor. 

Tejas hizo desde los primeros dias su solicitud para 
ser admitida en la Union Americana. El Jeneral Jack- 
son puso inconvenientes á ello, y después hizo lo mis- 
mo Van Burén, fundados en la ecsistencia de relaciones 
pazificas con Méjico y en el estado incierto de los 
límites de Tejas. Mr. Tyler volvió á presentar la 
proposición, que no fué aprobada en el Congreso ; 
pero la gran masa del pueblo americano estaba á favor 
de la anecsion. Los candidatos Whigs para la Presi- 
1 845. ^^i^cia y Vice-Presidencia, eran Enrique Clay y Teodoro 
Poik Presi- Frelinghuysen ; y los demócratas, Jaime K. Polk y 
dÍÍes^- ^^^i^ ^- Óall^> comprometidos á favor de ella. Elijié- 
Presidenté. Tonsc á estos dos ültimos, y fueron debidamente inau- 
gurados el dia 4 de Marzo de 1845. El dia 28 de 
^raieclar í'^^^^^^» áutcs dc la inauguraciou, adoptó el Congreso 
h Tejas, la ley para anecsar á Tejas ; disponiéndose en ella que 
de aquel tenitorio podian formarse estados adicionales. 



* El Jeneral Greene, en su Diario de la Espedicion, dice quo 
fueron inducidos á rendirse por el Jeneral Fisher, su jefe, que 
habia perdido el juicio á consecuencia de una herida; 7 añade 
quo esta partida de 800 hombres mato é hirió á 800 Mejicanos. 



CAP. VI. 

Marzo i. 
La firma ol 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 319 

con esclavitud en caso de hallarse al sur de los 36}° de partk iv. 
latitud ; pero sin esclavitud, en caso de estar al norte per. m. 
de dicha línea. El Sr. Almonte, ministro mejicano en 
Washington, y que habia anunciado que Méjico de- 
clararla la guerra si se anecsaba á Tojas, dio aviso de Presidente! 
que, puesto que América acababa de consumar " el 
hecho mas injusto que se recuerda en la historia," 
cesaba desde entonces toda negociación. 

Méjico, bajo la influencia de preocupaciones que se 
sobreponían á su natural magnanimidad, era para los 
Americanos un vecino injusto y perjudicial. Tales 
hablan sido los agravios cometidos contra las personas 
y propiedades de los ciudadanos americanos en Méjico, 
que á no ser una nación mas débil y una república 
hermana, se habría declarado la guerra durante la ad- 
ministración de Jackson. Van Burén recomendó me- ,««0 
didas beUcosas, y los Mejicanos recurrieron á negocia- f^^^^ 
clones. En 1839 se ajustó un tratado por el cual Mejicano, 
convenían en pagar grandes indemnizaciones á los 1843. 
Americanos perjudicados. Modificóse este tratado en Le modifi- 
1843, pero el gobierno mejicano habia fallado en *^ 
el cumplimiento de la mayor parte de lo estipulado. 

Tejas espresó su asentimiento en ser parte de la 184:5. 
Union Americana, por medio del decreto de Julio 5 de Complétase 
1845. Dos dias después se dirijió al Presidente Polk ^»»"«««'°"- 
una solicitud, pidiendo que se enviase una fuerza para 
protejer á Tejas contra la amenazada invasión de Mé- 
jico ; y la administración elijió juiciosamente para 
comandante de aquella espedicion al Coronel Zacarías Zacarías 
Taylor. El dia 30 de JuUo se le comunicaron ór- ^^^^^^' 
denes por el Ministerio de la Guerra para que avanzase 
hacia el rio Grande, tanto cuanto le dictase la pru- 
dencia ; y á consecuencia de ello marchó Taylor, y 
sentó sus reales en Corpus-Christi. Entretanto, se 
habia reunido una fuerza mejicana en la márjen occi- 
dental del Rio Grande. 

Aunque se habia puesto fin á toda negociación pazí- Poik pro- 
fica, el gobierno americano hizo insinuaciones de paz ^p^^* 
por medio de Mr. Black, cónsul de los Estados-Unidos 
en Méjico. Hallábase entonces á la cabeza de los 
negocios públicos de aquella nación el Jeneral Herrera, 
uno de los mas sabios patriotas mejicanos. Estaba 
inclinado á favor de la paz, y aseguró privadamente 




TBaalnnfltinB 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



321 



que recibiría á un comisionado especial para entrar 
en negociaciones con respecto á Tojas, siempre que el 
gobierno americano retirase la escuadra con que ame- 
nazaba á Vera Cruz ; lo cual así se hizo. 

La anecsion habia convertido en odiosidad y espíritu 
de venganza la antigua adversión de los Mejicanos ; y 
el que entre ellos mas denigraba á los Americanos, y 
mas alto abogaba por la guerra, era el mas popular 
favorito. Tal sucedía con Paredes, cuyo partido 
denunció á Herrera como traidor, por atribuírsele sos- 
pechosas comunicaciones con los enemigos de la na- 
ción. Aun luchaba éste por mantener su puesto, 
cuando llegó á Méjico Mr. Slidell, enviado por Mr. 
Polk, y sohcitó audiencia. Negóse Herrera á su 
misión, fundado en que el gobierno americano le en- 
viaba como encargado de arreglar todas las diferencias 
entre ambas naciones, y no como comisionado con res- 
pecto á la cuestión de Tojas meramente ; y que pre- 
sentaba todas las cuentas americanas, cuando Méjico 
solo habia propuesto liquidar aquellas partidas que 
aparecían en las suyas propias. Aun con semejante 
negativa, no procedió Herrera con toda la violencia 
que placía á los Mejicanos ; por lo cual le depusieron, 
ecsaltando en lugar suyo á Paredes. 

El día 16 de Enero de 1845 ratificaron los Estados- 
Unidos un tratado con China, que había sido ajus- 
tado en aquel país, entre Mr. Cushing, Enviado 
Estraordínario Americano, y el comisionado del Em- 
perador chino. 

Oregon. — ^Reclamaban á la vez Inglaterra y Amé- 
rica la estensa porción de este país, que yace al norte 
del rio Colombia, y se dilata hacia los establecimientos 
rusos. Dicho rio y sus vecindades pertenecen á los 
Americanos por derecho del descubrimiento hecho en 
1792 por el Capitán Grey, de Boston ; y por las es- 
ploracíones de Lewís y Clark, empleados por el go- 
bierno americano, en los años de 1804 y 1805. Juan 
Jacobo Astor, de Nueva- York, fundó en 1811 el pueblo 
de Astoria, en la boca del rio Colombia. Sinembargo 
la primera casa inmediata á sus aguas fué establecida 
á la márjen del rio Lewís en 1808, por la Compañía 
de Píeles de Misuri. 

Tal carácter de seriedad habían tomado los diferen- 

21 



PARTK IV. 

PER. III. 
CAP. VI. 



Deo. 20. 

No es ad- 
mitido Sli- 
dell. 



Dio. 29. 

(Revola- 
cion en Mé- 
jico.) • 



1846. 

Paredes 
Presidente. 



1T02. 

(Grey na- 
vegando 
abordo del 
Colombia 
da al rio el 

nombre 
de sa ba- 
que.) 




P ARTE IV. (jjas con la Gran Bretaña, que amenazaba ya la guerra ; 
PER. 111. pero tranzáronse, sinembargo, por medio de un tratado 
CAP. vil. q^g g^ ajustó en Washington entre Mr. Packenham, 
184:6. embajador británico, y Mr. Buchanan, secretario de 
Jan. 18. estado americano. Por dicho arreglo se marcó como 
Waíhhig-* líí^itG setentrional del Oregon, la línea de los 49° de 
'O"- latitud ; pero al mismo tiempo se concedió á los Bri- 
tánicos el todo de la Isla de Vancouver, y el derecho 
de navegación del rio Colombia, conjuntamente con 
los Estados-Unidos. 



CAPÍTULO VII. 

GUERRA DE MÉJICO. ^EJÉRCITO DK OCUPACIÓN. 

Tayior en- El Jencral Taylor recibió orden del ministro de la 

RioGrínde. guerra, en 13 de Enero de 1846, para situarse en la 
boca del rio Grande. El efecto de esta disposición 
fué precipitar la colisión de las armas, y dar á los 
Mejicanos la ventaja del grito de invasión. El Jeneral 
Taylor levantó sus reales de Corpus-Christi el dia 8 
de Marzo ; y el 18 se encontró con una partida de 
merodeadores mejicanos á caballo, llamados rancheros, 
los cuales le amonestaron de que habia pasado los 
límites de Tejas. El dia 25 llegó el ejército á Punta 
Isabel, cuya población habían incendiado las autori- 
dades americanas antes de abandonarla ; pero Taylor 
salvó la mayor parte de los edificios, á costa de gran- 
des esfuerzos. La naturaleza de la costa requeria que 
elijiese aquel lugar para depósito de sus pertrechos ; 
y dejando allí con ellos 450 hombres á las órdenes del 

Marzo 28. Mayor Munroe, marchó adelante, y se situó en la boca 
frente*á ^^^ ^^ Grande, frente á frente de Matamoros. Los 

Matamo- Mcjícauos levantaron inmediatamente baterías en aquel 
punto, dirijidas contra su campamento ; Taylor se 
atrincheró, y sin demora dio principio á la construcción 
de un fuerte cuyos cañones amenazaban el centro de la 
ciudad. A pesar de esto, el Jeneral Taylor se portaba 



ros. 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 323 

con la mas cumplida cortesía, manifestando que venia f ^r te iy. 
en son de paz, para protejer á Tejas, no para invadir per. m. 
á Méjico ; pero que si se le atacaba, sabría cómo de- ^'*^-^"* 
fenderse. 

Taylor tenia razones para esperar el ataque de im 1 846. 
momento á otro. Paredes habia llamado al servicio Ab. lo. 
las mejores tropas de Méjico, acaudilladas por sus mas ctom^ot 
hábiles jenerales, y marchaban ya á reunirse en direc- ios ranche- 
cion de Rio Grande. Todo era apariencia de guerra '^^i^^.*" 
en ambas márjenes del rio ; en la ima, montando ó 
relevando guardias ; en la otra, preparando artillería. 
Llegó por en' 'ices el Jeneral Arista, y tomó el mando 
en Matamoros. El gobierno mejicano hizo su formal 
declaración de guerra el dia 23 de Mayo. El 24, Ab. 24. 
envió el Jeneral Taylor al Capitán Thomton, con 60 RómoeMe 
dragones, pocas millas rio arriba, con objeto de hacer tiSadei. 
un reconocimiento ; cayeron en una emboscada, y vién- Pé»jJ- de loa 
dose rodeados por ima fuerza muy superior, trataron 
de retirarse, abriéndose paso á mano fuerte ; pero se 
les obligó á rendirse, con pérdida de 16 muertos y 
heridos. 

La noticia que de este primer derramamiento de Asombro y 
sangre comunicó el Jeneral Taylor, llenó de sorpresa 
y ajitacion al Congreso y pueblo americanos. Su Mayoii. 
ejército se hallaba cercado y amenazado de peligro Mensaje es- 
por aquellos mismos soldados que hablan cometido los traor^- 
asesinatos de Goliad y Álamo ! Apoderóse de toda presidente, 
la nación una especie de frenesí. El Presidente anun- 
ció al Congreso que los Mejicanos habían " invadido 
nuestro territorio y derramado la sangre de nuestros 
ciudadanos, en nuestro propio suelo ;" á lo cual res- 
pondió el Congreso que " la guerra ecsístia desde luego 
por el acto de Méjico ;" y dos días después, adoptó Mayo 13. 
una ley para que se reclutasen 50,000 voluntarios, en- Acta del 
ganchados por un año, y destinó la suma de 10,000,000 p^a^fJ^ 
de pesos para atender á los gastos de la guerra, tarhom- 
Estas fueron las medidas que por lo pronto se dic- '*'"'^f*°®" 
táron. 

Puesta la guerra en manos del poder ejecutivo, fué 1846* 
su plan y así parece por sus resultados, tomar por vía Pian del 
de indemnización y como adquisición permanente, ^^^^ ^**' 
aquella parte del territorio mejicano que yace entre 
los antiguos Estados-Unidos y el Pazifico ; llevando 



324 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTK IV. 

PER. III. 
CAP. Vil. 



Mayo 15 
y 16. 



Basto plan 
de cam- 
paña. 



Ab.28. 

Batalla de 

Walker. 



de* esta manera la guerra á las partes mas vitales y 
ricas de aquella nación, á fin de que el pueblo se in- 
clinase á admitir la paz, y algún dinero para cubrir 
sus necesidades, aun cuando fuese á costa del sacri- 
ficio de este territorio, y la cesión de Tejas hasta el rio 
Grande. 

El poder ejecutivo de los Estados-Unidos, ayudado 
por el jefe del Ministerio de la Guerra, y por el Jene- 
ral Scott, trazó en espacio de dos dias un plan de 
campaña que escedia en lo vasto de los espacios que 
abrazaba por mar y tierra, á todos los hasta ahora 
conocidos en la historia. Cierto número de buques 
habia de dirijirse á la costa de California, dando la 
vuelta por el cabo de Hornos, con objeto de ayudar á 
los que ya se hallarían allí, en la conquista del pais. 
En el Fuerte Leavenworth habia de reunirse un " ejér- 
cito del oeste," para tomar á Nuevo-Méjico, y dunjirse 
después hacia el oeste hasta el Pazífico, para cooperar 
con la escuadra. Un " ejército del centro," reclutado 
en diferentes y lejanas partes de la Union, deberia 
reunirse en San Antonio de Béjar ; y desde allí, inva- 
dir á Cohahuila y Chihuahua. Estos ejércitos habían 
de formarse en su mayor parte de jente bisoña ; pues 
la fuerza veterana de los Estados-Unidos no pasaba de 
9,000 hombres entre oficiales y soldados. 

El Jeneral Taylor, cuyo ejército se llamaba el de 
" Ocupación," recibió por entonces noticias del Capi- 
tán Walker, de que un gran numero de tropas meji- 
canas á su retaguardia, se hallaban interpuestas entre 
él y sus almacenes en Punta Isabel. Walker, á quien 
el Mayor Munroe dio órdenes de estacionarse allí para 
mantener abierta la comunicación, habia peleado por 
espacio de 15 minutos y sin mas que su compañía de* 
cazadores téjanos, armados de pistolas jiratorias,f 



* Creo que " cazadores" es, en lengua castellana, el meior 
equivalente de la palabra americana rangera. — Nota del Tra- 
ductor. 

t Ninguna mejora se ha hecho en estos dos últimos siglos, con 
respecto á instrumentos de destrucción, que sea comparable á 
las pistolas jiratorias de 6 tiros, inventadas en 1836, por Samuel 
CoLT, de Hartford, en Conecticut. Creemos que esta invención 
marcará una nueva época en el arto do la guerra. Los informes 
de los senadores Rusa y Shields, hechos al gobierno de los Esta- 
dos-Unidos en 1849 y 1851, demostraron que la superioridad do 



contra 1,500 jinetes mejicanos, matándoles 30 hom- 
bres y escapando luego ; después de lo cual se abrió 
camino con seis hombres á través del ejército meji- 
cano, para traer aquel aviso. 

No vaciló Taylor ; y saliendo de su campamento de 
Matamoros, donde dejó una guarnición al mando del 
escelente veterano. Mayor Brown, marchó con el resto 
del ejército y llegó á Punta Isabel, sin ser molestado. 
Los Mejicanos de Matamoros atacaron el campamento 
con sus baterías, y el Mayor Brown rompió el fuego 
de sus cañones contra el pueblo. Taylor oia con an- 
siedad el cañoneo, cuando recibió un mensaje de Brown 
en solicitud de ausilio. Habiendo recibido la guarni- 
ción de Punta Isabel un refuerzo de 500 hombres 
proporcionados de la fuerza de la armada por el Como- 
doro Conner, el Jeneral Taylor dijo eA su comunicación 
al Ministerio de la GueiTa, las siguientes palabras : " hoy 
marcharé con el grueso del ejército para abrir comuni- 
cación con el Mayor Brown, y mandar por delante per- 
ti'echos y artillería. Si el enemigo se opone á mi paso, 
le presentaré batalla, cualquiera que sea su fuerza." 

En aquella misma tarde se puso en marcha ; y al 
mediar el dia siguiente, dio vista al ejército mejicano, 
que formado en orden de batalla se estendia á distan- 
cia de una milla á través de su camino. Mandó 
Tayfor hacer alto á sus j entes, y que apagasen su sed 
en los ojos de agua que por allí se hallaban ; después 
de lo cual, los puso en orden de pelea. Bien que 
tuviesen los Mejicanos la elección del campo y doble 
fuerza de soldados, — al cabo de cinco horas de com- 
bate, se vieron en el caso de ceder á los Americanos 



PARTK lY. 

PER. III. 
CAP. VII. 



Mayo 1. 

Taylor en 

Panta Isa* 

bel. 



Mayo 3 7 9. 

Cañoneo 

del Fuerte 

Brown. 



Taylor sale 

de Punta 

Isabel. 



Mayo 8. 

Palo 
Alto. 

Fuerza de 

los M. 
3,000, de los 

A. 2.300. 
Pénl. de los 

M. 400, de 

los A. 40. 



las tropas americanas sobro las do Méjico duranto la última 
guerra, fué muchas vezcs debida á que las primeras so hallaban 
provistas, en mayor ó menor número, do esta especie do arma ; 
por medio de la cual podia un drajafon hacer lo quo seis en la 
primera car^a, y en una lucha proIon<2:ada ser igual á tres. 
Armados así los Americanos con la pistola j i mtoria, al paso que 
los Mejicanos carecían de ella, era de esperarse que, teniendo 
iffual bizarría, habrían los primeros de vencer un número superior 
al suyo. Pero las demás naciones pueden también armar sus 
tropas con pistolas jiratorias como los Americanos. Esto ínvon- 
tO; así como el de la pólvora, aumenta los riesgos de vida ; y 
haciendo mas cautos á ios hombres que se empeñan en la guerra, 
vendrá al cabo á convertirse á beneficio do los intereses de la 
humauldad. 



raz 



326 



HISTORIA DE LOS KSTADOS-UNIDOS. 



PARTK IV. 

PER. III. 
CAP. Vil. 

Mayo 9. 

Resaca de 
la Palma. 
Fuerza de 

los M. 
6,000, de los 

A. 2,222. 
Pérd. de los 
M. 600, de 

los A. 44. 



1846. 

Mayo 18. 

Taylor 

ocupa & 

Matamoros. 



Junio y 
Julio. 

Causas de 
la dilación 
de Taylor. 



Set. 5. 

El ejército 
en Marin. 



la victoria de Palo Alto. En esta batalla fué herido 
de muerte el Mayor Ringold. 

A las 2 de la tarde del siguiente dia, emprendió de 
nuevo su marcha el ejército ; y cuando habia avanzado 
cosa de 3 millas, se descubrió á los Mejicanos, muy 
bien apostados y provistos de artillería, en Resaca de 
la Palma. A las 4 dieron el ataque los Americanos, 
y el encuentro fué sobremanera reñido. Allí tuvo 
lugar la proeza del Capitán May, que á la cabeza de 
sus dragones, cargó contra ima batería mejicana, 
acuchilló sus artilleros, y se apoderó del Jeneral La 
Vega en el momento de poner la mecha á uno de los 
cañones. Los Mejicanos fueron completamente derro- 
tados ; y su parque, pertrechos, equipaje, y los papeles 
privados del Jeneral Arista, cayeron en manos de los 
Americanos. Al llegar al campamento, Taylor y su 
victorioso ejército llevaron el júbilo al corazón de los 
cansados combatientes ; pero el valeroso comandante 
del fuerte habia sido víctima, y Taylor puso el nombre 
de Brown al castillo en que habia hdiado y recibido la 
muerte. 

Grandes fueron las fiestas y luminarias con que en 
los Estados-Unidos se celebraron las victorias de Rio 
Grande. El ejército mejicano evacuó á Matamoros, 
y las autoridades civiles de aquel punto permitieron á 
los Americanos tomar pazífica posesión de él. 

Por donde quiera se encontraba á la juventud ame- 
ricana, pronta, ó mejor dicho, ansiosa de ir á defender 
á sus hermanos, combatir al enemigo, y marchar al 
" palacio de los Montezumas." El Jeneral Taylor se 
vio embarazado y detenido en su marcha por lo mal 
provisto de los voluntarios que vinieron á incorporár- 
sele. Los pueblos en la parte baja de Rio Grande 
habían sido tomados y ocupados por los Americanos ; 
y Caraargo, depósito de provisiones y pertrechos, tenia 
una guarnición de 2,000 hombres al mando del Jene- 
ral Patterson. 

Contando entonces el ejército una fuerza de 6,000 
hombres, púsose en marcha su primera división, á las 
órdenes del Jeneral Worth, el dia 20 de Agosto, hacia 
el interior del país. El Jeneral Taylor le siffuió in- 
mediatamente con la columna de retaguardia ; y el 
dia 5 de Setiembre, se reunieron en Marin las varias 



r 



^ 



divisiones. Prosiguiendo la marcha, acamparon el part» iv. 
dia 9 en Walnut Springs, á tres millas de Monterey. pkr. m. 
Allí, hacia el sur y el oeste, se elevaban las altas ^^' ^"* 
cimas de la Sierra Madre, y á su frente los muros de ^^?*" 
Monterey, erizados de cañones, y cercados por baluar- Spring». 
tes ; y en torno de ellos una rejion desconocida, — un 
pais invadido, con millares de encarnizados enemigos. 
La mayor parte de su tropas eran voluntarios bisónos ; 
pero tenian oficiales educados directa ó indirectamente 
en el colejio militar de West Point, y que en los com- 
plicados conocimientos del arte de la guerra, no tenian 
superiores. Pero sobre todo, tenian un jefe, sereno y 
reposado ; tan juicioso en sus proyectos, como enérjico 
en la acción. 

Dirijió su vista hacia las montañas, y hacia la parte js^^. 
del sudoeste descubrió que habia un abra hecha por sct.20. 
el pequeño rio de San Juan, y que por ella pasaba el Las tropas 
camino de Saltillo á Monterey. Concibió que trazan- ^iln deí 
dose una nueva senda por donde se llegase á la via del campamen- 
Saltillo, podrían interceptarse las provisiones del ene- diodia, 
migo, disminuyendo al mismo tiempo los medios de 
formidable defensa del enemigo. Consiguiendo la ha- 
bilidad de los injenieros americanos que se hallaban a 
las órdenes del Capitán Mansfield, encontrar dicho 
camino, se nombró al Jeneral Worth para desempeñar 
este importante servicio ; y en los dias 20 y 21, con- 
dujo una columna de 650 hombres, por im escabroso 
rodeo, hasta la via del Saltillo. Pero no consiguieron Batalla 
esta ventaja, sin sufrir alguna pérdida. En la mañana cerca de 
del 21, empeñaron con buen écsito una batalla, en la péía! arios 
cual se distinguieron el Coronel Hay y sus cazadores m.ioo. 
téjanos. Ganado así el camino del Saltillo, los prime- 
ros obstáculos que hablan entonces de vencerse al 
acercarse á la ciudad, eran dos baterías sobre ima 
colina. Los soldados marcharon cuesta arriba de és- 
tas, y frente á frente de sus fuegos. Tomáronlas, y '^^'JJJ ^^ 
volvieron sus cañones contra la tercera batería, que Fuertes 
era la principal, y se hallaba montada en un edificio y^So? 
de piedra á medio concluir, llamado Palacio del Obispo, 
y situado en la empinada loma Independencia. So- 
brevino la noche, y los cansados y hambrientos solda- 
dos tuvieron que sufrir los rigores de una tempestad. 
A las 3 de la madrugada, una partida á las órdenes 



L= 



f 



PLAN DE LA BATALLA 




del Coronel Childs, y conducida por los injenieros p^rtk iv. 
Saunders y Meade, treparon la colina : rechazaron una pkr. m. 
vigorosa salida del fuerte ; y entraron en él al mismo ^^^' ^"' 
tiempo que salían los prófugos mejicanos. Después ^^^' ^, 
de tomada esta batería, y vuéltola contra la ciudad, las palacio del 
fatigadas tropas, que hacia ya tres días se hallaban ^^^p^- 
fuera del campamento, y con sus filas destrozadas 
por la muerte, se mantuvieron á la retaguardia de 
Monterey. 

Entretanto, había procurado Taylor distraer de aquel Ataque de 
sitio, que era su verdadero punto de ataque, la aten- contraMoi^ 
cion del enemigo, por medio de una falsa embestida ^^y- 
por el frente ; pero con tanta valentía ejecutaron este 
movimiento el Jeneral Butler, el Capitán Backus y 
otros, que entraron en la ciudad, bien que con gran 
sacrificio de vidas, porque en cada calle había una 
barricada, y en cada casa un cañón apuntado contra 
ellos. Al siguiente día, la guarnición abandonó parte 
de las obras de defensa, entrando los Americanos en 
las casas, y abriendo brechas en las murallas. El 
Jeneral Quitman, que acaudillaba esta partida, avanzó 
hasta la plaza de armas. En la mañana del 23, la divi- 
sión mandada por el Jeneral Worth, atacó y tomó las 
posiciones del lado opuesto. El Jeneral Taylor pasó 
entonces al campamento de Worth, donde recibió al 
Jeneral Ampudia, comandante mejicano, que vino con 
una bandera de parlamento, so pretesto de que pronto 
había de celebrarse la paz, puesto que« Paredes había 
sido destituido, y el Jeneral Santa Anna se hallaba en 
el poder. El Jeneral Taylor supo que á causa de la 8^0^!^ 
esperanza que el Presidente Polk tenía en la favorable na. 
disposición de aquel caudillo mejicano, se había dado ^*y<> ^^* 
cierta orden á la escuadra, y que, cumpliendo con ella *®**» 
el Comodoro Conner, Santa Anna había regresado de 
Cuba á Méjico, sin ser molestado. 

El Jeneral Taylor no tenia hombres suficientes para 1846. 
custodiar los soldados mejicanos, sí los retenía como Set- 23. 
prisioneros, y su propio ejército necesitaba de todas -^^^^c»® 
las provisiones que podían encontrarse en Monterey. 
Sin hacer alarde de compasión, la tenia en realidad, y 
deseaba perdonar, especialmente á los no comba- 
tientes ; por lo cual, y con consejo de sus oficiales, por Mr. ° 
convino en un armisticio de ocho semanas, bajo con- ^^^ 



n 

330 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PARTE IV. (lición de que fuese aprobado por el gobierno arae- 
pKR. III. ricano ; pero no siéndolo, se renovó la guerra al cabo 
CAP. VIII. ¿g Yas seis. 



CAPÍTULO VIII. 

EJÉRCITO DEL CENTRO. MARCHA DEL JENERAL WOOL. 

BATALLA DE BüENA-VISTA. 

1 84e« La administración confió sabiamente al JeneraliWool 
Mayo 19. el cncargo principal de la recluta y preparación de los 
Ordenes del voluntaHos para el servicio. Aquel jefe recibió sus 
WmK órdenes en Troya, el dia 29 de Mayo ; salió inmedia- 
tamente para Washington, y de allí pasó á los estados 
de Ohio, Indiana, Ilinois, Kentucky, Tenesee y Misisipí, 
Julio 16. revistando á los voluntarios alistados, en los diferentes 
Rápida puntos de la Union, y admitiendo en el ejército á los 
*""o(w*** que eran hábiles para el servicio ; y el 16 de Julio, se 
millas en 3 habian ya inspeccionado, organizado y dirijido á sus 
"yRoS) respectivos destinos doce y medio regimientos, (de los 
hombres cuales, dos eran de caballería) que todos juntos com- 

ponian el numero de 12,000 hombres. 
Ag.i. Cerca de 9,000 de estos reclutas fueron á Rio 
Wooi en Grande, á reforzar el ejército del Jeneral Taylor. Los 
La Vaea. que habían de formar el ejército del centro fueron por 
varios caminos á reunirse en Béjar ; unos por el largo 
rodeo de Little Rock, en Arkansas, y otros por el 
Disciplina Golfo y La Vaea. En Béjar se dio principio *á aquella 
de vvooi. enseñanza y estricta disciplina de los voluntarios, que 
hizo que el cuerpo al mando del Jeneral Wool, bien 
estuviese estacionado, ó bien en marcha, fuese siempre 
una escuela de instrucción ; y que, junto con su gran 
cuidado en que estuviese siempre preparado y pronto 
todo lo que se necesitaba para la salud del soldado y 
facilitar su mejor servicio, le mereció el elojio de llamár- 
sele el "ejército modelo." 

El destino de Wool era á Chihuahua. Su fuerza, 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 331 



que ascendía á 500 veteranos j 2,440 voluntarios, p^rtk iv. 
cruzó el rio Grande en Presidio, por un puente volante pkr. m. 
preparado al intento. Desde aquel punto marchó *'^-^>"- 
hacia el este, por espacio de 26 millas, hasta Nava, Wooi sale 
por un arenal, sin encontrar una sola gota de agua, ni '^^cruzl'^éi^ 
una habitación humana. Las tropas, al cruzar las R>o 
sierras de San José y Santa Rosa, encontraron esca- "^^ ^' 
brosas lomas de piedra y profundas gargantas de mon- 
tañas ; y á menudo era necesario reparar ó abrir cami- 
nos, para que pudiesen pasar sus 300 carros pesada- 
mente cargados. Algunas vezes, al acercarse el ejército, 
sorprendido el pueblo ignorante, creia tener sobre sí las 
partidas de bandidos mejicanos. Las mujeres salían 
de sus casas, dando gritos de terror, y se abrazaban 
con las cruzes que había á los lados del camino, tal vez 
en el sitio donde había sido muerto algún amigo suyo, 
cuya suerte se creían prócsimas á participar ; pero los 
mejor informados saludaban con alegría la llegada del 
Jeneral Wool ; el cual protejia á los pazíficos y dé- Oct. 31. 
biles contra los desmandados y fuertes ; y al pasar por Wooi en 
San Femando y Santa Rosa hacía Moncloba, su lie- ^^^ ° ^ 
gada se anunciaba como la de un amigo ; y desplegó (Ejercicios 
allí pazíficamente la bandera americana sobre la casa y campa- 
de gobierno de la provincia. Estando en Moncloba le radeía^ 
comunicó el Jeneral Taylor la noticia de la toma y °*^^fg ^ "' 
armisticio de Monterey ; y supo también que la proyec- armisticio.) 
tada ruta hacia Chihuahua era impracticable. Tanto 
él como el Jeneral Taylor creían imprudente retirar 
asi sus fuerzas del sitio de la guerra ; puesto que la 
toma de Nueva-Leon y Cohahuíla daba á los Ameri- 
canos el dominio de Chihuahua. 

El 25 de Noviembre, marchó el Jeneral Wool há- Nov.ss^ 
cía Parras, aconsejándole el Jeneral Taylor que esta- ^^°'^' 
bleciese un puesto en aquella fértil rejion, y se abaste- ^^MÍ^cfobí 
cíese de provisiones, de que carecía su ejército y no 4 Parras, 
podían encontrarse en la comarca de Monterey. En 
Parras se recibió al Jeneral Wool con toda la cortesía 
debida á un distinguido huésped. El rigor de su dis- 
ciplina no solamente mejoraba la condición de su 
ejército, sino que inspirando confianza al pueblo, que 
hacía tanto tiempo era víctima de la anarquía, se ganaba 
sus afecciones y le hacia desear un gobierno mejor. 
Obtuviéronse provisiones en abundancia y quedaron 



382 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTE IV. 

PKR. III. 
CAP. VIH. 

Nov. 14. 

Toma de 

Ttimjjco 

17 :*altillo. 



Dic. 17. 

Mensajero 
de VVorth. 
Wool sale 
de Parras. 



Rápido 
movimien- 
to. 

^cott re- 
emplaza él 
Taylor. 



tío despoja 

de sus 

fuerzas h 

Taylor y 

Wool. 



plenamente satisfechas las necesidades de los dos 
ejércitos. 

Entretanto, el Jeneral Taylor habia seguido su mar- 
cha hacia Victoria, capital de Tamaulipas, esperando 
cooperar con el Jeneral Patterson y una fuerza naval, 
en la reducción de Tarnpico. Pero aquella plaza se 
habia rendido ya al Comodoro Conner desde el 14 de 
Noviembre. El Jeneral Butler habia quedado encar- 
gado del mando en Monterey. Saltillo, capital de 
Cohahuila, de que los Americanos habian tomado pazi- 
fica posesión el 1 7, recibió una guarnición y fué puesta 
á las órdenes del Jeneral Worth. 

Habiendo por entonces destituido á Paredes los volu- 
bles Mejicanos, y dado plenos poderes á Santa Anna, 
habia éste concentrado una fuerza de 22,000 hombres 
en San Luis de Potosí. El Jeneral Worth, á 60 millas 
adelante de Monterey, y á 200 de Victoria donde se 
hallaba Taylor, recibió entonces la sorprendente noticia 
de que inmediatamente se dirijiria esta fuerza contra 
él, que solo tenia 900 hombres ; y envió un mensajero 
á toda priesa, instando á Wool para que acorriese en su 
ayuda con toda su fuerza. Dos horas después de re- 
cibido el mensaje, ya estaba en marcha el Jeneral 
Wool con su columna entera y su gran tren de carros. 
Solo 14 de sus soldados se hallaban imposibilitados de 
marchar, á causa de mala salud ; y era tal el agrade- 
cimiento del pueblo protejido, que las Señoras de Parras 
se presentaron y voluntariamente llevaron á sus casas 
á los soldados enfermos. En 4 dias anduvo el ejército 
120 millas, hasta Agua Nueva, 7 leguas mas allá de 
Saltillo. 

Hallándose todavía en Victoria el Jeneral Taylor, 
supo que habia de atacai-se la ciudad de Méjico por 
via de Vera Cruz ; y que el Jeneral Scott, nombrado 
para dirijir esta invasión, debería supeditarle en el 
mando del ejército de Méjico como mas antiguo que 
él. El Jeneral Scott habia de sacar su fuerza de la 
del ejército de Taylor ; y asi lo hizo, tomando la flor 
de sus tropas, y disponiendo que " se quedase á la de- 
fensiva," hasta que se enviasen nuevos ausilios por el 
gobierno. Taylor á pesar de sus opiniones, obedeció 
prontamente la orden, y despachó para Vera Cruz la 
mayor parte de sus tropas veteranas, y voluntarios. 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



333 



Esta orden comprendia también á las fuerzas del Jene- 
ral Wool ; pero ambos jenerales se reunieron con las 
que les quedaban, y rechazaron el ataque del ejército 
mas formidable de todos los que Méjico mandó al 
campo de batalla. 

El Jeneral Taylor supo que Santa Anna le amenazaba, 
por ciertas decididas demostraciones ; y dejando una 
pequeña guarnición en Monterey, avanzó hacia el sur 
con cerca de 300 hombres hasta el campamento de 
Wool en Agua Nueva. Reunida la fuerza de entram- 
bos, ascendia entre oficiales y soldados, á 4,690 ; y 
Santa Anna se aprocsimaba con mas de cuatro tantos 
de aquel número, fuera de 3,000 hombres de caba- 
llería veterana mandados por el Jeneral Miñón, y 1,000 
á las órdenes del Jeneral Urrea, que se hablan en- 
viado de avanzada, para atacar las posiciones america- 
nas, destruir gus almacenes y cortarles la retirada. 

El ejército permaneció acampado en Agua Nueva 
hasta la tarde del 21 de Febrero. Santa Anna se 
acercaba : habíanse levantado los reales de Agua 
Nueva, y creyendo que el enemigo se retiraba acobar- 
dado, lo persiguió vivamente, hasta que entró en la 
garganta de la montaña de Angostura, sitio que de 
antemano habían escojido los jenerales americanos para 
campo de batalla. Taylor dejó al Jeneral Wool el 
mando activo de la batalla de Buena Vista ; mientras 
que por su parte, ansioso de salvar sus pertrechos 
amenazados por Miñón, se dirijió hacia Saltillo. 

En la mañana del 22, dispuso el Jeneral Wool sus 
j entes en orden de batalla. El abra de la montaña 
era la llave de esta posición, y en ella colocó la batería 
del Capitán Washington. Era aquel día el ani- 
versario DEL nacimiento DEL GRAN WASHINGTON, 

y el grito de batalla había de ser " ¡ la memoria de 
Washington !'* Desde sus posiciones tendieron la vista 
las tropas hacia el sur, por medio del abra ; y vieron 
cómo salía de entre nubes de polvo, la numerosa 
hueste mejicana, cuyas brillantes armas reflejaban la 
luz del día, ostentando los variados y vivos colores de 
sus uniformes y estandartes. Al acercarse, su deli- 
ciosa música suspende aun el embotado oído del 
guerrero ; pero pronto se levantan mas altos que ella 
los vítores de los Americanos, al ver aparecer en el 



PARTK IV. 

PER. ni. 
CAP. VIII. 



184T. 

Aprocsl- 
mase Santa 

Anna. 
Gran desi- 
gualdad 
de faerzas. 



Santa 
Anna en- 
gañado se 
retira á una 
mala 
posición. 



Feb. 22. 

BU&NA 

Vista. 

Se presenta 

el ejército 

mejicano. 



334 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTK IV. 



( 



PER. III. 
CAP. VIII. 

3 de la 
tarde em- 
pieza la ba- 
talla. 
Férd. de los 

M. mas 
de 300 : de 

los A. 
4 heridos. 



Davis y los 

Misisipia- 



no. 



O'Brien. 



Washing- 
ton. 



Ataque al 

cam- 
pamento. 



Baja estra- 

tajema 

de Santa 

Anna. 



campo al Jeneral Taylor, á quien consideran como 
invencible. ' 

A cosa de mediodía, destacaron los Mejicanos una 
partida hacia las alturas del este, á la izquierda de los 
Americanos. A las tres de la tarde se dio principio á 
la batalla. Los rifleros, á las órdenes del Coronel 
Marshall, salieron al encuentro de los Mejicanos que 
se avanzaron y que no pudieron hacer estrago alguno 
en las filas americanas, al paso que por su parte su 
frieron pérdida grande. Sobrevino en esto la noche, 
y los Americanos se quedaron sobre las armas. A las 
dos de la madrugada comenzó el enemigo el segundo 
ataque de aquella jornada. 

No bastan palabras para pintar la peligrosa situa- 
ción del pequeño número de Americanos que pelea- 
ron, y al fin obtuvieron la victoria, en la larga y 
sangrienta batalla de Buena Vista. Agimos de los 
voluntarios huyeron al principiar el dia ; y esforzán- 
dose por reunirlos el Capitán Lincoln, edecán del 
Jeneral Wool, perdió su preciosa vida. En cierta oca- 
sión atacaron los de Méjico el ala izquierda de los 
Americanos, y llevábanlos arrollados, cuando les salió 
al encuentro y los rechazó el Coronel Jeflferson Davis, 
con los seguros rifles de los voluntarios del Misisipí. 
Repetidas vezes se tuvo perdida la batalla, á no ser 
por la artillería volante, que rápidamente se mudaba 
de un punto á otro según lo requerían las circunstan- 
cias. Dos vezes rechazó el Teniente O'Bríen las masas 
enemigas á favor de su pequeña batería, empeñándose 
tanto en el encuentro, que solo pudo salvarse aban- 
donando parte de sus cañones. Washington, aunque 
atacado por repetidas vezes, mantuvo constantemente 
su posición. 

Una vez consiguió la caballería mejicana abrírse 
paso á la retaguardia de los Amerícanos, y atacaron 
su campo ; pero fueron rechazados. El Coronel Yell 
perdió la vida en este empeño. En cierta ocasión, 
halláronse en peligro varíos millares de Mejicanos ; 
pero Santa Anna los socorríó ; y cambió sus baterías 
para un asalto definitivo, valiéndose de la baja estrata- 
jema de enviar un parlamento, como para tratar de 
rendición. Este último ataque fué dirijido con gran 
furor contra el centro americano, que mandaba el 



mismo Taylor en persona. Por algmios momentos 
estuvieron los volmitarios en peligro de verse abru- 
mados por el numero ; y murieron los Coroneles Har- 
din, Clay y.McKee ; pero llegaron las baterías de Brag^ 
y Sherman, y por esfuerzos casi sobrehumanos, redi- 
mieron la suerte de la jomada. 

Santa Anna se vio obligado á retirar sus fuerzas 
grandemente mutiladas. Vino la noche del segundo 
dia : oficiales y soldados se hallaban alerta : los ca- 
ballos enjaezados : el campo sembrado con las victi- 
mas de la guerra. Los cirujanos americanos y sus 
ayudantes atendian al cuidado de los heridos, ya fue- 
sen de los suyos, ya del enemigo ; y veíanse también 
las mujeres mejicanas, que venían á consolar á los 
moribundos, ó á llorar sobre los muertos. 

Los Americanos estaban preparados para renovar la 
contienda. Los puestos avanzados habían llegado al 
campamento, haciendo marchas asombrosas. El Jene- 
ral Marshall con sus Kentuquianos montados, y el 
Capitán Prentiss con su artillería, habían venido desde 
el Paso de Rinconada, en un solo día, á través de 35 
millas de mal camino. Saliendo el Jeneral Wool con 
los primeros albores de la mañana para hacer un re- 
conocimiento fuera del campo, descubrió que el ene- 
migo ^e hallaba en completa retirada. Apresurán- 
dose á llevar esta nueva á la tienda de Taylor, se 
abrazaron y lloraron, al paso que los alegres vítores 
del triunfo resonaban por el campo de batalla. 

Antes de la pelea, habia prometido Santa Anna á 
su ejército las vidas y propiedades del enemigo, y 
habia enviado, ademas de tropas veteranas, hordas de 
rancheros, para ocupar los pasos de las montanas, de 
manera que ni un solo Americano escapase con vida. 
Un cuerpo de estas tropas atacó un tren de bagaje en 
Ramas, y fueron muertos 45 carreteros. El dia de 
la batalla, el Capitán Webster con su jente espulsó de 
Saltillo al Jeneral Minon con 1,800 hombres de ca- 
ballería. El 16 de Febrero, los Coroneles Morgan é 
Irvin derrotaron una partida enemiga en Agua Fría ; 
y el Mayor Giddings obtuvo una victoria en Cerralbo, 
el 1 de Marzo. 

La victoria de Buena Vista, sin el cual hubiera to- 
mado diferente aspecto el sistema de guerrilla, dejó á 



PARTK IV. 

PKR. III. 
CAP. VIII. 

Ultimo 

asalto de los 

Mej. 



Campo de 
batalla 

de Buena 
Vista. 



Feb. 23 y 
24. 

Retirada de 
Santa 
Anna. 
Férd. de los 
A. 710, 
de los M. 
2.500; y 
4,000 reza- 
gados. 



Preparativo 

de Santa 

Anna. 

Feb. 26. 

Aeaa Fría. 

Pérd.de 

los M. 60, 

de los A. 6. 

Marzo 7. 

Cerralbo. 
Fuerza me- 
jicana 
1,600, Ame- 
ricanos 
620. Pí^rd. 
de los M. 
45, de los 
A. 17. 



CAP. IX, 



PARTE IV. los Americanos en tranquila posesión de las provincias 
PER. ui. setentrionales de Méjico. Terminadas allí las opera- 
ciones activas, volvió el Jeneral Taylor al cabo de pocos 
meses, á recibir altos honores de su pais ; y se dejó al 
Jeneral Wool en Monterey, para que gobernase y pro- 
tejiese la rejion conquistada. 



CAPÍTULO IX. 

EJÉRCITO DEL OBSTE. CONQUISTA DE NÜEVO-MÉJICO Y 

CALIFORNIA. 

1846. Al principiarse la guerra, se hallaba ya una flota 

Jui. 7. sobre las costas de California ; y el Ministerio de Ma- 

sioat toma riña dio órdenes al Comodoro Sloat para que en caso 

ret elTcSi- ¿c haccrse la declaración, procediese sin mas aviso á 

fornia. emplear sus naves en proyectos hostiles. Persuadido 

de que ecsistia ya la guerra, Sloat tomó á Monterey 

el dia 1 de Julio de 1846. El dia 9, una parte de la 

escuadra, que operaba á las órdenes del Comodoro 

^Ston*!^ Montgómery, se apoderó de San Francisco. El 15 

llegó una fragata mandada por el Comodoro Stockton. 

El 17, el Comodoro Sloat destacó una partida á la 

misión de San Juan, para apoderarse de varios cañones 

jun. y y pertrechos que el enemigo habia depositado allí. Ya 

Julio, habia sido plantada en aquel lugar la bandera ameri- 

^loVcSl^ cana por el Coronel Fremont, que en 1845 habia sido 

fornianos euviado Dor cl ffobiemo, con 63 hombres, con el osten- 

americanos «ii i* ■ j i i • »/? a 

espulsan SI ble objcto de hacer esploraciones paziticas. Amena- 
¿ los gober- gado dc muerte por Castro, el comandante español, fué 
Mójico: (su y levantó á los plantadores americanos en la comarca 
Hamí^de hi dc Souoma y en las márjenes del rio Sacramento, 
revolución Uniéronse éstos á su jente, y con ellos espelió á las 
^ ^°'^ autoridades mejicanas de la vecindad de la bahía de 
San Francisco y del norte. El dia 5 de Julio declara- 
ron los Americanos califomianos su independencia, y 
pusieron á Fremont á la cabeza de ellos. Pocos (üas 
después llegaron noticias de que ecsistia la guerra en- 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 337 

tre los Estados-Unidos y Méjico ; con que se arrió con P'^rte iv. 
gran júbilo la bandera de California, y se enarboló en pkr. m. 
su lugar el pabellón americano. ^^' "• 

El Jeneral Castro se dirijió hacia Los Anjeles, que Agosto, 
era el sitio del gobierno civil. Y Stockton y Freraont,' ^^^^^l^ 
con sus fuerzas combinadas de mar y tierra, siguieron h^ 
adelante. Habiéndose retirado los Mejicanos, entra- ^^^^' 
ron en pazífica posesión de aquel lugar ; y el Como- 
doro Stockton publicó una proclama, tomando el título 
de Gobernador. Como éste y Fremont marchasen 
hacia el norte, ima fuerza mejicana, á las órdenes del 
Jeneral Flores, reconquistó á Los Anjeles y los pue- 
blos del sur, espeliendo las guarniciones americanas. 
Fremont aumentó su batallón californiano hasta el nú- 
mero de 428, con el cual en Diciembre y Enero ayudó 
á la conquista final de California. 

Ejército del oeste. Inmediatamente después de ^|í^^g°?®^ 
la declaración de guerra, comunicáronse órdenes por rei.856,'¡nf. 
el ejecutivo para organizar un " ejército del oeste," ih^'¿o,' 
que habia de ponerse á las órdenes del Jeneral Kearny, dmg. 407, 
con objeto de tomar á Nuevo-Méjico y California, y ^^ *'*"**"®"- 
reducirlos al dominio de las leyes americanas. El dia 
5 de Junio empezaron á presentarse los reclutas de 
este ejército en el Fuerte "Leavenworth, que era el 
punto de reunión. Los voluntarios elejian sus ofi- 
ciales ; y todos entraban en las filas en clase de solda- 
dos. Doniphan fué nombrado coronel del primer jj^^^ra- 
reiimiento de Misuri. A todos ellos se les dio instruc- miento de 
cion durante 20 dias por aquellos de sus oficiales que ^""'p"*°- 
habia sido estudiantes en West Point ; y así las artes 
y ciencias militares que en esta célebre escuela ense- 
ñaba el Coronel Sylvanus Thayer y sus asociados y 
sucesores, se transmitieron rápidamente á los entendi- 
dos voluntarios del oeste. 

El Jeneral Kearny, después de haber enviado por Jan. 26 y 
delante su bacjaie, y tomado en convoy el tren anual ., . ' , 

,, ,OJ»j T/.,/ 1 Marcha del 

de los comerciantes, cuyos carros ascendían a 415 (yendo ejér. Liega 
á traficar á Santa Fé y Chihuahua) se puso en camino ju^J>"j2^ 
con su ejército el dia último de Junio. Marcharon Arkansas. 
hacia el suroeste, á través del rio Platte y los brazos 
del Kansas ; á lo largo del Arkansas hasta el Fuerte 
Bent, y de allí hacia el sur hasta Santa Fé. 

El pais por donde marchaban era una sabana ; — 

22 



338 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PARTE IV. campo ancho, agreste, inmensa llanura, ó con suaves 
PER. III. ondulaciones ; — á las vezes todo verde, hasta donde 
CAP. IX. pQdia alcanzar la vista, y cubierto de altas y lozanas 

Escenas de yerbas I V ©n otras, vestido de innumerables flores, — 
luzíendo aquí el carmm de las vanas clases de rosa de 
sabana, ó el naranjado color del lirio silvestre ; y de 
cuando en cuando se mostraba el pálido verde, y el 
delicado blanco y rojo de la flor del mocasín,* que es 
la " bella favorita de la pradera." A lo largo del 
Arkansas encontraron las tropas grandes manadas de 
búfalos ; y les dieron caza y gozaron de la fiesta. 

De Jan- ¿ Pero se vieron espuestos á grandes trabajos. El 
*' ' terreno era á menudo tan blando y esponjoso, que los 
carros se hundian ; y era necesario añadir la fuerza de 
los hombres á la de los caballos para sacarlos. Era 
preciso terraplenar hondonadas y echar puentes so- 
bre torrentes ; y á vezes tenian los voluntarios que 
dormir por la noche en lugares infestados de culebras, 
lagartos, mosquitos, <fea. A menudo hacian largas 
marchas sin tener agua, y en algunas ocasiones casi 
les faltaba del todo el alimento. 
Ag. 18. El Jeneral Keamy entró pazificamente en la ciudad 

Kearny en- de Santa Fé, que contenia 6,000 habitantes : ocupó el 

Santa Fé. palacio del gobernador, y sobre él plantó el dia 18 de 
Agosto, el estandarte del águila de la América Re- 
publicana. Así pues, el ejército habia hecho en 50 

Establece dias aqucUa marcha de 900 millas á través del de- 

cívii!™** sierto. Al siguiente dia de su entrada el Jeneral 

Keamy se proclamó gobernador de Nuevo-Méjico. 

" Ahora sois," les dijo, ** ciudadanos de los Estados- 

Discütense ünidos ; y no debéis obediencia al gobierno mejicano." 

en"ei Cong. ^^^ hombres principales prestaron el juramento debi- 
do, ofreciendo sumisión á las leyes y gobierno de los 
Estados-Unidos. Estas medidas fueron causa de gran- 
des debates en el Capitolio americano, cuando allí se 
supieron ; suscitándose la cuestión de si la Adminis- 
tración se habia ó no escedido de sus facultades consti- 
tucionales, anecsando asi un territorio á la Union Ame- 
ricana, sin participación alguna del Congreso. 

Habiendo tomado posesión de Nuevo-Mójico el 



* Mocasín, nombre del calzado do los Indios.— i\^te del Tra- 
ductor, 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 339 



PARTE IV. 



Jeneral Kearny, y organizado un gobierno, encargando 

del poder ejecutivo á Carlos Bent, fué de su deber se- pkr. m. 



CAP. IX. 



guir hacia California. Nombró al Coronel Doniphan 
para sucesor suyo en la provincia ; pero dejándole ór- 
denes para que á la llegada de los voluntarios del Set. 25. 
Coronel Price, le entregase el mando, siguiese con su ^e*Santa* 
rejimiento y algunas fuerzas adicionales hacia Chihua- F6. 
hua, y allí diese cuenta al Jeneral Wool. 

Siguiendo por el rio Grande abajo, encontróse Marcha de 
Kearny con el fiel Cristóbal Carson, enviado espresa- ®*™^' 
mente por Stockton y Fremont (los cuales nada sabian 
de la aprocsimacion de su fuerza) para llevar sus in- 
formes á Washington. Por él supo Kearny, que la 
conquista que se proponia estaba ya hecha ; y encar- 
gando á un tal Mr. Fitzpatrick los. despachos de 
Carson, obligó á éste á volverse inmediatamente con 
él y su escolta de 100 dragones, mandando otra vez á 
Santa Fó 200 de sus soldados. Cruzando el Rio nov. 22. 
Grande en latitud de 33°, llegó al rio Gila, en las mi- Kearny 
ñas de cobre, el dia 20 de Octubre ; y siguiendo su ® ¿ei^GUa!* 
curso, se encontró en su desembocadui-a el 22 de No- 
viembre, en latitud de 32°. Desde aquí siguió por 
espacio de 40 millas, á lo largo del rio Colorado ; y 
después 60 millas hacia el oeste, á través de un árido 
desierto. El dia 2 de Diciembre llegó el Jeneral 
Kearny al pueblo de Wamas, establecimiento fronterizo 
de California. Habiendo sabido que los Califomianos 
del sur se hablan levantado y estaban con las armas en 
la mano, envió á un colono inglés con un mensaje al 
Comodoro Stockton, en San Diego ; el cual manió en 
su ayuda 36 hombres á las órdenes del Capitán Gilles- 
pie, que se le reunió el dia 5. Hallábase cerca un 
cuerpo del enemigo. A la mañana siguiente el jene- 
ral hizo montar á su partida en las cansadas bestias 
que los hablan traido desde Santa Fé, á 1,050 millas díc. 6. 
de distancia,, y al rayar el dia salió para San Pascual, g!^*^p^® 
donde tuvo un encuentro con 150 Califomianos mon- cual, fuer- 
tados, que acaudillaba Don Andrés Pico. Quedaron m.^iooT 
victoriosos los Americanos ; pero estas tropas de mas 
al norte vendían la victoria á un precio algo mas caro 
que los Mejicanos del sur. Kearny fué dos vezes 
herido, y murieron los Capitanes Johnson y Moore y 
el Teniente Hammond ; quedando heridos ó muertos 



340 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

pA RTK IV. mas de la mitad de los oficiales, junto con 19 de los 
pKR. III. soldados. Cuando se presentó el cirujano, le dio orden 
CAP. IX. gj comandante para que " atendiese primero á las heri- 
das de los soldados ;' y diciendo esto cayó desmayado 
por la pérdida de la sangre ; pero afortunadamente no 
eran peligrosas sus heridas. Hallándose sitiado con 
su pequeño ejército en la loma de San Femando, y sin 
provisiones algunas, ofreciéronse voluntariamente y con 
heroico valor Carson y el Teniente Beale ; y por la 
noche lograron abrirse camino hasta el punto en que 
se hallaba el Comodoro Stockton. Dióles éste una 
ayuda de 180 marinos, y regresando inmediatamente, 
salvaron á los sitiados, y los condujeron libremente á 
San Diego. 
184T. ^^ dia 29 de Diciembre, el Comodoro Stockton y el 
Enero 8 y 9. Jcncral Keamy, á la cabeza de 500 marinos y las 
Batalla de fuerzas de tierra, marcharon hacia la vecindad de la 
GabrÍkl. ciudad de Los Anjeles, para apaziguar la revuelta de 
^A'^'eroa" ^^^ habitantes : encontráronlos y pusiéronlos en der- 
deS»,deio« rota cl 8 dc Enero, en San Gabriel ; y al siguiente 
M. 70 u 80. ¿j.^^ tomaron pazifica posesión de Los Anjeles. Sa- 
Coneuga. bicudo los Califomiauos que aun se hallaban sobre las 

Cupitulan I ■T^ , , 1 • 

los Cali- armas, que se acercaba Jt" remont, pasaron por la ciu- 
*""oiir'^ dad, marcharon 12 millas hacia el norte, y se le 
Fremont. rindieron por medio de una honrosa capitulación. Con 

esto quedó del todo pazificada la California. 

Marcha de ^ siguicutc dia se reuiúéron los Americanos prin- 

Kearny. cipalcs CU la ciudad de Los Anjeles, para tratar de la 

Marzo 1. elccciou de gobernador. Stockton, que estaba pronto 

roe ama. ^ ^^^^ ^^ ^^j^^ ^-^ ^^ dcbia scrlo Fremout ; y 

Keamy reclamaba el empleo, en razón de la superiori- 
dad de su rango y la autoridad del Presidente ; pero 
Fremont se negó á obedecer la orden escrita de Keamy 
hasta que fuese dirijida desde Washington. Keamy 
le dejó en la casa de gobierno, y marchó hacia San 
Diego con los pobres vestijios de su jente. Alli fué 
reforzado por el batallón de los Hormones, á las ór- 
denes del Coronel Cooke ; y se dirijió luego á Mon- 
terey, donde en unión del Comodoro Shubrick, publicó 
una proclama como gobernador, anecsando la Cahfor- 
nia á los Estados-Unidos. 
Fremont^ Conocicndo al cabo Fremont que el Presidente no 
á caballo, estaba dispuesto á sostener su sistema de conducta, 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 341 

montó á caballo ; y en tres dias y diez horas anduvo parte iv. 
400 millas hasta llegar á Monterey, con objeto de per. m. 
hacer su demisión en manos de Keamy. Por en- ^'^'•*- 
tónces llegó el Coronel Masón con órdenes para re- 
emplazar á Kearny, y permitir á Fremont que se 
reuniese á su Tejimiento, ó llevase adelante sus esplo- 
raciones ; y en lugar de ello, obligósele á acompañar 
á Keamey en su jornada por tierra hacia el paso del 
sur ; se le arrestó en el Fuerte Leavenworth ; fué ^8- ^ 
juzgado en Washington por un consejo de guerra, 
y sentenciado finalmente á la pérdida de su empleo. 
Ofrecióle el Presidente que se lo devolvería; pero 
Fremont no quiso admitirlo de sus manos. 



Sa arresta 

1848. 

Su senten- 
cia. 



CAPITULO X. 

ESPBDICION DE DONIPHAN A CHIHUAHUA. ^REVUELTA 

EN NUEVO-MÉJICO. 

Tres dias después de haber partido de Santa Fé el i846« 
Jeneral Keamy, llegó el Coronel Pnce con sus re- set. 28. 
cintas. El Coronel Doniphan esperaba esto para dar ?«<» "ega 
principio á su marcha hacia Chihuahua ; pero el dia pé! * 
11 de Octubre recibió una orden de Kearny, fechada 
cerca de " La Joya," para que marchase con su reji- ^^ ^^ 
miento contra los Indios de Navajo, cuyos jefes no Enviase 4 
hablan venido á Santa Fé á tener el consejo de paz, Doniphan 
junto con las otras naciones de Indios, al cual se les **Uídi<w* 
invitó, y hablan ellos prometido concurrir ; y que en Navajos. 
lugar de esto, hablan hecho la guerra contra " los 
habitantes de Nuevo-Mójico, que se hallaban bajo la 
protección de los Estados-Unidos." 

Aprocsimábase el invierno, y las habitaciones de los jf^^. ii. 
poderosos Navajos, " señores de la montaña" de re- oiipín an- 
jiones desconocidas, se estendian á lo lejos hacia el ^¿iiJ^j^. 
oeste. A fin de invadir mas fácilmente su pais, divi- tre io« in- 
dio el Coronel Doniphan su Tejimiento en tres parti- ^^^' 
das ; una á las órdenes del Mayor Gilpin, que habia 



351 



342 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PARTic IV. ¿e tomar el camino del norte ; otra, mandada por el 
PER. ui. Coronel Jackson, que habia de dirijirse hacia el sur ; j 
^^^' *• la tercera, acaudillada por el mismo Doniphan, que 
Nov. 22. marcharía hacia el centro ; debiendo reunirse todos 
eon^w'^fn- ^^ ^P ^^ ^^o, y juntar allí á los jefes indios para 
dios celebrar un consejo. Ejecutóse todo según se dispuso, 
navajos. ^ pesar de increíbles sufrimientos ; y el dia 22 de 

Noviembre se formalizó un tratado de paz y amistad. 
Dic. 14 y De Valverde salió Doniphan con su ejército, forma- 
^^' do en tres divisiones, convoyando carros de bagaje y 
Doniphan trcucs de comcrciantes. Cruzó un espantoso desierto 
VaWerde ^® ^^ millas, llamado " Camino de los Muertos," en 
el cual ni agua, ni alimento, ni leña se encontraba, 
hasta llegar las tropas á Doña- Ana. 
Dic. 22. En Brazito, cerca del rio del Norte, topáronse con 
En Doña una fuerza mejicana, mandada por el Jeneral Ponce de 
mSias^dei Lcon, el cual envió á un oficial con una bandera negra, 
Paso, solicitando de Doniphan el presentarse ante él ; negado 
lo cual, dijo con altivez, — " nosotros no pedimos ni 
Dic. 25. ¿amos cuartel." Los Mejicanos avanzaron, haciendo 
Foeza ' trcs dcscargas. Echándose boca abajo los de Misuri, 
"piVd *d?*' Gí^^yóles muertos el enemigo ; pero al levantarse de re- 
idera cerca pcnte, rompiéron tan mortífero fuego contra los de 
de 200. pQi^(je^ q^e huyeron en confusión, dejando en el campo 
^"^'soó ^^^^^ ^® 2^^ hombres entre muertos y heridos. Recupe- 
Pérd. * ráronse las fuerzas de las tropas en el delicioso valle de 
7 heridos. £j Paso del Norte ; y desde alli se dirijian á rej iones 
hostiles y desconocidas. Supieron por este tiempo 
que el Jeneral Wool no estaba ya en Chihuahua ; pero 
m p * siguieron adelante sin miedo. Al salir de El Paso, 
noteWe" sc encontraron con un desierto de 75 millas de esten- 
^Uclosos*^ sion, donde todo el ejército se vio en peligro de morir 
vinos.) de sed. Gran numero de animales y algunos hombres, 
abrumados de fatiga, se echaron á morir en el camino ; 
y muchos oficiales y soldados arrojaron todo lo que 
sobre si llevaban, y agotando los últimos restos de sus 
Feb. 8. fuerzas, corrian ansiosos de llegar á un lago que habia 
f d^^'^Ei ^ ^^^^ de 10 millas de distancia. Pero aquella misma 
Paw. 16, providencia que tan á menudo salvó á nuestros ejér- 
toi^áí'cauwi ^^^^^ ^^ ^^^^ guerra, alivió sus sufrimientos, enviando 
de la sed. tan copioso aguaccro, que por entre las rocas corrian 
los torrentes que los refrescaron y salvaron. Ha- 
biendo llegado por último á la Laguna de los Patos, 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 343 

hicieron alto allí para descansar por un solo dia ; y el ^^rt» iv. 
18 emprendieron de nuevo la marcha. per.iii. 

Al aprocsimarse á Chihuahua el Coronel Doniphan, ^^^' ** 
supo que Don Anjel Frías, gobernador de la provin- ^eu. 28. 
cia, habia levantado un ejército de 4,000 hombres para ttZ^I^ 
salirle al paso, encontróse Doniphan con este formi- Fuerza 
dable cuerpo en una fuerte posición, guarnecida de "'i.tsif* 
artillería de grueso calibre, en el Faso de SacramentOy ^^J^"^- ^^ í<» 
á 18 millas de la capital; y su pequeño ejército de 1o¡a.Í9! 
menos de 1,000 valientes, derrotó allí un número cua- 
druplo de sus enemigos, peleando en terreno elejido 
por sus adversarios. Habiendo derrotado completa- 
mente aquel ejército, quedaron á merced del vencedor 
la ciudad y provincia de Chihuahua. Al siguiente dia 
se enviaron para tomar posesión militar de la capital á 
los Capitanes Reid y Weightman, que se habian dis- ¿^"^?^* 
tinguido en la batalla. Después de recojer los trofeos entra 
de su victoria entró el Coronel Doniphan con el grueso ®" huí"*^' 
de su ejército en la ciudad, el dia 2 de Marzo ; y 
enarboló el pavellon de su pais sobre un pueblo que 
en su recinto contaba 40,000 habitantes, y en cuya 
vecindad se encuentran algunas de las mas ricas minas 
de Méjico. Sus soldados gozaron seis semanas de w*yo22. 
primavera en aquel saludable clima ; al cabo de las s¡5f5ij^ 
cuales, se dirijiéron por vía de Parras á Saltillo, donde 
al fin se incorporaron con el Jeneral Wool. Su plazo 
de enganche terminó el dia último de Mayo ; y por 
via de Camargo y Rio Grande, llegaron á Nueva- Or- 
leans el dia 15 de Junio, habiendo andado 5,000 millas 
desde que se separaron del Misisipí. 

Durante este tiempo, los habitantes de Nuevo-Méjico ^n. 19. 
habian conspirado contra la autoridad americana. El d^"Bent**y 
dia 19 de Enero, fueron cruelmente asesinados en ismaa. 
Fernando de Taos, el gobernador Carlos Bent, el fiel- 
ejecutor Lee, y otro cuatro individuos. También ocur- victoria de 
rian asesinatos en otros varios puntos. El Coronel ^"°®' 
Price, comandante militar de Santa Fé, recibió la sor- En. 24. 
préndente noticia el dia 20, sabiendo al mismo tiempo Ganada. 
que contra él se avanzaba un fuerza, cuyo número se ^"* ^ 
aumentaba por momentos. El dia 23, se puso en mar- fu"„a m. 
cha con 350 hombres ; encontró al enemigo el dia 24, °f^^^ 
y le atacó y derrotó, haciendo lo mismo el 29 en el de'iosA. 
paso llamado M Emhudo. Los Americanos marcha- ^^^' 



344 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



FART K IV. ron en seguida á través de la montaña de Taos, sobre 
pKR. m. dos pies de nieve, y con un frió tan intenso, que se 
CAP. XI. iielaban sus miembros. En el pueblo de Taos se en- 
Feb. 5. contráron con el enemigo, atacaron sus fortificaciones, 
wTtIos. y 1^ arrojaron de ellas. Perdiéronse en este empeño 
Pérd. de los las prcciosas vidas del Capitán Burguin y otros ofi- 
' ciales. Quince Mejicanos fueron ejecutados como 
conspiradores ; pero á pesar de haberse restaurado la 
paz, quedaba un secreto temor de que llevasen ade- 
lante sus planes. 



CAPITULO XI. 



1846. 

Nov. 18. 

Ordenes de 
Scott. 



184tt. 

Feb. 22 y 
23 

Batalla de 
Buena 
Vista. 



Mayo 7. 

El Jeneral 

Scott 

embarca sn 

ejér. 



INVASIÓN DE SCOTT. ^VERA CRUZ. CERRO-GORDO. 

Desde que Méjico se negó á tratar de paz, el go- 
bierno americano determinó atacar su capital por via 
de Vera Cruz. Elijióse acertadamente para llevar á 
cabo esta peligrosa empresa, al primer oficial del ejér- 
cito americano, el Jeneral Scott, á quien el secretario 
Marcy le comunicó su nombramiento el dia 18 de No- 
viembre, dándole instrucciones de que tomase la mayor 
parte de sus fuerzas del Jeneral Taylor. Santa Anna 
se hallaba con 22,000 hombres en San Luis de Potosí. 
Parecia probable que hubiera dado la vuelta hacia 
Vera Cruz, y, reuniéndose con las fuerzas que en aquel 
punto se hallaban, oponerse como podría haberlo 
hecho con un ejército de mas de 30,000 hombres, al 
desembarque del Jeneral Scott, antes que marchar 
contra el Jeneral Taylor. Pero (según supo Scott 
después de haber desembarcado) Santa Anna prefirió 
hacer esto último y fué derrotado en Buena Vista. 

El punto de reunión de los varios cuerpos de que 
había de componerse el ejército invasor, era la isla de 
Lobos, á 125 millas de Vera Cruz. Ocurrieron sinem- 
bargo demoras indispensables ; y hasta el dia 7 de 
Marzo no se embarcó el Jeneral, Scott con sus tropas 
abordo de la escuadra de transporte, mandada por el 



Comodoro Conner. Llegando á Vera Cruz el dia 9, partk iv. 
desembarcó con admirable orden todo su ejército en pkr. m. 
la parte occidental de la isla de Sacrificios. Habiendo ^^' *^* 
vanamente intimado la rendición á la tropa que guar- Desembar- 
necia la plaza, plantó sus baterías, con ayuda de sus ca en 
hábiles injenieros, cuyo jefe era el Coronel Totten ; y "^^^ ^^^' 
en la noche del 18 comenzó un tremendo bombardeo r'„J?* .1 

. limpieza el 

contra la ciudad, prestando su ayuda la escuadra, aun- bombar- 
que se hallaba espuesta á los fuegos del castillo. ^^ 

En la noche del 27 se rindieron, junto con 5,000 Marzo 26 y 
prisioneros (que se pusieron en libertad bajo. palabra 27. 
de honor) y 500 piezas de artillería, la plaza de Vera ^c¡Í¿^'* 
Cruz y el formidable castillo de San Juan de Uliía ; 
el primer puerto comercial, y el mas fuerte castillo de 
Méjico. Murieron en esta contienda dos meritorios 
oficiales americanos, que fueron los Capitanes Albur- 
tis y Vinton, y también 10 soldados. El Capitán 
Swift, uno de los mas brillantes del ejército, y que 
habia organizado una compañía de zapadores y mi- 
neros, queriendo cumplir su deber con una actividad 
que no le permitia su salud, cayó desmayado á la ca- 
beza de su cuerpo, á causa del esceso de fatiga, y 
murió en el hospital. La disciplina del ejército del 
Jeneral Scott era estricta, y no se pennitia ataque nin- 
guno contra los derechos privados. 

ISÍ Comodoro Perry reemplazó á Conner en el man- (ei Cap. 
do de la escuadra del Golfo. En el sur se tomó á víior.'pero 
Al varado, y á Tuspan en el norte. El gobierno ame- *'aitade 
ricano habia adoptado por entonces la política de su jefe 
ecsijir una contribución de los vencidos, no fuese que ^^adoo^" 
por usar demasiada lenidad, pagando por todas la pro- 
visiones que se necesitaba, se convirtiese la guerra en 
beneficio de los Mejicanos, y se defiriesen de esta ma- 
nera las negociaciones de paz. Nombráronse oficiales 
de Aduana americanos, y se cobraban los derechos en 
los puertos tomados. 

El dia 8 de Abril, dejando una guarnición en Vera Ab. 8. 
Cruz, envió el Jeneral Scott la vanguardia de su ejér- Eiejér. 
cito por el camino de Jalapa, á las órdenes del Jeneral vera^^u» 
Twiggs. Las otras divisiones del ejército se reunieron 
en la base occidental de las Cordilleras, y el coman- 
dante sentó sus reales en Plan del Rio. Allí tenia á 
la vista ima escabrosa y difícil subida por la garganta 

15* 



346 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

FARTB IV. ¿e una montana. A través de este camino, y sobre 
picR. III. las alturas que lo dominaban, asomábanse las bocas de 
CAP. XI. j^g cañones del enemigo, cuya fuerza ascendia á 12,000 
hombres, mandados por el Jeneral Santa Anna, que 
declaró que antes moriría peleando que permitir que 
" las huestes Americanas hollasen orguUosamente la 
Capital Imperial de los Aztecas." 
Ab. la Vio el Jeneral Scott que la posición mejicana estaba 
Gordo ^^ dominada por las baterías de la empinada cimibre 
Fuerza Al. dc Cerro-Gordo, que era imposible acometerla de 
^^'aS>o^' frente. Pero, ayudado por la habilidad de sus in- 
Pérd.deíos jenieros Lee y Beauregard, tomó hacia la izquierda, 
y 3,000 haciendo construir un nuevo camino, por el cual, á 
PJ'Y^^T*' pesar de las escabrosas pendientes y profundas corta- 
430. * duras, pudiese llegar su ejército á la retaguardia del 
enemigo. Al cabo de 3 dias de trabajos secretos, 
quedó concluido el camino. El dia 1*7 de Abril, pu- 
blicó el comandante una orden jeneral para el siguiente 
dia, en la cual demostraba cómo habia de ganarse la 
batalla, cómo habia de perseguirse á los heridos, y 
cómo hablan de conseguirse las mayores ventajas de la 
victoria. Hízose todo según él lo dispuso. 
Asalto al A la hora del mediodía se tomó la escabrosa subida. 
toTnemigo' La brigada de) Jeneral Twiggs tomó por asalto las 
alturas de Cerro Gordo ; y lo mismo hizo con el cam- 
pamento enemigo una partida acaudillada por los 
Coroneles Harney y Riley y el Jeneral Shields, que 
salió gravemente herido. A las 2 de la tarde fué 
puesto en fuga "el enemigo, habiendo caido mas de 
1,000 de los suyos. Santa Anna y una parte de su 
ejército hablan huido, y se dio principio á la mas ac- 
tiva persecución. Scott, en sus órdenes para la 
batalla, habia dispuesto que los perseguidores tomasen 
raciones para dos dias, y que inmediatamente saliesen 
tras de ellos carros con provisiones, para que no tu- 
viesen necesidad de volver. 
Ab.22. El dia 19, los escuadrones de persecución entraron 
^ma^ei^**" ^^ Jalapa y tomaron posesión de la ciudad. El 22, 
pueblo V habiendo llegado ya á las cimas de las cordilleras orien- 
*^ Perote?^ tales, el Jeneral Worth enarboló sin resistencia alguna 
la bandera americana en el castillo de Perote, fortaleza 
la mas formidable de Méjico después de la de San 
Juan de Ulúa. Por haber seguido Scott de esta 



CAP. XII. 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 347 

manera tan activa el curso de aquella señalada vic- ^^rte iy. 
tona, el enemigo no pudo recobrarse á tiempo para per. m. 
hacer alto y resistirse en aquel castillo que era su mas 
fuerte posición en el interior ; con lo cual se ahorraron 
muchas batallas. 

El número de prisioneros hechos en Cerro Gordo En Perote 
ascendió á 3,000, contándose entre ellos cuatro jene- ^Mcl^oí©? 
rales. Scott los puso en libertad bajo palabra de y morteros, 
honor, por no poder alimentarlos, ni tener jente bas- 
tante que los custodiase. Los papeles y el equipaje 
de Santa Anna se pusieron en seguridad. De Perote 
marchó el ejército hacia adelante por el gran valle que 
se estiende entre las cordilleras llamadas " Tierras 
Frías." En la mañana del 15 de Mayo, la vanguardia 
al mando del Jeneral Worth entró en Puebla, segunda 
ciudad de Méjico, y que contiene 80,000 habitantes. 
Los hombres y las mujeres del pueblo se asomaban á 
las ventanas y por los techos de las casas, para ver á 
aquellos poderosos vencedores. Acostumbrados los 
Mejicanos á la brillantez del uniforme militar, y vién- 
dolos á ellos mal traidos por las fatigas de la guerra, y 
vestidos con la sencillez del ejército americano, mirá- 
banlos como si no fuese aquello lo que esperaban ; y 
no encontraban mas que una razón para que hubiesen 
podido triunfar." Sus jefes, " decian ellos," " son 
hombres que tienen canas." 



CAPÍTULO XIL 

ESTADO DEL EJÉRCnO. SU MARCHA. CONTRERAS. 

CHÜRÜBÜSCO. (En Perote 

mariéron 

Por esta época envió el gobierno americano, en ca- "J^^'^Xo 
hdad de ájente, al Sr. Nicolás P. Trist, para probar si en" hOT^i- 
Méjico quena entrar entonces en negociaciones de paz; ¿Tilsoo,^ 
pero nuevamente fué rechazada la rama de oliva. La «n poco 
interrupción que este inútil esfuerzo á favor de la paZa5o*d^rtá. 
causó en los movimientos del ejército, vino á muy buen w>ni»700.) 



PARTE IV. tiempo. Su número se hallaba disminuido por las en- 
PKR. III. fermedades ; porque aunque el clima era delicioso, fué 
CAP. XII. ^jj insalubre para los Americanos, que los hospitales 
se llenaban á centenares y muchos morían. Cum- 
plióse el plazo de enganche de un gran número de 
voluntarios ; y por otra parte, muchos habian deser- 
tado. Sihembargo, el Congreso habia dictado una 
ley en 11 de Febrero de 1847, autorizando la recluta 
de otros nueve rejimientos, después de organizados los 
cuales, se enviaron refuerzos por via de Vera Cruz ; y 
aunque no fueron en número suficiente para dejar de- 
tras guarniciones que mantuviesen abierta una línea de 
conducción para sus provisiones, determinó el Jeneral 
Scott marchar adelante. 
Ag. 7. El dia 7 de Agosto salió de Puebla con 10,728 
Marcha de hombres, dejando mas de 3,000 en los hospitales, y 
desde Pae- una guamiciou á las órdenes del Coronel Childs. 
**Tien-aa" Manteniendo las varias columnas en que habia dividido 
Frias. sus fuerzas, á conveniente distancia, y poniéndose él 
en persona á la vanguardia, puso el Jeneral Scott en 
movimiento su pequeño ejército ; y á manera de se- 
gundo Cortés, marchó á encontrarse con el desconocido 
número de tropas que pudieran levantarse contra él en 
la lucha de muerte de una nación encarnizada. La 
marcha de los Americanos era á través de un hermoso 
y cultivado pais, cuyos abundantes manantiales le re- 
Ag. 10. gabán con frescas y cristalinas aguas. Pronto empe- 
Primera zárou á súbir la gradual pendiente de las grandes 
GmaVaUe. cordüleras de Anahuac, punto céntrico entre los Océa- 
nos del este y del oeste. Al tercer dia se encontraron 
con escabrosidades mayores ; al fin llegaron á la cima, 
y tres millas mas allá de Rio Frió, se presentaron ante 
sus ojos las esplendentes bellezas del gran valle de 
Méjico, que se estendia bajo sus pies, con sus lagos, 
sus llanuras, sus ciudades y sus montañas embozadas 
en nubes. Lejos á la izquierda, se levantaba el jigante 
pico del Popocatepetle ; al frente se estendia el lago 
Tezcuco ; y mas allá las cúpulas y torres de la ciudad 
de los Montezumas. 
Ag. 11. El dj-i 11^ la vanguardia mandada por el Jeneral 
^^hlcu"^ Twiggs, hizo alto en Ayotla, al norte del lago Chalco, 
Aiiotia. y á 15 millas de la capital. Los cuerpos restantes se 
reconcentraron prontamente á cortas distancias, j 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 349 



algunos de ellos en la márjen oriental del lago. El ^^"^íí^ 
terreno en que se halla situada la ciudad habia sido pkr. ui. 
antiguamente una isla y lo que antes era un lago, es ^^^' *^^ 
hoy un cenagoso tremedal. Largas y rectas calzadas, 
por donde fácilmente podia conducirse la artillería, 
guiaban á través de aquel pantano hasta las puertas de 
la ciudad, partiendo desde todas las grandes rutas por 
donde podia llegarse á ella ; siendo la mas larga la que 
estaba en concesión con el camino de Vera Cruz ; pero 
antes de llegai* á las calzadas, se encontraba una línea 
de fuertes defensas esteriores. Por el camino de Vera 
Cruz se encontraba la de El Peñón que era la mas 
fuerte de todas. " No hay duda," dice el Jeneral 
Scott, " de que podia haberse tomado por asalto, pero 
con una pérdida grande y desproporcionada ; y yo 
deseaba economizar las vidas de este valiente ejército 
para una batalla jeneral que sabia habiamos de ganar 
antes de apoderamos de la ciudad, ú obtener el grande 
objeto de la campaña, — una paz justa y honrosa." 

El comandante marchó entonces con su ejército á Ag. 15 & 
distancia de 27 millas, construyéndose un nuevo cami- ^^* 
no, dirijido por los injenieros, sobre peñascales volca- eiér.de 
nicos y profundas abras de naturaleza tal, que el ene- ^ g^'n * 
migo no soñaba que podían pasarse ; después de lo Agustín, 
cual habiendo dado vuelta á las lagunas de Chalco y 
Jochamilcho, se acamparon en San Agustín, en el 
camino de Acapulco, á ocho millas al Sur de Méjico. 
Las defensas de este camino desde el campo hacia la 
ciudad, eran la fortaleza de Antonia, y la bien fortifi- 
cada colina de Churubusco, á milla y media mas al 
norte. Solo podía llegarse á éstas de frente por ima 
peligrosa calzada ; pero dando un rodeo por el oeste, 
donde ecsistian también otros peligros, podían atacarse 
por la izquierda. 

Hiciéronse dos movimientos simultáneos, que dís- isyip. 
puso el comandante. Worth con la caballería de Se hace un 
Hamey, fué á amenazar á Antonia por el frente ; contrerí«. 
mientras que por la izquierda, la división del Jeneral 
Pillow, que se componía de las brigadas de Pierce y 
Cadwallader, conducida por los injenieros Lee, Beaure- 
gard y otros, hicieron un camino sobre erizadas rocas 
de antigua lava, en cuyas grietas crecían las agudas 
lanzas del maguey, y cuyas profundas cortaduras 



360 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



FART B IV. estaban llenas de agua. Para cubrir y protejer á los 
íKR. III. trabajadores, se mandó la división del Jeneral Twiggs, 
CA?. XII. compuesta de las brigadas de los Jenerales Riley y 
Percifer Smith. 
19. En la tarde del siguiente dia, después de haber con- 

ante las ba- cluido casí tres miUas de este dificultoso camino, se en- 
terias de coutrárou las tropas á tiro de cañón del campo fortifi- 
cado del enemigo en Contreras, mandado por el Jeneral 
Valencia, con 6,000 hombres, guanecido por 22 cañones 
de grueso calibre, y comunicándose con Méjico por 
medio de un buen camino, y también con el campa- 
mento principal de Santa Anna, que estaba dos millas 
mas cerca de la ciudad. En este camino vieron los 
soldados americanos á los de Méjico que se dirijian á 
toda prisa hacia el lugar de la acción. La pelea empezó 
poco después, empeñándose en ella las divisiones de los 
Jenerales Twiggs y Pillow, y especialmente la brigada 
de Riley, cuyas tropas avanzaron, aimque con alguna 
pérdida, por el fuego del enemigo. A puestas del 
sol, llegando al campamento el comandante con nuevas 
tropas, dio al Coronel Morgan de la infantería veterana, 
ima orden que éste, ayudado por el Jeneral Shields de 
los voluntarios, cumplió fielmente, tomando el pueblo 
AnSjda? ^® Ausalda, que está sobre el camino del campamento 
fortificado á los reales de Santa Anna. Asi quedó 
cortada la línea de refuerzos del enemigo. 
(De 7 ofic. Sobrevino la noche, que fué oscura, lluviosa y fría ; 
nor^swít y ^^ situación de las tropas, sin tener alimento, ni po- 
despues de dcT domiir, era harto dura. Los oficiales que se halla- 
rofpara ^^^ ^^ Ansalda, en su peligrosa posición, separados 
llevar ói- como lo estaban de su comandante por el casi intransi- 
g^uno'iiegü' table campo de lava, interceptado por torrentes á causa 
á Ansalda.) ¿g |g^ Huvia, eucoutrárou recursos en su propio jenio, 
valor y unión. El Jeneral Percifer Smith propuso salir 
á media noche, y sorprender y tomar por asalto el cam- 
pamento de Contreras, Desde aquel momento se des- 
vanecieron en el ejército todos los malos augurios ; y 
cada oficial y cada soldado se presentó en su puesto por 
un movimiento espontáneo. El Jeneral Shields, esten- 
diendo sus 600 hombres en una prolongada linea, y 
manteniendo encendidos los fuegos, se hallaba inter- 
puesto entre la partida que habia de dar el asalto y el 
campamento de Santa Anna con sus 12,000 hombres 



de reserva. Solo un mensajero, el injeniero Lee, pudo partk iv. 
abrirse camino por entre la oscuridad y el agua, y per. m. 
sobre las rocas de lava, para llevar al comandante la ^^^' *"' 
noticia de la comprometida situación de sus tropas, y ¿¿1*2011* 
también una comunicación del Jeneral Smith, solici- Agosto, 
tando ayuda. El Jeneral Scott accedió á ello, enviando 
con el mensajero, á Contreras, á las cinco de la ma- 
ñana, la fuerza al mando de Twiggs, para que ayudase 
á la partida que habia de atacar la retaguardia del 
enemigo, haciendo una diversión por el frente. 

A poco mas de media noche, salió el Jeneral Smith, contrk- 
conducido por un injeniero del mismo nombre, y rijien- ^^^^zn 
do la vanguardia el Coronel Riley. La lluvia con- mej. 7,000, 
tinuaba cayendo á torrentes, y poco podia adelantarse mw áJa 
en la marcha. Tan profunda era la oscuridad, (jue la vista luer- ^ 
jente tema que ir hombro con hombro para no di vi- picana 
dirse y estraviarse. Al rayar el dia, atacaron las p^^'^SS'jos 
trincheras, precipitándose contra los sorprendidos Me- m. 7,000 
jicanos ; y reinó el terror y la matanza durante quince ""gg je„t 
minutos, al cabo de los cuales se tomó el campamento. ^^^^'!\ 
Cayeron prisioneros 88 oficiales y 3,000 soldados ; nos"m"y*h. 
junto con 33 piezas de artillería, entre las cuales se ^^ 
encontraron dos de las que tan honrosamente perdió 
O'Brien en Buena Vista. ; y que fueron recibidas con 
aclamaciones de gozo por los vencedores de Contreras, 
de cuyo júbilo participó cordialmente el Comandante 
que ya entonces se hallaba presente. 

En seguida dispuso el Jeneral Scott un gran movi- Toma do 
miento sobre Churiibusco, cuyo camino quedaba abierto Antonia. 
á consecuencia de la precedente victoria. Marchando 
hacia el nordeste por el camino de San Anjel, conservó | 

la línea central del estenso campo, mientras el Jenenal ' 

Worth, por la parte de la derecha, arrollaba la aterrori- | 

zada guarnición de Antonia. El Jeneral Shields, que | 

durante cuatro horas habia contrarestado el ejército ¡ 

entero de Santa Anna, mandaba el ala izquierda ; y ¡ 

dio una carga para cumplir con el peligroso deber de 
alejar al grueso del ejército mejicano del objeto in- 1 

mediato del ataque. En el centro, el Jeneral Twiggs Ag. 19 y 
avanzó hácúi Churubusco, y entrando por la parte del ^* 
oeste, atacó la iglesia fortificada de San Pablo, que era Büscof 
una de sus dos fuertes defensas. Entretanto, Worth, 
á quien se hablan unido Pillow y Cadwallader, vino de 



w 



PARTE 



amer. 



'^' Antonia y tomando furiosamente por asalto el punto 
pKR. III. mas fuerte llamado Cabeza del Puente, volvió sas ca- 
CAP. XIII. ,-jQQgg cQjitra la iglesia, que se rindió entonces. 
Total de la A este mismo tiempo, se hallaban los Jenerales 
^^rA052. Shields, Pierce y otros empeñados en una sangrienta 
batalla contra Santa Anna, y bajo muy malos auspi- 
cios. Scott envió succesivamente varios Tejimientos 
en su ayuda. Habiéndose rendido el anciano y valiente 
Jeneral Rincón, cayó Churubusco en poder de los Ame- 
ricanos. Santa Anna abandonó el campo, y Worth y 
Shields le siguieron el alcanze. El Coronel Hamey se 
lanzó también en pos de él con sus dragones, y uno de 
sus oficiales, el Capitán Kearny, no oyendo el toque 
de llamada á retirarse, siguió tras los fujitivos Me- 
jicanos hasta las mismas puertas de la Capital, donde 
se hallaba ya refujiado el ejército de Santa Anna. 



CAPÍTULO XIII. 

ARMISTICIO. MOLINOS DEL REY. CHAPÜLTEPEC. 

MÉJICO. 

Jeneroso SiGüíENDO el Comandante el curso de su victoria, 

proceder de-i-i* j.j , •»*■»•• f j. 

Scott. hubiera podido entrar en Méjico a esta sazón ; pero 
no habia sido enviado á conquistar el pais, sino á " con- 
quistar la paz ;" y creia que la toma de la capital seria 
causa de demora en la consecución de este objeto. No 
quería lanzar de la ciudad al gobierno, de una manera 
deshonrosa. " El ejército,^' dice Scott en sus despa- 
chos, " quiere dejar á esta República algo en que fun- 
dar su orgullo ; y de buena gana sacrifican al patriotis* 
mo el triunfo y la pompa de entrar, espada en mano, 
en una gran capital." 
Ag.2L El ejército americano estableció sus cuarteles j ene- 
rales en Tacubaya, ocupando el jeneral en jefe el palacio 
del Arzobispo, adornado de bellísimos jardines. Nego- 
24, ció allí un armisticio con los comisionados mejicanos, 
Armistício. como medida preparatoria para la paz definitiva; pero 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



853 



los de Méjico no quisieron convenir en los términos 
propuestos ; y como violasen el armisticio reforzando 
sus defensas, Scott lo declaró sin efecto. Los Meji- 
canos convocaron entonces á las provincias para que 
acudiesen en masa ; y que valiéndose del fuego, del 
veneno, — con cualquier instrumento, por cualesquiera 
medios, dañasen y destruyesen al invasor. 

Desde Tacubaya se descubría perfectamente á Mé- 
jico, hacia el nordeste, y á distancia de tres millas, 
Al norte, inclinándose algo á la parte del este, y como 
á una milla, se levantaba con majestuosa apariencia la 
fortificada colina de Chapultepec, cuyas faldas de pór- 
fido descienden por el lado del sur y del este ; mien- 
tras que hacia el occidente se estiende en un suave 
declive, cubierto de bosques hasta el punto en que se 
encuentra un edificio de piedra fortificado, conocido 
bajo el nombre de Molinos del Rey, á un cuarto de 
milla de los cuales se halla otra fortaleza de piedra 
llamada Casamata. Estos eran los obstáculos que se 
oponían al paso de los Americanos hacia la Capital, y 
que constituian los puntos de apoyo del ejército me- 
jicano, que se hallaba situado detras de ellos, con Santa 
Anna á la cabeza, y cuyo número ascendía á 14,000 
hombres. 

Los Jenerales Scott y Worth salieron en persona á 
reconocer el terreno, y destacaron á sus hábiles in- 
jenieros. Y el Comandante en jefe dio la orden de 
asaltar los Molinos del Rey, comisionando para ello á 
Worth. Trabóse una reñidísima batalla, y se ganó 
una importante pero triste victoria. Los comandantes 
se habian engañado con respecto á la fuerza del ene- 
migo, que era cuatro vezes mayor que las suyas. En 
el calor de la acción, el Mayor Wright, acompañado 
por el injeniero Masón, embistió el centro de los Meji- 
canos, y se apoderó de su principal batería de cam- 
paña ; pero con tal furia cargaron éstos para recobrarla, 
que de 14 oficiales americanos que eran, los 11 queda- 
ron tendidos en el campo, y entre ellos Wright y 
Masón. Una brigada perdió sus tres oficiales princi- 
pales, — el Coronel M'Intosh y el Mayor Waite heridos. 
Leí Coronel Martin Scott, que fué muerto. Se voló 
fortaleza de Casamata, y la de Los Molinos fué des- 
mantelada. 

23 



PARTK IV. 

PER. III. 
CAP. Xíllm 

Vi61anlo 
los Hej. 



Posición de 
Scott con 

respecto á 
Méjico 7 

808 defen- 
sas. 



8et.8. 

Molinos 

DKL Rbt. 

Fuerza M. 

14,000, 
ídem. A. 

3.200. 

Pérd. de los 

M. grande 

pero se 
ignora, 800 
p., 52 ofi- 
ciales. 
Pérd. de lof 
A. 781. 7 
entre ello* 
49 oficiales. 



k: 




PARTK XV. 
PER. III. 

CAP. xm. 



Set. 11. 

Se £0119- 
truyen 4 
baterías. 



13. 
Chapül- 

TEPEC. 



Asalto con- 

tra la 
fortaleza. 



Los verdaderos " Palacios de los Montezumas" se 
hallaban primitivamente situados sobre la hermosa 
colina de Chapultepec ; donde ahora se encuentra la 
escuela militar de Méjico, y la última defensa esterior 
de los sucesores de Cortés, para protejer la capital que 
aquel caudillo habia tomado de tan inicua manera, ver- 
tiendo mares de sangre, porque " los Españoles tenían 
una enfermedad en el corazón que nada sino el oro 
podia aliviar."* El dios de las batallas, que tan señala- 
damente habia hecho de los ejércitos americanos el 
instrumento de castigo contra los Españoles de Méjico, 
por las crueldades nacionales que desde muchos años 
atrás se hablan empezado á cometer, y que por largo 
tiempo se hablan llevado adelante, los condujo dé 
nuevo á la victoria. 

En la noche del 11 de Setiembre hizo el Jeneral 
Scott construir cuatro baterías de grueso calibre, com- 
puestas de los cañones tomados en las precedentes 
victorias, y dirijidos contra Chapultepec. El dia 12, 
antes de cerrar la noche, empezaron á ceder las obras 
esteriores de aquella fortaleza, hábilmente combatidas 
por un cañoneo que dirijian los injenieros americanos. 
El 13 se dio la batalla ; para la cual, á cosa de las 8 
de la mañana, acudieron prontamente á sus respectivos 
puestos los oficiales y soldados. 

Cesa por un momento el estampido del canon ame- 
ricano, — lo cual fué la señal del asalto. En un ins- 
tante se pusieron en rápido movimiento los que 
atacaban. El Jeneral Quitman acudió desde la parte 
del sur, el Jeneral Percíer Smith por la del sudeste, 
y el Jeneral Pillow con el Coronel Clark, por el mon- 
tuoso declive del oeste. Las baterías arrojaban grana- 
das en el fuerte sobre las cabezas de sus propios amigos, 
al comenzarse el furioso ataque. La guarnición peleó 
con un valor desesperado ; pero al cabo se vio abru- 
mada, y unos se rindieron, y otros intentaron retirarse. 

Mientras tanto, la fuerza de reserva del Jeneral 
Santa Anna, á retaguardia de Chapultepec, fué atacada 
y derrotada por el Jeneral Worth. De acuerdo con 
las órdenes del Comandante, persiguió éste al enemigo 



* Véase la " Historia de la conquista de Méjico" por Pres- 
oott. 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



855 



que huia hacia la ciudad y (Jue por un camino tor- 
tuoso marchaba á toda prisa para entrar en ella por la 
puerta de San Cosme, que queda hacia el noroeste. A 
este mismo tiempo, el Jeneral Quitman seguia el 
alcanze de los Mejicanos, que conian á ampararse en 
el pueblo, por un camino recto desde Chapultepec ; 
habiéndosele dado órdenes de que finjiese atacar la 
puerta de Belén, al suroeste é inmediata á la formida- 
ble ciudadela interior, á fin de divertir la atención del 
enemigo del verdadero punto de ataque, que era la de 
San Cosme. 

Entretanto, el Jeneral Scott avanzó con Worth hacia 
el suburbio de San Cosme, donde se tomaron baterías 
del enemigo ; pero por la noche se volvió á Chapulte- 
pec, para atender con paternal cuidado tanto á los 
vivos como á los heridos y muertos. Worth, conforme 
á las órdenes que tenia, permaneció en el suburbio 
hasta por la mañana ; pero el Jeneral Quitman, acom- 
pañado por Shields y Smith, pasó aquella noche dentro 
de la ciudad, habiendo convertido en un verdadero 
ataque el falso asalto que habia dispuesto el Coman- 
dante ; por cuyo medio consiguió entrar, aimque 
con gran pérdida, por la puerta de Belén ; pero to- 
davía no habían vencido el obstáculo de la formidable 
ciudadela. 

A las cuatro de la mañana del día 14, habiendo 
vuelto á San Cosme el Jeneral Scott, las autoridades 
mejicanas le enviaron diputados, solicitando términos 
de capitulación, habiendo huido su ejército después de 
media noche. El Jeneral Scott replicó que los Ame- 
ricanos no entrarían por otros términos que aquellos 
que el honor dictaba y ecsijia ; por los que inspira el 
espíritu del siglo y la dignidad del carácter americano. 
Los Jenerales Worth y Quitman, á consecuencia de 
las órdenes que habían recibido, marcharon adelante 
con toda precaución ; el primero hacia la Alameda, y 
el segundo á la Plaza Mayor, donde el victorioso 
ejército enarboló sobre el Palacio Nacional de Méjico 
la bandera de las fajas y estrellas de la Repúbhca de 
América. 

A las 9 de la mañana hizo el Jeneral Scott su en- 
trada en la ciudad de los Aztecas, con una escolta de 
caballería y á son de clarines y trompetas, y al aprocsi- 



PARTB IV. 
PER. ni. 

CAP. xni 

184rT. 

SeU 13. 
Batallas 

DK MbJI- 
.CO. 

Fuerza M* 

mas de 

20,000, 

ídem. A. 

7,180. 

Pérd. de los 

M. todo el 

cjér. ídem. 

do los A. 

130 M., 10 

oficiales ; 

703 li., 68 

oficiales. 



Set. 14. 

Toma de 
Méjico. 

(La ban- 
dera ameri- 
cana se 
enarboló á 
las 7 de la 
mañana.) 



Entrada de 
Scott. 



856 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

FART K lY. marse á la Plaza Mayor, con un talante tan notable 
PER. III. como su fama, fué saludado alta y afectuosamente por 
CAP. xui. j^g vítores que salían de los corazones de sus com- 
pañeros de armas. Pero durante 24 horas, la anar- 
MatTtegy quía de Méjico hizo á la tropas americanas mas daño 
^/variM* que cuanto hablan podido hacerle en el campo de 
eriminaia. batalla las proczas de sus soldados. Dos mil crimi- 
nales, salidos de las cárceles, los atacaron desde las 
azoteas ; invadiendo al mismo tiempo las casas y come- 
tiendo toda clase de robos. Con ayuda de los Meji- 
canos, se consiguió sujetar á aquellos malvados en la 
mañana del 15. 
Difpod- El dia de su entrada en Méjico, el Jeneral Scott dio 
**Scott?* ^ "^^ ejército órdenes memorables con respecto á la 
conducta y disciplina del soldado. Después de dis- 
poner que las compañías y rejimientos se mantuviesen 
. unidos, añade : " Que no haya desórdenes, ni vagan- 
cia, ni embriaguez. Los que roben serán castigados 
por consejo de guerra. Todas las reglas tan hon- 
rosamente observadas en Puebla por este glorioso 
ejército, deben también cumplirse aquí. El honor 
de las tropas, el honor de nuestro pais, ecsiien la 
mejor conducta de parte de todos; Los vahentes, 
para merecer la aprobación de Dios y de su patria, 
deben ser sobrios, tranquilos y compasivos. Sus no- 
bles companeros de armas no serán sordos á este lla- 
mamiento de su comandante y amigo." 

El 16, ecsortó y convocó al ejército para dar gracias 
á Dios en público y en privado, por aquella victoria. 
A fin de conservar mejor el orden y evitar el crimen, 
publicó la ley marcial el dia 19. Protejidos así por 
el ejército americano, los ciudadanos de Méjico se 
vieron mas seguros contra la violencia, el robo y el 
asesinato, que lo habían estado antes bajo su propia 
bandera. 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 857 



CAPÍTULO XIV. 

% 

•r 

PUEBLA. HüAMANTLA. ATLIXCO. TRATADO DE PAZ. 

Conquistada ya Méjico, ninguna otra cosa se pedia parte !▼. 
á esta nación sino que entrase en negociaciones de un pbr. m. 
tratado de paz, en que la República Americana es- ^^' *'^* 
taba pronta á mostrarse jenerosa ; y el difícil empeño 
de los hombres de buenas ideas en ambos pueblos, era 
el de formar un gobierno mejicano con el cual pudiera 
ajustarse la paz. 

Después que Santa Anna salió de Méjico en la Setía. 
noche del 13 de Setiembre, no se volvieron á tener An'JSÍen 
noticias de él. El Coronel Childs, comandante de PueWa, 
Puebla, cuya fuerza efectiva ascendia á no mas de 
24*7 hombres, teniendo 1,800 enfermos en los hospi- 
tales, se hallaba estrechamente sitiado desde aquella 
fecha por el enemigo. El dia 22, cobraron aliento los 
sitiadores con la aparición de Santa Anna á la cabeza 
de algunos millares de soldados del resto de su ejér- 
cito. El Coronel Childs y su bizarra jente, aunque 
abrumados por la continua vijilancia y fatiga, se nega- 
ron á la intimación de rendirse, y continuaron valiente- 
mente su defensa. Pero Santa Anna tenia noticias de J'®'* ®* 
la llegada de 3,000 reclutas á las órdenes del Jeneral ua. Pérd 
Lañe,* que venían de Vera Cruz para reforzar al Jene- ¿* ^^^^ 
ral Scott ; y sahó de Puebla el dia 30, para ir al Piñal, il 
donde se le esperaba de un dia á otro. El Jeneral 
Lañe tuvo también informes sobre el ejército meji- 
cano ; y desviándose de su camino recto, encontróse 
con él en Huamantla, donde le presentó batalla y lo 
puso en derrota. 

El dia 12 de Octubre llegó Lañe á Puebla, y libró 
al Coronel Childs de un desastroso sitio de 40 dias. 
Volvió Lañe á torcer su camino para ir en busca del 



* El dia primero de Octubre salió de Vera Cruz una partida & 
las órdenes del Mayor Lally. 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 359 

^^^Ml — — — — IM ■■■lili ' 11 ■ I I ■ ■ .1- ■■ ■ I ■ ■ I »l I I ,- 

enemigo ; y en Atlixco, á 10 leguas de Perote, derrotó p^rte vr. 
una fuerte guerrilla mandada por el bien conocido jefe, pkr. m. 
Jeneral Rea. Estas partidas de guerrilleros, que en ^^' ^^^* 
Atlixco tenian sus cuarteles jenerales, habian dado Atu'xco! 
muerte á muchos Americanos que rezagados, ó en pe- K\^'¿^?^' 
queño número, se habian encontrado con ellos. El Á. 2. 
Mayor Lally, en su marcha dpsde Vera Cruz á Jalapa Ag. 10. 
con los 1,000 hombres que mándala, habia perdido o^J^ejÜ 
100 de ellos, por haberle atraido cuatro vezes los 12 Puente 
guerrilleros á sus emboscadas bajo las de Rea. Sinem- cerro^^cor- 
bargo, los derrotó siempre, causándoles gran pérdida **^ i^- ^'^ 
de jente. 

Viéndose Santa Anna abandonado por sus tropas, 
hizo demisión de sus empleos el dia 18 de Octubre ; y 
poco después se halló fujitivo. Pasó entonces el 
poder supremo á manos del Señor Peña y Peña, como 
Presidente de la Suprema Corte ; y despachó circu- 
lares á los varios estados, ecsortándolos en términos 
patéticos á que enviasen diputados á Querétaro para Nov. 11. 
tratar la paz. El dia 11 de Noviembre se reunió im EiCon- 
Congreso en dicha ciudad, el cual nombró cuatro co- nombra' 
misionados para arreglar con Mr. Trist el plan de un ^'""oi""*" 
tratado ; pero entre tanto, este caballero habia perdido 
la confianza del gobierno americano. Sinembargo, se 
determinó á obrar en aquellas circunstancias criticas, 
mediante la aprobación del Jeneral Scott. 

El dia 2 de Febrero se firmó el tratado por Mr. 1848. 
Trist y los comisionados mejicanos en la ciudad de Feb. 2. 
Guadalupe- Hidalgo ; y 20 dias después fué presenta- g^^JIiÍ* 
do por el Presidente de los Estados-Unidos al Senado ; 22 se pre-' 
el cual lo adoptó haciendo algunas alteraciones. El s?nado*de 
Presidente Polk nombró entonces al Senador Sevier y !<» e.-u. 
al Fiscal-jeneral Clififord, para que llevasen á Quero- 
taro el tratado con las modificaciones hechas. Al 
presentarle allí ante el Congreso Mejicano, su Presi- 
dente recomendó con grande elocuencia que se aceptase 
y fué ratificado por .;ina gran mayoría. 

El dia 21 de Febrero, y hallándose precisamente en Feb. 23. 
los debates de la cámara de representantes, cayó desde ^Ex-Presl^ 
su silla, atacado de una parálisis fatal, el querido y dente 
venerado patriota Juan Qüincy Adams, que, después *""* 
del período de su presidencia, habia servido á su pais 
en la lejislatura nacional. Ambas cámaras del Con- 



f 



360 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

P ARTE lY. greso suspendieron las sesiones ; y sus miembros vela- 
PER. III. ban junto al lecho del eminente ciudadano, con todo 
CAP. XIV. gj ^q\q q^g consagra un hijo á su padre moribundo. 

Adams espiró el dia 23, lleno de esperanza y resigna- 
ción cristiana ; y sus últimas palabras fueron : '' Este 
es el último tranze en la tierra." 
Biarzo 16. En el mcs de Marzo, marchó el Jeneral Sterling 
^MJ¿^,áe Price á la cabeza de un cuerpo de tropa desde Nuevo- 
loB A. 20. Méjico á Chihuahua, y de allí siguió 60 millas mas 
adelante por el camino de Durango, donde en Santa 
Cruz de Bozales, derrotó un ejército mejicano, hacien- 
do prisionero al comandante Jeneral Don Anjel Fiías, 
junto con otros 42 oficiales. Publicóse la paz en el 
Mayo 29. ejército americano de Méjico el dia 29 de Mayo, por 
*j^pa"eT ^^ Jeneral Butler, á quien por orden del gobierno dejó 
Méjico, el Jeneral Scott encargado del mando del ejército, por 

estar él prócsimo á volverse á los Estados-Unidos. 
Limites. Estipulábase en el tratado que las tropas america- 
nas evacuarian todo el territorio de Méjico en término 
de tres meses ; poniéndose en libertad á los prisioneros 
de ambas partes, y devolviéndose los cautivos mejica- 
nos hechos por los Indios dentro de los limites de los 
Estados-Unidos. Conviénese también en ese pacto 
que la linea de dichos límites, por lo que toca á Mé- 
jico, empieza en la boca del rio Grande, siguiendo por 
el canal mas hondo de aquel rio hasta el lindero meri- 
Aitematíva ^^^^ ^® Nuevo-Méjico ; y desde allí hasta el Pazífico 
concedida por el rio Gila y el confín del sur de la Alta California. 
* dwíoi.***^ -^ ^^^ habitantes de esta provincia y de Nuevo-Méjico 
se concedía el término de un año para determinar entre 
si querian coütinuar siendo ciudadanos mejicanos y 
sacar del pais sus propiedades, en cuyo caso se le pro- 
porcionarian todos los medios, ó permanecer en él y 
obtener la ciudadanía de los Estados- Unidos. En con- 
Compensa- sídcracion al territorio ganado, el gobierno americano 
cion poreí sc obligaba á pagar á Méjico' 15,000,000 de pesos ; y 
"* ""' también á tomar sobre sí sus deudas á favor de ciu- 
dadanos americanos hasta la suma de tres y medio 
millones ; y se pagaron tres al contado, pues el Con- 
greso, previendo este caso, había puesto dicha cantidad 
á disposición del Presidente, desde el invierno an- 
terior ; debiéndose pagar á plazos los doce millones 
restantes. 



Nuestro gobierno, por respeto á la opinión moral partk iv. 
de la nación, que no quiere territorios ganados por la per. m. 
fuerza, paga á Méjico el valor íntegro de las tierras ^^^' ^'^* 
que allí adquirió ; pero no por eso es menos cierto que Numero ¿^ 
esos territorios fueron ganados por el valor de nuestros emígrantea. 
ejércitos, y que, sin la conquista, no hubieran sido 
nuestros. Estienden del uno al otro Océano la gran 
plataforma de la nación americana ; y pronto poblarán 
esos lugares, hoy desiertos, los 300,000 inmigrantes 
que anualmente llegan á nuestras playas. 

En 29 de Mayo de 1848 fué admitido como estado Julio 4. 
en la Union el territorio Wisconsin. Mr. Sevier trajo Proci^^aae 
á los Estados-Unidos el tratado de Méjico, quedándose 
allá Mr. Cliford en calidad de Enviado Americano. El 
Presidente Polk publicó su proclama de paz entre las 
dos repúblicas el dia 4 de Julio de 1848, septuajésimo- 
tercero aniversario de nuestra Independencia Nacional. 

Las tropas americanas habian evacuado á Méjico. Regr^odei 
Distinguidos jenerales y otros oficiales de varias gra- *^ '* 
duaciones, habiafi sido recibidos en su pais con los 
honores debidos á los que tan bien sostuvieron el 
carácter nacional, — no solamente con su valor, activi- 
dad, sufrimiento, disciplina y ciencia militar, — sino por 
las virtudes, mas nobles aun, de la humanidad. Ha- 
bíanse traído los restos de otros oficiales que se habian 
sacrificado por el servicio de la patria, para honrarlos 
después de muertos, y que tuviesen entre sus amigos 
el sitio de descanso final. Y también había vuelto 
aquellos soldados que tan denodadamente pelearon 
por su tierra natal. Rejimientos que de aquí habian 
salido completos y lozanos, volvieron mutilados y des- g ^^ j i 
trozados. Muchos hogares hay, desolados y tristes, á eoidado 
donde jamas tornará ya el hijo, el esposo, ni el padre : 
no caerá sobre su tumba la lágrima del pariente ni el 
amigo, porque yace enterrado en las confundidas huesas 
de los que en tierra estraña cayeron en el campo de 
batalla, ó murieron en los hospitales. Treinta mil 
Americanos fueron víctimas de es.ta guerra : muchos 
millones de pesos se . gastaron ; y sabemos que el 
sacrificio de vidas y propiedades mejicanas ha sido 
todavía mayor. El número de soldados mejicanos 
muertos en combate escedió grandemente al de los 
Americanos ; y ¿ quién sabe cuántas de sus mujeres y 



raso. 



¿I 



362 HISTORIA DE LOS ESTAPOS-UNIDOS. 

PARTK IV. cuántos de sus liijos murieron en el bombardeo de sus 
PER. III. ciudades ? 

CAP. XIV. Estímese el valor de la moneda con arreglo á los 
184T ^i^^^cs 9^® puede proporcionar y entonces se conocerá 
CEi '>8 de ^^ magnitud de los males que una guerra causa bajo 
Marzo salió cl puttto dc vista pccuniario. Irlanda se vio sujeta á 
fa wíbeu ^^^ borrores del hambre en el invierno de 1846 á '47, 
de guerra á consccuencia de la pérdida de las cosechas, especial- 
Town^ue mente la de papas. Los hombres benéficos de nuestro 
c ^^k"i*22 P*^^ ^^ movieron á compasión, y contribuyeron con 
de'^Abrii. dinero y provisiones para aliviar á aquel pueblo ; y el 
gobierno envió una vez un buque nacional cargado de 
víveres costeados de esta manera. El corazón de la 
afectuosa Irlanda rebozó de gratitud ; y la Inglaterra 
y la Escocia, que también sufrin por la misma causa, 
aunque en menor escala, reconocieron y alabaron nues- 
tra liberalidad. De esta suerte, hicimos bien á los 
otros, y en cambio se nos hizo bien, y el dinero que nos 
costó no pasaba de medio millón de pesos ; al paso que 
pagamos trescientos millones* para matar y arruinar 
Mejicanos. El tiempo oportuno de evitar la guerra, lo 
mismo que el incendio, es cuando no arde ; y los que 
primero se muevan por la causa de la paz, han de ser 
las naciones y los hombres de probado valor y habili- 
dad en las contiendas bélicas. La de Méjico ha colo- 
cado por ahora á nuestra República en una posición 
eminente bajo este punto de vista. Ningún país, en 
ninguna época, ha presentado mas valientes soldados 
ni mejores oficiales. 
La paz es SÍ sc llevara á cabo la gran misión de " paz sobre 
paraTpro- ^^ TIERRA," y que csto fucsc por medio de nuestra 
greao. nación, entonces sí que el progreso seria la palabra 
sacramental del siglo diezinüeve y de la República 
DE América. 



* Esto es conforme al cálculo del Secretario del Interior^ y con 
inclusión de las mercedes de tierras a los soldados, pensiones á 
\aa viudas, «fea. 




PERIODO IV 

aiso Tot [ 1848 J 

érOOÍ i ISS 1. i PKISIMTS. 



CAPÍTULO I. 

INTBODüOOIOH. — CALIFORNIA AUXRIOAHA. 

Cualesquiera que sean los sucesos que posterior- rj 
mente ocurran, el tratado que, poniendo á los Estados- ~ 
Unidos en poaeaion de Tejas, Nuevo-Méjico y Alta 
California, ha añadido una tercera parte mas á su i 
territorio, marcará siempre una de las mas impor- , 
tantes épocaa de su historia. Mas no se enorgullez- 
can los Americanos ni confien demasiado porque así 
se estienda su pais, ni por el brillante renombre que 
les han conquistado aus triunfos en hk guerra mejicana. 



3Gfl HISTOTUA DE LOS 



'•"■" IV. Por nifts corto que sea el tiempo que ha transcurrido 
rii. IV. desde aquoUa época, han tenido lugar acontecimien- 
''*'■ '■ tos que aeriamente han amenazado á esta Repii- 

p„¡p^ La California Asierioaka es ]a gran maravilla 

mtuaviiLi» histórica del presente siglo, y la realización de an- 

fomiL liguas profecías. Ha nacido una nación en un día. 

Eüta rejion era llamada por los Mejicanos Nueva, ó 
15T9. Alta CALirORsiA, para distinguirla de la Península, 
Díncubñ- que se denominaba Antigua ó Baja California,* Dicho 
Aití'csií paia fué descubierto en 1 579 por Sir Francisco Drake, 
'i^. P" el cual en el invierno de aquel año bojeó una parte de 
las costas del Pazífico en el Norte de América, con 
intento de descubrir un paso por donde volver al 
Atlántico. Desembarcó, y pomendo á la tierra el 
nombre de Nueva- Albion, tomó posesión do ella en 
Dombre de su soberana, la reina Isabel ; pero los In- 
gleses perdieron su derecho, por no haber enviado 
colonias al pata. 
1B03. Loa Eapañoles guiados por Cortés habían descu- 
iNHDbn- hicrto la Antigua California, á k cual fué aquel cau'. ' 
vÍícÍíbo! ^'■^'^ personalmente, en 1536, ycsploró el golfo. Pot 
los añoa de 1603 se envió, por orden de Felipe III 
Rey de España, á Sebastian Vizcaíno, para que bua- 



• JgnúrnBfl ai el QDinbra de California 80 lo diú i pausa del 

Íron ciilor ile! eliiiin, ú bí era cata bI nombro indio. Curren por 
i proDen al^imoB fltrónoofi dntoa ([uo proboblGmcnla dobcn atri- 
buirse d1 Diceionarío Jeográfleo do McC ülo h, ubra qne b en 
merece su alta repntoc on pero qno como todas esra a jeta ¿ 
bumimoB jGrroB. l)lcBaQ eu din que LolifonLia fuédi^ocub cría, 
en parto, en 1643, por CíbnUo navBinmtu e'pn ol pero 6, 
nadio Bino b. Coima, d oonqnisttidor d M ( 11 tiro 
T dasoubriiiúcnto Jo diíbo i I n 

laion. Cortea Lab a re 1 I 1 

España para Bata obiL 
Grijulba, el cual deaoubrá la pciün 
jrjonn, j on IGSO ceplcro 
aombocadura del Colnradi 






en ucrjonn, j on IGSO ceplcro dgatí I j, 

la dcdambocadura del Colorado ydul ^ 1 | 1 uudo 

6. üU&a para llevar adelonta loa de hnm ut'y Fo c tj pe 
dicion fué un piloto no nbra lo OObíiíIo quian á a r^ireBO tranS 
un mapa en qao aa rcpr aontaba ¿ la autigua Califuriua como 
península, aunquo despuen por muohu» BnoB BO )a t ^a por ula. 
Acoso creyó Dnke que A la Batromidad de olla oncontnria un 
oBtreolio por donde pasar al AtLinlloo ; pero esto preaunoion 
niuostra claramente que aun no ao eonwia la coata de mas oUÜ ; 
y que por con<iisn¡eme Drake fué el primer doaoubridoi europeo 
de la ffloBVB-Califomia. 



4 



3P^" 



'Í-V 



lf 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 3 6 7 

case bahías á propósito que sirviesen de refujio á las parte iv. 
naves españolas de las Indias Orientales ; y descubrió per. iv. 
y tomó posesión de los puertos de San Diego y Mon- ^^* ^' 
terey, dando, á su regreso, una brillante descricion de 
la belleza y fertilidad del pais. Fueron inútiles muchos 
esfuerzos que hicieron los Españoles para colonizar 
aquella tierra, en razón de la hostilidad de los naturales, 
cuya ira provocaban los emigrantes con su mal trato. 
Desde aquel tiempo continuaron los Españoles fre- 
cuentando la costa, con motivo de la preciosa pesca de 
perlas que allí se hacia. 

El primer establecimiento permanente de la Nueva- 1769* 
California fué ima misión Franciscana establecida en Primer e»- 
San Diego en 1769. Cansado de infructuosas tenta- mienS! 
tivas y crecidos gastos, habia el monarca español con- 
cedido permiso á los monjes de la Orden Franciscana 
para que ocupasen el pais, con objeto de convertir al 
cristianismo á los nativos. Los Franciscanos dividie- 
ron la porción de tierra mas fértil en veintiuna misiones, 
cada una de las cuales ocupaba 15 millas cuadradas. 
Las casas estaban todas cercadas por un muro de 
adobes, — ^ladrillos secados al sol. En cada una de las fisiones y 
principales misiones se hallaba im "presidio," que presidios, 
eran unos fuertes cuadrangulares, construidos con 
adobes, y en los cuales se estacionaba \ma compañía 
de soldados con objeto de defenderlas contra los ata- 
ques de los indíjenas, y para reducir á éstos al dominio 
de los frailes. El resultado fué que cerca de la mitad 
de los Indios se hicieron cristianos en el nombre, y 
trabajadores esclavos de los monjes. 

Aquel orden de cosas no era favorable al aumento Preponde- 
de población. Las misiones se componían de frailes y '^"f^^ ^® 
monjas. Y añadíanse á estos los soldados de los pre- ciéúgoa. 
sidios, á quienes los clérigos no permitían traer sus 
mujeres al pais. No había circulación de dinero, y 
por lo que toca á propiedades, el "padre" de la misión 
disponía de todo con absoluto dominio. No hay, pues, 
que maravillarse de que, á pesar de la salubridad del 
pais, apareciese sobre toda la faz de la humana socie- 
dad una sombra de muerte. Sínembargo ; algunos 
individuos, desatendiendo la prohibición de los frailes, 
habían traído sus familias, con que se formaron algunos 
pueblos ; siendo los mayores la ciudad de Los Anjeles, 



i 



rí KTK ir. gün Diego y San Francisco, ninguno de los cuales 
'"pK. IV, contiiba 1,000 habiUintes en 1840. El número de 
'"■■ ■■ habitantes blancos de la Nueva-California en aquella 
^n"™- época se calculaba en solo 15,000, que junto con 
CmLfornia 2,000 mcatizos y 15,000 indíjenas, componían el nii- 
'" '*"'' mero de no mas de 22,000 almas en aquel vasto y 

fértil valle. 
CiUfomi» Durante el dominio español, fué aquel paia parte 
B^Moo^ ^1^1 Vireinato de Méjico ó Nueva- España ; y cuando 
Méjico se constituyó en repüblica federal, no encon- 
trando en California población suficiente para formar 
un estado, estableció en ella ua gobierno territorial 
Los de California, asi como los Mejicanos, tuvióroa sus 
revoluciones y se declararon independientes ; j al 
tiempo de romper la guerra entre ios Estados-Unidoa 
y Méjico, se gobernaba como territorio de esta ultima, 
residiendo en Monterey el gobernador militar, que lo 
era el Jeneral Castro ; y el civil Don Pió Pico, en la 
ciudad de Los Anjelea. Por este tiempo hablan pene- 
trado en el pais unos cuantos emigrados americanos, í 
los cuales encontró el Capitán Freraont en el hermosojí» 
valle de Sacramento. Este oficial y los que le acom- i 
^«'"É'" P^'i^hiUi, guiados por el jenio de dicho jefe, se uniéronS 
Ota." con aquellos plantadores ; j bajo la bandera del " Oso"' 
declararon su independencia, según antes se ha referí-;- 
do ; pero después arriaron !a bandera de California, y 
en su lugar enarbolúron gozosamente el pabellón de 
las fajas y las estrellas de la Union. 
Micnarai- E! Comodoro Sloat siguió, según hemos visto, el 
mJií"»^™ curso de estos movimientos, tomando á Monterey y 
Caiíióraúi. otros puertos de mar, de manera que toda la Califor- 
nia del Sur estaba bajo el pabellón americano, antes 
que se supiese oficialmente la declaración de gnerra 
contra Méjico. A no haber sido asi, hay buenas ra- 
zones para creer que la Gran Bretaña hubiera tomado 
á California bajo su protección, puesto que sus ajentes 
hablan madurado ya un plan dirijido á. este propósito, 
y en el cual representaba su papel un clérigo irlandés 
llamado Macnamara, npelando & ios sentamientos reli- 
jioaos del Congreso Mejicano contra los " lobos meto- 
distas" de los Estados- Unidos, que según él decia 
vcniiin i hacer jiresa del pais. De esta suerte logró 
que se le concediera, no solamente el rico valle de San 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 869 



1 



PARTE IV. 



Joaquín para establecer en él 10,000 católicos irían- 

deses, sino también los mejores puertos de mar de pkr.iv. 
aquel pais. Macnamara estaba en California cuando *'^'''* 
se enarboló el pabellón americano ; poco después llegó 
& Monterey una escuadra británica ; j cuando el como- 
doro que la mandaba se hizo á la vela de retomo, 
llevóse consigo al chasqueado clérigo ; con que vinie- 
ron á tierra las esperanzas del partido británico. 
Hemos visto que aUi se habian echado malísimos 
cimientos de sociedad ; y de ordinario acontece que el 
rio crecido sigue el curso del riachuelo en que em- 
pieza. Pero la Providencia tenia decretado mas alto 
destino para aquel hermoso pais ; y creemos que por 
8u intervención, el oro mismo, que ha sido la ruina de 
tantos pueblos, se convierte en beneficio de éste. En 
el mes de Febrero de 1848, hallándose aun pendiente miento dé 
el tratado con Méjico, se hizo un descubrimiento pri- «pi^^ig,» 
vado de minas de oro en los terrenos del rico agricultor 
Capitán Suter, el cual edificó un fuerte en la confluen- 
cia del rio Americano con el de Sacramento. Siendo 
natural de Suiza, trazó allí el plan de una ciudad, á la 
cual dio el nombre de Nueva-Helvecia, que hoy se 
Uama la ciudad de Sacramento. Envió á su ájente, 
Mr. Marshall, 25 millas mas arriba de la confluencia 
del rio Americano, para que allí construyese im molino 
de aserrar. Marshall observó ciertos granos de oro 
mezclados con el lodo en la represa del molino ; y el 
descubrimiento se hizo notorio. Encontróse también 
el precioso metal en otros lugares. Los Mormones, que 
eran otra especie de colonizadores americanos, j entes 
de todas razas y naciones, empezaron prontamente á 
cavar en busca de él en los placeles altos, ó lavando 
las arenas de los rios. Llegaron á las orillas del Atlán- 1 848. 
tico las noticias del oro califomiano ; y estos rumores Menxaje 
se convirtieron en certidumbre por el mensaje del Pre- *!Í ^^^' 
sidente Polk en la apertura del Congreso en Diciembre 
de 1848. 

Entre los documentos que acompañaba el mensaje, 
había una carta del gobernador de California, en que 
manifestaba que habia ido en persona á las " escava- 
ciones" y " lavaderos." 

El día 4 de Julio, — ^mientras que el Presidente pro • 
clamaba en Washington el tratado de paz en virtud 

24 



J 



870 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



PARTE IV. 



del cual pasaba la California al poder de la República 
PKR. IV. Americana, — el gobernador de la provincia se hallaba 
^^^' *' en el Fuerte Suter en camino hacia la rejion del oro. 
^nadOT '^ En SU tránsito encontró casas desiertas y abandonados 
Masón y¡«- campos de trigo, cuyo dueños habían ido en busca del 
deloro!*'* precioso metal. Habíanse encontrado ya cantidades 
tan grandes, que el trabajo y todos los artículos de 
comodidad y aun de necesidad, habían subido á un 
precio enorme. El Capitán Suter pagaba al fabricante 
de su carros y al herrero, diez pesos diarios ; y recibía 
quinientos pesos al mes por la renta de una casa de 
dos pisos que había dentro de su fuerte. El Goberna- 
dor Masón se dirijió en seguida hacia el molino donde 
se había hecho el primer descubrimiento, y donde se 
hallaban empleadas 200 personas en recojer oro. Pasó 
después mas adelante entre las montañas, donde tam- 
bién había otras partidas de j entes en la misma ocupa- 
ción. Cruzó luego á la ensenada de Weber, afluyente 
del rio Americano ; y por todas partes encontró cen- 
tenares de hombres buscando oro, especialmente en los 
lechos de los rios, y en las hondonadas secas, donde 
antes habían ecsístido corrientes. En una pequeña 
cañada, dos hombres habían encontrado de aquel metal 
por valor de 17,000 pesos. Dos onzas de él eran el 
jornal ordinario de un hombre. 
Estensa re- Otros funcionarios públicos de California, é indivi- 
jion. ¿uQs particulares, dieron informes iguales, ó mas 
brillantes aun. En la casa de moneda de Filadelfia se 
hizo ensayo con algunas de las muestras, y resultaron 
ser muy ricas. La rejion en que se encuentra este 
mineral se estiende por muchos centenares de millas. 
Así, pues, vino á ser California el punto luminoso, en 
que se fijaron los ojos de todos. 
EmigranteB Del 7 de Diciembre de 1848 al 20 de Enero de 
y sus rutas, -j g^g^ salieron 99 buques de los puertos de los Estados- 
Unidos para California. De éstos, 80 fueron por vía 
de Cabo Hornos, 14 por Chagres y Panamá, y el resto 
á puertos mas al norte, dirijiéndose los emigrantes por 
Méjico y Tejas. Cincuenta y dos de dichos buques 
salieron de Nueva- York, y 29 de los puertos de Nueva- 
Inglaterra. Muchos emigrantes de los estados mas 
antiguos fueron por la vía de tierra, llevando consigo 
famüias, provisiones, &a. en grandes carros por el Paso 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 871 

del Sur de las Montañas Rocallosas, el establecimiento ^^t» nr. 
Mormon al estremo meridional del Lago Salado, el per. vr. 
rio de Humboldt, y de allí por el paso de la Sierra ®^* "* 
Nevada. 

Entre los emigrantes que fueron á establecerse en FaDdad<»et 
aquel saludable clima, se cuentan muchos de nuestros ¿^J, 
mas hábiles y emprendedores ciudadanos. Quiera Dios 
que miras mas nobles que las del mero amor del oro 
los acompañen ; que reconozcan con un sentimiento 
profundo la responsabilidad que contraen al echar los 
fundamentos de im nuevo é importante Estado ; que 
busquen el ejemplo de sus antepasados ; y que, como 
ellos, sean sobrios, virtuosos y amantes del bien pú- 
blico. Espóranles nuevas pruebas en que habrán 
menester de toda su fortaleza : opongan firme pecho 
contra la anarquía, que es el azote, y muchas vezes la 
destrucción de los gobiernos libres ; y para conseguir 
este fin sostengan la ley, funden escuelas, cum- 
plan LOS PRECEPTOS DE LA RELIJION Y MANTENGAN 

PURO EL CRISTIANISMO. Que tales son en realidad las 
elevadas miras de muchos, cuya acción política lo ha 
demostrado noblemente así. 



CAPÍTULO II. 

INAUGURACIÓN DE TAYLOR. — OSCURO ASPECTO DE LOS 
ASUNTOS AL CERRARSE LAS. SESIONES DEL 30° CON- 
GRESO. CONECSION DE LAS CAUSAS DE PELIGRO Y 

DISTURBIOS, CON LA ESCLAVITUD. 

MiNEsoTA, adyacente á las cabezadas del Misisipí, 
fué constituido en territorio el dia 3 de Marzo de 
1849. 1849. 

En las elecciones de 1848 fué ecsaltado á la Presi- TayiorPw 
dencia el Jeneral Zacarías Taylor, el héroe de Rio ■^*°**" 
Grande ; nombrándose para Vice-presidente á Millard 
Fillmore, de Nueva- York. Su inauguración tuvo 
lugar el 4 de Marzo de 1849, en que, según la Cons- 



i 



372 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

FARTK IV. titucion, se disolvió el 30o Congreso. El aumento 

PKR. IV. de trabajo que recayó sobre el Ministerio de Es- 
cap. II. ^ado, á consecuencia del crece de la nación, hizo que 
el Congreso autorizase una división de sus tareas, 
creando una cartera aparte, bajo la denominación de 
Departamento del Interior. El Presidente nombró 
para este destino á Tomas Ewing, de Ohio ; y para 
Secretario de Estado á Juan M. Clayton, de Dela- 
ware. 
incon- El trijésimo Congreso terminó envuelto en borrascas 

dríí ™i y tinieblas. No habia podido conseguirse ningún go- 
coestion biemo para California, aunque habia patriarcas políticos 

*** tud.*^** de la República que hasta la última hora de las sesiones 
se esforzaron con todo el nervio de la mas patriótica 
elocuencia, para obtener aquel objeto. Oponíase á 
ello la discordante cuestión de esclavitud, que gran- 
demente amenazaba la ecsistencia misma de la Union. 
A principios del presente siglo, se arraigó en el es- 
píritu relijioso de los hombres de los Estados seten- 
trionales la opinión de que la esclavitud, bajo cuales- 
quiera circunstancias, es un pecado. El sentir universal 
de los varones buenos y eminentes de todos los ámbitos 
del pais, antes de esta época, era que la esclavitud es 
un mal, legado á esta jeneracion por la precedente, que 
debe deplorarse mucho, y abolirse tan pronto como 
pueda conciliarse esta medida con el mejor provecho 
de ambas razas. De aquí resultó que en la conven* 
cion que trazó la Constitución Americana se hiziese un 
esfuerzo, el primero en la historia de las naciones, para 
abolir el tráfico de esclavos. Pero siendo la Consti- 
tución un pacto para unir soberanías independientes, 
debia ajustarse de manera tal que fuese aprobado por 
todas. La Carolina del Sur y Jeorjia no quisieron 
convenir en la abolición del tráfico de esclavos antes 
del transcurso de veinte años ; y en consecuencia de 
esto se insertó la provisión por la cual el Congreso 
abolía la trata de negros, en 1808. 

Inglaterra, que hasta el año de 180'7 fué la mayor 
traficante de esclavos entre todas las naciones, cambió 
repentinamente entonces su conducta política en cuanto 
á la esclavitud y la trata. Obtuvo de la Santa Alianza, 
en el primer año de su organización, un formal re- 
conocimiento de sus designios, y su ayuda para llevarlos 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



873 



á cabo ; y este cuerpo presenta la singular anomalía 
de obrar al mismo tiempo contra la libertad de sus 
subditos en Europa, y en favor de la de los negros de 
África. La intelijencia mas sobresaliente de la Liga 
era el Príncipe Metternich, el Richelieu de su época. 
El concentrado despotismo de Europa, cuyas transac- 
ciones no han manifestado hasta la presente ningún 
espíritu de conciencia, tomó entonces un curso de 
acción que tendía á propagar entre la porción ilustrada 
y concienzuda del pueblo la opinión de que la esclavi- 
tud es un pecado ; y, por consiguiente, todas las na- 
ciones se obligaron á aboliría. Así establecida la 
opinión, introdújose en este pais por conducto de la 
pi*ensa inglesa, y por otros medios que la comunidad 
de nuestra lengua hacia provechosos. ¿ No sabían 
hombres tales como los diplomáticos ingleses y aus- 
tríacos que los Americanos son un pueblo instruido y 
pensador ? ¿ que el gobierno de la República Ameri- 
cana es impotente para abolir la esclavitud y que cada 
estado es una soberanía ? ¿ No sabían que los estados 
que tienen esclavos no podían abolir la esclavitud sha 
causar su propia ruina, y que eran de un carácter que 
no querrían someterse á una intervención ilegal ; y 
que por consiguiente, si esta opinión afectaba el senti- 
miento relíjíoso de los estados sui esclavitud, tendería 
directamente á la división y decadencia de la Repú- 
blica Americana ? ¿ Y no era esta república la que, 
difundiendo principios liberales, y por su prosperidad 
en un estado antimonárquico, había hecho mas que 
otra cualquiera para destruir á los déspotas de Europa, 
y de la cual tenían éstos mas que temer en lo futuro ? 
Dando así principio la Inglaterra á la ajitacion de la 
cuestión de esclavitud, fuese con designio ó nó, traba- 
jaba indirectamente por un objeto, — la división de la 
Union Americana ; lo cual intentó directamente en 
1809, según fué descubierto en 1812 por su emisario 
Juan Henry, y se manifestó poco después en la decla- 
ración de guerra de Mr. Mádison, como uno de sus 
motivos principales. 

Nos adherimos al principio de anti-esclavitud cuando 
se le aplica justamente ; pero la verdad puede sostenerse 
con miras de no buena ley, y puede usarse una cosa 
buena para ma*os fines. Porque el pan sea bueno, no 



PARTB ZV. 

PBB. IV. 
CAP. n. 



Probable 
ajencia de 

la Diplo- 
macia Ea- 
ropea para 
prodacirloa 

disturbio* 
de Améri- 
ca. 



(En]809ie 

envió á 
Joan Hen- 
ry & Boston 
para divi- 
diría 
Union 
Americana 
establecien- 
do una 
Confederar 
cion del 
Noite.) 



Las cosaa 
buenas ptie> 

den Qsarae 

para malot 

finei. 



á 



13: 



874 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-ÜMIDOS. 



WáMTM TV, 

rcR. vr. 

CAP. u. 



Tratan al- 
gunos de 
■embrar el 
odio entre 
el Norte 
y el Sur. 



Opinión de 

los Ultra- 

Desnnionis- 

tas del Sar. 



debéis hacer uso de él de manera que os dañe j des- 
truya. Pero la opinión promulgada se aceptó de un 
modo tal que tendia á la ruina de esta nación, contán- 
dose en el número de sus adeptos los mas puros j 
concienzudos espíritus de los estados del norte ; los 
cuales ajitaban la cuestión, no con el aleve designio de 
subvertir la Constitución, sino con la esperanza de in- 
ducir á sus hermanos del sur á que tomasen sabias 
medidas para la gradual abolición de la esclavitud. 
Pero el bien que podian haber hecho se convirtió en 
mal, por haberse asociado con unos cuantos ajitadores 
y cuya conducta, tendiendo directamente al desmem- 
bramiento del gobierno, habia sido precisamente la 
que un enemigo previsor y astuto hubiera trazado y 
dictado. 

Estos ajitadores publicaron en el norte y enviaron 
al sur varios papeles y periódicos, en que aconsejaban 
á los negros levantarse contra sus amos, apoderarse de 
sus vidas y propiedades, quemar sus casas, y cometer 
toda clase de atentados contra sus familias. Puesto 
que ninguno de los concienzudos abolicionistas del 
norte sancionó jamas semejantes escritos, hay pizon 
para creer que procedian de enemigos del pais, cuyo 
objeto era incitar al pueblo del norte á suponer que 
los del sur eran malvados, porque tenían esclavos, y al 
mismo tiempo sujerir á los segundos la idea de que los 
primeros eran sus enemigos, llenos de malicia y sin 
principios ; para que de tal suerte, mutuamente odián- 
dose el norte y el sur, se provocasen los unos á los 
otros, y finalmente se dividiese y arruinase la Re- 
pública. 

Algunos de los hombres del Mediodía de la Union, 
á la cabeza de los cuales estaba el eminente Juan C. 
Calhoun, de la Carolina del Sur, creían que el deseo é 
intención de los estados sin esclavos era abolir la escla- 
vitud donde quiera que pudiesen hacerlo, sin tener en 
nada los derechos ni los intereses del sur. Pensaron 
por lo tanto, que puesto que el norte escedia ya en la 
balanza del poder al sur, este debía inmediatamente 
separarse de la Union, y formar una confederación 
meridional, en cuyo caso, Mr. Calhoun obtendría in- 
dubitablemente su presidencia. Pero por fortuna 
los hombres del sur que abrigaban tan adelantadas 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 375 

opiniones, eran una pequeña minoría, en comparación ^^RTt iv. 
con la totalidad. La mayor parte, entre la cual se per.iv. 
contaba al senador Berrien, de Jeorjia, no hacían to- ^^' "' 
davía mas que temer lo que los otros creían con res- ^^^^ ¿^ ¡^ 
pecto á las injustas intenciones del gran cuerpo de sus mayoría 
hermanos del norte ; pero tenían buen cuidado de que crpaE?^' 
se supiese que si en lo subsecuente tenían motivo para ^°^q^^ 
creer como el partido de Mr. Calhoun, adoptarían el 
mismo sistema de conducta que éste observaba. Es- 
taban todos de acuerdo en adoptar ciertos principios, 
bien fuese ó no que el norte les hiciera justicia consti- 
tucional : el uno de los partidos era de buena fe amigo 
de la Union ; y el otro andaba á caza de pretestos para 
disolverla. Uno de los principales temas de la cues- 
tión era la admisión de esclavos en los territorios nue- 
vamente adquiridos : éstos, decían, habían sido con- 
quistados con su sangre y comprados con sus caudales 
públicos, en grado igual á los del norte ; y reclamaban 
el mismo derecho para ir allí y llevar sus propiedades 
(esto es, sus esclavos) ; y determinados á mantenerse 
en este terreno, no querían admitir como satisfactoria 
la lójica de que un hombre no puede ser propiedad 
por dominio natural como los bienes muebles ; sino en 
aquellos casos y bajo aquellas chrcunstancias en que lo 
ordena la ley del país. 

Mr. Calhoun y su partido no juzgaban acertada- 
mente al suponer que la mayoría de los ciudadanos del 
norte aprobaba la acción de los ajitadores, ó que tenían 
algún designio de privar al pueblo del sur de los 
derechos que le garantizaba la Constitución ; pero 
todos creían concienzudamente que la esclavitud es 
un mal, y muchos sostenían que es un pecado. Por 
consiguiente, al paso que no querian intervenir con 
ella, según hoy ecsiste, miraban sinembargo como 
deber suyo impedir que se estendiese. 'El suelo libre, 
decían, debe permanecer hbre En un debate con- 
vencional, se introdujo este mismo principio por Mr. 1848. 
Wilmot, de Pensil vania, y de aquí se le llamó " Pro vi- Diciembre, 
sion de Wilmot" (Wilmot Proviso). Fué aprobada en " ^J''^ 
la cámara de representantes, pero rechazada en el se- wümot." 
nado. 



376 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 



CAPÍTULO III. 

CALIFORNIA. ESTR A ORDINARIA RIQUEZA Y ACRECEN- 

PARTK lY. TAMIENTO. ESTABLÉCESE EL GOBIERNO CIVIL, — 

PiR. IV. EJEMPLAR CONDUCTA POLÍTICA. 

CAP. III. 

1848 Hemos observado en esta historia el progreso gra- 
185 O. ^^^^ ^® colonias y estados en que se necesitaron cente- 
(Ei Genio nares de años para obtener una población igual á la 
pobSdon ^^^ obtuvo California á los tres del descubrimiento de 
/b Caiifor- sus minas de oro. 

■ # 

sóolooo.) Acabamos de ver que tan bien balanzeados estaban 
los partidos con respecto á la cuestión de esclavitud, 

1849« que en el Congreso de 1848 á *49, todo lo que pudo 
Abril 3. obtenerse para California fué una ley por la cual se 

^cartTdl* disponia quc se recaudasen sus rentas y se depositasen 
Ministro CU las arcas de la República. Afortunadamente, la 

í b! KÍn| ®j^°f'pl3'r conducta política de California en estas criti- 
que fué cas circunstancias desvaneció los pronósticos de alffunos 

enviado A , • . • ^ • i* Pr\ 

Caiif. por patnotas amencanos que temían se aliase con el Ore- 
dentel" ^^^ ^ ^® constituyesc independiente. Para precaver 
semejante mal, el Jeneral Taylor dio á los Californianos 
la oportuna seguridad de que "el poder ejecutivo consi- 
deraría con la mayor atención y pondría en planta todo 
lo que pudiera hacerse para proporcionar al pueblo de 
los terrítoríos los beneficios de im gobierno civil y la 
protección que les es debida." Al mismo tiempo 
les indicó la conveniencia de que trazasen el plan 
de un gobierno de estado, para someterlo después al 
Congreso. 
1848. Estos consejos tendían á mantener adictos á la 
Agosto 7. Union los caudillos políticos de Califomia. Estos real- 
(Mason mente amaban la República, y confiaban en que al fin 

asome el ii-ii««x'' «/j. i. 

poder civil.) y al cabolcs haría justicia ; pero mientras esperaban 
por una protección futura, tenían sobre sí las alar- 
mantes circunstancias de lo presente. Allí acudían, se 
aglomeraban y confundían millares y millares de hom- 
bres de todas partes del mundo, atraídos por el sobe- 
rano poder del oro ; y los ciudadanos se vieron en 




IV. 



necesidad de ejercer los poderes del gobierno entre si ^^^''^ 
mismos, ademas de los que desempeñaba el Jeneral per. iv. 
Masón, comandante militar. Al principio hubo mucha ^^' "*' 
informalidad ; y á todo aquel á quien se le encontraba 
reo de crímenes capitales, se le hacia sufrir la pena de 
muerte, con poca ceremonia y sin demora.* El Jeneral 1949. 
Riley, el héroe de Contreras, que reemplazó á Masón Abril 13. 
como gobernador miUtar, espidió su proclama en pri- Le rempia- 
mero de Agosto de 1849, estableciendo una especie de **^^^* 
poder judicial, á cuya cabeza se puso á Pedro H. Agosto 1. 
Bumet. En seguida publicó otra invitando á los Establécese 

• 11 jfi-'jij r ^na especie 

cmdadanos a elejir delegados que formasen una cons- de poder 
titucion para un gobierno de estado. En consecuen- jnd»"»!- 
cía, fueron electos aquellos, los cuales se congregaron get. 1. 
en Monterey el 1° de Setiembre de 1849, y allí forma- Convención 
ron una intachable constitución destado. Entre tanto, ^rey^panT 
una convención especial, reunida en San Francisco, se formar un 
habia decidido contra la esclavitud, y en consecuencia Estado? 
de esto quedó escluida por la Constitución. f 

La primera lejislatura se reuni^ en San José el pri- díc 21. 
mero de Diciembre de 1849. Pedro H. Bumet, electo ^^ j^^S" 
primer majistrado, dirijió al senado y á la asamblea un la. Lejida- 
mensaje de estraordinario interés. " Cuan rápidos" — ^"*' 
esclama — " cuan admirables han sido los cambios en Elocuente 
California ! Veinte meses ha, habitada por una pobla- discurso del 
cion dispersa, por un pueblo pastor, cuya escasa sub- Burnek, 
sistencia dependía de sus rebaños y manadas, y un 
mezquino cultivo del suelo ; — ^hoy, descubiertas las 
inagotables minas de oro ; nuestros puertos llenos de 
naves dé todos países ; nuestras hermosas bahías y Ejemplo 
placenteros ríos navegados por vapor, al paso que P^*g ^^' 
como por encanto se han levantado ciudades comer- amígaos, 
cíales Ahora nos encontramos congregados aquí 



* Recientemente hemos sabido que ciertas gavillas de juga- 
dores y ladrones han intimidado de tal manera a las autoridades 
de San Francisco y otras ciudades de California, que los mas 
viles criminales han escapado de la justicia ; y en muchos casos 
el pueblo ha administrado la ley con sus propias manos. Lar- 
mentamos que sea necesario ocurrir á una práctica tan peli- 
grosa. 

t Una gran parte de los miembros do la convención que vota- 
ron contra la esclavitud eran hombres del sur. Qaerian trabajar 
con sus propias manos en las minas ; pero no cavar el oro á par 
de los negros. 






378 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PARTE IV. para llevar á cabo la sublime tarea de organizar un 
PER. IV. nuevo estado ; pero en caso de que nuestra constitu- 
CAP. III. ^^^j^ g^ encuentre en conflicto con la de nuestro pais 
Acertado* comun, esta es la que debe prevalecer. Ese gran 
de Barnett. código que hoj gobicma un pueblo de mas de veinte 
millones, j eslabona treinta estados en un mismo des- 
tino, demanda nuestras mas puras afecciones, y es 
nuestro primero y mas alto deber .... Mas bien per- 
mitiríamos que sufriese nuestro pueblo antes que violar 
un solo principio de esa gran ley fundamental del pais." 
El Gobernador Bumet creia, sinembargo, que no podia 
haber semejante violación ; y los miembros procedió- 
ron de acuerdo á la acción lejislativa. 
(E. GUbert La eleccion de senadores para el Congreso recayó 
Wnghti re- en Juan C. Fremont y Guillermo M. Gwin, los cuales 
P*®^^ presentaron en Washington la Constitución de Califor- 
' nia y su pedimento para que se la admitiese como es- 
^ tado en la Union, y el Presidente lo transmitió al 

Poli I ^ 9/ 

El Presi- Congreso con un mensaje. La cláusula que prohibe 

dente envia la esclavitud fuó CU el Congrcso como una mecha 

la CoiS^ aplicada á una mina de combustibles. Los ecsaltados 

tucion de del sur dcclarárou que su adopción por aquel cuerpo 

California. • ji ••j*j. 

sena causa de la separación inmediata. 
1849. Pesaban sobre el Congreso otros motivos de gran 
Enero, dificultad ; los cuales sinembargo, se hallaban todos 
Tejas hace impHcados en la cuestión de esclavitud que todo lo 
^^uranliT ^^sorbia. Reclamaba Tejas que su territorio se esten- 
sn poder so- dia hasta el Rio Grande ; pero los de Nuevo-Méjico, 
Méjiíó". ^® Santa Fé y su alrededor, al este del Rio Grande, 
nunca se habian sometido á ello, y se declaraban com- 
pletamente contrarios á la jurisdicción de Tejas. En 
Enero de 1849, la lejislatura de ésta dictó leyes divi- 
diendo en dos condados la rejion disputada. A fin de 
organizar en ellos un gobierno tejano, el Gobernador 
Bell, que administraba el poder ejecutivo, envió como 
ájente á Santa Fe al Mayor Neighbours, el cual amo- 
nestó al Coronel Monroe, comandante militar por los 
1850* Estados-Unidos, contra toda "intervención." El Coro- 
Abrii 18. nel Monroe, viendo que los Nuevo-Mejicanos estaban 
iÍT'lt'Í^Fr ^^^y ecsasperados, y habiendo recibido instrucciones 
Intervienen dc Washington, convocó ima convención, trazó una 
¿jf¿*j/j^ constitución de estado, y, mientras que Tejas hacia 
E-u. preparativos para apoderarse de este territorio por la 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 379 

fuerza, se presentó en el Congreso la petición de Nuevo- ^^j^t» '▼« 
Méjico para que se le admitiese como estado en la per. iv. 
Union. El sur apoyaba las reclamaciones de Tejas, *'^*"'* 
en raaon de que si triunfaban éstas, el territorio dis- 
putado aumentaría el área de la esclavitud ; al paso 
que el norte se oponia á ellas por el mismo motivo.* 

Al mismo tiempo que Nuevo-Mójico solicitaba del Enero 16. 
Congreso un ffobiemo, otro pueblo notable se presen- ^<^^« p**- 
taba á sus puertas con la misma demanda. Eran éstos proyecto 
los emprendedores Hormones, que habian encontrado ^JJ ¿®J¡,^ 
una residencia permanente en las orillas del Lago utah. 
Salado, donde reuniendo sus dispersas bandas, y 
enviando á sus caudillos para hacer prosélitos, tenian ^fj fg^ 
ya un establecimiento floreciente, con algunos millares calcula so 
de habitantes. Otra cuestión muy importante fué §5,000?) 
también la de un proyecto de ley presentado por el 
Senador Butler, de la Carolina del Sur, autorizando á El Sen. 
los amos de esclavos fujitivos para sacarlos de otros p^ne^íaíey 
territorios. Todos los del sur estaban unánimes en ^^ esclavos 
esta demanda ; y se les asociaron muchos de los patrio- 
tas conservadores del norte. 

Llegaron entonces á su colmo los sentimientos hos- criticas 
tiles entre el norte y el sur, y Washington era el foco oJ^^SeS' 
de sus funestos rayos. Los miembros del Congreso Rep. Ame- 
de Florida y otros estados con esclavos remitían á sus ^^^^ 
constituyentes esposiciones de un carácter altamente 
sedicioso, incitándolos á que enviasen delegados á una 
convención que habia de celebrarse en Nashville, el dia 
2 del siguiente Junio. El proyecto fué primeramente 
propuesto por el Juez Sharkie, de Misisipi ; y madurado 
después en ima convención de aquel estado, que se 
verificó en su capital. Los ecsaltados ultras se lison- 
jeaban con la creencia de que en Nashville se tomarian 
disposiciones para dividir la Union, y formar ima con- 



* El sistema observado por los Téjanos era, se^n aignnos 
suponen, un ardid para hacer que el Congreso les indemnizase 
en dinero por la renuncia de sus reclamos ; pero el temor bien 
fundado era c^ue los Desunionistas del sur se unirían con Tejas, y 
darían asi principio á una guerra civil. Sabemos que el Jeneral 
Taylor había dispuesto poco antes de su muerte que marchasen 
800 hombres á Santa Fe, para defender á los Nuevo-Mejicanos 
contra los Téjanos. El juez de Nuevo-Méjico Hinghson. habla 
dicho al Mayor Neighbours que pondría en prisión á cualquiera 
que intentase ejecutar en Santa I* é los leyes de Tejas. 



á 



PKR. IV. 
CAP. IV. 



PARTE iv^ federación del sur. Jamas, desde la fundación de este 
feliz gobierno, ha visto el patriota americano una hora 
tan sombría. "Hanse abrigado," decia el Senador 
Mangum, de la Carolina del Norte, " por los hombres 
mas sabios y mejores, temores muy serios en cuanto á 
la posibilidad de conservar la integridad de la Union, 
y muchos de ellos han pasado noches de insomnio. 
Yo he pasado las mias." Y esto era lo mismo en to- 
dos los ámbitos del pais, y se levantaban fervientes 
plegarias, para que el Dios de los padres no abandonase 
á los hijos. 



CAPÍTULO IV. 

BLOCUENCIA DB LA PRIMERA SESIÓN DEL CONGRESO 

XXXI. 

1840 ^^ primera sesión del Congreso trijésimo primo 
^ fué la mas larga, la mas borrascosa y la mas impor- 
18^ O* tan te en sus resultados, entre todas las que han tenido 
(Un Con- lugar después de la organización del gobierno ; y en 
^doTaños.* ella, por la lucha y poder de las palabras, se llevaron 
61 de la 4 ténnino mas importantes cuestiones que en cual- 

auopcionue . iixni ii* i« 

lacons- quiera campo de batalla después de la revolución. 

federaS ^^ senado se puso á la cabeza, y jamas se habia 
presentado en aquel cuerpo una reunión de mas hábiles 
estadistas y mas poderosos oradores. 

185 O. "^^^ ^^^ primeros senadores del norte que rasgaron 

Enero 17. ^^^^ tencbroso velo de animadversión y disgusto con 
Discurso de 4^6 los hombres del sur salian al encuentro de los del 

Di ki'* n ^^^^ fueron Dickinson, de Nueva- York, y Phelps, de 
Vermont. En su discurso aseguró solemnemente el 
primero á sus hermanos del sur que el norte, como un 
cuerpo, consideraba sagradas las garantías de la Cons- 
titución. " Señor," dijo, " saqúese un pequeño nú- 
mero de las secciones del norte y el sur de la Union, ó 
acállense sus clamores, y esta malhadada ajitacion se 
tranquilizará en menos de una semana. La Constitu- 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 381 

cion cubre con su ancha éjida á toda esta poderosa y^'tT» ly. 
República. Su pueblo se postra ante ella con una pir.iv. 
devoción mas que oriental. Ellos se mantendrán ^^^'^^' 
adictos á esta unión, y aunque el pueblo del norte esté 
opuesto á la institución de la esclavitud, la gran masa 
de ellos no tienen intención ni disposición al^na de 
atacar los derechos constitucionales. Y esto lo pro- 
barán asi al sur, si la ocasión llegase, aun cuando 
hayan de perder sus vidas en defensa de ellos mis- 
mos." 

En el discurso del Senador Phelps, el 23 de Enero, Enero 23. 
el argumento lóiico se mezcló aojradableraente con Discurso ds 
orijinales ocurrencias de agudo chiste, y sin tomar un *^°®*i** 
serio punto de vista contra la amenaza de separación 
del sur, demostró que aun no era llegado el tiempo. 
El supremo poder judicial de los Estados-Unidos era 
el tribunal á propósito para juzgar las cuestiones cons- 
titucionales ; y á menos que el sur apelase á él antes 
de proceder á la acción, se colocaría en una posición 
muy desfavorable. En materia de importancial tal, no 
debia darse mucha prisa, sino tomar los pasos con- 
venientes y medir su tiempo. En cuanto á lo que de 
ofensivo se habia dicho en el norte, esta era una tierra 
de libertad de palabra ; y ¿ qué habia de hacerse con 
un pueblo que se creia encargado de una misión, no 
solamente para enmendar la Constitución trazada por 
la sabiduría de nuestros padres, sino para ayudar tam- 
bién al Todopoderoso en la corrección de los varios 
errores que han encontrado en sus obras ?" Despejá- 
ronse entonces los ceños de los miembros del sur, y 
saludaron cordialmente al orador al final de su discurso. 
Uno de los presentes hizo la observación de que "aquel 
habia arrojado el primer cubo de agua que cayó sobre 
ti fuego." 

El 25 de Enero ecsibió Mr. Clay su memorable Enero 25. 
plan de compromiso ; y el 6 de Febrero se presentó á Oc^o re«o- 
hablar en su defensa, ante una multitud de ambos de compro- 
secsos tan numerosa como jamas se habia visto en la ¿"¿¡J; 
cámara del senado. Era ya venerable por sus años ; 
pero su intelijencia conservaba todavía todo su vigor, 
y en su corazón aun brotaba fecundo el venero de los 
sentimientos patríóticos. Su voz, su mirada, su gracia 
de acción y el don de la palabra, que le hablan he- 



382 HISTORIA DE LOS ESTAD0S-Ü17ID0S. 

PARTE IV. qY^q considerar como el primer orador en lengua in- 
PER.iv. glesa, se conservaban sin detrimento, para que pudiese 
CAP. IV. ggj^j.^ y salvar acaso su patria en esta hora de peligro. 
En el preámbulo de sus ocho resoluciones manifestó 
•que el motivo de proponerlas era " arreglar y ajustar 
amigablemente, por el bien de la paz, armonía y con- 
cordia de la Union, todas las cuestiones de controversia 
entre ellos, á consecuencia de la institución de la es- 
clavitud, bajo una base franca, equitativa y justa." 
El compromiso era en sustancia el mismo que se aprobó 
al cabo de algunos meses de debate, y que se esplicará 
después. 
Feb. 5. " Jamas antes de ahora," dijo Mr. Clay, " he toma- 
Gran ¿q la palabra con sentimientos de tan profunda solici- 
*ciay. * tud. He sido testigo de muchas épocas de grande 
ansiedad y peligros para el pais ; pero jamas me he 
levantado para hablar á ima asamblea tan escitada y tan 
ansiosa." Atribula el peligro del pais al egoísmo sin 
principios de los hombres de partido. En momentos 
cioneTde ©n quc ardía la Casa Blanca, en lugar de unirse para 
^lal "^^h" estinguir las llamas, disputaban sobre quién habia de 
grosas cir- scr SU prócsimo inquilino. ¡ Mientras que ima terrible 
cia8*dd l>recha de agua amenazaba una inundación, controver- 
pai». tian sobre los intereses del estado que estaba al borde 
de una ruina total ! . . . . Todo era entonces tumulto, 
incertidumbre y amenaza contra la Union Nin- 
guno tenia derecho para separarse. Él pertenecía á 
la Union. En ella tomaba su puesto, y se proponía 
Consecuen- sostenerla, y morir, — peleando, si necesario era ; pero 
ladesanioo. ningún poder sobre la tierra le apartaria de la Union. 
Siguió demostrando la ruina que necesariamente pro- 
vendria de la disolución de la Union. La guerra seria 
inevitable ; y una guerra tan furiosa, tan sangrienta, 
tan implacable, tan esterminadora, que no se encoD- 
traria otra igual en los anales de la historia. Rogó á 
los miembros que se detuviesen al borde del precipicio, 
antes de dar el terrible salto al abismo que se abria 
bajo sus pies. Pero si aquel calamitoso aconteci- 
miento, la disolución de la Union, habia de efectuarse 
al cabo, imploraba al cielo para que no le permitiese 
sobrevivir y ser testigo de ello. 

No menos vehemente fué la elocuencia de Daniel 
Webster. " Señor Presidente," dijo, */ coa dolor y an- 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 383 

gustia y desconsuelo, " oigo caer de los labios de emi- r^^xt iv. 

nentes patriotas la palabra separación. ¡ Separación ! pkr. iv. 
¡ Separación pazifica ! ¡ Desmembramiento de este ^^^' ^' 

vasto pais sin convulsiones ! ¡ Disolverse las fuentes Marzo 7. 

del profundo, sin ajitarse la superficie ! ¡separación cííS)*dT 

pazifica ! ¿ Cuál seria el resultado ? ¿ qué seria del Webster, 

ejército, de la armada y de las tierras públicas ? ¿ por (Sa objeto 

donde ha de trazarse la linea ? ¿ qué estados han de ^rié're? 

asociarse ? ¿ cuál parte ha de permanecer americana ? *^"^"¿" 

¿ dónde he de estar yo ? ¿ donde la bandera nacional ? promiao.) 
¿ habrá siempre de cernirse el águila en lo alto, ó 
plegar las alas, abatirse y caer al suelo ?" 



CAPITULO V. 



• 



BENÉFICOS EFECTOS DE LA COLISIÓN DE OPINIONES EN 

EL CONGRESO. COMITÉ DE LOS TRECE. LEY JENE- 

RAL (ómnibus BILl). SE DECRETAN APARTE LAS 

MEDIDAS DE COMPROMISO. 

En la tempestad, no es el trueno, sino el rayo lo Favorable 
que mata ; mas, á medida que hace sus esplosiones el efSpWtu 
peligroso elemento, la atmósfera se aclara y purifica, publico. 
Asi la apasionada elocuencia y las vehementes decla- 
maciones del Capitolio, dieron completo desahogo á 
todos los sentimientos peligrosos ; por donde el espíritu 
público tomó un tono mas saludable, y que, teniendo 
su orijen en Washington, pronto se difundió por toda 
la Union. 

Mr. Clay habia defendido hábilmente su plan de Pian dé 
compromiso. El Senador Bell, de Kentucky, presentó ^^^^^^' 
y defendió otro. El Senador Foote, de Misisipí, habia ^e"- 
propuesto y finalmente llevó á cabo un decreto nom- 
brando un comité del Senado, compuesto de seis ^'*SÍf^j^®^ 
miembros del norte, seis del sur, y uno mas que habia para ei ar- 
de elejirse por los doce primeros ; á cuyo comité ha- "^fiesfion* 
bian de presentarse los diferentes planes de compromiso ; de escUvi 
con instrucciones sinembargo para que, á su juicio, ^^^' 



pARTK IV. propusiesen un proyecto de arreglo de los diferentes 
piR. IV. particulares de la cuestión de esclavitud. 
CAP. V. £j comité de los Trece, compuesto de hombres en 
de"co!Sué ^^^^'^®s ^^ depositaba la confianza universal, y cuyo 
de los presidente era Mr. Clay, presentó su informe el dia 8 
Trece, ¿g Mayo. Siguiéronse entonces cuatro meses de 
reñidos debates ; muchos de los cuales versaban sobre 
si las varias leyes propuestas hablan de votarse se- 
paradamente ó en una " Ley Jeneral" (ómnibus bilí). 
Mr. Benton solicitó que se hiciese lo primero, en razón 
de su legalidad, y especialmente por hacer justicia á 
California, que aunque sufría no se apartaba de sus 
deberes ; pero Mr. Clay sostuvo la segunda opinión, 
arguyendo que si las diferentes partes del proyecto de 
le}'' se presentaban juntas, ambos partidos concederían 
algunas * cosas, con tal de conseguir otras Entre- 
tanto la convención de Nashville, que, á haberse reu- 
eapirhn de "ido CU Eucro, habría dado por resultado la guerra 
la Con- (jiyü y Ij; dcstrucciou nacional, se cong reffó sin daño 

vención de * ' o o 

Nashviiie. alguno el dia 2 de Junio, participando del temple mas 
pazífico y del renovado apego á la Union, que se ob- 
servaba ya en el pais. 
1851. En Mayo de 1851, salió de Nueva- Orleans, á las 
Mayo, órdenes del Jeneral Cubano Don Narciso López, una 
dd'jeiera" ^^^^za provista de municiones de guerra, y cuyos in- 
Lopez & dividuos se decian emigrantes en buques con rejistro 
" *• para Chágres, acordando como punto de reunión la 
Isla de Contoy, inmediata á las costas de Yucatán. 
El Jeneral López, con 609 hombres á su mando, se 
Ma 19 ^P^ocsimó á las playas de Cuba en el vapor Creóle. 
Toma Desembarcó en el pueblo de Cárdenas, del cual tomó 
posesión de poscsion, dcspucs de haber incendiado la casa del 
PálareT '^^"^^^^6 Gobernador para obligar á la guarnición á 
sas filas la rcndirsc ; veríficado lo cual, fueron hechos prisioneros 
apañoia" dicho jefe cou trcs de sus oficiales y veintisiete hom- 
en no de 27 brcs de tropa, que luego se pasaron á las filas del 

**™ ""* Jeneral López. 
Beembarco En la tarde del 19 el Jeneral López, habiendo cam- 
de López, ^iado SU plan de ataque, dispuso el reembarque de su 
jente con objeto de efectuar otra invasión por la parte 
Occidental de la Isla, y al efectuarse esta operación 
tuvo lugar una sangríenta escaramuza. Reembarca- 
dos ya, la tropa espedicionaria obligó á los oficiales á 



1 



CAP. y. 



Sq llega 



HISTORIA DB LOS ESTADOS-UNIDOS. 385 

hacer rumbo hacia Cayo-Hueso, que era el puerto ^^*^* '^' 
Americano mas inmediato. El vapor de guerra es- p«r. iv. 
pañol Pizarro los alcanzó al momento de entrar el 
Creóle en el puerto. El comandante Español pretendió 
de las autoridades de Cayo-Hueso que le entregasen 
á los espedicionistas ; mas como no se accediese á tal " á Cayo 
demanda, hubo de dar la vuelta á la Habana, donde ****•»*• 
informó de los hechos á su Gobierno. El Jeneral 
Taylor, que habia espedido una proclama contra arma- 
mentos y espediciones de esta naturaleza, envió á las 
costas de Cuba una respetable fuerza naval, que llegó 
ya tarde para impedir la invasión. Como el Jeneral 
López no embarcó todas las tropas que se hallaban 
reunidas en Contoy, el vapor Pizarro hizo allí unos ^^^***JJi 
cien prisioneros que llevó á Cuba. Ecsasperado hasta fusiuTs 
lo sumo el Conde Alcoy, que por entonces era Go- cíonario* 
bemador de la Isla, viéronse aquellos hombres en gran rezagados, 
peligro de ser condenados á muerte, — lastimoso fin que 
cupo á cuatro de los espedicionistas que se quedaron 
rezagados en Cárdenas. 

Durante los debates sobre las medidas de compro- i850. 
miso, tuvo- la nación que lamentar profunda y sincera- juiio 9. 
mente la pérdida de su amado jefe principal. El Maerta del 
Jeneral Taylor espiró en la mansión presidencial el dia Tajior. 
9 de Julio, é inmediatamente le sucedió en el puesto 
MiLLARD FiLLMORE, de Nucva-York, bien dotado de "y.-p** 
prendas á propósito para este elevado y difícil encargo. FiUmore. 
Mr. King, de Alabama, fué electo presidente al senado. 
El gabinete del Jeneral Taylor hizo su renuncia, y Mr. Soltara áe 
Fillmore nombró hábiles sucesores, confiándose á Mr. ¿o^iSÍde 
Webster la Secretaría de Estado. El Presidente ne- Contoy. 
goció luego con el gobierno de Cuba la soltura de los 
prisioneros de Cohtoy. 

En los primeros días del mes de Setiembre se apro- isffo. 
báron separadamente las medidas propuestas por el Set. 7. 
comité de los Trece ; pero se hablan tomado en con- Medida* de 
sideración todas juntas y se convino en ellas como promíM. 
concesiones mutuas y compromisos por el bien de la 
Union. Por ellas se disponía, primero : que Califor- ^j„j,ion 
nia, con su constitución que prohibe la esclavitud, y de cau- 
sus límites que se estienden desde el Oregon hasta las **""**• 
posesiones mejicanas, se admitía como estado en la 
Union. Segimdo, que la gran bahía al este de Cali- 

25 



Ȓ= 



eu 



386 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

PARTK IV. foraia, que contiene el establecimiento de los Mor- 

PKR. IV. mones cerca del gran lago Salado, se constituía, sin 

^^^' ^' hacer mención de esclavitud, en territorio, bajo el nom- 

^míidoeír ^^^ indio, Utah. Tercero, Nuevo-Méjico, con unos 

territorio, limitcs quc satisfacian á sus habitantes, se constituía 

Naevo-Mé- también en territorio sin hacer mención de la esclavi- 

"'ritOTio.'^ tud ; dando el Congreso á Tejas diez millones de pesos 

(Población Gu compcusacion de sus reclamos, y con cuya suma 

•TcT^*!*) ^^^^^^ ^^ pagar aquel estado deudas antiguas de que 

íEn 1793 ^^^^ responsables los Estados-Unidos, no por com- 

se dictó promiso legal, sino de honor. Cuarto, se decretó una 

"«clavos'' ^^y aboliendo, no la esclavitud, sino el tráfico de escla- 

fujitívos, vos, en el Distrito de Colombia ; y quinto, se dictó la 

end&iUM l^y de esclavos fujitivos, cuyo objeto es asegurar la 

por los pronta entrega de las personas obligadas al servicio ó 

inconvG' o X o 

nientes de trabajo en un estado, y que se escapan para refujiarse 

"oioí.°r ^^ ^'^^• 

La aprobación de las medidas de compromiso apazi- 

guó la temible tempestad. En ello consiguió el patrio- 
tismo un gran triunfo sobre la voluntad individual y el 
espíritu de partido, y en particular sobre aquella in- 
fluencia estranjera que era probablemente la causa 
primitiva de la peligrosa conmoción ; y que, en ver- 
dad, no abandonaba su obra para fomentar y llevar á 
cabo la destrucción nacional por medio dé la desunión. 
* • Tratados. En 1849 se negoció un tratado en Rio 
T* ted ^^^^^^^ por Mr. Tod, ministro americano, con el Viz- 
coa el conde Olinda, de parte del Emperador del Brasil, por 
Brasil. qI q^-^q^ gg^g último convcnia en pagar á los America- 
nos cierta suma de dinero especificada, por indemni- 
zacion de despojo. . . . También se negoció en Washing- 
Tratado ^^ ^^^^ pacto entre el ministro austriaco Mr. Hulseman 
con y el Secretario Buchanan, por el cual se concedían 
Austria. (.igj.¿Qg privílcjíos á los súbditos de cada cual de las 
185 O* P^^s contratantes que residiesen en el territorio de la 
oféndese'ei ^*^^- I^^rante la revolución de Hungría, el Jeneral 
Austria. Taylor envió por medio de Mr. Mann un mensaje á 
Kossuth, ilustre caudillo de los Húngaros insurjentes 
Respuesta para inquirir el estado de los asuntos. Quejóse de 
•V^ráHubé- ^^^^ ^^° amenazas el gobierno austriaco, por medio de 
man. Mr. Hulseman en una carta á Mr. Clayton. Después 
de la muerte del Jeneral Taylor, Mr. Webster dio una 
discreta y popular respuesta^ manifestando que el acto 



-<- ■ r^— ■ — -^ ■ . —t 




# 



HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 387 

del Presidente no era una intervención en los asunto9)g >''^^'^' '^' 
del Austria, sino solo una espontánea manifeslacion de pbr. iv. 
la simpatía que naturalmente debe sentir esta nación ^^'* ^' 
por todos aquellos que luchan por su libertad como lo 
hicimos nosotros. 

El dia 16 de Diciembre, la Asamblea Nacional de la 'díc. 16. 
república de Suiza, en plena sesión celebrada en Berna, América 
ratificó con estraordinarias muestras de gran satisfac- ^ot la* 
cion un tratado de amistad y comercio que previa- Suiza, 
mente se habia ajustado entre aquella nación y los 
Estados-Unidos De todos los triunfos de la cris- 
tiandad en nuestros dias, ninguno hay mas señalado 
que la conversión y civilización de los habitantes de las 
islas de Sandwich. Son una potencia débil ; pero In- gJ'^J^^®!, 
glaterra y America, procediendo con política y jus- 
ticia, han hechos tratados con su rey, reconociendo su 
independencia, que ha sido amenazada por serias 
agresiones de parte de Francia. 

LiBERiA, en África, comprende hoy 520 millas de ^^¿ 
costa sobre el Atlántico. Ha sido colonizada por ne- del prM. de 
gros nacidos en América, 8,000 de los cuales han sido di5 de*^<>. 
transportados allí por la Sociedad de Colonización. ion. 
Estos colonos han estendido su influencia en el interior ingenuo 
y sobre mas de 200,000 Africanos nativos ; habiendo (Caarenta 
establecido un gobierno republicano, cuyos empleados "¿S^jJ^ 
son todos hombres de color, y del cual es jefe de digno han hecho 
Presidente Roberts. El tráfico de esclavos ha desa- con'ílibCTia 
parecido de toda la costa desde Gallmas hasta el cabo i***^"?^*'? 
Jralmas. esclavos.) 

El censo de 1850 demuestra que la población de los 185 O. 
Estados-Unidos asciende á 23,267,498, de los cuales g^obiacion. 

_ r 7 f rroporcion 

los 3,197,589 son esclavos. de aumento 

Nuestra grande y floreciente república ocupa en el ^¿Jl^^ 
dia una posición que las mas soberbias naciones de la 36ip0^.) 
Europa no tienen motivo alguno para mirar como in- 
ferior, al paso que las repúblicas menores de nuestro 
propio continente, vuelven sus ojos á las mas antiguas 
y poderosas de sus potencias, en busca de precedentes, 
si no de protección. Ser desinteresado amigo de és- 
tas, conducirlas por una via, no solo de libertad á par 
que de seguridad, sino de virtudes nacionales, — he (Ruinosos 
aquí el único primado que el sagaz patriota americano *^deseo dí* 
ambiciona para su pais. Y primado es éste en com- «onquisu.) 



388 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 

pABTK IV. paracion del cual, el dominio por medio de la guerra 
PKR. IV. no es mas que una anticuada vulgaridad ; porque el 
^^' ^* uno trae consigo la paz y la honra, á par que el otro 
tiende, como en la antigua Roma sucedió, á la deca- 
dencia y ruina del estado. 
Eqaipacion La emigración de Europa á América es grande y se 
deEnropa. aumenta cada dia. En 1850 su número escedia de 
300,000, y la progresión crece rápidamente. Algunos 
de los inmigrantes son del músculo y médula del pue- 
blo de Europa, atraidos aquí por nuestras institu- 
ciones republicanas ; mientras que otros son sacados 
de las cárceles y de las casas de pobres, con objeto, 
según tenemos razón para creer, de apresurar por medio 
de la anarquía la ruina que los Europeos enemigos de la 
libertad predicen y desean. He aquí porqué se au- 
mentan los crímenes ; pero también por otra parte se 
aumenta la determinación de los nativos americanos de 
impedir esa anarquía, aplicando inecsorablemente las 
1849. penas que la ley impone á los criminales. Un motin 
Mayo 15. que tuvo lugar en el teatro de Astor Place, en la ciudad 
Motín de de Nueva-York, fué prontamente sofocado por la 
Place, acción legal de las tropas, perdiendo su vida en el 
sitio algunos de los sediciosos. Juan White Webster, 
profesor del colejio de Harvard, espió en la horca de 
Boston el crimen de asesinato. 
18ffO. En conclusión, manifestáremos nuestros votos por 
Marzo 23. que América, con la misma devota fe de sus primitivos 
(^j ^?¡** padres alze los ojos á Dios ; y estudie, para guiarse 
nato del Dr. por ella, SU SABIDURÍA en la constitución del hombre, 
wwd"Dr. Y s^ PROVIDENCIA CU la historia de nuestra raza. 

Webater. PüESTO QUE NUESTROS ENEMIGOS PROCURAN DIVIDIR- 
NOS, UNÁMONOS NOSOTROS MAS Y MAS. SÍ trabajan 
para lanzamos á la anarquía abrumándonos con una 
población corrompida, redoble nuestro pueblo sus es- 
fuerzos para sostener la ley y el orden. Y mién- 
(Noviva- tras que los astutos políticos de la Europa vagan 
Snís^na- desatentados en sus propios laberintos, los hombres 
oiones, sino g^g j.jjg^ j^g ¿estinos de la América mantengan, como 

para núes- 2* . J - . . . , . ° / 

tro país 7 Washmgton, la conciencia nacional siempre clara en 
"dS¡o ^^ discernimiento, y suprema en la acción. Dios en- JK 

tónces manifestará la necedad y malicia de los consejos ^ 

de nuestros enemigos, y seremos todavía en mayor 
grado su, pueblo predilecto y favorito. 



CONSTITUCIÓN 



DE LOS 



ESTADOS-UNIDOS DE AMÉRICA. 



Formada en el aho de 1787, por una convención de delegados, fue 
se reunieron en FUadelfia, de los estados de Nv^a-Éamfpshvre^ 
Masachusets^ Coiiecticut^ Mueva- Tork^ Nueva-Jersey^ Pe/isUva- 
maj Delaware, Marüandy Virjinia^ la Carolina ael NbrUy la 
Carolina del Sur y Jeorjia. 



Nosotros, el pueblo de los Estados-Unidos, con el objeto de 'w*»^»»!»» 
formar una unión mas perfecta, establecer la justicia, consolidar 
la paz doméstica, proveer 4 la defensa común, promover el 
bienestar jeneral, y asegurar los beneficios de la ubertad para 
nosotros y para nuestra posteridad, decretamos, ordenamos y es- 
tablecemos esta Constitución para los Estados-Unidos de Amé- 



nca. 



# 



ARTICULO I. 

Seo. i. — ^Todos los poderes Icjislativos que por esta Constitu- 
ción se conceden residirán en un Congreso de los Estados-Uni- 
dos, el cual se compondrá de un seimdo y de una cámara de 
representantes. 

Seo. II. — 1. La cámara de representantes se compondrá de 
miembros eleiidos cada dos años por el pueblo de los varios es- 
tados, y los electores de cada estado han de tener las calidades 
que se requieren para ser electores de la rama mas numerosa de 
la lejislatura del estado. 

2. Para ser ^presentante se requiere, haber cumplido veinti- 
cinco años, haber sido siete años ciudadano de los Estados- 
Unidos, :y nallarse, al tiempo de su elección, residiendo en el 
estado en que fuere elejido. 

^ 8. Los representantes y las contribuciones directas se repar- 
tirán entre los varios estados que compongan esta Union, según 
el número respectivo do sus habitantes, el cual se determinará 
imadiendo al número total de personas libres, inclusas las que 
están obligadas á la servidumbre por un cierto número de años, 
y esduidos los Indios que no pagan contribuciones, los tres 
quintos de todas las demás clases. El censo actual se hará á los 
tres años de la primera reunión del Congreso de los Estados- 
Unidos, y desde entonces al cumplimiento de cada diez años en 



Podcret 



CualidadAt 
jMtra aar ra* 
pratentaoto. 



Proporción d« 
iMraprt' 
•entaeíoQ y 

coDtribaeUm 



331 



390 



CONSTITUCIÓN. 



VacanUt. 



Presidente. 
AouBücion 
contra los 

funcionarios 
públicos. 

SenadorcN, 

dos por cwIa 

estado. 



Arreglo pan 

•lejir cada 
dos aüo* una 
tercera parte. 



la forma que señalen las leyes. El número do representantes no 
cscederá do uno por cada treinta mil habitantes ; pero cada es- 
tado deberá tener ü lo menos un representante : y mientras se 
formo ese censo, el Estado de Nueva-Iíampshire podrá elejir 
tres, Masachusets ocho, Khode Island y las Plantaciones de Pro- 
videncia uno, Conecticut cinco, Nueva- York seis, Nueva-Jersey 
cuatro, Pensil vauia ocho, Delaware uno, Marilancl seis, Virjinia 
diez, la Carolina del Norte cinco, la Carolina del Sur cinco y 
Jeorjia tres. 

4. Cuando ocurran vacantes en la representación de algún 
estado, el ejecutivo del mismo dará las órdenes convenientes 
para que se efectúe la elección que ha de llenar esas vacantes. 

5. La cámara do representantes elejirá su presidente y domas 
empleados ; y en ella residirá esclusivamente el derecho de acusa- 
ción contra los funcionarios públicos. 

Seo. III. — 1. El senado de los Estados-Unidos se compondrá 
de dos senadores por cada estado, elejidos por la lejislatura del 
mismo, por seis años : v cada senador tendrá un voto. 

2. Inmediatamente después que se haya reunido, á conse- 
cuencia de la primera elección, so dividirá, con tanta igualdad 
como sea posible, en tres clases. Las sillas de los sonauores de 
la primera clase vacarán al cumplimiento de dos años ; las de la 
segunda clase á los cuatro años ; y las de la tercera á los seis 
años ; de modo que cada dos años se elejirá una tercera parte. 
Si hubiere vacantes por dimisiones ú otras causas, cuando la 
lejislatura de cualquier estado no se halle reunida, el ejecutivo 
del mismo puede hacer nombramientos provisionales hasta la 
prócsima sesión de la lejislatura, la cual proveerá esas vacantes. 

8. Para ser senador se requiere haber cumplido treinta años, 
haber sido nuevo años ciudadano de los Estados-Unidos, y 
hallarse, al tiempo do su elección, residiendo en el estado en 
donde fuero elejido. 

4. El vice-presidont© de los Estados-Unidos será el presidente 
del sonado ; pero no tendrá voto sino en caso de empate en las 
votaciones. 

5. El senado elejirá sus otros empleados, y también un presi- 
dente pro tempere, en ausencia del vico-presidente, ó cuando 
ésto se hallo desempeñando las funciones de presiaente de los 
Estados-Unidos. 

6. El senado tendrá esclusivamente el derecho de juzgar á los 
funcionarios públicos. Cuando se reúnan con este obieto lo 
harán por juramento ó afirmación. Cuando se juzgue al presi- 
dente de los Estado.s-Unidos presidirá el primer maüstraao ; y 
nadie podrá ser convicto sino por el voto do las dos tercera» 
partes de los miembros presentes. 

7. Las sentencias en casos de acusaciones á funcionarios pú- 
blicos no escoderán de la privación del empléele inhabilitación 
para poder obtener ningún otro honorífico, de responsabilidad, 
ni productiro, de los Estados-Unidos ; pero la parte convicta 
quedará sinembargo sujeta á ser acusada, juzgada, sentenciada 
y castigada con arreglo á la ley. 

Seo. IV. — 1. El tiempo, lugar y modo en que se ha do efec- 
tuar la elección de scnauores y representantes serán señalados en 
cada estado por su lejislatura ; pero el Congreso puedo en cual- 
quier tiempo, por una ley, hacer ó variar osos arreglos, escepto 
sobre el lugar en que deban elejirse los senadores. 

2. El Congreso se reunirá una voz al año por lo menos, y esta 
reunión se verificará el primer lunes do Diciembre, á menos que 
por una ley se señale otro día. 



Cualidades 

para ser ele- 

jldo. 



PresLdeneia. 



■,i- 



Poder para 

Juzgar a los 

funcionarios 

públicos y 



Penas. 



EleeoiooeR. 



Reunión del 
Congreso. 



CONSTITUeíON. 



391 



Seo. V. — 1. Cada uno de estos cuerpos será juez de las eleo- Organiíaeion. 
dones, escrutinios, y calificaciones de sus respectivos miembros, 
y la mayoria de cada uno de ellos constituirá un quorum para poder 
deliberar ; pero un número menor puede reunirse de día en dia y 
estará autorizado para obligar á los miembros ausentes á asistir, 
del modo y bajo las penas que señale cada cuerpo. 

2. Cada cuerpo podrá formar un reglamento para su gobierno ; Reglamento, 
asimismo puedo castigar á sus miembros por mala conducta, y, 

con el asentimiento de los dos tercios espulsar á un miembro. 

3. Cada cuerpo llevará un diario de sus actos,^y de tiempo en 
tiempo lo publicará, escepto aquello que juzgue'necesario man- 
tener en secreto ; y los voto» en pro y contra de los miembros 
de cada cuerpo, sobre cualquier cuestión, se espresarán en el 
diario siempre que lo quiera la quinta parto de los miembros 
presentes. 

4. Ninguno de los dos cuerpos, durante la sesión del Con- 
greso, podrá sin el consentimiento del otro, suspender sus tareas 

Sor mas de tres dias, ni señalar otro lugar que aquel en que se 
aliaren celebrando sus sesiones. 
Seo. VI. — 1. Los senadores y representantes recibirán una 



Y senalaofoD 
to de di». 



compensación por sus servicios, la cual será determinada por 
una ley y pagada por el tesoro de los Estados-Unidos. Gozarán 
en todos los casos, escepto en el de traición, felonía, y de atenta- 
do contra la paz, del privilejio de no ser arrestados mientras 
asistan á las sesiones en sus respectivas cámaras, ni cuando se 
dirijan ó vuelvan de ellas ; y fuera de allí no podrán ser interro- 
gados por ninguno de sus discursos ni debates. 

2. Ningún senador ni representante, durante el tiempo para 
q^ue ha sido elejido, podrá ser nombrado para ningún empleo 
civil bajo la autoridad de los Estados-Unidos, el cual hava sido 
creado, ó cuyos emolumentos hayan sido aumentados aurante 
ese período ; y ninguna persona que esté ocupando un empleo 
de los Estados-Unidos, podrá ser miembro de ninguno de los 
dos cuerpos mientras permanezca en su empleo. 

Seo. vil — 1. Todo proyecto de ley para aumentar las rentas 
procederá de la cámara de representantes ; pero el senado 
puede proponer ó convenir en enmiendas como en los demás 
proyectos de leyes. 

2. Todo proyecto de ley aprobado por la cámara de represen- 
tantes y el senado, antes de tener fuerza de ley será presentado 
al presidente de los Estados-Unidos ; si él lo aprueba lo firmará ; 
pero si no, lo devolverá con sus objecciones al cuerpo en donde 
tomó su orijen, y este hará sentar por es tenso en su diario esas 
observaciones, y procederá á deliberar de nuevo sobre el asunto. 
Si después de esta nueva discusión fuese aprobado este proyecto 
de ley por los dos tercios de la cámara, se enviará, juntamente 
con las objecciones, á la otra cámara, la cual lo discutirá igual- 
mente de nuevo, y siendo aprobado por dos tercios de ella ten- 
drá fuerza de ley. Pero en todos los casos como éste se han de 
tomar los votos nominalmente, y se espresará en el diarlo de 
cada cámara respectivamente el nombre de las personas que han 
votado en pro y en contra. Si algún proyecto de ley no fuese 
devuelto por el presidente en el término de diez dias, (escep- 
tiiando los domingos,) á contar desde que se le haya presentado, 
dicho proyecto tendrá fuerza de ley como si él lo huoiese firma- 
do, á menos que el Congreso haya impedido su devolución por 
haDer suspendido sus sesiones, en cuyo caso no tendrá fuerza 
de ley. 
. 8. Cualquier orden, resolución ó voto que requiera la conour- 



Compeata» 
cioD ^ ptivi 
lejiot. 



PluroUdAd d« 
empleos. 



Prooedenela 

de loe pro- 

yeetM de I*. 

yee. 

Formación d» 
hu leyes. 




392 CONSTITUCIÓN. 



Aprobncion 7 roncia del senado y de la cámara de representantes, (escepto la 
'«*«• oacstion do señalar día para la inmediata sesión,) sé presentará 
al presidente de los Estados-Unidos, y no tendrá efecto sin su 
aprobación ; v cuando lo desaprobare pasará de nuevo por los 
dos tercios del senado y cámara de representantes, según las 
reglas y limites establecidos para los proyectos de leyes. 
ISkc. Vlll. — El Congreso estará taculta<io — 

1. Para echar y cobrar contribuciones, derechos, imposiciones y 
Bisas ; pagar las deudas y proveer á la común defensa y bien 
estar jeneral do los Estados-Unidos ; pero todos los derechos, 
imposición, y ecsisaa serán enteramente uniformes en todos los 
Estados-Unidos. 

2. Para hacer empréstitos sobre el crédito de los Estados- 
Unidos. 

3. Para hacer tratados do comercio con las naciones estran- 
jeras, con y entre los varios estados y con las tribus indias. 

4. Para estiiblecer una regla uniforme de naturalización, y leyes 
uniformes para las bancarotas en todos los Estados- Unidos. 

5. Para acuñar moneda, determinar el valor de ésta y el de las 
estranjeras, y establecer el padrón de pesos y medidas. 

6. Para señalar las penas para el castigo do los falsificadores 
de billetes de banco y monedas corrientes de los Estados- 
Unidos. 

7. Para establecer casas y caminos de postas. 

8. Para promover el adelanto de las artos y ciencias útiles, 
asegurando á los autores é inventor, por un tiempo determi- 
nado, la propiedad esclusiva de sus respectivos escritos y des- 
cubrimientos. 

9. Para constituir tribunales inferiores á la corte suprema. 

10. Para clasificar determinar y castigar los actos de pira- 
terías y felonías cometidos en altamar, y ofensas contra el deho 
de jéntes. 

11. Para declarar la guerra, conceder patentes de corso y re- 
presalias y formar leyes para las capturas que se hagan en la 
mar ó en tierra. 

12. Para levantar tropas y mantenerlas ; pero ninguna apro- 
piación hecha con este oDJeto será por un termino mayor de dos 
años. 

18. Para proveer y sostener una armada. 

14. Para lormar ordenanzas para el gobierno y arreglo de las 
fuerzas marítimas y terrestres. 

15. Para disponer lo conveniente para el llamamiento de las 
milicias con objeto de hacer cumplir las leyes de la Union, con- 
tener las insurrecciones y rechazar las invasiones. 

16. Para proveer á la organización, armamento y disciplina de 
la milicia, y para el gobierno do la parte de ésta que estuviese 
empleada al servicio de los Estados-Unidos, reservando á los 
estados respectivos el nombramiento de los oficiales y la facultad 
de instruir y ejercitar la milicia según la disciplina dispuesta por 
el Congreso. 

17. Para ejercer una lejislacion esclusiva, en todos los casos, 
sobre tal distrito, (no escediendo de diez millas cuadradas,) que 
por cesión de los estados particulares y aceptación del Congreso, 
venga á ser el asiento del gobierno de los Estados-Unidos, y 
para ejercer igual autoridad sobre los otros lugares compraaos 
con el consentimiento de la lejislatura del estado á que pertene- 
cieren, para construir fortalezas, almacenes, arsenales, astilleros 
y las demás clases de obras que fuesen necesarias : y 

18. Para hacer todas las leyes necesarias y oonvenientes para 



CONSTITUCIOir. 



393 



Contritm- 
cionea per- 
sonales. 



Derecho á» 
juicio. 



Sentencias en 

cansaa 

crímiiuiles. 

CapitAoioD. 



Rentas mer- 
cantiles. 



Ja ejecución de las precedentes facultades, y de todas las demás 
concedidas por esta constitución al gobierno de los Estados- 
Unidos, ó á cualquiera de sus departamentos ó empleados. 

Seo. IX. — 1. La inmigración ó importación de las personas 
que alguno de los estados ecsistentes hoy creyese conveniente 
admitir, no será prohibida por el Congreso antes del año de mil 
ochocientos ocho ; pero se podrá imponer sobre tal importación 
una contribución ó derecho que no esceda de diez pesos por 
persona. 

2. El prívilejio del acto de habeos corpus no se suspenderá sino 
cuando, en casos de rebeliones ó invasiones, lo requiera la se- 
guridad pública. 

8. No se aprobará ningún proyecto de lejr para condenar sin 
forma de juicio, ni ninguna ley retroactiva para las causas 
criminales. 

4. No se impondrá ninguna capitación ni otra clase de contri- 
bución directa sino en proporción al censo ó enumeración que se 
ha dicho aqui antes (^ue debia formarse. 

6. No se impondrá ninguna contribución ni derecho sobre 
articules exportados de ningún estado. No se dará ninguna 
preferencia, por ningún arreglo de comercio ó rentas marítimas, 
a los puertos de un estado sobre los de otros : tampoco estarán 
obligados los buques despachados de un estado para otro á 
abrir ni cerrar rejistro, ni á pagar ningún derecho en otro 
estado. 

6. No se estraerá ningún dinero de la tesorería, sino á conse- 
cuencia de apropiaciones determinadas por las leyes; y de 
tiempo en tiempo se publicará con regularidad una relación y 
cuenta del dinero del erario recibido y gastado. 

7. No se concederá ningún título ae nobleza por los Estados - 
Unidos ; y ninguna persona que se halle ocupando un puesto 
productivo y de responsabilidad en los mismos, podrá, sin el 
consentimiento del Congreso, aceptar ningún presente, emolu- 
mento, empleo ó título de cualquier clase, de nmgun rey, prin- 
cipe, ni potencia estranjera. 

Sec. X. — 1. Ningún estado podrá hacer tratado, alianza ó 
confederación ; dar patentes de corso y represalias ; acuñar 
monedas ; emitir billetes de créditos ; ecsijir para el pago de las 
deudas otra cosa que monedas de oro y plata ; aprobar ningún 

I)royecto de ley para condenar sin forma de juicio, ni ninguna 
ey retroactiva, ni leyes que tiendan á anular los contratos ; ni 
conceder ningún título de nobleza. 

2. Ningún estado podrá, sin el consentimiento del Congreso, 
imponer contribuciones ni derechos sobre importaciones y espor- 
taciones, escepto los que sean absolutamente necesarios para 
ejecutar sus leyes de inspección : y el producto neto de todos los 
impuestos y derechos cargados por alffun estado sobro las impor- 
taciones y esportaciones pertenecerá al tesoro de los Estados-Uni- 
dos, y todas esas leyes estarán sujetas á la revisión y autoridad 
del Congreso. Ningún estado, sin el consentimiento del Congreso, 
podrá imponer ningún derecho de tonelada, mantener tropas o 
buques de guerra en tiempo de paz, entrar en ningún convenio 
ó contrato con otro estado, ó con una potencia estranjera, ó em- 
peñarse en una guerra á menos que sea actualmente invadido, ó 
que esté en un peligro tan inminente que no admita demora. 



Tesoro. 



Prohibición 
de títulos. 



ConMfvacion 
de IhS fa- 
cultades in- 
vestidas en la 
Uniou. 



Masaclat»« 
cionses. 




394 



CONSTITÜCIOK. 



1 



ARTICULO 11. 



Primer ma- 
jiairado. 



Moda de cle- 
jirlo 
por ei pue- 
blo; 



por 1» c&mam 

de repremn- 

tontes ; 



y del vice. 
preúdente. 



Requisitos 

para podorser 

cltijido. 



Prevención 

para el cato 

de muerte 

6 romocioD. 



Seo. i. — 1. El poder ejecutivo residirá en el presidente de lo3 
Estados-Unidos de Ame rica. Estará en posesión de su empleo 
cuatro años ; el vice-prcsidente será nombrado por el mismo tér- 
mino, y los dos serán elejidos úmtíimcnte como sigue : 

2. Cada estado nombrará, del modo que sn lejislatura deter- 
mine, un número de electores igual al total de senadores y re- 
presentantes que dicho estado tenga derecho á enviar al Con- 
greso; pero ningún senador ni representante, ni ninguna persona 
que ocupe un einplco de los Estados-Unidos de responsabilidad 
y productivo, podrá ser nombrada elector. 

3. Los electores se reunirán en sus respectivos estados y vota- 
rán por boletas códulas por dos personas, de las cuales una, por lo 
menos, papeletas no ha de ser del mismo estado que ellos. Y for- 
marán una lista de todas las personas por Quienes se ha votado y 
del número de votos que ha obtenido cada una ; cuya lista fir- 
marán y certificarán, y remitirán selladas al asiento del gobierno 
de los Estados-Unidos, dirijida al presidente del senado. El 
presidente del senado, en presencia del senado y cámara de re- 
presentantes, abrirá todas las certificaciones y entonces se conta- 
rán los votos. La persona que tenga mayor número de votos 
será el presidente, siempre que ese número sea la mayoría de la 
totalidad de los electores nombrados ; y si hubiere mas de uno 
que reúna esa mayoría y que tenga igual número de votos, en- 
tonces la cámara de representantes elejirá inmediatamente por 
boleta á uno de ellos para presidente: y si nadie obtuviese 
mayoría, entonces dicha cámara elejirá del mismo modo, entre 
los cinco que hayan obtenido mayor número en la ILsta, uno para 
presideiüte. Pero al elejir el presidente los votos se tomarán por 
estados, teniendo la representación de cada estado un voto ; un 
quorum para este objeto lo formará un miembro ó miembros de 
los dos tercios de los estados, y para hacer una elección será ne- 
cesaria una mayoría de todos los estados. En todos los casos, 
después do la elección del presidente, la persona que reúna el 
mayor número de votos de los electores esa será el vice-presi- 
dente. Pero si quedasen dos ó mas que tuviesen igual numero 
de votos, el senado elejirá entre ellos, por boleta, el vice-presi- 
dente. 

4. El Congreso puede •determinar el tiempo en que han de 
ser elejidos los electores y el dia en que ellos deban dar bus 
votos : cuyo dia será el mismo en todos los Estados-Unidos. 

5. rara ser elejido presidente es menester ser ciudadano de 
nacimiento, ó haber sido ciudadano de los Estados-Unidos al 
tiempo de adoptarse esta constitución ; también se necesita ha^ 
ber cumplido treinta y cinco años, y haber residido catorce año» 
en los Estados-Unidos. 

6. En caso de separación del presidente de su empleo, ó de 
muerte, dimisión ó incapazidad para desempeñar las lacultadea 
y deberes de dicho empleo, esto recaerá en el vice-presidente ; y 
el Congreso puede, por una ley, proveer para el caso de remo- 
ción, muerte, dimisión, ó incapazidad del presidente y vice- 
presidente á la vez, declarando qué empleado ha de desempeñar 
entonces el empleo de presidente, y dicho empleado desempe- 
ñará ese empleo hasta que cese la incapazidad del anterior, ó que 
66 elija un presidente. 

7. £1 presidente recibirá on épocas determinadas una ooiu- 



CONSTITUCIÓN. 



395 



pensacion por sus servicios, la cual no podrá ser aumentada ni 
disminuida durante el periodo para que ha sido elejido, y no 
recibiri, durante eso periodo, nmgun otro emolumento de los 
Estados-Unidos ni de ninguno do ellos. 

8. Antes de tomar posesión do su empleo prestará el siguiente 
juramento ó afirmación : 

" Juro (ó afirmo) solemnemente que desempeñaré con fideli- 
dad el empleo de Presidente de los Estados-Unidos, y que con- 
servará, protcjeré y defenderá del mejor modo que pueda la 
Constitución ae los Estados-Unidos." 

Seo. II. — 1. El presidente será el jeneral en jefe del ejército y 
armada de los Estados-Unidos, y de la milicia de los varios es- 
tados cuando esté en actual servicio de los Estad os- Unidos ; 
puede ecsijir la opinión por escrito del principal funcionario do 
cada uno de los aepartamentos del ejecutivo, sobre todo lo que 
tenga relación con los deberes de sus respectivos empleos, y ten- 
drá la facultad de amonestar y conceaer perdón por ofensas 
contra los Estados-Unidos, escepto en el caso de acusación con- 
tra un funcionario público. 

2. Podrá, por y con consulta y consentimiento del senado, 
hacer tratados, siempre que convengan dos tercios de los sena- 
dores presentes ; y nombrará, y ademas, por y con consulta y 
consentimiento del senado, designará los embajadores, otros 
ministros públicos y cónsules, los juozes de la corte suprema, y 
todos los demás empleados de los Estados-Unidos cuyos nom- 
bramientos no están anui especificados de otra manera, y los 
cuáles serán determinados por la ley. Pero el Congreso puede, 
por una lev, conferir al presidente, á las cortes judiciales, ó á loa 
jefes do aepartamentos, cuando lo tenga por conveniente, el 
nombramiento de los empleados inferiores. 

8. El presidente podrá proveer todas las vacantes que ocurran 
durante la ausencia del senado, dando comisiones que espirarán 
á la conclusión de la inmediata reunión de este cuerpo. 

Seo. III. — De tiempo en tiempo presentará al Congreso un in- 
forme del estado de la Union, y recomendará á su consideración 
aquellas medidas que creyere necesarias y ecsijentes ; puede, en 
casos estraordinanos, convocar los dos cuerpos lejisiativos, ó 
cualquiera de ellos, y, en caso de discordancia entre los dos 
sobre señalamiento de dias para las sesiones, él puede señalarlos 
el dia que le parezca conveniente ; recibirá á los embajadores y 
otros ministros públicos ; cuidará de que so ejecuten fielmente 
las leyes, y dará bus despachos á todos los empleados de los 
Estados-Unidos. 

Seo. IV. — El presidente, vice-presidente y todos los emplea- 
dos civiles de los Estados-Unidos, serán separados de sus empleos 
cuando sean acusados y convictos de traición, cohecho, ó de 
otros graves crímenes y de mala conducta. 



Comp«iua- 
cioay 



Joramento. 



Sus deberé* 



yfkeultndta, 

para hacer 
tratados. 



Proviwon da 
vacantes, y 

convocación 
del Cooj^so. 



Pérdida da 
empleo. 



ARTICULO III. 

Sec. i. — ^El poder judicial de los Estados-Unidos residirá en poder jadi- 
una corte suprema y en tantos tribunales inferiores cuantos en cUi y modo 
adelante disponga y establezca el Congreso. Los juezes, ya sean *** "^«•*^^<»' 
de la corte suprema ó de los tribunales inferiores, permanece- 
rán en sus empleos mientras se manejen bien, y recibirán, en 
épocaa demarcadas, una compensación por sus servicios, la 
cual no será disminuida mientras continúen en sus empleos. 

Seo. II.— 1. El poder judicial se estenderá á todos los casos 




396 



CONSTITUCIÓN. 



Su fMol- 

Udet. 



Modo de 
proeodcr. 



do derecho y equidad, que dimanen do esta constitución, do las 
leyes de lo3 Estados- Ü nidos y do los tratados hechos y por hacer 
autorizados por cüos ; á todos los casos relativos á embajadores 
y otros ministros públicos y á los cónsules ; á toaos los casos 
relativos al almiranta7eo y jurisdicción marítima ; á las contro- 
versias en que los £stados-L nidos sean ana de las partes ; á las 
Que so susciten entre dos ó mas estados, entre un estado y ciu- 
aadanos de otro estado, entre ciudadanos de diferentes estados, 
entre ciuda/lanos del mismo estado reclamando tierras concedi- 
das por diversos estados, y entro un estado, ó sus ciadadanos, y 
estados, ciudjulanos ó subditos estranjeros. 

2. La corte suprema tendrá jurisdicción primitiva en todos 
los casos relativos á embajadores y otros mmistros públicos y 
á los cónsules, y en aquellos en que un estado sea una do las 
partes. En todos los demás casos arriba mencionados la corte 
suprema tendrá jurisdicción de apelación, tanto con respecto 
á la ley como al hecho, con las escepcionos y arreglos que hiciere 
ol Conírrcso. 

8. El juicio de todos los crímenes, esccpto en el caso de acusa- 
ción contra funcionarios públicos, será por jurados ; y los juicios 
tendrán lu?ar en el estado en donde se haya cometido el delito ; 

Sero cuanclo no se hubiese cometido en nin^^an estado, so vcri- 
cará el juicio en el lugar ó lugares que el Congreso haya seña- 
lado por una ley. 

Seo. III. — 1. La traición contra los Estados-Unidos consistirá 
solamente en tomar las armas contra ellos, ó en unirse á sus 
enemigos dándoles ayuda y socorro. Para ser convicto do trai- 
ción se necesita la declaración de dos testigos do haberse come- 
tido patentemente estos actos, ó la confesión ante la corte 
reunida. 
ra e«itígo. 2. El Congreso está facultado para designar el castigo para la 
traición ; pero ninguna sentencia por traición podrá destruir del 
todo la cualidad de heredero, ni producir la confiscación, sino 
daranto la vida de la persona sentenciada. 



Natoraleza 

de U tniU 

cioQ y 



ARTÍCULO IV. 



Gamutios de 

loe derechos 

de loe estA- 

doe 



e i^aldad 
entre ello*. 



Requieitoríae 
de loe esta- 
dos, 



j entrega. 



Estados nue- 
vos. 



Seo. I. — ^Todo estado dará entera fé v crédito á las actas públi- 
cas, rejistros y espedientes judiciales ae los demás estados. Y 
el Cono:reso proveerá, por leyes jenerales, el modo con que han 
de probarse esas actas, rejistros y espedientes judiciales, y sus 
efectos. 

Seo. II. — 1. Los ciudadanos do un estado gozarán de todos 
los privilejios é inmunidades do que gozan los ciudadanos do los 
otros varios estados. 

2. Cualquier persona, acusada en un estado do traición, felonia 
ú otro crimen^ quo huyere de la justicia y fuese hallado en otro 
estado, será, a petición do la autoridad ejecutiva del estado do 
donde se escapó, entregado para ser conducido al estado á cuya 
jurisdicción estuviese sujeto el crimen. 

8. Ninguna persona condenada á servir ó á trabajar en un 
estado, por las leyes del mismo, y que se escapare á otro, podrá, 
por ninguna ley ni reglamento de ésto, considerarse libre do 
aquel servicio ó trabajo, sino que será entregada cuando la ro- 
cíame la parto á quien corresponda dicho servicio ó trabajo. 

Seo. III. — 1. El Congreso puede admitir nuevos estados en la 
Union ; pero no se formará ni establecerá ningún estado dentro 
de la jurisdicción do otro estado, ni so formará ningún estado 




por la unión de dos ó mas estados, ó partes de estados, sin el 
consentimiento de las lejislaturas do los estados intereiáados, ó 
igualmente la del Congreso. 

2. El Congreso podrá disponer de los territorios 6 cualquiera 
otra clase de propiedades pertenecientes á los Estados-Unidos, y 
establecer el orden y reglas necesarias relativas á ellas ; y nada 
se dispondrá en esta constitución que pueda perjudicar nin- 
guna reclamación de los Estados-Unidos, ó de alguno de los es- 
tados en particular. 

Seo. IV. — Los Estados-Unidos garantizarán á cada uno de los 
estados de la Union un gobierno de forma republicana, y los 
protejerá contra cualquiera invasión ; y á solicitud de la lejisla- 
tura, ó del ejecutivo, (cuando la lejislatura no pueda ser convo- 
cada,) contra los disturbios domésticos. 



y terreno* 
púbiioM. 



Forma 
de gobierno. 



AKTlCULO V. 

£1 Congreso, siempre que los dos tercios de ambas cámaras lo Enmíendu a 
crean necesario, deberá proponer enmiendas á esta constitución ; >* cpnetitu- 
ó, á petición de la lejislatura de los dos tercios de los varios es- "*"• 
tados. deberá convocar una convención para proponer enmien- 
das, las cuales, en cualquiera do los dos casos, serán válidas 
bajos todos aspectos y propósitos como parte de esta constitución, 
luego c^ue sean ratifícaaas por las lejislaturas de los tres cuartos de 
los vanos estados,' ó por convenciones reunidas en los tres cuartos 
de éstos, según que el Congreso haya dispuesto uno ú otro modo 
de ratificar : con tal que ninguna enmienda que se haya hecho ^^j. 
antes del año de mil ochocientos ocho, altere en manera alguna ^ ""^ 
las cláusulas primera y cuarta de la sección novena del articulo 
primero, y que ningún estado, sin su consentimiento, sea pri- 
vado de la igualdad de votos en el senado. 



ARTÍCULO VI. 

1. Todas las deudas y compromisos contraidos antes do la 
adopción de esta constitución, tendrán tanta fuerza contra los 
Estados-Unidos por esta constitución como por la convención. 

2. Esta constitución, y las leyes de los Estados-Unidos que 
en virtud de ella se hicieren, y todos los tratados hechos y por 
hacer, autorizados por los Estados-Unidos, serán la lev suprema 
del pais ; y los juezes de cada estado estarán sujetos a ella, sin- 
ombargo ae cualquier cosa que en contrario haya en la constitu- 
ción ó leyes de cualquier estado. 

8. Los senadores y representantes ya mencionados, y los 
miembros de las lejislaturas de los varios estados, y todos los 
empleados de los departamentos ejecutivo y judicial, tanto do los 
Estados-Unidos como de los varios estados, se obligarán por 
juramento ó afirmación á sostener la constitución: y jamas se 
requerirá ninguna prueba relijiosa como una calincacion para 
ningún empleo ó cargo público en los Estados-Unidos. 



RecoDoeU 

miento de re* 

clamos 

anteriores. 

Conaolidaeíon 

de la bate 
del gobierno, 



y obligaeioDea 

de los 

empleados.